¡RECUERDEN!
A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.
Porque eso es de gente muy cochina *lean esto con la voz de Deadpool*
Sean bienvenidos a este espacio, proporcionado para el disfrute de una historia que comenzó como un capitulo único, pero llegados a esto, planeaba una pequeña continuación no excedente de seis capítulos, desgraciadamente aquello no me convenció para la continuidad y los planes que surgieron en mí.
Por tanto disfruten de este Long-fic.
Recomendación musical: "Me dedique a perderte" de Alejandro Fernández.
Notas:
[Presente]
[Pasado]
["Pensamientos"]
[Teléfono]
Los personajes son propiedad de DC Comics y sus correspondientes creadores.
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CAPÍTULO 5: SIN ELECCIÓN
EL RECONOCIMIENTO DE ALFAS, BETAS Y OMEGAS ES UNA CLASIFICACIÓN OTORGADA TRAS EL EVENTO "EVOLUCIÓN GENOMA X2Y".
MÁS DEL 50% DE LA POBLACIÓN PRESENTA EN SU CADENA DE ADN ESTE NUEVO GENOTIPO.
SE ESTIMA QUE EL NUMERO DE CASOS INCREMENTE EN LOS SIGUIENTES AÑOS, LO CUAL IMPLICA DIFICULTADES EN LA CALIDAD DE VIDA, SUBIDA DE LOS CRIMENES POR ABUSO SEXUAL O VIOLACIÓN, LOS MEDICAMENTOS SON INEFICIENTES PARA LOS ALFAS Y OMEGAS.
EL ANALISIS FARMACEUTICO MUESTRA UNA REVOLUCIÓN CON LOS APOYOS DE LAS EMPRESAS RENOMBRADAS MUNDIALMENTE.
CRECIMIENTO DE LOS DERECHOS HUMANOS.
LA ONU COMIENZA A REUNIRSE EN JUNTAS CON LA OMS PARA ESTABLECER LAS NUEVAS LEYES EN RELACIÓN A LOS CAMBIOS DE ESTE EVENTO.
CREACIÓN DEL PRIMER SUPRESOR PARA OMEGAS, SUS RESULTADOS PARECEN SER EFECTIVOS, VUELAN DE LOS ESTANTES.
PUBLICACIÓN DE UN LIBRO SOBRE LOS CICLOS DE ALFAS Y OMEGAS.
¿ESTA EVOLUCIÓN RESULTO UN REGALO O LA SUMA DE PROBLEMAS QUE ENCABEZAN LA RAZA HUMANA?
Paso los archivos de información guardados en la computadora, todo se trataba del brote, información escasa y por trozos que necesitaba unirse en un solo documento a forma de diario anecdótico. Suspirando cansado, tallo sus ojos, cerrando la carpeta de historia, cambiándola a los tipos de clasificación que continuaban llenándose de nuevas características y excepciones conforme se hacían experimentos de muestras de sangre o cuerpos que tras su fallecimiento decidieron donar para la medicina e investigación.
Dejo a su gato subirse a sus piernas, al hacerlo, el animal de pelaje negro choco contra su codo moviéndolo ligeramente, causando que su dedo presionara en otra carpeta, liberando varias ventanas emergentes, cada con un encabezado periodístico y capturas de pantalla de blogs y salas de chateo. Acaricio al felino debajo de su barbilla, moviendo el control y dando clic a la imagen del periódico, una mujer cerca de cumplir sus treinta, rasgos latinos y repleta en orgullo por su condecoración; entrecerró los ojos junto al aumento de su letra intento leer las letras pequeñas, simplemente podía distinguir el gran encabezado; "HEROÍNA OMEGA, UN MILAGRO A PLENA LUZ". Busco el botón correcto de zoom, mejorando la calidad de la imagen por los pixeles de las columnas en el periódico, teniendo los primeros dos párrafos claros.
"La justicia prevalece en aquellos con un corazón firme- Estas fueron las palabras de la policía que localizo el escondite de los traficantes de Omegas. Ni siquiera las exhaustivas investigaciones de los detectives y sargentos de Gotham, con apoyo secundario de Batman trajo la base de operaciones a develarse.
Ocurrió por la tarde del día de ayer en una de sus rondas diarias por la zona, cuando escucho sonidos de golpeteo metálico cercano a una casa, los vecinos aseguraban que solo eran los niños. La insistencia y curiosidad llevaron a que forzara la puerta al sótano, develando a menores de edad presos, con marcas de objetos punzo cortantes y marcas alrededor de sus cuellos, muñecas y tobillos.
Solicito refuerzos por radio, ingresando con su chaleco antibalas y una pistola limitada por la cantidad de balas con un teaser y gas pimienta, escoltando a la mayoría de civiles cerca de la patrulla."
Cerro la ventana de visualización junto a la carpeta, reconocimientos a logros aceptados por la sociedad, cuando ellos mismos otorgan los prejuicios que desean borrar, vaya mentes simples. Incomprendida la atención que su padre daba a reconocer como valerosa a una persona que tuvo un poco de suerte o fue colocada en ese lugar y momento exacto, alejando su atención de otros posibles negocios de venta con Omegas.
Cambio al archivo que necesitaba, la única con datos obtenidos tras los análisis e investigaciones patrocinados por Empresas Wayne luego del fenómeno mundial, pruebas inconclusas, muertes horrendas con un largo historial de violaciones y agresiones pasionales; imágenes innecesarias y videos filtrados por quienes demandarían a las farmacéuticas que patrocinaron medicamentos sin terminar a nombre de los Wayne, simples ladronzuelos que desearon su momento de fama sacando dinero de los nombres que se humanizaron por resolver esta crisis. Deslizo el cursor por cada nombre hasta que dio con el único que deseaba realmente, presiono e introdujo una contraseña, espero el acceso aceptado, verificando que las cámaras continuaran apagadas y nadie descendiera en una rápida visita a la cueva, asintió para sí mismo, notando el tono verde de la pantalla, liberando cuadros de información, clasificados por letras griegas, solo tres letras que se han unido a la jerarquización de la sociedad.
Respiro profundamente, presionando el botón con un suave clic en cada letra se revelo un informe con datos obtenidos por las investigaciones de laboratorio y en campo, destacando entre estos, los primeros rasgos desarrollo presentes a cierta edad los cuales tenían que entrar antes del comienzo de la pubertad, especialmente para los hombres, en cambio las mujeres sufrían alguna clase de descompensación hormonal y nutricional cuando su cuerpo reconocía el segundo género como parte de su anatomía y ciclo natural; provocando que este apareciera al terminar la pubertad, al menos para ellas, no era raro verlas entre los 14 y 15 años, para los hombres el rango de edad iba de los 12 a los 15 años.
Agradeciendo a su primer género como masculino de tener que evitarle pasar por ridículos dolores físicos y situaciones vergonzosas sobre el crecimiento de su órgano reproductivo, cambiando a tener una función que un principio no era esa, después de todo, aquella parte en específico mantenía la misma forma durante la gestación en un vientre cambiando al definirse su "sexo" como era común, un retroceso evolutivo podría ser o del desarrollo.
Las imágenes en dibujos, fotografías y creaciones en 3D, le aseguraban un perfecto entendimiento, más del que podía obtener de libros sobre crecimiento y sexualidad, inundados por términos suaves y fáciles de entender para su edad, siempre con una nota al final de cada capítulo, "CUALQUIER DUDA O INSEGURIDAD, COMPARTELA CON TUS PADRES", irritándolo suficiente para mandar a quemar más de cuatro perfectos libros de la biblioteca y otros tres que consiguió como regalos de su padre y Alfred, ¿Acaso era algún chiquillo imbécil que no comprendía las implicaciones de poseer un innecesario segundo género?
