Para algunos el verano no es la época para disfrutar, pero para otras personas esos meses significan mucho más. Un punto en la vida donde se marca un hasta aquí, y sabes que ya la vida no será igual, que nada será igual. Mas en ese aparentemente aburrido y normal pueblo de Oregón llamado Gravity Falls.

Una nueva entrega. Pacifica regresa a Gravity Falls, envuelta en mas seguridad que un convicto peligroso, sus padres sabían que ella era la culpable de la fuga de información sobre la verdadera historia familiar. En la mansión aun no saben que ha sucedido, pero lo que si saben es que ahora Preston Noroeste y todo su grupo industrial están en peligro, nadie sabe cuán profunda es la ira que la desdicha de la niña ha provocado. Espero te guste este capítulo y el próximo miércoles (28 de Marzo de 2018), si todo sale bien, publicare el siguiente capítulo. De nuevo esta historia, aunque sea por capítulos, puede leerse en forma independiente. Aunque forma parte de la misma línea narrativa o universo ficticio, así que me gustaría que ojearan el resto de mis historias.

Este es mi quinto Fic., gracias a todos los que me han leído y sus críticas, espero estar a la altura con esta nueva entrega.

Espero disfrutes tanto al leerlo como yo al escribirlo. Gracias!

He dejado uno pocos huevos de pascua, como siempre. Espero que les guste buscarlos.

Créditos al final

Gravity Falls Final del Verano: Un Misterio mal Guardado.

35. Retenida.

La luz regresaba a la mansión Noroeste. Una limosina recorría el camino de Medford al valle de Gravity falls, abordo iba Pacifica Noroeste que había sido llevada en avión desde Maine, la acompañaban su madre y un empleado de su padre con un traje barato, pero impecable y con un gafete en su bolsillo proclamando a todos su nombre. 'Hola! Soy Tim.' Ambos se habían reunido con Pacifica después de que el avión, que la había llevado desde Maine, aterrizara en el aeropuerto de Medford. Luego de que Tim se aseguro nadie podría reconocer a la niña, habían subido a esa limosina con vidrios ahumados. Aparentemente a 'Tim' no le importaba Pacifica mas allá de mantener su presencia en secreto, era como si para él la única otra persona en el auto fuera Prisilla. Incluso cuando había tomado el teléfono móvil de la niña. Se lo había pedido a la madre, sin siquiera volver a ver a la dueña.

Entonces había conectado una portátil al teléfono para romper su seguridad, no se habían molestado en pedirle a la rubia que lo hiciera. Mientras la limosina avanzaba Tim revisaba la memoria del teléfono, pero eso era algo que Pacifica ya había tomado en cuenta.
Así que el silencio del automóvil era solo interrumpido por los dedos del hombre en el teclado, al escavar en el teléfono. Cuando estuvo conforme con lo que había hecho desconecto el teléfono de la computadora, lo apago y se lo dio a la madre.

-"No hay registros de los documentos, también revise las llamadas y otros registros nada que pueda ayudar, pero encontré algunas cosas muy interesantes." Mostrando varias imágenes que estaban borradas pero había reconstruido en la memoria del teléfono, con el mismo desinterés que le daba a todo. Mostraran lo que mostraran las imágenes, a él simplemente no le importaba, por eso se había vuelto el 'otro' asistente de Preston Noroeste. Se limitaba a hacer lo que su jefe le pedía, sin molestarse en cosas vánales, para el simplemente era seguir las ordenes de quien le pagaba… cualquier orden. Las imágenes que había encontrado borradas del teléfono y reconstruidas, por lo que parecían un rompecabezas sin terminar y distorsionado, por esa misma situación el sistema en que la imagen guardaba la información extra en las fotos había sido dañado, esa información no podía ser recuperada. Aun así se las imágenes eran reconocibles. Al menos para Prisilla, eran los cuadros del cuarto de trofeos del Espectro de Ojos Amarillos. Pinturas donde se mostraba los 'grandes logros' de cada generación Noroeste. Parte de los regalos que su hija había dejado ocultos en internet.

-"Como lo descubriste?" Dijo Prisilla con todo el desprecio que pudo poner en su voz.

-"En verdad crees que eso importa, madre?" Respondió la niña, en un tono nutro, sin apartar los ojos de la ventana.

