Para algunos el verano no es la época para disfrutar, pero para otras personas esos meses significan mucho más. Un punto en la vida donde se marca un hasta aquí, y sabes que ya la vida no será igual, que nada será igual. Mas en ese aparentemente aburrido y normal pueblo de Oregón llamado Gravity Falls.
Una nueva entrega. Pacifica se sobrepone a la desesperación que sus padres le han inducido, aun tiene esperanza y decide que debe enfrentarlos y para eso debe preparar todas sus fuerzas. Ella tiene a su lado al fantasma, pero él tiene una peculiar forma de reunir energía, esa noche en la mansión Noroeste se convertida en otra leyenda urbana. Espero te guste este capítulo y el próximo miércoles (16 de Mayo de 2018), si todo sale bien, publicare el siguiente capítulo. De nuevo esta historia, aunque sea por capítulos, puede leerse en forma independiente. Aunque forma parte de la misma línea narrativa o universo ficticio, así que me gustaría que ojearan el resto de mis historias.
Este es mi quinto Fic., gracias a todos los que me han leído y sus críticas, espero estar a la altura con esta nueva entrega.
Espero disfrutes tanto al leerlo como yo al escribirlo. Gracias!
He dejado uno pocos huevos de pascua, como siempre. Espero que les guste buscarlos.
-A Joseph, es un gusto verte de nuevo, como siempre tus comentarios son agradecidos y tomados en cuenta. Y si podrías tener razón, según leí sobre el 'Migate no Gouki,' es parecido al 'Mushin.' Aunque, como bien dices, en el universo 'Dragon Ball' no en el de 'Gravity Falls'… acabo de pensar algo toda la trama de Gravity Falls es porque ahí la pared entre dimensiones -universos- es muy pero muy delgada…
Créditos al final
Gravity Falls Final del Verano: Un Misterio mal Guardado.
42. Responsabilidad.
Ese mismo domingo Pacifica se despertó como siempre, a diferencia que no oía nada, luego recordó la noche anterior y se quito las bolitas de algodón de las orejas. Así había podido pasar buena noche de sueño en la mansión. La mayoría de los residentes había pasado una, en el mejor de los casos, mala noche. El peor de los casos…. No tenía tiempo para preocuparse por eso, en ese momento. No tenía nada de hambre y había despertado con más energía de la usual, sabia cual era el motivo de toda esa energía. Por eso con más razón tenía que desayunar, tomar en esa forma la energía de Archivald, que solía ser muy limitada y difícil de conseguir, era un desperdicio.
En su cabeza rondaban las instrucciones que dio al fantasma. 'Aliméntate bien, tienes a los hombres de traje y a mis padres, date un festín.' Lo dijo cuanto se dio cuenta que sus padres irían con todo contra ella decidió ir con todo contra ellos, no era una decisión basada en la ira o la venganza, era una decisión totalmente lógica, con solo una pizca de venganza. La habían sepultado en la desesperación. La mirada de ambos, con ese tinte amarillo enfermizo que pensaba era efecto de su imaginación, la convenció que no tenía salida o esperanza. Había entrado en un pozo donde no encontraba luz… hasta que gracias a los empleados de la casa, lo recordó. Era una Noroeste, para bien o para mal la habían educado así, si no había luz ella la crearía, agradecía a sus amigos los empleados el recordárselo. Tenía mucho que ganar su libertad, perder el estigma de ser una Noroeste y reformar al clan, sus amigos, Grenda y los empleados de la mansión y también lo tenía a él.
Se dio cuenta que sus padres usarían todas sus fuerzas, así que necesitaba reunir las suyas, por eso le dio esa la orden al fantasma. Evaluando su situación su mayor fuerza, en ese momento, era Archivald, su amigo y protector fantasmal. El, una vez, fantasma vengador se había vuelto una especie de guardia espaldas espiritual. Que solía seguir sus órdenes y que poco a poco conocía sus habilidades, esa extraña simbiosis que ninguno de los dos podía explicar. Una de esas habilidades era su fuente de alimento, en parte compartía su propia energía, pero si la usaba ella misma seria afectada, como la primera vez que lo conoció, con lo que se volvía un fantasma débil. Por eso le había permitido alimentarse su otra fuente de energía, su principal fuente de energía, causar miedo. Tenía que hacerse responsable de lo que había pasado esa noche deba preguntarle al fantasma, esperaba que no hubiera demasiado que lamentar.
