Para algunos el verano no es la época para disfrutar, pero para otras personas esos meses significan mucho más. Un punto en la vida donde se marca un hasta aquí, y sabes que ya la vida no será igual, que nada será igual. Mas en ese aparentemente aburrido y normal pueblo de Oregón llamado Gravity Falls.

Una nueva entrega. Pacifica volvió a la mansión que nunca ha podido llama "hogar," al valle donde viven todos sus seres queridos y sus padres, pero esa cercanía es una ilusión está más alejada de ellos de lo que nunca había estado. Y ahora se tendrá que enfrentar a una de las fortunas más grandes del mundo, la de su familia, y a las dos perdonas mas malévolas que conoce, sus padres. Espero te guste este capítulo y el próximo miércoles (4 de Abril de 2018), si todo sale bien, publicare el siguiente capítulo. De nuevo esta historia, aunque sea por capítulos, puede leerse en forma independiente. Aunque forma parte de la misma línea narrativa o universo ficticio, así que me gustaría que ojearan el resto de mis historias.

Este es mi quinto Fic., gracias a todos los que me han leído y sus críticas, espero estar a la altura con esta nueva entrega.

Espero disfrutes tanto al leerlo como yo al escribirlo. Gracias!

He dejado uno pocos huevos de pascua, como siempre. Espero que les guste buscarlos.

Créditos al final

Gravity Falls Final del Verano: Un Misterio mal Guardado.

36. Incomunicada.

La mañana del viernes, la primera vez que hablo con su padre, solo habían hablado algo así como 10 minutos al teléfono antes de que colgara. Tenía sentimientos encontrados, ya sabía que su familia no era normal, que la forma con que la trataba podía rozar en el abuso, que como decía su abuelo 'Ella no era apropiada para ser la heredera Noroeste,' esa sentencia la había atormentado toda su vida hasta hacia una semana, cuando se dio cuenta de lo que en verdad era el clan Noroeste. Eran pocas las veces que recordaba a sus padres sonriendo con ella… Sonreían cuando ella ganaba, 'Un Noroeste siempre gana.' Y eran sonrisas de soberbia, de prepotencia no sonreían con ella sonreían por lo que ella lograba. No era la simple sonrisa de ver a quien quieres, la que veía en la cara de personas normales, que le habían enseñado a menospreciar, en la cara de personas como el viejo Stan Pines, al ver a sus sobrinos. La educaron de esa forma, ella era una Noroeste, era mejor de ellos, pero hasta hacia poco se dio cuenta que envidiaba esas sonrisas.

También estaba su amiga Amana, había practicado opera y educado su voz, por recuerdo a su padre, tanto que estaba casi al nivel de una profesional. Ella lo único que recordaba era que sus padres siempre estaban ahí cuando ella ganaba y no estaban cuando osaba quedar en segundo lugar, y no compartían sus triunfos. Sus triunfos no eran de ella, eran del Clan Noroeste demostrando su superioridad. Pero sus derrotas, sus segundos lugares, eran solo de ella, nunca se había percatado que una familia no solo estaba ahí cuando se ganaba. Las fiestas de la victoria, a las que sus padres, incluso ni iban o solo aparecían sin darle mucha atención, eran para anunciar al mundo que ella era mejor, pues ella era una Noroeste, por lo tanto tenía que ganar.

Y ella aun deseaba el triunfo, ya no con las ansias de su familia donde todo valía, pero le gustaba ganar, no sabía si era su educación o por cual razón el sabor del triunfo era dulce. Por eso cuando le colgó el teléfono a su padre, justo cuando parecía que iba a empezar a regañarla, se sintió increíblemente bien. Por primera vez era ella quien tenía el control, ya no debía bailar al ritmo que le dieran sus padres, mucho menos con esa estúpida campanilla, le colgó porque sabia que su padre no tardaría mucho en llamarla de vuelta, por una vez el gran Preston Noroeste debía ser quien agachara la cabeza. Y como si lo hubiera invocado el teléfono había timbrado de nuevo.

-"Pacifica no te atrevas a colgarme, así el teléfono pequeña mal…" Pacifica no lo dejo terminar la frase.

