Para algunos el verano no es la época para disfrutar, pero para otras personas esos meses significan mucho más. Un punto en la vida donde se marca un hasta aquí, y sabes que ya la vida no será igual, que nada será igual. Mas en ese aparentemente aburrido y normal pueblo de Oregón llamado Gravity Falls.
Una nueva entrega. Pacifica y Tanto inician el enfrentamiento contra sus padres y el mejor grupo de abogados que el dinero puede comprar, el abogado de pueblo se enfrenta a la élite de la Costa Este. Aun así no es su mayor preocupación, se preocupa por algo que solo un residente de Gravity Falls tomaría en serio. Espero te guste este capítulo y el próximo miércoles (22 de Junio de 2018), si todo sale bien, publicare el siguiente capítulo. De nuevo esta historia, aunque sea por capítulos, puede leerse en forma independiente. Aunque forma parte de la misma línea narrativa o universo ficticio, así que me gustaría que ojearan el resto de mis historias.
Nota: No se si debiera contar esto como un crossover, aun así no lo haré, pero puede que alguien reconozca los nombres de los abogados.
Este es mi quinto Fic., gracias a todos los que me han leído y sus críticas, espero estar a la altura con esta nueva entrega.
Espero disfrutes tanto al leerlo como yo al escribirlo. Gracias!
-A Joseph: El estatus de Marius es algo que aun me reservo y sobre firmar ese documento en tan singular atuendo tiene un valor especial que descubrirás en los siguientes capítulos. Te falto contar entre los que saben el 'secreto' entre Dipper y Pacífica a los empleados de la mansión y la prima de Marius, Amara. Sobre los 'ojos Noroeste' solo diré que ya tenía escrito el capitulo antes de leer tu comentario, sobre detener a los Noroeste, no comas ansias. Y sobre los valientes de Wroclaw, a veces la mejor forma de enfrentarse a un tirano es el humor, busca el video de Chumel Torres 'Pomedia Colítica'. Gracias por comentar!
Gravity Falls Final del Verano: Un Misterio mal Guardado.
56. Guerrero.
La limosina era la misma que los señores Noroeste había tomado la tarde anterior para huir de la mansión luego de haber sido atormentados por el fantasma protector de su hija. Habían hecho los arreglos en el aeropuerto para tener un pequeño espacio donde, de ser necesario, podría dormir un chofer y cumplir con la normativa laboral de horas de manejo continuas. Así que el mismo chofer que los había llevado la tarde anterior los estaba esperando cuando aterrizaron desde Portland. También habían hecho arreglos con un par de compañías locales para transportar a la mansión al resto de los abogados que los habían acompañado.
Preston Noroeste era conocido por sus prácticas de negociación 'agresivas,' algunas veces tachadas de violentas. Para él enfrentarse a una mocosa malcriada sería fácil, por más ayuda sobrenatural que la niña tuviera. Estaba seguro que con solo ver al pelotón de abogados haría recapacitar a la pequeña rubia, era una táctica. La intimidación junto con el engaño solían ser los primeros pasos en una batalla psicológica. Y él había cubierto ambos, si por alguna razón Pacífica se atrevía a enfrentarlo sus abogados tenían el producto de esa noche de insomnio, un documento cuya mera existencia hacia que el valor de la justicia bajara, era consciente que la niña podría no decirles toda la verdad, pero ya todo estaba planeado solo debería mantenerla engañada hasta tener las imágenes y los originales de los documentos. Incluso ya había encontrado a un 'especialista en lo oculto' para que se encargara de castigar a ese leñador fantasma. El Espectro de Ojos Amarillos, que dominaba a los Noroeste, disfrutaba de esa sensación en sus marionetas, gozaba de su desesperación. Incluso iba a dejar sus mentes libres, luego de que todo acabara, para disfrutar esa desesperación.
La niña había pedido un documento legal para 'garantizar' algunas de sus ridículas peticiones. Aunque con los papeles que habían preparado, luego que ella aceptara y les diera la información sobre los documentos del fundador Nataniel y el escándalo se desinflara por sí mismo, Pacífica Noroeste desaparecería de la vida pública. El espectro aun no había decidido si seguir su plan original de enviarla a un internado en Europa o demostrarle cómo comportarse internándola en un manicomio. Muy dentro de la mente de poseída de Preston Noroeste, el verdadero Preston estaba cansado de suplicar pidiendo piedad para su hija, el Espectro de Ojos Amarillos los mantenía consientes a él y a su esposa para disfrutar de su reacción ante el funesto destino de su adorada hija.
La limosina estaba ascendiendo por la colina donde estaba la mansión, la calle privada que apartaba no solo simbólicamente a los Noroeste de la gente común, la primera visión que tuvo Preston y claro el ente que lo dominaba, fue el camión y el generador eléctricos estacionados frente a la mansión, sabían que por causa de el leñador la mansión había sufrido daños y que debían raparla a su esplendor normal. Pero por el tamaño de los vehículos del contratista no vio al otro vehículo aparcado en frente de la mansión hasta sobrepasarlos. El mismo Espectro supo que algo iba mal cuando noto el auto patrulla. Por eso encerró a las mentes de sus marionetas en ese lugar oscuro de donde las solía mantener. Mientras fijándose mejor vio al incompetente Sheriff del pueblo entrando, sin la menor preocupación o respeto, por la puerta principal de la mansión.
-"Kimble!" llamo apenas entro en la mansión sin esperar a Prisilla o incluso antes que llegarán los abogados
-"Como se encuentra… Señor?" Dijo el inglés como si nada estuviera pasando aparentemente listo para recoger el maletín del patriarca Noroeste.
-"Que significa eso?" Dijo mientras señalaba con el mentón al regordete oficial.
