Para algunos el verano no es la época para disfrutar, pero para otras personas esos meses significan mucho más. Un punto en la vida donde se marca un hasta aquí, y sabes que ya la vida no será igual, que nada será igual. Mas en ese aparentemente aburrido y normal pueblo de Oregón llamado Gravity Falls.
Una nueva entrega. En vez de ser un final el veredicto sobre la tutoría de Pacifica y la orden de restricción a sus padres es un comienzo. Un cambio en la vida de algunos de los protagonistas de esta Historia. Espero te guste este capítulo y el próximo miércoles (19 de Septiembre de 2018), si todo sale bien, publicare el siguiente capítulo. De nuevo esta historia, aunque sea por capítulos, puede leerse en forma independiente. Aunque forma parte de la misma línea narrativa o universo ficticio, así que me gustaría que ojearan el resto de mis historias.
Nota: No se si debiera contar esto como un crossover, aun así no lo haré, pero puede que alguien reconozca los nombres de los abogados.
Este es mi quinto Fic., gracias a todos los que me han leído y sus críticas, espero estar a la altura con esta nueva entrega.
Espero disfrutes tanto al leerlo como yo al escribirlo. Gracias!
Para Joseph: En verdad son buenas noticias, pero al menos esperaba que siguieran con las novelas graficas, esperaba que ni Disney ($) ni Hirsch nos dejaran olvidados, mientras no saquen una segunda saga de baja calidad. También soy más de leer que de ver TV, así que si sale una novela corta de Gravity Falls estaría más que feliz. Como siempre gracias por tus comentarios.
Gravity Falls Final del Verano: Un Misterio mal Guardado.
60. Encrucijadas.
-"Me gustaría hacer algo por ustedes." Dijo el señor Kimble. "Pero como comprenderán eso ahora está fuera de mis posibilidades." Se encontraban en el salón principal de la mansión Noroeste y frente a él estaban los últimos cuatro abogados que quedaron luego de que acabara el proceso.
-"No se preocupe de todas formas habría sido algo… incomodo acompañar a los señores Noroeste dadas las circunstancias." Respondió Kingsfield. "Ya me las arreglare, no será la primera noche que pase en un motel de carretera. Ya mañana hare arreglos para ir a la cuidad y será cosa de tomar un avión."
-"Tampoco por mí." Acoto Hart. "Por lo que paso podría ser buena idea pasar en este valle unos días." Dijo de pie mirando la montaña a través de los ventanales. "Parece un sitio tranquilo y ya que ocupo pensar podría aprovechar para hacer algo de senderismo." Tanto tenía el deber de hacerlo cambiar de idea, había una razón que un valle con las bellezas naturales y a cercanía a la carretera estatal como Gravity Falls no era un paraíso turístico… Aun no encontraban rastros del último grupo de 'fuereños' que pensó que sería 'bonito' dar un paseo por esos bosques, tampoco era que después de dos años esperasen encontrar algo.
-"No creo que sea buena idea…" Empezó el juez. Que seguramente había pensado lo mismo. Pero el mismo Hart lo interrumpió ante la mirada de su antiguo profesor.
-"Era broma Charles, solo pasare aquí la noche y te acompañare mañana al aeropuerto… Y ni lo menciones apenas me acomode en el motel, la llamare…" Luego de una leve pausa agrego. "Aunque la idea de tomar unas vacaciones no es mala, espero que Susan tenga tiempo en su agenta. Tengo mucho en que pensar..." Dijo mientras volvía a ver al abogado del pueblo sabiendo que tendría que pasar algún tiempo antes de encontrar esa pasión por la 'Justicia' con que lo había destrozado esa misma tarde. Tanto se dio cuenta que se había perdido de algo, al notar que a los presentes esa insólita conversación le parecía normal.
-"Señor Extraño." Continúo Hart, luego de comprender la expresión del más joven. "Le tengo una consejo, mas como hombre que como abogado. No se le ocurra enamorase de la hija de un ex profesor. Y menos aun casarse con ella." Dijo sonriendo. Tras lo cual Tanto entendió, confirmado una de las 'leyendas' de sus tiempos de estudiante.
-"Bien no será un hotel 5 estrellas, pero el motel del pueblo es bueno camas limpias, sin bichos, no muy lejos del centro y en casi todas las habitaciones hay agua caliente, incluso la mayoría tienen un televisor que funciona, al menos durante la revisión a inicios del verano." Acoto el juez.
-"No asuste a los turistas su señoría." Intervino tanto, aunque hubiera preferido que los dos 'fuereños' salieran ese mismo día del valle, pero ya era difícil que lograran llegar al último autobús. Y en el pueblo no había taxis, al menos ninguno se aventurara a ir y volver a Medford en medio de la noche.