-"O que padre? Por mi las cosas están bien como están ahora. Si quieres no volverme a llamar hazlo, pero recuerda que el tiempo pasa."

-"Vas a acabar con el prestigio familia o más, acaso no entiendes que estas provocando?"

-"Creo que debieron bajar las acciones y habrán empezado a surgir rumores sobre el 'honorable' clan Noroeste." Había pronunciado su apellido como si acabara de meter la mano bajo una piedra y aplastando algo con los dedos. "Padre a mi no me importa."

-"Como te atreves pequeña…" Dijo Preston furioso.

-"Mal, mal, mal padre, tu sabes que en una negociación el que se enoja pierde." Dijo con más seguridad que en la que en verdad sentía. "Si quieres te doy tiempo para calmarte, pero como dije antes… el tiempo corre."

-"Entonces dime que deseas acabar con esta locura?" Dijo Preston Noroeste luego de un suspiro o más bien un gruñido.

-"No crees que es muy impersonal hablar algo tan importante por teléfono?"

-"Bien estaré en Maine en la tarde."

-"No, hablaremos en el valle. No será difícil que vengan por mí." Dijo cortantemente.

-"Co... Cómo?" Esta vez mas que Preston, fue el Espectro de Ojos Amarillos el que había hablado, tener a 'llama' en el valle era lo peor que podía pasar.

-"Padre no me hagas repetirlo."

-"Crees que podrás dar tus condiciones así de fác…" Pacifica volvió a colgar el teléfono. Así su padre sabría que eso no era tema a discutir. Quince minutos después cuando empezaba a preocuparse el teléfono volvió a sonar.

-"Un auto te llevara al aeropuerto antes del medio día."

-"Ves que solo es cosa de hablar para llegar a un acuerdo mutuamente provecho…" Esta vez fue su padre quien colgó el teléfono.

-"Al valle entonces volveremos a viajar?" Dijo una voz que solo ella podía escuchar.

-"Si Archivald, por lo que debes volverte a convertir en joyería." El fantasma se había convertido en diversas piezas. Ya vestida con la joyería que era el cuerpo del fantasma. Su amiga Stephanie, una de las empleadas del servicio en el internado y uno de los empleados varones la ayudaron con su equipaje. Luego de subió a un auto rentado, al saludar al chofer este le respondió con un simple "hola", encaminándose al aeropuerto. El empleado que conducía, supuso que sería de industrias Noroeste, al no usar la limosina del internado, no tenía cara de querer hablar así que prefirió ver el paisaje. Esa zona de Maine aunque era un estado del este y desarrollado tenía un aire a antiguo, a bosque, poco a poco empezó a pensar en el valle y el pueblo de Gravity Falls. Luego de eso el aeropuerto y un jet que no conocía. Varias horas de vuelo, en que la tripulación no pareció acordarse de ella, aterrizar en aeropuerto de Medford. El avión no se detuvo en la terminal, se detuvo un momento en la pista y luego entro en uno de los hangares.

Se estiro el cuerpo al levantarse y bajar del avión luego del vuelo de varias hora. Habían puesto la escalinata y en el suelo del hangar encontró a su madre, la saludo pero ni siquiera le respondió, pensó que estaba sola, pero un hombre de traje de oficinista con un gafete que anunciaba "Hola. Soy Tim!," parecía ser su escolta. Además por la forma en que todos se comportaban con él pensó que de alguna forma era el jefe de esa operación. Varias veces antes ella sola o con su familia habían tenido que pasar desapercibidos, por lo que se dio cuenta de que tanto el auto rentado como el avión y el que entrara en el hangar era para que nadie pudiera identificarlos. Quiso sonreír, pero se contuvo. Parecía que su plan iba a las mil maravillas.

Salieron del aeropuerto en una limosina con vidrios ahumados, noto como el jet de la familia despegaba, al parecer tampoco querían dejar constancia de donde estaba su madre. Tomaron su teléfono y empezaron a revisarlo, pero ella ya había tomado medidas para eso, no podrían encontrar nada que la incriminara, o que incriminara a otros, en especial a él. Un poco más de una hora después estaban en la mansión. Igual que en el aeropuerto habían entrado en la mansión de forma que nadie pudiera decir si ella o su madre iban en la limosina, el tipo extraño del gafete, con una perturbadora sonrisa la dejo con su madre, ella la acompaño a su habitación.

