Para algunos el verano no es la época para disfrutar, pero para otras personas esos meses significan mucho más. Un punto en la vida donde se marca un hasta aquí, y sabes que ya la vida no será igual, que nada será igual. Mas en ese aparentemente aburrido y normal pueblo de Oregón llamado Gravity Falls.
Hola de nuevo mis queridos lectores. Y al fin cumplí con publicar un poco más temprano.
Creo que puedo decir que muchos andamos de luto hoy 14 de Noviembre de 2018, una estrella cayo, una luz se apago, pero un recuerdo o, más bien, muchos recuerdos quedan. Creo que algunos ya sabrán a me refiero a el fallecimiento de Stanley Martin Lieber, mejor conocido como Stan Lee. Quien se podría imaginar que alguien que revoluciono el arte del comic, empezó igual que muchos de los que estamos en e Fandom, con sueños de seguir los pasos de sus autores favoritos Robert Louis Stevenson, Arthur Conan Doyle o Edgar Rice Burroughs, entre otros –A ver si alguno me dice una obra de cada uno de esos tres sin ir a Google ;) –
Pero por cosas del destino a los 17 años empezó a trabajar con un pariente, dueño de una pequeña editorial de las llamadas Pulp Fiction, la 'Timely' –con el tiempo cambio de nombre, ahora es conocida como Marvel–, y en comics, imagínense que golpe… de suerte para las comics. Y ni siquiera empezó como escritor era el 'traidor de la oficina' del editorial. O sea el tráeme eso, tráeme aquello, mensajero por toda Nueva York, además de barrer y ordenar un poco. Siempre con mala actitud pues pensaba que los comics eran un 'arte menor,' en el mejor de los casos.
Pero alguien vio que 'ese adolescente con mala actitud' tenía mucha creatividad y le pidió escribir un guion, ese alguien fue Joe Simon y el guion era para uno de sus personajes 'el Capitan America,' no sé si habrán oído, leído o visto algo de ese personaje. Como Stanley aun quería volverse escritor 'serio', firmo sus trabajos con un seudónimo y como sonaba parecido uso 'Stan Lee,' y el resto es historia.
De nuevo UN GRANDE nos ha abandonado, pero cada vez que vean un tipo por ahí tirando telarañas de edificio en edificio, un dios nórdico invocando rayos con su martillo, el hombre con el peor problema de mal carácter imaginable además una reacción a la 'radiación gamma,' un hombre elástico su esposa que se hace invisible, el cuñado del elástico que se vuelve una antorcha y su mejor amigo que es de piedra anaranjada y por solo decir algunos, creo que pensar gracias Stanley no estaría de más.
En verdad muchos lo admiramos, que descanse. ;) Feliz lectura.
-Ahora si la parte seria-
Una nueva entrega. Pacífica con sus amigas de verano, que me permito nombrar Ariel y Tiffany, que en verdad eran sus amigas mas allá de su dinero, están como cualquier grupo de niñas en un centro comercial disfrutando del tiempo libre, platicando sobre los de ese verano tan extraño que están viviendo y tan especial para la rubia. Espero te guste este capítulo y el próximo miércoles (21 de Noviembre de 2018), si todo sale bien, publicare el siguiente capítulo. De nuevo esta historia, aunque sea por capítulos, puede leerse en forma independiente. Aunque forma parte de la misma línea narrativa o universo ficticio, así que me gustaría que ojearan el resto de mis historias.
Este es mi quinto Fic., gracias a todos los que me han leído y sus críticas, espero estar a la altura con esta nueva entrega.
Espero disfrutes tanto al leerlo como yo al escribirlo. Todo Review positivo, negativo o solo por conversar es bien recibido. Gracias!
Gravity Falls Final del Verano: Un Misterio mal Guardado.
69. Añoranzas.
Tres niñas hacían lo que la cualquier grupo de amigas hacia en un centro comercial, cuando no tenían nada que comprar, hablaban, reían… en fin ser niñas, estar con amigas y disfrutar de las vacaciones. Una era morena, otra rubia y la ultima… su color de cabello era una buena pregunta los entendidos en el tema podrían discutir un rato en que si era fucsia o magenta. Esos mismos entendidos podían decir que la rubia se parecía mucho pero mucho a Pacífica Noroeste, pero en fin nadie les ponía demasiada atención solo eran tres chicas mas entre la multitud el centro comercial.
-"Vamos por la otra salida…" Dijo River. "Creo que es bueno que este con chicas de su edad."
-"Pero en un centro comercial con una multitud así… no sales lo peligroso que puede ser…"
-"Jonathan, la estuviste vigilando desde que salió…" Dijo mirando a su prometido. "Ella es la chica mas conocía del pueblo, pero hasta que no aparecieron esas chicas nadie la había notado." Dijo algo triste. "Sabemos que ella no es la misma de siempre, es como si de alguna forma negara quien es tan fuerte que la demás gente no la nota."
-"Bien si no ha sido la misma toda la semana…"
-"Pero mírala ahora, hace cuando no la vez sonreír así?"
