Para algunos el verano no es la época para disfrutar, pero para otras personas esos meses significan mucho más. Un punto en la vida donde se marca un hasta aquí, y sabes que ya la vida no será igual, que nada será igual. Mas en ese aparentemente aburrido y normal pueblo de Oregón llamado Gravity Falls.
Una nueva entrega. Los Noroeste encaran el prime golpe, fuerte pero no los hace caer, ahora van a la contraofensiva, y saben quién es la persona causante de todo, una de ellos, Pacifica. Ahora deben evitar que se haga más publicidad, y limitar los daños y si es posible acabar con la fuente, pero aun no saben contra que se engentan o de que extremos podrían tomarse para asegurar la felicidad de la niña. Espero te guste este capítulo y el próximo miércoles (14 de Marzo de 2018), si todo sale bien, publicare el siguiente capítulo. De nuevo esta historia, aunque sea por capítulos, puede leerse en forma independiente. Aunque forma parte de la misma línea narrativa o universo ficticio, así que me gustaría que ojearan el resto de mis historias.
Este es mi quinto Fic., gracias a todos los que me han leído y sus críticas, espero estar a la altura con esta nueva entrega.
Espero disfrutes tanto al leerlo como yo al escribirlo. Gracias!
He dejado uno pocos huevos de pascua, como siempre. Espero que les guste buscarlos.
Créditos al final
Gravity Falls Final del Verano: Un Misterio mal Guardado.
33. Búsqueda.
El día había sido casi normal, aparte de que un hechicero omnipotente de otra dimensión había querido comerse su cerebro, junto al de su tío Ford, y haber pasado uno de los momentos más bochornosos de su vida, era divertido nunca antes se había preguntado si se usaba ropa interior bajo la túnica durante la edad media. Pero, aparte del detalle de la túnica, el día no fue demasiado extraño, dado el verano que había pasado. Lo más sobresaliente del día venía de parte de los Noroeste, de toda la familia, no solo de ella.
Antes de ser secuestrado junto con tío Ford por Probabilitor el Insufrible, quien era el culpable del asunto de la túnica. Se había enterado de cómo los Noroeste habían empezado a tener problemas, y estaba seguro que era un conflicto interno. El grupo empresarial Noroeste había tenido el peor debacle en la bolsa desde que Preston Noroeste había asumido el cargo de CEO. Las imágenes de los documentos que él y su hermana habían encontrado, sobre el fundador del pueblo habían tomado un matiz mucho más amplio que el solo dejarle claro a Pacifica que no se metiera con Mabel. Ahora la opinión pública, y por ende los medios de comunicación estaban buscando cualquier pista sobre los documentos, una interminable serie de 'Sin comentarios' o de el clásico chiste para alejar la atención, era lo único que había encontrado sobre las reacciones de los involucrados, tanto la alta sociedad de la costa oeste como del gobierno.
Al volver de la épica y mágica aventura contra Probabilitor y su pandilla, Grenda pidió el teléfono prestado. No tuvo que preguntar para que después de ver la cara de la chica al volver con el grupo que miraban el final del maratón de Pato Detective, luego del cual sería el estreno del capítulo final de temporada. Aprovechando que los demás estaban concentrados en el televisor, hablo con la chica.
-"Nada?"
-"No contesta, el numero que me dio timbra hasta cortarse." Rascándose la cabeza agrego. "Ella dijo que no la llamara a su móvil, pero estoy a punto de hacerlo."
-"Yo también estoy preocupado." Dijo el chico, el tono de voz le dijo a su amiga que preocupado era decir poco. "No hagas nada aun, dame un poco de tiempo antes de hacer algo." La niña no pudo evitar dejar salir un suspiro de alivio, al ver la fuerza de esos ojos en los que había aprendido a confiar. Simplemente asintió con la cabeza y se reunió con el grupo. Mientras él sin decirle a nadie se encamino a la oficina donde estaban sus armas, la computadora y el acceso a internet.