-"Bien señorita ahora mismo vas a detener esto." Dijo Prisilla mientras le daba una portátil encendida. Pacifica solo se sentó en su cama, sin siquiera mirar la computadora.

-"Padre no hablo contigo madre, dije que podría hablar con ustedes en el valle. No que esa era mi única condición." Se gano otra de las iracundas miradas de su madre.

-"Pequeña malcriada… no mereces nada desagradecida… No creas que vas a conseguir nada…" Pacifica no le interesaba que tuviera que decir su madre, necesitaba que ambos dieran su brazo a torcer. Simplemente miro la computadora y pensó en su fantasmal amigo.

"Busca un ventilador y detenlo." Pensó. La pantalla de la computadora quedo en blanco y empezó a notar un leve olor a plástico quemado.

"Mi alimento temor es, pero el sabor del temor Noroeste es un manjar." Resonó una voz áspera en su cabeza mientras su madre tiraba la computadora. Y daba unos pasos alejándose de la niña.

-"Bien si o quieres así pequeña desagradecida." Dijo la madre. "Esperemos a tu padre, pero no creas que te saldrás con la tuya."

-"Como digas madre… pero solo recuerda el tiempo pasa." Prisilla Noroeste que estaba tan acostumbrada como su esposo a nunca perder, azoto la puerta de la habitación dejando sola a la niña. Una vez sola esta noto que la computadora había desaparecido de la habitación, había visto como uno de los empleados en traje de oficinista estaba cerca de la puerta y había saludado al entrar, o más bien saludado a su madre, todo eso lo había tomado en cuenta hacia una semana, cuando planeo todo, de igual forma al estar segura encendió y apago las luces en siguiendo el ritmo de la primer tonada que le vino a la cabeza, eso podría confundir mas a la gente de seguridad. En ese momento lo que más la intrigaba era ese tal Tim. Ninguna de las mucamas de la mansión apareció, así que supuso que estaría aislada, se lamento no poder ver a Jackie o a la Señora Kristen, incluso al señor Kimble y los demás, pero tampoco podía hacerles notar que los extrañaba, podría ser peligroso para ellos, lo más posible era que pensaran que tenía algún cómplice, y lo estarían buscando. Empezó a acomodar sus cosas.

No se sorprendió mucho al encontrar su teléfono en la mesa de noche, seguramente estaría trucado, cualquiera que la llamara o a quien ella llamara seria inmediatamente sospechoso. Lo reviso, parecía normal tenía acceso a internet, todas las aplicaciones que recordaba y no noto nada extraño, pero supuso que debía haber algo, por un momento se ofendió con ellos, pensar que caeria en un truco tan simple. Luego se dio cuenta de la razón real. No era para que ella lo usara, era para que alguien la llamara, sería lógico que un cómplice la contactara, igual de lógico era que evitara eso apagando el aparato, pero además de inútil haría que Tim o alguno de los hombres que había visto al llegar a la mansión creyeran en algún cómplice, lo suficiente como para que encontraran alguno aunque no existiera. No quería involucrar a nadie más.

Ese tal Tim había podido revisar las áreas borradas de su teléfono, lo más seguro era que podría copiar el chip de la compañía telefónica. Aun si le lo apagaba o le pedía a Archivald que estropeara el aparato, si alguien la llamaba podría ser muy peligroso, sabía que podían clonar su número. Pensó en su amiga Grenda. Le había dicho que no la llamara, y al menos nadie sospechaba que ya no aun seguía en Maine… No, estaba segura que si él la buscaba la encontraría. Podía ser que ahora que estaba tan cerca se sintiera más alejada de él, pero sabía que no era solo su imaginación o su deseo. De desearlo él sabría cómo encontrarla, no se le ocurría cómo lo haría y nadie normal podría saberlo y era la consiente que Dipper Pines era la contradicción a normal, una definición de extraño… maravillosamente extraño.

