Para algunos el verano no es la época para disfrutar, pero para otras personas esos meses significan mucho más. Un punto en la vida donde se marca un hasta aquí, y sabes que ya la vida no será igual, que nada será igual. Mas en ese aparentemente aburrido y normal pueblo de Oregón llamado Gravity Falls.
Hola de nuevo mis queridos lectores.
En este capítulo me pasó algo raro. Ya lo había marcado como 'terminado' cuando recordé algo, en un primer momento me pareció insignificante, que había olvidado. Así que digerí un poco esa idea y, gracias a las neuronas chismosas que comente antes, el agregar ese olvido se volvió en la escena que más me gusto de lo que les ofrezco esta semana. Alguna apuesta de que escena es?
Además esta semana es 'musical,' no es la primera vez que agrego música a algún relato, entre mis one shots ya probé ponerle música a uno, 'Gravity Falls Final del Verano: Wendy.' si bien me encantaría decirles los datos de esa parte 'musical,' para que al menos la imaginen al leer no lo haré… Como podría decir que soy un fan de Gravity Falls y no dejar algún misterio. Si alguien descubre de donde salió, en verdad me encantaría que lo pusieran en un Review.
Espero no aburriros con estos comentarios. ;) Feliz lectura.
-Ahora si la parte seria-
Una nueva entrega. Pacífica y sus nuevos tutores siguen con las prisas por salir de la mansión, aun con problemas de tiempo y posibles fantasmas. También empiezan a darse cuenta de las ventajas y desventajas de vivir en u pueblo pequeño. Espero te guste este capítulo y el próximo miércoles (24 de Octubre de 2018), si todo sale bien, publicare el siguiente capítulo. De nuevo esta historia, aunque sea por capítulos, puede leerse en forma independiente. Aunque forma parte de la misma línea narrativa o universo ficticio, así que me gustaría que ojearan el resto de mis historias.
Este es mi quinto Fic., gracias a todos los que me han leído y sus críticas, espero estar a la altura con esta nueva entrega.
Espero disfrutes tanto al leerlo como yo al escribirlo. Todo Review positivo, negativo o solo por conversar es bien recibido. Gracias!
Gravity Falls Final del Verano: Un Misterio mal Guardado.
65. Ajetreos.
Luego de que River hablara con Pacífica los tres se reunieron en el jardín de la casa, posiblemente hechizada, del lado antiguo del pueblo. Mientras la niña se quedado un momento a 'solas' en la casa. Por mas posibilidad de fantasmas, a River no le pareció que por unos momentos y mas durante la mañana que la niña estuviera en peligro.
-"Entonces que deberíamos hacer ahora?" Pregunto Kimble.
-"Salimos muy temprano y nos llevo menos tiempo del que imagine." Le Respondió River, mientras le tomaba la mano.
-"Podríamos iniciar los trámites y firmar los papeles, o no le parece juez Miller?
-"Sobre los documentos de la casa ahí los traigo." Dijo señalando el todo terreno. "Aunque debemos ir a la alcaldía para hacer la solicitud de la licencia de matrimonio, con suerte para final de semana estará todo en orden, así Tanto no objetara nada." Dijo sonriendo. "Es mejor desde todo punto de vista un tutor casado, aunque sea tan reciente, que uno soltero. Y sin que existan acusaciones de lesa moral por convivir sin estar casados." El juez noto la misma expresión que había visto en cientos o miles de parejas durante sus años como oficial del condado, reafirmando que ese matrimonio, casi sacado de la manga, estaba fuera de toda sospecha. "Supongo que la niña está de acuerdo?" Le pregunto a la futura esposa.
-"Fue un poco difícil de explicarle, pero le gusta la casa y parece que de todos es la que menos teme a que tenga algún… inquilino paranormal."
-"Créame Eustace no era del tipo que se vuelve fantasma, pero tampoco es que sepa mucho del tema."
-"Tampoco nosotros." Intervino Kimble. "Pero, luego de lo de la semana pasada, es mejor prevenir."
-"Además." Dijo la mujer. "Entiendo la prisa por salir de la mansión, pero aun así es mejor tomar tiempo."
-"Suele costar más el dejar de pensar en el 'yo' y empezar a pensar en el 'nosotros.'" Comento el juez. "Además en su caso es más difícil, pues ese nosotros incluye a una niña."
-"Es algo que nos tomo de sorpresa." Acoto River. "Pero creo que todo ese cambio es para mejorar."
-"De todas formas, creo que hablo por ambos cuando digo que entendemos la situación de Pacífica." continuo Kimble.
-"No hay que ser un especialista para saber que tantos cambios y en tan poco tiempo es más difícil para ella."
-"Tiene razón señorita River. Afortunadamente hasta ahora nunca se había dado un caso de maltrato de ese tipo en el pueblo." Dijo Todd pensativo. "Pero antes de volver al pueblo fui fiscal en Portland." Con solo ver su expresión los otros dos prefirieron no ahondar en el tema. "Cuando un niño es agredido en esa forma siempre deja alguna marca en su psique." Dijo ligueramente triste. "Mas con lo impactante que acabo todo."
En eso ambos no podían más que darle la razón. Aun no habían tenido tiempo de discutirlo, pero sin saberlo compartían la misma opinión.