¡AL DIABLO, QUE NO!
Introdujo una tarjeta de memoria en uno de los orificios de la computadora, descargando la información y configurando cada archivo copiado para que su historial fuera removido en cuanto se buscara que archivos se tomaron por sobre el permiso del dueño y creador de la base de datos, en cuanto la barra de carga marco un 100% completado, extrajo su USB y la guardo en el bolsillo de su pantalón, continuando su mirada por otros documentos, topándose ahora con videos de parejas con sus primeros hijos naciendo. Por supuesto… otro de los grandes cambios, la aceptación de matrimonios homosexuales para la sociedad, un término que fue denigrado, humillado, expuesto y escandalizado, pasaba a ser la mayor parte de la población casada y familiar.
Paso a dar PLAY en uno de estos, escuchando las lágrimas, su emoción y bendición del milagro de la vida, de sus propias vidas unidas a un nuevo integrante al que llenaría de amor.
Dejo la lista seguir, abriendo una segunda ventana que continuaba en el índice de archivos, el último video por reproducirse, llamo su atención, era una Ginecóloga, describiendo los cambios de los aparatos reproductores, su atención queda pegada a la explicación repetitiva y que conocía de sobre manera.
- En general, la reproducción no ha cambiado demasiado, más que la concepción por parte de los hombres en el subgénero Omega. Sin embargo, esto no descarta que las funciones de sus aparatos reproductores se perdieran, es decir, una mujer Alfa es capaz de embarazarse al estar con una pareja Alfa, eso indicaría que un hombre Omega puede embarazar a su pareja sea hombre o mujer igualmente Omega, o si es una mujer Alfa o Beta. Hasta el momento es solo una teoría pero se continua investigando sobre este fenómeno que trajo una revolución lo cual suena disparatado, pero, ¿No es un disparate el que vivimos actualmente? – coloco un poco de cabello rebelde inexistente detrás de su cabello – Esta teoría se asocia con los términos de novelas fantásticas acerca de las parejas predestinadas o los lazos, nació de las preguntas simples de si había posibilidad de que se formaran parejas fuera de la común denominación Alfa-Alfa, Beta-Beta y Alfa-Omega, centrados dentro de los Alfas y Omegas por sus principales casos de Celos que activa su INSTINTO DE REPRODUCCION. Pero como se ha mencionado nada de esto es seguro y los casos continúan analizándose, si existe una razón lógica o no, es la motivación para continuar haciendo nuestro trabajo, es el misterio que anhelamos resolver por un bien mayor, no… se trata de nuestra curiosidad científica insatisfecha. La evolución humana que da un paso sin dejarnos tiempo a prepáranos.
La lista de reproducción regreso automáticamente al primer video, solo las voces de desconocidos recorriendo la cueva mientras Damian repetía las últimas palabras de la mujer que representaba un papel de Ginecóloga o si realmente lo era, otorgando una especie de conferencia de sus recientes hallazgos en medicina. Trayendo recuerdos de su infancia en la Liga de los Asesinos, las enseñanzas de su abuelo y su madre, el destino prominente que le esperaba junto a riquezas inconmensurables entre las que se le mostro a temprana edad un harem repleto de Omegas cada uno más bello que el anterior, liberando sus feromonas seductoras embragando el ambiente siempre preparados a satisfacer los deseos de su amo, esperanzados en dar a luz al siguiente heredero.
Recostado en el respaldo de la silla observa al frente desinteresado, esperando porque los tubos con su sangre terminen de ser llenados y las pruebas que absurdamente su padre recomendó terminen y den el resultado que ya conoce – Nunca se es demasiado precavido – dijo él, resultando en un chirrido de dientes para Damian y a un público innecesario riendo por las posibles dudas en su casta, en ese instante tuvo la tentación de olvidar el estúpido código de no matar, pero una mano cálida sujeto su hombro en un pequeño apretón, junto a una sonrisa que podría derretir el corazón más congelado.
La facilidad con que permitió a Richard entrar en su vida, resultando en una confianza apabullante en donde sacrificaría su propia vida con tal de tener a su amigo, hermano y maestro a salvo, sería una completa burla a las primeras y únicas enseñanzas que conoció.
Absoluta desgracia a la Liga de los Asesinos.
Incluso por información que no se atrevería a compartir con nadie más, secretos que era preferente mantener como tales, ni aun con la tortura misma del payaso psicópata, lo revelaría.
La extracción de la aguja paso desapercibida, el jaloneo de la cinta elástica disminuyendo la presión en su piel escondiendo nuevamente la vena, una humedad fría en su diminuta herida impidiendo el paso de sangre que pudiera escapar mientras su brazo era flexionado, ayudando al pedazo de algodón. Cuatro perfectos tubos de ensayo, repletos en contenido rojizo hasta una marca y sellados al vacío no permitiendo impurezas que alteraran los resultados. Alfred reunió los cuatro en una gradilla, pasando a retirarse sus guantes de látex, agradeciendo por la paciencia que mostro al no lanzar maldiciones o que la aguja se quedara atascada en medio de la vena – otra vez – rechisto con la lengua, dejando sus pies arrastrarse al suelo listo para salir de ahí y tomar un descanso antes de sus actividades nocturnas diarias.
- Su padre me pidió expresamente informarle de la cancelación en su patrullaje de hoy – auténticas dagas de jade envueltas en veneno en mortal fueron clavadas en Alfred, o esa trataba de ser la intención de Damian reflejada por sus ojos. Silenciosamente el mayordomo guardo la gradilla dentro de otro pequeño contenedor rectangular manteniendo la sangre fresca y sin bacterias hasta la llegada de Bruce para hacer personalmente esos análisis. – Suba y descansé, llevara la cena hasta su habitación. – extendió el brazo hacia abajo dejando caer el algodón, apretando ambos puños, una diminuta línea roja se deslizo, Alfred negó, colocándose un nuevo par de guantes, pegando un pedazo de gaza con algodón deteniendo nuevamente el sangrado. – Es innecesario provocarse un desangrado, como algo, tome un baño y duerma. Una semana pasa rápidamente.
- Tch – giro bruscamente, dirigiéndose a la salida, deteniéndose solamente a presionar el interruptor del elevador - Dudar de mi propia casta es improbable de mi padre – pronuncio seguro de sí, mordiendo su labio inferior ante lo próximo que diría – Pero ese no es el caso, ¿cierto Pennyworth? – el timbre de la llegada del elevador finalizo la conversación unilateral, ingreso rápidamente y las puertas cerraron detrás suyo.
Recargo su frente contra la pared, apretando los ojos hasta secarlos, inspiro profundamente, azotando sus nudillos delante de él, intercalando golpe por golpe hasta que podía verse la sangre decorar los huesos en sus manos.
Ese cuestionamiento plagado de preocupación paternal y pena, como si fuera una criatura débil que necesitara ser protegida del mundo entero, evitando en una totalidad presentar heridas de la magnitud para una vida en riesgo, vergüenzas y jamás volver al ojo público.
No sabía a quién agradecer o maldecir, ni siquiera por cuál de esas dos cosas sentirse iracundo.
Tener la mayoría de edad y no haber presentado características primarias y secundarias del subgénero que ya conocía desde hace mucho tiempo, su mismo código genético lo conocía, estaba asegurado.
Un Alfa.
Esas difamaciones creadas por su propio padre le costarían la vida según las leyes de su Clan, pero en Gotham, solo era un periodo de aceptación y algo que ni la más perfecta ciencia o tecnología avanzada conseguiría establecer en una precisión del 100/100.
El método del ensayo y error.
Metodología científica, probabilidades en juego.
