Para algunos el verano no es la época para disfrutar, pero para otras personas esos meses significan mucho más. Un punto en la vida donde se marca un hasta aquí, y sabes que ya la vida no será igual, que nada será igual. Mas en ese aparentemente aburrido y normal pueblo de Oregón llamado Gravity Falls.

Hola mis queridos lectores. Los últimos libros que leí 'La Tierra Larga, I y II', de Terry Pratchett y Stephen Baxter, me hicieron recordar la cantidad de novelas sobre universos paralelos. Pratchett y Baxter llaman 'Tierra Larga' a la infinita cantidad de 'tierras' en universos paralelos, como dicen en las novelas 'a la distancia del ancho de una sombra una de otra'. Donde cada tierra es un mundo parecido a sus vecinos pero distinto e inmaculado, y con aparentemente una única 'tierra' donde apareció una especie pensante, si adivinaron los humanos, que muy convenientemente llaman, en esa serie de novelas, a 'nuestra Tierra' Tierra 0 o Tierra Datum, y las demás, como dije son infinitas las enumeran y les dan dirección, el aparato que permite pasar de un universo a otro tenía dos sentidos así que había universos 'al este' y 'al oeste' del nuestro. Muy buena lectura les recomiendo la primera y, si se enganchan, es una saga.

La idea de universos enteros o solo tierras paralelas no es nada nueva, pero si muy entretenida. Hoy me concentrare en las llamadas ucronías, en esta categoría los universos están separados y, normalmente, es imposible pasar entre ellos. Suelen empezar con la idea de 'Que tal si… Agregue la alteración histórica de su elección,' ese hecho tiene el nombre de punto Jombar hace referencia a una novela de la década de 1930 donde el personaje Jhon Barr debe elegir entre una piedra y un imán y se ven ambos resultados, al escoger la piedra el mundo acaba en una tiranía mundial y si escoge el imán lleva a una utopía científica, más 'recientemente' si alguno vio 'El Hombre en el Castillo' –'The Man in the High Castle'– en Amazon sabrá a lo que me refiero. En esa obra no es un 'Qué tal si…' pequeño o muy antiguo, la historia se basa en el punto Jombar 'Que tal si los aliados perdieron la segunda guerra mundial.' No he visto la serie de TV, pero la novela mereció premio Hugo a la mejor novela de 1963, con eso ya gana una recomendación además de la mía propia.

Y hay ucronías de ucronías, algunas que le dan la vuelta a la idea y pasan de un mundo paralelo a este, 'Lo Que el Tiempo se Llevó' de Ward Moore, 1953, es un buen ejemplo. Esta novela empieza en los 'Estados Confederados de América,' el sur gano la guerra de secesión Norteamericana, separándose del Norte y empezando la conquista de América Latina. –En esa ucronía México D.F. se llama Leesburg en honor al general Lee. Y luego hay gente que se queja de que USA sea imperialista.– En esta novela 'el cambio que nos volvió realidad' es a causa de una máquina del tiempo, un elemento muy común en este sub genero. No siempre están ambientadas en el presente o ocupan una máquina del tiempo, algunas son 'históricas,' como 'Britania Conquistada,' de Harry Turtledove, 2002, ambientada en Londres del 1597, los personajes principales son William Shakespeare y Lope de Vega, luego de que la hereje y anglicana Inglaterra fuera conquistada por su majestad Católica Felipe II en 1588. –Solo escribir esa frase me dio escalofríos– También, porque no, hay algunas ucranias que tuercen un poco más los acontecimientos históricos Un ejemplo de esto es la serie Worldwar, también de Tuttlelove, –un autor con título universitario de Historiador– donde en medio de la segunda guerra mundial aliados y eje se unen contra un enemigo común… acertaron extraterrestres.

Incluso existe el 'Sidewise Awards for Alternate History' un premio a la mejor historia alternativa de ficción desde 1995,

Bien me pase un poco con las ucronias de ciencia ficción, debo aceptar que es un tema que me encanta. Sé que existen también en fantasía, –sin ir muy lejos los fans del anime 'Fullmetal Archemist' es una ucronía o un mundo paralelo donde la alquimia existe, incluso 'Van Hohenheim' tiene su versión en 'este universo' un alquimista suizo del siglo XVI conocido como Paracelso o Theophrastus Phillippus Aureolus Bombastus von Hohenheim– pero no he leído tantas. Si es de mundos paralelos hablamos casi todas las historias de fantasía están ambientadas en un mundo paralelo donde existe la magia. Si alguien sabe de alguna me gustaría que me la recomendaran, Gracias.

Feliz lectura.

Una nueva entrega. Dipper convirtió su reencuentro con Pacífica en un hecho poco menos que traumático, para ambos. Que ninguno de los dos llega a comprender del todo. Aun así la vida sigue la boda de Jonathan y River está por efectuarse y todavía están en medio de la mudanza. Ahora queda en el aire que pasara con ambos. Espero te guste este capítulo y el próximo miércoles (19 de Diciembre de 2018), si todo sale bien, publicare el siguiente capítulo. De nuevo esta historia, aunque sea por capítulos, puede leerse en forma independiente. Aunque forma parte de la misma línea narrativa o universo ficticio, así que me gustaría que ojearan el resto de mis historias.

Este es mi quinto Fic., gracias a todos los que me han leído y sus críticas, espero estar a la altura con esta nueva entrega.

Espero disfrutes tanto al leerlo como yo al escribirlo. Todo Review positivo, negativo o solo por conversar es bien recibido. Gracias!

Gravity Falls Final del Verano: Un Misterio mal Guardado.