-"No los asusto, tomar una ducha con el agua directo de las montañas es una experiencia inolvidable, mas si es temprano en la mañana." Dijo el juez sonriente.
-"Precisamente esa experiencia preferiría evitarla." Le respondió Kingsfield.
-"O, si lo deseas Charles, podríamos pasar de juerga como cuando estábamos en la facultad." Continúo el juez. "Recuerdas la vez cuando el decano te llamo por el lio con la fontanería, cuando se te ocurrió que Kennedy se vería…" Su voz fue desapareciendo ante la mirara del Profesor. "Bien tienes razón ya no estamos en edad para esos trotes además no creo que le agrade a Lindsay." Dijo el juez apartando la vista. Tanto reconoció la reacción, era la famosa mirada de Kingsfield. Se pregunto si en Harvard aun correría la leyenda del estudiante que fue internado por colapso nervioso luego de hacerle una broma al profesor.
-"A si señor Extraño, lo llama la Señorita." Continúo el señor Kimble. "No sé si tomar eso como la última cosa que hago como mayordomo de la mansión o la primera como tutor de la Señorita." Dijo el inglés sonriendo, ante la mirada desaprobatoria de Tanto.
-"Eso tendría que verse según los estatutos de su contrato de trabajo, señor Kimble." Intervino Kingsfield.
-"Según mi contrato, dado que vivo en la mansión, por casi cualquiera razón de que renuncie o sea despedido tengo un día de gracia para organizar mi salida."
-"Pero eso no importa en este caso, Charles." Acoto el juez. "Desde que firme el documento, Kimble es legalmente es el tutor de la señorita Pacífica."
-"No estaría tan seguro su señoría." Intervino Hart. "Estrictamente hablando ese documento seria valido cuando se presente ante la corte, y sea tramitado y archivado en la misma. Aunque siento usted el juez, podría decirse que usted es la representación de la corte, aunque no estuviera en ese cargo durante el proceso."
-"No según los estatutos de legitimización de evidencias." Respondió Kingsfield.
-"Pero Charles, esos documentos no son evidencia, su valor legal depende de la misma corte." Respondió el juez.
-"En tal caso tampoco la orden de restricción seria valida en este momento, así como la aceptación de Kimble a ser tutor, serian validas hasta estar archivadas en la corte." Acoto Hart. Mientras los otros dos abogados pensaban esa última declaración Tanto se levanto y fue con Kimble.
-"Perdónenme caballeros mi cliente me llama."
-"No se preocupe señor Extraño."
-"El deber es el deber."
-"Te esperamos, los llevare a todos al pueblo, no creo que Blubs vaya a volver pronto."
-"Entonces caballeros ya vuelvo." Y cuando juzgo que estaba a una distancia prudencial le menciono a Kimble. "Debí advertirle le que ante ellos, ante 'nerds del derecho' tenga cuidado con lo que dice. Siempre me extraña que hagan bromas sobre fisicomatemáticos o otros profesionales que se pasan horas discutiendo 'si el café se enfría más rápido solo o con leche' o 'cual sistema operativo es mejor para alguna computadora en especifico,' y nadie se diera cuenta de la discusiones ente juristas, puede que esos tres no dejen de discutir toda la noche o que al final lleguen a la concusión que usted no es inglés." Le comento a Kimble.
-"Técnicamente tendrían razón, como dije antes soy irlandés." Dijo sonriendo ente la sorpresa de Tanto, habría jurado que el ex mayordomo no tenía sentido del humor.
Según supo Tanto, Pacífica estaba cenando, con más apetito del que había tenido en días, en la cocina, junto algunos de los empleados. Antes de entrar Kimble se estiro el traje y le pidió unos momentos al abogado para entrar antes.
-"Seria descortés para un invitado entrar sin anunciarse, déjeme entrar primero y espere a que lo llame." Dijo de nuevo en esa actitud que Tanto consideraba normal en el mayordomo. Y luego de dejar sin una sola arruga visible su traje paso a la cocina. "Pase señor extraño." Llamo unos momentos después. Tanto abrió la puerta solo para ser ovacionado por casi dos docenas de personas que, de alguna forma, se habían acomodado en la cocina. Para que primero Pacífica, luego la mama osa y una de las mucamas en nombre del personal femenino de la mansión le dieran un beso en la mejilla y el Señor Ritter y uno de los cocineros le dieran la mano, para sorprenderse con un abrazo del señor Kimble, de parte del personal masculino.
-"Señor Extraño." Dijo 'mama osa' mientras aun seguían aplaudiendo. "No se nos ocurrió otra forma de expresarle nuestra gratitud por lo que hizo usted hoy." Dijo visiblemente afectada. "Nunca esperamos que pasara algo como esto. Ni se pregunte en contar con nosotros para lo que desee."