Recordando esa extraña tarde hacia poco más de una semana, pensaba que quedaba en el nivel 1 o menos en esa escala de fantasmas. El mismo Dipper lo había mencionado, antes que, para su sorpresa se diera cuenta era un nivel 10. Ella misma había leído lo de 'Reza por piedad,' recordando esa tarde bajo un sofá… "Ese ridículo libro, que el mismo Dipper había contradicho cuando atrapo a Archivald en un espejo, salvándome la vid…" al pensar en esa escena empezó a sentirse acalorada y un escalofrió descendió por su espalda. Si luego de eso lo había abrazado sin saber el porqué, ahora lo tenía muy, o más bien, demasiado claro. "Dipper Como puedes ser tan listo, tan nerd y tan… Tannn!?" Grito para sus adentros, mientras su parpado empezaba a contraerse.
"Los chicos son así" Dijo una voz dentro de su cabeza.
"Archivald?" Pensó extrañada, era la primera vez que el fantasma irrumpía en su mente sin preguntar.
"Si mi niña?"
"No me dijiste que solo podías leer mi mente cuando platicáramos?" Dijo algo preocupada, no sabía si el festín de la noche anterior había despertado alguna nueva capacidad en el fantasma.
"Muy cierto es, Pacifica."
"Entonces ahora como supiste que estaba pensando?" Dijo ligeramente sonrojada.
"La razón desconozco, pero si he de dar una respuesta diría que una cosa es conversar entre dos, otra muy distinta es un grito que todo el pueblo podría oír." Con lo que la niña termino de sonrojarse. Pero se preocupo el no poder pensar libremente de nuevo.
"Tu mente pensó en mi luego el grito sobre el 'joven cazador' oí." Pacifica espero que fuera como un teléfono, primero debían contestar la llamada y luego hablar. Pero debía probarlo, dejo de pensar en Archivald como cuando dejaban de hablar, buscando cualquier cambio en su expresión y mentalmente grito. "Archivald Sal Fuera de Mi Habitación." El fantasma solo la miro son sus ojos vacios.
"Oíste algo?" Pregunto volviendo a iniciar su 'llamada.'
"No pues algo has dicho?" Con lo que la niña se tranquilizo al confirmar su idea del teléfono. Podía pensar lo que quisiera mientras no 'llamara' antes a Archivald.
"Tuve hijos y tuve la edad del 'joven cazador,' tu amigo… Por eso en su lugar me puedo poner." La forma en que dijo 'joven cazador' la sorprendió, era de… respeto?
"Nunca te pregunte… dijiste que no recordabas nada de tu vida."
"Ahora que lo dijiste solo recordé, confuso es. Como si a través de la niebla viera."
"joven cazador?" Pensó sin desearlo.
"De mi memoria no me fio, pero dudo que otro, mas aun a esa edad, tal valentía muestre." Pacifica sonrió orgullosa, le empezaba a parecer normales o repetitivos ese tipo de comentarios sobre Dipper. Y esperaba nunca acostumbrarse o dejar de oír sobre el chico de la gorra.
"Pero te le pudiste escapar, al final lo derrotaste." Dijo ligeramente molesta, sin olvidar considerando que fue gracias a ese fallo del chico que ella había empezado a romper sus cadenas.
"Él su palabra iba a cumplir, aunque tu padre no lo merecía. Pero paso a paso al entrar más en el bosque todo mi ser ardía. De repente cuando me iba a expulsar, de mi se compadeció y el bosque acepto mostrar, fue cuando mi fuerza aumento y el espejo se reventó."
"Si el menciono algo así, como que subiste de categoría de repente."
"De categorías no sé, solo sé que escapar pude."
"Debió pasar algo en ese bosque. O Algo del bosque te debe dar más fuerza…" Dijo intrigada, cualquier forma que Archivald fuera más fuerte podía ser útil. "Si logramos salir de aquí debes llevarme ese lugar."