Ahora que lo pensó era mejor esperar el peor caso, que sabría donde estaba y que haría algo. Recordó la sonrisa de Tim, si hacia algo lo que fuera contra su familia seguro ese hombre seria el que 'ajustaría cuentas' con él. Grenda debía de darle su carta cuando sospechara que haría algo. Pero ahora sería cosa de horas, le daría oportunidad de darle el mensaje… lo dudaba.

"Archivald revisa la casa busca al hombre que venía con nosotros en el auto."

"En este mismo piso se encuentra, rodeado de lo que llamas televisores esta. Pero algo extraño acontece, pues tu imagen en ellos se aparece."

"Como mi imagen?"

"Vista desde distintas partes parece, como si de unas ventana se tratara, también se ven cuadros pequeños de otras partes de esta habitación".

"Cámaras… hasta en mi baño y mi vestidor…" Pacifica se sintió más indignada que enojada. Evoco esa área en su mente que compartía con el fantasma. "Archivald, muéstrame esa habitación donde se encuentra mi imagen." Por la proyección supuso seria una habitación de huéspedes. Había al menos cuatro de esos hombres en traje barato, entre ellos Tim, varias computadoras, monitores y una mesa con bocadillos. Se vio a sí misma en varios monitores acostada boca abajo en la cama desde atrás, desde el frente y desde un lado cada imagen con un identificador 'Cámara #_' abajo. En otros monitores pudo leer recuadros con las leyendas 'Micrófono #_'. La estaban espiando. Busco el computador que controlaba las cámaras era fácil pedirle a Archivald que lo destruyera, las computadoras eran frágiles. Hacía poco había descompuesto la portátil de su madre con solo detener un ventilador.

Cuando había buscado 'el manual del Chantajista,' descubrió que los computadores se calentaban mucho, incluso algunos llegaban a explotar, por la diferencia de temperatura si se les retiraba el ventilador mientras estaban corriendo. Pero el problema no se solucionaría con destruir esa computadora, estaba segura que otra controlaba los micrófonos, también sabía que podían hacer otra de las que había en la habitación reemplazara la que controlara las cámaras, además pensó en el efecto psicológico… que tendría algo más impactante, algo amenazador.

-"Archivald podrías ver dentro de esa comput… esa caja metálica?" Pensó mientras la señalaba. "Debería estar muy oscuro dentro."

-"Para tus ojos tal vez… pero recuerda que una criatura de la noche soy."

-"Criatura de la noche?"

-"Lo vi en uno de esos televisores… Un titulo interesante es…" Dijo algo incomodo. "Si bien de noche puedo ver."

-"Bien prueba a meter tus ojos dentro de esa caja." Fue como hacerle un zoom a la imagen rápidamente la computadora abarco toda la proyección y de repente se oscureció. Pero no lo suficiente aun podía ver gracias a algunas luces dentro de la misma computadora. Encontró lo que buscaba una voluminosa pieza formada por varias láminas delgadas de metal, sobre la tarjeta madre con un ventilador en la parte de arriba, un radiador o enfriador. Parecía estar ajustado a la tarjeta por tornillos.

-"Archivald cree que puedes quitar esos tronillos?"

-"Antes lo he hecho así que problema no encuentro."

-"Ve quitándolos pero deja uno." Dijo mientras trataba de encontrar algo más en la penumbra dentro de la computadora. Se le había ocurrido al recordar el leve olor a humo que había sentido al estropear la computadora de su madre. El computador generaría calor hasta quemarse, pero si además de eso le ponía algo inflamable produciría humo y, como la mansión era de madera, tenía un sistema de extinción de incendios por rociadores de agua. Solo ocupaba ese humo y algo de suerte

-"Ya los tornillos he soltado y del último solo poco más de una vuelta le he dejado."

-"Puedes mover ese manojo de cables?"

-"Dices esos listones de colores?"