Si bien era normal que le dejaran el peso de todos los problemas, no le importaba, siquiera se daba cuenta de que así era, para el simplemente era que un amigo necesitaba ayuda. No se pregunto porque en ese momento todo su intelecto estuviera enfocado, ni se le ocurrió que era porque quien ocupaba ayuda era Pacifica Noroeste. Lo importante era que él estaba sin poder preguntarle o advertirle a su 'amiga' de que podía estar ganando una batalla, pero que, por esa victoria, podría perder la guerra. Tampoco estaba seguro de que la rubia no tuviera eso contemplado, era consciente de que la chica no era para nada tonta, aunque le echo la culpa a la duda por esa inquietud que lo consumía. No le quedo más que esperar lo mejor, sabiendo que debía prepararse para lo peor. De todas formas aunque su 'amiga' hubiera visto ese problema y tuviera algún plan para corregirlo, no estaba de más pensar en un plan B. Aunque ese plan B también se le escapaba, de alguna forma sabía que tenía una pista, durante todo el día, cada vez que había pensado en la chica rubia, por alguna razón su subconsciente lo interrumpía con una imagen de Gedeón, pasar el día recordando al pequeño albino haba sido peor que la amenaza de que su cerebro fuera la cena de un mago extra dimensional.
'Conócete a ti mismo y conoce a tu enemigo. Así en cien batallas, no estarás en peligro.' Era uno de los aforismos de 'El Arte de la Guerra' de Sun Tzu. No significaba como muchos creían, que podrías ganar todas las batallas. El antiguo general chino no se refería a eso, sino que siguiendo esa simple frase sabrías de antemano el resultado de una batalla. Con lo que podías elegir cual batalla pelear, cual evitar, en qué momento escapar o atacar, sin que eso acabara con el peligro de perder la guerra. El se conocía y sabia que su subconsciente era 'más inteligente' que su consiente. En ese momento, esa parte de su mente, que se escapaba a su control, estaba tras la pista de una solución al fallo en la estrategia de Pacifica contra el clan Noroeste y que más temprano que tarde descubriría una solución, y por ende la clave para ganar la guerra de independencia que su amiga estaba librando o, al menos, un método para evitar perder esa guerra. Se conocía, conocía el problema y sabía que podría evitarlo. Era tan simple como eso, sin exagerar, sin presumir era un hecho. Lo que no podía dejar de pensar conscientemente era como comunicarse con Pacifica, racionalizándolo con la necesidad de saber si había tomado en cuenta o no el fallo en su estrategia.
Gracias a un muy ilegal método logro conseguir las imágenes originales que habían salido en la prensa para buscar la información escondida que estas contenían, supo que habían sido hechas hacia poco más de una semana, el sábado en que se había abierto el Portal, cuando el pueblo había quedado casi destruido. El día que había conocido la existencia de su tío Ford y el encubriendo que tío Stan había mantenido por tres décadas. También sabía que ese sábado Pacifica, disfrazada de chico, había ido a pasar la tarde con Grenda, aunque aun le costaba un poco imaginar a la rubia disfrazada de chico. Estaba claro que esa había sido la oportunidad para escanear los documentos, pero prefirió no confirmar nada con su amiga castaña. Entre menos personas se involucraran era mejor, más cuando se enfrentaba al clan Noroeste y su líder Preston, aunque sabía que a Grenda la apoyaría la nobleza austriaca, era mejor prevenir que lamentar.
Lo único que sabía sobre el paradero de la niña Noroeste era que hasta el jueves en la noche estaba en el internado en Maine, pero suponía que los Noroeste habían tomado manos en el asunto, ya fuera que la niña hubiera revelado que era ella quien estaba detrás de la filtración de los documentos, porque sus padres prefirieran el mantenerla alejada de los medios de comunicación o simplemente mas vigilada. No tardo mucho en entrar en el sistema del internado. En el registro diario aparecían dos salidas una a las 10:00 hora local, la de Amana von Mittelhauser, y a las 11:45 la de Pacifica Noroeste. Con ese dato podía empezar a buscarla.