"De la mansión unas quinientas yardas es." Ya habían acabado de hablar de las trivialidades, debía hacerse responsable de sus órdenes de la noche pasada. Había aprendido, en carne propia, como una decisión tomada a la ligera podía perjudicar a un tercero, aunque ya había perdonado a la condesa y entendía que era solo por amor a Marius. Debía saber cómo se había alimentado el fantasma durante la noche anterior y si había algo que lamentar.
"Ahora Archivald…" Dijo de repente seria. "Muéstrame como te alimentaste."
"Pero mi niña. Creer no puedo que debas saber eso."
"No quiero saberlo, pero debo saberlo." Dijo la niña con desagrado. "Yo te dije que lo hicieras, por lo tanto es mi responsabilidad, si cierro mis ojos y me desentiendo de las consecuencias seré como mis padres. La misma condesa me enseño que debo estar preparada para asumir la responsabilidad de mis actos y decisiones."
"Mostrarte no deseo, pero como bien dices tú responsabilidad es. Mi dueña no eres, pero cierto es lo que dices y si tu deseo es, negarme no puedo." Entonces entraron a ese estado compartiendo sus mentes, la noche empezó a pasar como una película proyectada, una película de terror.
Para los empleados de seguridad de empresas Noroeste, que había intentado pasar la noche en la mansión y para los mismos señores Noroeste la noche había sido cercano a ser absorbidos en una nueva leyenda urbana, 'La Noche Maldita de la Mansión Noroeste.' Preston y Prisilla tenían de su lado al Espectro de Ojos Amarillos, aunque este prefirió ocultarse, para no ser descubierto por el Fantasma del Leñador o la niña.
El fantasma, luego del permiso de Pacifica, la única condición de niña fue no asustar a nadie más allá de lo que su corazón pudiera soportar, el mismo Archivald no deseaba llegar tan lejos tampoco. Fue preparando su festín con cuidado, según iba persiguiendo los ingredientes. La entrada habían sido pesadillas y pequeños sobresaltos, de ahí tomo energía para manifestarse en forma de sombra y manipular objetos, como plato fuerte. Luego pudo manipular las pesadillas y subconscientes así como proyectar esas imágenes como ilusiones, reales pata sus víctimas, ese fue el postre. Los gritos de terror de los empleados de trajes baratos habían empezado poco después de la una am, por lo que desafortunadamente fueron una molestia para el personal nocturno de la mansión, y cuando además de gritar empezaron a disparar al aire o salir desesperados gritando y corriendo. Tomando el primer auto que encontraran, o simplemente perdiéndose escapando corriendo.
Era como ver una película de terror desde otro ángulo, no desde la perspectiva de las víctimas, sino del victimario… del monstruo. Pacifica vio como, literalmente, Archivald fue cazando a los hombres de trajes baratos. Primero a los que hacían guaria solos o en parejas, rondando las habitaciones de invitados, la de la niña y las de sus padres. Lentamente empezaron a reunirse, buscando la sensación de seguridad que daba el no estar solo, pero los volvió blancos más fáciles para el depredador que se alimentaba de sus emociones. El primer grupo del que se alimento fueron los que habían estado rondando por la mansión y habían huido al inutilizado centro de control. La niña podía sentir que el miedo atraía a Archivald, como el aroma de la más deliciosa comida, el fantasma se paladeaba al acercarse al centro de control… luego de eso gritos y sus víctimas corrieron por la cada uno por su lado o en parejas.
Pero aun dejaban tras de sí ese rastro, ese aroma que solo hacia desear alimentarse más al fantasma. Se escondieron en varios de los cuartos, en el área de invitados donde sus compañeros dormían. Los ataco empezando por los grupos más grandes, era una pesadilla viva, el fantasma proyectaba sus miedos, sus recuerdos, a algunos sus víctimas. Pero el fantasma no podía verlos, y por ende tampoco la niña, ellos solo oían los gritos de esos hombres. 'Alégate de mí, alégate de mí. No se me acerques. Largo, fuera. Auxilio, ayúdenme.' 'Yo te mate no deberías estar aquí, quédate muerto no te me acerques, no… Por favor no.' 'Si lo sé perdóname vete nunca vuelvas perdóname vete, vete, solo vete.' Cada hombre le gritaba a sus propios temores y pecados, que el fantasma les hacía ver.