Luego uno a uno todos los presentes lo felicitaron y le agradecieron. "Eso era para lo que estaban hechas las leyes." Pensó Tanto, para ayudar, pero agradeció de de todas formas. Cada quien a su manera quiso agradecerle desde una invitación a cenar cuando no estuvieran los señores, a arreglarle el jardín o un simpe para lo que necesitara de parte un enorme hombre de color que lo abrazo llorando. Que supo se llamaba Kevin, uno de los choferes de la mansión, aunque él se proclamo a sí mismo como 'chofer de la Señorita.' Quien era la última en la fila para felicitarlo.
-"Gracias señor Tanto."
-"No es solo a mí, recuerda lo que te dije."
-"Lo recuerdo, puede que este parado sobre los hombros de gigantes, pero no se engañe a usted mismo, si me salvo es porque usted es otro gigante." Dijo la niña con la más bella sonrisa que le había visto.
-"La primera vez que oigo que el gigante salva a la princesa." Dijo sonriendo el también. Luego de hacer un brindis en su honor, encabezado por el señor Kimble, con lo que lo dijeron era el vino remanente de la gala de ese año, la pequeña multitud volvió a sus tareas normales. Hasta que al final solo quedaron La señora Kristen, el señor Kimble y la niña, además del cocinero y dos empleados mas limpiando la vajilla.
Tanto tenía que ver cómo llevarse los regalos que los miembros del personal le había dado, desde un pastel hecho por una de las cocineras o un contenedor de plástico, preparado por otro cocinero, con algo llamado 'pozole,' junto con otro con 'mole' y tres frascos pequeños de salsa picante etiquetados, que todos le aconsejaron probar primero la que decía 'suave', si lo soportaba y le gustaba probar luego el que tenia la etiqueta de 'media' y, si le gustaban y además era de espíritu aventurero, la de etiquetada con 'fuerte,' una botella de vino que prefirió no preguntar su procedencia y la invitación a cenar para cuando los señores tomaran sus vacaciones. Más tranquilo al ver que se necesitaría un ejército para sacar a la niña de la casa se dispuso a irse.
-"Muchas gracias a todos, pero el juez me espera y si lo conozco bien no estará tranquilo hasta que me revisen en el hospital. Así que ha sido un gusto conocerlos y Pacifica, fue un placer poderte ayudar."
-"Pero no puede ir al hospital con todo eso, se echara a perder." Dijo la señora Kristen. "Déjeme revisar creo que tenemos cajas térmicas, en uno de los almacenes." En tono 'mama osa,' mientras salía de la cocina.
-"Pacifica creo que estarás bien ahora, así que ya no me necesitaras al menos por unos días, disfruta un poco del verano."
-"Muchas gracias señor Tanto lo haré, si puedo…" Dijo mirando un instante a su nuevo tutor. "Podría ser abuso, pero ocupo otro favor, digo su ayuda." Le pidió que se inclinara susurrándole que sería ese favor, para mantener el secreto. "No sé si con lo que le page antes sea suficiente…"
-"Ni lo menciones." Dijo el abogado sonriente. "Más bien estaba pensando en cómo, por así decirlo, darte el cambio. Dame unos días para revisar los archivos, no creo que sea difícil."
-"Bien Kimble fue un placer y quería pedirle…"
-"Aun debo acompañarlo afuera, me intriga un poco saber a qué conclusión llegaron sus colegas respecto a mi estatus actual. Y debemos darle oportunidad a River… a la señora Kristen, de que traiga la caja." No bien había terminado de mencionarla llego la dama, con una caja de poliestireno.
-"Encontré varias esta será del tamaño perfecto." Dijo la señora Kristen entando con una caja blanca de un material banco bastante grueso. Que sin preguntar empezó a llenar de cubos de hielo. "Por estar lejos de la ciudad algunas carnes y otros productos frescos llegan a la mansión embalados en estas cajas, así que mantendrá sus comida en buen estado al menos un par de horas." Dijo la dama mientras ponía los paquetes en la bolsa acomodándolos entre el hielo.
-"Precisamente no mencione eso de nuevo o les pregunte nada, podríamos quedarnos aquí hasta mañana." Le advirtió. "Entonces Señora Kisten, gracias por todo y disculpe las molestias… Auch." Dijo tanto cuando la mujer sin previo aviso lo abrazo de nuevo.
-"Gracias a usted señor Tanto y no tendrá que esperar mucho para esa cena yo misma lo invitare una vez que se normalice todo un poco. Dijo luego de soltarlo. Tanto no supo que decir, luego de esa explosión de hada la mujer volvió a ser mama osa y tomo la mano de la niña.
-"Señorita creo que ha tenido muchas… impresiones hoy, así que lo mejor será que se vaya temprano a la cama." Pacífica conociendo un poco mejor a la mujer supo que no había forma de negarse a ella.
