Para algunos el verano no es la época para disfrutar, pero para otras personas esos meses significan mucho más. Un punto en la vida donde se marca un hasta aquí, y sabes que ya la vida no será igual, que nada será igual. Mas en ese aparentemente aburrido y normal pueblo de Oregón llamado Gravity Falls.
Una nueva entrega. La noche llega al pueblo, pero, aun así, las historias de ese aparentemente tranquilo y normal pueblo de Oregón no acaban. Un pequeño vistazo a la noche antes del inicio de la pelea por la felicidad de Pacífica. Espero te guste este capítulo y el próximo miércoles (25 de Julio de 2018), si todo sale bien, publicare el siguiente capítulo. De nuevo esta historia, aunque sea por capítulos, puede leerse en forma independiente. Aunque forma parte de la misma línea narrativa o universo ficticio, así que me gustaría que ojearan el resto de mis historias.
-Nota es Especial-
Con este capítulo llego al año de publicación, a un capítulo por semana, de este Fic., sin tomar las dos semanas que tome libres en diciembre. Nunca imagine que llegaría a tanto, pero la historia se volvió un ser vivo que empezó a enredarse y llevar más temas, desde los empleados de la mansión Noroeste a nobles austriacos y una conspiración internacional, entre otros. Espero que les gustaran.
Me gusta escribir, lo hago para relajarme y apartar mi mente de los problemas cotidianos. Gracias a los que me ha leído hasta ahora y a los que han pasado y dado un vistazo, a unos y a los otros espero que sigan pasando por aquí en este sitio donde comparta parte de mi ser. En especial a aquellos que me han ayudado tomando el tiempo de dar sus comentarios, pero sin olvidar a ninguno.
GRACIAS!
-Fin de Nota-
Este es mi quinto Fic., gracias a todos los que me han leído y sus críticas, espero estar a la altura con esta nueva entrega.
Espero disfrutes tanto al leerlo como yo al escribirlo. Gracias!
-A Joseph: Alex es un gran troll, pero no creo que sea suicida, si no pone algo de Dipper con Pacífica podría morir en la siguiente convención lol. Que espero de la novela gráfica pues no creo que ponga nada de después de que el autobús se perdió en la carretera, hay varios días desde el final del raromagedón a cuando los gemelos regresaron a California, así que creo que esta novela usara esos días. Me gustaría que esta sea la primera de varias, o más bien muchas, novelas gráficas de los personajes o que Alex empiece a preparar una nueva serie tipo spin off, no una tercera temporada, para mi Gravity Falls quedo perfecta, pero no quita que desee saber más de sus personajes.
Sobre Pacífica trabajando en la cafetería, sería interesante, podría haberse dado cuenta que no estaba bien ser una superficial niña rica y mimada, o sea ya los Noroeste no son multimillonarios, solo millonarios, así que creo que podría mantenerse con una vida lujosa sin necesidad de trabajar, a menos que lo desee. Y entre esos días contando la fiesta de los Pines pudieron pasar muchas cosas, entre ellas la razón de que la rubia no se fuera a despedir.
Tu comentario después del 'que tal si…' sobre los dardos, el bot del sitio lo corto y no se siquiera si haya una forma de ver el comentario entero, busque pero no encontré nada. Aunque una de las versiones que más ruedan por el fandom es la de una Pacífica tsundere, aunque no sé si el término se pueda aplicar al comic. Sería divertido ver esa faceta. Solo queda esperar, a que salga la novela gráfica. O algún otro mensaje de Alex.
He dejado uno pocos huevos de pascua, como siempre. Espero que les guste buscarlos.
Créditos al final.
Gravity Falls Final del Verano: Un Misterio mal Guardado.
52. Preludio.
El ejército enemigo rodeaba el castillo, ella usaba un uniforme que no hacia desmerecer la mayoría de los vestidos en su guardarropa, miraba preocupada las aparentemente infinitas tropas que rodeaban la fortaleza en la que se había refugiado del avance enemigo. El grueso de su ejército estaba cerca, pero no lo suficiente y no en suficiente cantidad como para salvarla a ella y a la rebelión. Tras ella con sus más de dos metros, su barba tupida, su permanentemente mal encarada expresión y su amplio pecho, lleno de medallas, su ministro de guerra la acompañaba.
-"Es imposible… mi niñ… mi princesa." Decía el militar en un tono triste. "Solo nos queda capitular para salvar al reino de esos bárbaros…" Más que nadie él debía saber el estado de las cosas, aunque ella misma había llegado a esa conclusión. "Nuestras fuerzas pueden contra ellos, pero nos limita el tiempo, fue mi error el dejarlos avanzar tan rápido." Con eso anunciaba el final de la revolución, la familia real volvería a dominar todo el reino, toda la lucha, todo lo ganado caería a manos de ellos y sus mercenarios.
-"No es su culpa general, yo misma pensé que su táctica era la correcta, por eso la autorice. No se culpe a usted solamente, ambos caímos en sus trucos." Respondió la princesa mirando con cariño al militar. "No queda más… solo me queda entregarme, aun podría negociar con ellos y pedir un salvoconducto para todos ustedes mis camaradas."