73. Zaz.

Para Jonathan Kimble y River Kristen, estar sentados ahí, en el salón de su casa, con mucho énfasis en el concepto de 'su,' les hacía sentir felicidad y miedo al mismo tiempo. En esas paredes se albergaba todo un universo nuevo, desconocido. Hasta hacia poco la mera idea de formar una familia les habría parecido un sueño, una pesadilla o una broma cruel. Pero ahí estaban en su casa a un día de su boda. Además luego de su estadía con los Miller, River, se había hecho muy consciente de lo que no podía llamarse de otra forma que 'telepatía matrimonial,' sorprendida de que con una mirada, un gesto o simplemente 'porque si' los Miller parecían saber exactamente que pensaba el otro. Y no era solo en ese valle, recordaba esa habilidad aunque nunca le había prestado atención, en su momento se pregunto si ella y Jonathan también llegarían a desarrollarla.

Pero en ese momento solos sentados en la sala, abrazados en un sillón y sin más ruido que el sonido del viendo y el leve murmullo de la conversación entre su protegida y el chico Pines, al otro lado de la pared, ambos pensaban casi lo mismo, ambos estaban felices y ambos sabían que esa felicidad estaba embotando el impacto de que todo lo que había pasado en los últimos días. Y no tenía nada que ver con telepatía, aunque en ese valle no les habría sorprendido. Eran dos personas que habían llegado al punto máximo de la confianza, ese sentimiento los había hecho desear compartir sus vidas. Casarse era un bonito agregado, pero no era indispensable tener en papel algo que ya ase tenia mas que grabado en el corazón. Y además estaba ella, la niña que había sido el detonante de esa situación, quien ahora pensaban que estaría 'poniéndose al día' con el californiano, el sonido de su conversación pasando la pared era algo que, estaban seguros, iban a disfrutar lo que quedaba de las vacaciones, cuando la parejita se tendría que separar…

Al menos eso pensaban antes de que el volumen de sus voces empezara a subir. De ese placido letargo en el que estaban, pasaron a estar en alerta, la desaparición de 'Tim' todavía estaba fresca en sus mentes. Sin notarlo y como un solo ser de dos cuerpos corrieron a la puerta. Se dieron cuenta que los niños estaban solos, solo para ver el momento en que la mano de Pacífica empezaba el movimiento circular…

ZAZ

River y Jonathan, por un latido de corazón no entendieron que veían, para luego al unisonó calificar al chico Pines de amenaza, ninguno llego a preguntarse qué había pasado, lo único en sus mentes era el proteger a la Señorita. Pero si bien compartían esos sentimientos cada uno había tenido una vida distinta así que igual de distintas fueron sus reacciones.

River se dejo llevar por el instinto, su preocupación se centro en la rubia, aun antes del golpe, logro ver su frustración, su enojo, su tristeza... y más que nada su decepción, el sentimiento de ser traicionada. Por lo que califico de agresor al chico y estaba lista para tratarlo como tal, como una amenaza. Cuando dio el golpe, no noto ganas de llorar o tal vez si, lo que vio además de la tristeza era indignación. Ese carácter fuerte de Pacífica que había desaparecido desde hacía una semana.

Jonathan, gracias a su entrenamiento, se concentro en 'la fuerza agresora,' en el chico, desde un principio. Y le sorprendió lo que vio, tenía la mirada firme, algo confusa y arrepentida, pero con la misma concentración que lo había visto minutos antes, al enfrentarse al peligro del fantasma, también noto como movía el cuello y la cara para encajar el golpe y evitaba el reflejo de mover su la mano para bloquear la de la niña. El golpe, aunque sonoro y llamativo, no había sido tan fuerte como se podría pensar, al menos no físicamente. Luego del golpe solo vio confusión, tristeza y desanimo. Pero también noto como el chico que se había enfrentado a un fantasma apartando su miedo, estaba asustado, no de la Señorita, alguna cosa en su mente lo había asustado.

Ese instante lo rompió la niña.

-"Lárgate de aquí Dipper Pines, no quiero volver a verte nunca y da gracias que soy una dama."

El tiempo volvió a tomar el ritmo normal para todos los presentes, River y Jonathan se miraron de reojo. Supo que River haría algo, de alguna forma se detuvo al verlo.

-"Jonathan sabe donde deje las trampas, recójalas y tenga cuidado con el mercurio." Dijo el chico para recoger su mochila y salir del corredor. Ante ese tipo de crisis no supieron que hacer, el chico salió de la propiedad, y empezó a alejarse por la calle. La niña lo miro alejarse y pidiendo permiso entro para subir a su habitación. No pudo más que sentirse mal por el chico parecía como si el peso del mundo hubiera caído sobre sus hombros. Por más que lo sorprendiera su mente y su carácter, era un niño que ni siquiera sabía cómo se sentía o porque. Sintió la mano de River apretar la suya.

-"No se lo merecían… ninguno de los dos se merecía lo que acaba de pasarles." Respondió su futura esposa a la pregunta que no había formulado.

-"Son niños que han pasado por mucho, ahora es cosa de esperar y ver de que esta hecho en vedad Dipper." Dijo a la nada mirando la silueta del niño doblar la esquina. "Vas a hablar con Pacifica o quieres que yo lo haga?"

-"Creo que va siendo hora de que tengamos nuestra primera conversación de mujer a mujer." Dijo River soltando su mano y entrando a la casa. Así que Jonathan estaba solo cuando el chico se detuvo un momento en la esquina, estaba demasiado lejos como para distinguir algo de su cara.

