A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.

Porque eso es de gente muy cochina *lean esto con la voz de Deadpool*

Honestamente me siento bastante prolifera con este fic, supongo que por la temática y también que no tenía un momento de esparcimiento tan único en el que puedo explayarme a libertad, es un sentimiento agradable por lo que tendrán un par de capítulos más, es decir, el final de esta historia se acerca.

Muchas gracias por leer y apoyarme.

Notas:

[Presente]

[Pasado]

["Pensamientos"]

[Teléfono]

Los personajes son propiedad de DC Comics y sus correspondientes creadores

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CAPÍTULO 4: ELECCIÓN APRESURADA


Puso la tetera oxidada sobre el fuego de la estufa procurando controlar la llama para subir gradualmente la temperatura del agua hasta el hervor deseado, en dos tazas vació el resto de hojas de té, agrego tres cucharadas de azúcar a una y cinco cucharadas a la otra. Saco un plato extenso colocando varios panecillos esponjados apilándolos en una pirámide de tres pisos, con la satisfacción de su resultado conto cinco minuto más hasta escuchar el sonido del vapor chillando fuera de la tetera. Por el rabillo del ojo capto a su acompañante en la cocina, deseándole los buenos días y con la punta de su dedo derecho guiándole para desayunar huevos y tocino, algo de jugo con semillas dentro y un tarro grande de mermelada, fue al refrigerador sacando el envase de leche.

- Eres vegetariano, ¿No estas excediéndote? – genuina preocupación en su tono de voz fue detectada mientras tomaba asiento frente al esplendido manjar preparado. Lo escucho bufar, frunciendo el entrecejo, caminando unos pasos de la estufa a la mesa de madera.

- Ha este punto del embarazo todo me provoca nauseas, cocinar alimentos de origen animal va junto a eso por lo que es de ayuda para que tu tengas que comer, se agradecida. – concluyo firme, dándole la espalda y tomando un trapo con el que sujetar la tetera, vaciando el agua calentada en las tazas.

Ella mantuvo la boca cerrada, apretando los labios en una firme línea, una amigable forma de explicarle sobre su turno de cocinar. Con tenedor y cuchillo en mano dio inicio a la degustación detectando inmediatamente un uso excesivo de aceite y sal, bastante requemado en ciertas zonas, manjar que empeoraría su flora intestinal. – "Comida es comida" – pensó ante el regusto aceitoso y salado expandiéndose por su paladar. Pronto la taza de té llego a su salvación más los panecillos en el centro de la mesa; con un brillo de alegría bebió de un trago el contenido quemándose en el proceso, lamentándose de su lengua sensible, soplo el vapor dando un sorbo discreto que desvaneció los sabores tan ásperos de su desayuno, considerando seriamente en repartir las tareas del hogar dejando la cocina fuera de estas.

El peli negro finalmente le acompaño a la mesa sentándose a su lado, poniendo en su plato tres panecillos, tomando uno y poniéndole una gruesa capa de mermelada de frambuesa con pequeños trozos cortados, comiéndolo de un solo bocado.

Prehnita disfruto de su azucarada bebida con el desayuno peor hecho de todos y panecillos cubiertos de mermelada, ideal para una mañana de domingo, siempre y cuando se tratara de su rutinaria mañana de domingo al cumplirse ya casi un año de conocerse, bajando la taza de sus labios, miro al joven que comía su cuarto panecillo bañado ahora en azúcar con trozos de durazno. Suspiro en agotamiento, rascando bajo su nariz y poniendo ambas manos a cada lado del plato, definitivamente alguien tiene que ser el adulto en ese momento, una vez más le correspondía la batuta innecesariamente. – Damian – al pronunciar su nombre el muchacho le miro con medio panecillo colgando de su boca. Prehnita resistió reír por una expresión ridícula e infantil que en ninguna ocasión le ha visto al peli negro, con un tic en el ojo, llevo sus manos para cubrir su boca tosiendo ruidosamente, eliminando cualquier rastro de burla. Segundo intento – Damian, ¿Hay algo que gustes explicarme? – cruzo los dedos sobre la mesa, manteniendo una expresión seria, el joven solo la miro en silencio, continuando con su desayuno, definitivamente iba a evadir el tema hasta que fuera resuelto de una forma tan poco ortodoxa que ella necesitaría una terapia que le señalara su realidad y que este joven de cabello negro y con embarazo de siete meses no se trataba de una mera alucinación al pasar la mayor parte de su propio embarazo sola. – Juro que esto va a ponerse incomodo sino me di…