-"Pero mi niña nosotros nunca la abandonaríamos…"
-"Lo sé… pero quedarse a pelear y morir no vale la pena, no podría vivir sabiendo que ustedes se sacrificaron por mí."
-"Pero…" Dijo en tono indignado el militar.
-"General…" dijo la niña-princesa rebelde. "Siempre que ustedes y yo quedemos vivos habrá esperanza, si ellos me atrapan y ustedes mueren…"
-"Es lamentable que el rey del reino Extraño no llegara a tiempo…"
-"Tampoco es algo seguro que con su ayuda habrían cambiado las cosas…" Dijo fingiendo más confianza de la que sentía. "Envíe un emisario para parlamentar con la familia Real."
-"Sus palabras mis órdenes son." Dijo saliendo de la sala de mando, una de las paredes era de cristal y gracias a que estaban a varios cientos de metros del suelo, podía ver a varios kilómetros a la redonda. Lo suficiente para poder ver a los miles y miles de mercenarios que formaban, en su totalidad, al Ejército Real. Haciendo maniobras de práctica con su infantería, armaduras motorizaras, tanques, helicópteros y aerodeslizadores. Relajados, sin disparar un solo tiro, en una demostración de fuerza. Como recordándole lo tonta que había sido al iniciar esa rebelión.
No tuvo que esperar mucho para la reunión donde declararía su rendición.
Los dos jefes del ejército enemigo, el rey y la reina, más una guardia de armaduras motorizaras estaban frente a ella sin importarles mucho estar en el cuartel enemigo, su guardia personal tenia la fuerza suficiente para mantenerlos seguros de la guarnición rebelde en la fortaleza, al menos suficiente tiempo para que el grueso del ejercito avanzara.
Ellos mismos solo llevaban sus uniformes, sin armas pesadas, no las necesitaban, tenían su guardia, 12 soldaros en armadura motorizada de elite. Ambos soldados y armaduras eran lo mejor que el dinero podía conseguir.
-"Y bien la rebelión parece que termino, no lo crees?" le dijo el general en su traje negro con insignias en forma de triangulo amarillo. "O querrás dar una heroica lucha final y morir como una mártir?"
-"Piénsalo bien malcriada." Dijo la mujer con el mismo uniforme negro.
-"Serán mis padres, pero no me conocen si creen que sacrificaría a mi gente…"
-"Por eso es mejor contratar mercenarios, si les pagas lo suficiente harán cualquier cosa. Sin preguntar." Dijo su padre con ese leve tono amarillo repugnante en los ojos.
-"Pero ya es tarde para salvarlos, si vinimos aquí podría ser porque deseamos que tu cuerpo no sufra daño, aun serias una buena pieza de negociación con otros reinos." Acoto su madre frente a ella. "Los rebeldes se atrevieron a enfrentarse a nosotros, a la familia Real Noroeste, solo merecen la muerte." Pacifica entendió lo que significaba todos sus amigos, todos los que habían peleado con ella estarían muertos tan pronto depusiera las armas. "O puede que no… podríamos ordenarles a los guaridas de la frontera ver a otro lado, claro si propones algo que valga más que esos miserables rebeldes." Dijo tirando un arma a sus pies. "O si deseas desentenderte de todo…"
-"…No lo sabemos… Qué crees que sea lo que más nos agradaría?" Termino la frase su padre. Mirándola con un gesto que podría considerarse una sonrisa, si no fuera por el sadismo que reflejaba. "Anda toma el arma… podrías dispararnos… a si claro si la apuntas a nosotros, nuestra guardia le disparara a tu amigo el general Archivald, si le disparan no creo que quede lo suficiente como para convertirlo en abono." Dijo sin cambiar de expresión mientras la niña rebelde se inclinaba para tomar el arma. Pensando que valdría mas para ese par de monstruos que eran sus padres. Verla ahí sacrificándose… Que se rindiera… Humillarse… que podría hacerlos perdonarles la vida a sus amigos y aliados, a los que habían confiado en ella para iniciar esta fallida revolución.
Los Noroeste en sus uniformes idénticos disfrutaban de ver el fin de la llamada 'Revolución de la Campañilla de Plata' y de la confusión su hija preguntándose a si misma que los haría más felices si morir frente a ellos o humillarse de por vida, temblando mientras levantaba un arma, preparada con balas de salva, fuera cual fuera su decisión no la dejarían escapar y, de igual forma, ningún rebelde espalaría con vida. También disfrutaban de los ojos fúricos del general Archivald, el más leal protector de su hija, parecía querer matarlos. Se adelanto amenazante, pero fue rodeado por sus guardias e inmovilizado… gentilmente. Cada una de las armaduras de ese cuerpo elite era capaz de destrozar una fortaleza como esta.
-"Quédese quieto general, verá como todo se soluciona." Le dijo uno de los soldados en armadura, con tono reconfortante. Ninguno de los presentes noto como las pupilas del barbudo militar se dilataba mientras dejaba de forcejear. La renuncia a la esperanza del militar fue seguida de la risa de los demás, incluidos los dos Noroeste de uniforme.
