Para algunos el verano no es la época para disfrutar, pero para otras personas esos meses significan mucho más. Un punto en la vida donde se marca un hasta aquí, y sabes que ya la vida no será igual, que nada será igual. Mas en ese aparentemente aburrido y normal pueblo de Oregón llamado Gravity Falls.
Hola de nuevo mis queridos lectores. Ya parezco político digo que no lo voy a volver a hacer y me retraso de nuevo, al menos son solo unas pocas horas.
Y hoy no tengo escusa más que estaba leyendo y no era que quería era más que querer, anisaba cual adicto la droga, saber cómo terminaba la novela, de las de leer entiéndase. No deje de pensar en que hoy tenía que publicar, pero veía como solo faltaban unas pocas hojas, unas pocas mas, ya casi, etc. y no tuve la fuerza de voluntad para dejar marcado done iba y publicar. Perdón aunque creo que los que a más de uno le habría pasado lo mismo…
Creo que si hay algo que lo saca a uno del proceso creativo de escribir es leer, o sea puede que uno lea y tome 'ideas,' pero el acto de enfocar la imaginación de lo que lee a lo que está escribiendo es, al menos para mí, casi imposible.
Sin más Gracias por la espera y espero me entiendan.
Por cierto que envidia me dan algunos escritores. ;) Feliz lectura.
Nota: si alguien sabe coreano no se ría hice lo mejor posible, usar el traductor de Google.
-Ahora si la parte seria-
Una nueva entrega. Dipper luego de 'hablar' con Tim Doe, el asistente negro de Preston Noroeste, aun se sintiente algo culpable, por aprovecharse de su amiga Candy, pero aún hay mucho que hacer para la campaña electoral. Por su parte Pacífica tiene que aprender a sobrellevar lo que le paso y los cambios en su vida, afortunadamente tiene gente que la apoya, incluso más de la qué ella misma imagino. Espero te guste este capítulo y el próximo miércoles (14 de Noviembre de 2018), si todo sale bien, publicare el siguiente capítulo. De nuevo esta historia, aunque sea por capítulos, puede leerse en forma independiente. Aunque forma parte de la misma línea narrativa o universo ficticio, así que me gustaría que ojearan el resto de mis historias.
Este es mi quinto Fic., gracias a todos los que me han leído y sus críticas, espero estar a la altura con esta nueva entrega.
Espero disfrutes tanto al leerlo como yo al escribirlo. Todo Review positivo, negativo o solo por conversar es bien recibido. Gracias!
Gravity Falls Final del Verano: Un Misterio mal Guardado.
68. Desarrollos.
Cuando quedo sola, Candy, se quedo sentada y pensando. No le preocupaba haber entrado en el hospital con una escusa falsa. A recoger una gorra, que según parecía, a él no le preocupaba mucho. Lo que la mantenía intranquila era lo que no había pasado, el no se había puesto intranquilo, no se había puesto a tartamudear, decir tonterías o a impresionar, no parecía incomodo ni todas las demás 'señales' que según las revistas tenía un chico cuando estaba solo con una chica que le gustara. Todas esas señales las había dado ella. En lo que acertaron las revistas era en que los chicos no eran observadores, Dipper siquiera se había dado cuenta que pasaba de estar pálida a sonrojarse. Y Ahora no quería pensar en eso así que se puso a ver el librero de su mama.
Ella era hija de médicos, lo que significaba la habían criado en ese mismo hospital. Paso su 'infancia' en la guardería del hospital, donde creía que había conocido a Grenda, era una suposición, pues la madre de Grenda era enfermera en el hospital y eran amigas dese que podía recordar. Conocía a todo el personal médicos a camilleros y de guardias a administrativos, incluso al ser un pueblo chico a algunos pacientes recurrentes. El hospital era figurativa y literalmente su familia, a muchos doctores los consideraba como otros niños consideraban a sus tíos, solo que en la forma que la habían criado no podría jamás llamarlos con tanta confianza. Y también ahí trabajaba parte de su familia de 'verdad,' la hermana de su madre era pediatra y su prima mayor era una de las paramédicos.
Como tal y por costumbre muchas veces tenía que esperar a alguno de sus padres en esa misma oficina así que se dirigió al libero de su madre y tomo un portafolio sobre su trabajo. A ella le gustaba y se sentía orgullosa del trabajo de sus padres como buena hija, no porque así dictara su educación, sino porque en verdad veía que hacían 'una diferencia.' Aun con eso, y algo acongojada, le gustaba más la medicina que ejercía su madre a la que ejercía su padre. Por eso era de las pocas chicas de 12 años que sabía que deseaba hacer cuando fuera grande. Ella seria doctora como su mama. Abrió el portafolio lleno de folletos, con que había vuelto su madre de la convención de médicos auspiciada por la asociación de Veteranos de Guerra del ejército. Aso también apartaba de su mente al castaño, leyendo sobre historias verídicas, no solo de veteranos de guerra, sino de otros muchos pacientes que habían tenido que aprender a vivir por decirlo así una nueva vida.
Dipper corrió, o más bien camino lo más rápido que pudo de regreso a la oficina de los doctores Chiu, nunca se debe correr en un hospital a menos que sea una emergencia, sino de repente eras el centro de atención mientras fuera 'caminando rápido' solo sería un visitante más o así lo pensaba. De todas formas sentía un chico de 12 años rondando por el hospital llamaría mucho la atención, por eso seguía el camino tomando en cuenta los huecos que había dejado en el sistema de seguridad del edificio. Antes de entrar a la oficina recordó acomodarse la gorra para hacer un buen papel. Aun le remordía un poco la conciencia el haber 'abusado' así de la amistad de su la chica asiática. No podía pensar en otro motivo por el que lo había ayudado. Ella misma, luego del desafortunado incidente en la 'Montaña del Misterio,' habían dejado bien claro que había perdido todo interés en él, dado el giro que dio todo incluso antes de lo de las arañas gigantes lo entendía.
