Para algunos el verano no es la época para disfrutar, pero para otras personas esos meses significan mucho más. Un punto en la vida donde se marca un hasta aquí, y sabes que ya la vida no será igual, que nada será igual. Mas en ese aparentemente aburrido y normal pueblo de Oregón llamado Gravity Falls.
—Perdón—
Ayer no pude publicar. Me toco una tarde y noche algo imposibles.
— Perdón —
Una nueva entrega. Retrocedamos un poco en el tiempo en esa noche de Domingo, Pacifica tiene al fin la posibilidad de comunicarse, pero con quien lo hará. Un nuevo reto que pondrá a prueba la amistad, esa círculo que rodea a la niña rica y que empieza a desarrollar se fortalecerá o irá en declive como su familia desea. Espero te guste este capítulo y el próximo miércoles (13 de Junio de 2018), si todo sale bien, publicare el siguiente capítulo. De nuevo esta historia, aunque sea por capítulos, puede leerse en forma independiente. Aunque forma parte de la misma línea narrativa o universo ficticio, así que me gustaría que ojearan el resto de mis historias.
Este es mi quinto Fic., gracias a todos los que me han leído y sus críticas, espero estar a la altura con esta nueva entrega.
Espero disfrutes tanto al leerlo como yo al escribirlo. Gracias!
He dejado uno pocos huevos de pascua, como siempre. Espero que les guste buscarlos.
-A Joseph, sobre la fortuna de los Noroeste ya he dejado unas pistas de lo que le va a pasar en mi Fic. ;) No creo que le pase nada malo a Paz, así que puedes estar relativamente tranquilo con ella. Sobre que los Noroeste dejen a Paz en paz, jejeje, tengo unas ideas entretenidas sobre cómo va a ser, espero te guste y me des tiempo a narrarlas.
Créditos al final.
Gravity Falls Final del Verano: Un Misterio mal Guardado.
48. Negación.
Varias horas antes cuando 'El Comité de Campaña de Stan Pines,' o sea, los gemelos Pines, Candy, Grenda, Soos y Wendy habían llegado al consenso que cualquier cosa que hicieran sería inútil, dada la actitud del candidato, y después que Dipper prometiera pensar en algo. Soos se ofreció a llevar a las chicas a sus casas en su camioneta. Aunque un poco apretados mientras iban a dejar a Wendy cerca de su cabaña, pues la camioneta de Soos no era 4x4, y ya más cómodos Grenda y Candy pidieron que las dejara en casa de la primera, pues hacía tiempo que no habían podido hablar gracias a que los padres de la chica asiática la habían sacado del pueblo por su seguridad.
Como ambas niñas vivían cerca era usual que los sobreprotectores padres de la asiática la dejaran pasar hasta tarde donde su amiga, pues ambos trabajan en el mismo hospital que la señora Faurolo y la actitud del Señor Faurolo, con respecto a las amistades de su hija, les agradaba. Así que al llegar asaltaron el refrigerador, no exactamente como señoritas, y subieron con su botín a la habitación de Grenda. Ya que estaban en campaña habían rechazado la invitación de Mabel para hacer una pijamada, más que nada porque ambas sabían que ocupaban a un Dipper al 100%, en vez del estado que solía tener después de una de sus pijamadas. No les paso por la mente el hacer una pijamada ellas solas, una pijamada era cosa de amigas y dado que la californiana no estaba, si se les hubiese ocurrido habían pensado que era deslealtad con la tercera de su grupo.
Así que se pusieron al día, la asiática solía ser quien más aprovechaba de la afición de su amiga con la costura, por lo que ese era un tema del que siempre hablaban y aunque la asiática noto que el nuevo proyecto de su amiga no era para ella misma, pretirió no mencionarlo solo alabo la tela y el corte que al falda iba tomando, desde que había regresado al valle luego de ser 'evacuada' a Medford donde su auela, notaba algo extraña a su amiga, pero suponía que era a causa de su aminovio austriaco. Quien, obviamente, fue otro de los temas de la noche, en el apartado de 'chicos,' que desde cierto paseo con los Pines se había vuelto un tema difícil, en especial para la asiática, pero imposible de abandonar. Para luego hablar de otras chicas y de la 'hermana' mayor Wendy, que desde hacia unas semanas intentaba ser más abierta con ellas, sin dejar de salir con sus amigos mayores claro, pero últimamente solía pasar más tiempo con Mabel y por resonancia con ellas. Ambas sabían la razón que era la misma que volvía el tema de 'chicos' difícil.