-"Di algo…" "Reclámame…" "Usa ese tono de niña rica…" "Porque me ignoras…" Pensaba el castaño mientras sentía un hueco en su pecho que lo consumía, caminaba despacio alejándose de la casa de Pacífica. '…lárgate de aquí…' Por alguna razón que no entendía prefería cualquier cosa a ese silencio, incluso se habría sentido mejor si lo insultara, si le decía lo baja que era su clase, que era un nerd, cualquier cosa. '… no quiero volver a verte nunca…' Con cada paso que lo alejaba de su casa se sentía peor. "Porque, porque lo hice, porque no solo me quede callado… Anda reclámamelo… di algo… lo que sea..." Se dio cuenta que estaba en la esquina y por mas que no deseaba volver a ver, lo hizo… ella ya no estaba en el corredor. '…a verte nunca…' Siguió caminado aumentando el ritmo poco a poco hasta que el bloque de casas y cercas bloquearon la vista de la casa, no pudo soportarlo más y empezó a correr como si quisiera alejarse de ese silencio. '…nunca'

No había pensado que la casa tenía ventanas en el segundo piso y una de las ventanas de la habitación de Pacífica daba a la calle, la chica aun sin saber que pensar lo vio alejarse caminando y luego noto el manchón azul de su chaleco, que se entreveía alejándose rápido por los huecos que dejaban las bardas y jardines de la manzana del frente. Volvió su miraba a su mano como si nunca la hubiera notado, aun sentía el hormigueo del golpe, cuando trato de ver los rastros del chico no lo encontró. Repetía instante a instante lo que había pasado, lo que había sentido y como, no entendía porque, no se arrepentía… o su orgullo no le permitía arrepentirse. Él era el que se había pasado, por mucho, de la raya. De lo único que se arrepentía era de haber dicho que no lo quería volver a ver nunca, en ese momento quería verlo, quería que le explicara, entender que había pasado, preguntarle porque había dicho lo que había dicho. También quería que el pidiera disculpas, que dijera algo incluso alguna cosa tonta de nerd. Que al menos se hubiera molestado en esquivar la cachetada, que se enojara. Porque tenía que ser tan Dipper en ese momento.

-"Quieres hablar?" Escucho la voz de River del otro lado de la puerta. Recordó que esa era su habitación, suya como nunca lo había sido nada en la mansión. Sabía que River estaba preocupada, pero que no pasaría sin su permiso, al menos no por el momento. Aunque quería hablar, quería que le explicaran porque había pasado todo eso, porque Dipper se había comportado así, que le dijeran que todo iba a volver a estar bien. En su cabeza ya no había comité, ya no había las discusiones y votaciones de las tres Pacíficas, solo había quedado una. No fue que Simplemente Pacifica hiciera una revolución y desterrado a las otras dos, ahí estaban las tres partes de ella la que fue toda la vida, la que fue cuando descubrió a verdad y la que se había estado gestando desde siempre, que había 'nacido' como Simplemente Pacífica, un contrapeso y una unión de las otras dos más algo nuevo y, ahora, solo era Pacífica.

Fue a abrir la puerta pero noto que estaba entreabierta, mentalmente le dio las gracias a River por pedir permiso para entrar.

-"Por favor, pasa River." La mujer no las tenía todas consigo, hacia mucho que había pasado 'esa' edad y hasta hacia unos días no había pensado en tener que hablar de eso, no tenía idea de cómo ayudar a una niña a convertirse en mujer, aun así respiro hondo y entro con la niña.

Dipper lo había dado todo corriendo, así que llego al linde del bosque antes de que se diera cuenta, cruzando medio pueblo. Se apoyo en sus rodillas para recuperar el aliento, al menos al correr no sentía ese 'hueco en su pecho,' pero por más que quiso escapar de esa sensación lo alcanzo antes que su respiración volviera a la normalidad. Frente a él estaba el bosque de Gravity Falls, Oregón, lugar de los más grandes misterios y secretos que cualquiera podía pensar, pero ahora solo tenía un misterio en mente. Porque la forma en que lo había mirado cuando lo abofeteo dolía más que nada que hubiera sentido antes? '…no quiero volver a verte nunca…' Se adentro en el bosque, esa zona no la conocía, pero deseaba escapar de todo.

Se sentía dolido y exhausto, Su cuerpo le pesaba mientras se adentraba en el bosque, en algún momento supo que no podía escapar de sí mismo se encontró de frente con un árbol, a causa de esa frustración cerro su puños con toda la intención de desquitarse con el inocente árbol. Fue como si el árbol le hablara 'Anda hazlo a ver quien aguanta más mi corteza o tu mano, anda dame un golpe.' La verdad se pensó esa advertencia, si había alguien que merecía ser castigado era él, por unos instantes trato de pensar que era culpa de ella, pero no, él lo sabía desde que no pudo cerrar la boca a tiempo. O culpa de Mabel, pero tampoco, ella siquiera sabía que pasaba, el único responsable era, por más que le costara admitirlo era el mismo. Se sentó en el suelo apoyando la espalda al mismo árbol contra el que se quiso desquitar. Dejándose alcanzar por lo que haba tratado de escapar lo que había dicho, porque lo había dicho y a quien se lo había dicho. Y como de costumbre no pudo evitar que sus pensamientos empezaran a correr todos en distinta dirección.

En el segundo piso de la antigua casa del alcalde, en la habitación que miraba a la calle, pero no a colina de la mansión, Pacífica y River estaban sentadas en el suelo ambas sin mirar a ninguna parte en realidad. River se había molestado mucho cuando la niña le había contado todo lo que paso, pero mantuvo la calma, en ese momento Pacífica ocupaba desahogarse y de lo que conocía a Dipper Pines algo no cuadraba, había aprendido a seguir esas intuiciones, además según lo que había oído el chico Pines no era de los que explotaban así, al menos no sin una buena razón. También sabía que él estaba en esa edad, era otro coctel altamente inestable de hormonas en ebullición y, al menos eso si concordaba con lo que sabía de él, altamente peligroso, pero nunca se pondría violento. Ambas guardaban silencio, pues Pacífica había dicho todo lo que necesitaba decir, o todo lo que le importaba en ese momento, la mujer no insistió pensaba que si tenía que decir algo lo diría. Y River estaba callada tratando de encontrar que decir. Sabía que había pasado, pero no podía dar más que consejos vagos o clichés, como 'así son los chicos' o 'veras que ya mañana sale el sol.' Y algo que la intrigaba era la actitud de la niña, ella recordaba su primer encontronazo amoroso y como había sufrido por eso. En el caso de Pacífica ni siquiera había algo 'amoroso,' sabía que le 'gustaba' el chico y, aunque fuera pura intuición, pensaba que el sentimiento era mutuo. Aun así la niña, no podía pensar en ella de otra forma, parecía más tranquila de lo que podría esperar, no era que solo ocultara sus sentimientos.