Prisilla Noroeste, escoltada por Tim, se habían apresurado desde Portland luego de un mensaje por correo automático anunciara al matrimonio Noroeste, que la niña era la causante del deblaque que los había golpeado esa mañana. Mientras Preston, en calidad de Ceo, seguía manteniendo conversaciones y ordenando medidas para evitar que las acciones de las Empresas Noroeste siguieran en una alarmante baja en la bolsa. Había mandado a Prisilla junto al su asistente. El ente conocido como Espectro de Ojos Amarillos, se mantenía oculto. Dejado solo lo que podía llamarse pequeños ganchos en la mente de la mujer, el Espectro aun sentía la presencia del Fantasma que había tratado de acabar con el clan Noroeste la semana pasada y que ahora por, alguna razón, velaba por la heredera del clan. Era demasiado riesgo el que lo descubrieran.

-"Tendrás mucho que explicar, señorita."

-"Eso será cuando padre y yo hablemos en persona, al menos así me dijo él." Respondió manteniendo la misma aparente calma. "Estoy segura que debes saberlo." Su padre no había mencionado nada de los correos ni del encubrimiento a su despreciable antepasado. Solo le había dicho que se preparara para ir al aeropuerto, luego subió a un avión, este la dejo en el aeropuerto de Medford. donde su madre y ese tipo extraño habían pasado a recogerla.

La niña sabia que sin duda ese día debería hablar con su padre, alguien a quien había aprendido a obedecer sin pensar y casi sin objetar, pero ahora temía más que respetaba y lo mismo podía decir de su madre. Al menos ya no trataban de controlarla con esa ridícula campanita. Esa era la primera frase que le había oído a su madre, pues aunque la saludo en el aeropuerto solo recibió una mirada de desprecio. Pero por primera vez en su vida sabia que al menos ella era la que tenía el control, al no estar su padre supo que su plan estaba teniendo éxito, tal vez estaba saliendo mejor de lo que esperaba. No podía saberlo con certeza, no había podido enterarse de que pasaba, y no tenía ningún medio, por el momento de enterase de lo que pasaba. Aun con eso lo que no decían o lo que no pasaba le daba una idea de que su plan iba viento en popa, 'si no hay noticias, es buena noticia'. Estaba pensando en eso cuando entre los arboles logro distinguir la entrada al valle. Poco después la limosina entro por el portón principal de la mansión y paso directamente al garaje, donde la madre, la niña y el hombre descendieron. Eso confirmo lo que pensaba, no deseaban que supieran donde estaba, los medios debían estar en una tormenta, buscando cualquier, una tormenta que estaba azotando a Industrias Noroeste.

Para Tim fue una operación perfecta, había escondido a la heredera en un vuelo aparentemente inocuo desde la costa este y había hecho parecer que la Señora había abordado el Jet de la familia, nadie había seguido a la limosina desde Medford y tampoco era raro que la limosina entrara directo al garaje, por lo que evitaba sospechas de algún curioso con prismáticos. Nadie se había dado cuenta de la presencia de la señorita y su madre, lo que hacía imposible descubrir donde estaban. Luego de salir del aeropuerto el Jet Noroeste se dirigió a Maine, para poner algunas pistas falsas, ahora tanto la Señora como su hija estaban a salvo, ocultas de los medios. El día había empezado mal para los Noroeste, en especial en la parte de sus industrias. Desde que reviso las imágenes que habían iniciado todo supo que era un chantaje.

Para su sorpresa todo el problema fue causado por la señorita. Originalmente creyó que la fuga de información sobre la familia de su jefe, había sido que alguien se había topado con los documentos por casualidad, ese alguien se dio cuenta del valor que tenía esa información, y era precisamente ese valor, el chantaje que le pidiera a los Noroeste lo que lo llevaría a un muy doloroso final. Incluso si pedía el dinero en coins, podrían seguir ese dinero informático si se sabía a quiénes pagarle en el FBI o La Tesorería.