-"Aun tengo que cargar el teléfono para llamar y avisarle a… Grenda." Dijo la niña, pero todos notaron el cambio en su tono de voz.
-"A lo olvidaba." Dijo Tanto sacando un teléfono 'desechable' de su bolsillo. "No será el último modelo, pero podrás llamar con él sin preocuparte que este interferido, aunque no creo que tenga muchos minutos." A la niña se le abrieron los ojos con emoción y tomo el teléfono como si fuera el mejor regalo que le habían dado, que en cierta forma lo era. "Ya ahora será difícil recargarlo por la elección las oficinas cierran temprano, como casi no hay tiempo todas las empresas y compañías del pueblo cierran temprano, así los candidatos tienen las noches para hacer campaña, si alguno llegara terminar antes de las 10 p.m. me sorprendería." Agrego el abogado, dándole una escusa los miembros de cierto comité de campaña, en el que la mayoría no pasaba de los 12 años.
-"Aun así gracias." Dijo la niña de nuevo.
-"Mañana arreglaremos esa línea." Agrego Kimble. "Ahora como primer acto oficial de tutor, debo estar de acuerdo con que sería mejor que vaya a descansar Señorita."
Tanto volvió a despedirse de Pacifica y tomando la caja en brazos siguió al señor Kimble.
-"Señor Kimble…"
-"Llámeme Jonathan, si no le molesta, Tanto."
-"…Jonathan, no me he disculpado por meterlo en este lio sin avisarle siquiera, en realidad fue literalmente que una emergencia…"
-"Tanto, no le negare me tomo por sorpresa y aun no sé muy bien como me las arreglare, tengo algunos asuntos que terminar ahora que no estaré como mayordomo de los Noroeste y según lo que me dijo el juez para todo efecto ahora tengo una hija preadolescente. Pero no sabe desde hace cuanto tiempo deseaba que alguien evitara los abusos que le hacían a esa niña. Por eso me quede trabajando para los Noroeste, esperaba, al menos, dejarle ver un poco de la realidad. No lo que sus padres le enseñaban… cosa que creo que no hice muy bien tampoco. Pero gracias a usted, termine dándole un sentido a todo ese tiempo."
-"Me gustaría tomar todo el crédito, pero…"
-"Le doy el crédito que merece." Lo interrumpió el irlandés. "Usted fue el que tomo la decisión al final, sea lo que sea que ese 'enfant terrible' hiciera." Lo dijo ligueramente rudo, pero su expresión no cambio, aunque por lo poco que conocía al irlandés no pudo decir si le tenía algún resentimiento contra Dipper.
-"No crea que le tengo ninguna antipatía al joven, Tanto... al menos ya no." Continúo luego de unos instantes de silencio. "Al principio no me agradaba mucho, pero con el tiempo entendí que no era culpa suya, él pudo hacer más por la Señorita en días que yo en ocho años. Y más que enfadarme me hicieron ver que debía agradecérselo, de hecho les agradezco tanto a él como a usted." Pero aun Tanto sentía algo en el mayordomo que no podía explicar. Lo que carcomía a Kimble era la forma en que el castaño había anticipado con tanta certeza como se comportaría, algo que pondría alerta a cualquier ex agente de inteligencia. Antes había pensado en hablar con el joven Pines para evitar que perjudicara a Preston Noroeste, ahora no estaba seguro de que hacer, empezaba a temer que tanto sabía de su pasado y claro si había logrado descubrir algo de La Escuela. Además que, como alguien más estaba entre la Señorita, su fortuna y el mundo, la vida podría ponerse muy interesante para su antiguo patrón. Al menos y todavía no sabía cómo sentirse por eso ya no tenía voto en la escuela, sería solo una voz más en la lista roja. Eso le recordó que tendría que comunicarse con sir Justin, sobre lo que había pasado.
-"Herm…" Tosió Tanto, al legar a la puerta, cargando la caja le iba a ser difícil abrir. Sacando a Kimble de sus pensamientos.
-"A Perdone… estaba pensando que hacer mientras nos facilitan una vivienda, ya mañana tendré que abandonar la mansión y aunque puedo pagar algo pequeño no me gustaría que la señorita este incomoda pero es preferible a dejarla aquí." Improviso Kimble rápidamente, aunque era algo que el mismo Tanto pensaba.
-"Pues…" empezó tanto siendo interrumpida por la conversación del otro lado de la puerta.
."…Y entonces el decano dijo: 'Eso no debería de ser pertinente.' Y Charles respondió: toda prueba es pertinente abogado…" Lo que arranco una carcajada de los dos de los abogados y una risa del Dr. Kingsfield. Tanto tristemente supo que se había perdido uno de esos momentos que cambian la forma de ver al mundo. Mientras sus tres colegas volvían a verlo, lamentablemente guardando silencio.
-"A Tanto que deseaba la señorita?"