Para Kimble, la niña aun no se recuperaba, había demostrado ser más valiente y resistente que muchos que él había visto derrumbarse en media campaña durante… sus días oscuros, pero todo tenía un límite y la niña se había roto. Y no era para menos, en menos de dos semanas había pasado de vivir tranquila en su burbuja a pelear por una libertad que no conocía, de creerse 'diferente, distinguida y superior,' solo por haber nacido con su apellido, a darse cuenta que sus padres eran monstruos y toda la historia familiar una farsa, de ser una princesa a volverse una prisionera, salvada por algo que no podía llameársele de otra forma que un juicio. Además ahora estaba a punto de abandonar todo para iniciar una nueva vida. Y ella aun no podía o no sabía cómo empezar a rearmarse. Tomar todo lo que había sido, las cenizas de la princesa Noroeste, y ser de nuevo solo Pacífica.
River, sin la experiencia 'especial' que tenía su novio, y desconociendo esa parte de su vida, había tenido una familia grande y algo fuera de lo común, así que la situación de la niña no le era desconocía. Ella no se cegaba al recordar cómo era la 'antigua' Pacífica, toda una 'princesita,' exactamente el tipo de niña que odiaba a esa edad, pero multiplicado varias veces, y la razón era simple sus padres, la forma en que siempre acentuaban su estatus, su 'clase superior,' a no codearse con la clase baja y sobre todo… 'Los Noroeste Nunca Pierden.'
Ambos habían visto como la 'educación de sus padres' acostumbro a la Señorita a ser un icono, una cara bonita, borrando toda su personalidad convirtiéndola en la represéntate de los Noroeste para la nueva generación. Apoyando las cualidades de la niña, con los mejores tutores y maestros que el dinero podía pagar, con el único fin de desvirtuar esas cualidades. Convirtiéndola en una competidora arrogante, tomando del lado más negativo posible, festejando todos sus 'triunfos,' aunque fueran triunfos vacios. Y no soportando un fracaso. Que, para los Noroeste, era cualquiera cosa que no fuera el primer lugar.
Como cuando gano el concurso Señorita Gravity Falls, donde todo el jurado tenia puestos altos en las empresas Noroeste del valle y, además, el centro comercial que era de su propiedad era el patrocinador o festejar el triunfo como Reina de la Fiesta de del Verano, aun cuando la niña acepto que tuvo que pagar por el voto decisivo. Ese modo de ganar había sido contraproducente para los Noroeste al final. Fue gracias a la rivalidad con la fuereña Mabel Pines, que su 'princesita' conoció al hermano de la misma, de alguna forma los Noroeste habían iniciado la cadena de hechos que había sacado a la niña de sus garras.
Y, como si fueran una pareja por años, ambos habían llegado a la misma conclusión. Demostrarle a la niña la realidad, y tratar de encausar la 'educación Noroeste' hacia el lado Positivo. De todas formas la niña sobresalía lo suficiente para no tener que comprar un triunfo o hacer trampa. Además tratar de evitar que esas ansias por ganar se volvieran tan enfermizas como parecía que los Noroeste deseaban.
Pero para ayudarla a olvidar todo eso debían primero ayudarla a rehacerse. Era obvio para ambos, incluso para el juez, el cambio en la señorita. Ya no era la altiva Pacífica Noroeste, en torno a quien giraba el mundo. Quien volvió a la mansión hacia días de Maine y quien había estado con ellos desde entonces era la sombra Pacífica. No tenían que lidiar con una niña estirada, sarcástica y arrogante, era peor. Una niña que no sabía qué hacer, asustada, y confundida. El juez no tenia que mencionar que ese estado era normal en victimas de agresión infantil, pues para River y Jonathan era claro, tenían que recordarle a Pacífica quien era Pacífica.
-"Bien…" Dijo Kimble, calculando la hora sin necesidad de comprobar su reloj. "Conociendo a los demás en la mansión seria de mala educación ir antes de medio día." Asumía, no sin razón, que le estarían preparando una fiesta de despedida.
-"Lo mejor será arreglar los asuntos con el juez, comer en el pueblo, aprovechar la tarde para buscar el menaje de casa y de ultimo ir por nuestras cosas y las de la Pacífica, incluyendo según creo los muebles de su habitación." Respondió la mujer mientras Pacífica se distraía mirando una llanta vieja colgando a manera de columpio de una de las ramas de los arboles del jardín frontal.
-"Lo mismo pensé." Acoto Kimble, en voz baja, mientras veía a la niña tratando de limpiar la llanta para subirse, notando que no estaba acostumbrada a pedir permiso. "Pero la última vez que vino al pueblo, sin contar la vez que salió con la señorita Faurolo, ella era la heredera Noroeste. Creo que sería difícil para ella afrontar de repente su nueva situación."
-"Creo que entiendo la situación." Intervino Todd. "Los invito a almorzar a mi casa, como les comente mi esposa, mas ahora en verano, desea montar un B&B. Por eso tomo cursos de cocina, creo que le gustaría tener la opinión de unos expertos como ustedes."