Dipper Pines.
La historia con Candy era 'simple,' en un viaje por las 'atracciones turísticas' de Oregón, algo en la niña había hecho click, mientras el individuo en cuestión trataba de recuperarse de un desamor, más exactamente de Wendy. Pero el tratamiento con que se quiso curar, por consejo de su tío, coquetear a diestra y siniestra, y gracias a su inflada autoconfianza, accidentalmente, Candy se había enamorado de él. Su breve historia de amor aparentemente termino cuando de repente, cuando las otras dos del trío los habían dejado solos, varias de las conquistas de la carreta del individuo habían aparecieron una tras otra. Después de eso fue el caos sobrenatural, muy a lo Pines una araña humanoide gigante y una montaña llena de cuevas con arañas que iban del tamaño normal a el de un pastor alemán o mayores. Después de salir vivos de esa 'atracción,' el inmencionable había pedido perdón, pero de una forma tal que no solo fue perdonado, sino que volvió a encender la llama en el corazón de la asiática.
La Historia con Wendy era más conocida, desde que llego al pueblo el individuo se había 'enamorado' de ella cosa que todos notaron, tanto así que el novio de turno de la leñadora le tenía unos bien fundamentados celos, pero que cuando el sujeto por un desliz declaro sus sentimientos y luego tuvo la confianza para hablar con la pelirroja, fue rechazado, y dejado en la temible 'friend zone.' El problema, para la pelirroja, fue que pensó lo que había hecho, dándose cuenta que el individuo en cuestión era solo unos pocos años menor que ella. Así que ahora ella, que se había 'friendozeado' sola. Trataba de volver a un terreno más romántico, pero como sabían por las 'Revisas para Chicas,' salir de la 'friend zone' era una tarea casi imposible y amarga.
Estaban leyendo revistas, luego de tocar todos los temas de interés, pasando el rato mientras era hora de que la pequeña asiática debía volver a su casa, simplemente disfrutando de la compañía mutua. Cuando el teléfono sonó, por la hora no tenían idea de quién podía ser. Como el señor Faurolo estaba ocupado y respetando las costumbres de la casa, Grenda fue a responder, no reconoció el número, además era demasiado largo para ser local, pero tampoco coincidía con las llamadas a larga distancia que se había habituado a recibir.
-"Aló aquí yo, allá quien?"
-"Grenda?" Era una voz conocida de alguien que la había atormentado por años, para volverse una querida amiga hacia poco. Sintió un estremecimiento, según sabia estaba incomunicada por sus padres, que literalmente la tenían prisionera.
-"Pacífica?" Dijo alzando la voz sin querer, al darse cuenta volvió a ver a su amiga de toda la vida mientras esta la miraba y se acomodaba lo anteojos. "Pero cómo?"
-"Me encantaría contarte, pero es muy largo. Amiga deseaba oír tanto tu voz, te prometo que te lo contare todo apenas pueda. Como están todos, me tienen preocupada, en especial 'él,' ha hecho algo?" La castaña o tuvo que preguntar quien había hecho algo, pues sabia cual era la mayor preocupación de la rubia, precisamente el innombrable. El mismo de quien había estado intentando no hablar con su otra amiga. Pero la preocupación en la voz de la rubia y su alegría por al fin poder hablar con ella la traiciono.
-"Todavía nada, pero ya conoces a Dipper, casi podría asegurar que está tramando algo." Dijo sin intención el nombre que no se debía decir a la persona quien no debía decirlo y frente a la persona que no debía oírlo.
-"Que D… D… Di Dipper que con Pacífica?... Pacifica Noroeste, esa Pacífica?" Balbuceo sin pensar la asiática mientras se ponía pálida. Grenda se percato que había pisado una mina, o más bien una bomba nuclear.
-"No me gusto ese todavía." Dijo la rubia al otro lado de la línea. "Que ha hecho? Lo has visto hacer algo sospechoso?" De repente la concentración de Grenda se fue de paseo, posiblemente impulsada por la explosión de la mina.