Además aun lloraría como bebe si veía una araña del tamaño de un san Bernardo. Una parte de él sabía que sería así, lloraría del miedo… si lo recordaba cuando tuviera tiempo, después de encargarse de la araña san Bernardo y cualquier otra que la acompañara. Pero lo importante era que para él las cosas habían quedado claras en esa conversación en la casa rodante, no había aprendido que no siempre lo que se dice en esos casos era lo que se sentía.
-"Te hice esperar mucho?" Dijo a manera de saludo a la chica que leía algo en uno de los escritorios. "Gracias por ayudarme." Dijo señalando su gorra.
-"No demasiado, además paso mucho tiempo en esta oficina, es más interesante de lo que parece." Dijo cerrando el portafolios, sin pensar que el castaño notaria de que se trataba.
-"La asociación de Veteranos?" Dijo en voz alta, aun recordaba a su abuelo, el coronel Pines. "Recuerdo que el abuelo solía ir a la sede de vez en cuando, si estaba de licencia en casa."
-"Si bueno la Asociación es la que mas maneja algunos asuntos…" Respondió dejando esos 'asuntos' en el aire esperando que murieran o cayeran por su propio peso. Y el peso de la memoria del chico los hizo caer, en forma de imágenes y de la confusión de un niño de tres años al ver a alguien que le faltaban partes del cuerpo. Esa confusión fue solucionada en parte por su mismo abuelo, y una explicación algo confusa de que a veces cosas feas pasaban y que pies y manos no eran como el cabello que volvía a crecer.
-"Prótesis." Dijo el chico a menara de respuesta al silencio. Lo que hizo que la niña se sintiera incomoda la única que sabía de eso era Grenda, por su madre sabia una versión 'para niños' sobre la necesidad de las prótesis. La doctora Chiu especialista en Medicina Familiar, al no haber nadie mas calificado, se había tenido que encargar de esa área algo incomoda en el hospital. Siendo el pueblo un enclave maderero había uno o dos accidentes al año que necesitaban su pericia y experiencia en esa área. Y su hija había quedado influenciada por ella.
-"Bueno si es algo raro pero…"
-"Necesario." Dijo el castaño. "Algunos amigos de mi abuelo las usan." Continúo con la misma voz casual. "Acabo de recordar que Mabel menciono algo sobre llevar tenedores en los dedos y mejoramiento humano." La niña volvió a quedarse en uno de sus silencios, algo muy frecuente en ella desde hacía un tiempo, pero no le dio mucha importancia. "Lo probé y creo que vacié tres tazones de palomitas antes de agarrarle el truco."
Dijo mientras se acercaba a la chica, un poco demasiada cerca, como para hacer que ella sintiera su corazón en la garganta. Se planto junto a ella y abrió el portafolio. Pasando las páginas que eran más que nada publicidad de laboratorios y de compañías que hacían ese tipo de equipos. Que iban desde la versión moderna del famoso garfio y pata de palo de los piratas, a brazos y manos robóticos multi articulados con decenas de motores, poleas, pistones y demás todo controlado por un computador.
-"Nunca me había puesto a pensar en esto…" Dijo sin fingir su curiosidad.
-"Bueno funcionan… O más o menos…" Empezó con ánimo la chica para quedarse callada. Mientras el castaño la veía en silencio, pero no un silencio incomodo. Era un silencio que deseaba ser llenado, el chico lo hacía sin intención, solo ponía cara de querer saber más, haciendo que el silencio fuera un vacio y la naturaleza aborrece el vacio. Por lo que la chica continúo. "Cada reemplazo o prótesis va con un entrenamiento no es solo de ponérselo y listo, madre suele encargarse de esos casos en el pueblo."
-"Debería haber una manera más fácil…" Acoto el chico. Recordando la forma como una corbata controlaba las acciones de su tío, pero al ser secreto prefirió doblar un poco su comentario. "… Digo es cosa de recordar el robot Gedeón o el Gobblewonker."
-"Pero esas fueron cosas del viejo McGucket…"
-"Aun así están décadas adelantados a lo que presentan esos laboratorios." Dijo pensativo. "Además también está el Tío Ford…" Aunque él era el primero en subrayar que su tío parecía distante desde hacía un tiempo, o sea más distante de lo normal. "Creo que platicando con ellos aprenderías, más que con toda una cátedra de cualquiera de estos laboratorios.
-"Pero no podría interrumpir a tu tío, además bien nunca fui muy amable con el señor McGucket."
-"Al vejo McGucket no le importaría… Además ahora se suele bañar a diario, cada vez vuelve a ser mas él…" Dijo pensativo. "Y sobre el tío Ford, es como tío Stan si escabas lo suficiente encuentras a alguien de lo más amable."
-"Pero aun así como podría yo, pensaran que soy una niña tonta con demasiada imaginación." Dijo sonrojada.
-"No lo creo, lo que hay que hacer con la imaginación es saber encausarla, usar la imaginación no que la imaginación te use a ti."
-"Bueno si lo dices." Dijo entre pensativa e intrigada.
-"Se me acaba de ocurrir algo… a tu mama le incomodaría que te lleves ese portafolio?"
-"No creo, a mi madre le gusta que me interese por sus cosas."
-"Llevémonos el portafolio, si se lo enseñas a tío Ford o McGucket podrían darte una sorpresa."
-"Pensaran que son fantasías mías y no me harán caso." Dijo en medio de un ataque de timidez, pero hablándole de frete al chico.
-"Dudo que lo hagan, además si no pueden ayudarte que pierdes con intentarlo?"
-"Si tu lo dices…"
-"Anímate, además necesitábamos algo que llevarle a tus padres." Dijo recordando la escusa que les habían dado a los guardias.
"Está bien…" Dijo la niña aun no muy convencida tomando el portafolio. Encaminándose a la puerta.
Los guardias no pusieron la más mínima objeción. Y la joven pareja iba de vuelta al parque donde se realizaba el almuerzo. Para Candy era conocimiento general que los chicos eran 'raros,' solían querer presumir de absolutamente todo, decían bromas tontas y además que se ponían nerviosos si una les gustaba, También a veces, una se sentía muy… 'bien' al caminar con alguno.
