Para algunos el verano no es la época para disfrutar, pero para otras personas esos meses significan mucho más. Un punto en la vida donde se marca un hasta aquí, y sabes que ya la vida no será igual, que nada será igual. Mas en ese aparentemente aburrido y normal pueblo de Oregón llamado Gravity Falls.
- Feliz Día De La Amistad-
La sombra del arreglo matrimonial parece que al fin ha dejado libre a Pacifica, ahora quienes velan por la felicidad de la chica se preparan para enfrentar al Clan Noroeste, devolverla a donde debe estar, por lo que se alistan para luchar. Desde donde los defensores de la chica rubia no se pueden imaginar una fuerza aparece a dar pelea. Espero te guste este capítulo, y el próximo miércoles (21 de Febrero de 2018), si todo sale bien, publicare el siguiente capítulo. De nuevo esta historia, aunque sea por capítulos, puede leerse en forma independiente. Aunque forma parte de la misma línea narrativa o universo ficticio, así que me gustaría que ojearan el resto de mis historias.
Este es mi quinto Fic., gracias a todos los que me han leído y sus críticas, espero estar a la altura con esta nueva entrega.
Espero disfrutes tanto al leerlo como yo al escribirlo. Gracias!
He dejado uno pocos huevos de pascua, como siempre. Espero que les guste buscarlos.
Gravity Falls Final del Verano: Un Misterio mal Guardado.
30. Lohengrin.
Pacifica se había levantado más animada ese día que en toda la semana desde que se subió al avión que la había llevado a Maine, pensaba en salir luego del desayuno para hablar con Grenda, seguramente su amiga se habría preocupado por ella por cómo había terminado su última conversación, pero también ya sabría lo que había hecho Marius, conociéndola no le importaría mucho, pero estaría triste de que Marius se distanciaría de su abuela. Como todos en su nivel social, ella había oído mucho sobre la condesa von Hohehauser, pero también sabía los sentimientos que Marius tenía por su abuela, y los sentimientos de Grenda por Marius, su amiga se sentiría mal por él.
Desayuno poco, iba a usar el mismo truco del picnic y a Archivald de distracción como había hecho antes, pero al ir saliendo del comedor le indicaron que la esperaban en la dirección del internado. La directora le comunico que iba a recibir una llamada y que se dirigiera a su habitación. Como los únicos que tenían la posibilidad de comunicarse con ella eran sus padres, por un momento fantaseo con la idea de que decirles lo que pensaba hacer Marius, o tomando en cuenta la diferencia de horario, seguro era algo que ya había hecho. Pero si ella les decía sabrían que se había comunicado con el mundo exterior y podían tomar medidas, desecho la idea antes de llegar a su habitación, era mejor fingir ignorancia.
-"Aló?"
-"La señorita Panifica Noroeste?" Dijo la telefonista, con un ligero acento, que no reconoció del todo, pero debía ser europeo.
-"Ella habla."
-"Espere en línea por favor." Por un instante le pareció extraño que sus padres llamaran desde Europa, pero tampoco sería la primera vez que ellos iban de viaje dejándola 'olvidada.'
-"Hola eres Pacifica?" La voz era suave y educada de una mujer mayor.
-"Si… quién es? como pudo llamar?"
-"Solo una dama que desea hablar contigo y como pude hablar tengo mis métodos para convencer a las personas." Eso quería decir que la directora o algún otro puesto más pesado del internado habían permitido esa llamada. Y que la mujer al otro lado debía de ser muy influyente, una muy influyente dama europea.
-"E… Es la abuela de Marius?" Dejo escapar por sorpresa la rubia, la anciana rio.
-"Parece que hoy no puedo sorprender a nadie… el peso de ser famosa." Dijo riendo suavemente, pensando que la niña Noroeste tampoco era solo una rubia americana más. "Si soy la condesa Mechthild von Hohehauser. Encantada de oírte." Pacifica primero se asusto un poco, lo más lógico sería que después de la abdicación de Marius la dama estuviera furiosa, pero el tono maternal de la anciana impedía que se sintiera incomoda.