-"El sheriff Blubs vino a entregar unos documentos, acompañando a un invitado de la Señorita."
-"Que documentos?" Dijo Preston, fríamente, al no poner atención a la última parte de la respuesta.
-"Esta orden judicial." Decía mostrando el documento que más temprano el mismo Blubs le había entregado. "Para que el señor Extraño el abo…" No pudo acabar de responder, Preston había captado todo el peso de su respuesta anterior tomando el documento de sus manos precipitándose tras el oficial.
-"Como diablos saben que Pacífica se encuentra aquí?" Al recapacitar un poco aún algo cegado por el enfado agrego. "El abogado de Pacífica?" Lo cual lo hizo leer el documento.
'…por la presente bajo los estatutos del condado Tronco Suelto y del estado de Oregón, se ordena que se le permita al señor Tanto Extraño, en su condición de abogado, reunirse con la señorita Pacífica Noroeste, menor de edad, en condición de cliente. Para coordinar con la misma, en miras a un proceso extrajudicial sobre un convenio de mutuo acuerdo entre la señorita y sus padres…'
Decía en resumen apartando mucho lenguaje legal y adornado con sellos y firmas de la corte local. Ella se había atrevido a pedir un acuerdo judicial… Incluso había conseguido de alguna forma un abogado.
-"Si señor." Decía el mayordomo detrás de él. "El Señor Extraño, Tanto Extraño, un abogado local según sé."
-"Donde se encuentran…?" Dijo en un tono que podía bien ser el mismo de una sentencia de muerte.
-"Al parecer lo esperan en el salón principal señor."
-"Me esperan?"
-"Eso dijo el señor Extraño, que cuando llegara le informara que…" No importaba lo que dijera el criado inglés ya Preston no le ponía atención. Toda su atención estaba en esa malcriada y cómo estaba desbaratado sus planes. Y saboreando lo disfrutaría echar a ese abogado de pueblo de la mansión. El espectro solo imaginaba como destruir al abogado seguramente tendría una hipoteca o algún préstamo que podría comprar y cobrar dejándolo como un mero indigente… o decirle a ese tal 'Tim' que se encargara de él. No importaba de todas formas ese abogaduchó sabría lo que costaba enfrentarse a los Noroeste.
-"Lo dejo pasar así nada mas Kimble?"
-"Si señor vino con el Sheriff y según entendí aunque hubiera tenido sus ordenes al respecto, no habría podido impedir su entrada." El señor Kimble mantenía la vista al frente, años de experiencia en trabajar con Preston Noroeste, le habían enseñado a no verlo a los ojos cuando estaba enojado. "Entréguele esto a mi esposa, que espere para entrar junto a los abogados… también dígales que empiecen a revisar el documento." Dijo devolviéndole el documento al su empleado.
-"Ese abogaduchó estaba tratando de hacerme caer en mi propio juego? Ha!" dijo casi deteniéndose en el pasillo, era claro que deseaba que lo echara de su casa. Con esa prueba de su supuesto 'mal genio' el abogado y la malcriada tendrían una prueba fehaciente a su favor. Preston se detuvo ante un espejo para acomodarse el traje y regular su respiración. Poniendo su mejor cara entro al salón.
-"Pacífica no crees que has llevado esto demasiado lejos?" Dijo con la mejor de sus sonrisas. Mientras con una ojeada se daba cuenta que no tenían ningún aparato de grabación, al menos ninguno visible. En cambio el sheriff Blubs estaba presente, reclinado contra la pared con un plato en la mano y lo que parecía una jarra de café, manchado una de las mesas estilo Luis XVI del salón. En otro momento posiblemente habría machacado a quien se atreviera a tratar así una valiosa antigüedad. Pero ahora debía actuar de nuevo como un padre preocupado. "Usted debe ser el señor Extraño, disculpe que mi hija lo enredara en sus berrinches, usted sabe como son los niños." Dijo extendiendo la mano al abogaduchó, que tenía conciencia de haberlo visto en algún momento, una sombra insignificante mas como todos los del pueblo.
-"No es un placer, aunque ya nos conocemos señor Noroeste." Dijo el tipo sin siquiera dignarse a estrechar su mano. "Y sobre su hija, por favor si va a hablar con ella diríjase a mí, no por nada soy su abogado."
-"Así que no puedo hablarle a mi propia hija…" Dijo poniendo una expresión triste, que habría merecido un óscar. "Pero es solo un berrinche usted sabrá…"
-"No, no lo sé señor Noroeste." Interrumpió el abogado. "Lo que sé, es de toda una vida en la que usted y su esposa han hecho sufrir a mi cliente."
-"Pero como podría creer que yo…" Dijo tratando de abrasar a Pacífica. Pero eso era algo de lo que le había advertido Tanto, Pacífica solo aparto la cara para evitar el intenso de beso de su 'amoroso padre.' Dentro de Preston el Espectro rugía de furia asesina si solo estuviesen solos, o al menos sin el sheriff… Pero su momento llegaría. Fue separado de la niña cuidadosa, pero fuertemente por el abogado.
-"Me gustaría que no intente agredir a mi cliente, sheriff Blubs, fue testigo del comportamiento del señor Noroeste?"
-"Si claro…" Dijo, mientras ponía la jarra en la mesa regando parte de su contenido. El solo había visto que Pacífica se llevaba mal con su padre, pero en ese momento sin intención atisbo la mirada de Preston. Su primer impulso fue llevar su mano al arma que tenía en su cinturón, pero se contuvo por esa misma mirada, de alguna manera entendió que sería inútil, que todo sería inútil contra ese hombre… perdió la fuerza de sus dedos, dejando caer un pedazo de pastel de queso. Cuando llego a ese punto Preston se movió y dejo de mirarlo con esos ojos que refulgían en amarillo. Blubs nunca había destacado por su inteligencia, pero por esa sensación se dio cuenta que era primordial alejar a la niña de alguien con esos ojos, aunque fuera su propio padre.
