Capítulo 17: Reflexiones
Canción: 237. Propuesta indecente de Romeo Santos.
Propuesta por Sthefynice.
Pairing: Jun x Jou.
Género: Romance/Drama.
Advertencia: Lime, muy leve.
Sumary: Aunque Jou se consideraba alguien centrado y le gustaba la estabilidad en más de una ocasión había pensado que no sabía lo que haría con su vida.
Era el primer año de Jou en la universidad, pero Jou sentía como si hubiera sido una eternidad. En más de una ocasión se había encontrado deseando cambiar de carrera, pero siempre había algo que lo detenía antes de hacerlo. El colegio le parecía un juego de niños cuando lo comparaba con la universidad. Sabía que el cambio sería grande, pero no que lo sería tanto.
Observó su examen y el estrés que sentía aumentó. Nunca había obtenido una calificación tan baja y sospechaba que no sería la última vez que algo así ocurriría. Llevaba horas estudiando y sin embargo era poco lo que había avanzado. Intentó seguir leyendo, leía las palabras, pero su mente se negaba a procesarlas, mucho menos a memorizarlos.
Revisar su agenda no lo hizo sentirse mejor. Tenía un quiz, una tarea corta y un examen en menos de cuatro días. Tomarse un descanso, aun de unos treinta minutos, no le parecía una opción muy sensata, por más que lo deseara. Decidió prepararse una sopa instantánea. Desde que inició su vida universitaria las sopas instantáneas se habían convertido en su principal fuente de alimento.
Estuvo estudiante sin interrupciones hasta que escuchó el sonido de la bocina de un carro. Salió de su departamento y grande fue su sorpresa cuando vio a la persona que lo llamaba. No le extrañaba que Jun lo visitara, pero sí que lo hiciera manejando un vehículo. Él no recordaba que ella tuviera licencia de conducir o un automóvil.
—¿Qué dirías si esta noche te seduzco en mi coche?
—Te diría que tengo que estudiar.
—¿Sería imprudente si te hago una propuesta indecente?
—Sí lo es, por algo es una propuesta indecente.
—Aburrido —se quejó Jun —, y yo que pensé que me felicitarías por haber obtenido la licencia de conducir.
—Felicidades —respondió Jou, aunque su voz no denotaba demasiado entusiasmo estaba feliz por su novia —. Supongo que la quinta es la vencida.
—¡No te burles de mí! —le reprochó Jun —. Los examinadores la tenían en mi contra y exageraban mis faltas.
Jou no quiso decirle que tirar todos los conos y atropellar a más de la mitad de los peatones de cartón no podía considerarse como faltas leves, menos el detenerse en medio de la carretera para retomar su maquilla. Ella se veía tan feliz por su más reciente logró y el no quería arruinarle esa felicidad. Sin contar con que no tenía ningún deseo de discutir.
—No era mi intención.
—Me ofendiste, así que tendrás que compensarlo aceptando mi propuesta indecente. Sube a mi coche y vamos al autocine.
—Escuché que las películas que dan son malas o antiguas ¿puedes creer que aún están retransmitiendo El zombi espacial"
—No importa, porque nosotros vamos a no ver la película.
Jou le iba a decir a Jun que no tenía sentido no ver la película cuando recordó lo que esa frase significaba. Un sonrojo cubrió sus mejillas al recordar cuando Jun le había enseñado el significado de esa frase y lo cerca que estuvieron de ser expulsados del cine. En esa ocasión se había dicho que no lo volvería a hacer.
—Tengo varios trabajos pendientes —respondió un tanto desanimado.
—No importa, yo te ayudo —le dijo Jun, aunque su tono de voz era determinado y sus intenciones buenas, Jou dudaba que pudiera serle de ayuda —. Además, así podré seducirte en mi coche… de noche.
Estaba por negarse cuando recordó a la chica del vestido negro. Nunca había dudado de sus sentimientos por Jun sin embargo una desconocida había logrado poner de cabeza su ya inestable mundo. Se dijo que era lo menos que podía hacer y que una salida le podría ayudar a poner en claro sus pensamientos. Jun era el equilibrio en su vida, su actitud alocada contrarrestaba con su racionalidad y su energía lo empujaba a salir de la monotonía que la universidad le imponía. La chica del vestido negro la calma que lo impulsaba a salir de su zona de confort, desear abandonar todo y tomar decisiones drásticas, le hacía querer acompañarla en su estilo de vida, aunque era poco o nada lo que supiera de este.
Contrario a lo que esperaba, la compañía de Jun sí le ayudó a estudiar. Su novia lo ayudó a relajarse un poco y le hizo varias preguntas que lo ayudaron a entender mejor lo que estaba leyendo. Le parecía irónico que una hora con Jun le hubiera ayudado más que todas las horas que estudió a solas.
Jun y Jou llegaron poco antes de que la película comenzara. Estaban transmitiendo nuevamente "El zombi espacial". De no haber sido por la conducción temeraria era probable que se hubieran perdido el inicio de la película, aunque Jou hubiera preferido esto antes que viajar en un vehículo cuya velocidad superaba el límite permitido.
Apagaron las luces del carro antes que la función empezara. Los primeros minutos prestaron atención a la película e incluso se asustaron con varios de los ataques del zombi espacial. Después comenzaron los besos y las caricias furtivas.
A Jun le parecía adorable la manera en que Jou reaccionaba cada vez que besaba su cuello o deslizaba su mano sobre sus piernas. Jou era tan diferente al hombre con el que había soñado e irónicamente era todo lo que quería. Con él se sentía libre para ser ella misma sin temor a ser juzgada.
Usualmente era ella quien debía tomar la iniciativa. Jou era demasiado reservado para ese tipo de cosas. Jun lo sabía, a su novio le preocupaba hacer algo que pudiera considerarse como una falta de respeto. No le importaba, ella estaba más que dispuesta a corromperlo. Cuando sintió sus manos debajo de su blusa se alegró pensando en que su deseo no era algo tan lejano como había pensado en un principio.