Lo primero que revisó fue el aeropuerto de Medford, aunque estaba casi seguro que Preston Noroeste no haría algo evidente, en medio del escándalo, como enviar su propio jet por Pacifica, era un lugar tan bueno como cualquier otro para empezar, y de hecho en los registros del aeropuerto el jet propiedad de los Noroeste no había salido de su hangar. Como ya estaba dentro del sistema del aeropuerto decidió revisar los vuelos, alguno podría parecer sospechoso, para eso entro en el sistema de control de vuelos, cada avión que había usado el aeropuerto ese día estaba registrado, junto con su plan de vuelo. Todo estaba en orden y no había constancia de algún vuelo de Maine a Medford, que atrajera la atención. Lo que atrajo su atención era un vuelo chárter que se había reabastecido en el aeropuerto durante la tarde. Reabastecerse duraba poco más de una hora, según había visto en los mismos registros, y ese avión había estado más de dos horas en tierra. Eso podía significar muchas cosas desde que algún miembro de la tripulación se había indispuesto y tuvieron que esperar por su reemplazo a alguna pequeña falla mecánica que no quieran reportar, los seguros solían ser muy quisquillosos con eso, y que ya fuera la tripulación de tierra o la tripulación del avión habían solucionado. Aun con eso en cuenta decidió investigar, mas a fondo.
El cárter iba con destino a Japón, luego de salir de Medford, tomaría la ruta polar a Tokio, hasta ahí nada extraño. Lo interesante era que según el informe de vuelo había estado estacionado en Nueva York, hasta la mañana de ese mismo día, según los registros de la FAA, La Administración Federal de Aviación. Había salido de New York a las 13:10 hora local, o las 11:10 hora de Oregón, luego de hacer una escala para reabastecimiento en Maine, que no aparecía en el plan de vuelo, voló a Medford y por ultimo despego para seguir la ruta polar. Estaba lo suficientemente oculto, de hecho la única forma legal de descubrir esa ruta, aparte de los mismos funcionarios de la FAA, requería que un Juez Federal o de la Suprema Corte dictara una orden. Además la misma compañía dueña del cárter, tenía otro avión en la costa este en tierra sin vuelos programados, con los papeles en regla para salir del país y volar a Japón. Obviamente hacer volar otro avión desde el otro lado del país podía tener muchas razones. Aunque sabiendo que buscar la razón era obvia.
-"Bingo!" Dijo Dipper en voz baja. Aun así no se sentía tranquilo, algo le obligaba a conocer sin la mas mínima duda el paradero de Pacifica. La terminal privada del aeropuerto de Medford, era un edificio de principios de los 90, pero con varias remodelaciones, lamentablemente el sistema de seguridad y vigilancia no era unas de esas remodelaciones. Usaba un sistema de cámaras de seguridad, que era de tecnología de punta, para unos 15 años antes. Las cámaras dependían de un sistema de cableado en vez de ser las modernas cámaras de conexión inalámbrica, además contaba con su propia sala de control, pero igual que el sistema de seguridad el sistema de computadores, aunque modernos, se valían de una infraestructura independiente, lo que lo dejaba físicamente desconectado de internet. Por más que Dipper controlara ahora internet, algo tan simple como la ausencia de un cable le dejaba ese control en nada. Si no fuera porque estaba preocupado le habría dado gracia, todo su trabajo de la ultima media hora se había vuelto humo, o casi al no poder confirmar la presencia de Pacifica en la terminal. Debía buscar otro enfoque.
