Capítulo 20: La idol y el genio


Canción: 253. Ai Kotoba de Miku Hatsune.

Propuesta por El zorro plateado.

Personajes: Mimi, Koushiro.

Pairing: Mimi x Koushiro.

Género: Romance, amistad.


Sumary: A Mimi le gusta cocinar, pero después de preparar un almuerzo especial recordó que no podía comérselo en su totalidad, por lo que decide visitar a Koushiro y asegurarse de que está bien.


Mimi colocó con mucho cuidado la torta de huevo sobre el bento, dando por terminado el almuerzo que había preparado. Tomó su celular y le tomó varias fotografías. Ninguna fotografía salió mal, pero tampoco lograba convencer a Mimi. Ella había dedicado bastante tiempo a la preparación de ese bento y quería que cuando lo publicara pudieran verse todos los detalles de la imagen en la que tanto había trabajado.

Después de veinte intentos logró conseguir la fotografía deseada. Fue en ese momento que Mimi se dio cuenta de que tenía un nuevo problema. Noriko le había dicho que debía cuidar las calorías que ingería y ella había preparado un bento especialmente grande y variado. Desperdiciarlo no era una opción, había trabajado mucho él y se sentía orgullosa de los resultados.

Pensó en Koushiro. No consideraba que hubiera algo malo con su gusto para la comida, pero de sus amigos, Koushiro era el único con el que tenía gustos similares en cuanto a la comida. Ese no fue el único motivo por el que pensó el él. Recordar la dieta que Noriko le había impuesto le hizo pensar en el Festival Escolar y el Festival Escolar en el club de informática. No era nada nuevo que su amigo se enfrascara por completo en sus proyectos, pero en esa ocasión lo había hecho más de lo normal. En más de una ocasión se había olvidado de comer y Mimi no estaba dispuesta a permitir que eso se repitiera con mucha frecuencia.

Utilizó su pañuelo favorito para envolver el bento. Este tenía varios dibujos de conejos disfrazados con trajecitos ridículos, pero que ella adoraba. En más de una ocasión Koushiro la había llamado infantil, pero Mimi dudaba que fuera algo que le molestara. Pese a lo serio que podía ser su amigo, él cuidaba su lado infantil. El pañuelo que había usado para envolver su bento había sido el último regalo de Koushiro.

En un trozo de papel escribió "Te amo = gracias", palabras que había escuchado en una canción y que le parecían ideales para confesar sus sentimientos. Descartó la idea antes de colocar la nota en el interior del bento, no porque temiera un rechazo sino por su lado romántico, ese que quería aprovechar el ritual del Festival Escolar para hablar de amor.

Koushiro se encontraba en el club de informática, trabajando en el proyecto que presentarían en el Festival Escolar. Sus compañeros también se encontraban en la misma situación. Todos los clubes escolares pasaban por la misma situación y es que cada uno de ellos quería obtener el aumento en el presupuesto que Noriko había prometido antes de dejar el Consejo Estudiantil.

En más de una ocasión Mimi había tenido que regañar a Koushiro y arrastrarlo hasta el salón de clases, pues de lo contrario permanecería encerrado en el club de informática. Lo mismo había tenido que hacer con Miyako, aunque ella no era tan obstinada como su pelirrojo amigo y ella no llegó a saltarse las comidas.

La situación de Mimi no era muy diferente. En Appli Yama 470 las sesiones de entrenamiento fueron incrementadas, en intensidad y en tiempo. Mimi no tenía forma de saberlo, pero estaba bastante convencida de que Noriko era la más estricta de todas. No solo le había hecho un menú, sino que todos los días le mandaba una lista de ejercicios de lo más variado, la mayoría eran para mejorar sus habilidades como seiyuu.

Saludó a todos los integrantes del club de informática que se encontraban presentes. Mimi solía visitar ese sitio con tanta frecuencia que muchos la consideraban como un miembro más. Si bien ella no poseía los conocimientos que los miembros del club tenían, solía conversar largos ratos con ellos o llevarles algunas botanas que hacían más amenas esas largas sesiones.