-"Si esos mismos, puedes ponerlos sobre la pieza donde estaban los tornillos?" El manojo de cables, con aislante de plástico, se movió hasta quedar sobre el aparatoso sistema de enfriamiento. Pacifica sonrió, incluso se habría podido ver a si misma sonriendo en el monitor. Todo estaba listo para una bonita fogata. A una orden suya el fantasma retiro el último tonillo y el enfriador y presiono los cables contra el chip mientras este empezaba a calentarse, al ser un fantasma solo sintió el calor pero sin dolor. Pacifica no se dio cuenta pero las imágenes de las cámaras empezaron congelarse unos instantes. Solo uno o dos segundos mientras más se calentaba el chip y empezaban a tostarse los cables. Al perder su aislante los cables metálicos se tocaron, produciendo cortos circuitos, que además de quemar la tarjeta madre, el disco duro y otros componentes de la computadora, eran más fuentes de calor. La pantalla quedo en blanco. Pero la computadora seguía encendida así que el suministro de electricidad hizo exactamente lo que Pacifica quería, incendiando el plástico de los cables.

El manojo de cables ya estaba ardiendo dejando escapar un hilo de espeso humo negro. El operario de la computadora se apresuro a desconectarla, pero ya era tarde el humo llego al detector que formaba parte del sistema anti incendios y lo siguiente fue que varios aspersores empezaron automáticamente a rociar toda la habitación, con lo que podría compararse con una tormenta en miniatura cayendo de repente sobre el delicado equipo electrónico aun encendido. Que era exactamente el resultado que deseaba la niña, el agua hizo el trabajo por ella y esperaba que con eso el equipo de vigilancia quedara dañado.

El alboroto fue tal que pudo irlo desde su habitación, más segura que no podía verla simplemente sonrió ante los gritos que podía oír sobre la alarma de incendios. Intento abrir la puerta pero, el hombre de traje de oficinista que la custodiaba se había apartado de la puerta y ahora caminaba de vuelta a su puesto con el traje empapado.

-"Por favor no salga Señorita Noroeste, al parecer fue solo un malfuncionamiento del sistema de incendios, no debe preocuparse, no dejaremos que le ocurra nada." Dijo el hombre de forma aparentemente sincera.

-"Gracias pero usted sabe si la alarma de incendio se activa, no me iba a quedar quieta."

-"Por eso mismo deje abierta la puerta antes de ir a ver qué ocurría." Le respondo el hombre. "Por ahora no hay peligro, aso que por favor señorita entre de nuevo."

-"Gracias." Le respondió la niña mientras recordando que su habitación no tenía una cerradura, al revisar noto que habían cambiado la manilla usual por una del tipo de seguridad.

-"Archivald?" pensó la niña.

-"Si mi pequeña?"

-"Revisa esa habitación. Y dime que dicen."

-"Un placer será." Dijo animado el fantasma. La niña pensó que la descarga de adrenalina por el humo y la alarma le había dado más energía al fantasma. Pasaron unos minutos mientras ella pensaba si debía comunicarse con Grenda, o tal vez con él, antes que se vieran involucrados en todo el tema del escándalo.

-"Según he podido oír el equipo inutilizable quedo, y de toda la información se perdió." Resonó en su mente. "El hombre que en el viaje desde Medford nos acompaño, les dijo que el equipo de esáldp en poco más de una hora listo estará."

Eran buenas y malas noticias al parecer había subestimado a los hombres de su padre, pero le daría al menos una hora sin preocuparse. La mejor solución era buscar las cámaras y los micrófonos. Aunque no había destruido el equipo por miedo a que descubrieran algo, los únicos secretos estaban en su cabeza, la información de los siguientes mensajes e imágenes, además de la ubicación de los documentos originales. Así como su relación con la gente de la mansión y sus amigos tanto en el valle como fuera del país.

Por un momento se preocupo, sabía que habían drogas que podrían hacerla hablar, y llegado el caso estaba segura que sus padres no dudarían en utilizarlas, por las conversaciones que había tenido con su padre estaba segura que no iban a usar métodos más agresivos para hacer que hablara. Aunque era por eso que había dado la idea de un cómplice, al menos eso pensarían por su insistencia de estar en el Valle, incluso había jugado con las luces de su habitación como si enviara un código a alguien con un buen par de biloculares. Estaba casi segura que sus padres no llegarían tan bajo, al menos por el momento, aun así, lamentando como podían ser con ella, no era una certeza del total.

-"Por que tu faz se ensombrece?"