Para su sorpresa la causante de todo eso era la niña que había ido a buscar, su edad o sexo no habrían importado o que era la hija del jefe. Lo único que importaba era que Preston Noroeste no quería que sufriera ningún daño. Lo cual limitaba mucho las formas en que podrían obtener la información y detener el escándalo. No pudo más que darle el respeto que merecía, algo así como honor entre ladrones. Además sabía que tarde o temprano ella seria la dueña de las industrias Noroeste, por como había puesto en jaque a su padre era claro para él que sería más temprano de lo que cualquiera pudiera pensar. Así que no estaba de más ser un poco más amable de lo normal. De todas formas siguió las ordenes de su jefe, en una habitación de huéspedes había improvisado un cuarto de vigilancia, para controlar las más de 10 cámaras y micrófonos ocultos en el cuarto de la señorita Noroeste y otros tantos en el resto de la casa. Era primordial frenar la fuga de información y también era más que probable que la niña tuviera un cómplice en la mansión. Preston Noroeste había dicho que no podían tocar a su hija, pero cualquier persona involucrada era otra historia.

Toda información que entraba y salía de la mansión, era registrada e investigada y algunos de sus hombres estaban buscando información de quien o quienes podrían ser el cómplice de la rubia, aunque parecía que era inútil. Su gente seguía entrevistando al personal de la casa, pero hasta el momento casi todos concordaban en que la señorita no había salido del terreno de la mansión desde el viernes pasado. El otro punto importante eran los documentos originales, si lograban encontrarlos, las imágenes digitalizadas no serian más que buenas falsificaciones. Pero por el mismo tamaño de la mansión encontrarlos o descartar que estuvieran, podía durar mucho más tiempo del que tenían.

Al dejar a la niña con su madre se dirigió a él improvisado centro de control. La mansión Noroeste era atendida por un pequeño ejército de empelados nominales, este ejercito casi se había duplicado por la gala del viernes de la semana pasada. Sabía los detalles de la gala su mismo jefe le había relatado los hechos, pero eran corroborados algunos de estos empleados, personas que el mismo había infiltrado en la gala, en parte como seguridad y en parte como espías. Sabia de la maldición, del fantasma, del fuego y de las estatuas de madera. Pero después de ese punto las historias de sus infiltrados empezaban a divergir. La señorita había salvado no solo la mansión, sino las vidas de todos los presentes al romper la maldición dejando entrar a la gente del pueblo. El chico Pines, había logrado detener al fantasma, salvando la mansión y de paso dejando entrar a la gente del pueblo. Cuando el fantasma se enfrento al chico Pines había quedado debilitado, por si mismo había dejado entrar al pueblo en la mansión y había desaparecido.

Cada uno de sus infiltrados tenía una versión diferente. Eso solo le dejaba claro que no podía confiar mucho en esos infiltrados, posiblemente sufrían de síndrome postraumático y que debía investigar a ese 'chico Pines.' También varios infiltrados habían abandonado su puesto y no tenía casi ningún informe sobre que paso en la fiesta luego del fantasma. Eso aunado con los huéspedes improvisados o invasores hacia que la cantidad de posibles cómplices de la niña aumentara mas allá de lo que podía controlar.

El apellido Pines incluso era mencionado por su jefe y la señora Noroeste. Era su mejor pista en ese momento, por lo que varios hombres le estaban siguiendo la pista a ese tal Dipper Pines. Además de tres niñas locales que lo acompañaron a la fiesta. No había descubierto nada demasiado remarcable aun, solo que tenía casi la misma edad que la señorita Pacifica y que se había enfrentado a su jefe. Algo muy valiente, muy estúpido o muy inocente, como era solo un chico lo califico como algo inocente de su parte. Al parecer tenía una veta ahí, el niño era una especie de celebridad en el pueblo vecino. Pero como en todo pueblo pequeño, donde los desconocidos parece que tienen una marca que los identifica, era poco lo que podía tener en claro de ese chico, incluso no estaba seguro de si Dipper era su verdadero nombre.

Por otro lado estaban los miembros de la servidumbre de la casa. Algunos tenían eran muy colorido, en especial el jefe de mayordomos, pero resaltaba tanto que era imposible que él fuera el cómplice, el segundo más sospechoso de la lista estaba fuera de discusión, pues había estado en el hospital varios días luego de la fiesta. La mucama jefe así como la mucama personal de la señorita, tenían versiones casi idénticas de lo que había ocurrido la semana después que los señores noroeste habían salido de la mansión, o de la fiesta, las diferencias en sus declaraciones entraban dentro de lo esperable. Cada vez le sorprendía mas como esa niña rica había urdido el plan de chantaje, más cuidadoso que había visto.