-"Condesa perdone por lo de Marius, le puedo asegurar que no se lo propuse… yo…" No podía más que sentir la necesidad de disculparse.
-"No te preocupes Pacifica, conozco a mi nieto…" Suspiro y Pacifica imagino que dejaría salir una lagrima. "Pero no es de él de quien quiero hablar, un amigo tuyo me recordó que me debo disculpar contigo. Perdona por ser insensible no era mi intención que lo pasaras mal y en verdad el arreglo…." Pero Pacifica no escucho la disculpa, un amigo y no era Marius seria acaso…
-"Hablo con Dipper?" La anciana volvió a reír de una forma ligeramente más picara.
-"Si niña tienes un gusto excelente… en amigos." Dijo mientras Pacifica se sonrojaba. "Si llame al joven Pines hace poco." Pacífica sintió como se aceleraba el corazón, la condesa von Hohehauser había llamado a Dipper… "Y me dijo que si a alguien le debía disculpas era a ti, un chico en verdad brillante. Arreglar la llamada es fácil si mencionas que podrías comprar todo el lugar y despedir a la mesa directiva para contratar gente más cooperativa..." Dijo riendo. "Solo bromeo… digamos que mi nombre hace que la gente sea fácil de convencer. Además ya sabían de ese tonto arreglo."
-"A si el arreglo, no sé si ya se hizo público lo de Marius…"
-"Lo evite…" La interrumpió gentilmente la anciana. "Al menos por unos días no se hará público, afortunadamente pude convencer al juez del distrito que postergara un poco presentar los documentos, no quiero que ni tú, ni la señorita Faurolo se vean comprometidas."
-"Grenda también?"
-"Solo imagina que haría la prensa con ese incidente, un heredero prefiere abdicar antes de comprometerse con alguien de clase y así mantener una relación con una plebeya, seria como el tema de una mala novela rosa, no quiero que ustedes niñas se vean mezcladas en eso." Pacifica vivía en ese mundo de rumores y medias verdades sabía muy bien lo que harían con un chisme como ese, aunque no lo había pensado en ese detalle como la condesa. "Además, según el joven Pines, Marius y yo nos arreglaremos ponto…" Suspiro la germana. "Espero que tenga razón… si mi nieto vuelve a tomar el título ya no habrá noticia." El tono de esa frase hizo que todos los instintos maternales de Pacifica empezaran a sonar.
-"Entonces debe de dejar de preocuparse por su nieto, condesa... Si Dipper lo dice, puede estar segura que Marius ya debe de estar pensando como volver…" Pacifica no la miraba, así que no pudo ver la sonrisa de la anciana, la intensidad de esa confianza, esos sentimientos y la forma en que había dicho 'si Dipper' le hicieron recordar a la dama a un chico de ojos vivos y soñadores, que había conocido poco después de la gran guerra, aun siendo una niña. Un niño excepcional que, con el tiempo, había sido primordial en la reconstrucción de Alemania y el resto de Europa, soportado los embates del comunismo, un niño que la había hecho la mujer más feliz del mundo, cuando años después le pidió compartir sus sueños y su vida.
-"Pacifica, disculpa por el sufrimiento que te cause a ti y a Dipper." Repitió la disculpa, segura que la niña no la había oído la primera vez. "Atesora estos momentos mi pequeña, intenta ser feliz con él, no importa que digan o que hagan los demás, intenta sentir cada momento de tu vida al máximo… siempre podrás contar conmigo como amiga, solo espero que me llegues a perdonar por lo que te hice." Ella misma se sorprendió, mientras Pacifica enrojecía. Era Mechthild von Hohehauser, posiblemente la mujer más poderosa del mundo, pero esa niña, a quien no conocía, la habían hecho recordar a la pequeña Mechthild, la niña que vivía en el castillo sola, una pequeña dama de la nobleza en un país que había prohibido legalmente la nobleza.