Salió del elevador, saludando a su perro Titus, caminando juntos a su habitación, jaloneo la gaza, escuchándose el pegamento retirándose de su piel, miro el pequeño moretón, nada que no pudiera soportar. Lo tiro en el bote de basura dentro de su habitación, cerrando con la punta del pie, tomando una libreta y lápices para continuar con un boceto de Titus.
- Siete días desperdiciados en pruebas de subgénero. Gran idea, padre.
Desbloqueo el teléfono, mostrando en su protector de pantalla una muy divertida foto de los miembros masculinos de su familia usando orejas de un cierto ratón que Damian despreció luego de ese forzoso momento sentimental, pero admitiría que Alfred estuvo entusiasmado con un descanso que no involucrara algunos criminales sorpresa del que tuviera que hacerse cargo Batman. Por supuesto, volvería a tener un paseo de ese tipo, solo necesitaba una buena forma de hacer creer a Damian que se trataba de una misión encubierta antes de ver que solo lo llevaba a divertirse como un adolescente normal – en estándares de los Wayne – leyó el mensaje enviado por Bruce sobre revisar el muestreo de sangre de Damian y darle algún tipo de charle medianamente informativa dependiendo del subgénero obtenido.
Tenía el perfecto discurso en donde recalcaría que ser minucioso es algo esencial, contar los pequeños detalles no está de más y el paternalismo de Bruce se activó repentinamente combinado a su instinto de Alfa en que ha de proteger a los más jóvenes. Luego escuchar a Damian molesto por esa suspensión que atrofiaría sus músculos y necesitaría quizás una compensación – no monetaria – pero equiparable a siete días sin patrullaje ni acción con vándalos de baja clase y villanos dementes que siempre consiguen salir de Arkham.
Concluirían con una película en la sala junto a palomitas sin mantequilla y con sal, unos pocos postres cortesía de Alfred, reincorporando a Damian en sus patrullajes comunes con pequeñas advertencias sobre no matar, obedecer indicaciones y mantener contacto en todo momento.
Ser un Alfa no lo liberaba del control paternal, ni de su preocupación como hermano mayor, ahora solo serían conscientes de su subgénero, porque todo continuaría exactamente igual.
Fue por las escaleras principales, sacando una llave de su bolsillo y entrando al introducir la llave en el cerrojo, cerro con lentitud, esperando ser recibido por el mayordomo o algún otro miembro que estuviera visitando la mansión. – "Hmm" – olfateo algo dulce – "Postres, iré en un rato a invadir la cocina" – aquello en su mente parecía la perfecta travesura de un niño que roba caramelos antes de la comida, podría compartir algunos con Damian.
Titus apareció tomándole por sorpresa, el perro ladro con júbilo, apoyándose en sus patas traseras levándose para que las delanteras quedaran sobre su pecho, repartió lengüetazos dejando sus mejillas cubiertas por la saliva del can negro, rio, las muestras de afecto variaban entre su dueño y él, sinceramente las disfrutaba, acaricio su cabeza, despegándolo de su cuerpo, jugo un poco con sus orejas, preguntándole el paradero de Damian. Ladro, tomando el liderazgo, siguió a Titus hasta la entrada oculta tras el reloj, acaricio una última vez al animal agradecido por la información prometiendo volver y regalarle algunos premios en secreto.
Necesitaban cambiar las escaleras por un elevador o solo agregar el elevador, eso ahorraría esfuerzo antes y después de las misiones, especialmente cuando están llenos de heridas que requieren de atención médica especializada, dejándole esa tarea al mayordomo, pensaba que Alfred tenía que considerar seriamente colocar su propio consultorio especializado en heridas por villanos enloquecidos con temáticas sacadas de un cuento infantil convertidas a una historia de terror. Suspiro al tener que estar en el penúltimo escalón, reviso su bandeja de entrada por alguna señal que declarara la presencia de Bruce o cualquier otro, cero, las mimas marcas de "visto" con la hora de su última conexión.
- "Adelante Dick" – animo, pasándose del último escalón, llegando al suelo. Las luces estaban encendidas y unos metros adelante el respaldo de la silla se apreciaba por el contraste que hacia al estar encendida la computadora, definitivamente no resistió esperar más por los resultadas, escabulléndose dentro del sistema, observo a las cámaras colocadas, si, absolutamente apagadas… quizás interrumpidas hasta finalizar su descarga de datos. – "No es como si estuviera haciendo algún daño"
Saludo al peli negro, daba igual esconder su presencia para sorprenderlo, se colocó a su lado abrazándolo por el cuello pegando su mejilla con la del otro. Prometió guardar el secreto de su entrada si autorización al sistema de la mansión y los archivos clasificados en cuanto al tema del subgénero para satisfacer su curiosidad por adelantado de las pruebas realizadas. – Bruce me dijo algo sobre darte la charla – hizo comillas con su mano libre, dando un tono robótico a su voz – Pero… dime, ¿Qué encontra…
Una enorme hoja, dividida por celdas, en la parte superior un número de folio, descendiendo con los datos básicos necesarios en la formación de un expediente. Solicitaba el nombre, apellido, fecha de nacimiento, sexo, edad, tipo de sangre, terminando con el recuadro en un color amarillo, desglosando un informe de las características de su sangre, cantidad de vitaminas, electrolitos, etc., detalles que solo importarían si el requerimiento fuese más profundo que solo establecer su subgénero. La sorpresa que lo cubrió fue suficiente para soltarle, apoyando ambas manos sobre el teclado de la computadora, apreciando ese único color que se caracterizó para determinar uno de los tres subgéneros.
Usando los colores primarios, por orden, rojo-Alfas, azul-Betas y amarillo-Omegas.
Con aquello se mantenía en confidencialidad la identidad de los individuos e incluso a que no fueran señalados por lo menos en edades tempranas la escala de colores se utilizaba como método de seguridad, optando la mayoría de hospitales con este, por las calles quienes portaban ropas de estos colores como una prenda esencial de su vestimenta eran reconocidos rápidamente, pero trataban de no dejarse llevar por esto, en algunos casos esta particularidad resultaba contraproducente y al camuflarse entre las zonas reservadas a los subgéneros.
Amarillo.
Paso una lectura rápida tratando de entender el porcentaje de gen Omega, superaba el 90%, con un nivel mínimo de Beta y Alfa, rechazando la probabilidad de poseer los genes que estuvo asegurando por tres años, no, toda una vida, preparándose por asumir la grandeza de su concepción y existencia.
- El análisis indica – leyó en voz alta Richard – una elevación en los niveles hormonales que pueden haber sido alterados por un manejo genético, cambiando su maduración corporal. La presencia de experimentar un celo aumenta junto con los riesgos de convivir con Alfas. Podría ser peligroso. – Un pequeño extracto debajo del recuadro amarillo, una recomendación especial diseñada por la eficiente computadora al recoger cada pedazo de información otorgada por la sangre. No podía cambiar el resultado, pero hablar con Damian, al menos antes de que…
- ¡Ni siquiera te atrevas Grayson! – gruño entre dientes, ojos afilados hacia arriba. Richard retiro la mano que iba revolver el cabello negro, dando un paso hacia atrás, rascando su nuca. Regreso la mirada hacia abajo, escondiendo su rostro entre las sombras proporcionadas ante el contraste de luz y la cueva. Un silencio incomodo rodeo a ambos, Richard miraba por todos lados intentando pronunciar las palabras adecuadas, su deber como hermano mayor tenía que relucir en ese momento, entendía la confusión e inconformidad por la cual estaba pasando, al menos, en su caso, saber que es un Alfa no le hizo feliz, al ir en sus patrullajes nocturnos algunos Omegas sufrían de ataques violentos por sus celos presentes tiempo antes del marcado o que no contaban con la medicación adecuada para controlarlo, apenas detectaba, con su sentido del olfato una esencia adictiva, se colocaba una medicación propia y tapones filtradores del aire hasta que llegaran las autoridades correspondientes, también les acompañaba a sus casas si quedaba cerca o administraba un medicamento temporal.