-"Pacifica… desde la mansión… perdona estoy acompañada." Logro decir luego de la impresión. Podía sentir como la tensión crecía a ambos lados de la línea. Candy la veía de una forma que la hacía ponerse incomoda y Pacífica se oía muy preocupada. Con ella en medio sosteniendo el auricular, estaba feliz de oír a su nueva amiga, mientras se preocupada por la reacción de su antigua amiga. Tanto que llego a su punto máximo. "Disculpa Pacifica… espera debo de…" Los ojos de la castaña estaban muy, pero muy abiertos, las pupilas dilatadas, el brazo libre presionado su pecho y el puño a la altura de su pecho fuertemente cerrado, mientras, en el auricular del teléfono empezaban a aparecer finas grietas. Sus labios tomando un ligero tono azul y dejo de respirar. Luego de un momento demasiado largo, mientras que Pacífica no hacía más que repetir su nombre preocupada, la heredera Noroeste escucho un golpe y como el teléfono caía al piso.
-"Grenda que paso? Reponedme amiga…" Gritaba al teléfono, mientras en la habitación la otra niña, viendo la reacción de la más alta, supo que había sufrido uno de sus ataques de la ansiedad. Había corrido al verla caer, hincándose en el piso, poniéndola cómoda acomodando su cabeza en su regazo. Poco a poco volvía a respirar normalmente y sus labios perdían esa fea coloración azul, pero no daba señales de recuperar la consciencia. La chica rubia estaba preocupada al punto de llorar y continuaba ya no hablando, sino gritando. Tanto que la asiática logro oír el susurro en el teléfono.
-"Grenda que paso? Estas ahí Grenda? Por favor responde? Que paso háblame? Que paso que…."
-"Que le dijiste Pacífica" Dijo la pequeña asiática tomando el teléfono, en un tono tan frio que debió de congelar las líneas, pero era una voz que la rubia no reconoció al teléfono.
-"Decirle… Yo… Como esta Grenda… Está bien?" Dijo entre sollozos la rubia. "Qui… Quién eres?"
-"Por me no sorprende que no me reconozcas, no recuerdas a la 'Chica Tenedor'? Somos muy poca cosa para la gran Pacífica Noroeste? Ahora responde, Noroeste, que le dijiste a Grenda? Que planeas hacer contra Dipper?" Dijo la chica al teléfono, enojada por su amiga y el chico. Pacifica se quedo callada, en sus ansias por hablar con su única amiga no pensó que ella no estaría sola. Casi suelta el teléfono, al recordar la tarde en la cafetería y la promesa que había hecho con Grenda, sobre la otra amiga, la que también sentía algo por el chico californiano. No tuvo que razonar mucho que había pasado. Su llamada repentina y estar con la chica que compartía su mismo interés amoroso, debió ser demasiado estrés para Grenda. Conociéndola solo podía ser una cosa.
-"Granda tuvo uno de sus ataques?" Dijo ya más tranquila. "Esta respirando bien ya, no se golpeo?"
-"Si está recuperándose y afortunadamente cayó en un almohadón, no es la primera vez que le da un ataque fuerte al teléfono, ya respira bien. Solo es cosa de esperar un…" Dijo tranquila, para recordar con quien estaba hablando y continuar con el mismo tono de antes. "Y tu como sabes de los ataques de Grenda, que nos tienes vigiladas? Quieres hacernos pasar peor que de costumbre? Como deseo que acabe el verano para que desaparezcas del valle. Porqué siempre tienes que venir a echarnos a perder las vacaciones? Tu niña mimada…" Seguía la asiática desahogando años de frustración al teléfono.
-"A que está bien, que alivio." Dijo la rubia, sin querer oír los reclamos de la otra niña, en cierta forma eran y no eran para ella, pues la que las había hecho sufrir y las molestaba era la antigua Pacifica, la que vivía en el mundo que sus padres le habían creado, no ella. Pero aun así había aprendido mucho sobre responsabilidad. "Perdón" Dijo desde el fondo de su corazón, con tanto sentimiento que la otra chica quedo callada.
-"Que dijiste?" El impacto del tono de voz de Pacífica fue demasiado para la pequeña asiática.
-"Te pido que me perdones, sé que me comportaba como una bruja o peor, por eso solo pido que hagas un esfuerzo por perdonarme por todas esas ocasiones. Créeme que no era mi intención que algo le pasara a Grenda, creo que fue la tensión del momento."