Mientras el espectro trataba de 'mirar' al abogaduchó, quien conscientemente lograba evitar sus ojos. Se dio cuenta que de alguna forma lo sabía, sabía que podía significar verlo a los ojos… Seguramente la niña le habría dicho, aunque solo la había 'visto' así una vez, incluso había usado los ojos de ambos Noroeste a la vez. Pero parecía que no podría encargarse de esto fácilmente.
-"Bien si así lo desea." Dijo tomando el teléfono del salón. Borrando la cara del 'amable y amoroso padre' cambiándola por la más común de 'depredador industrial.' "Díganle a Kimble, que mi esposa y los demás invitados pasen al salón." Y mirando de nuevo hacia su hija y el abogado que seguía evitando el contacto visual agrego. "Me están forzando a tomar medidas por mi hija." Lo que solo le saco una sonrisa vacía al abogaduchó, pero era una pose, Tanto pensaba en la expresión del sheriff. Al evitar la mirada de Preston había visto como el millonario miro de reojo al torpe oficial y como este dejo caer el bocadillo que tenia entre los dedos y la expresión de su rostro, ese era ese 'algo' que le habían advertido evitar. Mientras tanto el mayordomo volvió a entrar al salón seguido de la señora Noroeste y la crema y nata del derecho de la Costa Este según pudo reconocer.
Por decisión de ambas partes pasaron a un lugar más 'cómodo,' El salón de reuniones del primer piso, lo suficientemente cerca del estudio de Preston como para tener una puerta que los comunicaba, así como una mesa de roble con capacidad para 12 personas ocuparon a casi toda su capacidad en un lado de la mesa Preston estaba en el sitial de honor, la cabecera, a su derecha se encontraba su esposa y uno a uno fueron acomodándose los abogados, casi con mayúscula, socios de bufetes, algunos ex candidatos a la suprema corte o cortes estatales y profesores universitarios. Tanto los conocía a todos, al menos había leído sus artículos o libros o había estudiado sus carreras, pero uno en especial le era conocido.
-"A Señor Extraño, es un gusto verlo. Aunque sea como ahora en bandos opuestos." Saludo este ultimo.
-"Lo mismo digo Profesor." Dijo sin más estrechado la mano del más respetado y temido profesor de la escuela de leyes de Harvard, conocido entre los estudiantes como 'el Kaiser' o 'Final Boss,' entre otros apodos no tan decentes. Lo cual era extraño, pues solo daba un curso de primer año. "O Debería llamarlo Doctor, ya que estamos fuera del campus?"
-"Mi estimado muchacho, ahora somos iguales ante la ley. Así que tomemos las cosas como son señor Extraño."
-"Sera un placer… Señor Kingsfield." Lo que dejo a la mesa figurativamente balanceada.
Ese leve intercambio de saludos tuvo un efecto inesperado entre los abogados presentes, los que estaban en la mesa y el resto, sus ayudantes, que se habían acomodado detrás de la misma. El sonido de los cuchicheos entre los ayudantes fue lo suficientemente fuerte como para que sus jefes los volvieran a ver dejando el salón y la mesa en un silencio casi sepulcral. Solo interrumpido por el motor de autoenfoque de las cámaras dispuestas por todo el salón para grabar tanto el proceso como sus integrantes.
-"Bien…" Dijo un ex candidato a juez de la Corte de Estatal de Apelaciones. "Podríamos empezar de una vez las conversaciones, o mejor tomamos un refrigerio antes de empezar? Ya no somos tan jóvenes como el señor extraño y la edad pesa." Era una forma de inclinar la balanza, dado que en derecho la experiencia era fundamental, ponía en perspectiva la superioridad de ellos sobre la niña y su joven abogado.
-"No faltaría más, además nunca se sabe que tan agotadoras pueden ser estas conversaciones." contraataco Tanto. "No podemos saber que tan larga será la jornada." Dijo sin hacer caso a la provocación. Acordaron un retraso en el inicio de la reunión de treinta minutos y se pidió un refrigerio a la cocina, mientras en ambos lados de la recién nivelada mesa empezaban a platicar.
-"Como te sientes?"
-"Algo nerviosa, pero no sé… ellos parecen nerviosos también."
-"Es normal que estés nerviosa y parece que pensaron que estiras sola, soy como una mala sorpresa para ellos. No te preocupes Pacífica… En todo caso deja que me preocupe yo." Dijo cerrándole un ojo en forma cómplice a la niña.
-"Ese es Extraño?" Decía uno de sus colegas al Dr. Kingsfiled.
-"Si, es una agradable sorpresa volver a ver a un buen estudiante."
-"No creo que sea tan agradable, dado que es el enemigo, Charles." Agrego otro de los mayores.
-"Claro que lo es, ahora esto ha pasado de ser un trámite, muy bien pagado, a ser un proceso legal." Respondió el aludido sonriendo como un depredador. "Solo es cosa de aprender a disfrutar el sabor de la sangre en la boca, la tuya o la del enemigo, o no recuerdas mis clases James?"
-"Aun tengo pesadillas con ellas Charles." Respondió James Hart, el más joven de los mayores, pero sin duda no el de menos prestigio. "Afortunadamente Harvard está de vacaciones y te tenemos a ti, entonces."
-"No te menos precies James, tu también fuiste de mis mejores Estudiantes."
-"Pero Charles, no vez lo que causaste." Dijo haciendo silencio, para que se pudieran oír los murmullos que por más que intentaban no podían evitar de sus asistentes. No era la única conversación con ese tópico, el apellido Extraño y miradas hacia el enemigo demostraban que el señor Hart no había sido el único en reconocer el nombre. Con distintos niveles de preocupación entre todo el lado Preston-Prisilla.
