Para algunos el verano no es la época para disfrutar, pero para otras personas esos meses significan mucho más. Un punto en la vida donde se marca un hasta aquí, y sabes que ya la vida no será igual, que nada será igual. Mas en ese aparentemente aburrido y normal pueblo de Oregón llamado Gravity Falls.
Una nueva entrega. El telón del proceso de Pacífica contra sus padres se abre al fin Tanto se reúne con ella, mientras esperan la llegada de sus padres. Mientras en ayudante de último minuto de Tanto empieza con su labor para liberar a su amiga. Espero te guste este capítulo y el próximo miércoles (15 de Junio de 2018), si todo sale bien, publicare el siguiente capítulo. De nuevo esta historia, aunque sea por capítulos, puede leerse en forma independiente. Aunque forma parte de la misma línea narrativa o universo ficticio, así que me gustaría que ojearan el resto de mis historias.
Este es mi quinto Fic., gracias a todos los que me han leído y sus críticas, espero estar a la altura con esta nueva entrega.
Espero disfrutes tanto al leerlo como yo al escribirlo. Gracias!
Gravity Falls Final del Verano: Un Misterio mal Guardado.
55. Entrevista.
Ese lunes el señor Kimble pensó que iba a estar muy ocupado, pero ni de cerca pensó que la jornada se desarrollaría de la manera en que lo hizo. Justo después del animado desayuno de bienvenida de la Señorita, llego el contratista de la mansión, entre los mismos empleados habían reparado la mayoría de los daños causados por los empleados de seguridad Noroeste durante la… interesante noche entre el sábado y el domingo. Pero cosas como el portón principal y la puerta de seguridad que había sido destrozada de la habitación de la señorita estaban más allá de sus posibilidades.
Según el contratista portón había sido golpeado por algún auto mientras se abría. De tal forma que el golpe, además de dañar la estructura del portón, había dañado el motor que lo abría y los soportes en las columnas. Por lo que arreglarlo sería reconstruir casi toda la estructura, momentáneamente podrían un portón de madera, pero para eso deberían de reconstruir las columnas que servían de marco. El portón, capaz de soportar el empuje de una multitud o el impacto de un camión o un auto lindado, había sido golpeado en el peor momento.
Sobre la puerta de seguridad, incrustada aun en el pasillo a pocos metros de la habitación de la Señorita, el contratista determino que dado la posición el peso y otros factores, sería imposible de retirar. Lo más práctico era usar cierras especiales para cortarla en pedazos y luego reconstruir el pasillo y posiblemente reforzar las columnas que habían recibido el daño colateral del impacto y del peso. También evaluaron la habitación de los señores, aunque no tenia tantos daños solo el costo del candelabro destrozado alcanzaba las cinco cifras y, además, estaba el costo de reconstruir la montura y la instalación eléctrica.
Cuando cuadrilla del contratista algunos estaban instalando el generador diesel, para las herramientas pesadas, mientras otros ponían los soportes y desmontaban el motor eléctrico del portón llego la patrulla, que por lo mismo debió de estacionar en la calle frente a la mansión, el Sheriff Daryl Blubs, bajo junto con su acompañante para presentar los documentos necesarios para ver y hablar con a la señorita Pacífica Elizabeth Noroeste. Afortunadamente el señor Kimble estaba supervisando los trabajos de la entrada, pero eso pudo evitar que empezaran los rumores del porque la presencia policial. Desde a entrega de un citatorio para testificar por alguno de los 'empleados de seguridad' que se habían dado a la fuga, hasta para comunicar la muerte del tal Tim, quien había acabado en el hospital local.
-"Buenos días." Saludo el ligeramente obeso oficial. "Soy, el Sheriff Blubs del condado. Se encuentra el señor Preston Noroeste o su esposa?"
-"Ninguno de los señores estará en casa por unos días." Respondió el inglés.
-"Entonces podríamos volver otr…" Un carrasqueo del hombre detrás del oficial le hizo recapacitar su decisión. Era un hombre relativamente joven vestido como un oficinista camisa blanca de manga corta, pantalones negros, corbata y un maletín. Lo que le hacía destacar más que un payaso en un funeral, al menos en ese valle. "A Dado el caso será usted al que le presente esto entonces…" Dijo el moreno oficial entregándole un sobre sellado y con timbres legales. "Podría firmar aquí y aquí?"