-"Pero Todd…"
-"Créame Lindsay estará feliz, le hablare ahora para que lo tenga listo todo. Además será útil con su problema." Dijo señalando a la niña que, luego de darse por vencida en limpiar la llanta, había puesto su pañuelo en la misma, sentándose y solo dar vueltas sin columpiarse, sonriendo ante la nueva experiencia. "Lindsay es maestra, más aun es la directora de la primaria del pueblo, nadie mejor que ella para dales algunos consejos." Ambos aceptaron y mientras el juez hablaba con su esposa, la señora Miller no se negó, tal como esperaba el juez. Solo pidió tiempo, pues una cosa era alistar el almuerzo para su esposo y otra alistarlo para dos ex empleados de la mansión Noroeste. Aprovechando el tiempo River y Kimble fueron a jugar con la niña en el columpio. Ante la mirada del juez que sintió que la solución al problema del 'tutor soltero' podía ser más acertada de lo que la futura pareja pensaba.
Poco después de las once llegaron a la casa del juez que, al ser un pueblo pequeño no quedaba muy alejada de la que sería su nueva casa. Con todo y el tiempo que le dieron a la señora Miller, ella aun no había terminado en la cocina, así que luego de una rápida presentación, porque quien en el pueblo no conocía a Pacífica Noroeste. Bajo una protesta, no muy fuerte de señora de la casa, acepto la ayuda de los invitados en la cocina, eso sí insistiendo en que la niña ayudara. Lindsay Miller no era una chef, pero supo como arreglárselas muy bien. Aprovechando el verano decidió hacer una barbacoa, por lo que las preparaciones se limitaron a adobar varios filetes, algunas costillas y vegetales para preparar en la parilla y una ensalada y un postre. Del cual encargo River, mientras Kimble alistaba los aderezos y preparaba la ensalada con Pacífica como ayudante de los que necesitaran, pero acabo ayudando casi exclusivamente a la señora Miller.
-"Tómenlo como una fiesta de bienvenida a los nuevos vecinos." Dijo cuando su esposo hizo las presentaciones, ella como era la 'dueña de esa cocina' repartió las labores. El postre no era nada muy complicado helados con galletas y frutas, River y Pacífica cortaron las frutas y las mezclaban con el helado para que tomaran la temperatura requerida, el juez y Kimble preparaban la parrilla y la señora de casa alistaba la carne y los vegetales.
"Pacífica, alguna vez has ayudado a encender una parrilla?" Dijo una vez estaba todo listo, si quieres ayuda a Todd con la parrilla y dile al señor Kimble que venga, necesito un poco de fuerza aquí."
-"El carbón no me ensuciara...?" Dijo la niña, con cara de desagrado.
-"No te preocupes con el bosque cerca es más cómodo y da mejor sabor el usar leña." Respondió la señora. "Pero de todas formas ten esto." Le dijo pasándole unos guantes para evitar astillas y que las chispas dañaran la piel de la pequeña rubia. Un momento después entraba el irlandés a la cocina. Mirando de forma significativa a su novia.
-"Disculpen todo eso, pero deseaba hablar con ustedes a solas…" Empezó la señora Miller. "Todd nunca me da detalles de un juicio, un proceso o lo que sea que pase en su trabajo, pero me pidió que viera un poco a la niña." Dijo tomando un tono de voz distinto ya no era la dueña de casa era una profesional y ese 'ver' era más que una simple observación.
-"Si creemos que ha pasado por mucho." Dijo River mientras su futuro esposo asentía.
-"Lo note… ella está asustada, los cabios, mas cuando son así de repentinos, tienen ese efecto en los niños. Además se puede notar, como me dio a entender Todd, que no ha recibido mucho apoyo positivo. No seré irresponsable y les daré alguna clase de diagnostico y menos un tratamiento. Pero lo están haciendo muy bien sin mi ayuda, en este momento la niña esta mejor así. Creo que, después de todo lo que ha pasado, lo es mejor que pase un tiempo tranquila, para que se adapte al cambio. Creo que si la llevan ahora con un psicólogo sería contraproducente. Solo sigan dándole amor, ya en unas semanas la tendré en mis aulas espero..." Dijo mirándolos interrogativamente.
-"Si. Señora." Salto River al enfrentarse por primera vez con un maestro sin ser estudiante. "Esperamos matricularla en la secundaria del pueblo, ella siempre ha ido a clases en internados y…"
-"Solo me cercioraba, y no se preocupen, Todd me dijo que por el momento es mejor que no salga del condado." Luego cambiando de tono continúo. "No saben la cantidad de mis niños que han sido objetivo del bulling por causa de ella en vacaciones. Espero que ahora que la tengan en clase no siga con sus costumbres..."
-"Es buena niña…" "Era culpa de sus padres…" Dijeron Jonathan y River a la vez.
-"Es buena chica o al menos lo ha sido desde que empezó a ser ella misma…" Decidió reafirmar Kimble.
-"Oí lo de la gala de hace unos días, todo el pueblo lo sabe o, más bien, oí varias versiones, en lo que todas las versiones concuerdan es que Pacífica salvo a todos en la fiesta, Pacífica y el chico Pines, ahí las versiones se mezclan. Tener amigos de su edad y de lo que ella llamaría 'clase baja,' será bueno para se conecte con la realidad."
-"Tiene a Grenda…" Agrego River.
-"Y en alguna forma a Pines… el chico, no a su hermana." Agrego Kimble.
