Capitulo 4: Sueños, manzanas y burbujas(3)

¿Pero qué...?


Boop —Dijo con cálida voz al tocarle la nariz con la parte blanda de su casco, haciéndole parpadear de la sorpresa por esos ojos viscos y aptitud tranquila tras ese golpe. Mientras delicadamente retiraba a las potrillas a sus costados como precaución, una de ellas salió al frente saludando a la extraña con un gran abrazo.

¡Bubbles! —Exclamó alegremente Apple Seed seguida de su hermana, el peso de ambas la volvió a lanzar al suelo entre risas y abrazos. ¿Dónde te habías metido? Te extrañamos mucho.

Sí, mi tío aun pregunta por ti —Comentó Apple Cocoon separándose de ella para volver a cuatro patas. Al oír esto, la peculiar visitante mostró una risa nerviosa, su rostro se ruborizó cubriendo sus plateados ojos. Su forma de hablar era más pausada, como si pensara cada palabra antes de que saliera. —No digan eso... el no...

Sin darse cuenta, había sido cubierta por la sombra del gigante que se mantenía cerca de las pequeñas, visiblemente impresionada por su gran tamaño, quedo sentada en silencio con ambas potrancas a su lado, no se le veía asustada para sorpresa de Oriol, sino más bien como si algo fuera a llegar, por lo que se quitó las alforjas llenas de correspondencia y caminó hasta quedar frente a frente con él. Al ver esto, las pequeñas se alejaron a toda prisa, a la vez que Bubbles tomaba una gran bocanada de aire.

¡WOOOW!, ¡Eres muy grande! —Exclamó la simpática Pegaso vaciando sus pulmones, levantándose alzando el vuelo, dio vueltas alrededor de Oriol, observando hasta el más pequeño detalle con una rapidez impresionante. Claramente emocionada, ni se preocupó de limpiar su uniforme o arreglar su volteada gorra. Antes de que Oriol pudiese decir algo, ésta dio una ola de preguntas en un entusiasmado tono acelerado. — Nunca vi a alguien como tú, ¿Cómo te llamas?, ¿Eres nuevo?, ¿Te gustan las manzanas?, ¿Las verduras?, ¿La tierra?, no eso no, es muy mala… ui —Tomó una bocanada de aire antes de seguir— ¿Te gusta el pan?, ¿Los muffins? A mí me gustan mucho, pero más me encantan las burbujas, ¿te gustan las burbujas...?

Frente a este implacable interrogatorio, Oriol solo podía dar una sonrisa forzada y quedarse quieto con las manos al pecho, evitando así que la Pegaso se le viniera encima. Aun así, en más de una ocasión, la Pegaso llegó a tocarlo fuera de la ropa de lana, lo que provocó que el flujo de emoción aumentara exponencialmente.

¡Oh! Eres muy suave... —Añadió al tocar su piel. —y duro... —Al sentir sus músculos, concluyendo muy segura. Ohhh… ¿Eres de piedra?

Sin embargo, hubo un detalle que había pasado por alto a pesar de rodearle innumerables veces— ¿Y esto?... ¡Wooow! ¿Es metal? ¡¿Tienes un brazo de metal?!, ¿Funciona?, ¿Cómo lo mueves? —Tocando la parte blanda de su brazo, éste se movió por reflejo, provocando que Bubbles se emocionara aún más.

Actuando sin pensar, la Pegaso no dejaba de tocarlo, a Oriol no le importaba, e incluso llegó a ver que estaba conectado parcialmente a su pecho. — ¿Te duele si te muerdo?... Ñom — Sin alcanzar a detenerla, Oriol sintió sus delicados dientes rozar el metal de su antebrazo, no obstante, cegada por la curiosidad, no midió la dureza del material y la fuerza de su mordedura. Tras un insonoro crujido, voló retirándose sumamente adolorida, cubriéndose la mandíbula y sacudiendo las patas en el aire moviéndose de allá para acá a causa de ese desagradable dolor. —Auch, mis dientes...au au au, sí que eres duro... ou... duele...

Sin poder hacer nada, el gigante volteo la cabeza pensando que irían es su ayuda, aunque no se esperaba que, al observar a sus espaldas, ambas acompañantes ya estaban con su madre aguantando la risa de ver a Bubbles sobarse el hocico, sin saber que tenía los ojos llorosos. Winter Flower elegantemente también aguantaba las ganas de reír, verle en esa situación le daba mucha gracia. A pesar de la ilusión del panorama, Bubbles de verdad se había lastimado, Oriol fue el único en notarlo, ya que, al estar más cerca, logró ver el diminuto hilo de sangre que recorría sus labios. Dando un suspiro decepcionado, la llamó con una seña, no lo vio al principio pues aún se retorcía, pero nada más verlo descendió sin prisa. Esperando que la Pegaso tocara tierra para atenderla, aprovecho de inclinarse quedando arrodillado. De inmediato, ella abrió la boca cuando se le pidió que lo hiciera, mostrando la razón del porque sentía tanto dolor, se había roto ambos dientes delanteros, sosteniéndolos desconcertada con la parte blanda de los cascos.