-"Déjame hacerte una pregunta James, si se diera el caso de que te van a encerrar con un animal, preferirías no saber si es un caniche o un león, hasta tenerlo ante tus ojos o saber desde un principio a que te vas a enfrentar?"
-"Siempre dices que ya somos iguales, pero cada vez que puedes haces que me sienta tu estudiante, con tu famoso método socrático." Dijo Hart ante la leve sonrisa de Kingsfield. "Tienes razón preferiría saber si debo huir por mi vida con el león o darle una patada al caniche."
-"Bien planteado… pero en esta ocasión, estarían encerrados ambos, no habría a donde huir." Respondió el profesor, con una expresión, que Hart recordaba de cuando alguien decepcionaba al profesor al responder mal una de sus preguntas.
Mientras estas conversaciones se llevaban a cabo. El Señor Kimble y el Señor Ritter, hacían lo que mejor sabían hacer ser invisibles, sirviendo a los presentes mientras ponían atención a sus conversaciones. En ese tipo de reuniones ambos lados eran considerados iguales, pero mientras la mitad de la mesa del lado Preston-Prisilla había una multitud, en el lado de Pacífica, la niña y su abogado estaban frente a frente, sin usar la cabecera de su lado. Así se habían acomodado por sugerencia de Tanto, para demostrar que la niña y él tenían el mismo peso en las pláticas, así como para evitar tener a Preston Noroeste y sus ojos directamente al frente. En medio de la mesa y sentado con la espalda recta, demostrando que era el representante de la ley se encontraba el aun intranquilo Sheriff.
Luego de la prorroga iniciaron de nuevo la reunión. Siendo el lado Preston-Prisilla, el primero en hablar. Uno de los mayores sentado cerca de Prisilla se levanto.
-"Por medio de los señores Noroeste y dada la solicitud de su hija, la señorita Pacífica, se redacto un documento donde los señores Noroeste le dan con gusto a su hija ciertas… garantías que esta pidió. Así que luego de consultarlo con el cuerpo legal de industrias Noroeste y en aras de la felicidad de la menor se preparo el documento pedido por la señorita. El cual solo está pendiente de la firma de las partes."
-"Tiene una copia del documento, no permitiré que mi cliente firme nada hasta revisarlo yo." Dijo Tanto mientras una leve sonrisa se dibujaba en la cara del Dr. Kingsfield.
"Caniches…" Pensó el catedrático.
-"No creo que sea necesario ya que es un asunt…"
-"Bien dado que no desean que se revise el documento, podemos dar por acabada la reunión… Sheriff?"
-"Aj o si… Según la corte del condado Tronco Suelto, dado que las partes no llegaron a un…"
-"Espere señor Extraño…" Dijo el abogado aun de pie, mientras sacaba de su maletín lo que parecía una tesis de grado encuadernada en cuero y se la entregaba al Sheriff. Quien procedió a llevar el 'libro' al otro lado de la mesa. Donde Tanto lo tomo y sin ningún cambio en su expresión, empezó a leerlo. Luego de cerca de 10 minutos en los cuales se había hecho el silencio en la mesa, interrumpido nada mas por el movimiento del lápiz de Tanto anotando algunas cosas en una libreta.
-"Señor Extraño podemos continuar?"
-"Disculpe consejero, pero apenas voy por la sección 6, Párrafo 18." Respondió este levantando la vista del 'documento,' y, como dije, no dejare que mi cliente firme nada a menos que lo revise primero."
-"Pero señor consejero, son más de doscientas páginas, no creo que pueda leerlo en un solo día." Dijo el letrado ocultando una risa.
-"De hecho podría, pero al ser un documento legal le debo poner más atención y como ve también tomo notas." Dijo mientras hacía pasar las hojas de la libreta. "Una vez termine se lo daré a mi cliente, junto con mis notas, para que ella misma lo lea y de su opinión al respecto." Dijo cerrando el 'libro' con un dedo en la página por donde iba. "O que crees de eso Pacífica?" La niña miro el documento en la mano de su abogado y las notas que había hecho.
-"Por mi está bien señor Tanto." Dijo mientras mentalmente recordaba. 'Creo es si… Pienso es no.'
-"Dado que tengo el permiso de mi cliente, creo que tomando notas y adjuntando mis comentarios. Terminare de revisar el documento para el miércoles en la tarde, hasta entonces no se lo daré a mi cliente. Como la discusión quedara en un hiato por eso, la señorita Noroeste pasaría a la custodia momentánea del condado. Con eso dicho." Simplemente se levanto de la mesa. "Creo que nos veremos la semana próxima caballeros. Sheriff Blubs podría tomar en custodia a la señorita Noroeste?"
-"Si… si claro Tan… Señor Extraño." Respondió el oficial.
El Dr. Kingsfield no pudo evitar pensar 'Jaque.' Orgulloso de la movida con que su pupilo había detenido el proceso, desconociendo el porqué Preston Noroeste había presionado con solucionar el problema con 'la malcriada de su hija' para el martes, vio que tanto había usado eso a su favor.
"Alto ahí." Dijo el mismo Preston. "Creo que esto ha llegado demasiado lejos por un simple berrinche de una niña demasiado mimada…" El Espectro deseaba hacer sufrirá todos los de la mesa, pero en especial a ese inútil que se había atrevido a cobrarle cien mil dólares por preparar un documento que ningún abogado podría notar que estaba lleno de huecos legales, usando contradicciones en diversos párrafos, tan alejados entre sí que sería imposible notarlos. Tirado todo a la basura por ese maldito abogado de pueblo, que ya había decidido hacer sufrir.