-"Llorar por algo así no es malo." Dijo en voz baja.

-"Lo sé… tal vez lo haga, pero ahora sigo queriendo saber que paso." Dijo con un susurro inexpresivo la joven rubia. "Además fue su culpa…" River quiso abrazarla, ayudarle un poco, pero tenía en claro que no era una madre, menos 'su madre,' no tenía la capacidad, la habilidad o la experiencia para ayudarla, incluso una 'madre de verdad' se vería en aprietos ante esa situación. Y, para colmo, Pacífica había pasado la etapa que las galletas con leche de chocolate eran la cura universal.

-"Los chicos son raros." Se atrevió a empezar con un cliché. "Mas a esa edad, puedes pasar toda una vida intentando saber porque hacen lo que hacen y aun así nunca lo sabrías."

-"Pero fue… insensible… como si en verdad quisiera hacerme sentir mal." Fue la primera vez que noto como su voz se quiebro, pero aun así no lloro.

-"Un chico es difícil de entender… pero serás la primera en aceptar que Dipper Pines supera con creses a cualquier otro." Y era cierto ella sabía que el chico Pines no solo era brillante, o brillante sería un buen comienzo para describirlo.

-"Es el rey de los nerds… pero no es nerd." Dijo la niña sonriendo por unos instantes, solo volver a perder toda expresión. "Grenda también dice que los chicos son raros, pero creo que aun para ella Dipper está en otro nivel de rareza." River pensó que raro sería una forma de describirlo, una forma muy simple, también pensó que decir que Pacifica Noroeste era 'solo' brillante era quedarse cortos. Lo que complicaba más la situación.

"Puedes quedarte aquí si quieres… pero nos gustaría que nos ayudaras con la mudanza…" Dijo poniéndose de pie ante la Señorita, que ahora veía más como una hermana menor. "Baja si te sientes animada." De alguna forma sabía que no sería bueno que la niña se quedara ahí sola, pero también que sería peor obligarla a hacer como si no pasara nada. Y salió de la habitación, era una etapa, todos debían pasar por eso, y la primera vez siempre era la peor y la más confusa. Al estar sola Pacífica dejo salir unas lágrimas, se dio cuenta que ella había idealizado a Dipper como lo había dicho más temprano el señor Miller, por eso la discusión la había afectado mas. No era como si saber eso la hacía sentirse mejor, pero al menos no era el fin del mundo… Se sentía herida, aun así no podía negar que le debía mucho, que le había abierto los ojos, que la había ayudado… entonces porque se había comportado así.

"Tonto" "Insensible" "Bocazas" Eran algunas de las cosas que el mismo Dipper se decía en voz baja, aun sentado con la espalda apoyada en el árbol, en algún lugar lo suficientemente lejos del pueblo como para sentirse solo. Sintió que se había recriminado lo suficiente, que era el momento de hacer algo más constructivo. Había llegado a una conclusión, había echado a perder su amistad con Pacifica. De tal forma que incluso no podía siquiera imaginar cómo arreglarla, logro comprimir ese sentimiento lo mejor que pudo en alguna esquina de su mente, aunque aun sentía un hueco en su pecho, intento no prestarle atención. Había tocado fondo lo único que quedaba era ahogarse o subir. Aunque él, conscientemente, no lo supiera no era de los que se dejaban ahogar.

Al menos al fin era consciente de lo que le había hecho a Mabel, que también era preocupante, pero se extraño en no pensar en su hermana hasta ese momento. Ya un poco desahogado se levanto con toda la intención de volver a La Cabaña, solo para darse cuenta no sabía dónde estaba, tenía la idea de que no se había caminado más de media hora apartándose del pueblo, aunque siquiera tenía idea de en qué dirección estaba el pueblo. Y en el bosque media hora de caminata era una medida engañosa.

Solo sonrió sin humor, pensando lo perturbado que había estado cuando entro al bosque. No era algo por lo cual reírse, pero no era la peor idiotez que había hecho ese día y por eso se sintió extrañamente aliviado. Una de las razones por las que podía entrar y salir del bosque a su antojo era que recordaba que camino, cosas como 'todos los arboles son iguales' eran ajenas a él, desde algo tan simple como la especie, la forma de las ramas o la cantidad de musgo en el tronco hacía a los arboles tan únicos como los rostros de las personas, por si fuera poco estaba la distancia, la distribución, la dirección del viento y muchas otras cosas que no podía especificar.

Incluso ahora no estaba preocupado, más que por llegar tarde a la cabaña. 'Perderse' eran dos cosas distintas, una no saber dónde estabas y no saber orientarse. Ahora ese lugar donde estaba era el 'centro,' caminara hacia donde caminara, sabía que no podía estar a más de media hora, mejor pensó unos 40 minutos, del pueblo. En el peor de los casos podía tomar la dirección contraria y alejarse otros 40 minutos del pueblo, en tal caso solo daría la vuelta y volvería a ese lugar. Además tenía su navaja suiza.

No saber donde estaba no era el único peligro del bosque, podía lastimarse, también podía haber animales peligrosos o 'cosas' peligrosas no necesariamente animales o naturales. Recordó la charla de media hora que les había dado el tío Stan, el primer día que llegaron a la Cabaña, sobre qué hacer si te pierdes en el bosque. Que empezaba con manteen la calma y espera puede que ya te estén buscando, pero no tenía tiempo, para cuando se empezaran a preocupar porque no aparecía ya seria de noche. Saco su navaja y marco el árbol donde estaba sentado, su 'centro'. Para seguir caminando y marcando arboles cada tantos pasos. Si algo pasaba, encontrarían sus marcas y podrían llegar a él, por los animales feroces no se preocupo, había cosas más feroces que ellos en el bosque así que solían mantener una saludable distancia de los suculentos basureros y aéreas concurridas. Había que caminar mucho más que una hora para encontrar animales salvajes y, sobre las otras 'cosas,' tenía el Diario 3 para ayudarse, también que las cosas más peligrosas no solían acercarse mucho al pueblo de día, dejando la zona para los más pequeños.