Las risas por la humillación del militar fueron acalladas por una detonación…
Rápidamente volvieron a ver a su hija, pero ella, confundida por el ruido, mantenía en sus manos el arma, aun sin acercar el dedo al gatillo. Detrás de ellos el vidrio de seguridad de ventanal se resquebrajo partiendo de un único punto, de tal forma que perdió su transparencia pareciendo vidrio esmerilado. En ese segundo de distracción el general relajo su cuerpo dejándose caer y rodando hasta poner su cuerpo cubriendo a la princesa. Mientras ambos retrocedían lentamente hacia una de las paredes laterales. Del cañón de asalto del soldado que le había aconsejado relajarse salía una pequeña nube de humo, si se hacia una línea entre el arma y el hueco en la ventana, la trayectoria de la bala anti blindaje rozaba a Preston Noroeste. Mientras este pensaba en la suerte que había tenido, el soldado en armadura no se había quedado quieto.
La segunda detonación destrozo a quemarropa el casco de la otra armadura que había sostenido al general, el tercer disparo acabo con la más alejada de las armaduras a su derecha, mientras un puñetazo con la metalizada mano libre se hacía cargo de la más cercana. Ahora parecía haber una línea invisible en la habitación de un lado los Noroeste y lo que quedaba de su guardia, del otro estaba el soldado de armadura ahora moviéndose lentamente de cara a los Noroeste, colocándose entre ellos y el general y la princesa. Por reflejo tres de los soldados habían tomado una posición defensiva en una cerrada formación de arco apuntando aun sin entender que pasaba a la armadura rebelde. Cubriendo los 180 grados restantes de la habitación, una buena táctica en combate, pero inútil si el enemigo contaba con un una armadura de ese tipo.
El soldado solitario salto frente a los tres, disparando su arma en el aire, los proyectiles anti blindaje atravesaron el piso como si no existiera, la sección de piso alrededor de esos soldados no aguanto el peso y se precipito junto a las armaduras a la planta de abajo, aun en el aire el rebelde disparo los misiles que portaba la armadura hacia ese agujero, los misiles auto guiados no hicieron grandes explosiones, pero ninguno de los presentes pensó que sería buena idea el ver que había quedado de esos mercenarios. La armadura rebelde aterrizo dando la espalda al militar y la niña, los cinco mercenarios restantes entendieron que estaba pasando y emperezaron a mover sus armas hacia el rebelde, la niña y el militar. Pero el solitario rebelde les apuntaba a los mercenarios, ahora estaba a una distancia segura de sus compañeros, su cañón apuntaba a los Noroeste.
-"Alguna última palabra? Si esos tipos se mueven un centímetro más, no va a quedar lo suficiente de ustedes como para valga la pena desperdiciar el agua de un retrete."
-"Ahora que lo dices si." Agrego Prisilla…
-"…'Desconexión nivel A' Termino la frase Preston. Tanto la armadura rebelde como los 5 guardias restantes dejaron de moverse y las luces de los sensores activos se apagaron. "Crees que confiaríamos en esos mercenarios…"
-"… Si les pagamos para matar, puede que alguien más les pague para que nos maten…" Agrego Prisilla.
-"… O como parece en este caso. Alguno de esos inútiles se dejo atrapar por un rebelde…" prosiguió Preston, mientras sacaba un revolver.
-"… Parece que no pensaste en eso en rebelde…" Agrego Prisilla al sacar su propio revolver.
-"...Las armaduras perderán toda energía por 10 minutos…"
-"…Te vas a sofocar y por nada, o tal vez será mejor que, antes de morir,…"
-"… Veas morir a alguno de tus amigos."
-"De hecho contaba con algo así…" Se escucho desde la armadura. "'Ábrete Sésamo.'" Y los seguros de la misma se empezaron a soltar por pequeñas explosiones, cayendo a pedazos y dejando ver a su tripulante. "Así que tome medidas solo por si acaso…" Decía mientras la armadura parte por parte caía al suelo. "Podrían dejar de hacer ese truquito de ventriloquía, es incomodo no saber a cuál de los dos ver." Dijo el soldado rebelde ya sin armadura en un traje al cuerpo semejante al de un buzo.
-"Nunca confundiría tu voz Cazador." Dijo el general Archivald sonriente.
-"Di… Di Dipper" Agrego la princesa, confundida.
-"Perdonen no saludarlos antes, pero no se puede decir hola a los buenos mientras se finge ser uno de los malos." Dijo sonriendo sin quitarles un ojo de encima a sus enemigos. "Pero aún quedan negocios por hacer… No saben lo que me costó conseguir esa armadura."
-"Muy gracioso el señor Pines…"
-"… Pero aun así somos dos contra uno."
-"Entonces la pregunta es cuál de los dos se sacrificara por el otro. Y, es en serio, ya dejen ese truquito, están empezando a marearme." Dijo caminando lentamente, aun con su cuerpo entre ellos y sus amigos. Sus enemigos lo miraron y apuntaron sus armas hacia el militar y la joven.