La mesa se quedo en silencio incluso los asistentes que tomaban notas dejaron de hacerlo, en un solo instante ese 'abogado de pueblo' había echado por tierra el trabajo de una noche entera.
-"No señor Noroeste. Si desean usar ese documento puede preguntarle a sus consejeros legales, al quedar en suspenso este arreglo extrajudicial, entra en vigor la ley de protección a menores por lo tanto mi cliente, su hija deberá estar en custodia del condado." El espectro casi se sale de control pero debería guardar calma, no podía dejar que la misma grabación que estaba haciendo para usar contra la pequeña malcriara lo mostrara a él perdiendo el control y dejarse llevar por su desprecio, así cuando viera la vida de ese maldito derrumbarse lo disfrutaría mas, debía encontrar de nuevo a 'Tim,' ese hombre haría que el abogado deseara haber muerto antes de enfrentarse a los Noroeste.
-"En tal caso." Dijo el abogaduchó. Mientras abría su maletín y sacaba varias fotocopias de un documento de cinco hojas. "Sheriff Blubs me haría el favor de pasar esto a los señores, creo que deberán turnarse o leerlo en grupo, solo traje tres copias." Al acercarse el Sheriff Preston mismo tomo las copias dejándose una él y dando una su esposa y los abogaos de su lado y la otra al resto, incluso al incompetente que había cobrado una fortuna por doscientas hojas de basura.
Mientras ellos leían en silencio el documento que había llevado Extraño, en el cuarto del Señor Kimble, Ritter sonreía de oreja a oreja mientras Kimble leía la pantalla de su computador.
-"Ese tal Extraño, por la reacción de los abogados del señor Preston, acaba de destrozarlos…" Desde su propia computadora podía ver la agitación del salón, gracias a las mismas cámaras que habían instalado los abogados y que él y Kimble habían interferido.
-"No me sorprende Jason." dijo Kimble mientras leía un numero antiguo de la revista de leyes de Harvard, que habían encontrado en internet. "Sabes quién es ese hombre, el mayor de todos los abogados, el de traje de tres piezas?"
-"Kingsfield? El que parece más ingles que tú?" Kimble solo dejo pasar la broma.
-"El Dr. Charles Kingsfield es la máxima autoridad del país en derecho, catedrático de Harvard, desde hace mas de 30 años y conocido entre los estudiantes como 'Final Boss.' Ha rechazado la nominación a Juez de la suprema corte al menos ocho veces, aparentemente prefiere enseñar, según este articulo que estoy leyendo."
-"'Final Boss,' sabes que quiere decir eso?"
-"Me lo imagino, lo extraño es que da un curso de primer año."
-"Una eminencia de ese calibre, para darle clases a críos que siquiera saben que van terminar la carrera?"
-"Exactamente…"
-"Como?"
-"Su curso es requisito para todos los cursos de segundo año, está ahí para ser un filtro, un colador. Solo quien soporte la presión, quien sea capaz de dar el máximo esfuerzo y tenga la pericia suficiente es capaz de terminar la carrera, ese hombre es la forma en que la escuela de leyes de Harvard se asegura de no gastar tiempo con estudiantes mediocres." Dijo para quedarse callado un instante. "Su clase tiene un promedio muy bajo de aprobación, pero la gran mayoría de sus estudiantes abandona antes del fin del semestre, esos que dejan el curso no son tomados en cuenta para el promedio de aprobación, según este articulo."
-"Debe ser un maldito."
-"Solo es como yo… no desea gastar esfuerzos en quien no los merece. Mírate a ti mismo en veinte años solo te he recomendado a ti." Sin quererlo el corazón de Ritter dio un salto al sentirse alabado por su mentor. "Pero tampoco te creas demasiado, aun te falta practica. Por ejemplo quita esa sonrisa de tu rostro, no fue para tanto."
-"No lo niego, Jonathan, pero como dijiste practico con el mejor." Recomponiendo su expresión.
-"Deberías practicar por ti mismo."
-"Eso también lo hago."
-"Como digas… Pero no creerás a quien menciona este artículo."
-"A Extraño…"
-"Era lógico, pero lo interesante es el título del artículo. 'Se creía imposible.'"
-"Que se creía imposible?"
-"Sabias que Harvard usa el sistema de calificación alfabético?"
-"Pues no, pero no me extraña es el más usado en el país."
-"Bien en los treinta y tantos años de cátedra de Kingsfield son menos de 10 personas los que han conseguido una A."
-"Ya lo dije es un maldito. Imagino que uno de esos 10 es Extraño?"
-"No exactamente. Hart, otro de los abogados de los señores, fue la primer persona en ganar una A, en verdad una A-, de hecho todos los de la lista tienen la misma calificación, una calificación A- seria entre el 90% y el 93% de la calificación total."
-"Y que es lo que hizo el señor Extraño?"
-"Como el título lo dice algo que se creía imposible."
-"Te gusta mantener el suspenso, verdad?"
-"Manías de la edad, lo descubrirás con el tiempo."
-"Entonces que fue lo que hizo extraño que parecía imposible?"
-"A+"
-"Como?"
-"Lo imposible, aprobó el curso mas difícil con el profesor más difícil de la universidad mas difícil y por si fuera poco con una nota de A+ o sea del 100%." Luego de un suspiro continuo. "Su promedio de graduación es el más alto en la historia de Harvard, con razón todos mencionaban su nombre, es como el Pele del derecho."
-"Como quien?"
-"Pele, es al futbol lo que Kobe Bryant al basket ball, pero mejor."
-"Algo así como Michael Jordan?"
-"Suma a ambos y tendrás a Pele."
-"No era mejor ese argentino?"
-"Gustos personales…"
-"Como sea, que hace un tipo de ese calibre siendo abogado en un pueblo que, por poco, no aparece en los mapas?"