Se ocultaron en cuartos, fuera del edificio, en el jardín, pero igual no puedes ocultarle la comida a un perro, o en este caso a un lobo. El fantasma los encontraba… Y seguía alimentándose. Poco a poco los gritos se vivieron menos comprensibles primero balbuceos sin sentido, luego gritos, al final llantos. Mientras tomaban su única salida huir de ese endemoniado lugar. Algunos disparando a sus miedos robando los autos de la mansión, destrozando antes de lograr salir las enormes puertas con que la aventura de Pacifica había empezado. Así fue como Archivald se alimento uno por uno… dejando lo mejor para el final, el ultimo que quedo en la mansión fue 'Tim.'
Fue el que más tenía que lamentar y que recordar, se había escondido en uno de las escaleras al sótano fue poco a poco sintiéndose seguro, a medida que el silencio envolvía la mansión. Hasta que sin saberlo fue el último de Seguridad que quedo en la mansión… dejo de oír los gritos, los ocasionales disparos o los autos arrancando quemando los neumáticos, los choques contra el edificio y fuera de ella. Logro 'tranquilizarse.' Y en ese momento la sombra del fantasma lo cubrió… sus pesadillas cobraron forma ante sus ojos. Maldijo sus visiones, las ataco. Intento golpearlas… pero cuando usan tu conciencia contra, ti entre más sucia este peor es el resultado. 'Te mate te mate…. Eche tu cuerpo al rio…' 'Piérdete eras solo una herramienta a nadie le importa lo que te pasara.' 'No fue culpa mía, tu padre metió las narices donde no debía, tenía que recibir su lección.' 'Largo, largo déjenme en paz….'
Salió de su escondite al garaje de la casa, disparando contra sus propios espectros. Trato de conseguir un auto, pero su auto había desaparecido así como las camionetas y la camioneta de sus hombres, las limosinas eran imposibles de abrir con solo sus manos o el arma. Ya sus gritos y sus pensamientos eran incongruentes, el pavor era más fuerte. Salió corriendo por la puerta destrozada del garaje disparando al aire, cruzando la calle internándose en el bosque perseguido por su propia vida. Mientras empezaba a asomarse la aurora, él se perdía en el bosque gritando con dirección al pueblo. Pacifica estaba rígida casi en shock. Nunca se imagino que la reacción de esos hombres, que había traído su padre como sus carceleros sería tan extrema u la afectaría tanto… Sus padres, Archivald no había mostrado ninguna imagen de ellos. Lo miro, el fantasma no lo deseaba hacer, pero la niña no quería verlos por venganza, para disfrutar de su reacción. Como con los demás de esa noche debía saber que causaban sus decisiones.
"Sabes que debo verlos…" Dijo sin usar esa voz que siempre lo obligaba a obedecer, lo dijo como si fuera un trago amargo que debía de tomar.
"Si mi niña lo sé…" Nada le daba más placer o más fuerza que el miedo de un Noroeste, pero podía ser demasiado para la niña. Aun así se lo mostro.