-"No es necesario para nosotros hacer sacrificios…"
-"… el general esta desarmado y la arma de la niña tiene salvas."
-"Sonara algo engreído decir que también esperaba eso?" Dijo metiendo la mano por una abertura de su traje. "Lo más incomodo de estos trajes es que no puedes andar ni una cartera o algo así." Dijo mostrando algo parecido a un limón, pero negro y con líneas amarillo chillón. "Saben que es esto?"
-"Un detonador…" Dijeron ambos Noroeste a la vez.
-"Eso está mejor, así no tengo que estar mirando de uno al otro." Dijo ya a menos de cinco metros de la pareja, mientras los generales caminaban hacia atrás, hacia la ventana. "Tienen razón, me sorprende que lo sepan. Esto se pone en las bombas y proyectiles, al recibir un impacto causa una 'pequeña' explosión, lo que produce que el resto del explosivo estalle." Dijo mientras tiraba y atrapaba en el aire el detonador. "Bien dije pequeña, pero algunos, como este, tienen un alcance de un metro, en ciertos casos un metro de alcance puede parecer pequeño… Ahora que lo digo era radio de un metro o perímetro de un metro? Estaba con prisas así que no leí bien el instructivo."
-"Pero mientras lo lanzas…"
-"…quien morirá él o ella?"
-"Pensé que habíamos quedado en algo con ese truco." Dijo sin dejar de jugar a las atrapadas con el explosivo. "Pero, adivinen... También imagine que podían hacer algo así."
Esta vez no lanzo el detonador al aire. Lo lanzo en una parábola que pasaba justo entre ambos Noroeste, un poco más arriba de sus cabezas.
En un acto reflejo ambos trataron de atrapar el explosivo antes que cayera y explotara, si el radio de acción era de un metro los alcanzaría a ambos.
Estaban a punto de atraparlo, pero sus manos solo lo rozaron.
Ninguno llego a atraparlo.
Cayó al piso… y reboto, sin explotar. Ambos se quedaron mirándolo, soltando un suspiro de alivio.
-"En serio me creen tan tonto para tener un explosivo activo, mas metido en una de esas latas?" Dijo el castaño.
El primer disparo no había fallado. Había sido el primer paso en un plan para que la princesa y el general no fueran heridos por fuego intencional o cruzado.
Desde el principio el soldado había orquestado esa escena, o más bien esa coreografía.
Por eso había ido interponiendo su cuerpo entre ellos y sus enemigos.
Había confiado en las personalidades de sus enemigos para conducirlos a su trampa.
Después de tratar de atrapar el detonador, habían quedado de espalda y apenas se empezaban a levantar precariamente sin equilibrio.
El castaño salto con los brazos abiertos, empujando al par contra la ventana astillada.
Ahora los tres eran impulsados por la fuerza del salto.
La ventana no opondría resistencia, los tres cuerpos la atravesarían, a más de 100 metros del piso.
-"Ya sin quien les pague los mercenarios se desbandaran, aprovecha y huye. Desde ahora serás libre." Grito el castaño, antes atravesar la ventana, llevándose consigo a los villanos.
Pacifica se despertó por los gritos. Le costó unos instantes darse cuenta que era ella la que gritaba una y otra vez, pero solo algo era más que silabas sueltas… "Dipper" era la única palabra que podía entender entre sus gritos. Estaba cubierta de sudor frio. El pobre Archivald, confundido, trato de tranquilizarla hasta que, afortunadamente, se dio cuenta que todo había sido un sueño. Ya era casi de día, la claridad que se filtraba por su ventana así lo delataba, no se desvelaba mucho y con la fuerza que le prestaba el fantasma estaría bien, sabía que después de ese sueño no podría dormir.
El sueño fue extraño, ella había ido dejado de ser una niña al final del sueño, tenía la altura de su madre. El mismo Dipper, en el sueño sabía quién era, pero era mayor, por más que quiso no pudo recordar nada de su forma adulta. También sabía que el Dipper real no haría nada así. La salvaría, de eso no tenía dudas, pero sin morir, intencionalmente, en el intento. Aun así se dio cuenta de porque había soñado eso, sus padres podrían hacerle algo a él, si sabían lo que significaba para ella. Por eso tomo una decisión muy difícil, el sueño le había mostrado una posibilidad que no quería pensar, pero sabía qué hacer.
Era definitivo se alejaría de Dipper Pines.
Se levanto de la cama, su ropa de dormir empapada en sudor la incomodaba y ese día habría una verdadera batalla. Aun era un poco temprano, se había ido a dormir luego de hablar con el señor Extraño, su abogado, y aunque le costó, pues su cuerpo no sentía el cansancio como antes de estar ligada a Archivald, descanso lo suficiente antes de ser despertada por su subconsciente. Su decisión la entristecía más de lo que podía decir, pero no deseaba que él se viera arrastrado en la pelea con sus padres. Archivald no se atrevió a preguntar si sus lágrimas eran por el sueño o si le pasaba algo más.