-"Que es lo primero que te viene a la mente al pensar en este pueblo?"
-"Que es raro."
-"Ahí tienes tu respuesta."
Ritter recordó la impresión que había tenido de Extraño su traje de oficinista y no especialmente de una oficina de clase, su maletín que parecía comprado en una tienda de descuento. Mientras los abogados de los señores parecían tener de uniforme trajes a la medida ya fuera nacionales o extranjeros, costosos maletines en piel o metal, pines de corbata de oro, relojes rolex o similares. Quien los viera sabría que solo en ropa ellos levaban en un día lo que Extraño gastaba en un año. Además de su impactante y pesada presencia, en cambio la presencia del abogado de la Señorita era ligera, pero irradiaba cierta tranquila peligrosidad.
Ahora, para Ritter, la mesa le daba una imagen distinta de un lado los acorazados de la segunda guerra Bismarck y Yamato , del otro una moderna fragata rusa Gorshkov, era americano, pero no fanático y en barcos ligeros, los rusos llevaban una enorme ventaja. Las baterías de los acorazados no requerían un impacto directo en el barco ruso para dañarlo o hundirlo, por su parte la fragata podría bailar entre sus disparos mientras apuntaba sus misiles anti buque a los acorazados. La pregunta en la reunión, era quien soportaría más daño y quien podría causar más daño?
Para Kimble la imagen era parecida de un lado el peso de la experiencia del otro un desconocido muy habilidoso, pero lo poco que había hablado con Extraño y de sus reacciones notaba algo, algo que siquiera Rittter podría notar por mejor entrenado que estuviera, era algo que solo alguien como el que había vivido deslizándose entre el borde de la vida y la muerte podría reconocer, era la aseidad por la lucha, ese estado que convertía a una guerra en largos periodos de aburrimiento y breves periodos de terror. También muy adentro del señor Extraño el estaba preocupado, no por los demás abogados era por algo distinto que de todas formas le hacía desconfiar de él. Aun así no sabía cómo tomar a ese abogado.
-"Pero todo acabara si Extraño ve al señor los ojos…" Acoto Ritter sin falta de razón, el mismo Kimble había sentido esa mirada. Sabía que nadie, bien solo una persona, había resistido esos ojos y por lo que había visto desde las cámaras el mismo Extraño hacia lo posible por evitarlo. Era consciente de que Preston en verdad no se esforzaba por verlo, aun no lo veía como una amenaza. Pero con una vez que lo hiciera, un solo vistazo y seria el final para Extraño y, por extensión, para la Señorita. Por más que deseara no tenia forma ayudar en eso. Y cada vez Tanto Extraño se volvía más y más una amenaza real para Preston Noroeste. Con solo ver las caras de los abogados presentes estaba claro que había pasado a la ofensiva con ese documento.
-"Esto es ridículo Abogado." Dijo Preston Noroeste luego de leer el documento.
-"Sabe que si hace esto publico lo podríamos acusar de difamación, o no considero eso?" Acoto otro de los mayores del lado Noroeste.
-"Por mi está bien consejero, no soy yo quien acusa a sus clientes de maltrato. Es la señorita Noroeste aquí presente. Pero si desean presentar un caso en mi contra no puedo evitarlo." Dijo sonriendo. Para los Noroeste, mas en ese momento con el escándalo del encubrimiento tan reciente, algo así solo haría que la prensa se diera un festín. Preston negó con la cabeza casi imperceptiblemente.
"Otro caniche…" Pensó el Dr. Kingsfield. Mientras el 'consejero' se sentaba y trataba de desaparecer en la silla. El Espectro estaba más allá de la furia, de nuevo un humano lo estaba poniendo a la defensiva, todo desde esa maldita noche de la gala y ese maldito fantasma.
"Acaso piensa que levantar falsas acusaciones contra los señores Noroeste en verdad servirá de algo, es por todos conocido la saludable relación familiar de los Noroeste. Puede que, como bien dice el padre la niña, ella tenga un berrinche. Algo muy propio de su edad, como cualquier psicólogo podría hacerlo constatar.…" Dijo otro de los mayores, tomando la estafeta de su compañero caído. No era necesario ver la cara de Kignsfield para saber que pensaba de ese alegato mientras era pronunciado, o la de Extraño al debatirlo.
Mientras veía la escena, Ritter no pudo evitar pensar en una de esas películas de Kung fu, de bajo presupuesto, o un juego de video donde el héroe entraba a la guarida del villano e iba enfrentando y venciendo a enemigos cada vez más poderosos, acercándose poco a poco al 'Final Boss,' lo que le hizo pensar en el catedrático. Luego de que Extraño destrozara ese nuevo alegato, Ritter noto como, el abogado de la Señorita, leía algo en su teléfono. No podía saber que era la cuarta vez que lo hacía.
Tanto término de ojear el correo de Dipper, era la biografía y notas sobre otro de los empleados, un Chofer, pero no tenía tiempo para leer sobre ese empleado como no lo había tenido de leer sobre el Inglés, sobre la 'mama osa' y sobre la mucama. La buena noticia esa vez era que los documentos estaban casi listos, se alegro pues ya se estaba acabando el tiempo. Eran casi las 11 de la mañana y aunque las cosas se habían complicado un poco, por la mera presencia del Profesor Kingsfield, todo iba casi como lo esperaba, más bien un poco demasiado rápido, era fundamental que le enviaran el documento desde Austria. No era dudara de su que colaborador lo conseguiría, era que lo consiguiera a tiempo.