-"Bien, pero no nos alejemos mucho…"
-"Solo quedan un par de tiendas no te preocupes." Dijo sonriendo ante la faceta sobreprotectora de su novio. Por lo que la pareja salió por la otra puerta del local.
-"Cada vez el pueblo es más raro." Comentaba Ariel la chica de cabello magenta. "O sea, siempre había esos rumores y cuentos, pero cada vez son más… reales. O sea, Tiffany cuéntale lo de la Pizzería…" Dijo mirando a su amiga morena.
-"Si, papá había pedido una pizza para llevar, en esa pizzería, no sé si la conozcas la el show de animales mecánicos…" La rubia negó con la cabeza, pero era claro que estaba interesada en la historia. "No es que me gusten ni nada, pero papá siempre las pide ahí…" Dijo dando un momento para que sus amigas no pensaran que a ella le gustaba esa pizzería para niños. "Y de repente los animales empezaron a moverse solos y salir del escenario y perseguir al chico, el gordito que trabaja en la Cabaña del Misterio, No supimos que paso porque salimos corriendo y las puertas se cerraron, pero esos animales mecánicos que se mueven solos al menos no así caminaban…"
-"Y no solo eso." Dijo Ariel, el campo de mini golf… Luego de tu competencia con la chica Pines, empezaron a perderse cosas, lo cerraron para fumigar, todos pensaron que era una plaga de ratones o algo así pero nada de eso. O sea, me contaron que los equipos y las trampas aparecían destruidos y que uno de los exterminadores salió corriendo diciendo que las bolas de golf estaban vivas."
Pacífica, quien llevaba más de una semana viviendo con un 'fantasma protector,' no lo encontró difícil de creer. Pero…
-"Yo? Una partida de Golf con Mabel Pines?" Dijo extrañada. "Una vez los vi en el mini golf, pero una competencia…?"
-"Que!" Dijo Ariel sorprendida. "Si te pasaste toda la tarde practicando para la ese partido, incluso te dijimos que era mala idea ir a la cancha de noche… Pero estabas en uno de tus momentos Noroeste, así que menor no insistimos mucho."
-"Es la primera vez que lo escucho, pero si esa tarde esta algo… no sé como borrosa."
-"No me extraña eso siempre pasaba, había rumores o cosas así, pero al preguntarle a quien le había empezado el rumor ni siquiera se acordaba…" Acoto la morena.
-"O sea, ahora si preguntas te dicen lo que paso y muchas veces no es un buen recuerdo…" Interrumpió Ariel.
-"Y lo más raro en las historias más extrañas hay al menos un Pines en medio… en la pizzería estaban los gemelos Pines también y si no recuerdas lo del golf… El chico siempre anda cerca de su hermana."
-"O sea, parece que ellos trajeron mala suerte al pueblo…" Mencionó la peli magenta nerviosa.
-"No eso no…" Dijo de repente la rubia más seria. "Recuerdan la gala, saben lo del fantasma verdad?" Ambas chicas asintieron.
-"O sea, mucha gente lo vio, es más que un simple rumor…"
-"Si eso y lo de las estatuas de madera. Algunos de los invitados a la fiesta decían que la gente se había convertido en madera…"
-"Ese fantasma era real, lo de la madera fue real, mas aun iba a incendiar la mansión…" Dijo la rubia recordando el momento que había marcado su vida. "De no ser por Dipper Pines…" Dijo y por alguna razón no se sonrojo. "…Si de no ser también por Dipper el fantasma me habría atrapado." Dijo con un estremecimiento recordando esa vez en la habitación secreta de la mansión. Y ahora si sonrojándose, al recordarlo en traje. "De no haber estado ahí Dipper seguro que la mansión se habría incendiado con toda la gente dentro, y ese fantasma maldijo a la mansión hace 150 años. La maldición estaba ahí, no fue culpa de Dipper… o de su hermana, de no haberlos llevado nadie habría salido con vida."
-"Así que Dipper…eh? Dijo Ariel, el tono del 'eh' era inconfundible. "Desde cuando no es 'Diptorpe'?
-"Siempre pensamos que había algo raro." Se sumo la morena. "te veías distinta cuando discutías con él."
"Upps" pensó la rubia.
-"Me salvo la vida… el fantasma casi había puesto sus asquerosas garras en mi." Dijo Princesa Pacífica, mientras las otras metafóricas Pacíficas la miraban… 'Sé que ahora es bueno, pero toda esa sangre. Hiuggg.' Dijo para contentar al resto del comité. Las tres Pacíficas se dieron cuenta que las cosas se podrían salir de control, luego que habían dejado a Simplemente Pacífica al mando. "Y sobre lo de la Pizzería, me entere de todo lo que paso esa vez…" Las tres Pacíficas por unanimidad prefirieron intentar cambiar de tema. "Aunque es más extraño de lo de la mansión o casi…" Pacífica les conto lo que en su momento le había contado Grenda.
-"O sea… Ese chico gordito…"
-"Se llama Soos." Interrumpió Pacífica.
-"O sea, bien como sea… Soos, había 'practicado coquetear' con un simulador de citas hechizado o algo así…" Rectifico Ariel. "Y ese simulador de citas se enamoro de él…"
-"Como todo un perdedor…" Acoto Tiffany. "Pero cuando la policía los saco del restaurante parecía que el gor… que Soos y su amiga se habían entendido muy bien." Dijo con una risita.