-"Grenda la gigante de buen corazón… Esa chica es un amor…" Dijo la maestra sonriente. "Y Sobre Dipper Pines, quien en el pueblo no lo conoce… algo arriesgado para mi gusto, pero parece que tiene las ideas claras." Dijo de nuevo con el tono de ama de casa. "Es un buen inicio. Como les dije solo denle tiempo… tiempo, amor y buenos ejemplos la base de un hogar feliz." Dijo con una sonrisa y una expresión comprensiva, mientras ambos se tranquilizaban. Hasta que entendieron lo de 'el hogar feliz.' Ellos eran casi esposos y tendrían una casi hija o, más bien, una casi hija preadolescente. Algo les dijo que la cara de comprensión de la señora Lindsay era más para ellos que para la niña.
Sin más preámbulo volvió a ser el ama de casa le dijo a Kimble que cargara el recipiente con las piezas de carne para la parrilla mientras ella y River llevaban la ensalada y los vegetales. Se sorprendieron al notar a Pacífica algo llena de hollín y polvo usando una raqueta para avivar las llamas, ante la vigilante mirada de Todd mientras cantaba.
"… La fête va enfin commencer !
Sortez les bouteilles, finis les ennuis.
Je dresse la table de ma nouvelle vie.
Je suis heureux à l'idée de ce nouveau destin.
Une vie à me cacher et puis libre enfin.
Le festin est sur mon chemin.
Une vie à me cacheret puis libre enfin.
Le festin est sur mon chemin."
Por lo que la pareja se volvió a ver intrigada.
-"Cuando uno lo conoce se acostumbra." Menciono Lindsay al verlos. "Suele tener su cabeza en las nubes o, más bien, en películas." Dejándolos intrigados mientras el juez continuaba cantando en francés.
"¡La fiesta al fin va comenzar!... Sacad las botellas, se acabaron los problemas… Estoy preparando la mesa de mi nueva vida..." Empezó Kimble tarareando la letra lentamente, traduciéndola.
"Me alegra pensar en este nuevo destino.
Toda una vida escondiéndome y ahora libre al fin.
El banquete se encuentra en mi camino."
Lo acompaño River con un poco mas de ritmo, haciendo un dueto.
"Toda una vida escondiéndome y ahora libre al fin.
El banquete se encuentra en mi camino."
Hizo el trió la aun infantil y bella voz Pacífica, olvidando sus tristezas, aunque fuera por un momento al fin. A lo que al final, luego de que los tres repitieran esa estrofa traducida desde el principio. Los presentes aplaudieron sonriendo incluidos el juez y su esposa. Para luego seguir preparando ese improvisado almuerzo de bienvenida que ya tenía la sensación de fiesta de bienvenida.
-"Wow… así la encienden." Dijo unos momentos después algo sorprendida Pacífica, pues encender una pila de leños solo con fósforos y unos periódicos viejos le había parecido un truco sorpréndete. No era como las veces en que había ido con sus padres a 'barbacoas' ya fuera restaurantes o eventos donde literalmente se cocinaban animales enteros, aunque nunca había visto como encender una.
-"No, todo depende del tipo de parrilla que se tenga, a mi me gusta más el tipo clásico." Le explico el juez, que se había cambiado su traje por unos jeans y una camiseta. "Otros usan esas parrillas de gas, piedras de volcán y botellas con 'sabores de madera'…" Callo dejando que su cara expresara su opinión sobre esos advenedizos. Para luego esparcir las brasas y poner la parrilla sobre estas, para empezar con los filetes. Así fue como empezó la primera comida de River y Jonathan como pareja y, junto a Pacífica, como una familia.
Pero si algo no tenían era tiempo, sin dejar de saborear la comida arreglaron con la dueña de casa, quien estaba feliz por inaugurar su D&B, su estadía dejando todo listo para verse de nuevo esa noche. Una vez terminada la improvisada fiesta fueron a ver la habitación donde River y Pacífica pasarían las siguientes noches. Pacífica, aun algo inquieta por compartir la cama, no se opuso, pero pareció más resignada que desacuerdo, la señora Lindsay logro convencer y animar a la niña, pensando, acertadamente, que nunca había compartido su cama con nadie, siquiera sus padres. Luego los tres elogiaron a señora por la sazón para la carne y planear un almuerzo en tan poco tiempo. A lo que la dama invito a sus nuevos vecinos de nuevo una vez que estuvieran instalados. Al oír esa invitación apretaron fuerte sus manos y no era uno o dos, eran tres y considerados buenos vecinos.
Esa tarde aun tenían muchas tareas pendientes debían empezar a alistar la casa, lo que significaba tanto ir a los almacenes de la Familia Noroeste como hablar con Tanto, pues no deseaban alterar mas a Pacífica diciéndole que debía ir d nuevo a buscar al joven Pines. Además apremiaba arreglar su estado civil lo que significaba conseguir la licencia de matrimonio y también debían asistir a la fiesta de despedida, supuestamente secreta, que les darían los empleados de la mansión.
Al oír eso de parte de Kimble Lindsay opino que era mejor que no hicieran dicha fiesta dado el estado de la niña. No podía negársele o negárseles el despedirla y desearle buena suerte, pero que no hicieran una celebración muy grande. Pues solo aumentaría el sentimiento de Pacífica de ruptura, además luego podrían hacer alguna celebración cuando la niña fuera más 'ella misma.' Kimble solo llamo a Ritter para decirle que en vez de fiesta de despedida hicieran una simple despedida, a lo que el joven mayordomo ni siquiera pudo fingir asombro, el tono de su mentor no daba lugar a malentendidos o divagaciones. Para Lindsay fue algo esperanzador ver como la niña y su futura tutora iban de la mano y esta del brazo de su novio, hacia el todoterreno. Esa imagen y los recuerdos de ese almuerzo le dieron a entender que la niña, fuera lo que fuera que había sufrido, tenía muy buenas bases donde soportarse en el difícil camino para rehacerse.