El abogado ya había sacado su 'armamento pesado.' La orden de restricción donde los mismos Noroeste aceptaban tener 'Problemas de Ira,' y por temor a que su hija se viera afectada, ellos mismos presentaban una solicitud para que la niña pasara a custodia del condado, hasta que lograran controlar esa condición mental. O conseguir un documento que así lo atestiguara, cosa fácil teniendo el dinero suficiente. Claro que no contaban con el acta 'Chalados, Timoratos, Lunáticos y Otros Perturbados que pueden dar Miedo, ser Peligrosos, Molestos o Incómodos.' Que databa de la primera década en el puesto del alcalde Befufftlefumpter, donde la decisión sobre la salud mental de un ciudadano, para el caso de un trámite legal, se dejaba a interpretación del juez. Además de que gracias a la carta del pueblo y dadas las circunstancias, solo necesitaba tiempo para quitarles la custodia de la niña a sus padres, casarse no era la única forma que había de que una niña de 12 años fuera declarada mayor de edad en Gravity falls.
Aunque sabía que al sacar el 'armamento pesado,' obligaba a su contraparte a sacar su propio 'armamento pesado,' que muy posiblemente solo podría ser contrarrestado por esa acta que estaban preparando en Austria. Además como preocupación adicional estaba esa advertencia y los cada vez más frecuentes esfuerzos del matrimonio Noroeste para verlo a los ojos. Sin contar la preocupación de que, hasta el momento, el Profesor Kingsfield no había participado en la discusión.
Poco más de una hora después luego de una leve discusión con otro de los letrados del lado Noroeste sobre lo impropio de la acusación de Maltrato a Pacífica de parte de sus padres, Tanto se mantenía tranquilo, pero era cuestión de tiempo para que alguno de los noroeste lograra verlo a los ojos. Y aun no habían sacado la artillería pesada, estaba seguro que iban a usar la condición mental de Pacífica como arma. Al ser casi medio día, por idea de Prisilla Noroeste, se serviría un refrigerio para los presentes. Tanto no se dejo engañar, si se servía ese refrigerio desaparecería la división entre ambos lados y sería imposible evitar quedar frente a frente con alguno de los Noroeste. Fue cuando recibió el quinto correo de Dipper.
'De: dpines()coldmail,com
A: TntExtrano()attoneryGF,com
Titulo: documento Austria y firma.
Adjunto: Declaracion_de_desgracia_jpg; Foto_Firma_sin_pantalones_jpg; Decalaracion_Marius_rtf, Declaracion_Testigos_rtf, Declaracion_propiedades_condesa_rtf
Cuerpo:
Estos son las imágenes del documento y de su firma, enviaran los originales al consulado de Portland, vía embajada en de Austria en Washington, estarán en el país en mínimo un día, pero la embajada durara al menos otros tres en enviarlos a Oregón, no se puede tener hacer más rápido. Las imágenes certificadas estarán en el transcurso de la tarde en el consulado de Portland.
Sobre el otro problema, el de la mirada. Hay una solución, aunque es algo difícil e incomodo. Sus ojos no tendrían efecto si tienes tus ojos irritados y usas anteojos contra el sol del tipo espejo, es fundamental que sean de espejo. Sé que es difícil, pero es la única solución que encontré.
Has evaluado a los empleados? Has hablado con alguno? Qué opinas de ellos?
Dipper.
PD: Como van las cosas? Que piensa ella?'
"Ojos irritados y Anteojos de espejo… Al menos no tendría que untarse la cabeza con grasa de mofeta, pensó algo irritado. Pero era una respuesta ahora 'solo' debía de hacerlo.
-"Que sucede señor tanto?"
-"No te preocupes Pacífica." Respondió el abogado. "Acabo de recibir algunas buenas noticias, pero también… no puedo decir que son malas noticias, pero si algo difícil que hacer." La niña no se dejo engañar, esa forma de decir 'no te preocupes' era suficiente para hacer que se preocupara mas. La niña aun no entendía bien que estaba pasando en esa mesa. Aunque, según creía, Tanto había logrado ganarles a los demás abogados hasta el momento. Pero aún quedaba ese señor, mayor y el más serio de todos, no miraba a Tanto como los demás en vez de mirarlo más bien lo analizaba. Sin saber la razón estaba segura que ese anciano sería el mayor problema para Tanto. Y si Tanto no podía hacer nada para detenerlo todo acabaría y sus padres ganarían. No podría soportar estar de nuevo bajo el control de sus padres. Solo podía hacer algo, volver a ponerse agresiva, sin pensar mucho lo que hacía solo pensó "Archivald…?"
Tanto miraba a la niña que había perdido toda expresión, pensó que alguna forma se había dado cuenta de su preocupación, no sería raro que entrara en shock ante la posibilidad de que siguieran maltratándola. Reafirmo su decisión de hacer todo lo que estaba a su alcance para ayudarla. Sus mayores preocupaciones eran el señor Kingsfield y los ojos del matrimonio noroeste. Contra Kingsfield sabia como lidiar, pero contra los Noroeste no le quedaba más que seguir el consejo del chico, por lo que releyó ese mensaje para estar seguro de lo que le decía, en esa ocasión leyendo con más cuidado algo le pareció fuera de lugar.
Que pensaba de los empleados solo había tratado levemente con el inglés, mientras había sentido y temido a la 'mama osa,' pero casi nada mas con los demás. 'Que piensa ella?' Por la carta se dio cuenta que su mejor fuente de información estaba junto a él.
-"Pacífica… Pacífica?" le costó unos instantes que la niña saliera de ese estado meditativo. Mientras Prisilla Noroeste los conducía al salón principal para el refrigerio.
-"Perdone señor Tanto, estaba un poco distraída."
-"No te preocupes, dime algo que opinas de la señora Kristen?"