-"… y al simulador de citas le vino un ataque de celos cuando lo vio o su amiga o novia? O sea, ya salen…" Dijo algo sonrojada.
-"Tanto así no se, creo que siguen hablando por video. No se me ocurrió preguntar en el momento."
-"Bien pero eso solo hace que se cumpla lo que dije si pasa algo raro hay cerca algún Pines… o al menos el chico." Continúo la peli magenta.
-"Sera suerte mas bien, al final él es quien lo resuelve todo." Contradijo Pacífica.
-"Bueno en eso tienes razón… Pero como sabes todo eso?"
-"Grenda me conto…"
-"Grenda?"
-"La Chica Lagarto?
-"Si ella… y no me lo recuerden si me siento mal cada vez que recuerdo como le inventaba apodos…"
-"Pero…"
-"Desde cuando hicieron las paces?"
-"Eras la única que se atrevía a decirle apodos… bien ella además del tamaño… es muy amable."
-"En la misma Gala, pues ella termino… como saliendo con uno de los invitados." Y mirando los ojos de sus redescubiertas amigas agrego. "Si quieren saber más de eso, tienen que hablar con ella."
-"Entendemos… 'cosas de amigas.'"
-"Pero recuerdas como te hicieron dejar de llamarlas chica tenedor y chica lagarto." Dijo Ariel.
-"O si nunca te había visto tan furiosa…" Agrego Tiff.
-"Agg ni me lo recuerden." Se había sentido tan extraña ese día… nunca se había sentido de esa forma, desde entonces empezó a notar al hermano de la chica Pines. Y a notar que el mundo no era como sus padres decían.
-"Como iba ese reto… era de no decir colores y que mas…" Dijo una de las amigas.
-"O sea no eran todos los colores."
Lo que las chicas habían recordado y Pacífica trataba de no pensar, había ocurrido hacía varias semanas, casi dos meses. Fue par de días después de la fiesta de principio del verano. Las amigas de Pacífica estaban en su punto de reunión, donde solía pasar a recogerlas una limosina de los Noroeste. Y mientras ellas esperaban a Pacífica para ir al centro comercial, Mabel Pines, Candy –la chica tenedor– y Grenda –la chica lagarto– pasaban por ahí, las dos chicas locales enseñándole el pueblo a su nueva amiga y, un poco más atrás, venia el chico. Recordando lo mala idea que era pasar una pijamada en la misma habitación de su hermana.
-"O sea, que buena fue la fiesta en el barco de los señores Noroeste?" Comentaba Ariel.
-"Si mi papa dice que ese barco lo trajeron desarmado y lo rearmaron aquí solo ara poder ir a navegar al lago."
-"Los Noroeste son tremendamente ricos."
-"Lo suficiente como para comprar una corona de plástico barato…" Dijo una nueva voz.
-"Como?... Ah eres la de la fiesta… la chica nueva, la nieta del viejo de la Cabaña." La reconoció la morena.
-"Me llamo Mabel Pines."
-"O sea, mira Mabel Pines, será porque eres nueva en el pueblo, pero nadie le gana a Pacífica, es casi como una ley." Dijo la otra chica.
-"Déjalo así Mabel, todas sabemos que tu debiste ganar esa corona…" Acoto Grenda.
-"Si los que importamos lo sabemos." Acoto la niña asiática.
-"Pero no la ganaste, las cosas son así. Pacífica gana o gana… siempre." Dijo Ariel con aire de superioridad. "O sea, en el verano o eres su amiga..." Dijo señalándose a sí misma y a la morena. "O no eres nadie…" Dijo señalando a las dos amigas de Mabel. "O sea, no es cosa mía chicas, pero así son las cosas."
-"O si es la perdedora de anoche…" Dijo una petulante voz desde una limosina.
-"O si es la tramposa de anoche." Arremetió la castaña.
-"Pues esto dice lo contrario." Dijo mientras salía de la limosina con la corona de plástico dorado puesta.
-"No importa… esas cuesta 1,99$... perdón 19,99$ en la tienda de regalos."
-"Podría valer su precio en oro o no valer nada, lo importante es que no te la dieron… per-de-do-ra." Dijo mirando al trió de chicas como si olieran mal. "Deberías aprender la diferencia entre los de tu clase y yo."
-"Solo porque tienes dinero no eres superior."
-"Que extraño…" Dijo tomando la corona y mirándola. "Esto dice que si lo soy. Y no es dinero, es clase."
-"Anda Pacífica, vamos se hace tarde."
-"Si, o sea, recuerdas esas zapatillas que vimos ayer, mejor nos apuramos antes que…"
-"En eso los de la tienda saben su lugar." Dijo volteando para hacer muy patente que no desperdiciaba su tiempo en ver a la castaña y su grupo. "No se atreverán a vender algo que saben que atrajo mi atención." Dijo con el tono de toda una reina. "Ellos saben la diferencia…"
-"Y cuál es exactamente esa diferencia?" Dijo una voz que era un proyecto de voz masculina. "Teñirse el cabello? O ponerse medio kilo de maquillaje?" Para la Pacífica Noroeste de ese entonces, era algo nuevo que se atrevieran a rebatirla o, peor, a burlarse de ella. Sin saber empezó a giñar el ojo inconscientemente.