-"Es una orden para que me permitan hablar con la señorita Noroeste, mi cliente." Dijo el oficinista detrás del oficial, entregando una tarjeta. "Un mi nombre es Tanto Extraño y soy el abogado de la señorita Noroeste." Esa simple presentación casi hizo que el inglés perdiera la compostura, y gracias a la atención que los demás empleados habían puesto en la escena. En menos de un minuto toda la mansión se entero de la existencia del abogado. Al fin la señorita tendría algo de ayuda. También muchos de los empleados que solían frecuentar el pueblo o los pocos que eran del valle habían reconocido a Tanto, pero ninguno se esperaba ese giro en el desarrollo.
-"Un placer, Jonathan Kimble, mayordomo en jefe de la mansión Noroeste." Dijo estrechando la mano del abogado, luego de firmar el acuse de recibido de los documentos.
Por lo tanto antes de que siquiera pudiera terminar de leer la orden legal, varias docenas de ojos estaban mirando al mayordomo y al abogado desde la mansión. El señor Kimble sentía el silencio que lo rodeaba. Era una clase especial de silencio donde podía oír desde los estertores del motor diesel a la respiración de los demás empleados. Y muy premisamente una respiración que sentía en la nuca, sabia sin necesidad de volverse que River Kristen estaba en la puerta mirándolo. Debía dejaros pasar? Era a la vez lo más fácil y lo más peligroso, no deseaba imaginar la reacción que tendría su patrón cuando se enterara. En el momento en que se diera cuenta que todo el esfuerzo hecho para ocultar a la Señorita, había acabado de una de las peores formas que podía para el siempre triunfante Preston Noroeste.
Había muchas otros caminos además de simplemente dejarlos pasar. Como por ejemplo aprovechar que la Señorita era aun menor y según la ley debía tener a alguno de sus tutores legales presente, incluso con esa orden. Pero la presión de las miradas en su espalda era demasiada, además ninguna persona, aparte de Ritter o de la misma Señora Kristren sabían que él sabía ese pequeño recurso legal. Así que muy británicamente tomo su decisión.
-"Por favor síganme caballeros." Sintió, más que escucho, el suspiro que los empleados dejaban salir cuando dio media vuelta y se encamino, junto al oficial y al abogado, hacia la puerta de la mansión. "Imagino que desearan hablar con la Señorita en privado, aunque tendría que pedir asesoría en eso, creo que al menos uno de los miembros del personal debería de acompañarlos."
-"No creo que sea problema mientras el Sheriff Blubs esté presente, a menos que se comente algo que entre bajo los estatutos del secreto abogado-cliente, en cuyo caso se los hare saber." Adelanto el abogado.
-"De ser así y dados algunos… percances que recientemente sucedieron en la mansión, creo que el lugar mas cómodo seria el salón de lectura del primer piso." Para entonces estaban frente a la puerta de la mansión. "Señora Kristen, podría decirle a la Señorita el señor Extraño y el sheriff la esperan?"
-"Sera un verdadero placer Señor Kimble." Respondió antes de desaparecer dentro de la mansión.
-"Señor Ritter, señorita Coolidge podrían alistar el salón de lectura del primer piso, el señor Extraño, aquí presente, y la Señorita creo que ocuparan donde sentarse y posiblemente donde tomar notas." Nadie noto el intercambio de miradas entre ambos mayordomos, antes que el menor, aun aparentemente confundido, se adentrada en el edificio. "Señorita Coolidge, además de eso." Dijo deteniendo a la mucama. Y volteándose a los 'invitados' "Los señores querrán algún refrigerio. Imagino que ya habrán desayunado, pero si desean comer algo considérense invitados de la casa."
-"Gracias, solo agua o zumo de frutas para mí." Acoto el abogado.
-"Tendrán donas?" Agrego, muy estereotípicamente, el sheriff.