-"El juez nos dijo de las noches en este valle son únicas, así que decidimos salir a comprobarlos."
-"Una vista soberbia, con el marco de las montañas."
-"Es algo que suele pasar en este tipo de pueblo, aun no han aprendido temerle a los abogados." Dijo Tanto levantando la caja en forma significativa, mientras sonreía. "Una pequeña muestra de aprecio… Uno se llega a acostumbrar al paisaje, pero cuando le muestra a alguien queda tan impactado como si nunca las hubiese visto." Dijo con sinceridad el abogado aun con la caja en sus manos. Mientras los fuereños lo miraban ligueramente extrañados. "Al ser abogado de pueblo uno se acostumbra que la gente le demuestre su aprecio o page sus deudas de formas algo pintorescas."
-"Al menos no fueron jamones… o salmón ahumado hecho en casa, no es que no me guste, pero luego debo dejar el auto aireando toda la noche." Confirmo el juez quien había pasado por lo mismo antes de ser contratado por el condado. Mientras Tanto ponía la caja en el suelo para compartir la vista con los presentes.
-"Así señor Kim…Jonathan." Agrego. "Como le estaba diciendo no me preocuparía mucho por la vivienda, aunque los Noroeste traten de prolongar los tramites, le encargue a un colaborador que buscara un lugar adecuado." Dijo acomodándose discretamente los anteojos.
-"En tal caso entonces será mejor que haga que mañana, a primera hora, preparen todo para la mudanza." Dijo el ex mayordomo al entender quién era ese colaborador.
-"Por cómo están redactados los documentos, si la propiedad en cuestión pertenece a alguna de las industrias Noroeste, es habitable y no está ocupada. Legalmente ya estaría en manos del señor Kimble, solo seria completar el papeleo, a lo sumo un par de horas antes de que puedan instalarse."
-"Un colaborador interesante." Dijo Kingsfield. "Desde tiempos del padre del señor Noroeste o incluso antes, la 'mirada Noroeste' ha sido un desagradable misterio. Y al parecer logro descubrir como nulificarla."
-"Además, perdóneme Tanto, pero aun dudo mucho que usted conociera al barón o la condesa y mucho menos que pudiera conseguir esas pruebas que vimos. Tampoco pude evitar notar cómo veía una y otra vez su teléfono durante la mañana." Acoto Hart anda la mirada aprobatoria de los otros dos.
-"Y ese giro sorpresa." Agrego el juez. "Que el señor Kimble, aquí presente, fuera un candidato idóneo y, lo más importante, anuente a tomar la tutoría de la señorita. Dudo mucho que tengas tantos colaboradores Tanto." Demostrando que Tanto no era el único jurista con capacidades del valle.
-"Me dejan en un aprieto, tienen razón un colaborador fue pieza fundamental en el proceso de hoy." Dijo dándose cuenta que era difícil negarlo, incluso el juez podía ordenarle dar sus fuentes. "Pero prefiero mantener su identidad en secreto, a menos que la corte disponga lo contrario."
-"Por el momento dudo mucho que soliciten que se revelen tus fuentes." Acoto el juez. "Pero es posible que en el juicio de la próxima semana sea requerido."
-"No creo que a mi colaborador le moleste, lo único es que no se lo he comentado, deme tiempo de al menos pedirle premiso."
-"En tal caso será mejor que tu colaborador que esté listo, sabes que la corte puede ser una jungla." Finalizo el Juez." Mientras el ex mayordomo y el abogado volvieron a verse, sería interesante ver la reacción de los otros tres al saber la identidad y más aun edad de ese colaborador.
-"Pero en tal caso sería mejor que tengamos como comunicarnos." Sugirió Kimble, luego de lo cual los tres de pueblo intercambiaron números de teléfono.
-"Entonces ya podemos marcharlos." Dijo el señor juez dirigiéndose a un vehículo todoterreno. Identificado como perteneciente a la corte del condado. "En verdad no tengo auto, el pueblo es pequeño y según mi doctor es bueno que camine diariamente, pero para algunas de mis responsabilidades debo poder ir a todo el condado." Dijo abriendo la portezuela trasera para que tanto dejara su caja. Dada la altura del vehículo el juez demostró una inusitada agilidad para alguien de su edad al tomar asiento, mientras Hart y Tanto ayudaban a subir al Dr. Kingfield. Quedando acomodados Hart como copiloto y Tanto y el Dr. Kingfield el asiento trasero. Y tras despedirse de Kimble. Salieron por el ya reparado portón principal de la mansión. Al irse los 'invitados' el ahora desplegado irlandés tuvo que hacerle frente s sus deberes verdaderos, pensar en cómo comunicar lo acontecido a la escuela, cosa que no le agradaba. Además debía tener el tacto y, por supuesto pedirle, disculparse con sir Justin.