- ¿Qué quieres? – fue su turno de regresar la pregunta, arrojando el resto del panecillo sobre el plato, limpiándose las migas con su pulgar izquierdo. – Obviamente no existe otra explicación, aquel es el padre de la cría que está creciendo en mi interior, los otros dos que vinieron antes de él son perros callejeros adoptados por mi padre y… - Prehnita levanto la mano deteniendo el desfase emocional de Damian - ¿Entonces?, si no te gust-

- Por supuesto que conozco tu opinión sobre tu familia – retomo la palabra teniendo al peli negro con la mirada ladeada y fruncida – eso me lo dejaste claro – se recargo en el respaldo de la silla, tranquilizando su respiración, su desayuno ya solo sabría a aceite frio – lo que necesito saber es, ¿por qué omitiste que eres el hijo del empresario más conocido en Gotham? - Damian se encogió de hombros, restándole importancia a ello, molestando a la de piel morena, ella se levantó de golpe mandando al suelo la silla vieja, quebrando una de sus patas – ¡PODRIAN ACUSARME DE SECUESTRO! – grito alterada, sintiendo el picor de las lágrimas – Solo soy una Beta camuflada como Omega y eso es ilegal, ¿Lo sabes, verdad? – arrastrando hacia atrás la silla, Damian se levantó sujetando su vientre alejándose en silencio a su habitación, Prehnita no hizo intento por seguirlo, no necesita tener olfato en reconocer cuando él se pone furioso, especialmente si se trata sobre aspectos personales, está fresco en su memoria las semanas que tardo en escuchar de su embarazo provocado por un celo descontrolado.

Escucho su voz tras la pared que cubre la entrada a su habitación – Yo nunca te pedí nada, tu elegiste tomarte estas atribuciones. – Sonó rudamente la puerta cerrándose, seguido por el llanto de su hija despertándose en su cuna, fue a la sala, cargando a la pequeña en brazos saludándola con la sonrisa más brillante que consiguió colocar.

- Cierto, nunca me han necesitado – arrullo a la pequeña, caminando a la cocina y darle leche de formula – Yo soy la que busco que me necesiten. – coloco el agua dentro de la tetera para que hirviera, midiendo tres onzas para el biberón. – Ahora tendré que lavar los platos.


Cambio el pañal de Daki, recordando comprar una bolsa extra y conseguir uno de esos pañales de tela, sería más barato solo lavarlos en lugar de esos elegantes paquetes perfumados, su pequeña rio en señal de satisfacción por estar fuera del excremento y orina. Deposito el pañal usado en la cesta sacudiendo sus manos como un trabajo bien hecho, abrocho el pañalero de Daki levantándola en brazos y elevándola unos cm por su cabeza haciendo gestos absurdos para escuchar sus gorgoteos alegres.

- Esperaba una mejor reacción que esa. – detuvo sus juegos al escuchar la voz de Damian, por poco había olvidado que dejo al peli negro con una visita inesperada. No sería malo escuchar, tampoco es que contara como fisgoneo cuando las paredes son tan delgadas. – Grayson hablar es una pérdida de tiempo fuera de mi casa. – Ella pestañeo incrédula, ¿acaso estaba siendo amable?, con la pequeña Daki en brazos dio unos cuantos pasos a la salida de la habitación concentrándose en afinar su odio lo más posible, ahora sí está fisgoneando – Tengo asuntos que…