Pero Dipper Pines… el no presumía, solo contaba cosas con naturalidad, como quien contaría que desayuno, era cosa de ella el sorprenderse, a veces sus chistes eran de un humor sofisticado, o de plano malos, pero su risa era contagiosa, y ella se sentía bien al andar con él, lo malo era que el caminaba normalmente sin que pudiera notar ningún nerviosismo, podía ese factor ser un error como los demás, eso deseaba, pero lo recordaba de sus días de 'enamoramiento' con Wendy, y si se comportaba algo nervioso o del todo tonto, cerca de la pelirroja. Eso era un punzón en su corazón, y no sabía cómo afrontarlo.
Solo conversaban 'normalmente' Dipper no había dicho porque su hermana decía que se ponía histriónico sin gorra y ella no se atrevía a preguntar, su conversación iba de un lado a otro lentamente como una jugar vóley con una pelota de playa. La conversación se puso un poco animada cuando él le conto las dos veces que había visto robots de cerca una con el Gobblewonker y la otra con el robot Gedeón. Que como lo controlaba, captura de movimiento, pero eso no explicaba como podía controlar la fuerza que había levantado el autobús o arrancado su techo como sostenido a Mabel sin aplastarla, ella había oído la historia antes, pero cuando el mismo contaba como había saltado del risco a entrar en la cabina del robot se le acelero el pulso. Estaba tan absorta e la historia que casi choco con una de las mesas donde había tenido lugar el almuerzo y el resto de grupo no se veía.
-"Me haría el favor de sentarse mademoiselle." Dijo mientras acomodaba una de las sillas en una mesa. "Aun hay gente y el servicio de comida aun no se va, vamos a almorzar mientras esperamos a los demás, alguno se dará cuenta que no estamos y regresaran por nosotros… creo." Dijo mientras la chica se sentaba. "Iré a ver qué quedo, alguna cosa en especial que quieras?"
-"Avec plaisir, jeune Monsieur." Le respondió la chica y la cara de confusión del chico no tuvo precio.
-"Perdona? no soy nada bueno en idiomas…" Dijo levemente sonrojado.
-"Que 'será un placer, joven señor'" Dijo sonriente. "No te preocupes yo te acompaño…"
-"No te la debo, te perdiste el almuerzo por ayudarme. O más bien te debo dos me diste la idea de agregar francés a la lista de idiomas que debo aprender."
-"En verdad tienes una lista de idiomas para aprender?" Dijo la niña, se había acostumbrado a ese tipo de comentario, en cualquier otro chico habría pensado que era alguna broma o que la quería impresionar o presumir, en él era solo un comentario. A ella no era que le gustaran los idiomas, pero sus padres habían mas que insistido en que aprendiera otro idioma además del coreano, él, en cambio, seguramente había visto la necesidad de aprender otro idioma.
-"Ahora la tengo, antes solo creía que sería bueno aprender alemán." Cosa que no la sorprendió sabia, gracias a Grenda, que el californiano y el austriaco habían congeniado desde que se conocieron. "Ahora creo que agregare francés también."
-"나는 널 사랑한다고 생각해." –Naneun neol salanghandago saeng-gaghae. –
-"Ehh…?"
-"Podrías poner coreano en esa lista, también." Dijo sonriente, pero algo sonrojada, le había dicho a la cara lo que no se atrevería a decirle, en parte porque sabía que no entendía coreano y en parte porque deseaba que le diera una sorpresa.
-"Tienes razón, pero déjame acabar los occidentales, luego espero que me ayudadas a practicar." Dijo sin inmutarse.
-"Si ocupas ayuda será un placer ayudarte. Y no te preocupes por alguna cosa en especial, creo que si tienen para hacernos hacer un emparedado estaremos con suerte." El no pregunto que dijo y ella no quiso decirle la traducción.
-"Entonces ya vuelvo." Dijo encaminándose a lo que quedaba del buffet.
Después del viaje por carretera supo, aunque se quiso engañar a si misma, que aun sentía algo por el chico. Siempre preocupada de que sus amigas descubrieran su mentira de las arañas, pero Dipper no dejaba de ser el hermano de Mabel lo cual negaba toda posibilidad de empezar a coquetearle él sin el permiso y bendición de la hermana. Grenda la había hecho sincerarse consigo misma hacia algunas noches.
Luego de que Grenda le dijera que era más que notables sus sentimientos, se preocupo por que Mabel igual la hubiese descubierto. Cosa que también su más antigua amiga le ayudo a despreocuparse, explicándole que Mabel veía a su hermano como un 'nerd' por lo tanto era invisible para las demás chicas. Mabel creía, como acto de fe, que Dipper no podría hacer que una chica tuviera esos sentimientos, de no ser con su ayuda, claro. La californiana tenía tanta confianza en eso que la situación entre su hermano, ella y Wendy, le era totalmente invisible, sin mencionar a Pacífica. Y así seguía feliz, ciega ante todo eso, apartada de la realidad, en lo que Grenda llamo Mabellandia y que incluso pensaba que era culpa del castaño. Ella no había creído del todo lo que decía Grenda, pero empezaba a darse cuenta que tenía razón.
-"Al parecer llegue a tiempo." Dijo el susodicho poniendo un plato en la mesa. "Están por irse así que sería bueno apurarnos… Perdona te asuste?"
-"No solo estaba pensando en algunas cosas."
-"A Sobre eso." Dijo señalando el portafolio. "No sé si sea así con McGucket, pero mi tío a veces se emociona explicando y se le olvida que los demás solo somos simples mortales, no un genio como él. Así que no te asustes si no entiendes algo, y no asustarte es pedirles que te lo expliquen, créeme puede ser peor. Si te pasa mejor diles que ocupas tiempo o algo así y luego te ayudare para que para que los simples mortales podamos entenderlo." La chica solo pensó que clase de 'simple mortal' podría convertir lo que te dijera un 'genio' en lenguaje 'normal.' Aun así eso la alegro, era una forma en que el chico le decía que pasarían tiempo solos, haciendo algo muy parecido a estudiar, pero solos al fin y al cabo. Recordó lo que sentía cuando sus padres trabajan en casa, esa sensación tibia que había en el estudio que compartían… No pudo evitar fantasear un poco entre bocado y bocado lo que seria adentrarse en el mundo de la robótica con Dipper a su lado, como lo hacían sus padres en la medicina.
