Capítulo 16: El juego de la vida
Canción: 2. Aunque tú no lo sepas, cover de Curricé.
Propuesta por HikariCaelum.
Personajes: Daisuke, Hikari, Takeru.
Género: Romance, amistad.
Pairing: Daisuke/Hikari.
Para Daisuke cada uno de los partidos que jugaba era importante, pero ese lo era más que los anteriores. No era solo porque se trataba de la final, eso era importante para él, pero no tanto como el hecho de que Hikari acudiría a verlo. Varias veces lo había visto entrenando, pero consideraba que eso era diferente, mucho más especial.
La final había sido pospuesta en muchas ocasiones. Daisuke no recordaba el motivo de esto último. Cada vez que intentaba recordar se decía que era por sus nervios, pero el hecho de que recordara motivos diferentes a los que sus compañeros recordaban le resultaban un tanto inquietante. De no haber estado tan enfocado en sus entrenamientos habría notado algo extraño en ello.
—Por semanas nos hemos preparado para este momento, ustedes han dado su mejor esfuerzo y es momento de que pongan su entrenamiento a prueba —les dijo Taichi segundos antes de que el partido iniciara.
Daisuke salió a la cancha. Buscó con la mirada a Hikari. Después de varios segundos de búsque encontró a Hikari. Pudo verla hablar con sus amigos, se notaba animada. Continuó caminando hasta llegar al lugar que le correspondía en la cancha. En cuanto sonó el silbato que daba inicio al partido, Daisuke buscó el balón.
Takeru no planeaba escribir una novela sobre futbol, pero eso no evitó que siguiera el consejo de Hikari y asistiera al partido. No perdió detalle del partido en ningún momento, especialmente de los jugadores. Como ejercicio quería escribir un cuento corto acerca de un futbolista.
—¿Ya escogiste a tu protagonista? —le preguntó Hikari—. Si eliges a Taichi podrás usar su rol como jugador y como entrenador, si escoges a Daisuke —Hikari señaló al jugador cuyo nombre mencionó —, tendrás a un jugador determinado, dispuesto a todo por su equipo y que lo da todo en la cancha.
—Todavía no sé de qué tratara mi cuento, quizás lo haga sobre ti.
—¿Sobre mí? —preguntó Hikari, se notaba confundida —, pero sí yo ni siquiera juego al futbol.
—¿Por qué no? Fuiste tú quien hizo esto posible, si no hubiera sido por tu ayuda, Odaiba ni siquiera habría podido jugar.
—Ellos merecían jugar, hice lo que cualquiera hubiera hecho en mi lugar.
—Entonces la mujer de noble corazón se negó a aceptar el reconocimiento que merecía por sus nobles acciones. Sin embargo, eso no evitó que al final del partido, cuando el equipo local obtuviera la copa, ese apasionado futbolista al que ayudó le dedicara la victoria obtenida ¿Qué te parece?
—Me gusta la parte en que ganas, lo demás es demasiado fantasioso.
Al final del partido, las palabras de Takeru se hicieron realidad. El partido terminó y fue el equipo de Odaiba quien obtuvo la victoria con un gol a favor. Durante la ceremonia de premiación le pidieron a Daisuke, el capitán del equipo, que dijera algunas palabras. De todo el equipo, fue el único que parecía tener intenciones de hablar.
—Quiero agradecer a todos los que nos apoyaron hasta ese momento, a quienes confiaron en que nosotros podíamos llegar tan lejos. Pero principalmente hay dos personas a las que queremos dedicarle esta victoria. A Taichi Yagami por aceptar ser el entrenador de este equipo, gracias a él fuimos aceptados en este campeonato y también fue gracias a su entrenamiento que pudimos obtener esta copa. A Hikari Yagami, por haber aparecido como un ángel cuando más lo necesitábamos. Sin ella no hubiéramos podido tener a Taichi como entrenador y mucho menos estar aquí.
—¿Ves? —le dijo Takeru a Hikari —. No soy el único que lo piensa.
—Ambos exageran. Taichi y todos los miembros del equipo son los que verdaderamente merecen esa copa.
En aquella ocasión el consejo estudiantil había organizado una fiesta que se celebraría después de la final, independientemente del resultado. El que ganaran fue un motivo más de celebración. La mayoría de los estudiantes se veían felices por la noticia e incluso buscaron cualquier cosa que les permitiera hacer ruido. La primera opción fue el salón de música, pero al ver el alboroto que los estudiantes causaban, los profesores decidieron que este debía ser cerrado.
En cuanto Daisuke vio a Hikari, corrió hasta alcanzarla para poder agradecerle. Ya lo había hecho antes, pero sentía que debía hacerlo otra vez. Era la primera vez que ganaba un campeonato siendo capitán, puesto que obtuvo gracias a la ayuda de Hikari. Gran parte de su emoción desapareció al ver a quien acompañaba a Hikari. Los había visto juntos durante el partido, desde su posición pudo ver que hablaban animadamente.
—Gracias, Hikari —le dijo tratando de deshacerse de ese amargo sentimiento. Por más que se repetía que no tenía motivos para estar celoso, no podía evitarlo, Hikari le gustaba.
No sabía cuándo comenzó a desarrollar esos sentimientos. Al principio había creído que lo que sentía era admiración. Hikari había aparecido cuando más lo necesitaba, siendo esa luz que le otorgó esperanza a un equipo que la había perdido. Con el tiempo se dio cuenta que no era así. Cada vez que ella iba a ver los entrenamientos sentía que debía dar lo mejor de sí mismo, deseaba poder impresionarla y que ella lo viera.
Un día le escribió una carta y la dejó en el buzón de su casa. No incluyó remitente en el sobre por no dejar sus huellas, pues no deseaba que ella supiera de sus sentimientos, al menos no hasta que él los tuviera claro. Sus amigos solían molestarlo con ello y se preguntó qué tan reales eran sus sentimientos. Si Hikari le gustaba o si se trataba de algo más serio.
"Aunque tú no lo sepas pienso en ti con más frecuencia", pensó Daisuke después de ver a Hikari sonreír, deseando poder ese gesto con más frecuencia en ella y poder ser el motivo de esa sonrisa, aunque fuera una vez.
—Lo hiciste bien —le dijo Hikari, esto provocó que Daisuke se sintiera orgulloso por unos segundos —, como todo un protagonista.
El que Hikari y Takeru se rieran de forma cómplice le hizo sentir fuera de lugar y un poco celoso. Una parte de Daisuke deseó tener aunque fuera un poco de la complicidad que ellos dos mostraban.
