[Corregido y editado: 22/05/19]
Capítulo 1: La bestia con brazo de metal (2)
No sé cómo, pero juraría que, antes de perder el conocimiento, alcance a ver tres borrosas mariposas de alas rosa y cuerpo color azul claro, agitando tímida e hipnóticamente sus alas a pocos centímetros de mi pecho.
Yacía dormido apoyado en el grueso tronco a mis espaldas. Soñando con el pasado, me veía envuelto nuevamente en la guerra, el miedo me invadía, y todas las muertes que quedaron grabadas en lo más profundo de mi subconsciente, se repetían sin parar, pero, de alguna forma, lograba descansar.
Un ligero "crack" se oyó cerca de mí. Aun estando dormido, por mero instinto mi cuerpo todavía podía escuchar y sentir el peligro; Un instinto desarrollado gracias a la guerra y a mis implantes cerebrales. Siendo un soldado, mis sentidos estaban muy agudizados, quizá no tanto como para escuchar a kilómetros de distancia, pero si para oír aves graznar desesperadas y arboles romperse. Ambos estruendos hacían eco desde la lejanía, tranquilo, me desperté alerta. Tenía las piernas estiradas a gusto y los brazos cruzados en la misma posición de siempre; aquella usada en las campañas, solo que esta vez, ni mi armadura ni mi fusil no estaban conmigo.
El lago de enfrente permanecía tranquilo contrastado por el fondo del panorama, pues todavía podía oír el crujir de la madera y el constante siseo de las hojas, algo los destrozaba con facilidad, y por magnitud del ruido, se trataría de una cosa muy grande.
El atardecer comenzaba a manifestarse, el viento soplaba sin fuerzas acarreando las hojas de los árboles cerca de mí, además, era una clara señal de que esta noche iba a ser fría.
Alerta, miré al cielo, el sol había hecho casi todo su recorrido mientras yo dormía. Un tanto sorprendido me dije a mi mismo mientras me despejaba las lagañas, bueno, al menos las de mi único ojo "real".
— «¿Cuánto tiempo llevo dormido?, vaya… —me rasqué la nuca— no seguiré subestimando el cansancio, igual, saber si dormí todo el día es el menor de mis problemas».
Aquella pacifica atmosfera dejó de hacerme sentir cómodo y la preocupación se hizo presente. Las aves estaban calladas, el viento empezaba a soplar con más fuerza, y sentía que algo me acechaba desde alguna parte. Podía sentirlo allí afuera, un depredador podía verme, era la misma sensación que percibía antes de cualquiera de las emboscadas del pasado. Sabía que fuese cual fuese mi depredador, estaba alerta a mis movimientos, yo no podía verlo a simple vista, y me vi obligado a activar mi ojo biónico.
Con un poco de concentración, la fachada que tenía por ojo se abrió diagonalmente a la mitad, dejando mi prótesis expuesta: un globo ocular cien por ciento artificial, de iris azulada y centro blanco resplandeciente. No quería hacer movimientos que lo incitaran a atacar, como soldado, conocía muy bien la sensación de ser atacado, evitar moverme era la única forma de detectar al enemigo sin que éste supiera mis intenciones. Alerta a mi alrededor permanecí inmóvil, pero no podía decir lo mismo de mi prótesis. Siendo ésta independiente al movimiento de mi otro ojo, podía desplazar mi vista por todos los ángulos permitidos por la cuenca.
A toda prisa, buscaba cualquier perturbación dentro de mi campo de visión, bastaba que el bastardo diera moviera una sola hoja para encontrarlo, pero no encontré nada.
Ligeramente decepcionado, poco a poco me fui relajando, los pájaros volvieron a oírse y las cosas volvían a la calma, con la única excepción de que el ruido de fondo continuaba. Para mi suerte, lentamente se fue alejando hasta dejar de oírse.