-"No te preocupes Archivald cosas de chicas tal vez…" respondió sabiendo la reacción del fantasma ante esos temas.

-"Dime si me equivoco." Comento un poco después el fantasma. "Todo ese ajetreo con la caja de metal era para una flama provocar?"

-"Si algunas de esas piezas usan electricidad, ya te había hablado de cómo la usamos ahora. Se calientan y use eso para encender el material de colores de los cables."

-"Avisarme debiste hacer." Dijo Archivald materializándose en frente de ella. "Mientras en una de sus enormes manos se formaba una pequeña flama azul. "En comparación a mi antigua fuerza no es mucho, pero bastado esa fogata seria." Dijo mientras la chica lo miraba sorprendida.

-"Pero… desde cuándo? Porque no me dijiste nada?" Dijo la rubia entre confusa y molesta.

-"Desde que mi fuerza se incremento. Decirte no hice pues supuse ya lo sabrías, recuerda que las flamas en mi antigua forma controlaba." Dijo explicándose, Pacifica recordó que el mismo Archivald había dicho que entre más tiempo pararan juntos mas se acostumbrarían ambos a su rara… no tomando en cuenta el valle no era tan rara… simbiosis.

Una hora después cuando ya habían secado el cuarto de huéspedes y cerrado el sistema de aspersores, el fantasma le informo a la niña que estaban colocando nuevos equipos en la habitación. Espero hasta que estuvieran conectados, esta vez no tendría la ventaja de los aspersores para destruir todo el equipo de una sola vez, pero tenía las renovadas habilidades pirotécnicas de Archivald.

-"Archivald, que tal sientes en animo en la otra habitación?" Dijo Pacifica mientras examinaba la imagen por medio de los ojos de archival.

-"Delicioso, cual comida recién hecha."

-"Comida?" Dijo la rubia notando un pequeño refrigerador junto a la pared. Una vez había leído sobre el peligro de la expolición de refrigeradores. En si un refrigerador es un termo con un sistema de enfriado. Dos cajas de metal una dentro de la otra, con un aislante, usualmente, muy inflamable entre ellas. Si por alguna razón ese aislante se incendiara nada de notaria pues el espacio entre ambas cajas estaba sellado, pero el calor permanecería por suficiente tiempo, el aire dentro de la caja pequeña del refrigerador escaparía poco a poco por el empaque de hule magnetizado de la puerta, pero mientras estaba caliente era los suficientemente caliente para causar una explosión por oxigeno, si entraba aire de repente. El truco era evitar que el sistema de seguridad funcionara.

Archivald zafó el sensor de seguridad del refrigerador y usando su control sobre el fuego encendió el aislante. Por unos minutos, aparentemente no paso nada, el vapor se lentamente se escapaba por el empaque puerta, dejando solo las latas de gaseosa extremadamente calientes. La explosión podría ser peligrosa así que Pacifica espero el momento exacto, afortunadamente a nadie le dio sed. Hasta que la temperatura dentro del refrigerador, ahora convertido en una bomba, había bajado un poco y ninguno de los hombres de traje estaba cerca. Fue cuando le dijo a Archivald que abriera la puerta del mismo. Al entrar de golpe el aire con su contenido de oxigeno dentro del compartimiento cerrado y extremadamente caliente, causo una 'explosión combustible aire.' Poco después de la primera explosión, las botellas y latas de refresco dentro del refrigerador exploraron también, llenado todo de un roció de vapor con olor a refrescó.

Afortunadamente la mayor lesión, por la explosión, fue una pierna golpeada, Pacifica esperaba que solo estuviese rota, cuando la tapa del refrigerador salió disparada y golpeo a uno de los operarios. La habitación se lleno del contenido de las latas, como si fuera una maquina de niebla una nube de vapor y dulce, proveniente de los refrescos, cubrió toda el área. El golpe de voltaje por la explosión del motor del refrigerador quemo algunos de los equipos, otros como monitores y piezas más delicadas quedaron dañadas por la onda de choque y por último la nube de niebla, mezcla del vapor de agua y el azúcar de los refrescos, fue succionada por los ventiladores de las fuentes de poder, el azúcar se fue solidificando causando que los ventiladores se frenaran y la humedad se condensara en las partes metálicas del equipo, el resultado fue como la primera vez cortos circuitos y sobrecalentamiento.