Debía encontrar algo, alguna forma de confirmar o refutar que Pacifica había volado en ese avión hasta Oregón. Algo único, algo que la diferenciara y pudiera corroborar por internet. Entro en la compañía que aseguraba los automóviles de la mansión Noroeste. La aseguradora obligaba a los autos de lujo a tener un sistema de localización GPS, por lo que logro identificar un auto de la mansión que había llegado al aeropuerto poco después de la llegada del avión, y vuelto a la mansión poco antes de que el avión emprendiera su vuelo a Tokio, reviso las cámaras de seguridad de la entrada del aeropuerto con la esperanza de ver a la rubia en la limosina, solo para ver que la limosina tenia vidrios ahumados.
Debía pensar algo, algo que permitiera identificar a Pacifica. Empezó a recordar cada vez que había visto a la rubia, cosa que no era muy difícil ya fuera porque solía pensar mucho en esas ocasiones o porque tenía muy buena memoria. Cuando la conoció en el baile a principios del verano, la primera vez que había sido el mismo mientras platicaba con Wendy, recordó lo bien que se veía en su falda rosa y que en verdad le había gustado su cabello Rubio, aunque en ese momento estaba mas interesado en el cabello rojo de Wendy, y que fue su primer choque con Mabel, a la última vez que la había visto… en ese elegante y hermoso vestido de gala.
Después de unos segundos volvió en si ligeramente sonrojado, no había entrado en pensamiento profundo, solo que por unos instantes recordó todo lo podía de Pacifica, incluso ese tic que tenía cuando se ponía nerviosa y empezaba a giñar el ojo. O como la encontró en la misma habitación donde había encontrado al fantasma… sola en la oscuridad, cuando supo que había dicho cosas que no debía y que en verdad pacifica no tenía la culpa.
-"Si hubiera sido más valiente." Dijo sin darse cuenta. Sorprendido por sus propias palabras de dio cuenta que se había quedado embobado y perdido su objetivo. O tal vez no… si la fiesta de la semana pasada, con ese incomodo smoking y la corbata de moño prestados, luego de declarar la guerra a Preston Noroeste, del escape del fantasma y que pacifica rompiera la maldición. Recordaba haber pasado el resto de la velada con ella, Marius y Grenda, sin darle mucha atención a lo demás, pero la decoración de la mansión. La estatua de hielo de Pacifica, lo cual estaba bien, le hacía recordar el mito de las sirenas o incluso el nacimiento de Venus, pero desfigurada ponerle lo que parecía un teléfono móvil formado con unas conchas. Era parte de la conducta de los Noroeste con su hija, alabándola y denigrándola en igual medida, pero le hizo darse cuenta de algo.
Sus padres pensaban que darle a él o a Mabel un teléfono móvil era innecesario y un lujo que no valía el gasto, por eso él no se había dado cuenta. En cambio Pacifica siempre tenía a la mano su teléfono, Grenda había hablado con ella varias veces a Maine. Esa era la forma de saber si Pacifica había estado o no en ese vuelo y con algo suerte podría comunicarse con ella. La efectividad de los teléfonos móviles, era que no requerían ser grandes, eran llamados celulares por la idea bajo la cual se habían desarrollado. Cada teléfono móvil, esencialmente, era un pequeño radio bidireccional, las antenas celulares emitían a esos radios, de ahí el área de cobertura de una antena podía decirse que era la célula de la que derivaba la palabra celular. Lo importante para él era que cada teléfono le 'avisaba' por medio de un código especial a la antena más próxima que estaba en rango, que había entrado en la cobertura de su 'célula,' así el sistema de la compañía telefónica sabría donde enviar la llamada. Era, por decirlo de alguna forma, como el teléfono le decía 'hola' a la antena celular más cercana. Y esa señal de 'hola' era enviada automáticamente varias veces por segundo. También el computador de control de cada antena 'recordaba,' por algún tiempo, que teléfonos estaban en rango.