-"Y tu quien se supone que eres su novio o algo así?
-"Ella es mi hermana y, por tu corona, supongo que eres la tramposa de la otra noche." Y bajando la voz, de manera que todos lo escucharan agrego. "Aquí entre nos, ya ni los reyes andan corona a no ser algún evento oficial. Y como no hay ni evento ni realeza presente te ves un poco ridícula."
-"Como te atreves… Acaso no sabes con quien estás hablando?"
-"Con una rubia tenida con aires de grandeza?"
-"Mira no sé cómo te llames, pero tú y tu hermana Mariel, deben aprender a respetar a sus superiores."
-"Vamos chicos esto se está pasando de la raya un poco." Dijo Grenda que sabía lo que el enojo de la rubia podía causar.
-"Si calabaza, calabaza cada quien para su casa, o sea déjenlo ahí y vámonos." Quiso detener la tempestad Ariel.
-"Irnos?" Dijo la rubia. "Mientras miraba al castaño. "Estos torpes van a tener que aprender cómo se deben comportar." En su voz podía sentirse con toda petulancia la confianza de generación tras generación del clan Noroeste.
-"Pero no se enoje, no fue como si te preguntáramos tu color de cabello original." Dijo el chico sin inmutare.
-"Que dijiste de mi cabello?"
-"Nada, nada… dejémoslo en que eres… rubia?"
-"Como te atreves?" Dijo la chica volviéndose al desvergonzado. "Quien te crees que eres?"
-"Solo un chico… que prefiere en verdad merecerse lo que gana."
-"No de doy una cacheada porque no tienes clase suficiente para saber que soy una dama." Dijo volviendo a ver a la limosina, al chofer que a duras penas cavia en el asiento, no parecía importarle mucho que tanta clase tenía el chico.
-"Espera para que empezar con la violencia… Qué tal si nos ponemos civilizados… propongo una apuesta, te parece 'posiblemente rubia'?" Dijo esperando que el chofer no se le ocurriera salir a hablar de lo civilizado que era.
-"Que cosa?" Dijo la chica tratada en esa forma por primera vez y, peor aún, en público.
-"Una apuesta, si gano dejaras de usar esa ridícula corona y también dejaras de decirles apodos a mis amigas o a mi hermana."
-"De acuerdo pero entonces que harán si pierdes?"
-"Te preocupa perder con gente de clase inferior?"
-"Sé que ganare, lo que quiero es que aprendas a que con los Noroeste no se juega…" Aunque median casi lo mismo de alguna forma se las arreglo para ver al chico desde arriba.
-"Ok si tienes miedo… lo entiendo." Dijo el castaño. "Clooc… Cloooc…. Cloc."
-"Mira ve con tus imitaciones de animales con alguien que las aprecie o ahora el que tiene miedo eres tú?" Dijo la rubia.
-"Ok señorita Noroeste… que se le ocurren a ti y a tu oxigenado cabello como apuesta?"
-"Que mi que…" Dijo segura que se iba a divertir humillando a ese par de pueblerinos. "Con ellas dos será igual serán 'chica tenedor' y 'chica lagarto.' Pero tú y tu hermana Mariel…"
-"Me llamo Mabel y mi hermano Dipper."
-"Dipper… en serio." Dijo burlándose. "Espero que sea un apodo."
-"Mira el tinte no causa daño cerebral, que afortunada." Siguió el chico.
-"Vas a aprender torpe." La forma en que pronuncio torpe era ligueramente mejor a como le diría gusano, pero muy poco. "En cuanto a… Mabel de ahora en adelante deberá llamarme 'Su Alteza Pacífica'…"
-"Dipper…" Dijo la castaña asustada. "Mejor dejémoslo así…"
-"No te preocupes Mabel conozco a las de su tipo, mucho ruido y pocas nueces." Aunque no podía negar que nunca nadie había soportado el truco de la gallina. "Y no estamos en casa así que si se meten contigo se meten conmigo."
-"Bien a ver que se me ocurre…" Dijo con una mirada que parecía la de una serpiente hambrienta. "Chofer… Tiene un marcador?"
-"Si señorita." Dijo el chofer, al volverse notaron que era de tez negra, sacando varios de la guantera. "Hay de dos colores y también permanentes y lavables." La rubia tomo los marcadores. Se escucho un cierre. Y después de unos instantes tenía una camiseta rosa con las letras 'N' y 'O' como escudo sobre el pecho y la palabra 'PERDEDOR' escrita con marcador. Venia de su clase de golf.
-"En cuando a ti, Dipper Pines, además de lo que tu hermana, usaras esto todo el verano y si se borra te daré otra igual." Dijo sonriendo.
"Seguro que se va a acobardar, todos se acobardan si saben quién eres. Como dice padre." Pensó la rubia, mostrando la camiseta.
-"Es un trato. Pero…" Le respondió en seguida.