-"Tensión, de qué? Desde cuando conoces tan bien a Grenda? Que tiene que ver Dipper con todo esto? Nos tienes vigiladas? Como tienes el teléfono de Grenda? Que estas pla…" La mano de su amiga, que acababa de recuperar la conciencia, la interrumpió.
-"Esta bien Candy, ella me no hizo nada." Dijo desde su regazo, mientras se ponía de pie. "Me das el teléfono un momento?" La chica asiática aun sin comprender nada le paso el teléfono.
-"Aló Paz? Perdona por mi… ausencia."
-"Grenda amiga todo fue culpa mía, perdóname no se pude ser tan tonta."
-"No te preocupes, no estás acostumbrada y en parte fue culpa mía por no decir nada antes, no debí quedarme callada sobre ti, solo que no quise preocuparlas… creo que Mabel habría intentado alguno de sus extraños planes de rescate." Pero la razón de que no había dicho nada estaba en esa misma habitación, mirándola entre confundida y enojada.
-"Entonces fue culpa de ambas y no se diga mas. Esa chica… es tu amiga Candy verdad?"
-"Si, creo que entenderás que se pusieron complicadas las cosas por aquí." Dijo mientras la pequeña asiática la miraba sin comprender. "Te podría hablar luego, creo que debo tener una plática muy seria con Candy."
-"Lo entiendo amiga, es lo que me dijiste esa tarde en la cafetería?"
-"Lo captaste rápido."
-"Bien, pero ahora solo puedo 'llamar,' no hay forma de que 'me llamen' y en verdad necesito hablar contigo, perdona por ser insensible."
-"Nada de eso igual yo quería oír tu voz, tienes mucho que contarme. Entonces llámame de nuevo en una hora."
-"Como que amiga? Que tiene que ver 'esa' con Dipper?" se apresuro a decir la tercer chica. Con una expresión que la castaña entendió muy bien.
-"Mejor en dos horas, hay algún problema?"
-"No… Imagino que debes querer habar con ella justo como hablaste conmigo." Dijo fallando en sonar casual.
-"Mas bien discúlpame a mi Paz."
-"Se lo buen amiga que eres, no te preocupes, segura que no ocupas más tiempo? Podría llamarte mañana."
-"Tranquila Paz, ya conoces a la gran Grenda." Respondió confiada.
-"Entonces te hablo mas tarde." Dijo la rubia sin saber qué pensar, angustiada y preocupada.
-"Hasta más tarde." Y terminaron la llamada.
Grenda colgó el teléfono y encaro a su amiga asiática.
-"Candy, discúlpame por no hablarte de esto antes… fue en parte porque no pude, y en parte que no sabía cómo hacerlo. Aun así créeme Pacífica es una gran chica, que ha pasado por cosas terribles." Dijo entre seria y triste a su amiga mientras ambas se sentaban en la cama.
-"Pero como puedes decirlo no recuerdas como nos ha tratado todos estos años y todo lo que nos hizo este verano, todo lo que quiso hacerle a Mabel, de no ser por Dipper…" Dijo quedándose en silencio un momento. "Si, de no ser que él, que siempre la lograba dejar callada… este verano no haría sido tan bueno." Dijo con otro tono más sentido.
-"Te dije que te iba a explicar todo, pero dame un momento que no soy ninguna genio y debo organizar mis ideas." Dijo la castaña. "Bien como contar esto para que no parezca una serie de televisión?" Dijo para sí misma. "Bien… fue el día de la gala de la mansión noroeste, tu y Mabel se emocionaron con las fuentes de queso y chocolate, después del asunto del fantasma, mientras Marius y yo…" Así sin ninguna interrupción de su amiga, Grenda empezó a contarle lo que había pasado en los últimos días desde la promesa que había hecho con Dipper y de cómo había descubierto a la 'verdadera' Pacífica. Solo para saber lo terribles que eran sus padres. Y que, hasta esa llamada, ella estaba prisionera en su propia mansión. Casi con lagrimas en los ojos en las partes donde sabía que su amiga rubia había sufrido en verdad. Para acabar llorando de felicidad por al fin oír su voz. No le sorprendió mucho que os ojos de la niña asiática también estuvieran algo empañados.
-"Así que todos estos años ella ha tenido que sufrir eso, esa vida de mentiras y esos padres que parecen unos malditos?"