-"La señora Kristen…?" Dijo pensativa la niña. "Es buena persona aunque a veces la noto, o se como melancólica. Sabe una vez me ayudo salir a escondidas de la mansión, el sábado antepasado cuando Grenda me invito a comer Pastel de manzana donde linda Susan, bien no solo ella todos en la casa me ayudaron, en especial el señor Kimble, de alguna forma se le ocurrió disforzarme de chico. Cuando le conté todo eso a Grenda, ella pensó que el señor Kimble parecía uno de esos mayordomos de películas espías…" los minutos en que duraron en ir al salón y esperar a que sirvieran el refrigerio Tanto entendió mucho de lo que Dipper había dado a entender, pero necesitaba más para corroborarlo que los documentos que el chico le había enviado. También seguía el problema de la mirada.
-"Desea algo en especial, señor?" le pregunto una de las empleadas acabando la conversación con Pacífica. Mientras varios empleados, supervisados por el Señor Kimble, servían el refrigerio. Justo como esperaba. Noto como varios de los demás abogados tenían, además de platos, copas de distinto tipo, eso le hizo recordar algo de su tiempo de estudiante, y se le ocurrió que hacer.
-"Me podría servir alguna bebida de aperitivo? Aun no tengo mucho apetito." Había ideado como tener ese 'accidente' que le irritara los ojos, ya luego se ingeniaría para conseguir los lentes.
-"Alguna en particular?" Dijo la joven mientras se volvía al carrito que contenía las bebidas. "Tenemos vermouth, campari, fernet, cynar, dubonnet y pineral." Hasta ese momento Tanto solo esperaba alguna crema u otro licor suave. "Pero si desea algún otro solo háganoslo saber." Dijo la joven con una sonrisa." Era frecuente para los refrigerios, en ese tipo de reuniones, servir bebidas para despertar el apetito, que, tomadas un péquelas cantidades, servían para aligerar un poco la tensión y que la conversación fuera de la mesa oficial también fuera más productiva, además de ayudar a abrir el apetito, pues no se podía saber en qué momento se podría hacer otro receso. Ahora a Tanto, solo le quedaba recordar cuál de los digestivos que le habían ofrecido tenía menos contenido alcohólico, quería irritarse la vista sin demasiado dolor.
"Me podría ayudar, podría decirme cual es el más suave?"
"Personalmente no lo sé… pero deme un momento" Dijo la joven mientras se dirigía hacia el inglés que atendía y supervisaba junto a la mesa del buffet. Al volver con una sonrisa respondió. "El señor Kimble le aconseja el dubonnet o el cynar, también dijo que si desea algo más suave tenemos cremas dulces, aunque no serian buenos aperitivos." Era un callejón sin salida el preguntarle a la señorita, y el no conocía ninguna de esas bebidas, así que opto por la de nombre más atrayente. "Entonces optare por el dubonnet, gracias." Tras lo cual recibió una copa amplía con un líquido rojo, que no le pareció de mal gusto… Probablemente debería de dejar la degustación para otra ocasión ese día tendría un accidente...
-"Aggg" Dijo cuando 'accidentalmente' al llevarse la copa a los labios golpeo el descansabrazos del sofá donde estaba con el codo, empapando su cara y sus ojos con la bebida, un poco tarde se dio cuenta que no tendría que actuar mientras unas gotas del licor se filtraban por entre sus parpados cerrados. Dejando en silencio a todo el salón, mientras la misma joven que le había servido le indicaba que no se limpiara los ojos y lo sacaba del salón, sosteniéndole las manos para que no tocara sus ojos. Mientras alguien le limpiaba los ojos con lo que parecía agua carbonatada.
A ciegas lo condujeron a algún cuarto, podía oír a Pacífica, que había decidido acompañarlo, tanto por preocupación como para no quedar sola tras las líneas enemigas, también ayudaba a mantener sus manos alejadas de sus ojos, tapados ahora con una servilleta de tela limpia.
-"No permitan que se toque los ojos." Dijo una voz que no habría reconoció, de no ser por el acento inglés. Dijo mientras le indicaban que se sentara y luego se recostara en lo que supuso seria un sofá. "Señoritas déjenme solo, no es un procedimiento muy complicado, pero necesito espacio." Dijo la misma voz en tono neutro, como Tanto había leído el señor Kimble tenía entrenamiento en primeros auxilios y, afortunadamente, al estar cerca se encargaría de su 'accidente.' "Bien señor Extraño no abra los ojos hasta que le diga." Dijo el inglés quitándole la corbata y poniendo una toalla alrededor de su cuello. "Simplemente debemos de lavarle los ojos con solución salina, eso limpiara el poco alcohol que queda e hidratara sus ojos." Decía mientras limpiaba los ojos del abogado con el agua salada esterilizada. "Con eso estará bien y podrá ver normalmente en unos minutos espero, si no deberemos llevarlo al hospital."
-"En serio es así de peligroso." Dijo tanto al pensar que su 'accidente' había sido más grave de lo que él había planeado.
-"Afortunadamente creo que no, pero al menos así aprenderá a no arriesgarse tanto señor." Dijo el inglés. "Para otra vez que desee simular un accidente con sus ojos le sugeriría que use pimienta, es igual de efectiva y no causa daños colaterales." Al oír eso Tanto dejo de pensar en sus ojos. "Por suerte tenía una botella de agua de soda a mano, tampoco creo que nadie más notara que era casi imposible golpear de esa forma el sofá, así que no se preocupe por que alguien más lo notara."
Continuara.
Gravity Falls temas y personajes pertenecen a Disney, por idea del genio de Alex Hirsch. Cualquier tema asociado a este relato es usado de la misma forma. Todo en esta historia está dentro del Famdom, y dedicado a los lectores y demás interesados en el Fandom de Gravity Falls. No tiene otro fin más que entretener. ¡Disfrútenlo!
Algunos personajes también deben tomarse con las mismas circunstancias y son propiedad de Twentieth Century-Fox Film Corporation.