Gracias al número que ella le había dado la semana pasada podía saber la compañía que le daba servicio, con eso tener acceso al sistema de antenas, luego localizar la antena que estaba en rango de la terminal privada del aeropuerto de Medford, entrar al sistema de mantenimiento de la antena, revisar sus registros y… Dejo escapar un suspiro, la había encontrado. Solo para confirmar siguió la señal 'hola' y como era respondida por las distintas antenas hasta llegar a la antena que le daba cobertura al valle. Era extraño aunque no podía comunicarse aun con ella, se sintió más relajado. En algún momento de la tarde la señal se perdía, pero no se alarmo demasiado, lo más posible era que el teléfono de había quedado sin batería.
Sabia como era Preston Noroeste seguramente trataría de obligar a su hija a que detuviera la avalancha mediática que había provocado, pero tampoco llegaría tan lejos como para hacerle daño, no podía arriesgarse. En ese momento, mientras no supieran donde estaban almacenadas todas las copias y los originales, era mejor para los Noroeste mantener a Pacifica incomunicada, pero sin alterarla. Era la única que podía evitar que el clan noroeste callera del pedestal donde se había mantenido. Aun así saber donde estaba solo era una parte del problema, aun debía advertirle del fallo de su estrategia.
Al volver a la sala del televisor y ver el final del penúltimo capítulo del 'Pato detective.' En los comerciales y los tráiler del final de temporada, aprovecho que Grenda fue por más botanas, pues el grupo para ver el episodio ahora contaba con el mismo y Ford.
-"Grenda, gracias por ir a salvarme a mí y al tío Ford."
-"Ni lo menciones, además fue divertido…" Por la forma en que parpadeo Dipper supo que no sería buen momento para mencionar a Marius. "Bien sobre lo otro, descubrí donde está."
-"Pacifica?" Dijo sorprendida, no hacía más de una hora que el chico le había dicho que 'le diera tiempo.'
-"Si está en la mansión Noroeste, creo que la tendrán encerrada, pero aun así está bien y a salvo…" Mintió aunque estaba casi seguro que así seria. "Lo mejor es que no trates de comunicarte con ella." Preston noroeste no usaría la fuerza contra su hija, pero si el sabia que Grenda significaba algo para ella, podría poner en peligro a la castaña. "No te puedo decir el porqué, pero podrías complicar mucho las cosas para ambas si tratas de hablar con ella o de verla."
-"Lo entiendo. Entonces tu harás algo?" Dijo muy seria.
-"Tratare." Dijo el chico de la gorra igual de serio. Grenda lo conocía lo suficiente para saber que él no era de los que se rendían y era de los que conseguía lo que se proponía, para ella ese 'tratare' tenía el más valor que la promesa cualquier otra persona, se había sentido preocupada por su amiga. Ante la intensidad de esa mirada castaña se tranquilizo. También se dio cuenta que era precisamente lo que había preocupado a Pacifica, pero ese día no tenía el sobre con la carta consigo.
-"Cuento contigo." Dijo la chica dándole a su amigo, bastante más bajo que ella, un leve golpe en el hombro, que le recordó como se había ejercitado con su tío Stan. Aunque la castaña, seguía preguntándose qué hacer con el mensaje que había dejado su amiga rubia, decidió ir a la sala, ya más tranquila y disfrutar del programa de televisión. Al final había sido una bonita velada, aunque el anunciado último episodio de la temporada había sido demasiado cliché. Sin mucha ceremonia La Cabaña fue despidiéndose de sus amigos. Sin más que dar las buenas noches, la forma en que lo miro Grenda antes de irse lo intrigo un poco, pensó que posiblemente aun estaba preocupada por su amiga. No podía saber el conflicto interno que tenia entre la promesa que tenia de entregar el mensaje y los giros que toda la situación había tomado. En ese omento habían pasado varias horas desde que había acabado la reunión en la Cabaña.