Respiré aliviado, susurrando luego de pasar mi mano por mis cabellos— Creo que necesito dormir más seguido…
Dando algunos bostezos, reflexione en mi interior— «Puede que la falta de sueño antes me esté afectando, es una posibilidad, sin esos medicamentos para dormir, las pesadillas me seguirían atormentando, joder… ya han pasado casi 13 años desde que la guerra comenzó, y pareciera que fue ayer cuando se cumplieron tres años de su final y nuestro exilio» —volví a inclinarme hacia adelante—«pensar que hace menos de 48 horas estaba en mi camarote a bordo del Harmonious Sparkle… esto no puede ser más extraño, ¿Cómo rayos termine aquí? » —suspiré sintiendo la fría brisa venir del oeste para luego sacudir la cabeza.— «Ya tendré tiempo para cuestionarme todo esto, quizá si reconociera un poco más el terreno pueda hallar alguna pista. No creo que una nave de casi dos kilómetros de largo sea difícil de encontrar, pero por ahora, lo mejor será encontrar un lugar para encender fuego y pasar la noche. Una cosa a la vez Oriol, una cosa a la vez».
Sin embargo, aunque las cosas demostraban estar más tranquilas, la sensación de peligro no decaía, todavía sentía la mirada fija de un depredador, y yo más que nadie, sabía que esto aún no había acabado. En realidad, aparte de pensar un poco mi situación, mi verdadera intención era incitar al enemigo a delatar su posición, si me veía más sereno, lo más probable era que se acercara, y funcionó a la perfección.
Tenía mi respiración controlada. En ese momento, pude sentir algunas hojas cayendo en mi cabello, y justo antes, el viento dejó de soplar. Con todas las razones para afirmar que el enemigo estaba arriba de mí, lentamente, giré mi cabeza fingiendo acomodarme bajo el árbol, aunque mi objetivo era darle espacio a mi ojo biónico. Allí confirme mis sospechas, justo arriba, una extraña figura ajena a las hojas del árbol permanecía inmóvil, tenía varias patas y era casi tan grande como un mamífero mediano, véase, un can. Súbitamente un escalofrío recorrió mi espina, no era miedo, sino el sentimiento previo al combate. Aquella figura se movía tímida y cuidadosamente siendo casi imperceptible a un ojo normal, excepto que yo tenía uno biónico, y por sus señales, no faltaba mucho para que intentara atacar.
— «Dos pueden jugar a ese juego» —Pensé al enfocar ambos ojos en la sombra del enemigo, la cual estaba pasmada en el árbol de al lado.
Lentamente, incliné la cabeza e intenté acomodar mi posición sin delatar mis intenciones, manteniendo una respiración tranquila y profunda simulando confort. Supe que me quedaba poco tiempo cuando, desde la sombra, emergieron dos extremidades de punta curvada, las cuales comenzaron a alzarse dándome a entender que eran alguna especie de garra. Por mi parte, ya estaba preparado responder el ataque, solo debía esperar la señal.
Cuando las extremidades de la sombra dejaron la sutileza del sigilo, las hojas sobre mí se agitaron, y en ese instante, un relámpago de electricidad recorrió mi cuerpo. Ágilmente rodé hacia el frente esquivando por centímetros el ataque enemigo, oyendo el impacto seco de la criatura tras de mí. De forma mecánica, volteé desplegando la cuchilla de mi brazo biónico quedando en postura de combate, allí encaré al adversario.
Grandes y vacíos ojos negros me tenían en la mira. Sus largas y silbantes mandíbulas vibraban por la excitación. Aquella criatura, tal y como sospechaba, era un horrible arácnido gigante, tenía una similitud con una especie de araña que había visto en las enciclopedias de la academia: las tarántulas. Su cuerpo tenía un patrón simple de verde oscuro y naranja, siendo cubierto de pequeños pelos que brillaban con la luz del sol. Sus patas frontales desembocaban en curvas garras dentadas de color blanco, machadas de un patrón de tono rojo seco al igual que sus mandíbulas.
Este feo ser intentó intimidarme: levantándose apoyado en sus patas traseras, grujió agudamente mostrando el abdomen y sus afilados colmillos. Pero yo me mantuve estoico. Tras acabar su intento de hacerme huir, comenzó a sisear y a rascarse sus ensalivadas mandíbulas, clavando sus vacíos ojos negros en mi desnudo y delicioso cuerpo.