La fuerza, la onda de impacto y los demás factores de la explosión fueron tan eficaces para acabar con los equipos como los aspersores de la vez anterior. Con el valor añadido que la sombra de Archivald se logro apreciar entre la nube de vapor. Varios de los que notaron su silueta sabían sobre la fiesta de la semana anterior y el monstruoso fantasma. El pánico no tardo en extenderse en todo el personal de seguridad. Las caras de preocupación y de miedo fueron una recompensa extra para la niña y ayudaron al fantasma a recuperar fuerzas. Incluso el mismo Tim se veía angustiado, Pacifica siguió observando cómo desalojaban la habitación, mientras oía al hombre hablar por su móvil, según escucho no habría forma de reemplazar los equipos al menos hasta el día siguiente.

Más tarde ya de noche su Archivald le comunico que su padre había entrado en la mansión. Además que Tim le había informado sobre los resultados y los percances del día. Cuando tocaron a su puerta pensó que sería su padre que al fin se dignaría a hablar con ella, en vez de eso era Tim, el asistente de su padre, como el miso se hacía llamar. Diciendo que sus padres deseaban hablar con ella. Mientras se preparaba psicológicamente para ir de nuevo al estudio de su padre dos hombres de seguridad entraron con una pantalla de 52 pulgadas, lo que parecía un sistema de audio y una computadora portátil, instalaron todo y salieron de la habitación. El mismo Tim realizo la conexión y en la pantalla apareció la imagen del escritorio de su padre vacio. El hombre luego salió cerrado la puerta y según pudo oír quedándose vigilando fuera. Supuso que sería una forma de evitar la amenaza de Archivald.

Cuando entraron en cámara estaban ambos, una de las parejas más poderosas del mundo, sus padres Preston y Prisilla Noroesteaste. Pero la miraban como nunca antes lo habían hecho, iba más allá del desprecio. La miraban como un estorbo, como el artículo defectuoso que al final se echaba a perder y era necesario desechar. Afortunadamente sentía la compañía de Archivald, pues por mas preparada que estuviera, no espera tal nivel de odio de parte de ellos. Sus condiciones eran simples o acababa con su 'ridícula rabieta infantil' o ellos se encargarían de que no saliera de la casa hasta que cumpliera los 21 años, incluso la llamaron demente por sus actos. Lo que intuía que podían encerrarla en una institución para que así ni siquiera la mayoría de edad la salvara de su control. Era más que lo que esperaba. Sentía como todo se hundía en la mirada de sus padres, un vacio que tragaba todas sus esperanzas. Con un 'Piensa lo que hiciste esta noche, danos tu respuesta mañana' acabaron con toda la confianza que había tenido.

Pero nada más le hacía palpable su situación actual, en todo el día solo había dicho un par de docenas de frases, era prisionera en su propia habitación y a los únicos que había visto eran a los empleados de seguridad. Originalmente había pensado en forzar a sus padres a firmar un documento legal donde accederían a no enviarla de nuevo al internado y así permanecer en el valle, y darle ciertas libertades y concesiones en Gravity Falls. Pero se dio cuenta que ellos se habían molestado más de lo que había supuesto, toda esa movilización, todo ese equipo solo para mantenerla encerrada e incomunicada y mantenerla vigilada en busca de un posible cómplice. Con esa conferencia con sus padres supo que cualquier concesión que pudiera ganar podría ser usada en su contra. Si por ejemplo descubrían su amistad y amenazaban a Grenda, a ella no le quedaría más que obedecerlos. De todas formas era seguro que cualquier contrato o documento legal podría ser rebatido por su padre o sus abogados, tampoco había pensado que a su padre no le importaría mucho darle una sustanciosa propina a un juez. Sabía que tenía una mano ganadora en ese momento pero su victoria solo seria momentánea y luego… luego sabia que todo sería peor.