El problema de Damian caía en que la mayoría de los miembros en su equipo son Alfas con tendencias dominantes, descartar un posible ataque no era una idea, muchos casos en los noticieros acompañados por investigaciones en laboratorios mostraban que no importaba si se trataba de un familiar directo, el instinto del Alfa buscara a su compañero Omega para preñarlo continuando con su descendencia. Negó ante eso que recordó, sonaba asqueroso, de solo… nunca permitiría que el resultara herido por alguien cercano.
E incluso su padre pensaba igual, por ello de las pruebas minuciosas y las prohibiciones en el patrullaje. La aparición del subgénero es luego de los catorce años, las características físicas cambian, el cuerpo lo reciente entrando en un estado de shock tumbándolo en cama con un alta fiebre que disminuye luego de siete días – con algunas excepciones que aparecen antes – inmediatamente son llevados al médico al tener la entrada a la pubertad, se hacen los correspondientes análisis en un inicio y cuando se tiene los síntomas vuelven a aplicarse, extrayendo el subgénero definitivo.
Damian que no presento las particularidades, aseguraba su casta de Alfa por su concepción y entrenamiento, nadie le había corregido, no hasta tener una prueba – justificada – dicha prueba apareció en un patrullaje cuando Damian piso mal la cornisa de un edificio, siendo atrapado en el aire por Batwoman, resaltando su fiebre, respiración pesada y alucinaciones. Bruce retiro a Damian esa noche de patrullaje, descansaría hasta mañana y se le tomarían las muestras, hasta que tuviera un veredicto, su hijo saldría de su trabajo como Robin.
Vaya que estaba en lo cierto, sin externalizarlo del todo, Damian es un Omega tardío. Dio una palmada en su hombro – Comamos dulces de los que hizo Alfred – señalo con el pulgar a la salida de la cueva, intentar el plan de la comida seria cliché pero que mantenga su mente en algo más ayudaría a mantener una conversación civilizada. Un aroma amargo traspaso por sus fosas nasales, tapando su nariz con ambas manos, sintiéndose asqueado, retrocedió, ¿de dónde salió ese olor? – pensó, tratando de no desviar su atención de Damian. El peli negro gruño, apretando sus dientes se levantó de la silla, tirando a Alfred en el proceso, su cuerpo temblaba y encaro a Richard.
- ¡No soy un niño Grayson! – debatió con el ceño fruncido – Ni tampoco estoy haciendo un capricho para que me contentes con dulces. – extendió ambas palmas volviéndolas puños – ¡AGH! – dejo caer los brazos, dando media vuelta.
- ¡Espera Damian! – intento detenerlo pero el aroma amargo creció haciéndolo retroceder. Tenía que recordarle a Bruce o a el mismo revisar el sistema de drenaje o quizás hacer caso a Alfred sobre comer chatarra en la cueva, olvidando las cajas y envolturas. Aguantando la respiración fue por Damian, deteniéndose bruscamente por la pantalla que aun mostraba el informe de resultados, regreso rápidamente a teclear para salir dejando en el fondo de pantalla. – "Hasta que vuelva Bruce, solo Damian y yo lo sabremos"
Se apresuró a la mansión, tropezando con sus propios pies, consiguió alcanzarle en las escaleras, nuevamente el aroma desagradable se hacía presente, negó, resistiendo la respiración, de dos en dos fue por los escalones, tomando a Damian por un brazo obligándolo a girar. – Escúchame, el subgénero no cambia quien eres, ni el cómo pensamos todos sobre ti. – el muchacho giro su rostro a la izquierda. Continuo al notar el cambio de aroma, identificándolo como uno de los talentos en los Omegas jóvenes que cambian sus aromas originales acorde a sus estados emociones, sonrió agradecido, estaba meditando sus palabras, su conversación comenzaba a tener un rumbo favorable, lo que era agrio se trataba de Damian furioso. Pero demasiado optimismo lo llevaría dar palabras encaminadas a un malentendido – Confía en mi ser un Omega no es…
- ¿Que? – regreso a verle abriendo los ojos con la boca formando una mueca – Me estas… ¿teniendo lastima? – aquello derramaba cualquier vaso metafórico que Damian estuviera formando en su mente, inmediatamente Richard se preparó a corregir el error.
- Para nada, a lo que me re-
- ¡CALLATE! – aparto las manos del mayor – Se lo que soy – retrocedió – Una máquina para dejar descendencia, un eslabón débil de la cadena y tu… insinúas ¿Qué no es malo? – ahora si podría considerar al primer Robin, como el tipo más denso de todos, ¿Cómo no darse cuenta del mundo en que habitan?, la personas que salvan casi a diario de violaciones e intentos de secuestro son Omegas, en limitados casos Betas o Alfas.
- Porque no lo es Damian – prosiguió Richard – Te conozco y tus capacidades, tu fuerza… tú mismo, eres mejor que un absurdo subgénero.
- Eres un hipócrita Grayson – soltó repudiado, volviendo su mirar en uno gélida.
- ¿AH? – replico el de ojos azules – Estoy siendo sincero contigo, nada tiene que ver que sea un Alfa e incluso sino lo fuera seria exactamente igual.
- Lleva tu compasión a otro lado. – subió las escalaras, cuidándose de no ser detenido por Richard, pero en un descuido se detuvo - ¡REPITE ESO! – grito, arrojando su puño directo al rostro del mayor, este lo atrapo dándole vuelta atrapándolo entre sus brazos cargándolo como un muñeco. Pataleo exasperado. - ¡VOY A MATARTE GRAYSON! – intento zafarse pero un apretón a su cuello por el brazo de Richard le asfixio momentáneamente – T-tu *cof* n-no *agh* le dirás a ellos *cof* - giro el pomo de su habitación, ingresando rápidamente, dejando ir a Damian, manteniéndose pegado colocando el seguro, tendrían esa "civilizada" conversación quisiera o no.
Damian masajeó su garganta, tosiendo y pasando saliva refrescándola, Richard estaba buscando dejarlo inconsciente, levanto la vista hacia este, ordenándole retirarse de esa puerta y terminar con esos infantilismos.
- No hasta que escuches claramente.
- ¿El qué?, que soy un pobre Omega que ahora tendrá que aprender a controlar sus temporadas de apareamiento, administrarse medicamentos que reducen la necesidad exigida por mi cuerpo de copular. – Podía ser verdad, lo que el joven Wayne dijo, pero a Richard eso no le intereso, sus argumentos se basaban en prejuicios, los primeros contactos entre Alfas-Betas-Omegas, las ideas preconcebidas y transmitidas en generaciones que son verdades irrefutables, salvo por pequeñas minorías. Su pecho subía y bajaba, exhausto de tener que alzar su voz para hacerse escuchar en los oídos sordos de Richard, inspiro y exhalo lentamente, recordando el USB dentro de sus pantalones, el dispositivo contenía cada dato recolectado por su padre entorno a los Omegas, Betas y Alfas, agregando especialmente su informe como Omega, borrándolo de la computadora y cualquier copia extra que pudiera llegar a manos de su padre.
- No eres un pobre Omega, podrías hospitalizar a cualquiera que se te acerque. – una risa se extendió por los labios de Damian planteándose el escenario, eso fue una señal positiva para Richard, puso las manos en su cintura, suspirando – Dami – llamo con cariño, tomando la iniciativa en dar un paso. – para mi tu-
Corto su frase, el nivel de latidos crece intensamente creyendo que este escapara por su pecho, derramando la sangre en un profundo charco. Temblores iniciados en las manos, escapándose a otras partes de su cuerpo.
¿Un tranquilizante?
