-¿Estás segura?- preguntó Mary enderezándose.
-Sí- respondió Jane parándose- estaba soñando que estaba en un bosque, cerca del Erial del Farol para ser exacto, y entonces escuché el rugido de un león, el de él, y sabes que no es fácil confundirlo, además tiene sentido con lo que he sentido en los últimos días.
-Tienes razón... entonces no debes tardar- le dijo su amiga- ¿qué hago o qué vas a hacer?
-Tomaré el portal que tenemos en el bosque de la escuela.
-Pero está vigilado y sólo lo usan con el permiso de la directora.
-Lo sé, pero bien saben todos aquí que yo siempre estoy de paso y que una salida mía no significa un castigo o que escape de la escuela ya que siempre estoy viajando y por eso tengo el permiso, además, con suerte será Larry quien esté vigilando y él entenderá más mi situación que los otros dos guardias.
-Sí, creo que tienes razón- dijo Mary levantándose de la cama- entonces ¿necesitas ayuda en algo?
-De hecho sí, no sé cómo esté la situación en Narnia porque por lo regular soy llamada cuando hay alguna guerra, así que necesito que veas si puedes conseguirme una espada o algo en el salón de las armas.
-Está bien, voy ahora mismo- dijo Mary dirigiéndose a la puerta.
-Otra cosa, ¿recuerdas que dejara por aquí un vestido narniano?- preguntó Jane.
-Prueba a ver en el baúl al lado del ropero- respondió su amiga y salió de la habitación.
Jane corrió a hacer eso y vio ahí varias prendas, que identificó eran las diferentes ropas que usaba en sus viajes, todas guardadas y dobladas muy bien posiblemente por Mary.
Buscó y por suerte en medio de todo encontró un vestido rojo con algunas decoraciones doradas.
Inmediatamente se lo puso y vio que le quedaba bien, un poco arriba antes de arrastrarlo y las mangas largas con los decorados en la parte de abajo y en las mangas formando hojas.
Luego buscó sus botines negros y también se los puso y cuando se acercó al baúl para guardar la demás ropa que había sacado vio también una capa azul marino y la sacó.
-Me ayudará para el frío- susurró y guardó todo.
Luego Mary regresó a la habitación, llevaba en sus manos un pequeño cinturón, una espada de plata y una daga igual de plata cada una con su vaina.
-¿Crees que esto te sirva?- preguntó.
-Perfecto, gracias- le sonrió Jane.
Procedió a colocarse el cinturón al rededor de la cintura, y a un lado la espada y del otro lado la daga.
Por último se puso la capa, la cual al abrocharle el botón de enfrente notó que era la cabeza de un león dorado.
-Ya estoy lista- dijo Jane- me iré al bosque de inmediato.
-Espera espera- dijo Mary poniéndose sus pantuflas de conejo y agarrando la cobija delgada de su cama y colocándosela por los hombros como una capa- yo voy a acompañarte al bosque.
-¿Estás segura? Hace frío y de ahí tendrás que volver sola- le dijo Jane a su amiga.
-Claro que sí, vamos- le sonrió Mary y rodeó a Jane con un brazo por los hombros dirigiéndola a la puerta.
-Te lo agradezco- dijo Jane cuando iban poco más de la mitad del camino.
-No hay de qué Ami, después de todo no creo que nos veamos en algún tiempo- le respondió Mary.
-Tienes razón en eso- respondió Jane un poco triste, ya que no había estado ni una semana con su mejor amiga.
-Me gustaría acompañarte, enserio, pero tengo que salir de viaje en dos días para controlar un caso de una persona que apenas está descubriendo sus poderes, y a causado algunos problemas graves, no creo que Mariana pueda ocuparse más tiempo de eso ella sola y...
-Mary- la interrumpió Jane- tranquila, lo sé, no te preocupes, estaré bien, después de todo independientemente de si hay peligro también veré a mi familia, no estaré sola- le dijo para tranquilizarla.
-Lo sé, sólo que me sentía un poco culpable- le dijo Mary.
-Descuida Ami- dijo Jane- todo saldrá bien.
Siguieron caminando en silencio hasta que llegaron a una pequeña casita de madera, que básicamente era un piso, techo, y la pared de la parte de atrás y en lo demás estaban unos postes sosteniendo el techo y en la parte de enfrente un barandal.
-¿Ves? Sí está Larry- dijo Jane al ver a un hombre robusto y alto de pelo y bigote pelirrojo dormido en la mecedora que estaba en el centro de la casita- Larry, Larry... ¡Larry!
Ante el grito de Jane, Larry despertó de inmediato sobresaltado.
-¡¿Qué?! ¡¿Qué?!- gritó el pobre vigilante.
-Larry, somos nosotras- dijo Mary mientras las dos subían los escalones que estaban al lado de la casita.
-Mary, Jane, son ustedes- dijo Larry tallándose la cara con las manos- ¿pero qué forma de despertar a alguien es ésa?
-Discúlpame Larry- dijo Jane- pero tengo que utilizar el portal urgentemente.
- ¿Qué? ¿Por qué?- preguntó Larry olvidando su pequeño enojo un momento- no me digas que ya te vas, no llevas aquí ni siquiera una semana.