Sin miedo por su aspecto, esperé un segundo ataque. No era la primera vez que me enfrentaba a artrópodos gigantes, en mi pasado había visitado mundos llenos de peligros similares, con una única diferencia, pues, en esas ocasiones, llevaba puesto mi blindado traje de combate y mi rifle magnético, bastando una o dos balas para derribar a cualquier bicho.
Ansioso de probar mi sabor, la criatura atacó. Saltando y extendiendo sus garras frontales con el fin de atraparme y clavar sus colmillos en mi pecho. Raudo, esquive el ataque saltando a la derecha, usando el impulso para dar un tajo diagonal con mi cuchilla en su parte expuesta. Acerté, pero gracias al tamaño de mi hoja, solo pude cortar gran parte del centro de su cuerpo, y si bien no pude rebanarla a la mitad, era un golpe mortal. Derribada, la criatura dio estruendosos agudos chillidos de dolor retorciendo su lacerado cuerpo, segundos después dejó de moverse.
Hice una mueca de asco al oler su hedionda sangre verde. Le di ligeros toques con mi hoja asegurándome que estuviera muerta, estaba partida casi a la mitad, pero nunca está de más revisar. Con una mueca de asco y desconfianza me dije a mi mismo.
—¿Esta cosa será comestible…?
El hambre que no sentía en la mañana se hiso presente. Desconfiado y visiblemente asqueado, escaneé a la criatura para ver si algunas partes de su cuerpo eran comestibles, aunque sinceramente, me daba algo de grima pensar que debería comérmela, pero por la hora, no es que tuviera tiempo de comer alguna otra cosa.
—Maldición… —Gruñí al ver los resultados del escáner; Algunas partes de su cuerpo si eran comestibles, pero al ser tan "pequeña", las porciones eran ínfimas.
Cerré los ojos dando un suspiro de estrés, el olor provocó que me rascara la nariz, acto seguido, me arrodillé ante el cadáver con la intención de sacar esas porciones, era poco, pero era mejor que nada. —He comido cosas peores…
Antes de comenzar a filetear a mi atacante, el sonido de ramas romperse superó al ruido del viento, algo venia, no… muchas cosas venían. Veloz, utilicé mi ojo biónico para ver más allá de los árboles, la temperatura había bajado, permitiéndome usar la visión térmica sin problemas, y al ver lo que se acercaba, supe que debía correr.
No muy lejos de mi posición, un enjambre de figuras arácnidas de dirigía a toda velocidad hacia mí. Pude haber luchado, pero supe que no tendría muchas posibilidades de vencer sin ser herido, y no podía arriesgarme. Sin muchas opciones, emprendí la huida en dirección contraria, hacia el lago. Estas malditas eran rápidas, pues a pesar de mi gran velocidad, éstas me pisaron los talones en menos de lo que creí. Algunas incluso estaban tan cerca que saltaban intentado herirme con sus garras, pero eran detenidas de inmediato rebanadas por mi hoja.
En algún momento, pensé en lanzarme al lago he intentar huir nadando, no obstante, vi como algunas arañas también venían desde esa dirección. Intentaban rodearme por el agua mostrándome así que eran excelentes nadadoras, por lo que me vi obligado a correr en la única dirección de donde no venían, y esa era de donde anteriormente escuché los escandalosos sonidos de los arboles cayendo.
Minutos después, me encontraba atravesando los espesos arbustos en lo profundo del bosque, atrás de mí, podía oír al enjambre de arácnidos deseosos de probar la carne humana. Durante la carrera, pude ver el rastro de destrucción que había dejado lo que fuese que provocaba los sonidos: Árboles caídos arrancados de raíz; varios de ellos tenías profundos cortes y otros estaban completamente rebanados. Además, por ir viendo el camino, logré observar una serie de considerables agujeros que formaban un patrón de movimiento, aunque no supe identificar a que criatura podía pertenecer, lo más probable, era que pertenecieran a lo que derribo los árboles, pero no me iba a detener a averiguar si eran o no eran de la criatura, pues las arañas cada vez eran más osadas a atacarme. Sin embargo, entre el follaje y las marcas, también pude notar pequeñas huellas en forma de U, habían de ser suficientes para dos cuadrúpedos.