Luego de pasar a llenar la solicitud de licencia matrimonial, el juez Todd acompaño a los tres al almacén Noroeste, dejándolos con el teléfono de la compañía de mudanzas y transportes del pueblo, mientras prometía encontrar a Tanto, cuyo teléfono había permanecido ocupado todo el día, para que él se comunicara con el joven caza fantasmas. Así con un plano para ayudar con las medidas y aun en la memoria la casa. Empezaron a revisar las pertenencias almacenadas de una familia que lo tenía todo y en verdad no tenían nada, para conseguir los muebles que convertirían su hogar en una casa.
El almacén Noroeste, no era como esos clásicos almacenes de renta. Esos por los que por una suma conveniente rentaban una especie de armario que podía ir de los dos metros cuadrados a, en algunos casos, doscientos ese tipo de almacén era para la plebe, para los que tenían que guardar el menaje de casa, de una sola casa. Los Noroeste tenían almacenes donde guardaban el menaje de varias casas y de la misma casa en épocas o generaciones distintas. Mas si, como en el caso de los Noroeste, preferirían quemar algo a dejarlo por ahí para que alguien más aparte de ellos le sacaran provecho. Pero el almacenar pertenencias había demostrado no ser mala idea cuando el juego de capa de Edwen Noroeste, hijo del infame Nataniel y primer Noroeste en nacer en la mansión, fue vendido a un coleccionista anónimo por casi cien mil dólares o la vajilla de porcelana de Raelyn Noroeste, tatarabuela de Pacífica, fue comprado por un museo de Nueva York por casi un cuarto de millón.
Pero el trió no había ido a buscar tesoros o antigüedades, River y Jonathan sabían muy bien el valor de las cosas y además que, para tener muebles que rondaran mas de cuatro cifras deberían invertir demasiado dinero como para que el lujo valiera la pena. Por lo que, luego de que el juez 'convenciera' al encargado de que podían tomar lo que necesitaran, gracias al documento firmado no solo por Preston sino que por su esposa. La pareja se había centrado en los últimos ingresos al almacén y ni siquiera los que habían estado en las habitaciones principales, además, en parte eso le serviría de ejemplo a Pacífica de que una cosa era vivir cómodamente y otra lujosamente.
El almacén Noroeste era eso y nada más. 'Solo' un edificio en una montaña a las afueras del pueblo, que asemejaba el techar y cerrar una cuadra completa, rodearla de guarias armados y una alambrada, junto con un espacio de carga, estacionamiento y oficinas al frente, aunque el alancen era mayor parte subterráneo para facilitar su climatización y aislación. Pues los muebles, en especial los de madera, tenían la mala costumbre de echarse a perder ya fuera a causa del clima o algún otro inconveniente. Y también porque ahí estaba el 'Refugio Noroeste,' listo desde que la sombra de una guerra nuclear había calado en los huesos el padre de Preston, ningún empleado estaba muy seguro de lo que habría en esa 'zona' del edificio, aunque se sabía que el viejo Noroeste había dicho, más de una vez, que después de la tercera guerra mundial él saldría con su propio ejército de ese valle.
EL encargado de la instalación condujo a la heredera del clan y sus 'acompañantes' a una oficina con varias terminales de computadora. En las que podían ver fotografías de las 'piezas' de la colección Noroeste, así como sus dimensiones y algunos detalles. Las 'piezas' estaban embaladas en los confines del edificio, bajo un sistema de inventariado y con equipos para facilitar su movilización dentro del mismo o prepararlas para el transporte. Afortunadamente para todos y gracias a Tecnologías Noroeste el sistema de inventario era una joya que se había basado en el sistema de venda en línea de Tiendas Noroeste, que tanto Kimble como su prometida sabían usar a la perfección.
Luego de usar mucho la imaginación, los esquemas a escala de su nueva casa y las dimensiones de las 'piezas,' limitándose a las de menos de veinte años de almacenamiento. Con la ayuda del sistema informático y la experticia en esas lides de la pareja a media tarde habían acomodado en su 'carrito de compra' todo lo necesario para amueblar una casa del tamaño y proporciones de la antigua casa del alcalde. Si bien faltaban los implementos de cocina, electrodomésticos varios, vajillas y algunos extras como televisiones y fusilerías por el estilo. Para eso tendrían tiempo el día siguiente, en el centro comercial del pueblo gracias a los ahorros de la pareja.
Mientras Pacífica, en otra terminal y con cierto aire culpable, revisaba algunas de las 'piezas' más valiosas y emblemáticas, leyendo sus descrispaciones y 'pruebas de autenticidad,' sabiendo que eran otra prueba más del legado corrupto de la 'peor cadena del mundo,' una cadena cuyo último eslabón era ella. Y, despertándole un poco su verdadero carácter, sentías las ansias de dedicar el resto de su vida a terminar esa cadena. Y un buen primer paso, al menos eso pensaba la niña, era usar esas piezas para la casa donde vivirían River y Jonathan, quienes la acogerían, cosa que aun no lograba entender del todo. Luego de unas horas de buscar y acomodar, y revisar de nuevo todo la futura pareja estaba satisfecha, no deseaban tener que volver a ese lugar o seguir con algún lazo que los uniera más de lo estrictamente necesario y legal a los Noroeste. Por lo que enviaron el 'carrito de compra' informático al sistema de envíos. Lo que, sin el más mínimo ruido en las oficinas, inicio el movimiento de los paquetes y encargados del almacén, junto a sus grúas y cargadores.