Era la noche del domingo.
El sedan doblo la esquina, la fila de casas aparentemente idénticas se extendía por toda la calle, en verdad si se daba la vuelta a la manzana se verían ordenadas filas de 4 casas idénticas de dos pisos, a excepción de las más cuatro grandes en las esquinas, que solo se diferenciaba de las demás en tener una habitación extra en el primer piso, además de la sala comedor, como si no se hubieran preocupado mucho y solo usaran copias a los planos de una para construir todas las casas de la cuadra, 20 casas en total. Era un desarrollo urbano de clase media alta, realizado por bienes raíces Noroeste, la parte interna de la cuadra, estaba a cubierto de ojos y de invasores externos, por las mismas casas y algunos muros, eran las aéreas recreacionales. Cada casa tenía su pequeño jardín trasero y entre todas compartían un área común. Una cabaña con su parrilla para asados y fiestas, además de una piscina y una cancha de tenis. El uso de estas instalaciones así como su mantenimiento estaba a cargo del comité de vecinos.
El Mercedes Benz, sedan color azul metálico entro en el estacionamiento de una de ellas, los esposos Chiu habían decido comprar esa casa poco menos de 13 años antes, cuando la señora Chiu estaba embarazada. Pensando que sería un ambiente idóneo y, sobre todo, seguro para su hija aun no nata. Ambos se habían conocido en la universidad, siendo él de último año de medicina y ella de primero, él de San Diego y ella de Oregón, él de familia coreana y ella italiana. Si bien el apellido Chiu había sufrido de la barbarización de los servicios de inmigración norteamericanos, durante el siglo XIX, que más acostumbrados a los fonemas chinos habían convertido el nombre coreano original Choi Siwon, '최시원,' en Chiu.
Como la futura señora Chiu había especializado en Medicina Familiar y Comunal, prefirió un pequeño hospital como el del pueblo, donde una prima trabajaba, para hacer su práctica profesional y también el Doctor Chiu fue recibido con los brazos abiertos. Les gusto el lugar, sumando que la doctora Chiu tenía familia en el pueblo, no les pareció mala idea vivir en un ambiente más rural y tranquilo. Pero luego se dieron cuenta que vivían en un pueblo ligueramente extraño, pero en general bueno para criar una familia. Y unos años más tarde había nacido su pequeña 'Mordisco de Caramelo,' Candy. La que, aunque nunca era una niña demasiado vivaz, la habían visto con preocupación dar los primeros pasos en la temida pubertad.
Siendo padres sobreprotectores habrían deseado que esa fecha nunca llegara, pero como todo padre se dieron cuenta de repente cuando el nombre, o más bien apodo, Dipper, empezó a oírse más y más en la casa, y lo peor era que en un tono que la señora Chiu no podía dejar de notar y el señor Chiu empezó a aborrecer. La bomba había explotado hacia pocas semanas y esa palabra, o apodo, se había vuelto poco menos que tabú. Pero para entonces ambos padres que, como el resto del pueblo, habían descubierto que Dipper Pines era, de alguna manera, el menor de los males. Si bien como todos en el pueblo aceptaban el chico era un 'imán' para problemas, pero igual era para solucionarnos, al menos en las pocas semanas que habían pasado desde que llego donde su tío, ya había salvado al pueblo al menos dos veces. Además aparentemente su 'Mordisco de Caramelo' no era correspondida, cosa que no sabían si agradecer o lamentar.
Pero el mismo doctor Chiu noto que su, hija después de pasar casi todo domingo en la cabaña Pines y luego en casa de la familia Faurolo, estaba más ensimismada de lo normal. Ambos padres estaban ligueramente preocupados por la timidez de su hija. Por lo que, en un principio, les pareció que la amistad con la vibrante Mabel Pines seria provechosa para su desarrollo, como cualquier otro no tomaron en cuenta al hermano de la chica. Aun así habían visto como iba superando su timidez en parte, tal vez, por ese susodicho hermano. Todo cambio después de ese fatídico viaje por carretera, parecía que había perdido todo ese progreso, de igual manera era tal vez por ese individuo. Luego con escusa del día de los 'hipos de la tierra,' cuando en contra de toda lógica, la gravedad se había ido de paseo. Habían aprovechado esa escusa para alejar a su princesa del pueblo, enviándola con su abuela materna 'por su seguridad' y alejarla del susodicho Pines.
Ahora recen había vuelto al pueblo y como era lógico, para cualquiera menos sus padres seguía frecuentando a los Pines, lo que significaba a 'ese tipo.' Al ser muy hogareña usualmente guardaba su sonrisa para la casa, pero donde antes solía sonreír ahora suspiraba. Incluso habían pensado que ese día les pediría permiso para pasar la noche donde los Pines, lo cual no dejaba de alarmarlos un poco, o donde los Faurolo, pero por alguna razón había llamado muy temprano, en términos de estar donde su amiga Grenda, por lo que había ido a recogerla.