Dipper usualmente se dormía temprano. Pero era casi la una y aun no lograba que Morfeo hiciera tu trabajo. Sentía a Pacifica más alejada que nunca, desde que había conseguido el Generador de Números Primos, confió en que le sería fácil el enviarle un mensaje o incluso hablar con ella en el internado en Maine, tanto que no se preocupo por hacerlo. Dejando que Grenda llevara ese peso durante toda la semana, en parte pensó que era cosa de chicas, que Grenda era más amiga de Pacifica y poder hablar entre ellas sería lo mejor para ambas. Aunque fueran malas noticias, las chicas se entendían mejor. Ahora Pacifica estaba a pocos kilómetros, incluso pensó que, si iba por el bosque, en menos de una hora estaría en la mansión Noroeste.
Pero una cosa era acercarse a ella y otra muy distinta poder hablar o siquiera darle un mensaje, era en cierta forma gracioso, por una semana habían estado a ambos lados del continente, ahora que estaban cerca la sentía más distante que nunca, pero gracioso o no ocupaba saber de ella. Si obviamente para advertirle, pero aun por más que pensaba en el asunto aun le parecía imposible. Era la primera vez que tenia insomnio, desde que podía recordar. Nunca se había enfrentado al insomnio, él solía dormirse cuando deseaba, eso era lo normal, pero algo le impedía hacerlo. Claro que sabía sobre el no poder dormir, sabia cosas que podían ayudarlo y causas del insomnio, aunque hábilmente logro no pensar en la causa. Prefirió pensar en cómo dormirse, sabía que era cosa de relajarse y que tomar leche caliente podía ayudarlo, por lo que bajo a la cocina.
Otro de los miembros de la Familia Pines que sabia como dormir cuando lo deseara era el tío Ford. En s caso no era lo normal, era una habilidad adquirida, en los treinta años que había pasado entre dimensiones aprendió que dormir era indispensable, por eso podía conectar y desconectar un interruptor imaginario en su cabeza pada poder dormir. Además desde su tiempo como universitario había acostumbrado a su cuerpo a dormir 5 horas en vez de las 8 que era lo normal, incluso podía pasar casi un mes con solo 3 horas de sueño al día, antes de que su cuerpo le pasara la factura.
Y ahora estaba usando ese tiempo para evaluar el día. Había cumplido el sueño de cualquier fanático de los juegos de rol, el ser capturado por el hechicero supremo y vencerlo. Ser secuestrado por un caníbal no era algo exactamente nuevo para él, pero si lo que había dicho y hecho el mago. Lo que más le intrigaba era la razón de que solo los había secuestrado a él y a su sobrino, habiendo tres cerebros más a su alcance. 'Ustedes son los jugadores más listos que conozco' no podía dejar de pensar en esa simple oración. Desde que Probabilitor había cobrado existencia en esa dimensión era omnipotente y omnisciente, literalmente un dios. Tanto como Él, aunque más infantil, mucho menos malicioso e infinitamente menos sádico. Así que siguiendo esa línea de pensamiento, de entre todos los jugadores de DD&D de la dimensión o al menos del mundo, él y su sobrino estaban en la cumbre.
Debería decirle a Dipper, su relación con Él, ahora más que nunca estaba seguro que si alguien en el valle atraería Su atención era Dipper. Él lo había engañado, adulándolo por años, valiéndose de su cuerpo y su mente para que le diera forma al portal y luego construirlo. Recordó la esfera del contenedor que mantenía estable la Puerta, se preocupaba de que el chico podrá evitar ser engañado. Podría mantenerlo a salvo de su influencia…
-"Tampoco puedes dormir tío Ford?" la voz de Dipper casi lo hizo salar de la silla.
-"Digamos que fue un día algo ajetreado… aun para el valle." Después de pensar un poco agrego un poco más preocupado. "No será que lo que te dije de la ruptura te este molestando?"
-"Mentiría si te digo que no tío pero… si alguien puede mantenernos a salvo de eso eres tú tío Ford." Dijo mientras ponía un vaso de leche en el microondas. "No es algo que me quite el sueño."
-"Me siento alagado porque confíes tanto en mi, incluso después del asunto de Probabilitor." Dijo sonriente.