Pero el mayordomo no era el único que debía enfrentar una desagradable decisión. Tanto solo estaba esperando postergando la inevitable conversación o amonestación de parte de su antiguo profesor. Que supuso el mismo Doctor en derecho, había estado esperando para hacer. Pero no tuvo que esperar mucho pues Kingfield empezó a hablarle no bien habían cruzado el portón.
-"Parece que ya no va a poder usar eso de 'vivir tranquilamente' por más tiempo, señor Extraño."
-"Disculpe profesor?"
-"Desde hoy es usted el abogado de una de las herederas más importantes del país, por no mencionar la demostración en la tarde."
-"Por no olvidar que logro ganarle un alegato a Charles." Se unió el juez quien, desde que su pupilo había regresado al pueblo, había intentado hacerlo reaccionar por años.
-"También que hasta donde tengo memoria es la primera vez que alguien logra darle tal golpiza a un Noroeste en un juicio." Se unió al frente Hart.
-"No creo que sea para tanto." Mintió tanto tratando de evitar esa conversación. "Además no fue un juicio, y por lo que no se generada ningún precedente."
-"Lo dudo mucho, puede que no sea un precedente legal, pero para esta hora lo que hizo usted ya debe ser la comidilla en la costa este." Continúo el profesor. "Si no es que más lejos, incluso puedo apostar que será el tema central del próximo numero de la revista de leyes." Al no especificar cual revista todos los presentes sabían que se refería a la Revista de leyes de Harvard.
-"Puede que, al ser un proceso extrajudicial, nadie pueda referirse a quienes participaron en el, pero como Charles dijo, ya quienes importan saben quiénes fueron los involucrados, así que no sería de ninguna forma ilegal presentarlo como un caso teórico." Agrego Hart que en su tiempo de estudiante había sido, como Tanto en su tiempo, editor en jefe de la revista de leyes. "Incluso creo que para mañana algunos estudiantes van a hacer la solicitud de que le dediquen un monumento, claro si Charles sigue teniendo la popularidad de siempre." Intento bromear Hart, pero cualquier intento de risa quedo consumido por la mirada que Kingfield le dedico a todos los presentes.
Esa era la mirara de Kingsfield o al menos Tanto vio como Hart se veía afectado y como el juez se aseguro de no apartar los ojos del camino, pero cuando Kingsfield lo miro con esos, trágicamente, famosos ojos azul hielo, no sintió los más mínimo. Recordando que aun tenía puestas los anteojos anti Noroeste, se dio un momento para pensar si debería de correr la voz entre el alumnado, empezar la moda de antojos oscuros en el primer año de leyes, pero luego de sufrirlo, había entendido cual era la razón de que Kingsfield diera esa clase y para su visión de la Justicia era idóneo.
-"Pero sin divagar más, señor Tanto." Continúo Kingsfield. "Me alegro encontrarlo esta mañana. Usted, con el perdón de James, ha sido mi mejor estudiante, y me sentí muy decepcionado al verlo desparecer, luego de recibir propuestas de literalmente todos los que son algo en nuestra área de experiencia, ya fuera desde el sector público, el gubernamental o el judicial."
-"Preferí volver al pueblo, en verdad eso no me interesaba."
-"Si eso supe o eso proclamo ante todos los que le preguntaron su decisión, pero ya esa escusa no le va a servir, consiguió ocultarse en este pueblo de la mira de todos, pero con lo que sucedió hoy, acaba de perder tan cómodo escondite. Seamos sinceros Tanto… lo supe desde que llego a mi salón es usted un idealista que, desafortunadamente, vio la realidad durante sus estudios." Continúo el catedrático. "Vio que la 'Justicia' con j mayúscula que deseaba seguir, se perdía entre la 'justicia' con j minúscula que se impone en casi todo lugar."
-"Charles creo que estas incomodándolo…" Acoto el juez. Ante la pasividad de Tanto.
-"Ese es mi punto, deseo incomodarlo. Que se deje de ocultar en este cómodo pueblo y que haga algo por imponer su amada 'Justicia', a la 'justicia' que ahora nos rodea." Dicha afirmación hizo sentirse mal a Hart que había visto ambos lados de la moneda y que por eso lo habían destrozado esa tarde. "Pero ahora ya no puede esconderse, ya salió a la luz, pero aunque quisiera esconderse de nuevo podrá vivir con ello?" El silencio que siguió dejo en claro que Tanto no tenia respuesta para eso.
-"Ahora debe aprovechar esta oportunidad, decidir qué hacer, considéreme como su aliado en todo, siempre y cuando decida que va a abandonar esa terquedad infantil y va a luchar para imponer esa visión que tanto nos hace falta a todos." Concluyo el académico.
Tanto no respondió nada, su silencio fue la mejor respuesta… de repente se encontró en una encrucijada de la cual no sabía qué camino tomar.