- Imposible, Damian tu no… - aquel hombre que insistió en ver a Damian continuaba consternado, bueno, lo esperaba, la noticia de embarazar a un Omega es difícil de procesar, llego a su mente el recuerdo de esos dos chicos que la visitaron hace meses y también buscaban a Damian, ¿Les era tan difícil asimilar que él no quería nada con ellos?, en un principio sino lo apoyaron, ¿Por qué comenzaban a preocuparse por él? - ¡Tiene que ser un error!- definitivamente iba a clavarle un tenedor a ese Grayson, dudar de un Omega, tan típico de los Alfas.

- No lo hay, tengo siete meses y mi único compañero sexual has sido tu Grayson – detectaba un cierto cansancio en el tono del menor, darle esas explicaciones sobraban. – Dile a padre que estaré reconsiderando mi situación hasta que el cachorro nazca y después…

- ¿DESPUES QUE? – grito el otro, haciendo chillar el sillón – Eres solo un adolescente Damian y además tu… tu…

- ¿Yo que? – cuestiono molesto – Oh… ¿Es porque soy un Omega? – sintió una punzada en su corazón tras las palabras dichas tan parecidas a una maldición o algo que nunca ha de repetirse sin importar la circunstancia. La sociedad, el mundo mismo puede llegar a ser cruel con aquellos que son débiles. – He conseguido vivir adecuadamente los últimos meses sin ayuda – Prehnita deseo reír, eso no era una verdad absoluta - ¿Crees que requiero el apoyo de mi padre, su nombre, o dinero?

- Claro que no, pero Bruce esta preocupa-

- ¡Haz silencio Grayson!

Su cerebro hizo un corto circuito en cuanto el nombre del padre de Damian salió pro los labios de Grayson, con una mano sujetando a Daki y la otra a la pared intento estabilizarse. En toda la ciudad no había persona que ocupara ese nombre, ni siquiera por casualidad, ese nombre le pertenecía a un único hombre que al nacer el molde fue escondido, porque, si hubiera sido roto nada aseguraba que no encontrarían las piezas y volver a reconstruirlo.

El playboy más carismático de Gotham, incluso como un símbolo a la par del murciélago protector, Bruce Wayne, millonario, carismático, galante y uno de los Alfas más codiciados, agregando un nuevo calificativo, padre de un joven Omega embarazado. Daba igual si las columnas de chismes se enteraran de un escándalo de tal magnitud o que ella pudiera vender la historia saliendo de ese basurero de edificio, fácilmente la acusarían de secuestradora ¿Y si aquellos dos eran policías encubiertos que tras confirmar la ubicación de Damian esperaron por cualquier movimiento sospechoso, enviando finalmente al padre del bebé?

Tanta información nueva en menos tiempo del necesario, maldecía a su mente resuelve rompecabezas que no dejaba ir esos viejos días de trabajo.

- Retira a Todd y Drake o esta vez no se las dejare tan fácil - ¿Todd y Drake?, pestañeo viendo hacia abajo, Daki se le resbala a punto de llorar por la incómoda posición, la reacomodo en su hombro procurando sujetar su cabeza y espalda, arrullándola para que tomara su siesta de la tarde. – Yo me comunicare con ustedes.

- Estoy de acuerdo, me retiro Dami-an. Conozco el camino – Fueron sus pesados pasos resonando hasta la puerta que dieron la señal a Prehnita de salir, encontrándose al joven chico desparramado en el sillón con un ligero rojo bajo sus ojos, remarcando su ceño, aun escuchaba los pasos de "Grayson" alejándose por el pasillo.

Inspiro profundamente, soltando el aire, repitió en dos más, ignorando el golpeteo de su corazón contra los huesos del pecho con sus nervios descontrolados. Miro al peli negro, separando sus labios lista a formular la pregunta, pero él se adelantó levantándose del sillón y corriendo – como su vientre le permitía – hasta el baño devolviendo la comida que ingirió como desayuno, en otro momento más adecuado hablarían.