-"Ya los escucho, señorita Coolidge, podría hacernos el favor. Aunque no creo que tengamos donas, pero habrá algunas pastas dulces. Si al sheriff no le molesta."
-"No me molesta en lo absoluto." Dijo el aludido. "Que son pastas?" Agrego mientras el abogado se sonrojaba un poco por la actitud del representante del orden público.
-"Podría llamarles repostería o pastelería." Respondió el mayordomo sin mostrar nada más que la famosa flema británica. "Señorita Coolidge, prepare también un servicio de café, con jarras además de tasas. Por aquí señores…" Dijo mi entras la joven empleada desaparecía sin haber dicho una sola palabra
El salón de lectura del primer piso tenia las dimensiones de la sala de estar de la casa de Tanto, estaba aparentemente en una de las esquinas del edificio, pues dos de sus paredes eran ventanales, dándole al salón una iluminación perfecta por casi todo el día y casi todo el año, también a través de los ventanales se podía salir al jardín, pero solo tenía una entrada por el interior del edificio. Tuvieron que esperar un poco mientras el mayordomo Ritter y otro hombre vestido de mayordomo, armaban una mesa plegable de madera y acomodaban cuatro sillas libretas y otros materiales. Antes que terminaran la señorita Coolidge llego con un carrito con refrescos, café y pastas, que el sheriff no tardo en empezar a degustar. Cuando había cargado un plato con una selección de pastas y tomado una jarra de café, la señora Kristen toco la puerta abierta. Mientras junto a ella aparentemente tranquila Pacífica noroeste miraba a ambos hombres.
-"Señor Extraño?"
-"Hola Pacífica un gusto verte." Dijo el abogado sintiendo como mujer lo miraba literalmente como una osa defendiendo a sus cachorros. Sabía lo que se sentía, se había criado en esos bosques, se pregunto que había pasado con el ánimo con que la había viso ir a buscar a la niña. "Disculpe señorita… Kristen? Debo habar con mi cliente en privado." Agrego demostrando valor ante esa presencia.
-"Señora Kristen… por favor." Dijo incomoda la mujer.
-"Discúlpeme, en mi defensa solo puedo decir que simplemente me parece muy joven para ese titulo." Dijo animadamente, con lo que logro solo una débil sonrisa de la mujer. "Entiendo que les preocupe Pacífica, pero debemos hablar en privado."
-"Si señor Extraño." Dijo la mujer acercándose a la pared e intentando mimetizarse con ella. El primer impulso de Tanto fue pedirle gentilmente que abandonara el salón, pero recordó que nunca, nunca, pero nunca debía ponerse entre una osa y sus cachorros.
-"Señor Tanto." Dijo la niña.
-"Si, Pacifica?"
-"Como habíamos acordado le pagare por medio de la economía de canje, como dice Grenda." Dijo mientras mostraba una delicadamente decorada caja de plata. "Este es mi alhajero escoja la pieza que más le guste para cubrir sus gastos." Abriendo la tapa que desplego varias repisas en su inferior, como una pequeña caja de pesca. Solo que en cada compartimiento había anillos, aretes, collares, dijes, brazaletes. Y cada pieza competía con las demás por ser la más deslumbrante. Tanto no supo que decir, había olvidado ese pequeño detalle, el defendería a la niña no por ningún sueldo o premio, la defendería porque eso era lo correcto.
Angustiado volvió a ver a los presentes el sheriff seguía en su cata de pastas finas lamiéndose ocasionalmente los dedos o tomando un sorbo de café ya con medio plato vacio, la señora Kristen… la señora Kristen lo miraba de nuevo como una osa, pero ya no como si se acercara a sus cachorros lo miraba como si estuviera a punto de golpearlos.
-"Pacífica me parece que…"
-"No solo es forma de pagarle es mi forma de expresar mi agradecimiento…"
-"Pero aun no hemos hecho nada, espera hasta que esté todo arreglado y entonces podremos hablar de cuanto me debes."