-"Hola Cariño, pensé que te quedarías donde tus amigas." Dijo la madre a forma de saludo, solían acomodar sus turnos de trabajo para que su niña siempre contara con uno de ellos en casa. Incluso hacían turnos dobles para que al menos uno tuviera libre el fin de semana de no ser que hubiera alguna emergencia. Esa semana, por casualidad, ambos estaban en casa.
-"Pasamos la tarde en la Cabaña, luego de la entrevista de radio del señor Stan." Sus padres eran estrictos y ella había sido educada para respetar mucho a sus mayores, y aunque solo por la edad eso incluía a Stan Pines.
-"Si hubiera algún otro candidato además de esos dos…" Acoto el padre al ser un pueblo conocía a ambos. Stan Pines, bueno era Stan Pines, y Bud Alegría, era la razón por la que su auto era de primera mano y comprado en una agencia de Medford. "Entre ambos al menos Pines no oculta que es un estafador."
-"Recuerda querido también esta Cutebiker…" Acoto la señora Chiu. Para guardar silencio, Cutebiker era otra opción y al menos lo intentaba… lo intentaba y lo intentaba… Pero no demostraba la personalidad necesaria como para ser alcalde. "Pues sí, pero aun es algo confuso, apenas está empezando la elección, habrá que esperar."
-"Bien al menos Stan Pines, fue honesto con sus ideas, aunque algunas dan miedo."
-"Pero el señor Stan tiene a Dipper para ayudarlo, así que Bud aun se puede confiar." Luego de unos segundos. "Que pasa por que se quedaron callados?"
-"No… espera… es que… pensándolo bien en verdad si su sobrino lo ayuda, Stan Pines podría ser buen alcalde." Dijo la madre con cuidado, era la primera vez en semanas que oía a su hija decir ese nombre. "O no cariño?" Dijo jugando a la patata caliente con el nombre de ese individuo.
-"El chico tiene sus cosas, pero suele pensar en el bien común." Dijo en una forma muy políticamente correcta el señor Chiu. El no entendía muy bien a su niña, al menos en ese ámbito, por eso acataba las instrucciones de su esposa.
-"Mas bien lo decía porque el señor Stan no uso su forma normal de hablar, como a los clientes de la cabaña. Según dijo prefería no hacerlo, Dipper va a tratar de convencerlo de hacerlo." Lo había vuelto a decir y sin ruborizarse o en un tono incomodo. Ambos padres estaban alarmados, pero al ser doctores sabían cómo aparentar calma.
-"Si lo hace… bien la elección estaría asegurada para Stan." Dijo el padre mientras intentaba racionalizar el cambio repentino de la chica.
-"No podemos dejar que el señor Alegría gane, según la ley del pueblo podría indultar a Gedeón, por eso Dipper y Mabel necesitan que su tío Gane." Ya era la tercera vez que lo decía.
-"Pensando en esa forma, cualquiera es preferible a Bud…" Dijo extrañado el padre.
-"… Así tienes razón querido." Agrego la madre luego de ser tomada con la guardia baja. "Pero dejemos de hablar de política…" Y para poder cambiar el tema agrego. "No quieres algo de cenar cariño?"
-"No gracias mama, comí algo donde Grenda." Respondió la niña. "Más bien estoy cansada, hoy fue agotador. Estamos de campaña y seguro mañana será parecido, mejor me acuesto de una vez." Respondió respetuosamente. "Buenas noches." Dijo subiendo a su habitación, dejando a sus padres confusos.
-"Buenas noches, cariño"
-"Descansa mi 'Mordisco de Caramelo.'" Dijo el padre sin recordar que esa traducción de su nombre le había empezado a incomodar desde principios de ese año.
-"Buenas noches." Dijo la niña sin inmutarse, mientras subía a su habitación. Lo que produjo una hora o así de comentarios entre sus padres. Pero la niña en verdad estaba cansada, mas por la última hora que había pasado con su mejor amiga que por el resto del día. Y todavía tenía que asimilar todo lo que había pasado, declarar que le gustaba Dipper y saber que ya con Pacífica eran tres las chicas que sufrían de lo mismo. Y aun con lo dicho por Grenda, no le terminaba de convencer 'el cambio' de la niña Noroeste.
Cuando se durmió, tuvo el mismo sueño que la había estado persiguiendo desde ese fin de semana en la casa rodante. Esta vez estaba sentada con él en un parque, el hombro del chico en verdad se sentía bien, nunca había pensado con sus brazos de espagueti fuera un apoyo tan fuerte y al mimo tiempo suave, cuando se dio cuenta que ese era 'su lugar favorito' para apoyar la cabeza… de repente una chica pecosa, rubia con dos colas de caballo lo llamo por su nombre, casi al mismo tiempo otra chica, esta castaña clara con cabello suelto y gafas de sol lo llamo también, no había acabado de decir su nombre cuando otra niña, esta morena de cabello rizado lo llamo.