Algunas palabras que retuvieran a Damian, antes de que cayera inconsciente, abrió la boca, sintiendo un aroma ingresar por esta y su nariz. Levanta con una velocidad que podría marearlo más, piensa en la imposibilidad y absurdez, una broma jodidamente cruel.
Dulce, picante y exótico.
Maldice.
Piel rojiza, gotas de sudor escapando propiciando un brillo especial, ojos dilatados y una respiración irregular, sus piernas se cierran, llevando una de sus manos a cubrir el brazo contrario. Agacha el rostro, ocultándose de su vista.
Richard ignora el aroma – o trata – piensa en la forma más efectiva de salir, volver con supresores y explicar que su hermano menor entro en Celo justo el mismo día de recibir sus esperados resultados y la charla que sería centrada en ser un Alfa. Cubre la mitad del rostro con su palma, resistiendo el aire, sus pulsaciones van aumentando junto a una salivación descaradamente abundante, niega repetidamente, concentrando su mente en abrir la puerta correr hasta la cueva por un supresor y sellar la habitación.
Tiene el control sobre sí mismo. ¡Ser un Alfa no significa nada!
- "Damian confía en mi" – repetido como un mantra, arrastro su mano al picaporte, complicándose el sostenerle para zafar el botón de bloqueo en la puerta. Su aroma se estaba colando por sus poros rápidamente, mareándolo, casi para hacerlo desmayar, se dio un jalón a si mismo parpadeando como si acabara de despertar.
Por su distracción, ya tenía a Damian a un paso de distancia levantando sus manos hasta apoyarlas sobre su pecho, la alerta paso a ser máxima.
Las bajo de un golpe, empujándolo al suelo.
- Ah-ah… G-grayson – saliva se deslizo por una esquina, alzo su barbilla – L-lo vez – malicia brillante en sus ojos, apunto con su índice a la entrepierna de Richard – Quieres copular. Ah-ah-ah… ¿C-cuánto po-podras resis-tir?, di alg-o-o – pestañeo mareado por la temperatura aumentada. Su cuerpo rogaba por cualquiera capaz de mermar ese calor fuera, Richard era la única opción cercana que olía maravillosamente y cumpliría con su anhelado deseo. Aun podía mantenerse consciente, burlándose de la frágil inocencia de su mentor y amigo, consiguió luchar contra sus deseos, caminando hasta él para mostrarle el efecto de su cuerpo en ese miserable estado. – N-no puedes, ¿c-cierto?, ah-ah… que sorpresa- se derrumbó sobre el piso, su parte Omega emergía con premura, solo algunos segundos más hasta que se dejara llevar perdiendo el control. Giro sobre su espalda, arrastrándose con sus brazos, mantendría la distancia que Richard busco para no caer ante su aroma.
Mordió su labio inferior ante un gemido que intentaba escapar, la fricción de su ropa ante su posición elegida estaba excitándolo, separo su mente de su cuerpo, necesitaba llegar a la cama para descansar, sus fuerzas le estaban abandonando.
Estiro su mano tratando de tomar la punta de la colcha, estrellándose contra el suelo, respiro contra este. Temperatura en aumento, humedad descendiendo por sus regiones traseras colocando pegajosa su ropa interior. – Dami – Richard se agacho, diciendo su nombre con calma, pero el de ojos jade noto que moderaba su voz para no gruñir, él estaba cayendo ante su aroma. Un escalofrió paso por el cuerpo de Damian, lamio sus labios saboreando el propio aroma de Richard. – T-te pondré en la c-cama, ¿b-bien? - quería transmitir confianza con sus palabras, tomo al adolescente entre sus brazos, teniendo poca lucha de parte de este, sus movimientos comenzaban a ser descoordinados pero sus ojos le indicaban cuan inconforme y maldecido por su persona estaba. Aparto las sabanas lo mejor que pudo, colocando el cuerpo cuidadosamente, evito tocar directamente su piel. Su aroma continuaba rodeando la habitación, pronto estaría tan impregnado que él no tardaría en resistirse a tomar al Omega, una bofetada mental se dio, no podía dejar que su cuerpo dominara sobre su mente.
No es solo un Omega.
Es Damian.
- Duerme, lla-llamare – saco el teléfono de su bolsillo, mirando doble sobre la pantalla para desbloquearlo, un excelente momento para olvidar su marcación rápida centrada en los únicos Betas de su agenda para esos casos de emergencia. El pecho de Damian subía y bajaba, retorciéndose en el colchón al buscar una posición cómoda, intento no deslizar la mirada por su cuerpo al origen de este momento extrañamente estimulante. Agito su cabeza, dándose de palmadas en las mejillas. – Sa-saldre afuera. No tardare –
Un plan perfecto, marcaria a Bruce primero, seguido de Barbara y Tim, le pediría a Alfred procesar un supresor acorde a los análisis de sangre junto a unos deliciosos panqueques para él, mientras se ponía en cuarentena, inyectándose otro supresor a sí mismo.
Presionaron un férreo agarre sobre su muñeca, centrando su atención hacia abajo con la única persona compartiendo espacio. Labios brillantes, pequeños colmillos creciendo y esa preciosa lengua rojiza moviéndose dentro de su boca a cada respiración pesada. Su propio miembro creció dentro de su bóxer, ¿Qué demonios le pasaba?, finalizo el agarre de Damian sobre él, comenzaba a sentirse en pánico, la puerta no tenía por qué verse tan alejada y su única oportunidad de mantenerse cuerdo.
- R-Richard – dijo Damian intentando volver a tomarle por la muñeca, alejándose en el acto. Todo se traducía en locas feromonas convirtiendo a su hermano menor en un cumulo de excitación salvaje, rogando por algo que él realmente no querría a conciencia plena. Si hace menos de un minuto estaban discutiendo del tema, de cómo ser un Omega no tenía nada de malo, ni lo haría menos, que su fuerza es tan extensa para salir librado – siempre y cuando tuviera el supresor correcto – y jamás avergonzarse. Un hipócrita como Damian le había señalado antes, se cumpliría, sino mostraba que no necesitaba inyectarse algo o tener una herramienta especial.
- I-iré*cof* por agua, vas a deshidratarte.
- N-no. – suplico con un gemido. – R-Richard… necesito… a t-ti en mí... - sentado en la cama propuso a Richard, obteniendo un suave sonrojo.
- "Sexy… ¿QUÉ?" – su cerebro ya le estaba cobrando factura. - ¡Agua! – encerrarse en la cueva, tomar una ducha desinfectante y llamar a todos desde la computadora, era lo único que podía hacer, sino, verdaderamente perdería su sentido de si mimo. Ya estaba considerando el aroma de Damian como algo adictivo hasta degustar al portador de este mismo, siendo que le entregara tanto para quedar satisfecho.
En una penumbra nebulosa, Damian podía distinguir al de ojos azules, nervioso en su siguiente elección, ¿salir o quedarse?, una pregunta absurdamente simple, claro, si su raciocinio continuara tal cual, los aromas no se combinaran como las piezas de un perfecto rompecabezas formando una interesante imagen que anhelaría por volver a conformar. Su mente también ya le estaba cobrando factura, generando comparaciones románticamente absurdas. No quedaba mucho para perder a sí mismo – "S-solo digo t-tonterías" – dentro de su mente podía mantenerse en rechazar al Alfa, pero por fuera su cuerpo mostraba todo lo contrario. – "¿Quién pensaría que unos instintos reproductivos no prevenidos seria todo para mantenernos fuera de combate?, ja."