Mimi se paró al lado de Koushiro y posó su mirada sobre la pantalla. Un "Aww" salió de su boca al ver al pequeño dinosaurio pixealeado en la pantalla. El ícono a su lado no le parecía tan adorable y es que se trataba de excremento virtual.

—¿Qué estás haciendo?

—Un simulador de mascotas —respondió Koushiro —. De momento todo lo que hace es comer y excretar.

—Suena como una mascota real.

—Pero todavía no es suficiente. No hemos logrado agregar lo más importante, que son las mecánicas de cuidado. Tampoco tenemos un nombre.

—Digimon.

—¿Qué? —preguntó Koushiro sorprendido. Koushiro estaba bastante seguro de que era la primera vez que escuchaba esa palabra, pero no podía deshacerse de la sensación de familiaridad que le provocaba.

—El nombre para esas creaturas, como Digital Monster —la sonrisa en el rostro de Mimi se hizo más grande al pronunciar esas palabras. No era orgullo por lo que le parecía una buena idea sino algo más, un sentimiento cálido que no lograba identificar.

—Me gusta ¿Te molesta si lo usamos?

—Depende ¿Vienes a comer conmigo?

Mimi no esperó a que Koushiro respondiera. Lo tomó con la mano y lo sacó a rastras del aula. Lo único que la detuvo fue saber que podría arruinar el almuerzo si se movía demasiado. El pelirrojo no opuso resistencia, estaba acostumbrado a ese tipo de cosas por parte de su amiga y no le molestaban.

Ambos se dirigieron a la terraza. No había nadie por lo que pudieron almorzar con tranquilidad. Koushiro no dijo casi nada, pero no solía hacerlo. El solo hecho de que no llevara su computadora portátil era un logro bastante grande para Mimi. Ella fue la que estuvo hablando durante todo el rato, contándole su experiencia como idol y quejándose de lo estricta que era Noriko.

—¿Por qué quieres cantar con Yamato?

—¿Celoso? —le preguntó Mimi divertida, era una broma, aunque mentiría si dijera que no tenía dudas —. Porque no deberías estarlo. Yamato fue quien me inspiró a cantar y yo simplemente no puedo perder frente a él.

—Solo tenía curiosidad.

—Me he estado esforzando mucho, pero Noriko no sabe reconocerlo. La última vez rompí mi uña y creyó que exageraba.

—Te quedó muy bueno el bento, pero debo regresar y continuar con el proyecto.

—Estarán bien cinco minutos más sin ti.

—Queda poco tiempo y tú deberías hacer lo mismo.

Si Mimi no conociera a Koushiro se habría sentido ofendida por sus palabras, pero lo hacía y sabía que no había ninguna mala intención en sus palabras. Él solo se preocupaba por el proyecto que tanto la apasionaba y hacía lo mismo con ella pues sabía lo mucho que le importaba ser una idol.

—Me gusta más estar contigo y últimamente casi no podemos hacerlo.

Una sonrisa se dibujó en los labios de Mimi al ver aparecer un ligero sonrojo en las mejillas de Koushiro. Su reacción le parecía de lo más adorable.

—Estoy hablando en serio, Mimi —respondió Koushiro de manera atropellada, parecía ser incapaz de mirarla a los ojos. El pelirrojo solía tener ese tipo de reacción cuando Mimi le hacía esa clase de comentarios.

—Yo también. Te quiero, tonto.

El sonrojo en el rostro de Koushiro se hizo más intenso, tanto que su piel llegó a confundirse con su cabello. Mimi no pudo resistir la tentación y lo besó en la nariz.

—¿Te han dicho que eres adorable cuando te sonrojas? —le preguntó Mimi antes de salir corriendo, riéndose por la travesura que acababa de hacer.