-"Pero Dipper..." Dijeron a coro las demás, se callaron cuando las volvió a ver. Las nuevas amigas de Mabel notaron o, más bien, sintieron algo nuevo, desconocido y fascinante en esos ojos que, por primera vez, relacionaron con la palabra 'masculinos,' que se habían vuelto infinitamente profundos, fríos y tranquilos como estrellas.
-"No se preocupen, sé lo que hago." Su voz era tan firme que podrían doblar rieles de ferrocarril con ella. Ambas sorprendidas por ese cambio de actitud solo lograron asentir con la cabeza. Al igual que las otras dos chicas, la única no afectada por esa mirada o esa voz parecía ser la gemela. Que solo acataba a ver intranquila a la niña rica.
-"Entonces Diptorpe, cuál es tu 'pero'? Acobardaste, no tiene nada de malo, solo di que lo sientes y reconsideraré si tienen que cumplir o no la apuesta." Dijo la rubia de nuevo con aires de superioridad.
"Ya entendiste verdad… seguro nunca habías visto a alguien de mi clase, pequeño marginal. Es inferior como todos, padre nunca se equivoca."
-"Si claro estoy temblando…?" Dijo fungiendo miedo, cosa que enervo un mas a la rubia. "Pero, ya que usted dijo el castigo, me toca dar a mí el reto." Pacífica lo miro por primera vez y quedo unos instantes atrapada por esos hipnóticos ojos cafés y una sonrisa insolente. "O te da miedo…"
-"Oiré cual es el reto, lo aceptare si es algo que apto para una dama." Conociendo a los chicos podría ser algo asqueroso.
"Trato de usar el truco de la gallina y se le resistió por segunda vez… Esto se podría poner interesante." Pensó el castaño.
-"Entonces la preguntaras a alguna dama antes de aceptar?" Dijo calmado.
"Si me mantengo calmado la otra persona siempre se pone nerviosa." Pensó el chico preparándose.
-"Que sabrá alguien de 'tu clase' que es ser una dama. Pero no me hagas perder el tiempo cuál es tu reto." Ese 'tu clase' sonó como algo saldría arrastrándose debajo de una piedra, una piedra no muy limpia. Aunque a él solo le pareció interesante la forma en que la chica, posiblemente rubia, podía cambiar el significado de una frase con solo su tono de voz.
-"Perfecto..." Por un instante le tuvo lastima, pero recordó la reacción de las nuevas amigas de su hermana y supo que se merecía que se pusiera 'serio' con ella. "El reto es fácil solo hablaremos. El objetivo es hacer que el otro diga alguna de las palabras 'no,' 'si,' 'blanco,' o 'negro.'" Dijo inventando las reglas sobre la marcha. "Si alguien dice exactamente alguna de esas palabras tres veces pierde. Pero debemos ser honrados y prometer por lo que más le importe que cumpliéremos la apuesta… Yo lo prometo por mi hermana y mis padres y usted que dice señorita?"
-"'Si.' Lo prometo en nombre del clan Noroeste."
-"Lo dijo punto en contra." Dijo con una mueca insolente que a la chica no le parecía una sonrisa, mientras la rubia se quedaba con la boca abierta de la impresión, quien era ese chico?
-"'No' espera… 'no' es justo… 'no' estaba lista."
"La había tomado por sorpresa y estaba furiosa, trucos a ella… claro el nuevo sabía que no podría ganar de otra forma."
-"Nunca ha oído que la justicia es ciega?" Dijo sin dejar de mirarla o de 'sonreír.'
"Que era lo que tenía ese chico que ponía tan nerviosa, no era más que un pueblerino."
-"Pero." Continúo el castaño. "Así sabrá que sienten los demás cuando se aprovechas de ellos, pero como soy 'mejor' que usted lo dejare pasar y como, además, soy un caballero le aviso que ya empezamos y es su turno."
"Se atreve a decir que es mejor que yo… que yo Pacífica Noroeste."
-"Bien Dipper Pines…" Dijo, no era nada tonta y ese chico lamentaría querer pasarse de listo. "Así que en verdad sabes que soy mejor que tu, por eso usas trucos baratos para ocultarlo?"
-"Negativo, pienso que todo el mundo es igual."
-"A perdiste un punto."
-"Las reglas son muy simples hay unas palabras que debes evitar, exactamente esas palabras. Usar palabras parecidas, que si no sabe se llaman parónimos, o palabras que signifiquen lo mismo, esas son sinónimos, está permitido, es muy difícil para usted."
-"'No' es difícil, pero, 'no' es justo…"
-"Punto en contra, deberían ser dos, pero tampoco queremos que la diversión acabe tan pronto." Dijo con una sonrisa ladina, nada en su forma de comportarse, inclusive su expresión, coincidía en cómo se había comportado solo unos instantes antes.
"Se atrevía a ser condescendiente con ella, si había caído en un truco barato pero no volvería a pasar."
-"Que te parece las nubes estén amarillas?" Arremetió la rubia.