-"Así que a ti también te interesan los robots." dijo algo ilusionada.
-"Pues…" Dijo mientras pensaba. "No tanto, aun no sé que me interese, o más bien me interesan muchas cosas, y no sé si tenga estomago para algo así como crear prótesis." "Y así sin más, sin siquiera una mentirita blanca para hacerme sentir mejor." Pensó la chica algo decepcionada. Pero se recordó que aún quedaba una semana de vacaciones, muchas cosas podían pasar en se tiempo y se iba a asegurar de tener muchas dudas, si alguno de los genios se interesaba en ayudarla.
"La conversación de sobremesa no paso de ese nivel comentarios sobre robots, algunas cosas que no entendió y demás mientras esperaban al resto del grupo. Llegaron cuando estaban por terminar de comer. Al ver que todo el mundo quería un brochure de campaña, tío Stan tuvo la idea de hacer más, que era buena idea, la mala idea era cobrar cinco dólares por cada uno, no le atraería muchos votantes. Pero habían conseguido que pagara por esas fotocopias, la parte difícil, como solía ocurrir, se la dejaron al castaño. Así que después de hablar con su tío, este casi llorando, tuvo que aceptar la mejor manera de llegar la oficina del alcalde y todo lo que significaba era que 'regalaran' los brochures.
Para la pareja Kristen-Kimble y su protegida el día había empezado temprano. Luego de pasar la noche en el hotel luego de bañarse Jonathan se dirigió a la casa o, más bien, el D&B de los Miller. Esperaba o llegar temprano, habían quedado en verse temprano para seguir preparando la nueva casa, pero al ver las calles aun desiertas, mientras la luz del sol se esparcía como melaza por el pueblo recordó que su definición de temprano era distinta a las de los demás.
En la casa Miller, La señora de la casa también era de los que pensaban que la mejor forma de aprovechar un día era usándolo lo más posible. Por eso se levanto temprano y lo, mas silenciosamente que pudo, empezó a preparar el desayuno. Pero sus intentos por pasar desapercibida despertaron a sus dos huéspedes. Pacífica, se había sentido extraña con la idea de dormir en la misma cama con alguien más, incluso sui ese alguien más fuera la señora Kri… River, pero la habitación D&B de la casa Miller solo tenía una, se despertó sintiendo el calor de alguien mas que se preocupaba en verdad por ella causo, y eso causo un efecto relajante que la hizo dormir como nunca antes. River sintió como se despertaba la niña y le dio los buenos días y la beso, con lo que dejo ligeramente sorprendida a la rubia, aunque esa una forma muy bonita de decir buenos días. Sin mucha ceremonia se alistaron y River salió a ayudar con el desayuno.
Pacífica aprovecho para saludar a Archivald, el fantasma al estar alejado de la mansión parecía un poco débil y como la niña no deseaba 'que se alimentara,' aprovechaba que podía tomar energía de la arboleda que se había nacido de sus restos mortales, por eso había mandado ahí al fantasma para que acumulara recobrara fuerzas, pero se aseguraba de traer 'puesto' algo hecho con el metal del hacha, por lo que, aunque debía concentrarse, podía hablar con el fantasma y en caso de emergencia el mismo estaría inmediatamente a su lado.
Luego de darle los buenos días a su espectral amigo siguió a River, aun estaba un poco confusa con las tres Pacíficas en que parecía haberse dividido, pero como nunca sobran un par de manos y era buena aprendiendo la pusieron a cargo de las tostadas. El resto del desayuno consistía en pescado ahumado, trucha o salmón, casero, tocino casero, o salchichas caseras, huevos, que por su puesto, también eran de granja y por supuesto las omnipresentes manzanas también salidas de varios jardines del pueblo. Lo único que había estado empacado antes del desayuno era el pan, el café y el jugo de naranja.
-"A qué hora crees que llegara Jonathan?"
-"Conociéndolo debe estar en la esquina haciéndose una pregunta parecida." Le respondió. "Todas las mañanas cuando llegaba a la cocina él ya estaba ahí, impecable con su primer traje del día…"
-"Su primer traje del día?" Pregunto la niña.
-"Si… nunca te pareció extraño que pareciera que recién se había puesto el traje o que nunca tuviera ni una arruga?"
-"Ahora que lo dices es cierto… siempre parecía estar recién arreglado…" Dijo la niña después de pensar un momento por mucho tiempo los empleados de la casa eran un poco más que muebles con algunas fusiones útiles. "Más de una vez su padre había comentado que esa era la distinción entre contratar un empleado normal y un Mayordomo de verdad. Por lo que en aras del prestigio familiar les había empezado a poner cuidado a los empleados, o la 'servidumbre como les decía su madre. En su cabeza empezó una, metafórica, discusión a tres bandas entre las 'tres Pacíficas.' Pues Princesa Pacífica sostenía que si su trabajo era servir, estaba bien llamarlos servidumbre, Pacífica Rebelde decía que era un empleo así que debía decirles empleados y Simplemente Pacífica decía que eran Jonathan, River, Jackie, Jason, etc.
-"El gran secreto era que… eso mismo hacia, al menos se cambiaba de traje 5 veces al día, por eso siempre estaba con un traje recién puesto." Dijo entre risas. "La tradición inglesa."
-"Pero como en la esquina?"
-"Se habrá levantado como todos los días y en algún momento se dio cuenta que cambiaron las cosas." Explicaba mientras troceaba las manzanas. "Pero no es de quedarse quieto, seguro salió del motel y ahora estará vigilando la casa desde algún lugar no demasiado lejos, por eso creo que está en la esquina, esperando alguna pista de que ya nos despertamos para tocar la puerta." Se escucho un golpe en el tejado y algo que caía en el patio.