Aunque muchas cosas habían sucedido sin que Pacifica lo supiera, no le bajaba mucho merito. Cuando en la mañana apareció la noticia del encubrimiento de los Noroeste, ya el señor Kimble esperaba que algo así pasara. Lo había sabido desde que descubrió que Dipper Pines, había roto la seguridad de varios sistemas de computadoras a través de internet y estaba detrás de Preston Noroeste. De hecho era menos grave de lo que esperaba. Estaba seguro de que el chico había usado ese encubrimiento, del que ni siquiera él o Ritter habían encontrado pistas como arma contra los Noroeste. Al principio pensó que el chico de había preferido usar esa información en una forma sutil, apartándose de su modo normal de actuar. Presionado a los Noroeste, en vez de literalmente decapitadlos, como temía.

Cuando se dieron cuenta que estaba investigando lo más oscuro de empresas Noroeste, era consciente que debía apresurarse a convencer al chico de contenerse. El joven Pines estaba buscando, más bien ya debía de haber encontrado, pruebas de acciones no muy éticas o incluso criminales que podrían acabar con el Grupo Noroeste, llevar a Preston Noroeste a prisión o ambos. Había aprendido a no menospreciar a ese chico de 12 años y si no se contenía la Señorita resultaría la más afectada, al quedar sin la protección de su padre. A él mismo le parecía raro pensar en Preston protegiendo a alguien, pero para Pacifica quedar sola en un mundo donde existían muchos Preston Noroeste, era el peor escenario que podía imaginar.

Poco antes del medio día de ese viernes, cuando el señor Preston aviso de la llegada de los ayudantes del tal Tim a la mansión. Sospechando lo peor, Kimble, alerto a Ritter para que el joven mayordomo empezara a encubrir las acciones de la Señorita durante el fin de semana pasado. Mientras el inglés preparaba todo para recibir a los 'investigadores'. Acordaron entre a todos los involucrados decir lo mismo. Aparte de los eventos extraños de la fiesta, el fin de semana pasado fue como cualquier otro, salvo que la señorita había estado en su habitación, afortunadamente eran pocos los que sabían de que 'Percival' había salido de la mansión en dos ocasiones, Ritter junto a la más confiable Señora Kristen les explicaron que solo debían decir esa historia. Afortunadamente ese fin de semana la señorita se había ganado el corazón y, más importante, la lealtad de todos en la mansión, en parte por la personalidad que había al fin florecido, o más bien liberado de sus padres, y en parte por la valentía contra el fantasma y más aun frente sus padres que les había salvado la vida.

No importaba mucho los detalles, todos habían sufrido en la gala la noche del viernes, así que era esperable pequeñas omisiones o confusiones. Era claro el mismo Preston Noroeste había visto a su hija junto a los demás jóvenes del pueblo, eso podría ser peligroso para ellos, en especial para el Joven Pines y la señorita Faurolo. Tanto Kimble como Ritter y la señora Kristen conocían muy bien a Preston Noroeste, y aunque esperaban lo mejor debían prepararse para lo peor. Mientras pensaba esto Kimble recordó el momento en que ese niño había vencido con solo su mirada a su jefe, confiaba que las investigaciones sobre los documentos y los cómplices no lograrían nada en ese sentido. Incluso sería interesante saber que resultaría de un choque directo entre ambos. Pero el debía defender a la Señorita y ella sería la más afectada, ganara quien ganara.

Cuando los 'investigadores' enviados por Industrias Noroeste llegaron, se apropiaron de dos de las habitaciones de huéspedes. Una la prepararon como cuarto de interrogatorio, instalando según le pareció por la cantidad de micrófonos que tenían en la habitación, un detector de mentiras por tensión de voz, al haber sido todos afectados por la fiesta del viernes, no debía de temer por los demás empleados. Las modificaciones de tensión o las pequeñas desviaciones de tono de voz y otras ligueras modificaciones al hablar que ese aparato media, obviamente saldrían alteradas por recordar haber vivido esa experiencia con el fantasma. El comunicarle a los demás empleados que usarían un detector de mentiras seria contraproducente. Más intrigante le pareció la otra habitación donde estaban instalando varios monitores así como grabadoras, computadoras y demás equipos. Un puesto de mando. Y como algunos de los investigadores habían entrado en la habitación de la Señorita. Seguramente también usarían sistemas de vigilancia, intervención telefónica y de interferencia o rastreo de señales de teléfonos móviles.