-"Así fue hasta que cierto chico californiano, se dio cuenta." Era mejor no tentar a la suerte mencionando al innombrable frente a su amiga, al menos todavía. "Muy a lo Pines le salvo la vida y pudo ver algo en ella que nadie, incluso nosotras que la conocemos por años, vio antes y, de paso, de alguna forma le ayudo para que enfrentara a sus padres y al hacerlo ella nos salvo de ese fantasma."
-"Ella nos salvo me sorprende, de Dipper pues… así es él." Dijo aparentando.
-"Bien por eso es que ella se preocupa por él." Acoto contundentemente, dando por terminado el tema. Desde el incidente en la 'Montaña del Misterio' y el viaje de 'turismo por carretera' los sentimientos su amiga asiática la ponían en problemas, luego de que su primer enamoramiento termino en una decepción, para, casi inmediatamente, volver a enamorarse, de la misma persona. Ella no lo aceptada, aunque sus amigas, e incluso creía que Wendy, se había dado cuenta de cómo miraba al innombrable. Por lo tanto se estaba apartando de las demás. Aunque Grenda no estaba muy versada en esos asuntos, creía que ese secreto le hacía daño a su amiga.
-"Me estas ocultando algo." Le recrimino la más pequeña. "Si solo fuera eso no te había dado un ataque."
-"Eso es lo que paso." Contesto seriamente. "Hay más detalles, pero son cosas entre Pacífica y Dipper. Y tú misma dices que Dipper es solo un amigo, el hermano de Mabel." Era un poco cruel poner a su pequeña amiga contra la pared de esa forma, pero tenía que hacerla reaccionar.
-"Si dices por lo que paso en el viaje, eso ya paso ahora esta…" empezó a decir la asiática, pero se detuvo al ver la forma en que la miraba su amiga. "En serio lo veo solo como un amigo." La expresión en su amiga no cambio y aparentemente no iba a continuar con el tema. "Grenda…"
-"Si es 'solo un amigo' no ocupas más detalles sobre Pacifica y su relación con él." La expresión de la asiática empezó a quedar en blanco, mientras se daba cuenta de lo que adonde quería llegar su amiga. "Que… que quieres que diga?"
-"Candy todos tenemos derecho a guardar nuestros secretos, pero como ambas son mis amigas deben estar en igualdad de condiciones."
-"No querrás decir que a ella le gusta…" Dijo ahora angustiada.
-"No quiero decir nada… incluso importaría algo los gustos o disgustos de Pacifica Noroeste?"
-"Pero tú sabes que a mí no…" Le respondió casi con lagrimas en los ojos. Pero haciendo un nudo en su corazón, la más grande de las dos logro seguir mirándola de la misma forma. "Desde cuando lo sabes?"
-"Desde cuando se qué?"
-"No me obligues a decirlo, no quiero decirlo, no lograre nada con decirlo." Dijo la chica mientras cerraba los ojos humedecidos, negando con su cabeza. Grenda quería abrazarla y decirle que todo estaba bien, pero sabía que nada estaba bien, que no confesar sus sentimientos era lo que le hacía daño.
-"Entonces no hay más que hablar." Se obligo a decir la castaña. Luego empezó un incomodo silencio mientras la asiática no parecía saber que expresión poner y luego de ese momento casi eterno tomo una decisión. Con los ojos encharcados y un tono que rondaba en partes casi iguales la desesperación, la esperanza y la angustia, abrió su corazón diciendo, en voz alta, lo que se había tratado de ocultar a sí misma.
-"Me gusta… lo oíste, estas contenta de oírlo, me gusta Dipper Pines, me gusta desde el viaje, me gusta mucho." Dijo empezando a llorar mientras su amiga la abrazaba. "Me gusta tanto que duele, no puedo ni estar cómoda con esa Wendy siempre rondando por ahí." Dijo la chica de anteojos rodeado a su amiga con sus brazos. Grenda lloro con ella mientras poco a poco el dique de sentimientos, que la desconfianza y timidez de la chica de anteojos había formado, se iba secando al fin. Cuando la castaña sintió que su amiga ya había dejado salir la suficiente presión, secándose sus propias lagrimas y con una voz más tranquila de lo que en verdad creía poder sentirse continúo.
-"Anda fue tan difícil decirlo?" Dijo mientras dejaba asomar una sonrisa de alivio, la otra chica también se empezaba a sentir mejor. Era como si algo que le oprimiera el pecho se hubiera liberado.
