Capítulo 18: Lo que hace a una señorita
Canción: 73. Leti t go – Disney (Frozen).
Propuesta por Chia Moon.
Personajes: Nene, Kiriha, Mimi.
Pairing: Nene x Kiriha.
Género: Romance/Drama.
Sumary: Nene ha tenido una rutina bastante rígida desde pequeña. Sus padres constantemente le repetían que debía ser una buena niña y ella trabajaba arduamente para ser la mejor. Kiriha es un joven problema, acostumbrado desde pequeño a valerse por sí mismo y lo único que respeta es el poder. Aparentemente no tenían nada en común, pero sus caminos se unieron de forma irremediable.
La rutina de Nene iniciaba a las cinco de la mañana. Después de dedicar aproximadamente una hora a su apariencia personal tomaba el desayuno. Intercambiaba unas cuantas palabras con su hermano, no tantas como quisiera pues debía ser la primera en llegar al salón. Sus padres le insistían en que, como una Amano, debía ser siempre la mejor en todo lo que hacía.
Después de clases se dirigía a Appliyama 470. Desde que entró se había posicionado como una de las más populares, pero eso no era suficiente para sus padres. Ellos querían que fuera la idol número uno. Su entrenamiento era uno de los más rigurosos, algo que ella se lo había pedido personalmente a su asistente. No solo entrenaba su voz y su físico, Nene quería estar segura de estar lista ante cualquier tipo de situación.
—No puedo más —se quejó Mimi —, necesito agua, pizza y mucho maquillaje.
—Si quieres ser una idol necesitas sudar —para Nene fue divertido ver la reacción de Mimi. Se notaba lo mucho que le desagradaba la idea de sudar y tener que hacer ejercicio.
Nene no dudaba de los deseos de Mimi por ser una idol o de sus capacidades. Su voz era una de las favoritas dentro del grupo, su personalidad extrovertida y sentido de la moda la habían hecho ganar popularidad rápidamente. El principal problema de Mimi era su falta de energía. Odiaba sudar, despeinarse y se cansaba con suma facilidad.
—Levántate —le ordenó Noriko —, ni siquiera has hecho la mitad de tu entrenamiento.
—¿Puedo descansar?
—Sí —Mimi estuvo a punto de bailar cuando escuchó esas palabras —, en cuanto termines tu entrenamiento.
—¡No es justo! —se quejó Mimi. Pese a sus palabras hizo un intento por ponerse de pie.
Necesitó de varios minutos. Sus movimientos eran lentos y con mucha frecuencia hacia pausas, como si temiera que sus piernas no serían capaces de sostener su propio peso. Noriko pensaba que exageraba y aunque Nene sabía lo pesados que podían llegar a ser los entrenamientos también pensaba que estaba exagerando.
—No te preocupes, con el tiempo te acostumbraras —Nene dejó de correr por unos minutos para acercarse a Mimi, muy cerca de su rostro. El ver las reacciones de sus compañeras cada vez que hacía eso era muy divertido.
—Lo mismo me dijeron sobre la depilación y me duele como si fuera la primera vez —a Mimi no parecía afectarle la cercanía de Nene, estaba más concentrada en quejarse acerca de lo mucho que le dolían las piernas y lo cansada que estaba —. Necesito agua.
—Ni lo pienses —le regañó Noriko —, es malo para tu garganta.
Nene continuó corriendo incluso cuando su rutina había terminado. Mimi le parecía divertida y no creyó tener mayor problema por modificar su agenda un poco. Si bien su agenda era bastante tallada y su tiempo libre bastante limitado, Nene no tenía problema en modificarla cada vez que encontraba algo interesante.
—Supongo que por hoy terminamos —comentó Noriko, era evidente lo molesta que estaba —. Espera unos diez minutos antes de cambiarte y date prisa, que debemos estar listas para la Pop-con que se realizara en tres horas.
—Es muy poco tiempo. La belleza es muy importante para una idol.
Nene admitía que Mimi tenía razón. No era lo más importante, pero tampoco podía decirse que se trataba de algo que debiera descuidarse. Ella no se consideraba vanidosa, sin embargo, debía invertir tiempo y esfuerzos por mantener su apariencia impecable en todo momento, especialmente cuando sabía o tenía la sospecha de que había una cámara cerca.
Siguió los pasos de Mimi. Ella también había sido invitada a la Pop-con por lo que sabía que debía estar presentable y verse llena de energía. Nene dudaba que una idol pudiera destacar si lucía apagada y deprimida. Nadie estaría interesado en invitarlas a los eventos que eran tan importantes para darse a conocer.
La rutina de Nene acababa cuando se encontraba con Kiriha. Inventaba una excusa, una no demasiado rebuscada para que no sospecharan y se marchaba en la motocicleta de Kiriha. Pocas veces hacían lo mismo y eso era algo que a Nene le gustaba. Hacer cosas diferentes, romper las reglas hacían que Nene se sintiera libre.
Sus padres no conocían a Kiriha y Nene prefería que las cosas se mantuvieran del mismo modo. Lo único que tenían en común era su rechazo a la mediocridad. Sus padres le decían que debía ser una buena niña, Kiriha la acompañaba a romper las reglas y hacer cosas que horrorizarían a sus padres con solo escucharlas.
Sus padres le decían que debía contener sus sentimientos y guardarse sus pensamientos. Kiriha hacía las cosas a su modo, sin importarle las cosas que los demás pudieran pensar al respecto, mucho menos si era alguien a quien consideraba débil o poco interesante. Kiriha sabía que ella no entraba en ninguna de esas categorías no porque él se lo hubiera dicho.
—¿Qué planes tienes para hoy? —le preguntó Nene mientras subía a la motocicleta de Kiriha.
—Una carrera amistosa con unos amigos.
La risa en el rostro de Kiriha le indicó a Nene que esa carrera no tendría nada de amistosa. También que no hablaba de amigos. No era la primera vez que ella lo acompañaba en ese tipo de cosas ni tampoco sería la última. A pesar de que en más de una ocasión estuvieron a punto de chocar, no era algo que los afectara o les hiciera considerar dejar las carreras.
—¿Asustado? —le preguntó uno de los motorizados. Nene tenia la sospecha de que lo conocía, pero al tener un casco se le hacía difícil reconocerlo.
No era algo que le interesara realmente. Especialmente cuando el hombre frente a ella tenía una actitud tan hostil hacia su novio.
—¿Debería?
—Si eres inteligente, sabrás que sí.
—Gracias por el consejo, pero he visto a la competencia y no hay nada de lo que deba preocuparme.
La carrera comenzó, pero Nene no bajó de la motocicleta de Kiriha. Disfrutaba la sensación del viento en su cara y la sensación de peligro cada vez que su novio aceleraba. Sabía que no era propio de una señorita, pero lo hacía. Cada que tenía la oportunidad molestaba a los otros concursantes y decía algunas palabras de las que sus padres no se hubieran sentido orgullosos si llegaban a escucharla.
Cuando la carrera terminaba, Nene regresaba a su casa y pretendía que nada había pasado. Regresaba a su rutina y volvía a ser, lo que se suponía, una señorita debía ser.