La mano sobre la perilla lista a ser girada, en ese momento ocurrió una tremenda explosión de aroma, la dulzura de las peras con un toque de kiwi. Resistiría nuevamente la respiración, pero, fue imposible, ya estaba completamente dentó de su sentido olfatorio probándolo en un regusto maravilloso que derramaba la saliva por sus papilas gustativas, el gruñido en su estómago, tensando sus músculos. Olía maravillosamente, no podía creer que ese tipo de aroma fuera capaz de existir y hacerlo querer quedarse a ser envuelto por este, perderse y tal vez nunca volver, miro la perilla a centímetros de su mano. Otros serían capaces de conocerlo, olerlo, disfrutarlo, amarlo…
¡Jamás!
Primero los descuartizaba, ningún otro Alfa merecería experimentar tales sensaciones que este Omega le brindaba. ¿Omega?, retumbo como un tambor y platillos, había algo más con respecto a este, un nombre, ¿tal vez?, algo especial en él, diferente a otros.
¿Qué era?
- Huele bien – fue una voz agradable aquella, miro sobre su hombro, captando una figura encantadora sobre la cama, coincidía con él. Regreso con él hasta la cama, agachándose al tomarlo por los hombros, pegando su nariz al pecho de este, inhalando profundamente. Sus manos peinaron su cabello en aceptación del contacto, en delicadas caricias tomo las hebras oscuras, pasando un mechón detrás de su oreja, mientras él subía su nariz hasta el cuello, ronroneando en su lado derecho, yendo al izquierdo, repitiéndose logrando un gemido de este.
Separándose, pero sin soltarlo, cruzo miradas, las preciosas joyas que humildemente entregaría a él, aceptaría sin dudarlo. Cerro sus ojos, tocando los labios que habían estado invitándolo desde hace tanto, pidiendo por ser devorados, un sabor imborrable, una textura espectacularmente tersa y acolchada, podría simplemente quedar presionado contra ellos, pero no, eso sería grosero, porque tienen mucho más que ofrecer. Termino el fino contacto, subiendo su mano derecha a la mejilla, acariciándola de adelante hacia atrás, él se restregó contra ella, tomándola para depositar un beso.
MIO
Retumbo por todo su ser.
El perfecto Omega, se encontraba justo delante, ofreciéndose sin cadenas ni peleas con otros Alfas, lo haría suyo tales incontables veces que sus esencias se combinarían y automáticamente reconocerían a quien pertenece.
Tomo las telas que tenían la desfachatez de cubrir el cuerpo de su Omega rompiéndolas inmediatamente, un poco de esencia se mantenía en los trozos, pero la auténtica venia de él, natural y deliciosa, perfecta.
Tan suyo.
Choco sus labios contra los de Damian, sujetándolo por la cintura y el cuello, dejándose caer sobre la cama, el colchón reboto junto a algunas de las sabanas. Se movía probando la carne, extrayendo el jugo de la mejor fruta, él intentaba seguirle el ritmo pero sus movimientos eran torpes. Separando las bocas por un poco de aire, la brillante saliva escurría, Richard lamio la esquina de uno de sus labios, ni una sola gota seria desperdiciada. Repaso el recorrido desde la barbilla hasta su clavícula, mordió la piel rojiza aumentando su tono, pasando a un chupetón que se volvería notorio luego de algunos minutos.
Alzo de golpe la cabeza al presentir un aroma agresivo tras la puerta, ¿Quién?, ¿Quién se atrevía a reclamar lo que por derecho ya le pertenece?, pelearía contra ese, demostrando su superioridad, su perfecta casta que fertilizaría a su pareja produciendo la hermosa descendencia que le otorgaría. Gruño, mostrando los caninos, listo a salir por esa puerta, combatir y obtener la victoria, pero fue detenido por el toque del otro sobre su entrepierna, intentando deshacer la bragueta, sonrió, satisfecho.
Ignoro el aroma agresivo, cumpliendo la solicitud silenciosa, quito las finas manos de sus pantalanes, desciendo el botón y bajando la bragueta, dejo la ropa medio muslo, mostrando solo su ropa interior, una exhalación disgustada provino de su compañero, haciéndole hervir la sangre, un berrinche al tener un pequeño obstáculo de lo que tanto quiere ya. Su cuerpo rodo sobre la cama a un lado, apoyándose en su brazo, acercándose a gatas, colocando su boca sobre el bulto del bóxer, paso su lengua de arriba hacia abajo, humedeciendo la tela, hinchando más el miembro oculto. Lamio, como si degustara un cono de helado en una calurosa tarde de verano, jadeos provenían de Richard, tomando sus negros cabellos pegándolo más casi como si el contacto traspasara su piel y se fundieran en una infinita cascada de placer. Su perfecta boca se alejó con un líquido blanquecino que obtuvo por su ardua tarea, le volvió a mirar a los ojos con la prueba de sus actos.
Lo regreso a la cama, quedando boca arriba, separo zapatos con calcetines, destruyo los pantalones ajenos junto a la ajustada tela de su ropa interior, el aroma se acrecentó haciéndolo casi alcanzar un orgasmo.
Exquisito, suculento y delicioso.
Un miembro diminuto el de su pareja, absolutamente tierno y atractivo para él, le incitaba a engullirlo con su boca, saborearlo y probar de sus propios fluidos, ese ambrosia que calmaría un poco la sed, pero no su hambre. Dolía, lo apretado que mantenía su miembro, lo pegajoso con la ropa, rozándose con sonidos exóticos, si rozaran sus cuerpos terminaría pero a costa de desperdiciar su preciosa semilla fuera del cuerpo.
Alzo una de las piernas, teniendo una adecuada vista del agujero que desprendía la exquisita fragancia, invitándolo a colocar la llave correcta a esa cerradura, con su otra mano, usando el índice y medio, delineo la zona lubricada naturalmente, había suspiros, ansiedad por obtener lo ya prometido desde hace tanto, detener la maldita tortura que implicaba prepararlo.
¡Cierto!
¿Por qué estaba limitándose y jugando?, alguna razón importante que lo frenaba y por ello es que aún no toma el cuerpo del Omega.
El Omega que tiene un nombre, ¿Cuál era?, pensó.
Dejo esa pregunta vagar, hasta que sus dedos entraron a la resbaladiza zona, el gemido resonó, él arqueo su espalda sobre la cama, abriendo los ojos de par en par, retorciéndose en ese mínimo contacto. Un cuadro único, que acelero sus latidos y afilo su mirada, se inclinó sobre la cama, introduciendo más profundamente los dedos buscando el punto de placer ideal, en su recorrido, las paredes internas apretaban, dificultándole el paso, forzándolo a insistir, luchando en abrirse paso, rememorando cada expresión y sonido.
Finalmente toco el lugar, la unión de la cavidad vaginal con la próstata, presiono con las puntas de los dedos, teniendo el miembro de su pareja chorreando líquido pre seminal, dejando ver la punta del pene descubierta por el prepucio. Continúo su juego por detrás, iniciando a masturbarlo con su mano libre, movimientos verticales rápidos combinados con una tijera por sus dedos. Gemidos fuertes escapaban por sus labios, sosteniéndose de las sabanas, alzando sus caderas buscando un aumento del contacto, ayudando en las pequeñas penetraciones por su mano.
Le miro suplicante, moviendo sus labios una palabra diminuta.
Saco los dedos y alejo su mano, teniendo los jadeos insatisfechos en espera del siguiente movimiento.
Dio vuelta al cuerpo en cama para dejarlo boca abajo, su pene a penas rozar las sabanas transmitió una increíble sensación, haciéndole restregarse gozando la fricción producida.
Levantándose de la cama, retiro la molestia de sus últimas prendas, arrojando cualquier intermediario de hacerle disfrutar en su totalidad al Omega que ha estado esperando.
El Omega que tanto desea.
Detuvo sus movimientos sobre la cama al subir, sosteniendo su trasero redondo rojizo, separa cada nalga para develar el pequeño orificio con el que estaba jugueteando, rozado, llamando su atención, diciéndole que hay algo que falta.