Había purgado, al menos en su mayor parte, como había arruinado su amistad con Pacífica. Pero aun tenía otro gran problema, había sobreprotegido a Mabel, y no era tan simple como dejar de hacerlo, sería como dejar a un niño perdido en el bosque… posiblemente esa no era la mejor analogía dada su situación actual, pero era mejor pensar en cómo 'rehabilitar a Mabel' que dejar que esa sensación que tenía en su pecho lo volviera a consumir. Al menos sabía que no sería fácil pensar en una forma de reintegrar a su hermana a la sociedad sin traumatizarla. Al menos así podría dejar de pensar tanto en Pacífica.

-"Bien al menos ahora podre usar el tiempo en pesar como solucionar eso…" Dijo mientras sequia una dirección cualquiera en el bosque. "Si ella así lo quiere, falta poco más de una semana de vacaciones, al menos en eso la podre complacer, me habría encantado al menos decirle adiós, pero creo que ya le dije demasiado." Sintió un mal sabor de boca al decir eso, pero qué más podía hacer. Y lo peor era que mirara donde mirara algo le había recordar a la niña rubia que aun consideraba su amiga.

Pacifica escucho el todoterreno, pero aun no se sentía con ánimos para ayudar. Además que no tenía idea de cómo decirle a Grenda que había pasado, pero Grenda no llego o se escucho, recordó que la señora Miller la había reclutado para hacer ciertos encargos en el centro comercial. Aunque escucho voces abajo y reconoció el vocerón característico de Carlo Faurolo. Mientras sin ningún disimulo Carlo Faurolo miraba a los novios obviamente buscando a alguien.

-"Carlo si buscas a Dipper ya se fue…" Respondió Jonathan antes que el preguntara.

-"Me perdí toda la cacería de fantasmas, me lo dijo el señor Todd, pero se negó a contarme nada, dijo que era mejor oír la historia de primera mano."

-"Un gusto, me llamo Vanina, la madre de Grenda, nunca tuvimos oportunidad de conocernos." Saludo a River, la sorprendentemente menuda, Vanina Faurolo, que parecía que no le llagaba a los hombros a su esposo. Con la tradición de buenos vecinos le entrego otra cesta de picnic. "Creí que no tendrían tiempo para hacer la cena. Grenda habla maravillas de usted señorita Kristen."

-"Es un placer Señora Faurolo…" Dijo River interrumpida por un efusivo abrazo.

-"Grenda nos conto todo lo que han hecho por esa niña." Dijo la mujer obviamente conmovida, para congoja de River.

-"Y como supondrás, él es Jonathan Kimble." Le dijo Carlo Faurolo a su esposa mientras le daba una cariñosa palmada en la espalda al irlandés." Instantes antes de recibir su abrazo de bienvenida al pueblo. "Que no te engañe esa forma tan estirara es un tipo con todas las de la ley."

-"Si les contara como ha estado Grenda de preocupada por Pacifica y como se animo desde que supo que ustedes la iban a cuidar." Le dijo Vanina luego de su abrazo de bienvenida.

-"Bien ahí el verdadero héroe es Tanto."

-"Pero nada habría salido bien si usted no acepta, hay que ser más que un 'tipo con todas las de la ley' para enfrentarse a los Noroeste."

-"Puede ser pero no me puedo llevar todo el crédito."

-"Ves te dije que es con todas las de la ley…"

-"Si son tres héroes usted, Tanto y claro Dipper… por cierto va a volver? Es increíble como ese niño parece estar en todo." Lo que ocasiono otro caso de la recién descubierta 'telepatía matrimonial' entre River y Jonathan.

-"Me gustaría que volviera… pero tuvo una discusión con Pacifica así que no creo verlo por lo menos por hoy..." Ambos prefirieron que la cachetada quedara como secreto. Pero el tono en que lo dijo era más que evidente para los presentes.

-"O…" Dijo el matrimonio Farolo a una sola voz, para luego quedar callados.

-"Supongo que fue la tensión del momento, a mí casi se me revientan los nervios por solo ayudarlo con el fantasma… ya se arreglaran." Agrego Kimble con más seguridad de la que sentía al respecto.

-"En eso tiene razón, además de toda la semana haciendo campaña junto a Stan Pines."

-"Bien es Dipper Pines después de todo." Dijo Carlo como si eso zanjada la cuestión.

-"Mi esposo es uno de los Fans de Dipper…" Dijo Vanina medio en broma y medio en serio.

-"Casi como la mitad del pueblo." Intervino Todd. "Estoy seguro que muchos opinan que él sería mejor alcalde que su tío y Bud juntos."

-"Bien pero empecemos con los muebles…" Desvío el tema Carlo. "Mientras lo hacemos puedes contarme lo de la cacería."

-"Es seguro ahora que ya que recogí todas sus trampas…" Dijo el irlandés mostrando una bolsa llena de papeles con dibujos de flechas en ellas, y el mercurio que se había depositado en la parte más baja de la bolsa, solo había quedado una en la ventana en la habitación de Panifica, justo como Dipper había planeado. Aparte de volver a relatar la cacería o, como se tuvo que corregir, la 'liberación' del fantasma del alcalde, todos prefirieron no mencionar al chico, al menos no en voz alta, porque era claro que se había vuelto un tema delicado en esa casa. No paso mucho antes que la previsión cobrara frutos cuando la niña bajo para ayudar, luego de las presentaciones, y abrazos de rigor. Ayudo con su 'buen gusto' a decorar y organizar la casa, acomodar los muebles que como una especie de cargador humano Carlo no se inmutaba al mover. Aunque innecesario los Faurolo excusaron a su hija pues tenía algunos 'encargos' que hacer con la señora Miller.