-"Se de peleas legales, de tratos y de juicios. Aunque nunca había entendido su verdadero significado, era una conversación de sobremesa cuando mis padres me trían del internado y querían aparentar que éramos una familia. También entiendo que aun no tenemos nada en firme y, aun, no es seguro que podamos ganar… por esa posibilidad de que todo salga mal y luego mis padres me tengan de nuevo encerrada, le pido que desde ahora tome lo que le corresponde por ayudarme…" Dijo con una sombra en sus ojos. "Ya que ganemos piensa que le pague de mas, puede tomarlo como un bono o devolvérmelo de otra forma." Dijo con más esperanza en su voz y una pequeña sonrisa.
Desesperado el abogado busco ayuda, él ayudaría a la niña porque podía y la niña lo necesitaba. Aunque no sabía qué hacer con esa mirada, sabía que ella ofrecía pagar eso más que por su valor monetario, por su propia voluntad. Iba más allá del costo, ella no se sentiría en paz si no luchaba por sí misma, en ese caso de la forma en que la habían educado eso significaba pagar una deuda, si solo la ayudaba sin más ella se sentiría vacía, posiblemente tendría libertad, pero sería una existencia vacía. Dentro de él lo supo, ella deseaba pelar de la única forma que podía, en ese momento. Como hija de los Noroeste eso significaba que debía pagar por su protección. Mientras la niña se distraía sacando las piezas de joyería para mostrárselas, busco apoyo el Sheriff era una nulidad que había acabado con el primer platillo de pastas y la jarra de café y parecía que se serviría otro plato mas. Solo quedaba alguien más en el salón.
La señora Kristen tenía una idea preconcebida de los abogados, por eso al oír que la niña iba a pagar a su abogado con joyería supuso que el hombre seria un charlatán al que le importaría poco la suerte de la pequeña, mientras pudiera tomar parte de la fortuna Noroeste en forma de la joyería de su heredera. No había dicho nada pues no quería romper las esperanzas de la Señorita, pero tenía pensado que hacer, solo ocupaba estar unos minutos a solas con ese abogaduchó para decirle lo que le iba a ocurrir si por un momento decepcionaba o traicionaba a la niña. Pero mientras la Señorita iba acomodando su joyería en la mesa que acababan de montar en el salón pudo ver a ese hombre a los ojos. No era lo que esperaba, no miraba las piezas que la Señorita iba acomodando en la mesa, ni tenía ojos de avaricia. Estaba angustiado, como quien debe hacer algo que no desea, ese no era un abogaduchó. Lo miro y él la miro por un instante, era la cara de un hombre que se ahoga y que grita por una cuerda de donde sostenerse.
Ese Hombre en verdad deseaba ayudar a la Señorita, que razones tendría no las podía imaginar, que capacidad tendría eso era aun mas difícil de saber, pero era sincero en querer salvar a la niña. Y como también conocía a la joven dama sabia que esa era su forma de actuar… que pagando sería la única forma en que de verdad se sentiría como parte activa de la lucha contra sus padres. En ese momento la niña mostraba un broche de esmeraldas, y mirando a los ojos del señor Extraño imperceptiblemente negó con los ojos, como lo esperaba la mirada del hombre se relajo. Mientras la niña seguía exhibiendo sus joyas ella iba negando para la tranquilidad del abogado, escogería una pieza de las que la niña no usara. Cuando la niña saco un dije con una piedra preciosa amarillo rosácea, afortunadamente no demasiado grande y que nunca la había visto usar, con los ojos le indico al abogado que debía pedir esa.
-"Esa me gusta…" Dijo el señor Extraño luego de confirmar la selección de la señora Kristen. "Creo que podremos usarla como material de canje."
-"Son zafiros amarillos, tiene un buen gusto señor Tanto." Comento la niña con una sonrisa, que solo duro unos instantes. "Me lo 'regalo' un socio de padre, un hombre asiático que nunca había visto, creo que él tampoco me había visto, pensó que tendría el tono de cabello de mi madre…" Por la expresión de la niña ambos el abogado y la mucama empezaron a sentir que habían cometido un error. "Pensó que mi cabello seria castaño o al menos no rubio, me encanto al verla siempre me gusto…" Dijo mientras sacaba del alhajero unos aretes y un broche con la misma piedra y estilo. "Es parte de un juego así que no debe separarlo… Siempre me gusto mucho, pero mi madre no me dejaba usarlos, siempre decía que por el color amarillo de las gemas al ser rubia y de piel blanca no se notarían, pero eso no hace que sean de lo más hermoso que haya visto." Acabo de decir mientras colocaba las cuatro piezas en una pequeña caja y para entregárselas al abogado.