Recordó como leía antiguas historias y relatos escritos. Solo los aprobados por su institutriz, no las historias que esa mujer llamaba 'libros de untermensch,' solo los aprobados por ella donde el héroe era un patriota a la raza y de raza pura, la cual valía más que su valor o su coraje. Entre los libros aprobados estaban las antiguas sagas sobre caballeros, romances de hacia mil años, esa mujer había desaparecido antes del final de la guerra, pero aun se sentía su legado en forma de la biblioteca del castillo. Aun así la niña del castillo había encontrado un héroe que valía más allá de su raza, pues aunque héroe de una leyenda germana no era germano, el paladín de Elsa de Brabante, del legendario Reino del Grial. Que salvaba a su dama de las mentiras del villano en un duelo singular, con su espada con alas de cisne.
Esa niña sola y asustada, viviendo en un país destrozado por una guerra cruel y estúpida, que solo sabía que se debía defender. Hasta que había conocido a alguien en su misma posición, pero él no solo se defendía, el atacaba y, más que nada, protegía, el fue su cisne la salvo de sí misma, de su soledad auto impuesta. Sin necesidad de espadas o duelos le enseño que era el valor, con la magia de su ingenio y de su sonrisa se volvió su paladín. En alguna forma supo que era su protector, de él saco fuerzas para dejar de ser la niña del castillo. Junto a él paso los últimos años de infancia, su juventud y su adultez. Le deseo a la niña americana la misma suerte o más de la que había tenido ella.
-"Condesa por lo que entiendo Dipper no la considera culpable, el sabe que es odiar, pero también que es perdonar, créame que lo sé. No entiendo que paso o que pasara de ahora en adelante, pero confió en su juicio, la perdono por todo y dejemos el pasado en el pasado."
Se había imaginado a su nieto como un sol, había encontrado otro sol en Mazón Pines… si tenía que seguir con las comparaciones astronómicas. Pacifica seria un planeta, en ella florecía la vida por la luz de un sol, donde los varones mostraban fuerza, ella demostraba las capacidades de la vida la adaptabilidad, el ingenio, el ansia por vivir. Lograría aprender y vivir hasta lograr brillar por luz propia. Alguna vez ella había sido así…? No lo podía recordar, incluso pensó que no podría evaluarse a si misma y ya era muy vieja para preguntarle a alguien. Pero así lo deseo, su Wilhem ya no estaba con ella para ayudarle a recordar. Marius tendría la misma suerte que el joven Pines, se pregunto cómo sería la niña Faurolo, Grenda, quien le había robado el corazón a su nieto.
-"Espero que el joven Pines te vea como lo que eres a tiempo… y no te sientas incomoda ambas somos mujeres, no sé si sabrás los chicos suelen ser algo lentos por más listos que sean, pero no te preocupes mi pequeña…" Pacifica nunca había tenido una conversación así con una adulta. Su madre siempre se había mantenido distante, la única excepción eran Jackie y la señora Kristen, pero con las mucamas sentía que la brecha empleada y patrona siempre estaba presente. Encontraba la experiencia de hablar con la condesa refrescante y liberadora. "Tú que conoces a ambos dime como se ven mi Marius y tu amiga Grenda juntos?"
-"Felices, creo que sería la forma más rápida de describirlos." Dijo recordándolos en la fiesta y como Grenda hablaba del noble. "No podría decirle nada de las cualidades de Marius que usted no sepa, pero la forma en que es Grenda… Condesa vera ella es…"
-"No Pacifica…" La interrumpió amablemente la anciana. "Lo primero que hare cuando Marius vuelva, confiare en ti y en el joven Pines, es que invite a la señorita Faurolo. No quiero averiguar cosas a sus espaldas, eso sería ser una entrometida, pero la lego a conocer, creo que no será ser una abuela entrometida."