- "¿Cuándo se supone que es buen momento charlar respecto a que eres hijo de un millonario Alfa?"


Arropo a Daki, esponjando la almohada bajo su cabeza, inclinándose en la cuna beso su frente deseándole un buen sueño. Fue a la cocina a guardar los platos lavados en las repisas haciendo conteo de los rotos por Damian al preparar el desayuno.

- Fuiste una policía. – por poco deja caer el ultimo plato de vidrio, respiro aliviada, subiéndolo a la alacena y cerrando la puerta, rompiendo la manija. Necesitaría comprar un pegamento, aunque tendrían algo de cinta adhesiva guardada en algún lado. – Condecorada por la oportuna aprehensión de un grupo traficante de Omegas y Feromonas alteradas. – Tomo un paño pasándolo por el lavaplatos secando los restos de agua, manteniéndose con la espalda hacia Damian. – Decidiste infiltrarte como Omega a unos suburbios para rescatar los últimos rehenes de esa Célula, pero, terminaste siendo… ultrajada por tus propios compañeros que formaban parte del grupo que eliminaste – arrojo el paño al lavaplatos, apoyándose en la orilla, inhalando profundamente y sacando un gruñido molesto, girándose a ver finalmente a Damian. - ¿Continuo? – solicito su permiso con una ceja alzada, Prehnita cruzo los brazos sobre su pecho estirando su cuello hasta ver el techo.

- Olvidaste mencionar como me arrojaron entre desperdicios pensando que estaba muerta y me encontró mi marido. – El peli negro no dijo nada, ella bajo el rostro entrecerrando sus ojos – Marido que por cierto, se escapó con el primer Omega que le arrojo algunas feromonas. – Zafo uno de sus brazos, masajeando su cuello, tal vez la honestidad con que fue tratando al adolescente excedió su propia salud mental, ciertamente, creer en la justo y correcto le causo más y más problemas en su vida.

- En resumen has sido miserable – con una risa sarcástica y las manos a la cintura, asintió dándole la razón. Un joven que llegaba a ser absurdamente directo como para herir su corazón, demostrando nuevamente que su ayuda iba de más.

Inspiro calmando el temblor de su labio inferior y manos, vaya, que castigo tan cruel. Estaba por pasar a un lado y encerrarse en algún lado confinado e incluso salir del apartamento, pero Damian la sujeto por la muñeca impidiéndole moverse de su lugar cerca del lavaplatos. - ¿Q-qué estas…? – comenzó a jalonearse, midiendo su fuerza para no lastimar a Damian, dificultándose por la terquedad del peli negro a soltarle.

- Todo lo que puedes hacer es huir, escapar, ¿Por qué las cosas se pusieron un poco difíciles? –tembló en pánico, ciertamente carecía de habilidades asertivas y si consiguió entrar a la fuerza policiaca de Gotham fue por pura suerte.

- Lo hago, ¿Y qué?, fui engañada por mis compañeros al ser una simple Beta, ellos eran Alfas condecorados ¿y yo?, la simple Beta que atrapo antes un grupo esclavizador de Omegas. – la mano de Damian se abrió, dejando rastro de las marcas de sus dedos, ella masajeo la zona afectada – Pensé tener una vida ordinaria, pero no, el que se decía mi "esposo" escapo con el primer Omega que le brindo un poco de sexo. – no permitiría a las lágrimas escapar – He sido muy fiel a mis creencias y jamás me han servido, porque yo no soy más que… una entrometida que nada puede hacer… y…

- Basta de sostener ese patético disfraz. – pestañeo hasta que las lágrimas corrieron – Salvaste a esos Omegas, resolviendo un caso que ni Batman había rastreado, requiere pulir tus tácticas y análisis de la situación – El llanto no se detuvo, abrazando al peli negro. – Si contaras con ello, habrías sabido que no necesitaba de ti en ese momento y mis propios planes.