-"Imagino que todo esto fue casi tan imprevisto para usted como para nosotros y tomar tal decisión no sería fácil para cualquiera." continuo el anciano. "Por eso no le pediré una respuesta inmediata, sin embargo estaré esperándola ansioso."
El auto se detuvo ante la entrada del hospital. Tanto se despidió de los presentes tomo su caja y se interno hacia el puesto de admisión.
-"Charles no crees que fuiste muy rudo con el muchacho?"
-"No, se me logro escapar durante la graduación. Solo aproveche la oportunidad, además estoy seguro que va a darse cuenta de la realidad y espero que al menos en esta ocasión no escape."
El juez cumplió su palabra y les consiguió a ambos habitación con agua caliente a sus colegas, quienes se apresuraron en reservar los boletos para el primer autobús fuera del pueblo, el día siguiente, mas por insistencia de Kingsfield. Quien, al acabar sus negocios con los Noroeste, quería estar listo para el inicio del semestre, no sin antes pasar unos días con su familia, que involucraba al mismo Hart y familia. Así que de la misma forma reservaron dos pasajes a Massachusetts, irónicamente en Líneas Aéreas Noroeste. Con lo que el juez pudo retirarse a su casa con su esposa Lindsay, la cual mantuvo despierta hasta altas horas de la noche contándole la forma en que su pupilo se había desenvuelto.
El médico general reviso a Tanto ocultando sus ojos, su cara y sus costillas, sin encontrar ningún problema grave como le habían dicho más temprano. Aun así eso era lo que menos le importaba en ese momento, seguía recordando las palabras de su antiguo profesor y sabía que tenía razón. El no solo había decidió tener una vida tranquila en su pueblo natal, el había escapado de la realidad que era el sistema legal, escondiéndose en el pueblo. Y sin darse cuenta, por ayudar a una niña, había perdido su escondite, ahora no tenía idea de que hacer. Que podía hacer el un simple abogado, por mejores instintos y reacciones que tuviera, para remediar algo de tal envergadura como era la denigración de a 'Justicia' y la supremacía de la 'justicia,' que lo asqueaba a tal punto.
Mientras esperaba para presentar su carnet de la compañía de seguros, le saco una sonrisa al ver el escudo con la 'NW' en la tarjeta plástica. Mientras esperaba sus comprobantes, daba la hora el servicio recaía solo en una persona, estaba solo en la oficina pudo oír la trasmisión en vivo del discurso de Stan Pines a la asociación de leñadores de Gravity Falls. Cuando anunciaron el discurso pensó que sería Stan Pines siendo el mismo embaucador de siempre, por lo que continuó pensando en que hacer o si podía hacer algo. Veinte minutos después solo escucho el aplauso de los leñadores. Que le recordó cuando entro a la cabaña del misterio por un refresco y salió con un ciervonejo disecado, al cual no era difícil notar las marcas de goma en los cuernos, y sin el refresco.
"Así que Dipper lo logro convencerlo de usar su 'encanto' durante la campaña". Pensó, no le sorprendió pues el mismo se había dado cuenta de las dotes del joven, algo dentro de él evitaba el verlo como un simple niño. El joven que había puesto contra las cuerdas al mimo Preston Noroeste, posiblemente uno de los hombres más ricos del mundo… Fue cuando se dio cuenta y quedo petrificado en el acto. A ese 'niño' no le había importado nada por cumplir con su amiga, sabiendo mejor que nadie a quien se enfrentaba y al final había triunfado. Sin, o al menos eso creía, pensar en darse por vencido.
Y ahí estaba el un hombre adulto, preguntándose si valdría la pena esforzarse, dejándose ganar sin luchar, solo porque lo que el sistema judicial se había perdido en algún momento, el que se consideraba a sí mismo, y con razón, en la elite de su profesión, un adulto. Temía tanto a pelear y perder que se había escondido, sin pelear. Le daría vergüenza ver a ese niño a la cara. Se luego de entender lo que había pasado en ese proceso se había convencido que si el californiano era un general el había sido uno de sus coroneles, y eso estaba bien, no podía negar las dotes que había demostrado el castaño. Y luego de entender mejor al joven esa comparación le resultaba ridícula, si el joven castaño fuera un general, el no merecería estar en su ejército. Si algo había aprendido ese día era que la lucha no acaba hasta que acaba, y él ni siquiera se había atrevido a luchar.
Salió del hospital sin pensar que posiblemente tarde o temprano debía llamar a Kingsfield y decirle que ya no se escondería, pero antes de pedirle consejo a su antiguo profesor debía pensar en que haría para enfrentar su 'Justicia' a la 'justicia' actual, lo pensó mejor y lo replanteo debía pensar en cómo haría que la 'Justicia' se impusiera a la 'justicia' actual. La noche era buena para pensar, al menos si uno no se acercaba mucho al bosque, por lo que decidió caminar a casa.