-"Tendrá que convencer al padre de Grenda, vera él es algo sobre protector…" Pacifica se sorprendió siempre había imaginado a la Gran Condesa, como una especie de ogro con traje de diseñador, pero mientras su conversación derivaba en banalidades más la veía distinto, sería como el viejo Stan Pines, que tenía esa cara amargada para todos con excepción de quien consideraba su familia.
La niña se abrió ante la maternal voz de la dama, al nunca haber conocido a sus abuelas y su madre siempre distante la experiencia de platica de mujeres, ya no de chicas como con Grenda, fue tan impactante como esa tarde, hacia pocos días, comiendo pastel con helado. La mezcla de sinceridad y confianza con la experiencia de la mujer era como si bebiera de un bazo que nunca se llenaba, que inclusive no sabía que tenía. Para la Condesa fue como volver en el tiempo, a cuando sus hijas o sobrinas eran niñas. Ella había vuelto al papel de madre con Marius, sabía muy bien que se sentía más su madre que su abuela. Pero lo que sentía con esa niña que ansiaba ser escuchada, ser tomada en cuenta, que deseaba sentir una voz que la reconfortara, que la aconsejara, que fuera firme pero justa. Era una experiencia nueva para ambas y ambas la disfrutaron.
Luego de toda la mañana hablando, donde la anciana se entero de cosas como el comportamiento de los Noroeste con su hija, gracias al cambio de tono y la forma como la niña cambiaba de tema cada vez que se acercaba a sus lazos familiares, a los celos que había desencadenado Mabel Pines, con lo que acabo sintiendo lo que sentía por el gemelo de esta. El relato de la fiesta de ese viernes desde el punto de vista de la niña. La amistad de Grenda y el sufrimiento que había causado ella misma al no descartar de plano las ideas de Brandeis. Mientras Pacifica oía de primera malo hechos que había leído en libros de historia, de modas de hacia cincuenta años, del esposo de la dama, de su Wilhem, de lo que fue conocerlo, vivir con él y sepultarlo, de lo que fue ver nacer y vivir sus hijos y nietos, incluyendo la madre y el padre de Marius. Del mismo Marius, pero con la prudencia de la anciana de no decir nada que pudiera acongojar a su nieto. Y una promesa de que, cuando pudiera, Pacifica iría a Austria como invitada de la casa Hohehauser. Ambas se iban a despedir. Pacifica de repente se quedo callada.
-"Pacifica, que pasa mi pequeña?"
-"Cond… Oma Mechthild." En algún momento de la conversación le pidió que la llamara de esa forma, si estaban en privado como ahora. "Perdone, pero tenía pensado… escaparme para hablar con Grenda. Creo que podre hacerlo más tarde solo me preocupe por un momento."
-"Habla con Amana, ya mande los documentos y me darán su custodia en unos días, pero mientras siga en América pídele que de mi parte te preste su teléfono, créeme no se negara. También hablare con los del internado para que 'no noten' que usas el teléfono. Incluso creo que no será difícil que te dejen la llave de la habitación de Amana, para que tú puedas usar su teléfono. Aunque no soy omnipotente creo que podría convencerlos. Mi pequeña."
-"Gracias Oma pero…" Dijo pensando en lo que se divertía Archivald con sus escapadas. "No es nada, gracias oma… le diré a Amana." Archivald podría seguir causando sus pequeños revuelos entre los de seguridad sin que ella necesitara la distracción.
-"Entonces un placer Pacifica, estaremos en contacto."
-"Eso espero Oma Mechthild, y no se preocupe mas por Marius."
-"Hasta pronto mi pequeña." Y la línea quedo muda. Y ambas confundidas, pacifica sabía que había hablado con una de las mujeres más importantes y poderosas del mundo, pero con lo único que podía compararla era una mezcla entre la señorea Kristen y, por esa preocupación por su nieto y su familia, Stan Pines. En verdad era confuso. La condesa se dio cuenta que se había abierto con esa niña a quien solo conocía por teléfono y por el informe que le había conseguido su mayordomo, extrañada de que la hubiera cautivado tan fácilmente, empezó a entender lo que decía el informe de Kimble sobre ella, 'un magnetismo natural'. Ambas se comportaron como si se conocieran desde hacía años, como si la niña fuera otra de sus nietas. Una pequeña nacida y educada para ser una dama. Con un ingenio sorprendente, encarando la vida con una sonrisa aun teniendo a ese matrimonio como padres. Esperaba que el joven Pines fuera lo suficientemente maduro para saber que personas como Pacifica Noroeste solo se presentan, si acaso, una vez en la vida.