"Primero algunas generalidades… será cosa de que se distraiga y sabrá que sus trucos le sirven, sabrá cual es la diferencia entre un Noroeste y los demás…" Pensó la niña sonriendo, segura de lo que sus padres decían. 'Un Noroeste siempre gana,' porque nadie es mejor que un Noroeste. Por algo la educaban como lo hacían para ser una digna Noroeste, no como su abuelo que la llamaba 'la niña que no debía haber nacido,' eran rígidos y estrictos. Con la campanilla, para que supiera cuando no era lo suficientemente buena para ser una Noroeste. Por eso sabía que era mejor que cualquier otro, mucho mejor que ese chico que no dejaba de sonreír.
-"Que por el contraste casi se ve bien el tono de su tinte."
-"Que 'no' uso…" Dijo mientas el tic de su ojo se volvía más intenso. Sus 'amigas' empezaron a preocuparse, pensando que muy bien luego podría desquitarse con ellas, pero si algo tenía la chica Noroeste era la lengua afilada como un chuchillo.
-"Punto en contra." La estaba humillando, frente a todos y era solo… era solo un pueblerino y se vestía como todo un nerd. Ella misma acepto esa apuesta, como había caído tan bajo como para ir perdiendo. En su mente la voz de su padre repetía. 'Un Noroeste nunca pierde.'
-"Vamos dos a cero, la próxima frase que diga podría ser la última… o que paso con la clase superior señorita Noroeste?"
-"Espere a que me ponga seria, entre más confiado este Dipper Pines, más fuerte será el golpe cuando se dé cuenta de la diferencia entre usted y yo."
-"Una diferencia como entre cielo y tierra?"
-"Exacto señor Pines."
-"Y que se siente ser tierra?"
-"Aquí la tierra es usted n…" Dijo sonriendo. "Casi me hace caer de nuevo, pero va a ver que es muy difícil engañarme, señor Pines."
-"Engañarla? Pero eso nunca ha pasado por mi cabeza. Es solo una competencia justa y simple." Has que se confíe, que se altere y cuando crea que esa en control solo déjala caer, pensaba al ver como la chica recuperaba la compostura. "Por lo que dicen su familia es la más antigua del valle incluso fueron los fundadores del pueblo?"
-"Puede verlo usted mismo señor Pines, a su izquierda está la estatua del Fundador." Dijo sonriendo sinceramente. "Puede que le cueste leerlo, pero fue Nataniel Noroeste mi Tátara-Tátara abuelo." Y con un tono de que si pudiera lo tatuaría en su frente agrego. "El fundador del pueblo."
"A ver señor Pines, si es que vale la pena decirle señor, que hará contra el peso de una familia en verdad importante?"
"Que fue eso… orgullo, si parece muy orgullosa ese cambio en el tono cuando hablo de su familia. A quien le importa lo que hizo alguien hace mas de 100 años." Pensó el californiano. "Con eso no solo cavo su propia tumba sino que entra en ella. Ahora es cosa tapar el agujero."
-"Así que esa es su ilustre familia, lástima que la 'negra estela' que tienen." Ya que pensó en tumbas…
"Que mi familia que, como se atreve ese zopenco a hablar mal de nosotros los Noroeste, donde estaba su familia hace cien años siquiera lo sabrá siquiera le importara. Generación tras generación de pobretones incultos, seguro no valían ni para limpiabotas de mis abuelos."
-"Como te atreves aprende a respetar… pero igual perdiste un punto." Sabía que no estabas a la altura es hora de que aprendas pobretón.
-"Como voy a perder un punto, es por lo de la 'negra estela' de su familia?" Dijo el castaño sin inmutarse sin dejar de sonreír.
"Ya no puedes más que ofenderme a mí y a mi familia, pero no importa desespérate por saber que vas a perder, insúltanos si no puedes decir nada más. Solo demuestras lo superiores que somos." Pensó sin dejar de sonreír pero tanto su mirada como el tic en su ojo delataban lo furiosa que la estaba poniendo.
-"Y ya van dos puntos menos…" Dijo. Los demás, incluso el chofer estaban pendientes de un hilo aguantando la respiración.
-"Para nada he perdido ni un punto solo he hablado de la 'negra estela' de su familia, o acaso nunca la ha querido ver?"
"Está a punto ya no lo soporta, esta decimado indignada para pensar correctamente, bien creo que lo tiene mereció…" Pensó el castaño que se estaba divirtiendo como nunca con esa competencia, aunque le dejaba un mal sabor de boca.
-"Ya son tres veces." Dijo entre eufórica y fúrica. "Perdió señor Pines, chofer páseme la camiseta, que se la ponga de una vez."
-"No tengo que ponérmela, solo pregunto por la 'negra estela' de su familia."
-"Ya calumnio tres veces a mi familia, así que puede estar agradecido que solo lo haga cumplir con la apuesta y no tomar otras medidas. No hay nada 'negro' en el ilustre pasado Noroeste, somos una familia de renombre, de la más alta clase, de las más importantes en la Costa Este."
-"Pero como le dije no me importa nada de su familia, y, por cierto, no dije nada de una 'negra' historia familiar y menos un 'negro pasado.' Dije 'negra estela,' cosa que invente, no sé como sea el monumento fúnebre de su familia, su estela familiar. La que dijo que no había nada 'negro' en su pasado, fue usted señorita Noroeste y, por cierto, ese fue el tercer punto en contra, espero que al menos sepa reconocer que perdió y cumpla su promesa."