La cosa se complicó al notar como el rastro de destrucción del bosque comenzaba a transformarse en un terreno más rocoso, el césped empezaba a escasear, y los arboles eran remplazados por grandes peñascos de roca desperdigados por la zona, sabía que, a este paso, tarde o temprano terminaría en un claro rodeado de arañas obligado a luchar. Me preguntaba si no me había puesto a mí mismo en una trampa mortal.
Mientas corría, un gran pedrusco dividió mi camino en dos direcciones, era muy grande como para escalarlo con rapidez, y me vi forzado a decidir qué camino tomar; izquierda o derecha. No fue sino hasta que estaba por ir a la derecha cuando empecé a sentir un terrible dolor de cabeza acompañado de un insoportable pitido en los oídos, si aquello me hacía tropezar sería mi fin.
Entre el dolor, logré discernir una disonante voz robótica en mi cabeza, la cual repetía contantemente una sola palabra.
—«Izquierda».
Aunque dudé en esa fracción de segundo antes de entrar por la derecha, cambie mi rumbo hacia la izquierda y seguí corriendo, deteniéndome finalmente en un claro de rocoso. Jadeante, volteé notando que las arañas ya no me atacaban, es más, ni siquiera me habían seguido. Sorprendido de no ver a las arañas, caí rendido ante el cansancio, apoyando mi trasero en el duro suelo de roca.
Calculo que llevaba más de treinta minutos corriendo a toda la velocidad que mis piernas me ofrecían.
Intentando controlar mi respiración, reflexioné— «Quizá, en mi determinación de escapar, ni me fijé cuando las arañas habían desaparecido, espero que el gran esfuerzo por atraparme las hubiera desmotivado de seguí la carrera».
Con el corazón vuelto loco y cubierto de sudor, me desplomé recostándome sobre las tibias rocas, con el sol a menos de dos horas de desaparecer, encontrar un lugar seguro era mi mayor prioridad.
—Extraño el césped… —Refunfuñe para mis adentros luego de unos minutos. Mascullando. —Al menos el suelo esta tibio…
Tomando este pequeño descanso, miré a mi alrededor; me encontraba en lo que parecía un terreno pedregoso similar a una cantera de piedra, no obstante, la superficie de las rocas era irregular pero lisa y había muy pocas piedrecillas en el suelo, evidencia de que era, para mi mala suerte, una zona no explotada completamente virgen de vida inteligente.
Posicionándome a la sombra de un gran pedrusco, con el objetivo de acelerar el enfriamiento de mi cuerpo, vi como los árboles y el lago ya estaban lejos, parece que durante la carrera ni me di cuenta que había aumentado mi elevación.
Al ver los grandes pedruscos esparcidos por la zona, me fijé que su sombra se expandía fruto de la hora. La agradable briza ahora me congelaba los músculos, la noche se acercaba y con todo lo que había pasado, ni siquiera tenía un taparrabos para cubrirme el trasero. A pesar de ello, lo que más me desconcertaba era esa voz en mi cabeza, ella fue la que me trajo en esta dirección y llevaba muy poco tiempo aquí como para volverme…
—«¿Loco?» —nuevamente esa robótica voz resonó en mi cabeza, provocando de me sorprendiera.
Poco a poco, fue distorsionándose hasta tomar una voz masculina; tenía un grave tono de voz, no muy profundo, con un ligero toque de monotonía, aun parecía la voz de una elaborada grabación computarizada.
—«No, no estás loco» — Comentó tajante.
Sin creerlo del todo, y ya que estaba solo, le respondí sin nada que perder. —¿Quién eres?, ¿Cómo es que llegaste a mi cabeza?