La habitación de sus padres estaba en silencio con la luz apagada, debía ser poco antes de la media noche, imagino que estarían en la cama. La luz se encendió… Preston, de mal humor, medio dormido y en un pijama de seda se levanto y la fue a apagar. Al estar casi dormido otra vez bajo la frazada la luz volvió a encenderse… Ahora menos enojado y mas intrigado la apago de nuevo. Despertando a su esposa susurrando algo entre ambos…. Otra vez se había casi dormido de nuevo y la luz se volvió a encender. Preston se levanto enojado. 'Piensas que con eso me asustaras.' Dijo lanzando uno de sus zapatos italianos y destrozando el candelabro con el, llenando de vidrios el suelo. Su esposa se había despertado al oír los gritos del hombre y la caída del candelabro de cristal. 'Todo en esta casa me pertenece. Nada de lo que hagas podrá asustarme, oíste fantasma de pacotilla?' El hombre no sabía… no podía saber lo que le esperaba a él o a su esposa. La luz se volvió a encender los restos del candelabro emitieron luz…
Por reflejo Prisilla se abrazo de su brazo buscando protección. 'No te preocupes querida nada de lo que haga podría asustarme…' Fue cuando empezó a proyectar sus conciencias. Preston por una vez se puso blanco, pero no se podía decir aun si era del miedo o de la ira, mientras Prisilla empezaba a voltear mirando a la nada. 'No he podido volver lo he intentado pro se que los abandone.' Dijo de repente la mujer. Su esposo trato de calmarla para de repente decir 'Te enterré, yo mismo pague tu funeral, ya no me podrás hacer más. Estas muerto Padre, ya no me harás nada.' 'No lo quise hacer…' Empezó la mujer. '… Me obligo yo te quiero créeme… no me odies noooo, noo, nooooo.' 'No me veas así… no pude evitar ser así contigo… no podía controlarme… perdón no me desprecies, no me odies… todo menos eso no así no, no, no, no mi…' Al parecer ambos empezaron a tener la misma alucinación, ambos compartían un pecado que no dejaba sus conciencias. Poco a poco sus gritos fueron bajando de intensidad convirtiéndose en un balbuceo sin sentido. Mientras lloraban entre miedo y arrepentimiento.
Ni la niña ni el fantasma podían ver qué era lo que los atormentaba pero pronto quedaron en un estado catatónico pidiéndole perdón a alguna sombra de su pasado. Fuera lo que fuera Archivald no tuvo que quedarse con ellos y continúo la cacería de sus empleados. Una vez había desenterrado esa culpa de sus memorias no la pudieron volver a esconder. Solo volvía de vez en vez para ver el estado del matrimonio, hasta que en algún momento antes del amanecer ambos se habían dormido o desmallado. No les preocupo mucho en ese momento, tanto la niña como el leñador obviaron cual sería ese recuerdo, eso que los llenaba de una angustia a tal grado. Quien no deseaban que los odiara, o que no los ignorara.
"Y así fue ya nada me guardo, como pediste te mostré la noche que paso."
"Debía de verlo dijo la niña con lagrimas en sus ojos… debía de hacerme responsable…" Debía hacerlo pero no por eso le era fácil superarlo, poco a poco mientras se alistaba se fue tranquilizando. Ya bañada y vestida pensó si debía esperar a que le trajeran el desayuno, supuestamente los miembros de seguridad debían traérselo, pero ya no quedaba ninguno. Al ir a abrir la puesta esta estaba cerrada, por lo que recordaba era una puerta de seguridad blindada, tampoco funcionaba el teléfono, no tenia televisión solo equipo de video conferencia que habían instalado sus padres. Eso recordó que la mansión se había vuelo una cárcel, su cárcel.
"Archivald?"
"Si mi niña?"
"Podrías abrir esa puerta?" Luego pensó en que imagen debía proyectar… Sus padres ya estaban consientes de la existencia de Archivald. Pero no del Archivald actual sino del espíritu vengador que casi había quemado la caza y convertido a todos los presentes en madera. Era mejor que siguieran pensando de esa forma. "Podrías arrancarla?"
"Por ahora solo mover los cerrojos puedo…" Dijo pensativo el fantasma. "Si mi fuerza puedo concentrar por un tiempo, casi seguro que desgonzarla podré."
-"Abre los cerrojos y empieza a concentrar tu fuerza para cuando vuelva, todavía creen que tienes la fuerza del espíritu vengador, debemos mantener esa imagen." Debía aparentar que el fantasma aun poseía la misma fuerza, que ni toda la seguridad de industrias Noroeste podrían detenerla si contaba con él. "Iré a desayunar."
"Entiendo dijo el fantasma." No parecía incomodo por esa farsa, el sabia que ahora no era tan fuerte, pero también que su meta original había cambiado.
"Donde están mis padres ahora?"
"De su habitación no han salido, dormidos aun deben estar."
"Puedes avisarme si salen?"