La niña dejo de sonreír o al menos la mueca que hacia desapareció, su cara quedo inexpresiva mientras repetía una y otra vez la conversación… Era verdad, la había derrotado, incluso se dio cuenta que había perdido más veces de las que el mismo chico había dicho, acaso le había tenido lastima. Él… a ella… a una Noroeste.
-"Espero que no olvide señorita Noroeste." Dijo con una sonrisa que en cierta forma la intrigaba, pero estaba demasiado enojada, indignada y preocupada para pensar en eso. No había forma que su influencia o dinero la ayudaran… ella, una Noroeste, perdió contra un don nadie.
-"A quien le importan esos trucos de nerd. Eso no vale como derrota…"
-"De todas formas perdió la apuesta."
-"Cumpliré… que nadie diga que u Noroeste rompe sus promesas, le demostrare lo que es tener clase." Dijo entrando al auto. "A la mansión, rápido, me siento indispuesta." Un par de segundos después la limosina doblo la esquina.
-"Y ustedes no tienen nada que decir?" Se volvió hacia las abandonadas amigas de la rubia.
-"Bien claro… no se… es que…" Dijo la morena mientras seguía congelada por la mirada del desconocido.
-"O sea, lo que Tiffany trata de decir es que perdón por lo de anoche, pero igual debemos seguir del lado de Pacífica, en verdad no es cosa nuestra..." Dijo mientras sentía si una corriente eléctrica recorriera su espalda al ver de nuevo esos ojos, la marea llamada Pacífica Noroeste había desaparecido consumida por el fuego de ese chico nuevo. "O sea, nos vemos después." Agrego tomando a su nerviosa amiga del hombro y cruzando la calle.
-"Wow…" dijeron las amigas de Mabel, al recordar que debían respirar. Era la primera vez que alguien ponía en su sitio a la ricachona, con su dinero, sus trampas o sus engaños. Ni siquiera su nueva amiga había podido vencerla.
-"No fue para tanto, ella se lo busco por enfrentarse al rey de los nerds." Dijo esta última con sorna.
-"Esto… si… supongo..." Dijo Dipper en su tono y actitud 'normal,' cosa que intrigo a las dos amigas de su hermana, era como si el fuego que había tenido hasta hacia pocos segundos se hubiera apagado.
Pacífica nunca acepto ser derrotada, por un nerd, en una apuesta que estaba segura de ganar, como podía ser de otra forma… era una Noroeste. Tampoco les dijo a sus padres cómo había deshonrado a su apellido. Al menos tenía que demostrar que era mejor que Mabel Pines, sin perder ninguna oportunidad para humillar a la californiana, pero siempre estaba su hermano listo a salir a defenderla, como un paladín a su dama. Y se volvió una pared o un escudo contra el que chocaba, una fuerza inamovible que defendía a sus amigas y a su hermana. Algo dentro de ella se sentía distinto cuando discutía con Dipper Pines, ese fuego que veía en sus ojos, esa necesidad de proteger a su hermana o de proteger a quien tuviese que ser protegido. Pero empezó a escuchar rumores y cotorreos imposibles, hechos increíbles, fantasmas, monstruos, dinosaurios, disparates y más disparates, pero no podía dejar de interesarse, porque, en medio de todas esas historias, siempre aparecía la figura de Dipper Pines. Por su parte el castaño, nunca había encontrado alguien contra quien discutir fuera tan… estimulante. Eso había empezado entonces y el ahora era casi un verano después, un verano donde habían ocurrido muchas cosas más.
-"Perdonen niñas pero ya Pacífica y nosotros debemos irnos…" Dijo River, trayéndola de nuevo al presente.
-"Perdona River…" Dijo la rubia. "Me olvide que los tenía ayudar."
-"No te preocupes Pacífica. Al parecer no tienen muchas ideas de diseño, todo es de algún tono de negro." Dijo sonriente. "Pero ya se nos hace tarde, así que despídete de tus amigas que tenemos que llevar todo a la nueva casa."
-"A mis amigas…"
-"Si, o sea, nos prohibieron verte pero ya sabes cómo son los padres…" Pacífica no lo sabía sus padres nunca le prohibían nada, absolutamente todo lo que hacía era decisión de ellos. "Así que nueva casa?"
-"Que ya no vas a vivir en…Auch." Dijo la morena al sentir el codazo de su amiga. Y como solo las amigas podían hacerlo con una mirada le dijo que 'calladita te vez más bonita.'
-"O sea, Tiff quiere decir que donde vas a vivir ahora?" Pero la Pacífica que era no era la de siempre había vuelto. Junto con el comité que había empezado la deliberación sobre de que responder, afortunadamente River se le adelanto.
-"Nos estamos murando a la antigua casa del Acalde."
-"O sea, casi que serán vecinas entonces o Tiff?"
-"Bien pues si… vivo como a dos cuadras…" Dijo la chica. "A usted la conozco no era de las emplea…" No siguió porque sintió la mirada de su amiga.