Mientras tanto casi sudando volvía a ver a la mucama, para verla en el mismo predicamento, pero logro sobreponerse y por su mirada supo que ya era muy tarde para cambiar de opinión.
-"Entonces con esto hecho ya podemos seguir?" Pregunto el abogado mientras ponía la pequeña caja de tesoro en su bolsillo. Más decidido que nunca a dar lo mejor de si para la felicidad de la niña. Además, estaba seguro que encontraría forma de devolver las joyas.
-"Si señor Tanto." Dijo la niña.
-"Entonces Señorita, Señor Extraño, sheriff." Dijo la señora Kristen acercándose y tomando el alhajero. "Llevare las joyas de vuelta a su habitación. Me tardare un poco, una de las cuadrillas va a aprovechar que no está en la habitación para desmontar la puerta de la pared, Señorita." Ya Tanto no sentía esa tensión, al parecer la parte agresiva o 'bestial' de la personalidad de la mujer había desparecido, la mama osa le permitiría estar junto a su osezna. Mientras el sheriff seguía más entretenido en los bocadillos.
-"Entonces es hora de hablar de negocios." Dijo sentándose ambos a la mesa entrando en modo negocios, por lo que olvido su ligera incomodidad por la pequeña fortuna que tenía en su bolsillo. "Pacífica, ahora podremos hablar un poco más a detalle de que planeo hacer y lo que podrás oír cuando lleguen tus padres…" Ahora debía de poder hablar al menos unos minutos con su cliente, "Sheriff Blubs? Pobre del oficial Durland, seguro le gustaría probar alguna de esas pastas, no cree?
-"Durland…?" Dijo el oficial mientras se atragantaba. "Claro sería injusto que solo yo… pero cómo? No tengo nada donde poder llevarle algo. Además no creo que en esta casa… o sí?"
-"No me pregunte, nunca había estado en esta casa antes. Pacifica podrían alistarle una porción para llevar al señor Sheriff?"
-"No estoy muy segura, pero creo que no habría problema. Solo debe de que preguntar en la cocina."
-"La cocina?"
-"Si señor oficial solo diga que va de mi parte. Tome el pasillo hacia la entrada y en el salón tome a la izquierda…" Luego de darle unas indicaciones de cómo llegar a la cocina, el regordete oficial salió del salón. Ahora si podían tener una seria conversación abogado cliente.
-"Entonces te explicare que vamos a hacer… y lo que creo que harán tus padres. Puede que tengas muchas preguntas, pero como aun no sabemos cuándo llegaran tus padres te pido que confíes en mí, cuando termine de explicarte que haremos, si tenemos tiempo, podrás preguntarme lo que desees. Te parece?
-"Claro señor Tanto"
-"Empecemos lo que te dije ayer de la orden de restricción es verdad a medias…" El abogado explico cómo usaría el sistema legal del valle a su favor, sin decirle quien era su ayudante. Podría ser que saberlo le ayudara a tener más confianza pero aun tenía esa, justificada preocupación, por la reacción de sus padres, creía saber algo de los sentimientos de la niña, ya cuando todo estuviera arreglado seria el momento de decirle toda la verdad. "Otra cosa Pacifica puede que oigas cosas muy feas de ti, creo que tus padres harán todo para declarar nula la orden de restricción eso va desde decir que eres una niña mimada con un berrinche… a decir que no estás cuerda."
-"Pero señor Tanto, yo no…"
-"No tienes que decírmelo lo sé… Es como la otra noche, solo te digo que podrían hacer los abogados para que estés lista. Debes tomarlo tranquilamente, recuerda todas tus reacciones podrían ser gravadas y podrían usarlas para demostrar su punto de vista, solo deben saber cómo presentar tus reacciones lo peor posible ante el juez. Nosotros tenemos las armas que te dije y ellos esperan sorprendernos con alguna bomba. Pero no te preocupes, por decirlo de alguna forma yo soy el comandante de tu tropa y tengo algunas bombas propias en la manga. Perdona por dar ejemplos tan militares, pero tenemos que ver esto como una batalla."