En ese momento Linday Miller y Grenda estaban en el centro comercial. Al ser la bolsa de regalo que tenia Grenda un 'regalo especial' para Pacífica no tomo riesgos y la guardo en la paquetería del centro comercial. Así estaba más tranquila en La 'reunión estratégica,' donde apresuradamente, organizaban la boda del día siguiente, en una de las cafeterías del centro comercial. Afortunadamente, dado que tenía la señora Miller casi tanto de ser maestra en el pueblo como de casada, era una experta, al menos teóricamente, en bodas. Al ser un pueblo pequeño y ella una buena maestra, había sido invitada casi toda una generación de bodas, un ejemplo de esa experiencia era la misma Grenda, pues ella les había dado lecciones tanto al reservado Carlo como a la inquieta Vanina. Aunque por su diferencia de edad nunca habían tenido clases juntos, el corazón de la maestra sentía una rara comezón cuando los hijos de sus 'niños' empezaban a ir a sus clases.

-"No llegamos la docena…" Dijo luego de hacer mentalmente cálculos. "River quiere una ceremonia pequeña, pero aunque quisiera no podrían hacer una grande." Al menos no en dos días. La pareja era casi desconocida en el pueblo. "Estaríamos yo y Todd." Ninguno de sus hijos vivía en el pueblo. "Y Todd también será el oficiante de la ceremonia, tú y tus padres, Tanto Extraño, sin acompañante si no es que daba alguna sorpresa y la misma pareja. Obviamente Dipper Pines y si iba Dipper ira su hermana." Miro a la chica un momento antes de continuar. "Si van Mabel y tu, seguramente iría Candy, por lo que invitaremos a los Doctores Chiu." Si Pacifica iba a entrar en el grupo de amigas de Grenda, como la misma Grenda deseaba. Tarde o temprano los recién casados terminarían conociendo a los padres de sus amigas. "Y como posibles están Will Forte y familia, Stanford Pines, Jesús Alzamirano y su abuela, la chica Corduroy... no creo que su padre acepte la invitación, pero no sé si tendría novio en ese momento."

Al oír la posible lista de invitados Grenda se preocupo por poner en el mismo lugar a Dipper, Pacífica, Candy y Wendy, mas si el lugar era una boda, pensaba que podrían salir chispas, si además Mabel tenia alguno de sus 'ideas,' ahí sí sería un incendio forestal. Sin nada que pudiera detenerlo.

-"Grenda?... Grenda?..."

-"Disculpe señora Miller, también estaba haciendo cuentas…" La mejor forma de evitar cualquier eventualidad incomoda, era poner más gente, adulta, en medio de esos cuatro, cinco contando a Mabel. "Y que dice de los empleados de la mansión?"

La Mansión Noroeste, aunque literalmente estaba continua al pueblo no era parte del mismo, una frontera de facto propiciada por el padre de Preston, en su etapa de paranoia anticomunista. Que de todas formas no sirvió dado que Preston acabo casándose en secreto con una, en su momento, belleza local. De todas formas el contacto entre el pueblo y la mansión solo empezaba a reconstruirse, los empleaos tenían días libres, lo que los había ir al pueblo en vez de al más lejano Medford, aun así solían verlos como una especia de 'turistas' en el pueblo.

-"Sabes no sé cómo no se me había ocurrido." Dijo la señora Miller tomando su teléfono. En unos 20 minutos y, gracias a esas damas tan omnipresentes en un pueblo pequeño como los parques, que al parecer lo sabían todo de todas, todos, de sus familias y otras relaciones, había conseguido gracias, a la amiga de la prima de una vecina, un nombre y un número telefónico pertenecientes a un chico del pueblo que se 'entendía,' muy seriamente, con una de las mucamas de la mansión. Lindsay reconoció en nombre de uno de sus niños, así que comunicarse con el no fue difícil y como tampoco lo fue el pedirle el favor de ponerse en contacto con su novia en la mansión, para pedirle a esta a su vez que se comunicara con ellas. Mientras esperaban la llamada tenían una lluvia de ideas sobre cómo decorar el patio. Diez minutos después sonó el teléfono.

-"Aló?"

-"La señora Miller?"

-"Con ella habla."

-"Un gusto señora, mi novio me acaba de llamar, dice que usted fue su maestra y que ocupaba un favor mío…"

-"A Señorita Buscarino, verdad?

-"Si señora." Dijo algo intranquila Jackie.

-"Me llamo Lindsay Miller y ocupaba… o más bien ocupamos su ayuda para algo." Dijo mirando a Grenda. Para luego contarle a la mucama sobre la ceremonia del día siguiente y su intención de hacer algo 'bonito y para recordar.'

-"No pensé que se apurarían tanto."

-"Debe conocer a mi esposo, el juez Miller, el mismo que fue a la mansión el lunes. El les aconsejo a Jonathan y Kristen casarse, a la brevedad posible, una pareja de casados tendría menos problemas legales que un tutor soltero o una pareja en convivencia, para la tutoría de Pacifica."

-"Para mi será un placer ir, cuenten conmigo también para ayudarlas, tendré que cambiar de turno con alguna de las chicas, pero no habrá mayor problema." Dijo la mucama notablemente sorprendida y emocionada. "Sobre otros miembros del personal mejor le diré al señor Ritter, el nuevo jefe de personal, el sabrá que hacer, le aseguro que todos en la mansión querrían ir, pero aun nadie sabe como reaccionaran los señores Noroeste, incluso algunos están preocupados por su empleo, pero a mí me hace mucha falta verlos, a ellos y a la Señorita."

-"Entonces cuando sabría cuantos podrían venir?" Agrego la señora Miller. "No me gusta presionar, pero decir que apenas y tenemos tiempo es exagerar.

-"Hablare ya mismo con el señor Ritter…"

-"Gracias señorita Buscarino."

-"Jackie por favor, le diré al señor irte que hable con ustedes cuando sepa que hacer."