A lo que me respondió al instante. —«Puedo leer tus pensamientos sí que es innecesario que hables físicamente. Y para que lo sepas, estoy en tu misma situación, no sé quién soy, tengo vagos recuerdos de una vida que no es mía, y mucho conociendo técnico de tecnología que no reconozco...» —Hizo una pausa como si pensara lo siguiente que diría, continuando reflexivo. — «Pero por lo que veo y he experimentado, estoy en un cuerpo que no me pertenece».
Confundido, intenté averiguar más sobre la identidad en mi cabeza, no había razón para entrar en histeria, pues si esta cosa estaba en mi cabeza y podía comunicarse con tanta facilidad, no quería saber de lo que era capaz si entrabamos en banales desacuerdos. Sereno, consulte en mis pensamientos.
—«¿De qué tipo de tecnologías hablas?, Y… ¿A qué te refieres con que no te pertenece este cuerpo?»
—«No lo sé»—Respondió indiferente. —«Tengo mucho conocimiento de naves, armas, estrategias y tácticas militares, tengo grabaciones de combates unidas a mi matriz centrar, en todas ellas, viendo a través de tus ojos. Y sobre el cuerpo, cuando desperté e intenté estabilizar el abrumador flujo de datos en mi sistema, me di cuenta que los comandos de movimientos no estaban disponibles, intenté forzarlo, pero creo que hacía más daño al hacerlo… te hacia a ti más daño».
Con el panorama un poco más claro, comencé a tejer con los hilos que tenía,
—«¿Acaso esos tortuosos dolores de cabeza eras tú?, eso fue justo después de activar mis implantes cerebrales, debe estar conectado».
—«Así es, ¿Tienes alguna hipótesis?» —Respondió mientras acomodaba las piernas.
—«¿Te suenan las siglas IAC?» —Consulté serio.
La entidad mantuvo silencio por varios minutos, puede que esa pregunta lo pillara por sorpresa. Mientras, el sol seguía su camino, calculaba que me quedaría menos de una dos y media para que la noche se hiciera notar.
Finalmente, la entidad respondió desalentado entre dientes. — Inteligencia de Apoyo en Combate… ¿no?
—Así que la conoces —mencioné dejando salir mi voz— Veras, creo que ya lo sabes, pero los soldados como yo poseemos implantes cerebrales para apóyanos en el campo de batalla, nos ayudan a sobre llevar el miedo, la presión, y nos suministran pequeñas dosis de drogas cuando la situación lo amerita, pero nosotros no podemos activarlos a voluntad, sería demasiado peligroso. Por ello, nuestros trajes poseen una IAC que nos ayuda a controlarlos, nos conectamos a ella en la batalla, y al igual que un centro de mando, nos apoya táctica y estratégicamente. Sin embargo, solo los cibersoldados como yo llevamos la IAC directamente en nuestras cabezas, aunque nunca hablaban fuera de una situación de combate.
La entidad guardó silencio por un momento, y al responder, por su tono, parecía impactado— «¿Acaso… soy una inteligencia artificial?»
—Es solo una teoría, lo siento si es fui muy honesto contigo, pero no puedo darme el lujo de darte rodeos. —Sabía que la entidad me había oído, pues no recibí respuesta en bastante tiempo. Sin embargo, también sabía que oiría lo siguiente. —Gracias de todos modos...
Algo en mí supo que esa palabra lo tomó por sorpresa, pues a pesar de su implacable silencio, respondió de inmediato. —«¿Gracias…? ¿Por qué?»
—Tu dímelo —le respondí sarcástico— No por nada intentaste decirme que fuera hacia la izquierda, ¿no es así?, además, es agradable tener a alguien con quien hablar, aunque sea en mi cabeza. —Reí poniéndome de pie.
Un poco más confiado, aclaró interrumpiendo mi movimiento en un tono más relajado. —«Detecté por tu sentido de audición que esas criaturas habían dejado de perseguirte, te esperaban por el lado de la derecha…Y lo siento si te hice daño».
Yo asentí. Hablando en mi mente. —«Mira, si no lo hiciste con intención no importa, ahora mismo, eres el único que está conmigo, además…» —aclaré confiado— «No eres la primera máquina con la que he hablado, compartí trincheras con buenos amigos que fueron maquinas, los llamábamos sintéticos, eran… eran buenas personas» —Recordarlos me trajo un sentimiento agridulce que me hizo sonreír.