Ese día la condesa había tenido la visita del vicepresidente de la Volkswagen, luego charlas por teléfono con el Ministro Federal de Economía y Tecnología alemán, sobre desarrollo de automóviles en sus plantas, y más tarde un funcionario de alto nivel del Banco Central Europeo, para financiar algunos de sus nuevos negocios, pero con el paso del tiempo las platicas con esos niños americanos fueron por mucho lo más relevante del día y con los que, cada vez que lo recodaba, dejaba asomar una sonrisa. Luego de colgar, volvió a llamar a un número móvil. Unos instantes después la puerta trasera de su oficina se abría, Herr Bauman usaba el único duplicado de la llave de si oficina.
-"Me llamo, dame?"
-"Herr Bauman podría buscarme información sobre los niños, no solo la que consigue de parte de sus amigos, ellos suelen ser demasiado sutiles, y deseo saber todo sobre esa pareja." Inconscientemente había empezado a pensar en Pacifica y el joven Pines como una sola entidad. "Nunca pensé que habría alguien que se le pareciera tanto, pero mi Wilhem… el Conde fue formado en la guerra y moldeo la postguerra. Mazón Pines aun está incompleto, pero no se podía espera mucho en esta época, él no ha tenido que vivir una guerra, como nosotros en nuestro momento. No ha tenido que fingir dormir mientras bombarderos pasan sobre él o mientras el fuego de toda una ciudad se nota en el horizonte. No sé si estar agradecida o decepcionada por eso. El conde reformo Europa para apartarla del salvajismo y mantenerla a salvo del comunismo, tan hábilmente que su mayor deseo, ser olvidado por la historia, se ha cumplido. Herr Bauman si ese niño llega a despertar totalmente… será mejor estar de su lado." El mayordomo no sonrió aunque quiso, parecía que la dame se había recuperado de su altercado con el joven Marius.
En Maine ya era hora de comer y Pacifica de nuevo tenía hambre, al entrar al comedor pues no le apetecía estar sola, saludo a Jesica quien estaba limpiado una de las mesas que le pidió usar. Pacifica se sentó mientras tomaba el menú, las inquilinas podrían contar con comida a nivel de un restaurante de 5 tenedores.
-"No te recomiendo la carne, parece que el cocinero no está muy animado hoy." Escucho una voz desde atrás. "Siempre comes sola Noroeste me permites sentarme?" Dijo Amana mientras tomaba la silla junto a Pacifica, sin esperar la repuesta de ella. "Según dicen las chicas algunos empleados de la mansión juran que sus habitaciones están encantadas. Seguro el chef es uno de esos."
-"Creo que toda mansión que se aprecie de serlo, debe tener al menos un fantasma." Respondió animada la rubia, mientras mentalmente tomaba nota de pedirle a Archivald que no asustara al personal de la cocina.
"Preocuparte por eso no debes, aun hay muchos otros a los cuales poder divertirme." Dijo Archivald en su mente.
"Voy a revisar mas tarde a quienes puedes y no puedes asustar, no quiero que las demás estén incomodas por tus aficiones." Archivald no respondió, pero la niña se lo imagino cabizbajo.
-"Parece que sea lo que sea que hizo el primo Marius funciono." Continúo Amana. "Lo que aun no entiendo es porque la dama de hierro pregunto por ti."
-"Solo he hablado con la Dame Mechthild, por teléfono, pero soy amiga de Marius tal vez por eso."