-"Si pero fue divertido estar dentro de un calabozo." Dijo Dipper. "En verdad me preocupe, hasta que Probabilitor reto al tío Stan." Tomando el vaso y sentándose en la mesa con el anciano.
-"Y eso?" Stanford se había sentido mejor después de que llegara su hermano, Mabel y su amiga a rescatarlos. Para él era pura y fría lógica, antes de que aparecieran su muerte era inminente, luego tenían una pequeña posibilidad de sobrevivir.
-"No lo notaste?" Dijo extrañado su sobrino, luego de tomar un trago del vaso aun con el bigote blanco gracias a la leche.
-"Notar que?"
-"Podría ser cosa de que de joven lo hiciera, pero desde que conozco al tío Stan, esa fue la primera vez que lo vi mascando chicle." Dijo el chico. "Me pareció obvio que solo le estaba dando largas al asunto cuando pidió que explicara que quería hacer. Ya sabes que si hay dados en un juego dárselos al tío Stan, confiando en que seguirá las reglas… bien es algo inocente." Stanford Pines recordó cuando su hermano había tirado un 38 con lo que habían derrotado al hechicero y su bestia. Así que, conforme a las reglas y a apuesta, el hechicero y sus criaturas desaparecieran al reconocer su derrota, y como una vez acabada la partida, había quedado una pequeña mancha rosada en donde había estado el dado. Eso y que a Stanley nunca le había gustado mascar chicle. Probabilitor si bien era omnisciente, no se preocupo por que su hermano hiciera trampa, venia de un universo basado en un juego, las trampas estaban fuera de su comprensión. El hechicero, igual que él, ni siquiera se había dado cuenta del truco de Stan con los dados. Fue más una corazonada que un proceso lógico, pero supo que si había alguien que Él no podría engañar, era el chico sentado en la mesa.
-"Si tío Ford?" Dijo el chico al notar como su tío no apartaba la mirada de él.
-"A Stanley nunca le han gustado los juegos de azar, si juega uno es que tiene alguna forma de eliminar ese inconveniente." Dijo guiñándole un ojo. Aun era muy joven y le faltaba experiencia, era mejor que no se diera cuenta que lo había sobrepasado… aun. Era como un rompecabezas, tenía todas las piezas para volverse una imagen que le quinaria el hipo a cualquiera que lo viera, el debía ayudar a armarlo. Era mejor guardar eso como un secreto. "Por cierto antes de volver arriba deberías revisar la computadora, pase cerca de la oficina y oí una alarma supongo que será alguna de las cosas que hiciste."
-"Entonces será mejor que vaya a revisarlo de una vez para luego irme a dormir. Buenas noches de nuevo tío Ford." Se levanto y aun con más de medio vaso de leche se encamino a la puerta.
-"Buenas noches sobrino." Ford decidió seguir pensando en qué hacer en su sofá. Ahora se sentía más tranquilo, mientras la figura de su sobrino avanzaba en la penumbra hacia la oficina. Tiempo después el vaso de leche se había enfriado, mientras Dipper miraba sin dar crédito a los resultados del de los filtros al primer archivo creado por sus sabuesos, el de creado por los sabuesos con esa área gris, el de los sabuesos que buscaban coincidencias y cosas extrañas. Según los resultado y lo que el mismo había calculado, y vuelto a calcular una y otra vez, sin crees su resultado. Hacía años que la humanidad debía de haberse extinguido de la faz de la tierra, consumida en una guerra de proporciones apocalípticas.
Continuara.
Gravity Falls temas y personajes pertenecen a Disney, por idea del genio de Alex Hirsch. Cualquier tema musical asociado a este relato es usado de la misma forma. Todo en esta historia está dentro del Famdom, y dedicado a los lectores y demás interesados en el Fandom de Gravity Falls. No tiene otro fin más que entretener. ¡Disfrútenlo!