-"No tendrá que esperar mucho." Agrego Lindsay, que parecía contar mentalmente, moviendo levemente la cabeza y cuando termino se escuchó la puerta abrirse. "Todd nunca se pone a desayunar hasta que no ojea el periódico, al menos así no esta, metiendo su nariz por aquí… Como decía mi abuela 'Puede ser que el hogar de un hombre es su castillo, pero debe pedir permiso para entrar a la cocina' y ella debía saberlo, la arrestaron varias veces durante manifestaciones sufragistas." Dijo sonriendo recordando la tradición feminista de su familia. Mientras 'por casualidad' Kimble llegaba en ese justo momento frente a la casa del juez y todas escucharon como se daban los buenos días. Y ambos entraban y pasaban a la mesa del desayuno en un área 'publica' de la cocina.
Al menos el juez, porque Jonathan seguro no había oído esa versión de 'hogar del nombre' o bien pensaba que no se aplicaba a mayordomos, púes mientras el juez se sentaba a la mesa con sus periódicos, él entro a la zona de 'exclusión' de la cocina. Y con su presencia en el área de trabajo provoco una crisis de sobrepoblación en la cocina, para la incomodidad de las presentes. Antes de que River pudiera pensar que hacer, demostrando lo que enseñaban años de matrimonio, Lindsay tomo cartas en el asunto.
-"Jonathan podrías llevarle esto a Todd?" Dijo pasándole un servicio de café con 5 garras. "Le gusta ahogar un poco las noticas." Y mientras el irlandés le hacia ese 'favor,' aprovecho un tipo de 'telepatía conyugal, ' y con una mirada el juez supo que lo mejor sería mantener ocupado a Kimble.
-"El café sabe mejor en compañía, no Jonathan?" Dijo mientras con la más persuasiva de las voces sentando a Kimble con aparente facilidad en la mesa. "Te gusta solo o con leche?" pregunto mientras le servía una taza.
-"No se moleste Juez…" No pudo n decir que él prefería el té.
-"Todd… lo de juez es solo en horas laborales." Dijo poniendo la taza de café caliente y con eso anclando al ex mayordomo a la mesa. El cual, al quedar atrapado por las buenas costumbres, tomo un trago y empezaron a hablar o, más bien, buscar algo en común de lo que hablar. Pronto estaban hablado de las diferencias entre el Futbol, juez que defendía el nombre para el 'futbol americano' y Jonathan lo defendía para el que el juez llamaba 'futbol soccer.' Ya con el incidente controlado la dueña de casa siguió alistando el desayuno con sus dos ayudantes.
-"Lindsay espero que no le moleste, además ya sabe Jonathan y yo somos… podríamos decir que especialistas en esto."
-"Si no me molesta, no te preocupes River… es solo por el espacio, imagino que la cocina en la mansión debe ser más grande que nuestra sala…" Se detuvo antes de agregar el Noroeste a la frase en consideración a la niña. Quien era muy consciente de eso, en su cabeza 'las tres Pacíficas' habían llegado a un acuerdo, con un conteo de 2 a favor y una abstención, que si bien era distinto también era divertido.
Tampoco era que la cocina de la casa Miller fuera pequeña, el juez y su esposa eran los orgullosos padres de tres, así que todo en la casa estaba a la medida de seis, uno nunca sabe, Y con poco de incomodidad podían caber un sétimo, mejor estar preparados. Todos se acomodaron a la mesa una vez que el desayuno estuvo listo. Y empezaron a comentar los planes del día, luego de que ni Kimble ni el juez llegaran a nada con respecto al futbol, por lo que ambos, tácitamente, prefirieron dejar el tema. Mientras la señora Miller, como parecía habitual por el comportamiento del juez, no estaba muy quieta ya fuera rellenando bazos de jugo, ofreciendo más café o recargando los recipientes, pues "a nadie le gusta desayunar frio." Por eso cuando tocaron a la puerta luego de la extrañez general ella fue la que abrió.
-"A Señora Miller… buenos días?" Dijo el adolescente y en tono de pregunta.
-"Si William son buenos días… que haces en mi casa tan temprano y en verano?" Dijo la señora Miller animada, podía jactarse de reconocer a todos sus estudiantes.
-"Bien… este… no es cosa exactamente mía, vera es un asunto de negocios…" Dijo sacando un papel de su pantalón. "Esta el señor Jonathan Kimble y la señorita… River Kristen?" Dijo con más entereza que confianza.
-"Si… están, que negocios tienes con ellos?" Dijo divertid ante la expresión de su alumno, encontrarse con la directora no era algo raro en el pueblo pero si eran las seis de la mañana si.
-"Un encargo de mi papa… Podría hablar con la señorita." Con un buen intento de sonrisa. Mientras murmuraba 'no olvides sonreír.'
-"River?" Volteo hacia la cocina. "River te buscan…"
-"A mí?" Dijo la aludida mirando a Kimble y luego a Pacífica.
-"Lo mismo pensé… es Willy uno de mis chicos… uno de los estudiantes." Dijo con una sonrisilla.
-"Bien veré que quiere…" Dijo la huésped acercándose a la puerta.
-"La Señorita River Kristen?" Dijo Willy.
-"Si…"
-"Me da un momento?" Dijo mientras se apuraba corriendo a una camioneta, y volvía con un paquete grande blanco y con un listón y un moño rojos. Mientras la curiosidad había atraído a lo demás desde la mesa del desayuno al lado de 'adentro' de la puerta.
-"Podría firmar aquí…" Dijo dándole un acuse de recibido. "A Gracias… Por favor tome con los mejores deseos de la floristería." Dijo luego de cambiar el acuse de recibido por el paquete. Que al abrirlo contenía al menos una docena de rosas. Ante el sonrojo de River, la sonrisa general de su dos acompañantes femeninas y la extrañeza de Kimble y el juez.
-"Willy tu padre hace entregas a domicilio?" Pregunto este último.
-"No juez Miller, nunca lo habíamos hecho." Respondió el adolescente algo sonrojado. "Pero dijo papá que siempre hay una primera vez..." Y como si volviera a estar consciente de los presentes luego de recapacitar sobre el sentido de la vida, agrego. "Pero tampoco nos lo habían pedido por llamada internacional… o con esa cantidad de propina…"
-"Ya desayunaste Willy?" Pregunto Lindsay Miller. Dejando de lado la sorpresa volviendo a ser ama de casa.