- Ca- ca-cállate, Damian. – pidió entre gimoteos, restregándose en el hombro del peli negro, quien cansado formulo una duda que aminoraría la expresividad de Prehnita.

- ¿Y cuantos años se supone que tienes?, ¿40?

- Tengo 34, cállate de una vez. – golpeo en su hombro, continuando con el abrazo.

- Berreo y continuo berreando hasta que sus ojos y nariz terminaron irritados, estuvo sentada en el sillón con una manta en sus hombros y una taza de té, tuvo suerte de que Daki no despertara, a su lado llego Damian con su propio té.

- Gracias.

- Tómalo como una retribución de mi primer mes en este edificio repugnante – bebió el té con un gran trago, asqueado por el exceso de sabor en las hojas. Asintió, viendo el reflejo del agua colorada, sorbió, coincidiendo en lo mal que sabían, una marca barata, las ultimas hojas que compraron en el mes pasado, revisaría que eso no afectara la nutrición de Damian.

- Uhm… barato. – soltó la palabra, sonriéndole a Damian - ¿Cuántos "trabajos" hiciste? – para Prehnita no pasó desapercibida la espada, pequeñas cuchillas y shuriken guardadas por cada rincón del departamento, además del veneno congelado en el refrigerador al regalarla un poco de pastel horneado. El peli negro conto con sus dedos pasando cuatro vueltas dando un total de cuarenta que divirtió a Prehnita, si aún conservara su placa policiaca e incluso su identidad original, ¿A quién arrestaría? – Y lo tienes ahorrado para el parto, ¿verdad? – otro asentimiento – Puede dormir en la cuna y Daki conmigo en la cama, guarde la ropa de recién nacido, no tendrás que gastar más.

- Prehnita – interrumpió a la morena con su lista de planes – ¿continuaras con esta farsa de familia?

- Si – se recargo sorbiendo el té – o hasta que te aburras de mí. – guiño un ojo, riendo.

- Bien – imito su acción – Porque mañana iremos a ver a padre.

- Genial – tomo el resto del líquido, llenando sus mejillas hasta lanzarlo como si fuera una fuente, causando un desastre en el piso y la mesa de madera. Con té goteando y saliva deslizándose, soltó la taza, girando como una maquina encontrándose con el rostro tranquilo de Damian – R-repite eso.

- No. – termino su taza, dejándola en la mesa. Un tic nació en el ojo de Prehnita, mandando al demonio su buena actitud además del momento reconfortante y conmovedor.

- T-tu… ¡PON UN MALDITO CONTEXTO, MOCOSO!

Los lloriqueos de Daki no mejoraron la situación y atrasaron la explicación de Damian, que eligió irse a dormir temprano.


Cuatro veces el teléfono sonó, hasta el quinto timbre fue colocado en alta voz, permitiendo a la persona al otro lado que diera su mensaje.

- Me presentare por la tarde, además de llevar otra persona conmigo. – aclaro su garganta – Hasta luego, padre.

El mensaje fue corto y claro, los planes continuaban en marcha, para aquellos reunidos en medio del despacho se trataba de una situación impensable, varias miradas afiladas al único sentado frente al escritorio del dueño de la mansión Wayne.

Culpabilidad, venganza o castigos, no había razón de darlos por hecho, suficiente tenía el mismo con su moral cuestionándose a cada momento.

Bruce cerro los ojos, girando su silla hacia el ventanal, la idea de golpear a Dick tras pisar la cueva continuaba siendo tentadora pero ese "privilegio" fue tomado por Jason y Barbara, por su omisión de información y la condición de Damian como el único Omega en todo el equipo. Con su llamada podía tener seguro que él se presentaría, hablaría de frente, discutiendo en el proceso, explicándose de su huida y progreso en el embarazado, incluida la misteriosa mujer que vive con él.

- ¿Maestro Bruce? – Alfred espero por las indicaciones de Bruce, extendió una lista con diferentes platillos, incluyendo algunos desconocidos para el mayordomo como parte del gusto de Damian – Sacare la mejor vajilla, me retiro. – abandonó la habitación con el resto de miembros.