-"Buenas tardes Transportes Gravity Falls, habla Will."
-"Hola mi nombre es River Kristen, el juez Miller me recomendó su compañía"
-"Ah si, el juez nos hablo más temprano seria transportar muebles del depósito Noroeste a la casa del alcalde?"
-"Si de aquí a… la casa del alcalde." Había lugares o casas que literalmente se volvían puntos de referencia.
-"Ahora tenemos solo un camión libre, ya sabe por las elecciones, pero mi socio estará ahí en menos de media hora."
-"Si claro, pero calculo serán varios viajes es todo el menaje para la casa." A River le extraño que no requiera ningún adelanto, un número de tarjeta de creidito o algo así.
-"Si el juez nos explico mas o menos que pasaba por cierto bienvenida al pueblo." Dijo el desconocido Will con amabilidad. Ahí estaba, otra vez, la maravilla de un pueblo pequeño. "Solo dígale al encargado que llegaremos nosotros, si pone peros dígale que soy Will Forte el me conoce."
-"Entonces aquí estaremos gracias y un gusto señor Forte."
-"Un Gusto señora River, que pase buena tarde." Y sin más papeleo o preámbulo colgó.
-"Todo listo, parece que el juez nos dio una mano… de nuevo. Ya viene el camión." Le comento a Kimble.
Pronto arreglaron los asuntos con el encarado del almacén. Quien, como bien lo había dicho el señor Forte, no puso ningún pero luego de oír su nombre.
Pronto un camión ni nuevo ni viejo, pero si extremadamente cuidado con rútulos simples a los lados con la leyenda 'Transportes Gravity Falls." Apareció en la entrada del edifico, acomodándose en el área de carga.
-"Señora Kristen?" Se sorprendió chofer apenas bajo del vehículo.
-"O Señor Faurolo." Respondió la aludida. "Que sorpresa."
-"Lo mismo digo, el señor Miller a veces exagera en eso de la discreción por asuntos oficiales, si desde el principio supiera que era usted me habida apurado un poco más para no hacerla esperar, según le entendí al juez era una pareja de fuereños." Aunque rascándose la cabeza sin mala intención no pudo más que preguntar. "No sabía que estaba casada."
-"Y no lo estoy." Dijo mientras Kimble, dadas las proporciones del señor Faurolo se acercaba sin ser visto desde atrás. "Jonathan ven acá, señor Faurolo permítame presentarle a mi prometido Jonathan Kimble." Luego de lo cual y ya desbaratado su aproximación sigilosa Kimble vio su mano desaparecer entre las enormes manos del transportista. "Permítame felicitarlo señor pocos tienen la suerte de encontrar una dama como a señora Kristen." Decía mientras saludaba efusivamente Kimble, quien calculo que con esa complexión le sería fácil quebrarle la mano, por lo que el hombre se estaba conteniendo sin dejar de ser efusivo.
-"Un Gusto señor Faurolo… el padre de la señorita Grenda si mal no recuerdo verdad." Dijo el irlandés lo mas ingles posible. "Mi nombre es Kimble, Jonathan Kimble. River y yo trabajábamos hasta hace poco en la mansión."
-"Solo Carlo, Kimble, que a fin de cuentas seremos vecinos."
-"Entonces que sea Jonathan, Carlo…" Agrego ya menos inglés, al ver que para el hombre cosas como el acento eran superfluas.
-"No sé si el juez ya les abra dicho pero bienvenidos al pueblo…" Dijo Carlo Faurolo mientras la niña rubia salía de las oficinas. "Pacífica?" La niña solo tuvo oportunidad de volver a ver al oír su nombre cuando el hombretón la tenía abrazada.
-"Señor Faurolo." Dijo sin más. Quitándole la preocupación a la pareja, pues era fácil que en su efusividad el hombre aplastara a la niña. "Niña no sabes lo preocupados que estábamos todos en casa por ti… pero que haces aquí?" A lo que la niña no supo responder. Afortunadamente Faurolo era más sensible de lo que parecía y tomo el silencio de la rubia como una respuesta. "Lo importante es que estas bien."
-"Bien entonces veamos donde está la carga." Dijo el transportista, sabiendo cuando era mejor cambiar de tema. Además de hacerles una pregunta con la mirada a sus nuevos vecinos.
"Venga por aquí Carlo, ya los del almacén tienen todo listo…" Empezó Kimble mientras se adentraba en el área de carga del almacén.
-"Ya con todo eso en la casa será cosa de acomodarlo." Le dijo River a la niña. Mañana iremos a comprar lo que hacer falta.
-"Lo que hace falta?" Dijo algo incrédula la niña, luego de recordar la cantidad de cajas de todos tamaños que contenían los muebles.