-"No señora Miller… gracias, pero mejor me apuro antes que papa crea que es buen negocio esto de las entregas a domicilio. Pasen buenos días." Dijo a manera de despedida, levemente temeroso que empezaran a despertarlo a esas horas para hacer entregas a domicilio.
-"Buenos días para ti y saluda a tus padres." Se despidió Lindsay, mientras los demás solo miraban a River con el paquete en sus manos. Casi se odia notar el signo de interrogación volando sobre su cabeza.
-"Desde fuera del país…" Dijo en un murmullo River. Mientras Kimble guardaba un riguroso silencio, pues luego aunque su sentido de alerta se despertó por un paquete entregado a deshoras, se había tranquilizado al notar que el mensajero era conocido de los Miller. "Veamos la tarjeta." Concluyo River para acabar con el suspenso.
"Bienvenida a la Familia. Gracias por hacer que Jonathan volviera a poner sus prioridades en orden.
Ansiando el placer de conocerla y con la más alta consideración y estima, Justin Roland."
-"Imagine que sería Sir Justin…" Agrego Kimble, utilizando al máximo su 'personalidad flemática inglesa' atrayendo la atención general.
-"Alguien de la nobleza?" Acoto Lindsay. "Trabajo usted para el Jonathan." Dijo Lindsay sin poder evitar el ponerse ligeramente mas formal.
-"No exactamente el titulo es reciente… lo más correcto sería decir que es mi mentor y un antiguo compañero de trabajo." Dijo mientras el juez hacia aparecer de alguna parte un florero lo suficientemente grande para el regalo.
La conversación durante el resto del desayuno giro alrededor del lord inglés, y su relación con Kimble. El irlandés contó la historia 'oficial' de cómo se había vuelto mayordomo, inclusive su escape de la casa y sus años como trabajador migratorio. Sin embargo para Kimble ese regalo, además de significar lo que la carta decía, era la respuesta a una pregunta que no había hecho al inglés la noche anterior. Aunque sir Justin la había formulado el mismo, de algina forma, "Una mujer notable, Jonathan, pero ningún matrimonio debe empezar con misterios o, al menos, eso opino. De todas formas tendré que hablar con los miembros." Y esas rosas eran su respuesta, o al menos eso pensaba, debería revisar los comunicados de La Escuela ya que la noticia de su próxima y apremiante boda había sido oída por quienes debían. Sintió un peso que le caía de los hombros si era como el pensaba, que aun debería confirmar, Sir Justin había logrado que River, al menos en forma 'honoraria' fuera considerada parte de La Escuela.
Pero eso sería en su momento Kimble sabía que no podía hacer nada mientras su futura esposa viviera en la casa Miller, así que debía seguir con sus planes de mudanza y matrimonio. Así que ese día tenían que ir a comprar el resto del menaje de casa al centro comercial del pueblo. Sobre el fantasma… aprovecho que ya era una buena hora y llamo a Tanto. El chico Pines, como había supuesto, iría a revisar la casa, afortunadamente el jueves. Según dijo el abogado ese día seria un día libre en la presente campaña electoral, 'un día para pensar' le pareció la más sensata de las ordenanzas en el sistema electoral del pueblo. Poco después de acabar su desayuno Kimble, River y Pacífica estaban en el centro comercial algo más temprano de lo que habían pensado, mas aun luego de que Jonathan tuvo que dar detalles del porque el tratamiento nobiliario a… bien a sir Justin, gracias a que el juez los llevo en su auto oficial, porque le 'quedaba de camino.'
Aunque la semana era libre para las oficinas públicas, por la elección, y además la hora, pues algunas tiendas aun no habrían, eso no parecía influenciar a los visitantes el Centro Comercial de Gravity Falls, era el más grande, o más bien el único de la zona, lo que significaba que para todos los habitantes de los otros pueblos, aldeas, caseríos y cabañas en esa área de las Casade Mountains era ir ahí o ir a Medford, que para muchos podía ser el doble del camino. Además, desde hacía algunos años y en el verano era el territorio de Pacífica Noroeste, al haber sido construido por Desarrollos Urbanos Noroeste, solía sentirse, literalmente, como la dueña del lugar. Pero quien la viera esa mañana se extrañaría de verla, posiblemente pensarían que esa 'niña rubia' se parecía mucho a Pacífica Noroeste o que era alguna fan que hacia una buena imitación, se vestía como siempre, pero la actitud, la expresión e inclusive la forma de caminar la hacían verse como otra persona.
Lo cual dado el comité de 'Pacíficas' que había instaurado un régimen democrático en su cabeza era lo esperable. De esa forma las decisiones tenían que pasar primero por una votación. Y si algo se sabía de la democracia es que como idea es buena… pero por algo siempre se elegía a un presidente, alguien que tomara las dediciones, de forma rápida. Lo mismo valía para países, ciudades, pueblos, empresas y niñas de casi trece años.
La Pacífica de antes usaba ocho tarjetas de crédito sin límite, una para cada día de la semana, comprando vestidos, zapatos y otras pequeñeces a las 'amigas' que más en gracia estuvieran ese día. La octava tarjeta era para golosinas, que por supuesto no se rebajaría a tomarlas en el área de comidas del centro, para eso estaban los restaurantes, que aunque ninguno pasaba de 3 tenedores, en sus propias palabras, eran 'pasables para un bocadillo' o para no perder tiempo en volver a la mansión. Era la cliente más bienvenida, mas si andaba 'paseando con sus amigas,' lo que llenaba de codicia a los dueños de las tiendas y, no hay que negar, de buenas comisiones al vendedor que le cayera en gracia, o bien un despido si el vendedor hacia algo reprochable, como por ejemplo dar una opinión equivocada. Pero esa no era la Pacífica que estaba al mando ahora, ninguna lo estaba.