- M-me-mételo – toco con sus manos las del Alfa, reforzando el objetivo de este. Esta goteando, húmedo, resbaloso y carnoso. Toma con una de sus manos su miembro palpitante guiándolo al ano dilatado, apenas un roce, como un beso primerizo desarma al Omega peli negro, empuñando las sabanas, el Alfa oji azul siente un pequeño tirón de su miembro, aún demasiado pronto, necesita estar dentro ya.
Lucho en su ardua tarea, poco a poco el miembro está entrando a la cavernosa cueva de los misterios desconocidos, ingresa como un arqueólogo curioso y animoso de desentrañar todo aquello resguardado por años de cultura. Cada paso de su intrépido arqueólogo es un sonido de regocijo, la música de incontables musas profesando su amor, ¿quizás?, está seguro que existen trampas en el camino, que le dictan detenerse y quedarse ahí, pero no, no lo hará, tiene que llegar hasta el último lugar de esa cueva, donde la luz brille más que nunca y los misterios estén al alcanza de su astucia.
- G-grande, t-tan… ah… - palabras alentadoras, le hacen inclinarse sobre el cuerpo precioso, llevando sus manos de las caderas a la cintura y otra al pecho, exactamente al lado del corazón, la nueva posición guía al final del recorrido en una rápida encrucijada. Escurren lágrimas de dolor convertidas en goce, palabras entremezcladas, mensajes confusos, pero una plena felicidad. Se observan momentáneamente, en sus colores que habían sido ignorados por los aromas, las temperaturas y los deseos; es verde contra azul, azul contra verde, ambos tonos que intentan superponerse al otro, dictar quien tiene el control, ¿Alguien cede?, ¿Quién comenzó?, ¿Quién llevaba las riendas de este intercambio sexual?
Besa sus labios a la par en que mueve sus caderas extrayendo su pene unos centímetros, probando de la brisa que recorre el lugar, eso envía una corriente de electricidad alterando los aniones y cationes de su cuerpo, recorriendo por toda su medula espinal hasta que toca el cerebelo, envía los mensajes al cerebro y una liberación de neurotransmisores ocurre a tal capacidad que pareciera una serie de fuegos artificiales dentro de sus cerebros. Pero por fuera, su miembro esta revitalizante, volviendo a entrar de una estocado al joven cuerpo debajo suyo, el vaivén de movimientos es primero lento, por lo apretada de la caverna, hay una lucha de no derrota o victoria. Mueve y mueve sus caderas, cada vez resulta más sencillo, los gemidos son coros del cielo, necesita más, presiona un botón de tierna carne, un poco de líquido blanco escurre por delante de su Omega y las paredes se contraen en un masaje malvado pero ideal.
Lo repite, juega con el pezón entre sus dedos pulgar e índice, lo mueve como una canica y pellizca hasta hincharlo en rojo, hace lo mismo con el otro, pone ambas manos sobre cada botón, sus movimientos ahora se vuelven un poco certeros, tocando el lugar que ya había experimentado con sus dedos.
Justo en ese punto, ese lugar, es el que estaba buscando.
Lo levanta, sosteniéndolo con sus brazos por debajo de las axilas, quedando sentado sobre su miembro, haciendo que galope, van descoordinados pero él continua sintiéndolo. Se remueve incomodo porque no logra alcanzar la velocidad, estar coordinado, lleva sus manos hacia atrás, sosteniéndose del cuello del Alfa y colocando sus piernas a cada lado de las del otro, se apoyó en las puntas de sus pies, comenzando a auto penetrarse al compás del Alfa, alcanzando una profundidad superior.
Está sintiéndose llegar, liberando su propia semilla, su olor se vuelve tan dulce al paladar que cuando el Alfa quiere morder la protuberancia en su cuello encuentra difícil hacerlo con los brazos del Omega cruzados por detrás para sostenerse. Un gruñido insatisfecho le hace parar, desconcertando al otro, quita sus brazos del camino, lamiendo el lugar que tiene para marcar.
Una zona de propiedad.
Sus colmillos con saliva listos para encajarse, presionar vorazmente tomando carne, sangre y aroma, dejando la mordida de sus caninos, una parte suya que por siempre estará con él.
Repentinamente el Omega regresa a moverse encima del miembro que aún tiene dentro, quiere detenerlo, pero el nudo se forma, haciendo al intrépido Omega llevar su cabeza hacia atrás, cubriendo la protuberancia, sus ojos derraman nuevas lágrimas, gemidos salen y el Alfa no se mueve, solo como espectador del Omega.
Toma la barbilla del peli negro, juntando sus labios, ¡Al diablo marcarlo, necesita castigarlo por su osadía!
El nudo es tan apretado que hace al Omega gemir, el beso del Alfa es apasionado, sucio y voraz que provoca a sus piernas temblar aun estando sentado, el orgasmo aparece, explotando en lluvia blanquecina en su vientre, deslizándose por la piel sudorosa. Gime dentro del beso, quiere girarse y sostener al Alfa, pero el nudo aun esta, desinteresado por desaparecer. Termina el beso, dejándose caer sobre el pecho del oji azul, sus aromas están tan mezclados que algo nuevo nació, podrían acostumbrarse, un afrodisiaco ideal.
La respiración de ambos es lenta, una bruma está envolviéndolos, pero saben que en cuanto el nudo que los obliga a estar quietos desaparezca, podrán continuar.
Sin ser conscientes los dedos de sus manos se entrelazan, con una promesa silenciosa.
En este instante, existen solo ellos dos.
Un Alfa y un Omega, que han olvidado sus nombres, su moral, ética y creencias.
¿Amor?, ¿Deseo? O ¿Instinto?
Solo ellos pueden tener esa elección a sus acciones.
- Si saliera, bueno… ya sabes – rasco su mejilla, apoyado en una pared observando al otro trabajar con las muestras de sangre - ¿Por qué tengo que ser yo quien hable con él?
- Simple – dejo uno de los vidrios bajo el microscopio, girándose a ver al otro – Confía en ti.
- Claro, pero olvidas que tú eres su padre – señala lo obvio, esperando a que se gire o pause momentáneamente ese análisis que pudo solicitar en cualquier hospital de la ciudad – Bruce – bufa exasperado – me va a matar si intento decirle algo como, ¡Ser Omega es genial!, él piensa que es Alfa como tú o su madre.
- Para eso son estas pruebas. – la obviedad en sus palabras hacen a Richard querer estamparlo contra la mesa y mandar a volar todo su avance. Agita sus manos como un niño pequeño, dándole la espalda finalmente al héroe reconocido como el Caballero de la Noche, ira con Alfred a comer postres y luego jugar videojuegos con Damian. – Richard – se detiene el mencionado, girándolo a ver, el otro hombre sigue sin dejar su trabajo, mientras espera pacientemente a escuchar lo que sea que este por decir – Yo también confió en ti, y sea la manera en que manejes la noticia con Damian, será la mejor, porque te preocupas por él.
Aquello lo toma desprevenido haciéndolo sonrojar, le da puntos a Bruce por eso, tocándolo en las fibras sensibles de hermano mayor que Damian despierta en él. Asiente, retirándose de la cueva, dejando a Bruce continuar con la fase final.
Mañana el informe final sería redactado y resguardado en la computadora, suficiente tiempo para practicar las tres posibles respuestas, pero, apoyándose más en una que en las otras dos.
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Continuara...
EXTRA 1. LA ELECCIÓN DEL GATO.
