Capítulo 21: Pan para el alma


Canción: 245. Día de enero de Shakira.

Propuesta por BluesHead-GreenEyes.

Personajes: Takato, Juri, Takeru.

Pairing: Takato, Juri.

Género: Romance, amistad.

Sumary: Takato sabía que debía trabajar en los dibujos para el concurso de One shots, pero todo en lo que podía pensar era en Juri y los rasguños que había visto en sus rodillas.


—¿Puedo dibujarte? Es para practicar —le dijo Takato a Juri, demasiado avergonzado como para verla en los ojos.

Juri acercó su marioneta con forma de perro hasta el rostro de Takato e imitó el sonido de un ladrido. Una carcajada brotó de sus labios que hizo a Takato sentirse aún más avergonzado de lo que ya estaba y eso era mucho.

—No es necesario que preguntes, puedes dibujarme cuantas veces quieras.

Takato sabía que debía seguir trabajando en su manga, que Takeru se había esforzado mucho para terminar el manuscrito a tiempo, pero por más que lo intentaba no lograba concentrarse Ese día Juri estaba usando el sombrero que le había regalado para su cumpleaños y solo podía pensar en lo hermosa que se veía.

—¿Puedo verlos? —le preguntó Juri mientras señalaba sus borradores con la mano en que sostenía la marioneta.

Takato asintió con la cabeza y comenzó a dibujar a Juri. Los ojos fueron lo que más tiempo le tomaron, eran lo que más le gustaba de ella. Recordó el día en que la vio por primera vez. Fue un día de enero, la sinceridad que vio en sus ojos hizo que se perdiera en su mirada. Ver unas lágrimas en los ojos de Juri lo hicieron sentirse preocupado. No le gustaba verla llorar, menos cuando era su culpa y sospechaba que ese era el caso.

—¿Pasa algo? —le preguntó notablemente alarmado. Takato estaba convencido de que nadie en el mundo merecía ser feliz más de lo que Juri lo hacía.

—No es nada, solo recordé una pesadilla que tuve —Juri utilizó su marioneta para responder.

—Ya vas a ver como poco a poco van sanando tus heridas —le dijo Takato en un intento por animarla.

—¡Wow, wow! —fue la respuesta de Juri, quien nuevamente usó la marioneta que siempre llevaba consigo.

Takato continuó dibujando y Juri observando sus dibujos. Nuevamente se detuvo al notar en Juri algo que no le gustaba. En esa ocasión fueron las quemaduras que tenía en sus manos.

—¿Qué te pasó? —le preguntó Takato, con la mano que sostenía el lápiz señaló la mano lastimada de su amiga.

—Estaba tratando de hacer pan, quería sorprender a mi madre.

—Puedo ayudarte con eso —Takato se ofreció con rapidez.

Sabía que la madre de Juri se encontraba en un hospital desde hacía una semana y también conocía el motivo. Ella había sido atropellada cuando regresaba del supermercado con Juri. El primer día estuvo en coma y la dieron por muerta por varios minutos, pero había logrado despertar y eso era algo que todos los doctores consideraron como milagroso.

—¿En serio? —Juri estaba emocionada por la oferta de Takato, tanto que olvidó usar su marioneta. Su sonrisa desapareció con la misma rapidez con la que había aparecido —, pero todavía no has terminado el one-shot.

—Solo me faltan dos páginas, podré terminarlo en menos de una hora.

Era una mentira, pero odiaría defraudar a Juri, especialmente después de ver la forma en que sonreía cuando le dijo que le enseñaría a preparar pan. Guardó sus utensilios de dibujo y le pidió que lo acompañara hasta la cocina.

—Lo primero que debes hacer es preparar el lugar de trabajo. Una cocina limpia y los ingredientes son indispensables. La mayoría de las recetas se preparan con la misma base así que te enseñaré lo básico.


Takeru y Takato habían acordado que ambos irían a entregar su manuscrito a la Shonen Step, pero cambiaron de opinión de último momento. Takato se había desvelado toda la noche trabajando en las últimas páginas del one-shot. Hubiera terminado antes, pero Takato no se sentía conforme con el resultado por lo que rehízo varias páginas, varias veces.

"¡Qué extraño! juraría que este lugar tenía un nombre diferente la última vez que vinimos", fueron los pensamientos de Takeru cuando ingresó en el edificio. Mentalmente se dijo que le preguntaría a Takato en cuanto lo viera, aunque no creía que fuera un detalle importante.

Fue recibido por Junko Ikemoto, una de las editoras de la Shonen Step. Takeru se preguntó si había sido ella la misma que lo atendió durante sus visitas anteriores y tuvo la sensación de que no fue así, pero Junko lo trataba con demasiada familiaridad y parecía haber leído los trabajos de ambos con anterioridad.

—¿Qué pasó con su compañero, el de los googles? —le preguntó Junko.

—No pudo venir, estaba enfermo.

—Debería cuidarse mejor. No quiero que piensen que soy insensible, pero como editora es mi deber preparar a los aspirantes a mangakas. Esta industria es muy demandante y deberán ser muy puntuales con sus entregas si no quieren perder a los lectores.

—Lo tendremos en cuenta —respondió Takeru, seguro de que Takato también opinaba lo mismo. Desde que comenzaron a trabajar con ese manga supo que su amigo estaba tan comprometido como él con ese proyecto.

—Eso espero, porque tengo muchas expectativas sobre ustedes, grandes expectativas.

Para Takeru el tiempo que Junko leyó su manuscrito fue una eternidad. El que su rostro no mostrara ninguna expresión durante la lectura le hizo pensar lo peor e incluso se preparó mentalmente para una respuesta negativa.

—Han mejorado mucho, tanto en escritura como en dibujo —comentó Junko, su rostro seguía igual de inexpresivo —, pero creo que pueden seguir mejorando.

—¿Cree que calificaría para el concurso?

—Creo que tiene muchas posibilidades de ganar —una sonrisa apareció en el rostro de Junko —, la idea es bastante fresca y original, pero me gustaría hacerles unas cuentas sugerencias, si es que quieren hacer de este one-shot una serie.

—¡Y estaremos encantados de escucharla! ¡Tener nuestro propio manga y animé es nuestro sueño!

Las esperanzas volvieron con más fuerza que antes a Takeru e incluso se sintió avergonzado por sus pensamientos negativos. Recordó la conversación que tuvo con Yamato el día antes, cuando él había leído su manuscrito y le preguntó por su opinión.

—Lo más importante es que tú y Takato se sientan satisfechos con su trabajo. Si ambos piensan que es malo, los demás también lo pensaran.

Takeru estaba convencido de que el one-shot era bueno. No solo por el tiempo y esfuerzo que le había dedicado sino por lo que le provocaba cada vez que lo escribía o leía, un sentimiento que no podía clasificar del todo, un deseo inmenso por contar una historia que sentía familiar pese a no recordar haberla vivido.