Capítulo 15: Ecos de un ayer
Canción: 1. Stop and stare de OneRepublic.
Propuesta por: Genee.
Personajes: Jenrya, Ruki, Takato
Género: Amistad.
Ruki leyó la carta por tercera vez. Una parte de ella quería creer que las palabras de su padre eran ciertas y que él asistiría a su próximo concierto, pero otra le decía que no debía crearse ilusiones. No sería la primera vez que su padre rompía una promesa.
Había ocasiones en lo que motivaba a Ruki era el rencor. Ocasiones en las que deseaba convertirse en la mejor idol y poder superar a su padre, otras en las que deseaba poder cantar a su lado, demostrarle que ella existía y que era su hija. En los dos casos se sentía enferma al no poder aclarar lo que sentía.
Guardó la carta y se dirigió a su camerino. Odiaba maquillarse. No importaba que fuera necesario para su trabajo como idol, tampoco lo mucho que su madre se esforzaba en hacer que le gustara. Si lo hacía era únicamente por obligación y se lo retiraba en cuanto dejaba de ser necesario.
Tomó asiento y permitió que su estilista trabajara en su apariencia. Había ocasiones en las que el escenario se sentía frío, como si estuviera arto de ella. En esas ocasiones sentía el deseo de decirle que no le importaba lo que pensara de ella y que al final solo lo estaba usando. Sin embargo, no siempre era así. Había ocasiones, muy pocas en las que sentía que todo estaba bien y que con su voz podía sacar todo eso que la estaba consumiendo por dentro y que podía ser vulnerable sin temor a ser juzgada.
Lo primero que hizo al subir al escenario fue buscar a su padre. No lo encontró, pero sí a su madre. Aunque contaba con poco tiempo, ella solía ir cada vez que tenía la oportunidad. Al lado de su madre, se encontraba su abuela, era imposible ignorarla pues cargaba un cartel con su nombre. Estaba por rendirse cuando lo vio. Lo encontró por casualidad. No se encontraba en la gradería sino en la sección VIP. Supuso que esto último lo hacía para evitar problemas con sus fans. No estaba solo, pero a Ruki no le importó la identidad de su acompañante, con que estuviera allí era suficiente.
Tomó su micrófono y comenzó a cantar. Siendo el primer concierto al que su padre asistía quería que fuera algo especial e inolvidable. En ningún momento apartó la mirada de su padre, quería que supiera que era a él a quien le dedicaba esa canción.
"Creo que me muevo, pero no voy a ningún lado", se dijo mentalmente al ver quien estaba del otro lado de la puerta. Jenrya y Takato le habían llevado flores, unas hermosas rosas, pero era a su padre a quien había estado esperando. Sabiendo lo ocupada que era su agenda sentía que fue ilusa al esperarlo.
—¡Felicidades! —le dijeron Takato y Jenrya al unísono.
—¿En serio? ¿Flores? —preguntó de forma cortante.
—Revisa lo que hay en su interior.
A pesar de que Ruki tenía sus dudas, hizo lo que le pidieron. Dentro del ramo de rosas había una carta. Se trataba de una carta de defensa que le permitía invocar al Digimon con el que estuviera jugando. No se trataba de una carta exclusiva, pero sí de una que a Ruki le faltaba.
—No está mal —comentó tratando de parecer indiferente.
—Sabíamos que te gustaría —comentó Takato feliz.
—Nunca dije que me gustara.
—Tampoco lo negaste.
Ruki guardó las flores con el resto de sus pertenencias y la carta junto al resto de su baraja. Siempre la llevaba consigo, pues decía que debía estar preparada para cualquier reto y para defender lo suyo. Ruki amaba los juegos de cartas, adoraba la sensación de poder, el crear estrategias y vences a sus oponentes. En los juegos de cartas Ruki era temina y lo amaba.
—¿Nos vamos? —preguntó después de colgar el bolso sobre su hombro. No tenía deseos de permanecer por más tiempo en ese lugar.
—¿Puedes ver lo que yo veo? —le preguntó Jenrya. Ruuki no entendió a qué se refería, pero no se lo hizo saber, su orgullo era demasiado grande.
Se preguntó si era algo relacionado con su padre, lo descartó al instante, probablemente ellos ni siquiera sabían que se había encontrado entre el público. Ella sentía que algo la alejaba de su objetivo. Nunca se había sentido tan cerca de su padre, pero a la vez tan lejana. Él no iría a verlo, lo sabía, pero eso no evitaba que guardara esperanzas. Se sentía tan estúpida por ello.
"Me estoy convirtiendo en lo que no puedo ser", pensó, pero no lo dijo en voz alta. Odiaría mostrarse débil, incluso si era frente a sus amigos.
—Detente y observa —continúo hablando Jenrya —, no tienes que fingir ser quien no eres.
—Estás actuando extraño —Ruki golpeó la frente de Jenrya con sus dedos.
En el fondo sabía a qué se refería. Ella misma se lo había preguntado en diferentes ocasiones. Ni siquiera recordaba el momento en que se inscribió en AppliYama 470, pero eso era absurdo. Se dijo que eso sería como considerar que un poder externo a ella la había colocado en ese lugar únicamente por sus habilidades en el canto y que le había hecho creer que eso era algo que ella eligió, aprovechándose de su deseo por conseguir la aprobación de su padre. Ese pensamiento casi la hace reír.
—Los dos están actuando extraño —se quejó Takato —. Seiko nos dijo que te avisáramos que te están esperando.
La abuela de Ruki solía organizar una comida especial cada vez que Ruki tenía un concierto, algo sencillo, Ruki lo prefería de ese modo. Takato y Jenrya solían ser invitados, pocas veces alguien más era invitado. Esto último no le gustaba del todo a Rumiko, ella insistía en que se trataba de una ocasión especial y que debía hacerse a lo grande.
Aunque Rumiko solía pasar mucho tiempo ocupada con su trabajo de modelo, solía esforzarse por hacer que su hija siguiera sus pasos. En lo único en que Ruki le había hecho caso fue en participar en una sesión fotográfica, pero eso lo hizo bajo sus propias reglas. No usó ni el traje ni el vestido que le habían sugerido y solo lo hizo para poder ganar puntos en las votaciones de Appliyama 470. El fotógrafo se sintió fascinado y le pidió una nueva sesión, pero Ruki no estaba dispuesta a hacerlo hasta que fuera necesario.
—No se queden ahí parados —le dijo mientras cruzaba la puerta.