"Preocuparte no debes, que siempre un ojo les echo."
Pacifica bajo a la sala y desde un teléfono interno se comunico con el señor Kimble. Hablando como antes de conocer al personal de la casa pidió un desayuno normal. El mayordomo entendió que la niña les hablaba de esa forma por si aún estaban intervenidos los teléfonos, alguna grabadora automática, el mismo señor Kimble sabía que ninguno de los intrusos había logrado pasar la noche en la mansión. Tampoco se había preocupado por la niña, los dos 'accidentes' que habían ocurrido la tarde anterior con los equipos de vigilancia y recordando algunos eventos que iniciaban con esa hacha de mano que no podían levantar, ni con ayuda de una grúa, y el desmallo del sábado anterior de la Señorita el sábado después de la gala. Había llegado a una conclusión.
El señor Kimble estaba seguro que el ente, ese monstruo, que había atacado a los Noroeste y sus invitados en la gala, ahora la debía proteger, de cierta forma, a la Señorita. En la noche había despertado cuando las victimas de Archivald habían empezado a gritar pero subconscientemente no le importo. Pero el primer disparo lo saco de cama, encontró a Jason Ritter de camino a los pasadizos que comunicaban el área de las habitaciones de los empleados, en la parte de atrás de la propiedad, con el edificio principal de la mansión. Para ese momento una pequeña multitud estaba indecisa entre pasar o no a la mansión. Ese extraño reflejo que compartimos con los demás primates, la curiosidad. Si algo puede ser peligroso habrá una multitud ansiosa para saber lo que es. Inmediatamente el señor Kimble, con el mejor tono de sargento instructor que pudo lograr, convenció al personal que estaba ya presente y a los que aun estaban llegando a permanecer en sus habitación. Afortunadamente, gracias al estado de miedo imperante, no le fue muy difícil el convencer a todos de hacerlo, incluso los que no se habían dado cuenta del caos que había en la casa principal o los que simplemente se habían quedado en sus habitaciones, además de hacerlos querer encerrarse.
Tambien les aseguro que la Señorita estaba bien, con más seguridad de la que el mismo sentía, aun encerrada en su habitación. Luego él y el señor Ritter revisaron las zonas cercanas, pero sin adentrare en la mansión, para establecer un 'perímetro de seguridad,' cerrando todas las vías de acceso de los dormitorios de empleados a la mansión y los jardines. Montando ambos un puesto guardia en el pasillo principal para evitar alguna desgracia. Como buenos…'soldados' organizaron el resto de la noche en dos turnos, donde primero Kimble y después Ritter lograron descansar el resto de la noche. Una vez amaneció y con a Ritter como encargado del personal, el señor Kimble recorrió la mansión.
Paso por la habitación de la señorita, sin mucho consuelo ver la puerta cerrada, sabiendo que sería demasiado difícil poder abrirla, siguió a la habitación de los Noroeste, los intento despertar, pero que se habían encerrado en su habitación… Más por la Señorita que por el matrimonio esperaba que estuvieran a salvo. Al revisar las cintas de vigilancia de la mansión y el material y las habitaciones usadas por los empleados de seguridad, pudo confirmar que nadie había salido herido, convertido en madera o cualquier otra cosa que no seria extraña para ese valle. También pudo constatar los daños puertas destrozadas desde el interior, agujeros de bala en las paredes, el portón de entrada destrozado y la desaparición de los automóviles de servicio, junto con los vehículos que había usado el personal extra. Aun confiado en que la Señorita y sus padres estaban bien, volvió a las dependencias de los empleados para incoar las tareas de reconstrucción. Aun con las pruebas sobre la seguridad de la niña él, junto a los demas miembros del personal no pudieron evitar dejar salir un suspiro de alivio al saber que la Señorita deseaba su desayuno.
El desayuno fue lo más formal posible en la mesa del comedor, no en la de la cocina como Pacifica habría preferido, aun debía mantener distancias por el bien de los empleados. Era como cualquier desayuno de unas semanas atrás. Sola en la enorme mesa del comedor, mientras le servían y comía, sin siquiera dar las gracias. Era como la 'antigua' Pacifica de no ser por la cara de preocupación de la niña al ver las ojeras en la mayoría de los empleados, supo que el horror causado en sus carceleros los había hecho pasar mala noche, los únicos que parecían haber pasado una noche tranquila eran el mismo señor Kimble y el Señor Ritter, a quien Pacifica le dedico una sonrisa, al verlo por primera vez desde que fuera internado en el hospital.