La niña no podía saber que ese odio que había sentido no era de sus padres, que aun sufrían por ella, era por causa del Espectro que los dominaba, el Espectro que sentía como su 'Yo Más Poderoso' estaba cerca. Ahora tener a la 'Llama' en el valle era peligroso. Además que estaba frustrado por el momento, ella misma lo refrenaba, no podía hacer nada contra los malditos Pines 'Mano', 'Pez', 'Estrella Fugaz' y, su odiado, 'Pino.' No estaría en paz hasta hacerlos desaparecer, pero no podía saber que tanto sabría esa mocosa gracias al fantasma. Debía controlarla de nuevo, estaba atado por el mismo pacto que ataba a los Noroeste y esa malcriada, ese defecto lo había arrinconado.

Pacifica apenas había mantenido su compostura ante sus padres, por más habilidosa que fuera ellos tenían la experticia de su parte, amedrentarla había sido fácil. Ahora ella estaba hundida en la desesperación, de repente su elaborarlo plan se había vuelto cenizas ante las amenazas de sus padres. Lo único que podía pensar era en darles la información que pedían los servidores donde estaban las imágenes, donde había ocultado los originales de los documentos, todo. Ella era solo una niña que se había dado cuenta muy tarde de que no podía ser rival para esos que eran sus padres. Luego de que terminara la conferencia quería llorar. Todo era inútil había perdido estaña segura que nada podría hacer. Pero unos toques en la puerta evitaron que lo hiciera, su educación como Noroeste se impuso, no dejaría que la vieran llorar. Era su cena traída por el mismo hombre de traje que se había encontrado luego de la primera vez que había destruido el cuarto de control.

Mientras sacaba fuerzas para decidirse a comer se dio cuenta que así actuarían sus padres, estaría incomunicada, aparte de Archivald. Era una niña sola que había querido entrar en el oscuro mundo de sus padres. Se sentó ente la mesa plegable y quito las tapas de las charolas. Una sopa y un postre, con una flor en un pequeño florero. Empezó a llorar se sentía muy pequeña, muy sola. Era ella contra sus padres y el gran clan Noroeste, sin mucho entusiasmo probo la sopa. Distinguió el sabor de inmediato… La sopa especial de la señora Yang, eso le trajo los recuerdos de sus amigos en la mansión, de repente algo llamo su atención y reviso el pastel. Sin preocuparse por no haber terminado la sopa, era ese el pastel de manzana de Linda Susan. La sonriente cara de Grenda apareció en su memoria. Pero había algo más en la charola, el pequeño florero con una única rosa amarilla en medio, y como adorno ramas de pino verdes recién cortadas. Eso la hizo recordar y pensar en él.

Se rio de sí misma, era cierto Pacifica no era contendiente contra los Noroeste, pero no estaba sola. Tenía amigos que la apoyaban, tenía amigos que la reconfortaban y… lo tenía a él. Ahora su sonrisa dejo de ser la amable sonrisa de una niña de 12 años, ahora era más parecida a la sonrisa que ponía su padre cuando contaba alguno de sus grandes éxitos en los negocios. Sabía que no era ella la que se había quedado sin nada, que no eran sus planes los que se habían vuelto cenizas… Sabía que quienes estaban perdidos eran los Noroeste.

Aun tan sorprendido por la conversación, por la pura maldad que había visto derrochar a los Noroeste contra su hija, Archivald había precedido guardar silencio.

"Archivald?"

"Si mi pequeña?" Respondió el ente mientras notaba como la fuerza de su protegida aparecía de nuevo, como inundaba sus propias venas a tal punto que temió incendiar la habitación.

"Aliméntate… aliméntate bien, tienes a los hombres de traje y a mis padres, date un festín." Dijo la niña sin poder evitar que algo de malicia sonara en su voz. Debía tomar el control de la situación, debía de saber de sus amigos, de Grenda y de él. Pero, sobre todo, debía vencer a sus padres en su propio juego.

Continuara.

Gravity Falls temas y personajes pertenecen a Disney, por idea del genio de Alex Hirsch. Cualquier tema musical asociado a este relato es usado de la misma forma. Todo en esta historia está dentro del Famdom, y dedicado a los lectores y demás interesados en el Fandom de Gravity Falls. No tiene otro fin más que entretener. ¡Disfrútenlo!