-"Pero ya lo rechace una vez… es el hermano de Mabel… Es… es..." Dijo la péqueña en un susurro que se fue perdiendo en el silencio.
-"No soy quien para dar consejos sobre eso… no soy muy delicada que digamos, de aquí en adelante te las tendrás que arreglar tu sola, pero no te sientes mejor?"
-"Creo… creo que sí. No sé qué paso, pero siento algo, es una sensación rara linda, pero fea a la vez."
-"Con eso ahora ambas están al mismo nivel dijo de repente Grenda… Por decirlo de una forma sobre Pacífica de todo lo que hizo el verano de lo único que en verdad es culpable fue esa antipatía con Mabel…" Dijo la castaña. "No puedo culparla estaba celosa."
-"Tiene razón, seguro que si hubiera un hermano como Dipper nada de eso…" Empezó la chica en un punto donde se apartaba ligeramente de la realidad.
-"No era celos por su hermano, era celos por Dipper… Candy no me siento bien al decirte esto, pero como una vez le dije a Paz, debo ser justa con ambas." Y suspirando para sacar fuerza agrego. "A Paz le gusta Dipper, o más que gustar creo."
-"No me sorprende." Dijo sinceramente, aun sin querer entender. "Cualquiera que lo conozca se sentiría así."
-"Pero quien le salvo la vida, quien quiso que fuera mi amiga, quien la cuido hasta cuando estaba en Maine, quien se enfrento a esos monstruos que tiene de padres…"
-"Si lo sé así es Dipper…" Empezó a decir la asiática, solo tuvo que ver la forma en que su amiga la veía para saber que Grenda sospechaba que no solo era Dipper siendo Dipper. "Quieres decir que a ella también."
-"Me lo confeso desde un principio." Dijo la castaña seriamente. "Aunque el muy tonto aun no se da cuenta. Es un chico después de todo." Explicando el comportamiento del chico de la gorra. Mientras la asiática sentía como algo le apretaba el corazón.
-"Pero aun no se confiesa." Dijo de repente la más pequeña. "Y menos aun él le ha respondido. Así que no hay nada escrito todavía." Pensando que si Grenda creía que iba a dejar que 'otra' estuviera con el chico de sus sueños sin luchar, no la conocía tan bien como suponía, aunque la 'otra' fuera la chica más popular y rica del pueblo. Grenda solo sonrió, al parecer Dipper Pines hacia que su amiga de repente fuera más segura de sí misma. Pero era cierto que ese par no se habían dicho nada o incluso hablado desde el viernes de la gala, pero ella era la única que había hablado con ambos. Con Paz era fácil, ella aceptaba sus sentimientos y Grenda estaba segura de que, si no hubiera tenido tantos problemas en esa semana, habría hecho lo que Candy no se atrevía a hacer. En el caso de él, podía sentir que no se comportaba con Paz como con las demás chicas, con excepción de Mabel. Sentía que había algo ahí, algo desde mucho antes del fantasma del leñador, pero que podía saber ella solo tenía doce años y apenas sabía que era tener un casinovio.
-"Aun así me gustaría alguna vez ir todas donde Linda Susan, y poder comer pastel y helado las cuatro, o cinco si contamos a Wendy."
-"En verdad con lo que ha vivido y lo que le paso no parece tan mala como creía, incluso podría caerme bien una vez que la conozca." Dijo sinceramente la asiática, conocía a Grenda de toda una vida y para que Pacífica se la ganara en tan poco tiempo, significaba que en verdad la chica debía ser mucho mejor o, más bien, muchísimo mejor de lo que creía. Aun con el asunto del chico en medio. Y como casi se cumplían las dos horas que Grenda le había pedido a Pacífica, prefirió dejar sola a su amiga. Esperaba después de oír la odisea por la que había pasado la niña rica, poder conocerla mejor en su momento. Después de todo ambas compartía algo, en cierta forma.
Continuara.
Gravity Falls temas y personajes pertenecen a Disney, por idea del genio de Alex Hirsch. Cualquier tema musical asociado a este relato es usado de la misma forma. Todo en esta historia está dentro del Famdom, y dedicado a los lectores y demás interesados en el Fandom de Gravity Falls. No tiene otro fin más que entretener. ¡Disfrútenlo!