Primero lo llamaron a él para entrevistarlo. Como 'jefe del servicio de la casa.' Un título que no le agradaba nada y que se apresuro a corregir con su mejor acento ingles.

-"Por favor, caballeros. Mi puesto es Jefe de Empleados de la Casa o Jefe de Casa, otro título está mal empleado." Ganándose algunas miradas. Lo cual era bueno, nadie llamaría tanto la atención teniendo algo que ocultar. La entrevista siguió normalmente preguntas sin relación con algunas preguntas disimuladas sobre la Señorita. Una cosa que pocos saben es que al hacer una pregunta se da casi tanta información como al responderla, si sabes cómo utilizar las respuestas y pedir que explicaran las preguntas. Así que poco a poco, mientras trataban de sacarle información a Kimble, él se iba haciendo una imagen de lo que en verdad había sucedido. Afortunadamente estaba actuando, así que cuando se percato que en verdad era sobre la Señorita, y que ella era la causante del caos de ese viernes, pudo aparentar su sorpresa. Así luego de la entrevista sin la más ligera perturbación. Siguió con su personaje de mayordomo inglés.

-"Me encargare que les envíen refrigerios y bocadillos de la cocina, según ordenes del señor Preston les ayudaremos lo más posible." Dijo antes de salir de la habitación, nadie noto como con el talón de zapato metía entre el borde de la alfombra y la pared lo que parecía y solía tener la función de un botón de su chaqueta.

-"Esta bien, pero sería incomodo tenerlo aquí." Respondió el que parecía el jefe de esos hombres. "Usted está 'limpio' traiga esos refrigerios personalmente, pero déjelos en la otra habitación viejo." Si inmutarse por el aire de superioridad del hombre Kimble, mando a alistar una bandeja de emparedados, un calentador de café, un pequeño refrigerador con refrescos, una bandeja con carnes frías y pan. Usado un carrito el mismo las acomodo en una mesa portátil en la habitación de control. Tampoco notaron que dejaba otro botón oculto.

Esos 'botones' eran piezas extraviadas de los almacenes del MI6, eran llamados equipo de vigilancia pasiva. El material del botón servía para enfocar las ondas sonoras a un diminuto micrófono, que convertía el sonido en electricidad haciendo innecesarias las baterías, esta pequeña corriente era utilizaba para cagar un sistema de condensadores eléctricos, estos a su vez daban la energía para un micro chip que grababa y compactaba los sonidos por un programa micro impreso, luego los trasmitía estas grabaciones compactadas en señales de menos de un segundo a baja frecuencia, de no más de 50 metros de alcance efectivo, un poco más lejos que de la habitación de Kimble. Donde eran captados y almacenados por un aparentemente inocuo reproductor de música USB. Lo que dejaba a los vigilantes vigilados. Y dadas las caracterices de los 'botones' hacia que detectarnos fuera prácticamente imposible.

Luego de acabar sus deberes se disculpo y fue a su habitación. Una de las primeras cosas que enseñan a cualquier agente era saber si estaba bajo vigilancia. Por eso cuando cruzo la puerta de su habitación, noto la marca en la alfombra, o más bien la ausencia de esta, supo que alguien había entrado y posiblemente estaba bajo vigilancia. Sin más empezó a cambiarse el uniforme mientras recorría la estancia en busca de algo fuera de lugar. Por la miniaturización de micrófonos e incluso cámaras, era casi una tarea inútil. Mientras no pudiera usar un dispositivo rastreador de la señal de radio o que localizara el pequeño campo eléctrico causado por una batería debía simplemente debía de tener cuidado con lo que decía. Era obvio que estaba buscando al o los cómplices de la Señorita. No pudo más que sonreír.