Luego del muy formal y silencioso desayuno, donde solo las expresiones y los gestos de la Señorita se apartaban de su antigua forma de ser. La Señorita subió d nuevo a su habitación. Pocos minutos después un golpe pareció estremecer toda la casa, al ir a revisar Kimble y Ritter vieron como la puerta de la habitación de la señorita había quedado incrustada en la pared, el Señor Kimble solo hizo una nota mental para agregarla a las reparaciones de la casa. Mientras el mismo y Ritter colocaron varios biombos mientras alistaban los materiales para cambiar, momentáneamente, la puerta por alguna de una habitación en desuso.
El señor Kimble reporto, a las autoridades estatales, pues no confiaba en la policía del pueblo, la desaparición de los vehículos que pertenecía a la mansión, olvidándose de los hombres de Industrias Noroeste. A media mañana empezaron a tener noticias de los miembros de seguridad, gracias a la policía la mayoría habían sido apresados por exceder el límite de velocidad o accidentes menores, un par por tener armas sin permiso o registro. Ninguno tenía más que golpes algunos una fractura. De la mayoría no tuvo noticias, aunque no le preocupaban.
El más desafortunado había sido 'Tim' tenia, literalmente muchos esqueletos en su pasado, todos los cuales llegaron a reclamarle esa noche. Las imágenes de todos esos enfadados personajes de su pasado, y la sangre que, solo a sus ojos, goteaba de las paredes de la habitación, había sido demasiado para la supuestamente muda, ciega y sepultada conciencia del hombre. Que en pleno ataque de pánico había salido corriendo, peligrosamente disparando a imágenes que solo él podía ver, de personas que pensó que ya nadie podría volver a ver. Lo último que se sabía de él era que salió corriendo por los portones destrozados. Hasta cerca de medio día cuando llamaron del hospital, un hombre con su descripción y un gafete de industrias Noroeste con la leyenda de 'Hola soy Tim,' había sido encontrado desmallado en el bosque a los pies de la colina donde se alzaba la mansión. Un grupo de campistas había oído lo que pensaron eran fuegos artificiales ocasionales, poco después dejaron de oír las leves explosiones y escucharon los gritos incoherentes de un hombre. El cual encontraron colapsado con un hilillo de sangre y saliva saliendo de su coma y los ojos abiertos y perdidos en la nada. Por lo boscoso de la zona el paciente había tardado en ser atendido por la brigada de rescate de Gravity Falls y conducido al hospital, donde seguía en un estado catatónico.
Sin saber esto Pacifica debía de a hablar con sus padres, pensó que ellos la llamarían, pero ya era la tarde del domingo y no había recibido ningún aviso de parte de ellos. Envió a Archivald a despertarlos. El fantasma abrió las cortinas de todas las ventanas, si notar ningún cambio en el matrimonio. Se habían quedado dormidos o desmallados, sentados contra el respaldo de su cama. Gracias a su recién adquirida fuerza y un poco de ingenio saco los clavos de la cama causando que, al caer esta, sus ocupantes despertaran ante la luz del sol y el viento que se colaba por las ventanas. Antes de eso por encargo de la niña, rasgado en la pared, como si fueran por las garras de laguna bestia. Dejo un mensaje en letras de casi medio metro cada una que decía. "DESEO CHARLAR CON USTEDES CUANDO DESPIERTEN, PACIFICA. PD: EL TIEMPO PASA."
Continuara.
Gravity Falls temas y personajes pertenecen a Disney, por idea del genio de Alex Hirsch. Cualquier tema musical asociado a este relato es usado de la misma forma. Todo en esta historia está dentro del Famdom, y dedicado a los lectores y demás interesados en el Fandom de Gravity Falls. No tiene otro fin más que entretener. ¡Disfrútenlo!