- Ayuden a Alfred en traer lo necesario para los invitados y preparen el salón principal. – alzo una mano, deteniendo cualquier intento por reclamar o gritar por la tremenda ridiculez que cometía al seguir a su hijo – Todo se resolverá en su momento. – Insatisfechos dejaron el lugar, con solo Richard moviendo nervioso sus manos – Tu también ve a ayudarles, es mejor que tengas algo en que trabajar.

- Bruce, yo…

- No – detuvo al de ojos azules, si permitía escuchar cualquier excusa o motivación, él mismo rompería la calma que ha formado desde lo escuchado por el transmisor – Por favor Dick, solo – suspiro agotado – necesito tiempo, sal de aquí. - Richard acatando la ultima indicación de Bruce, abandono la habitación no sin susurrar un ultimo "Perdóname".

Cruzando los dedos y apoyando sus codos en el escritorio, intentando relajarse, paso la vista por una carpeta traída recientemente – cortesía de Tim – develando su contenido, una fotografía de la mujer que acompañaría a Damian, misma apariencia, edad y nombre distinto, lo más notable su estado, desaparecida en misión de infiltración, con dos semanas de diferencia, apareciendo muerta e identificada por sus compañeros de escuadrón.


Llevaba tenis deportivos, jeans azules, una blusa hasta los hombros color rojo y blanco en rayas, una chaqueta de mezclilla y su cabello suelto, sujetado en media coleta; cargando a su hija con un sencillo vestido floreado, zapatos a juego y dos coletas con el poco cabello que tiene; a su lado un joven peli negro con pantalones negro ajustados y usando una gran camiseta de dos colores por la mitad del torso, el aguamarina y un negro, con un pequeño dibujo de murciélago, usando lentes negros y una gorra. Salieron temprano por todo el recorrido desde los suburbios hasta la mansión Wayne, tomando un par de autobuses, el metro y también caminar una corta distancia para terminar tomando un taxi que les dejo dos cuadras antes, ¿Realmente necesitaban ser tan minuciosos?, deseaba que el padre de Damian pagara por todos los transportes en que gastaron, ahí iba el adelanto de un mes de renta. Acomodo la pañalera en su hombro, buscando el timbre, pero la reja se abrió, brindándoles acceso, se limitó a dar ayuda a Damian, sus manos ya habían tenidos suficientes golpes cuando quiso apoyarlo en bajar del autobús y subir al taxi.

Alcanzaba a vislumbrar el inicio de las escaleras para la puerta de la casa, siendo recibidos por un hombre en elegante traje negro, que les saludo amablemente.

- Un placer tenerlo de regreso joven Damian, señorita Prehnita, el maestro Bruce les espera. – cargo con la pañalera, subiendo escalón por escalón, esta vez fue usada solo para que Damian se diera impulso en el primer escalón, ella procura ir justo detrás de él, sosteniendo a Daki en brazos. Con pie en el final, ingresaron a la enorme casa del peli negro, casi podía considerarlo un museo y disfrutar de la vista, cuando llegaron al salón, sin cámaras ni periódicos, el auténtico Bruce Wayne frente suyo.

- Bienvenido devuelta Damian. – expreso con una leve sonrisa, pero ella pudo sentirlo levemente, un escalofrió en su vertebra, libero sus feromonas de Alfa, las cuales no consiguieron intimidar a Damian. – Un gusto conocerla, señorita Prehnita. – consiguió asentir y regresar el saludo. – Estando todos reunidos pasemos a comer.

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¿Continuara?

Parece que Prehnita también resultara valiosa en esta historia, esa no me la esperaba :V y yo escribo esto, ja ja ja. ¿Qué podrá seguir en esta serie de elecciones?

Y como a Prehnita, la historia también es un rompecabezas, inició como un simple One-Shot.

A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.

Porque eso es de gente muy cochina *lean esto con la voz de Deadpool*