-Lo sé, pero sentí una llamada esta noche y tengo que ir a ver, tengo que ir a Narnia- explicó Jane un poco impaciente.
-¿A Narnia?- preguntó Larry sorprendido- Ya veo... bien, no hay tiempo que perder en todo caso.
Se levantó de la mecedora y se puso de frente a la pared de atrás y comenzó a hacer varios movimientos con sus manos entrelazándolas entre sí para al final separarlas rápidamente disparando un hechizo café que al dar contra la pared la hizo comenzar a abrirse por la mitad, revelando poco a poco en medio de ella un portal que parecía de aire siendo su centro blanco y girando como un remolino o unas ondas de agua.
-Ahí está el portal- dijo Larry señalándolo.
Jane lo miró, luego entendió que ahora sí significaba la despedida y volteó a ver a Mery quien la miraba con una sonrisa pero conteniendo las lágrimas, luego ambas se acercaron la una a la otra y se abrazaron fuertemente.
-Nos vemos pronto Ami- dijo Jane- por favor, despídeme de Alex y los demás.
-Así será Ami- respondió Mery- no te preocupes, yo les explico todo.
Luego ambas se separaron con alguna que otra lágrima que rápidamente limpiaron.
-Hasta la vista Larry- dijo Jane acercándose al hombre, quien dulcemente la abrazó.
-Cuídate Jane- dijo Larry.
Luego Jane se soltó de él también y se acercó al portal, frente a ella estaban tres escalones que subió para poder cruzarlo, no sin antes mirar nuevamente a sus amigos que la miraban.
-Suerte, Meriana- le dijo Mary en voz baja antes de que Jane saltara por el portal.
Dio vueltas a través de él sin parar por un rato, de hecho más del que recordaba que era. La idea era llegar a otro mundo y de ahí tomar otro portal que la llevaría a otro mundo donde tomaría otro portal que la enviara a Narnia, pero ya dudaba que el que había tomado la llevara a donde quería puesto que estaba tardando un poco.
Después de algunos minutos, o al menos eso supuso ya que al girar dejó de concentrarse en otras cosas, salió volando del portal, aterrizando en cuclillas en medio de un bosque.
-¿Pero qué...- comenzó a preguntar ya que no era el lugar al que debería de haber llegado, pero no terminó de hablar porque un suave trote seguido de una voz la interrumpió.
-Al fin llegas, llevaba rato esperándote- dijo el dueño de la voz.
Jane se dio la vuelta.
-¡Beuris!- gritó al ver a quien la acompañaba y de inmediato corrió a abrazar al grande y hermoso caballo blanco.
-Mery- gritó Beuris mientras Jane abrazaba su cuello y él ponía su cabeza sobre su espalda para devolverle el abrazo.
-Que alegría verte mi querido caballo- le dijo Jane cuando se separaron- sé que sonará tonto pero ¿estamos en Narnia?
-Así es, justamente en los Vados de Beruna- le respondió el caballo.
-Que alegría... pero, el portal que tomé debía llevarme a otro, no directamente a Narnia por lo tanto, algo malo debe estar pasando ¿verdad Beuris? Estamos en guerra y...
-Tranquila tranquila niña, no estamos en guerra.
-¿En serio?- preguntó Jane, le aliviaba escuchar eso pero se extrañaba de haber sido llamada si no había peligro en Narnia.
-Sí, llevamos mucho tiempo en paz- la tranquilizó Beuris- además, recuerda que en la verdadera Narnia no ha habido muchos incidentes desagradables, puede decirse que todo es paz y armonía.
-Sí, tienes razón- estuvo de acuerdo Jane- pero, si todo está en orden ¿por qué estoy aquí?
-Bueno, eso yo no sabría explicártelo prin...
-¡Beuris!- lo interrumpió Jane.
-Mery- prosiguió Beuris resaltando la palabra- lo que sí sé es que sabía que vendrías y estuve esperándote para llevarte con todos los demás.
-¿A Cair Paravel?- preguntó Jane, ilusionada, extrañaba a sus amigos.
-Nop- respondió Beuris, agachándose para que Jane subiera a su lomo- al campamento.
-¿Qué campamento?- preguntó Jane una vez que hubo subido y ya estaba segura en el lomo de su amigo.
-Pues el que hacemos cada año para celebrar la derrota de la Bruja Blanca, llegaste precisamente en la semana de aniversario.
-Oh, entonces, al campamento- sonrió Jane.
-¿Lista?- preguntó Beuris con el ceño fruncido, el que ponía cuando iba a comenzar a correr velozmente.
-Cuando quieras- contestó Jane segura.
Entonces Beuris se levantó en sus patas traseras relinchando y formando círculos con las de adelante y comenzó a correr muy rápido, haciendo que el cabello de Jane volara detrás de su cabeza, pero ella no se balanceaba a los lados ni nada parecido a pesar de que Beuris no tenía riendas con las que se sujetara y sólo iba agarrada al cuello de la bestia parlante, ya que era experta para montar a caballo, precisamente por Beuris ya que le enseñó desde que era muy joven, además, Jane sólo estaba concentrada en una cosa en ese momento y es en el camino que emprendía para reunirse con su familia.