-"Llámame solo Lindsay, seguiremos preparando todo por aquí mientras Jackie."

-"Cuenten conmigo mañana sin falta entonces… y no sé que dirá el señor Ritter"

-"Sera un placer, Jackie. Gracias por toda la ayuda, cualquier cosa me llamas."

-"Y yo también los espero." Agrego Grenda relajada un poco, al menos habría un adulto más para contener los roces que le preocupaban.

-"Gracias por ayudarlos a los tres, ahora mismo iré con el señor Ritter. Nos hablamos." Con la agilidad que da la práctica la señora Miller agrego el número a su lista de contactos.

-"Ni te imaginas lo que era tener todos los teléfonos de mis chicos en libretas, estos aparatos son una maravilla." Le dijo a Grenda antes que ella pudiese preguntar.

Siguieron recorriendo el centro comercial, aun sin saber el número de invitados había cosas que se necesitarían, flores, un toldo, algunos arreglos mas para decorar el podio donde el juez casaría a Jonathan y a River. Por fortuna al ser el único centro comercial en la zona podía competir en ese tipo de servicios con cualquiera de una gran ciudad, y, dado que todos los vendedores y muchos dueños de locales, eran del pueblo, no se podían imaginar no darle crédito a su antigua maestra. Mientras veían muestras y fotografías de decoración para bodas en una tienda especializada en globos, Jackie les llamo.

Hablo con Lindsay mientras volvían al centro de planificación, la misma cafetería donde habían estado antes. Sin dejar de hablar con la desconocida mucama, dio las señas de donde estaban.

-"Ese tal Ritter debe ser un clon o algo así de Jonathan." Le dijo a la niña, luego de colgar. "Organizo a los empleados de la mansión para una 'sorpresa de matrimonio,' ahora mismo esa chica Jackie y alguien más de la mansión vienen para acá. Parece que al final seremos más de una docena de invitados, bastantes más. Diez minutos después el celular volvió a sonar mientras una veinteañera rubia y una mujer algo mayor asiática entraban en la cafetería, a lo que Lindsay las llamo. Y de repente Grenda no era más que un peso muerto, aunque con mucha motivación al ver como entre la mujer asiática, la señora Yang, la mucama Jackie y la maestra Lindsay, hacia malabares con la lista provisional de invitados, que había subido a de más de treinta personas. La señora Yang tomando en cuenta las instalaciones y recursos de la mansión y 'los remantes' de la gala de ese año dijo que sería pan comido. Ella y los encargados de la cocina se ocuparían de toda la comida y bebidas desde bocadillos hasta la cena. Las mesas, manteles y cubertería saldrían de la mansión, con la venia de Ritter y todos los integrantes del servicio, se asegurarían de desaparecer todo ese movimiento de los libros de cuentas de la mansión, en forma de regalo de bodas, lamentablemente no todos los empleados para estar presentes, pero al menos en espíritu estarían junto a la feliz pareja. El único problema era como mover ese material ida y vuelta de la mansión.

-"Seria fácil para papa…" Interrumpió la niña mientras las mayores seguían con sus planes.

-"Claro Carlo…" Dijo Lindsay quien, literalmente, había visto crecer al padre de Grenda. "Sería solo de llamarlo y preguntarle… seguirán en la casa del Alcalde."

-"Eso dijeron en casa, la idea es querían acabar con la mudanza hoy." Respondió la niña, pero si querían que la sorpresa que estaban preparando siguiera siendo sorpresa sería muy 'sospechoso' que siguieran desapareciendo personas durante la mudanza, además sin Carlo era difícil que acabaran la mudanza a tiempo, o al menos eso pensaba Lindsay.

-"Grenda, perdona creo que vas a tener que ir a ayudar a la casa." Dijo mientras las demás miraban algo extrañadas. "Debes decirle a tu padre que lo ocupamos para darles una sorpresa a River y a Jonathan… que se invente alguna escusa, luego lo llamare y ninguno sospecharan nada." Otra razón que no quiso decir era que, aunque la niña aun no llegaba a una fracción de la fuerza de su padre seria suficiente para no retrasar mucho la mudanza.

-"No será ningún problema." Respondió sin sentirse decepcionada por ser apartada de la planeación, la niña ya despreocupada pues la cantidad de adulos en la boda hacía que una fricción entre Dipper y sus… ¿admiradoras? No pasara a más. Deseaba ver a su amiga luego de tanto tiempo y, además, no podía ocultar la curiosidad que sentía por el reencuentro de la rubia y el castaño. Como la señora Yang también debía irse, para empezar a alistar las cosas en la mansión, uno de los choferes la estaba esperando cerca de las puertas del centro comercial, lamentablemente no en una limosina sino en muy funcional camioneta. Aprovecharon para acercar a la niña a la nueva casa de Pacifica. Lo extraño fue que la dejaron a dos cuadras.

-"Cuando conozcas mejor al señor Kimble lo entenderás." Dijo sonriente el chofer, un hombre de tez oscura casi del tamaño de su padre. Ella recordaba ese nombre de la vez que había salido con Pacífica a comer pastel, con su amiga en su encarnación de 'Perci,' la cual le debía a ese mismo señor Kimble, con sus pastillas de 'cambio de voz,' que en su momento imagino como un mayordomo ingles a lo James Bond.

Afortunadamente en la casa, habían acomodado lo más difícil y pesado, la cocina, además de varias estancias del primer piso. Así que la fuerza de Carlo Faurolo ya no era tan necesaria, aunque era muy conveniente que estuviera cerca para acomodar los muebles ya armados, nunca sobran músculos en una mudanza. Para cuando Grenda toco a la puerta todos habían espontáneamente decidido que era hora del café, con lo que estaban inaugurando la cocina y el comedor adjunto. La mudanza hasta el momento había sido 'normal,' o al menos dentro de lo esperable tomando en cuenta que lo primero sucedió fue una 'cacería' de fantasmas.

Cuanto Grenda toco la puerta se sorprendió un poco de que propia madre le abriera y en vez de hacerla pasar la acompañara por un momento al corredor.