Hasta ahí era como lo recordaba, pero también era ahí donde su imaginación empezaba a trabajar, de repente y en el mismo orden tres chicas mas, que parecían las gemelas de las primeras tres, lo llamaron también mientras Dipper se encaraba balbuceando sin sentido, trataba de hablar con las 6 al mismo tiempo. En ese momento aparecieran otras tres más. La cara de Dipper se distorsionaba y parecía que una a tener un colapso, cuando de repente escuchaba un 'Hola Amigo…' y una conocida pelirroja entraba en escena abriéndose paso fácilmente en la multitud. 'Sabes que lo pensé bien… en verdad que importan dos años'
Hasta ahí era todo como siempre, pero en eso 'Quítense de mi camino los demandare!' escucho una nueva voz en el sueño y, como si fueran palabras mágicas, la multitud de niñas se apartaba para dejar un pasillo al final del cual logro ver a Pacífica Noroeste, la rubia sobresalía entre las demás por ser la única que no vestía ropa de diario, tenía el mismo vestido de gala de un tono rojo suave o rosa intenso, pendientes, que debían costa más que el auto de su padre, maquillada y zapatos de tacón. Cuando llego al frente solo dijo 'Dipper! Que haces con todas estas… plebeyas?' Como si esa frase fuera la señal a todas las chicas empezaron a discutir entre sí, frente al chico que aun no acataba que decir. Se hizo silencio y la multitud de chicas encaro a un demasiado pálido Dipper para ser saludable, mientras decían a coro 'Cual de nosotras te gusta?'
Nunca podía oír la respuesta del chico, pero era lo suficientemente mala como apara hacer que la muchedumbre se dispersara, cada una por su lado. Menos ella, que lo encaraba y le recriminaba, dejándolo sin siquiera prestarle atención a lo que le decía. De repente, como solo podía suceder en un sueño, todo cambio y estaban sentados en la mesa de la casa rodante, mientras él se disculpaba. Y como paso en realidad tuvo que poner toda su fuerza de voluntad para evitar abrazarlo e inventar la ridícula escusa de las arañas para evitar… evitar reconciliarse con él, evitar alegrarse, evitar la competencia... Luego cada quien se separaba. De nuevo todo cambiaba y estaban frente ante la Cabaña del Misterio, vándalizada por los dueños de atracciones turísticas, pero esta vez eran las tres chicas que habían encarado a Dipper en el museo.
Pero a diferencia de sus recuerdos la escena del museo se repetía en el porche de la cabaña. Ella estaba sola con Dipper, la Candy del sueño tenía más confianza que ella, e iba a perdonar de verdad al chico, pero aparecía Wendy 'Sabes amigo… Dipper, si lo ves en verdad no son ni dos años…" Decía con un calendario en la mano y una mirada que copiaba las películas, la cara de la femme fatale al encarar al héroe. Y para ponerle una cereza al pastel aparecía la nueva integrante del sueño. 'Apártense de Dipper si no quieren que las demande.'
Se despertó como un rayo ante esa imagen. Algo dentro de ella le decía que ese momento, en la casa rodante, había perdido una oportunidad de oro. Ahora no tenía idea de que hacer, las chicas de la carretera eran solo recuerdos que su imaginación multiplicaba, Wendy seguía lamentándose por haber entrado ella misma en la 'Friend Zone,' pero la incógnita era Pacífica. Al volver de la casa de su abuela había notado a Dipper distinto, pero cuando conoció al señor Ford. El autor de los diarios y, para darle más gusto a misterios, el hermano perdido entre mundos del señor Stan, como le gustaban las cosas a Dipper. Pensó que esa extraña actitud del castaño era por causa de su recién descubierto tío.
Pero ahora sabia la verdad, la causa era Pacífica. No podía negarlo, como tampoco podía entender porque lo sabía, pero sin duda era la Noroeste. Con su vida que se había vuelto una mentira y sus padres, la que tenía más problemas, la que hacía que Dipper cambiara su forma de ser, según le había dicho Grenda, incluso de alguna forma llego a cuidarla mientras estaba fuera del valle.
-"Eres un tonto Dipper Pines." Dijo mientras se desquitaba su frustración a golpes contra la almohada, mientras sin quererlo, se le humedecían los ojos… al final volvió a quedarse dormida.
La noche fue pesada también para Dipper. Al empezar a soñar estaba al pie de una colina, como otras muchas veces una multitud de Dippers llenaba la colina, y el Dipper-del-sueño tenía que subir, atravesando esa multitud. Aunque esta vez el sitio le parecía algo familiar no lo reconocía, tampoco el Dipper consiente, que veía a su otro yo como un mero espectador, supo donde se había ambientado su sueño esta vez. Otro cambio era que sus dobles tenían números, no supo si era nuevo o nunca lo había notado, los dos primeros con los que choco tenían los números 611611 y 1161161 en sus gorras. Dipper-del-sueño empezó a forzar su paso entre los más de un millón de Dippers para escalar la colina, no sabía que había en la cima, lo único que sabía era que debía subir, el Dipper-observador si sabía que había o, más bien quien estaba del oro lado de la multitud. Por algo lo llamaba 'el sueño de Wendy,' era lo que siempre y como en todas las ocasiones que había tenido ese sueño, antes de siquiera acercarse al final de la multitud, cuando los arboles de la colina empezaron a espaciarse y logro ver un edificio se despertó. Había llegado a media colina, el último Dipper que aparto tenía el número 116116 en su gorra, aun así nunca cumplía su objetivo. Pero como todos los días se puso de pie, tomo sus cosas, bajo las escaleras y fue a cortar la leña.