—«Ahora lo veo… es decir, lo veo en tus recuerdos… lo siento si es doloroso» —Contestó comprensivo.
Suspiré estirando mis ahora descansados músculos, esta entidad en mi cabeza tenía muchas similitudes con el pueblo de robots que viven en nuestra sociedad, o al menos que vivían con nosotros.
—«No te preocupes por detalles, ahora no hay tiempo para eso. Te agradezco que me hayas salvado de esa emboscada, y si puedes, me gustaría que me siguieras ayudando, después de todo —cambie mi tono a uno de broma—, eres mi nuevo compañero mental».
Él tomó su tiempo para responder— «Gracias, a pesar de ser un invasor en tu cuerpo me ofreces tu comprensión y tu amistad, haré algunos ajustes para que nuestra interacción no duela, y te apoyaré tanto como me sea posible».
—«Lo agradecería bastante» —Dije sonriendo aliviado. —«Y no eres un invasor, no hay mucha diferencia de tenerte en mi cabeza a tenerte en mi traje de combate. Un gusto… ¿he…?».
—Iac, llámame Iac.
De esta forma conocí a mi primer "amigo" en este nuevo mundo; Iac. No tuve muchos problemas con tenerlo en mi cabeza, después de todo, en mi sociedad abundaban los robots inteligentes e incluso, algunos de ellos, demostraban ser más humanos que los propios, armaban familias, y era típico que todos ellos saludaran amistosamente a cuanto vieran en su camino.
En fin, me quede a la sombra de ese pedrusco un poco más antes de emprender el viaje en dirección contraria al bosque, evitando por completo a las arañas. Puede que haya nacido artificialmente con mejoras biológicas correspondientes a la vocación de soldado, pero seguía siendo un humano con todas sus necesidades. Y al menos, la compañía ya no sería un problema.
Iac no era una persona muy conversadora por así decirlo. Lo más extraño era que, de cierta forma, se parecía bastante a mí, o al menos a mi antiguo yo antes de la guerra. Cuando expuse el tema, él me explico que era debido a, como compartíamos el mismo cuerpo, y por tal, el cerebro, teníamos los mismos recuerdos y personalidades similares, además, me aclaró que solo podía leer mis pensamientos si yo se lo decía explícitamente a él.
Mientras caminaba, comencé a reflexionar sin que Iac lo supiera.
—«Es curioso que pudiese tener una personalidad tan humana y estar consiente de sí mismo, que yo recuerde, las IAC no tenían el algoritmo de conciencia base necesario para generar una personalidad propia, no como el resto de la sociedad de máquinas con la que convivíamos».
Sin embargo, ese no fue el único pensamiento que tuve, pues a lo lejos y en la tranquilidad de las rocas, pude oír algo parecido a débiles alaridos de un animal herido, por el tono, no debía ser un animal muy grande, pero si uno muy desesperado. Quizá las arañas, o la criatura que dejó el sendero de destrucción, habían encontrado una comida más fácil de atrapar que mi persona. Sin pensarlo mucho, fue mi señal para buscar un lugar más tranquilo, y de preferencia, libre de peligros. Pero, algo me llamó la atención al enfocarme en el alarido. Un pitido muy lejano rezumbaba en mis oídos desde esa dirección, un pitido que parecía tomar fuerza con cada segundo que pasaba.
—«¿Oyes eso?» —Preguntó Iac en mi cabeza.
—«Sí, ¿Estás haciendo algo allá arriba?» —Dije sarcástico, volteando en dirección hacia donde al parecer venia el ruido.
Ambos éramos completamente ignorantes a la situación. Al pasar los segundos, el pitido se hizo ensordecedor, intenté cubrirme los oídos, pero fue inútil, el sonido se había vuelto tan fuerte que era insoportable e imparable.
Ahora, aquel pitido era tan fuerte que sentía que mis oídos reventarían dejándome sordo, mi equilibrio comenzó a fallar, mi visión se volvió borrosa, y mi corazón parecía que se me saldría del pecho. Y de pronto… apareció el dolor. El mismo e insoportable dolor no solo invadió mi cabeza, sino también mi espina, esparciéndolo por todo mi cuerpo.