Alfred salió de la cueva, siguiendo los pasos de Damian de regreso al primer piso, en la sala principal, busco con su mirada felina a su dueño, sin señales, subió al sillón esperando verle sentado incluso agudizo sus orejas puntiagudas esperando escuchar algún tipo de grito en que demostrara el enojo que corría por cada uno de sus músculos, aumentando su calor corporal por la velocidad de su sangre al circular. Ladeo el rostro confundido, maullando repleto de curiosidad, no era normal que su dueño desapareciera tan misteriosamente y mucho menos luego de esos gritos que tuvo con el otro humano por el que su joven dueño siempre muestra interés por copular. Los humanos son tan complicados, pensó el gato negro lamiendo una de sus patas acicalando su rostro, prosiguió con cada parte de su pelaje, procurando retirar los mínimos rastros de polvo traídos desde la cueva. Satisfecho con su trabajo, se estiro encima del respaldo del sillón, bajando de un salto al piso y continuando su caminata en busca de Damian.
¿Qué podría ser aquello que lo inquieto tanto? – se preguntó el gato negro, saltando un escalón y al pasamanos, subiendo con las puntas de sus patas e impulsándose con las traseras hasta alcanzar el piso donde duerme su dueño. No lo comprendía completamente, había ocasiones en que iba junto a Damian a ese lugar oscuro con muchos objetos extraños parpadeando y brillando, le decían cueva, pero no parecía en nada a lo que se supone recordaba fuera una. Pero en esta, su dueño mostraba una expresión distinta a cualquiera que le hubiera visto, no se comparaba a sus sonrisas sinceras o repletas en sarcasmo, ni esas donde frunce el ceño, mostrando colmillos e imponiéndose al líder del grupo – su padre – tampoco tristeza o un deseo – como con el humano sonriente – parecía, como si le hubiera sido arrebato algo importante para continuar viviendo, junto a la llegada inesperada del humano sonriente, todo empeoro, incluso fue alejado del regazo donde descansaba, casi cayendo al frio suelo de piedra, notando en su estado letarguito, como su dueño se alejaba seguido por el macho de su interés.
Iba a volver a dormir, subiendo al puesto que desprendía el olor y calor de Damian, pero otro particular aroma ingreso por sus fosas nasales, quiso cubrirse con sus patas, ya que era empalagoso, decidió no hacerlo, prestando atención a esta esencia, dulzura en cantidades poco normales, una suave fragancia de menta con especias de canela, era como esas comidas que el hombre viejo que es llamado igual que él, realiza en la cocina. Ese aroma venia de su dueño - ¡Sin duda alguna! – estaba poco informado que los humanos pudieran cambiar de olor tan fácilmente.
Llego al corredor pero el aroma de la cueva resulto más fuerte al lado contrario, ¿su dueño cambió su lugar para dormir? con cada paso de sus patas, quería cubrir su nariz o salir corriendo, negó, eso sería muy grosero con Damian. Intento aguantar la respiración por lo menos hasta la puerta que necesitaba localizar, dejo escapar el aire por no resistir más, delante se encontraba su compañero, Titus, viendo como el perro mostraba sus colmillos. ¿Le gruñía a la puerta?, ¿Era idiota?
Su presencia fue notada e iba a comenzar a maullar para ser atendido, un nuevo aroma se coló, este le resulto poderoso, provocándole vomitar una bola de pelos junto con algo de su comida, giro a ver a Titus pidiendo algún tipo de explicación sobre algo que definitivamente no podía estar ignorando.
¡Apestaba terriblemente!
Él con su sentido del olfato mayormente desarrollado tenía que estar sufriendo algo peor.
Nuestro dueño, esta con el macho elegido por él.
- ¿Q-qué? – pregunto incrédulo. Finalmente dejaba a la naturaleza seguir el proceso, desatar sus propias necesidades de atracción despertadas por el macho de su interés. – Increíble – se alegró, aun cuando no lo mostrara. Titus le miro, regresando su atención al frente, aun gruñía – Estas raro Titus. – se paró de frente a su izquierda, moviendo la cola envuelto por curiosidad. Recordaba la efusividad en sus saludos cuando el macho sonriente aparecía y le llamaba, no competía por el afecto de este, pero también le agradaba.
- Solo hago caso a mi instinto Alfred – respondió, arrugando su nariz y levantando las orejas escuchando ruidos de la habitación de Damian, Alfred hizo lo mismo, deteniendo el movimiento en su cola. Los ladridos de Titus comenzaron, rasguñando con sus patas la madera.
- ¡Detente! – le dijo el gato, sintiendo como su pelo se erizaba a cada sonido proveniente, las garras salidas y sus colmillos igual. Negó, controlarse, ignorar el instinto, ese que le gritaba correr para atacar a quien estuviera lastimando a su dueño aun cuando fuera su elección estar copulando para procrear.
Era el olor, ese olor que se combinaba peligrosamente, les advertía que a toda costa interrumpieran aquello, se deshicieran de ese macho y nunca más le permitieran acercarse.
¿Seguiría su instinto?, como dijo Titus, a costa de la felicidad de su dueño pero, ya no peligraría ni sufriría, trago su propia saliva con residuos del pelo expulsado, agrio y asqueroso.
Damian mostro una expresión desagradable y si ese macho sonriente lo empeorara jamás se perdonaría no haber hecho algo por su dueño, se lanzó contra la puerta, rasguñando y maullando acompañando a Titus, casi podía escuchar el gracias del perro.
Porque, como su contraparte humana, también tenía un humano terco al que cuidar. – ¡Dami-!..an…
Maulló con toda su fuerza, dejando caer su cuerpo a un lado, notando borrosamente como Titus continuaba, el olor tan fuerte ya lo había superado.
Si tan solo… hubiera elegido antes…
- "No lastimes a mi dueño, macho sonriente"
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Muchas gracias por la lectura.
Este trabajo no era más que un simple One-Shot, Drabble, blablablá… y de alguna forma encontré la motivación en ustedes lectores para continuarlo, sus palabras me han dado ánimos de continuar, desarrollando un escenario que sería para la imaginación de cada uno.
Por ahora continuare un poco más.
Posdata: Adoro jugar con la continuidad ^v^, jajajaja. Ósea el espacio-tiempo. X9.
Posdata 2: Es la segunda vez que escribo un Lemon, honestamente soy una inexperta en esto, muy complicado para mí, ¿Qué opinan? XoX.
Posdata 3: Ya, me tengo que decidir por una forma en que les llamen, bueno, usare Amo para Bruce y para los demás, excepto para Damian y Tim, ellos serán con Joven amo, jajajaja, es que las traducciones luego me confunden pero ya, a partir del próximo capítulo así será y si se me olvida, mencionen donde me equivoque. ¡Gracias!
RESPUESTAS (OvO) – Aclaraciones y demás chuches –
Shunmoon24: Thank you very much! ^w^ It makes me very happy that you like my story, and I hope you also enjoyed this chapter.
Damick Frost: Así es, el momento de la verdad se acerca lentamente. No es que dude de Damian, más bien duda de que sea posible luego de una sola vez, es Dick que duda de si mismo. Es confuso, jajaja XD. Sorpresas tras sorpresas son la que esperan a Damian y Prehnita en la Batfamily, XD. Y me alegra saber que tu aun sigas leyendo cada uno de mis fics, me hace muy feliz ^.^
Lune: Fue un momento de inspiración, jajaja. Nos abstenemos el uso de violencia innecesaria contra Dick, UvU. ¡ESTAS EN LO CORRECTO!, Prehnita acompañara especialmente a Damian en esta historia, una pequeña ancla para su vida en tan vertiginosos cambios.
Essence087: Muchas gracias por tu comentario, me alegra saber que te gusta la historia. ¡Disfruta el nuevo capítulo!
PRÓXIMO CAPITULO. N°6. ANALIZANDO LA ELECCIÓN.
¡RECUERDEN!
A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.
Porque eso es de gente muy cochina *lean esto con la voz de Deadpool*