Él un ex miembro de la SAS, ex agente de la parte más oscura del MI6 y miembro de La Escuela, había sido burlado por la Señorita, de solo 12 años. No se sentía enfadado, era como un padre al ser superado por su hijo. Sabía, más bien creía y esperaba, que la Señorita no conociera nada de sus otras responsabilidades. Aun si lo supiera o no la Señorita, había urdido y ejecutado una operación, si no podía más que ponerla a su nivel, era toda una operación de inteligencia para presionar a sus padres, ejecutada en frente de sus ojos y sin que siquiera sospechara. Mientras no supieran que había salido, usando la personalidad de Percival, que el mismo había ayudado a crear, no pasaría de ahí, los únicos que sabían de esa salida eran dos de los Choferes, la señora Kristen, la señorita Buscarino, algunas empleadas más, y claro él y Ritter. También estaban los amigos de la Señorita, pero ellos estaban a salvo mientras en la mansión se ocultara la existencia de Percival. Confiaba en que estarían seguros, ninguno de los investigadores era rival para el joven de la gorra.

Analizando lo ocurrido recordó las únicas veces que la señorita había quedado sola fueron el sábado y el domingo. El sábado bahía sido custodiada por Ritter y el no había visto nada extraño hasta que habían recogido a 'Percival' o al menos eso informo antes de su accidente. Eso solo dejaba Medford el domingo. Según el informe de esa salida calculaba Pacifica había quedado 'sola' por poco más de hora y media, mientras aguardaba en el área de descanso. Luego de que Ferguson se quemara a sí mismo. En ese tiempo ella había conseguido una computadora, un acceso a internet creado toda una red de mensajes que según había averiguado correspondían a distintos servidores en internet, donde estaban almacenados los documentos, de los cuales no tenia duda de su autenticidad, preparado que estos mensajes se enviaran automáticamente en previsión a el castigo que sabría que recibiría de su padres.

Dado que esa fue su única ocasión que tuvo oportunidad de hacerlo supuso que los originales de los documentos estarían en alguna parte del Mall de Medford. Y según el nombre y lo que recordaba de ese edificio la única pregunta sería si los originales estarían en la sección de equipajes o en los lockers? Mucho era culpa de Ferguson, pero en verdad, habría notado raro que la señorita usara una computadora? Era una de esas preguntas que siempre quedaban en un 'Si…?'. Mentalmente se rio de sí mismo cuando terminaba de alizar el traje frente al espejo. Parecía que Mazón Pines no era el único que podía sorprenderlo.

Siguió con su rutina diaria mientras los investigadores seguían con sus entrevistas, supuso que varios estarían en el pueblo, la entrada de las personas a la fiesta habría sido o era el peor escenario para encontrar un cómplice. También sabía que el nombre Pines saldría repetidamente en las 'entrevistas,' si no es que ya era de conocimiento de los investigadores, por unos instantes pensó en como advertirle al chico. Luego se dio cuenta que era como advertirle a un lobo sobre que unas ardillas lo estaban buscando. Un poco antes de las seis de la tarde la señora, la Señorita y el 'otro' asistente de Preston Noroeste llegaron a la Mansión.

Después de eso las cosas empezaron a ponerse graciosas, al menos para él. Para los 'investigadores' posiblemente fue una pesadilla tras otra. La electricidad de la casa sufría altibajos, empezó a salir humo de la habitación que servía como centro de operaciones, lo que causo que el sistema anti incendios de la mansión destruyera los delicados equipos electrónicos, un par de investigadores sufrieron ataques de pánico y el refrigerador, que el mismo bahía instalado, sufrió una combustión u explosión espontanea, activando de nuevo el sistema anti incendios y destruyendo los equipos de respaldo. Parecía que estaban teniendo una dosis extra fuerte y un curso intensivo de lo que era 'Gravity Falls.' Estos eventos fueron aprovechados Kimble y Ritter, más acostumbrados al pueblo, para tomar varias medidas anti vigilancia y hacer que tanto la habitación de Kimble, como la de Ritter y la de la señora Kristen, la sala de estar de los choferes y el puesto de vigilancia del equipo de seguridad, junto con varias mas incluyendo el salón sur y el comedor del ala este, sufrieran de interferencia electrónicas no identificadas. Que aunado a todo lo que pasaba en la mansión fueron ignoradas por los 'investigadores,' algunos ya en estado de pánico. Dejando esas aéreas como puntos libres de vigilancia.