-"Pues claro, por empezar la cocina, no tenemos cocina, horno, lavavajillas, congelador… Para vivir en una casa ocupamos más que solo muebles." Para Pacífica la comida solo 'aparecía' a ciertas horas, o bien cuando se le antojaba algo, era una revelación, aunque en los últimos días sus mejores momentos los había pasado en la cocina de la mansión. "Te diré lo que haremos mañana iremos al centro comercial y nos ayudaras a escoger lo que hace falta. Te parece?"
Para la niña esas palabras la animaban ya no se sentía una espectadora de su propia vida, le daban algo que no sabía que necesitaba.
-"Me encantaría, pero… no conozco nada de cocinas o de que se ocupa en una."
-"Pero tienes buen gusto, deja que Jonathan o yo no encaremos de la funcionalidad y tu nos ayudas con el estilo." Dijo ante Pacífica que aun no le encontraba la lógica a ese razonamiento. "Ven vamos a ver catálogos por internet y lo entenderás." Era un truco algo barato, pero era mejor que Carlo supiera algunos detalles sobre el porqué estaba ahí Pacífica. Y era mejor que Jonathan se lo explicara.
Algunos minutos después mientras River y la niña miraban las no pocas alternativas para muebles de cocina, electrodomésticos y demás por internet, Kimble le relataba lo indispensable de la situación de la niña a Faurolo.
-"Así que sus padres hicieron eso…" Dijo en un tono incrédulo, pero apretando las manos inconscientemente, con una fuerza que Kimble considero más que suficiente para romperle el cuello a cualquiera y, en ese momento Jonathan sabía que su recién conocido amigo, estaba pensando en el matrimonio Noroeste.
-"Entre otras cosas, pero afortunadamente gracias a la ayuda del señor Extraño y del juez, fui nombrado tutor de la niña, lo que la mantendrá a salvo. Lo malo de todo es que los niños son los que más se recienten mas, pero al menos ya acabo todo y tuvo un final feliz en varios aspectos."
-"Si se le nota cuando la mira… o más bien cuando las mira o piensa en ellas. Pero dime Jonathan como fue que te tardaste tantos años en proponérselo?"
-"Creo que por idiota…" Respondió usando inconscientemente toda la dignidad inglesa que pudo.
-"Un hombre que se conoce lo suficiente para saber que se ha comportado como un idiota merece todo mi respeto." Intervino a su interlocutor.
-"Además no fui yo quien se lo propuse, ella me lo propuso esta mañana, y creo que ya había sido lo suficientemente idiota, por años, como para decirle que no." Dijo con el mismo tono. La afectuosa palmada del gigante a su lado casi le disloca el hombro.
-"En verdad." Dijo riendo Carlo mientras Kimble se preparaba para esquivar la siguiente muestra de aprecio. "Lo dicho esa es una verdadera dama, creo que eres un hombre afortunado."
-"Creo que tarde o temprano se llega al límite de lo idiota que se puede ser…" Dijo sacándole una carcajada al gigante castaño que le hizo temblar hasta el hígado. Para agregar más soñadoramente. "No sé qué sería de mi sin ella, además sin duda será lo mejor para Pacífica también."
-"Tienes razón Jonathan." El tono en que dijo su nombre indicaba que lo había ascendido del nivel de 'recién casado' o 'vecino nuevo' uno muy cercano al de 'padre,' cosa que lo hizo estremecerse. "Pero según mi Grenda, la niña es fuerte y en eso confió en mí princesa, veras que en una nada de tiempo volverá a ser no lo que era sino que mejor." Dijo confiado el transportista. "Volviendo a los negocios calculo que serán unos cuatro viajes, lo podríamos hacer en tres pero mejor tener cuidado."
-"En eso eres el experto Carlo, déjeme llamar a los empleados para que ayuden a cargar el camión."
-"No te preocupes Jonathan, solo estorbarían…" Dijo minado tranquilamente a la pila de cajas.
Luego de recorrer, virtualmente, las cadenas de mueblerías con sucursales en el pueblo, Pacífica y River, habían encontrado un set de cocina que según la niña iba con el estilo rustico que le querían dar a la casa y que el precio no salía de los estimados de la mujer. Las cuatro piezas cocina, horno, refrigerador y lavavajillas tenían un acabado metálico mate que no desentonaría para nada con el resto que tenía pensado River, y luego de una rápida conversación telefónica, apartaron un set en la sucursal del pueblo. Para entonces River pensó que ya Jonathan habría hablado con Carlo Faurolo sobre los detalles de la presencia de la niña y así evitar preguntas o comentarios incómodos. La mujer y su novio sabían que no era bueno meter a su protegida en una burbuja, pero, a diferencia de la burbuja donde la habían metido sus padres, esta existirá solo hasta que Pacífica estuviera en condiciones de salir de ella. Esperaban que con la ayuda apropiada emergiera pronto.
Al salir a ver como iba la carga del camión ambas se quedaron tan mudas como Kimble, pues el transportista soportaba en un brazo una caja con la etiqueta de 'juego de comedor para 8 personas' y en la otra una que rezaba 'Cama King Size.' Jonathan, que había visto como el hombre iba acomodado en el camión caja tras caja de la misma forma, se encontraba apreciando el espectáculo con los trabajadores del almacén. Estaba seguro que, de alguna forma, Faurolo estaba, limpia e inocentemente, rompiendo dos o tres leyes de física para mover las cajas, pero ya el camión estaba cargado casi a la mitad, en una fracción del tiempo que requeridla con ayudantes y montacargas. River y Pacífica no supieron hacer otra cosa más que sumarse a los espectadores, mientras la primera carga del camión estaba lista.