-"Tratare Señor Tanto." Dijo mientras recordaba ese sueño donde precisamente havia una batalla. El abogado sabía que era lo más que podía espera. Por muchas razones confiaba en la niña, había demostrado mucha fuerza al haber pasado por todo lo que paso esos últimos días. Estaba en el transmitirle la confianza que necesitaba, demostrándole que el tenia las garras y los dientes mas filosos que los abogados de sus padres. En eso escucharon al sheriff quien tarareaba por el pasillo. Luego de lo cual entro con una pequeña canasta cubierta con un mantel.
-"Ese tipo ingles sí que es amable, les dijo que prepararan todo un plato para que Durland y yo almorcemos, pero debo ir a esconder la canasta a la patrulla si no les molesta."
-"No claro que no nos molesta para nada sheriff."
-"Gracias." Dijo el agente mientras salía apresuradamente del salón. "Es que ese inglés me dijo que podía ser que el señor Preston se moleste si me ve con la canasta." El abogado y la niña quedaron en silencio mientras miraban al animado oficial. "A Nadie les dijo? Al parecer los señores y algunos otros empelados ya están de camino desde Medford." Sabían que algo como esa canasta no le preocuparía a Preston Noroeste o seria la menor de sus preocupaciones. Eso hizo a Tanto recordar algo. 'Confía en mí. Si lo necesitas, Kimble es de confianza.' El comentarle la llegada de los Noroeste al sheriff debía ser la forma en que el mayordomo les advertía de la llegada de los dueños de la mansión y, además, de su tropa de abogados. El abogado sintió un estremecimiento mientras la niña se ponía algo pálida, no era un estremecimiento de miedo era de ansiedad. Debía de hacer todo, debía de esforzarse al máximo para salvar a esa niña enfrene de él.
-"No te preocupes Pacífica, al menos ya hablamos y podemos decir que estamos listos. Entre más rápido empiece más pronto lo solucionaremos." La niña no había perdido el temple, solo fue sorpresa en momento cuando supo que sus padres estaban por llegar. Podía ver como él no era el único que se estaba preparando para dar lo máximo. En eso vibro su teléfono. Mientras salían al salón para esperar a los señores Noroeste aprovecho para revisarlo, era un correo entrante.
'De: dpines
A: TntExtrano
Titulo: Primeros documentos.
Adjunto: JKimble_
Cuerpo:
Tanto estoy consiguiendo los documentos del acta, afortunadamente Marius estaba con su abuela, creo que lo tendré todo listo pronto. Por ahora te envió la información del Mayordomo. Te seguiré enviando las biográficas apenas las tenga listas. Les pedí que me enviaran una copia del documento que ocupamos de Austria, además de enviar otra copia al consulado en Portland, como pediste.
Olvide decirte algo muy importante. Suena raro, pero has lo posible por no ver a Preston Noroeste directo a los ojos, será mejor que hagas lo mismo con Prisilla. No puedo explicarlo bien, pero sus ojos tienen algo. Confía en mí no lo hagas!
Dipper.
PD: Suerte.'
También tenía de ayudar a la niña por ese chico que los estaba ayudando. Era extraña esa advertencia pero, el había nacido en ese pueblo, y no era lo más raro que había escuchado.
-"Que pasa señor Tanto?"
-"No es nada Pacífica, digamos que me avisan que están poniendo en posición la artillería pesada." Dijo con una sincera sonrisa. La niña no entendió muy bien, pero sabía que podía confiar en su abogado, solo faltaba esperar a que llegaran sus padres.
Continuara.
Gravity Falls temas y personajes pertenecen a Disney, por idea del genio de Alex Hirsch. Cualquier tema asociado a este relato es usado de la misma forma. Todo en esta historia está dentro del Famdom, y dedicado a los lectores y demás interesados en el Fandom de Gravity Falls. No tiene otro fin más que entretener. ¡Disfrútenlo!