Tim se encontraba en medio de esto, por una vez había perdido su perturbadora sonrisa y no podía entender muy bien que pasaba, pero dado los informes de la gala de la semana anterior, podía mantener controlado el miedo que tenía. Pero ese estado era suficiente para influenciar a sus hombres que luego de ver la sombra en el humo de su comida al explotar de repente como una bola de fuego estaban severamente perturbados. Cerca de las nueve de la noche cuando llego el jefe del clan, todo el detallado plan de vigilancia que habían ideado para vigilar a la niña rubia había sido desbaratado. Las esperanzas de captar algún desliz de la niña o de algún posible cómplice en la mansión se habían convertido literalmente en humo. Tim había perdido su semblante tranquilo y ahora empezaba a sudar ante la mirada de su jefe.

-"Señor Noroeste no sé cómo explicar…" Tim quedo en silencio congelado por la mirada de Preston, era de una ira sin límite que o aterraba hasta lo más profundo de su ser, pero sienta que esa ira afortunadamente no estaba dirigida a él.

-"Algún resultado con os empleados?"

-"No señor y como le dije todos da positivo el detector de mentiras… cuando les preguntamos algo sobre el sábado pasado o la fiesta."

- "Y sobre ese tal Pines?"

-"Solo rumores el pueblo es pequeño, no suelen hablar con los extraños. Aunque sería fácil que le sucediera un accidente."

-"Y arriesgarnos a que mi hija... No por el momento no haga nada… drástico. Al menos hasta saber tan extendido esta todo."

-"Como usted ordene."

-"Mi hija está en su habitación?"

-"Desde que la trajimos no ha salido de ella."

-"Quienes saben que está aquí?"

-"EL servicio de la casa, mis hombres, la señora Noroeste y usted." Su jefe solo lo miro de esa forma. Apartando la vista continúo. "Me encargue de que el viaje de la señorita no pudiera ser rastreado, nadie en el aeropuerto podría saber que era ella, la tripulación del avión que la trajo va a estar fuera del país por varias semanas…" Tim continúo explicando las medidas de seguridad a su jefe.

-"Al menos podemos dejar de preocuparnos por extraños." Agrego al final Preston Noroeste. Ninguno de los dos podía saber que Kimble, acompañado por Ritter, los estaban escuchando gracias a los 'botones' que el mayordomo había instalado. "Déjenla incomunicada hasta nuevo aviso que sus hombres se encarguen de que no le falte nada."

-"Si señor, además sería imposible que alguien supiera el paradero de la señorita, seguramente aun creen que se encuentra en Maine." Al oír como habían trasladado a la Señorita desde Maine, Kimble, dejo escapar un suspiro de alivio. Esas eran casi las mismas medidas que habría tomado él, al parecer ese tal Tim no era ningún aficionado. Desde que llegaron la gente de industrias Noroeste había advertido al personal de no divulgar la presencia de la Señorita o de su madre en la mansión. Él le dijo a todos los relacionados con 'Percival' lo mismo, era muy peligroso para ellos mismos o para la Señorita que cualquiera supiera de su paradero, lo que solo Ritter conocía era del otro motivo.

Era fundamental que el chico Pines no supiera que la Señorita estaba retenida en la mansión, a fin de cuentas era un chico de 12 años. Kimble había aprendido a no menospreciarlo por su edad, pero aun tenia la madurez de un adolescente y el mayordomo estaba seguro que se comportaría como tal, peor aún, como un adolescente enamorado. No creía intentaría nada a lo Romeo y Julieta o escapar con la Señorita. Pero si el chico sospechaba que maltrataban a la niña, lo siguiente que sabrían era que un alguacil federal aparecería en puerta de la mansión, con una orden de arresto para Preston Noroeste. Antes de llegar a eso lo único que podía hacer era hablar directamente con el chico Pines, para evitar que destruyera el muro que protegía a la Señorita de la selva que era el mundo de los negocios. Al salir Ritter de la habitación le envió un mensaje a Sir Justin. Sabía que si hacia lo que había pensado irremediablemente entraría en la lista roja de La Escuela, pero era eso o dejar que Dipper Pines acabara con Preston Noroeste.

Continuara.

Gravity Falls temas y personajes pertenecen a Disney, por idea del genio de Alex Hirsch. Cualquier tema musical asociado a este relato es usado de la misma forma. Todo en esta historia está dentro del Famdom, y dedicado a los lectores y demás interesados en el Fandom de Gravity Falls. No tiene otro fin más que entretener. ¡Disfrútenlo!