Incluso Pacífica se había llevado sus tarjetas de crédito consigo, no por error o por costumbre. Las había visto antes de salir la tarde anterior de la mansión, y aunque una parte de ella las quería dejar en su antigua habitación al final se las había llevado y estaban ahora su fina tarjetera de platino que siempre andaba encima. La votación en ese casi había quedado dos a favor y una abstención, metafóricamente Princesa Pacífica quería llevárselas, Pacífica Rebelde las quería dejar o, de ser posible, quemarlas y a Simplemente Pacífica le daba igual, pero una tarjeta de crédito, sin límite, en caso de una emergencia era una muy buena idea. Y como la diplomática hábil que había tenido que aprender a ser, Simplemente Pacífica había convencido a Pacífica Rebelde de abstenerse de votar. 'Que importa tener las tarjetas, si no se usan no son más que plástico de colores, y al ver que no gastas ellos sabrán que no te importa el dinero.' Así sin mucho esfuerzo gano algún favor de Princesa Pacífica.
También la tarde anterior Pacífica tenía que decidir que ropa llevarse de la mansión además de su 'ropa de diario,' estaban sus vestidos de gala, zapatos y accesorios de diseñador a lo que Princesa Pacífica había dicho toda, Pacífica Rebelde había pensado en hacer una buena fogata en el jardín y Simplemente Pacífica no le importaba, hasta que pensó en donde pondría toda esa ropa, entraba ella en la casa o toda esa ropa, que además era difícil que usara pero como iría vestida a la boda de River y Jonathan?, convenció a Princesa Pacífica de que lo dejara. 'Que crees que le va a pasar a la tela si la casa no es lo suficientemente seca, imagina como se arruinarían los zapatos sin la humedad adecuada.' Y también había tenido que ganarse a Pacífica Rebelde. 'Si haces una fogata quien tendrá que apagarla y luego tirar las cenizas y crees que ellos dejaran el jardín con la marca de fuego en medio?' Pero de todas formas Pacífica Rebelde le debía un favor. Y se había llevado su vestido favorito, el que no pudo estrenar en la gala de ese año.
Recorrieron una zona del centro comercial que Pacífica, aunque solía estar casi todos los días ahí con sus 'amigos del verano' nunca visitaba las secciones de artículos para el hogar, muebles y electrodomésticos de las tiendas departamentales o las tiendas especializadas. Comparando precios, calidades y gustos en lo que para consuélelo de sus tutores la niña pareció volver a ser sí misma, no la niña malcriada y rica, sino algo más parecido a la Señorita. Ambos se dieron cuenta que entre mas inmiscuían a la niña en las decisiones más se 'animaba,' o como habría dicho Lindsay Miller se iba rearmando. Pero tampoco era cosa de entrar comprar y salir así que les tomo el medio día. Así que se encaminaron al área de comidas.
Ante lo que Princesa Pacífica, iba a protestar. Pacífica Rebelde quería probar un poco de todo y Simplemente Pacífica buscaba la cadena donde habían comprado comida en el viaje que habían hecho a Medford, en su identidad de Percy, hacia lo que parecía una eternidad. Así que usando sus muy pulidas capacidades diplomáticas Simplemente Pacífica convenció a Princesa Pacífica porque que debía dignar a la sus tutores por entretenerla ese día comiendo con ellos, a Pacífica Rebelde que para que apurarse probando de todo mejor aprovechaba la libertad y saboreaba un lugar por vez hasta descubrir sus favoritos. Así que el comité en un acto sin precedentes voto por unanimidad a favor y, además, en una sencilla pero emotiva ceremonia, le dejaron a Simplemente Pacífica decidir que comerían ese día.
Por lo que quedó mirando la aparentemente interminable fila de locales de comida desde las cadenas más reconocidas a puestos donde ofrecían comida de literalmente todo tipo, incluso en un puesto pudo ver lo que parecía una pierna de venado aun con la piel.
Así que puso una cara de 'que hago' que hizo sonreír a River, hasta que vio casi la misma expresión en Jonathan, quien estaba aproximadamente igual de confuso que la niña en ese momento. Así que tomando su papel de 'jefa de hogar,' el título de 'ama de casa' lo le terminaba de caer bien, puso manos a la obra. Tomando a aus
Una vez satisfechos siguieron con su gira ahora por las tiendas de artículos electrónicos. Donde como no ocupaban de su gusto Pacífica se empezó a aburrir. Así que en la tercera tienda que visitaron River, la noto incomoda, le compro una bolsa de nueces para que tuviera que hacer mientras ellos seguían en esa tienda. Lo que le dio tiempo a Pacífica para pensar. Las tres Pacíficas, estaban tranquilas pensando en cómo sería estar ahí con amigos de verdad, no con sus 'amigos de verano' que todas estaban de acuerdo con que eran un poco menos que empleados que sus padres, ellos según Pacífica rebelde, contrataban para mantenerla ocupada cuando alguien la saludo.
-"Eh…?
-"Hola Pacífica…" Dijeron dos chicas una con el cabello teñido de fucsia y la otra morena de cabello rizado. Ariel y Tiffany, pero la rubia nunca se había preocupado mucho por saber quién era quien, eran solo caras ese verano eran parte ser la corte de la princesa.
-"Ahh… Hola…" Dijo sin saber que hacer o que decir.
-"Pensábamos que te había pasado algo… hace más de una semana que nadie sabe de ti." Dijo la del cabello fucsia, ahora que lo veía bien, podría ser magenta y estaba casi segura que su nombre era Ariel. "Tiff y yo pensamos que nos llamarían para acompañarte luego pero fue como que desapareciste. Luego de lo que paso en la gala estábamos algo preocupadas." O sea si ella es Ariel y la otra es Tiffany, pensó la rubia. Entonces se dio cuenta que Tiffany se veía nerviosa y miraba a su alrededor.
-"Si… verán… luego de la fiesta yo…"
-"Ari… que tal si nos ve alguien?" dijo en voz baja la morena, mientras miraba nerviosa a su alrededor. "Ya vimos que es ella y ya la saludamos… ahora vámonos."
-"No te preocupes no es que andemos con ella, solo la encontramos al pasear y seria de mala educación no saludar." Las tres Pacíficas empezaron a sentir algo raro. Que se le noto en la cara.