-"Y ya me dijeron, no te preocupes por usar mi teléfono Noroeste, pero ni se te ocurra registrar mis cosas… naa da igual no hay nada que deje aquí que me incomode que revises. Espero que vivir con la dama de hierro sea mejor que vivir aquí, todos dicen que aparte de con Marius, es un ogro."
-"Si piensas así seguro lo será…"
-"Como?" La corto la chica alemana.
-"La condesa." Dijo sin volver a ver a su compañera. "Si piensas que es un ogro, la trataras como tal y ella te va a responder de la misma forma. No sé que sea tener una abuela, no conocí a las mías." Se voleo para mirar a su compañera. "Ella me parece una dama amable pero estricta. Solo trátala como tararías a cualquier otra mujer mayor, claro con el debido respeto."
-"Lo pensare Noroeste, pero eso quiere decir que lo de tu y el primo Marius era verdad o solo rumores."
-"En parte verdad en parte rumor." Dijo la rubia de repente algo desanimada. "Cosas de mis padres y un tío de Marius según sé." Y soltando un suspiro de alivio agrego. "Al menos ya no debo preocuparme por un matrimonio arreglado." Dijo volviendo a ver el menú, pero pensando en volver al valle y en cierto chico de ojos soñadores y gorra azul.
El cual en este momento estaba enfrentado a dos ogros y un elfo. O al menos así aparecía en el tablero de Calabozos, Calabozos y más Calabozos. Tenía una tirada mas para lograr acabarlos, antes que su tío terminara con sus puntos de vida, en ese momento eran lo que quedaba de una banda de asaltantes que había emboscado a su personaje, no sabía que era una de las jugadas favoritas del tío Ford. En su morral tenía el tesoro del calabozo, un arco y una flecha mágica de doble impacto, pero ocupaba un +20 para usarla, y 10+ por cada objetivo adicional a los dos de la flecha. Además de eso tenía el regalo del Hada de las Nieves, una 'Ventisca en una Botella,' una ventisca invernal por 3 turnos 20+, 'Zapatos de veinte Leguas' 30+, la cuerda mágica de uno de los elfos derrotados 2+ y tres capas de crin de unicornio 1+, de tres ogros caídos.
-"Oh que harás ahora Aventurero? Tu salida está cortada y aunque has pelado bien mi banda de forajidos te acabara."
-"No si saco un…" Y lanzo el dado. Rodo por el tablero sobre sus 32 caras hasta que freno con un 25, buen tiro, pero no suficiente. El tío Ford sonrió era suficiente para lanzar la flecha, pero no suficiente para potenciarla, mataría a dos de sus forajidos, aunque el tercero acabaría con el Aventurero en el siguiente turno. Estaba listo para ofrecerle la mano por una partida entretenida, cuanto calmadamente su sobrino anuncio su jugada.
-"Invoco las tres mantas de crin de unicornio, para cubrirme. Invoco a la cuerda mágica que me rodee y ate junto con las mantas a un árbol" Y con una nada disimulada sonrisa anuncio la última jugada. "Y con lo que queda. Invoco la 'Ventisca en la Botella.'" Con eso consumía los 25 puntos de magia que había sacado. La sonrisa de triunfo se borro de la cara del tío Ford, mientras imaginariamente en el tablero, la nieve y los fuertes vientos recorrían el bosque, al Aventurero y a los forajidos. Pero el personaje de Dipper, con triple protección contra el frio y a salvo de los feroces vientos, apenas y lo sentía, ocupando solo una tirada de 5+ para que su vida corriera riesgo, mientras la nieve, el frio y el viento consumía a sus forajidos que, aun con sus propias mantas, eran arrastrados por los vientos helados, dejando su esperanza de vida en un 28+. Solo quedaba hacer las tiraras de vida por cada uno de los turnos, de las que tío Ford sabía que era imposible salir ileso.
"Y con eso al final te gane hechicero!" Era la cuarta partida y el hechicero llevaba una ventaja en todas. El anciano que había sido el campeón en su universidad, se había negado a ser parte del equipo para los torneos interestatales porque consumían mucho tiempo. En otras palabras, aunque un poco oxidado, estaba a nivel de un profesional, si ese juego fuera lo suficientemente popular para tener audiencia.