Estaba mas despierto de lo que solía estar, aunque eran las poco mas de 4 de la mañana, sabía que hoy era un día importante, hoy el ejercito de abogados de los noroeste se enfrentaría a Tanto y a Pacífica, era crucial que hablara con ella. Cuando pensó en la rubia sin intención bajo muy fuerte el hacha dejándola atascada en el tocón. Hacía poco más de dos meses que había empezado a cortar la leña y esa primera vez cada le leño había sido un reto, ahora ya ni le oponían resistencia. "Parece que tío Stan quería poner algo de fibra en mis brazos." Pensó al notar las siluetas de músculos bajo su piel, ligueramente bronceada, mientras jalaba con cuidado el hacha para desprenderla del tocón. Poco después termino con los troncos.
Volvió a su habitación, como se había hecho costumbre saludo a sus tíos que estaban en la cocina. No recordó que era posible que ese día no pudiera ejercitar con el tío Ford, además de las clases de meditación, para aprender a entrar a estado 'Mushin,' había practicado en la noche antes de dormirse, como había aconsejado tío Ford. Se había dejado de preocupar de la respiración de su hermana en la cama contigua, de la agradable presión que ejercía su cama en su cuerpo o de los sonidos del bosque en la noche, había rozado el segundo nivel. Pero no había pasado de relajarse, ese 'algo' que su tío le dijo que pensaría espontáneamente, para centrar su concentración, lo había eludido. "Seguramente aun estoy algo impactado por todo lo de os mayordomos ese lord inglés y el empleado de los Noroeste." Pensó mientras se volvía a dormir.
No soñó más al, menos no el sueño de Wendy, se relajo en sueños esperando al fin poder volver a hablar con ella.
En Portland, el señor y la señora Noroeste no habían dormido, junto con más de cien integrantes del departamento legal de Industrias Noroeste y varios especialistas, que habían contratado para esa ocasión. Habían preparado un documento de unas doscientas páginas, obviamente un solo abogado no podría hacer algo así en una sola noche, pero siguiendo las indicaciones de sus patrones los abogados especialistas se habían dividido y cada uno tenía una pequeña legión de los abogados del departamento. Cada especialista y sus subordinados se encargaron de una parte del contrato, cada parte tenía los suficientes huecos y clausulas de ruptura ocultos, para ser considerado un colador. También había hablado con un juez estatal para que, cuando la niña entregara los documentos y detuviera el escándalo, volver nulo ese papel. Incluso ya habían hablado con el internado en Austria para que reservaran un lugar para su hija.
Por su parte Tanto se despertó fresco y animado el lunes, estaba Ansioso por lo que parecía seria su mayor reto, pero como sabia debía estar descansado. Supuso que los Noroeste traerían a los mejores abogados de Oregón, o incluso la costa Oeste, pero eso solo le daba más interés. Como todo 'abogado de pueblo' conocía al juez de toda la vida, así que lo llamo, pidiéndole perdón por molestarlo tan temprano. Le dijo que ocupaba una audiencia a primera hora. El juez acepto y a las 7 a.m. estaba en el mismo salón del pueblo donde había sido la reunión que dio inicio a la carrera por el puesto de Alcalde, al oír las grabaciones y comprobarlas con el 'Legimitizador de Llamadas Telefónicas' estas se convirtieron en 'documentos' legales, el juez miro con desconfianza a Tanto.
-"Sabia que alguien como tú no se quedaría tranquilo mucho tiempo."
-"No es eso su señoría, solo paso como lo indican las grabaciones, ahora debo darle la mejor asesoría legal posible a mi cliente." El juez lo miro, en verdad sabia como era Tanto, no por nada él le había ayudado a conseguir la beca y había sido de los más sorprendidos cuando el abogado decidió volver y establecerse en ese pequeño pueblo. Sabía que no había nada que hacer cuando su pupilo entraba en modo batalla, siguiendo las ordenanzas del pueblo le dio a Tanto el documento que necesitaba para, de ser necesario, forzar las puertas de la mansión Noroeste y le indico que hacer al Sheriff Blubs. Junto con el despistado oficial acordaron que antes de las nueve pasaría a recogerlo para ir a la mansión Noroeste.
Continuara.
Gravity Falls temas y personajes pertenecen a Disney, por idea del genio de Alex Hirsch. Cualquier tema asociado a este relato es usado de la misma forma. Todo en esta historia está dentro del Famdom, y dedicado a los lectores y demás interesados en el Fandom de Gravity Falls. No tiene otro fin más que entretener. ¡Disfrútenlo!