Junto con la primera carga Carlo Faurolo llevo a la futura esposa y a la niña, de vuelta a la mansión donde luego de una liguera despedida del resto del personal ambas tomaron sus equipajes que ya estaban listos junto al de Kimble, para despedirse prometiendo volver para despedirse como debían. Por insistencia de Richardson, el enorme hombre de color autoproclamando chofer de la Señorita, que parecía a punto del llorar. Las llevo en la camioneta de la mansión a casa del juez, Mientras ya Carlo había descargando y guardando en la casa la primera carga, para volver por Kimble quien esperaba en el almacén, después de lo cual Faurolo acepto la ayuda, más que nada simbólica del irlandés, pero al menos en las idas y venidas en la cabina del camión le fue explicando porque le premura de su inminente boda, lo que Faurolo simplemente no creyó, sabia reconocer a un hombre enamorado, aunque Kimble fuera mayor que él. Al menos ambos se hicieron compañía mientras dejaban las cajas de muebles en la espaciosa sala y en la cochera.
Después de terminar con los muebles. Faruolo, que ya había terminado su jornada llevo a Kimble al motel, como conocía al dueño y gerente le consiguió una de las habitaciones con televisión y agua caliente, para después dejarlo donde el juez para tomar una cena 'como todo hombre trabajador se merecía, en familia.'
Mientras el juez escogía que película verían esa noche de un librero abarrotado de discos, e incluso casetes, en la habitación donde tenía su 'home theater' de última generación. En honor a que nunca tenía niños en casa vieron la película 'Ratatouille' de Pixar, gracias a la reacción de Pacífica, Kimble agrego uno de esos aparatos a la lista de pendientes para su nueva casa. Al acabar la película luego que Jonathan le ira las buenas noches a Pacífica, Lindsay Miller le comento a niña sobre la tradición americana de leche y galletas antes de dormir, por lo que aun animada por la velada y la película decidió que era muy interesante probar esas tradiciones. Así le dio a la pareja un tiempo a solas para despedirse.
Y esa noche Pacífica descubrió lo que se le había negado, dormir sintiendo el calor que alguien que la quería y protegería. Pero aun con el calor que le daba River ella sigo un rato despierta, no era tonta, sabía que Jonathan y River la proseguían, también sabía que no era ella misma… no sabía quién era. Era la chica que casi se puso a llorar cuando el padre de Grenda le pregunto qué hacia ahí, la chica que se enfado con su familia al ver la lista de bienes 'robados' o la que había cantado con Krisen y Kimble durante el almuerzo.
Cuando casi había llorado al pensar en todo lo que había perdido y como estaba ahora la relación con sus padres, se lo achacaba a la Pacífica de antes, de la de antes de la gala, de cuando creía en las cosas que siempre le habían dicho sus padres, antes de descubrir la verdad. Cuando estaba convencía que por su mera presencia el mundo debía estarle agradecido e inclinarse ante ella, eso era lo que sus padres le habían enseñado, no pudo evitar recordar por ese entonces sus pesadillas estaban llenas de tintineos de una campanilla de plata y soñaba con un paladín. Al final el paladín no paso de ser un sueño, pero la realidad fue, si se puede mejor… la realidad era él.
Suponía que su yo de cuando se había enfado por tener ese apellido y repudio a toda su familia por no sabía cual vez. Todo por al ver la lista de evidencias del legado Noroeste, era la de los días después de la gala, la misma Pacífica que había urdido el plan para salir del control de sus padres aunque fuera solo por el verano y, no le incomodaba aceptarlo, para estar más con él. La misma Pacífica que no se imagino la tormenta que estaba por golpearla y que había acabado con la sentencia del juez el día anterior, la que sentía que había perdido todo, pero ganado aun más al saber que estaba a un paso de la realidad. La que lucharía hasta limpiar su apellido para romper esa cadena, no por ser el eslabón más débil. Sino por ser el más fuerte, el único que no se oxidaría y pudriría por la sangre e inmundicia que lo rodeaba.
La gran pregunta era cual era la otra, la que empezó a cantar en francés en el almuerzo, a la que no le importo que no fuera con cubiertos de plata, la que ayudo a preparar la comida y disfruto al comerla, la que se enorgullecía de ser ella misma, la que no le importaba donde fuera que vivieran estaba feliz de tener a Jonathan y a River, pensando en esa Pacífica, de la que solo se había dado cuenta por casualidad fue como se quedo dormida.
Por su parte en el motel, Kimble descubrió que aunque nunca habían pasado una noche en la misma habitación extrañaba a River y, para qué negarlo, a Pacífica también, las echaba tanto de menos que le fue le fue fácil no dormirse, tomando en cuenta el cansancio y el estrés del día. Debía hacer una llamada muy importante, una llamada de larga distancia a Austria.
Continuara.
Gravity Falls temas y personajes pertenecen a Disney, por idea del genio de Alex Hirsch. Cualquier tema asociado a este relato es usado de la misma forma. Todo en esta historia está dentro del Famdom, y dedicado a los lectores y demás interesados en el Fandom de Gravity Falls. No tiene otro fin más que entretener. ¡Disfrútenlo!