Sin quererlo el anciano sonrió, empezaba a darse cuenta que sorprenderse de su sobrino era una pérdida de tiempo. Lo había encontrado en su laboratorio con piezas de su juego favorito. Le pareció algo interesante que hacer, mientras dejaba secar el polímero del contenedor de la micro Puerta, que había agenciado calentando tuberías de plástico, el contenido de un par de tubos de súper goma, reactivos de un juego de química y algunas cosas más de la ferretería. Eso debería funcionar… al menos por el momento. Sabía que no duraría, pero le daba tiempo de pensar en otra solución, cuando empezara a desgastarse el polímero debía de arreglarlo de nuevo. También sabia donde más podía ir, pero habían pasado 30 años desde la última vez que había ido ahí. La edad no perdona y era muy posible que no volviera… si iba solo. Miro a su sobrino mientras acomodaba las piezas del juego… pensaba que sería demasiado riesgoso que lo acompañara.
-"Si tío Ford?" Dijo este al darse cuenta que lo observaba.
-"Ser el hechicero es divertido, pero no tienes algún calabozo propio para que cambiemos de lugar?"
-"No disculpa tío Ford." Mintió el niño, claro que recordaba varios calabozos, después de sufrir tres derrotas por parte de su tío sabía que no estarían a su nivel. "Pero dame esta noche y tendré listo al menos uno." Al fin no tendría que contenerse, podría hacer un calabozo con toda su capacidad, los que sus contrincantes en California habían terminado por llamar 'agujeros negros,' se podía entrar, pero no salir. Mientras el siempre había superando los más fuertes calabozos de los chicos de su edad, por eso se sentía excluido incluso entre los nerds, excluido de la mayoría de las partidas, por no decir del club de DD&D de la escuela. Dejándole como única salida a su afición las partidas en línea, donde podía fácilmente crearse una identidad falsa de adulto. Aunque nada superaba a la sensación de una partida real. Ésa mañana con su tío le había ayudado a olvidar que sus sabuesos seguían rastreando internet en busca de los secretos de la familia Noroeste, pero jugar con su tío no era fácil, poco a poco tuvo que concentrarse más en cada partida, hasta que en la última había usado, sin darse cuenta, casi toda su capacidad.
-"Bien entonces aventurero desea otra aventura?" Aun faltaba tiempo para que el polímero se consolidara.
-"Porque no hechicero?" Según calculaba sus sabuesos aun estarían desmembrando los servidores por unas dos horas más.
Desde que había vuelto a este mundo, Stanford Pines, estaba realmente intrigado por su sobrinos, la niña era difícil de evaluar, pero al menos por ahora no tenia riesgos, no era el tipo de persona que le interesaría a Él. Mabel tenía un don de saber que decir o hacer, y aunque la hacían impredecible, era lo que hacían casi imposible conocerla y no sentir afecto por ella. Todas cualidades remarcables, pero no las que Él buscaba. En cambio el muchacho era lo contrario. O eso pensaba luego los pocos días que había pasado con ellos. Debía de protegerlo y para hacerlo debía de saber cómo era, lamentablemente no podía correr riesgos y debía hacerlo rápido. Y cuando apareció en su oficina con ese dado fue su oportunidad. Aun lamentaba tener que estudiarlo como un sujeto de laboratorio.