-"Mira Pacífica, no sabemos qué paso, pero a ambas nos prohibieron verte…" Dijo Ariel al ver la confusión de la rubia. Su amiga más intranquila solo acato a asentir con la cabeza. Las tres Pacíficas se sorprendieron por igual. Pero ella sabía que esas dos eran hijas de empleados de su padre.
-"Bien…" Dijo Pacífica. "Ahora no estoy en los mejores términos con mis padres."
-"Cancelaron tus tarjetas de crédito." Comento Tiffany hablando por primera vez, mientras su amiga Ariel le clavaba el codo en las costillas, un poco más consciente de la cara de la rubia. "Bueno nunca la castigaban…"
-"No… de las tarjetas no sé nada… no las he vuelto a usar…"
-"Cuando te vimos aquí tuvimos que acercarnos para estar seguras no sabíamos si eras tú…" Continuo Ariel que al parecer era la voz del grupo.
-"Han pasado cosas…" Dijo la rubia en casi un susurro mientras Simplemente Pacífica, hacia esfuerzos casi heroicos para evitar que Princesa Pacífica saliera corriendo o Pacífica Rebelde empezara a gritarles a las chicas.
-"Oímos lo de la fiesta lo de la fiesta, es cierto lo del fantasma? O sea todos dicen algo distinto, pero sabemos que paso algo en la gala algo extraño."
-"Bien si el fantasma…" No era ni el momento ni el lugar de entrar en detalles sobre Archivald.
-"Pero no te paso nada verdad." Continúo Ariel. Esa actitud de falsas amistad hizo que Pacífica Rebelde no soportara más.
-"Ya no tengo dinero ya no soy la rica, que les compraba regalos ya pueden dejar de fingir ser mis amigas." Dijo Pacífica Rebelde descubriendo el 'centro de mando' de la chica. Y ganándose una metafórica mirara asesina de sus dos compañeras de comité, aparándose de ese lugar muy lentamente sin hacer movimientos bruscos.
-"Eso pensamos, o sea a ambas nos dijeron que tus padres te estaban castigando. Que ibas a vivir como pobre hasta que aprendieras a ser obediente. Y que era mejor que no te viéramos de nuevo."
-"Y Van a castigarlas o no porque están aquí si saben que ya no puedo darles más cosas."
-"Crees que era fácil andar contigo, no sabes lo que nos hacían pasar las demás los primeros días de clases." Dijo la morena.
-"Pero no te sentías mala gente, el verano pasado cuando quisiste demostrar lo buenas que eran las clases en de arte en Maine y fuimos a comprar acuarelas, pinceles y papel… cuando te aburriste de manchar papel con tu 'estilo abstracto' y me lo regalaste, nunca supe si en verdad sabias que me gustaba pintar y que no podía comprar material de esa calidad. Una de mis pinturas gano el concurso de arte de la escuela del año pasado y la señora Miller lo tiene aun en su oficina con un mac0o bonito y todo." Luego de una discusión las tres Pacíficas recordaron eso y solo pudieron la cara de Ariel ese día y que al querer botarlas solo prefirió regalárselas.
-"O la flauta…" Dijo Tiffany para volver a ver si nadie la veía.
-"La flauta?" dijeron las tres Pacíficas a la vez.
-"Si de hace un par de veranos que quisiste demostrar que bien tocabas la flauta, pero solo tocaste una vez y se la diste a Tiff… Ella ahora es la primer flauta en la banda de la escuela."
-"Y no recuerdo que te dijera que te gustaba la música…" Agrego Tiff. Pero era obvio, recordaron las tres Pacíficas, las veces que desentono la única que se dio cuenta era la chica morena.
-"Bien había que aguantar tus aires de princesa."
-"O tus capiruchos."
-"O cuando te ponías mandona."
-"Pero bien los reglaos ayudaban a soportarte cuando te ponías así." Dijo avergonzada Tiffany. Mientras Ariel asentía.
-"Además tampoco como que nuestros papas nos dieran otra opción." Continúo la morena. "Pero quitándote tus aires de hermanastra malvada… no parecías tan mala, bien al menos no hasta este verano y empezaste a pelarte con los Pines."
-"Si creo era como si fuera una bruja…" Dijo la rubia.
-"Como lo descubriste…" Dijo de repente Tiff.
-"Describir qué?" la rubia, la chica morena pensaba que había llegado a su límite de meter la pata en un día, así que prefirió callarse.
-"Bien que entre nosotros, o sea nosotras y los demás… empezamos a decirte la aprendiz de bruja." Dijo Ariel apenada. Por lo que la risa de Pacífica la sorprendió. Simplemente Pacífica aprovechando la confusión que habían tenido sus 'otras yo' probó el truco de entrar al núcleo de Pacífica. Y recordaba como más o menos lo mismo le había dicho Grenda en su momento. La risa dejo a las cuatro Ariel, Tiffany, Princesa Pacífica y Pacífica Rebelde impactadas.
-"No te molesta...?" Dijo en un hilillo de voz la morena.
-"Un poco." Dijo Pacífica con Simplemente Pacífica aun en el 'centro de mando.' "Pero o me rio o me pongo a llorar." Llorar era la opción de las otras dos Pacíficas. "Y se vería feo llorar en medio del centro comercial." Lo cual aprobaron tanto Princesa Pacífica como Pacífica Rebelde por lo que, solo por esa vez, dejarían a su aire a Simplemente Pacífica. "Y que otras cosas decían de mi a mis espaldas?" Dijo aún sonriente, por lo que las otras chicas se sintieron relajadas.
-"Pues estaba lo de…"
Al ir a salir de la tienda River y Jonathan se sorprendieron mucho por las risas de las tres niñas. Y, entre risa y risa, vieron atisbos de alguien muy parecido a la antigua Señorita, pero sin el peso de su apellido. Parecía que la magia que envolvía a Pacífica empezaba a volver.
Continuara.
Gravity Falls temas y personajes pertenecen a Disney, por idea del genio de Alex Hirsch. Cualquier tema asociado a este relato es usado de la misma forma. Todo en esta historia está dentro del Famdom, y dedicado a los lectores y demás interesados en el Fandom de Gravity Falls. No tiene otro fin más que entretener. ¡Disfrútenlo!