Al llegar a su casa aun no tenía idea de cómo empezar o qué hacer. Pero al menos sabía que había tomado la decisión correcta, antes de irse a acostar. Como la mayoría de los titulados del pueblo su casa hacia también las funciones de su oficina, la oficina legal estaba en el frente de su casa mientras la zona residencial estaba en la parte trasera. Entro por la puerta trasera a su casa, pero recordó el encargo que le había hecho la Pacífica antes de despedirse. Por lo que se encamino a los archivos genealógicos que mantenía, sin poder evitar pasar por su oficina. Por costumbre más que nada encendió el computador para revisar su correo, mientras apuntaba los datos que le había dado la niña para iniciar su investigación, mientras revisaba una copia de los asientos de nacimientos y defunciones del pueblo, escucho la alarma del computador. Nunca había visto que el sistema de correo dijera casilla llena. En la carpeta de trabajos solo tenía un mensaje, como lo supuso Dipper había sido tan eficiente como lo había demostrado en el juicio, en la hora o así que le había llevado caminar desde el hospital a su casa había encontrado tres casas que cumplían con 'ser consistentes con el nivel de vida de Pacifica Noroeste.' Se obligo a enviarle las direcciones al juez y a Kimble, para iniciar desde la mañana con los trámites finales del proceso evitando que la señorita pasara una noche de más en territorio enemigo. Luego reviso la carpeta recibidos, casi todas las cartas parecían tener el mismo patrón: 'Señor Tanto Extraño por la presente le pedimos urgentemente su asesoría/ayuda/consejo como abogado para…'
Supo que no podría dormir mucho esa noche.
Por su parte el señor Kimble, se retiro a su habitación como siempre, una vez que el turno nocturno de la mansión empezó a trabajar. Sin que nada indicara que ese mismo día había renunciado en casi los peores términos posibles de su empleo. Y empaco sus cosas, una docena de trajes enteros, de buena calidad, pero no demasiado caros que había comparado por medio de las industrias de la familia, algunos pares de zapatos, tres trajes de civil que usaba en los pocos días que se daba libre al año que prefirió aun no empacarlos, dos conjuntos de ropa para ejercicio, que usaba para mantenerse en forma, algunos libros y demás implementos de uso personal que apenas llenaban una maleta. Su arma 9 milímetros estaba oculta en su neceser junto con su máquina de afeitar. Lo que faltaba y lo que aun usaría esa noche lo agregaría a su equipaje en la mañana para esperar la llamada del abogado.
Las demás cosas que no podía llevarse de forma tan… publica ya las recogería luego con ayuda de Ritter, quien se había mantenido apartado de él por cuenta propia, una sabia decisión que demostraba que su pupilo iba en buenos pasos. Seria incomodo que los señores supieran que el joven mayordomo, se había puesto 'contra' ellos en ese asunto, mas si como esperaba el Jason recibiría su puesto, una vez se calmaran las aguas. Aun estaba un poco verde, pero confiaba que podría ser útil para La Escuela. Miro su maleta sin remordimientos, en eso se podía volver la vida de un soldado en una simple maleta, lo que en verdad definía a todo buen soldado, por lo tanto a Kimble, era imposible de ponerlo en una maleta. Sin pensar mucho más, se puso un pijama y tardo menos de un minuto en dormirse.
Cuando su reloj interno indico la media noche Kimble abrió los ojos, pasando de 'totalmente dormido' a 'alerta' en menos de un segundo. Serian las 8 de la mañana en Austria y sabía que Sir Justin llevaría varias horas despierto. Perro seria de mala educación hablarle más temprano. Se sentí en la cama tomo la laptop de su maletín. He hizo una llamada internacional. Había tomado su decisión esa tarde y debía dejar atrás todo y estar listo para soportar lo que significaba tomar ese rumbo tras esa encrucijada.
-"Buenos días. Roland al habla."
-"Sir Justin, le habla Jonathan Kimble, quería pedirle ayuda para abrir una acade …."
-"Que acaso no sabe qué estoy de vacaciones?" Dijo su interlocutor enojado. "Llame en otro momento muchacho."
Casi a la una, apareció en la pantalla del computador. 'JRolland desea hablar con usted. Desea contestar… (S/N)'
-"Jonathan muchacho…"
-"Sir Justin creo que tengo malas noticias, verá…."
-"Nada hecho para proteger a una niña inocente puede ser llamada mala noticia." Lo reprendió el inglés.
Continuara.
Famdom, y dedicado a los lectores y demás interesados en el Fandom de Gravity Falls. No tiene otro fin más que entretener. ¡Disfrútenlo!
Algunos personajes también deben tomarse con las mismas circunstancias y son propiedad de Twentieth Century-Fox Film Corporation.