—¡Iac!, ¡Has que se detenga! — Grité desesperado mientras me retorcía en el suelo rocoso, él no me respondió. Había intentado soportarlo como la última vez, pero era tanto que sobrepasó los límites de mi voluntad.
A la vez que agonizaba, súbitamente mi borrosa visión comenzó a parpadear envuelta en mariposas azules de alas rosa, como si miles de cuadros de la misma imagen fueran de arriba hacia abajo a gran velocidad. De la nada, todo se volvió oscuro, y en ese instante, el pitido desapareció junto al dolor. Aturdido, me levanté en la penumbra, calmé mi respiración y llamé a Iac, pero nadie me respondió.
En cambio, el sonido de un leve alteo llamó mi atención, mire hacia arriba. Una pequeña mariposa de alas rosas y cuerpo celeste iba descendiendo lentamente frente a mí, cuando llego al horizonte de mi vista, pude ver una débil llama amarilla, emitiendo un suave y rítmico patrón de luz, allí, la mariposa daba vueltas alrededor de la llama. Desconfiado, pero decido a hacer algo, caminé hasta ella. Y en un acto de curiosidad, extendí en brazo izquierdo intentando tocarla, pero entonces la mariposa se posó en la punta metálica de mi mano, y de la nada, en la punta de mi dedo, una llama rosa apareció. Aquel fuego empezó a esparciste por todo mi cuerpo, me estaba desintegrando como si fuese papel quemado, bajo la piel, intensas llamas rosas emergían a la vez que mi piel se consumía. Al acto, unas enormes y emplumadas alas emergieron de la llama amarilla segándome con su luz, yo estaba asustado, no sentía las quemaduras, pero percibía que desaparecía convirtiéndome en una ascua color rosa.
—Pobrecillo… —Escuché, aquella cálida, tierna y delicada voz femenina venia de las doradas alas frente a mí— No tengas miedo, ya estoy contigo —Con delicadeza bajó sus alas en lo poco que quedaba de mi cara antes de consumirse, entonces me vi envuelto en sus doradas plumas, cerré los ojos y volví la realidad.
Poco a poco fui recuperando la conciencia, estaba tendido en el suelo, y la preocupada voz de Iac hacía eco en mi cabeza. —¡Oriol! ¡Oriol! ¿Qué pasó?
Aturdido, logré sentarme con dificultad, llevándome mi mano de metal a la cara, el pitido y el dolor se había ido, pero aún seguía mareado. —No lo sé… déjame ponerme de pie.
Sin dejarme descansar, Iac me atacó con una pregunta a la vez que logré torpemente ponerme de pie. —¿Puedes oírlo Oriol? ¡Escucha! ¡Rápido, debes levantarte!
Poco pude oír de sus palabras, la única fue "escucha". Con un mareo abrumador, intentaba no volver a caer, pero aun con mi débil coordinación, pude enfocar lo que Iac me quería decir— ¿Qué dices Iac?
—Espera, yo te ayudaré. — Respondió. Luego, sentí un leve e instantáneo pinchazo en la cabeza, el mareo comenzó a bajar y mi mente se despejo por completo. —¿Mejor?
Yo asentí, pero de inmediato pude oír claramente a lo que se refería Iac. El alarido lejano poco a poco se tornaba más claro, y peor, más entendible. No obstante, no fue hasta conseguí discernirlo cuando de verdad me preocupé por ese alarido.
Ahora era más que claro que nunca. Una desesperada voz femenina dio un último grito antes de que la zona volviera al implacable silencio. —¡Por favor! ¡Que alguien me ayude!
De inmediato, un único pensamiento llegó a mi mente, había otro humano aquí.
.
.
NA: Corregido y reeditado a su versión final. Agradezco su visita y espero que te haya gustado.
Puedes comentar si quieres, me haría muy feliz saber tu opinión.
(Inserte gif de Maud Pie cerrando un ojo)