Cada calabozo estaba pensado como un test sicométrico donde pudiera evaluar distintos tipos de razonamiento, pensamiento deductivo, pensamiento tridimensional, pensamiento inductivo, lógica, comprensión de entorno, estrategia, memoria, personalidad. Aprovechando la inmersión en el mundo de fantasía que permitía ese juego, podía ver lo que el muchacho deseaba ocultar, el porqué las calificaciones de su sobrino eran contradictorias, porque prefería vivir aislado, ser un nerd, en algo le recordaba a sí mismo. Aunque había algo mas, algo que escapaba, que sentía como se apartaba de lo que había visto hasta ahora. Ese algo que había hecho perder la última partida. La 'Ventisca en la Botella' era el arma que equilibraría al Aventurero contra el amo del calabozo, 'el Esqueleto del Gigante.' Pero el muchacho había optado por no usarla, alargando la lucha final dentro del calabozo, combinando ataques de corta distancia con la 'daga de cristal' y de larga distancia con el 'arco mágico de dos flechas.' Buscando y aprovechando las debilidades del 'Esqueleto del Gigante'. Hasta que logro dejar en cero su nivel de vida.
Por más que lo quisiera medir a su sobrino el hechíceselo pensaba ganar, por eso había preparado a los bandoleros, esperando fuera del calabozo. Al encontrar la emboscada había seguido con su táctica de ataque y huida, pero era una batalla de desgaste, al consumir la magia de la 'daga de cristal' estaría acabado, o al menos así era como la tenía planeada. Los bandoleros, aunque débiles contra el Aventurero, lo superaban en número, la magia élfica los ayudaba a recobrarse y esos eran los factores principales, cada ataque del Aventurero acabaría con al menos uno de sus bandoleros, en cambio los ataques de los bandoleros no podría dañarlo mucho. Luego de la lucha en el calabozo el Aventurero no soportaría hasta acabar con sus contrincantes. Era seguro que Dipper se había percatado de eso. Pero no huyo con las 'botas de 20 leguas' con lo que quería en su trampa, los arqueros elfos podrían desgarrar su moral con una tirada de dados baja, perdiendo el tesoro y la partida.
En vez de huir… había optado por la batalla de desgaste, esperando el momento justo y, usado un combo que no se había imaginado al final, dándole vuelta a la partida. Pura y simplemente lo había superado, el día anterior en táctica, en la pelea de entrenamiento, ese día en estrategia al plantear una batalla de desgaste falsa, solo para dar un elegante y contundente golpe de gracia. Esa forma de pensar, que en parte le recordaba a Stanford y a el mismo, pero también a Shermy. No Shermy Pines como lo recordaba, el joven con problemas de disciplina, el tercero del dúo dinámico. Sino el que no había conocido, el coronel Sherman Pines, héroe de la segunda guerra del golfo. No habría forma de evaluar eso, esa cualidad siempre se escaparía de su comprensión, de eso había servido su derrota, al vencerlo le demostró que eso que no podía evaluar, lo que no conocía de su tercer hermano, solo haría a su sobrino nieto más fuerte y algo que ni él esperaría. Además hacia décadas que no jugaba, pero eran pocas las veces que se había divertido tanto, podía estar seguro que esas primeras partidas de DD&D con su sobrino nunca las podría olvidar.
Ambos se sentaron en el suelo rodeados de papel cuadriculado, graficas, notas y lápices. Tirando los dados para calcular los niveles iníciales de la quinta partida donde ya a Stanford no le importaba evaluar a su sobrino, solo le importaba disfrutar con él. En Maine Pacifica le hacía compañía a la transformada y animada Amana, mientras esta alistaba las pocas cosas que ocuparía en Austria. Y en Europa una anciana dormía más tranquila de lo que había estado en décadas, y en sus sueños el cielo estaba cubierto por una bandada de aves, guiadas hacia el horizonte por cisnes blancos.
Poco a poco el reloj avanzaba. Al ser las tres de la tarde los sistemas de bases de datos de varias agendas en línea enviaron los recordatorios para ese día y esa fecha. Los tres tabloides más importantes del país recibieron correos electrónicos desde tres de estas distintas agendas. Los encargados de revisar el correo se encontraron el título de 'Conspiración gubernamental para cubrir la desagradable historia de una de las familias más importantes del país.' Lo suficientemente interesante para echar una ojeada. Al leer y revisar el contenido varios de los encargados dejaron salir una sonrisa, al menos podrían asegurar las ventas del día siguiente.
Continuara.