-"Hija, parece que tu amiga Pacífica..." A Vanina Faurolo le parecía raro poner en la misma frase 'Pacifica' y 'amiga,' después que cada verano su hija sufría por la 'niña rica' local, pero al igual que su hija era de las que confiaban en las personas y, gracias a lo que le habían contado y la tarde estaba pasando con la rubia, conoció a la que la propia Grenda llamaba 'la verdadera Pacífica.' "Parece que ella y Dipper se pelearon, ella… bien es como dijiste que era, no lo aparenta, pero está afectada por esa discusión, sería mejor que guardaras tu regalo… al menos hasta que pase un poco de tiempo."

-"Si mamá…" A Grenda le pareció extraño. Confiando en su madre y como en el pueblo la criminalidad era casi 0, a excepción de Stan Pines, dejo la dejo la bolsa, con el regalo que le había hecho a Pacífica, en el mismo sillón de hamaca donde pocas horas antes habían estado sus dos amigos. "También hay algo… ocupan a papá en la mansión Noroeste…" luego le conto su madre cómo se había empezado a organizar la 'sorpresa de matrimonio'.

-"Fantástico." dijo Vanina a su hija, al igual que esta solía ser muy emotiva. "No te preocupes yo me encargo de todo." Dijo mientras entraban. Solo para ver a la niña rubia abrazar a su amiga y levantada del suelo por los brazos de su hija en el mismo instante en que pasaron a la cocina.

-"Grenda…"

-"Paz…" Mientras los Fuarolo miraban preocupados, en esas ocasiones no era extraño que su hija sufriera uno de sus 'ataques.' River y Jonathan sabían que significaba la niña castaña para Pacífica así que y el juez miraba consiente, de nuevo, que su decisión en el proceso Noroeste había sido un acierto.

Luego de que llegara Grenda, por sugerencia de Jonathan las niñas fueron a organizar el cuarto de Pacífica y que la misma Vanina le dijera que no tenía inconveniente. Poco después que las niñas subieran Carlo recibió una llamada y se vio obligado a excusarse. Así los adultos quedaron solos en el primer piso mientras las niñas empezaban a armar los mueles de la rubia.

-"Pacifica?" Dijo River en la puerta sin pasar, aunque la puerta estuviera abierta.

-"Si River?"

-"La mama de Grenda trajo unas galletas y tenemos leche así que porque no inauguran el cuarto?" En sus manos tenía una bandeja con galletas y dos garras de cocoa recién hecha. Que además de una tradición, creía que era un buen lubricante en conversaciones de chicas. Le paso la bandeja a Pacífica y se cercioro de cerrar la puerta antes de bajar. Pero no fue a la cocina, donde aun estaban los demás, fue a la habitación principal. Apago la radio que había dejado a todo volumen. Quería que Pacífica lograra desahogarse un poco con su amiga, pero también aprovecho para chequear que tan privada sería su habitación una vez casados. Animada por el resultado volvió a la cocina. Vivir con una niña de doce años era algo que la mayoría de las recién casadas no se preocuparan.

De todas formas en el segundo piso, el sentarse a tomar cocoa y comer galletas les permitió a las niñas tiempo para hablar.

-"Y Dipper?" Empezó Grenda. Mientras ambas estaban sentadas en el piso con la bandeja y lo demás en una mesita de noche.

-"Se fue temprano…" Dijo la otra niña.

-"Paz, podríamos pasarnos un en rato dándole vueltas al asunto, pero estas rara y no sé cuanto más se vaya quedar mama, por lo que si quieres hablar empieza. Sé que hoy viste a Dipper y paso algo feo entre ustedes." Dijo la niña mientras su amiga mordisqueaba una galleta. "Quieres hablar de lo que paso?"

-"No paso nada…" dijo la rubia al parecer más interesada en las migas sobre su ropa que en la conversación. Solo para mirar a su amiga, a su querida primer amiga, a la amiga que había conocido gracias a él. "Dipper es un tonto."

-"Dime algo que no sepa?" Para ser un chico tan listo, pensó Grenda, la forma en que se comportaba con las tres, no solo con la rubia sino con la asiática y la pelirroja, solo lo hacía más tonto, más ciego o ambos.

-"Es un idiota bocazas…" Dijo mientras los ojos se le enturbiaban. "No quiero volver a verlo…" se tomo de un trago lo que le quedaba de cocoa. "Me dijo cosas terribles…" Dijo con la cabeza baja. "Por eso le di una… una cachetada…" Y la niña empezó a contarle que paso, sin poder evitarlo lloro por el chico, por el sueño que el bocazas había destruido, por todo lo que había sufrido, incluso por haberlo golpeado. No solo lloraba sino que, entre sollozo y sollozo daba una descripción muy detallada de la personalidad, inteligencia, clase y tacto del antedicho 'idiota bocazas.' Luego de un tiempo termino abrazando a su amiga, entre las lágrimas de ambas. Pero Grenda conocía esa 'clave,' si a una no quería ver de nuevo a un chico con decirle un solo insulto era suficiente, pero entre más le insultos decía… el 'no quiero volver a verlo' perdía mas y mas su valor y luego de cierto punto se invertía volviéndose en 'quiero verlo.' Grenda había perdido la cuenta de cuantos insultos le había dicho la rubia antes de que no pudiera entenderla por los sollozos. Y lloro con ella, abrazándola, diciéndole que todo se pondría bien… sin ninguna base. Pero que más podía hacer por su amiga, algo tenía claro si el 'Bocazas de Pines' no se disculpaba…

Continuara.

Gravity Falls temas y personajes pertenecen a Disney, por idea del genio de Alex Hirsch. Cualquier tema asociado a este relato es usado de la misma forma. Todo en esta historia está dentro del Fandom, y dedicado a los lectores y demás interesados en el Fandom de Gravity Falls. No tiene otro fin más que entretener. ¡Disfrútenlo!