-"Si lo era, pero ahora Pacífica, yo y mi esposo vamos a vivir juntos." Dijo con una sonrisa que al menos Ariel entendió.
-"Entonces cuando ya se les pase lo de prohibir vernos a nuestros papas, iremos a verte ok Pacífica?" Dijo la niña, River no supo como decirle que, mientras la rubia fuera quien era, sus padres no se atreverían a ir contra la familia Noroeste. Las dos niñas eran las hijas de edad adecuada de dos altos cargos de industrias Noroeste en el valle y los padres de la rubia las habían escogido por esa razón, al tener controlados a sus padres tendrían controladas a sus hijas. Con la idea de que sirve ser una princesa si no se tiene su corte. Y ahora la princesa había 'caído en desgracia.'
-"Si lo deseas podemos llamarte por teléfono…" Dijo tímidamente la morena.
-"Si tenemos tu numero."
-"No ese no es, podría darles problemas si me llaman a ese número." Las tres Pacíficas, respondieron de forma automática a eso.
Luego de intercambiar teléfonos la rubia se alejo con su tutora mientras Ariel y Tiffany se quedaron sentadas mirándolas.
-"Pero que paso porque no me dejabas hablar?
-"O sea Tiff, para ser lista eres algo lenta, nunca pensaste que le paso a Pacífica, que ni siquiera la podíamos reconocer?
-"Cosas de ricos supongo."
-"Recuerdas a mi prima de Portland, la que vino el verano pasado?"
-"Si, la hija de la hermana de tu papa, que sus papas… en ese accidente de auto y solo ella sobrevivió?"
-"Si ella misma, no la conocías antes de que viniera, pero antes era una chica distinta, ese accidente la cambió... Como que la vació y así es como se ve Pacífica."
-"Pero los señores Noroeste no habrán…"
-"No Tiff, o sea, si eso pasara seria noticia nacional… pero algo igual de feo le debió pasar." Luego de un momento para que su amiga captara a situación continúo. "Con mi prima decían que solo había que darle tiempo y, o sea, ahora vive con sus abuelos, los padres de su papa. Dicen que ya esa mejor, pero aun se ve rara cuando sonríe…" Dijo encaminándose lejos de la salida, seguida por la morena. Ambas sin saber muy bien cómo comportarse con su amiga rubia.
Carlo Faurolo estaba afuera cargando su camión con todo lo que habían comprado ese día. Cosa que siempre impresionaba ver.
-"Hola… estas bien Pacífica?" Saludo Kimble.
-"Sil, pero me sorprendió un poco encontrarme con Ariel y Tiffany…"
-"A ya cuando nos instalemos podrás invitarlas a la casa…" Su voz desapareció mientras miraba la muy significativa mirada de River. "Dice Carlo que luego de esta entrega tiene libre así que nos va a ayudar a acomodar las cosas en las habitaciones y mañana, como es 'el día para pensar,' él y su familia vendrán a ayudarnos después de que…" prefirió no acabar la frase mirando a su prometía por un relevo.
-"Deseamos empezar en la mañana, pero esperamos que ´rimero llegue Dipper Pines a revisar lo del fantasma." Sabía que para la niña eso sería difícil, por eso era mejor decir esas cosas rápido solo afectarían una vez.
-"Dipper… a qué hora?"
-"Hable con Tanto nos conviene que sea en la mañana, pero el chico está manejando una campaña así que, lo más seguro es que llegara temprano por la tarde…" Pacífica no los escucho después de eso, las tres Pacíficas dejaron de discutir y solo podían sentirse felices y aterradas al mismo tiempo, que haría, que le dirían, como se comportarían. Y la duda seguía la habría ayudado por ser su 'amiga,' como a cualquier otra, o había algo más… Quiso correr, quiso esconderse. Le pasaron mil escusas para no estar en la casa el día siguiente. Fue cuando Simplemente Pacífica se cobro todos los favores que las otras dos le debían, si solo se había entusiasmado por una fantasía era mejor darse cuenta de una vez y superarlo, si era todo lo contrario ya casi acababa el verano y era mejor disfrutar con él, la última semana del verano.
Apenas se había encendido el alumbrado público, cuando, gracias a la ayuda de Marco Faurolo, que valía por toda una compañía de mudanzas, todos los muebles, aun en sus embalajes, estaban en sus respectivas habitaciones, los electrodomésticos en sus lugares y los electrónicos acomodados en el piso. Todo listo solo para armar y acomodar el día siguiente, después de que se aseguraran que no había ningún fantasma en la casa. Pero aun con lo cansada que estaba luego de ayudar con las compras y a acomodar los muebles, de no haber sido por la relajante respiración de River esa noche, la confundida niña rica no habría podido dormir.
Continuara.
Gravity Falls temas y personajes pertenecen a Disney, por idea del genio de Alex Hirsch. Cualquier tema asociado a este relato es usado de la misma forma. Todo en esta historia está dentro del Fandom, y dedicado a los lectores y demás interesados en el Fandom de Gravity Falls. No tiene otro fin más que entretener. ¡Disfrútenlo!