Asustada por ver sus diminutas piezas dentales comentó con dificultad, era difícil hablar con lo punzante de la sensación. —Oh rayos, oh no, no no no, me rompí los dientes, ay, ay, ¿Qué voy a hacer?, ya crecí no me van a volver a salir, ay... ¿eso es sangre...? —Bubbles comenzó entre sollozos a hiperventilarse sintiendo el asqueroso sabor a hierro en su paladar.

Conmovido, Oriol intentó calmarla con palabras, sin éxito, hizo lo primero que se le vino a la cabeza, sería raro, pero podría funcionar. Con sumo cuidado, gentileza y una pizca de inseguridad, posó su enorme mano derecha en la nuca de Bubbles bajando hasta su lomo, ésta reaccionó de inmediato, estremeciéndose, levantó las orejas a la vez que arqueaba su postura a lo largo del tacto, aun así, mantuvo silencio indicando que estaba funcionando, por lo que continuó hasta que logró calmarla.

Tranquila, yo me encargo —Su seguridad contagió a la adolorida Pegaso, quien al sentir que las carisias de detenían, voluntariamente acerco la cabeza a sus manos, no sabía porque, pero eso disminuía su preocupación y de paso el dolor.

Antes de actuar, pidió opciones a su compañero mental, pues, aunque sus Nanobots pudiesen regenerar tejido blando, no estaba seguro si también podían reemplazar completamente tejido duro como los huesos, además, si bien no fue su culpa, indirectamente había herido a esta Pony por no tomar su presencia en serio, ya que esto también pudo pasarle a las pequeñas si se pasaban de curiosas.

—¿Era necesario acariciarla?, cualquiera pensaría que esperas el momento para poner tus manos sobre los nativos. — Comentó sarcástico—Pero… ¿De verdad crees que los Nanobots puedan curar sus dientes?,—Consultó Iac dudoso.— Le va a doler.

Puedes leer mi mente Iac, sabes que no lo hago por gusto, además, no es necesario que repitas todo lo que digo. —Pensó reprochándole muy molesto, calmando su tono antes de continuar. — De todos modos, habrá que intentarlo, que no me haya tenido miedo al principio puede significar algo ¿no?, y sobre el dolor, ¿Crees poder configurar los Nanobots para sintetizar un anestésico?

Exhalando indiferente intentó ocultar terriblemente su humor, dando un último comentario. — Sí, creo que sí, pero esperemos que no todos los nativos te reciban de esa forma... ya sabes, a mordisquitos juguetones.

Notando sus segundas intenciones, Oriol volteo los ojos sonriendo mientras revisaba los dientes de Bubbles ya en el suelo. Aun con sus grandes dedos, era delicado en no lastimarla, confundiéndola al decir por descuido en lugar de pensar. —No voy a preguntar si eso fue sarcasmo... te lo repito Iac, no eres gracioso.

Herido en su orgullo, mantuvo silencio. Tras concentrarse lo suficiente en hacer llegar las nuevas instrucciones a cada una de las diminutas maquinas, dio luz verde para proceder.

Mientras tanto, la Pony trataba de hablar, la emoción volvió como una bala al verle desplegar su ojo biónico, pero con Oriol revisando su hocico evaluando el daño, no pudo modular ni una palabra, finalmente, retiro sus manos colocando una sobre la plateada melena de la Pony.

Ok estamos listos... ¿eh?... Bubbles ¿Cierto?

A pesar del dolor, la Pegaso alzó el casco inocente. ¡Presente...! —Rápidamente se vio avergonzada.

Ignorando eso, Oriol continuó. —Bien, necesito que mires aquí un momento ¿sí? —Mostrándole la palma de su mano metálica, Bubbles acercó su rostro, de la nada, un fino gas emergió de entre las separaciones de sus dedos, haciéndola retroceder arrugando la nariz. Pocos segundos después se sintió confundida y con mucho sueño, su vista comenzó tambalearse viendo a más de un Oriol para finalizar en sus manos evitando tocar césped.

Bien, empecemos — Acomodando a la Pony en su brazo derecho, acercó la mano izquierda a su boca, de la cual, finos hilos plateados surgían de la punta de sus metálicos dedos, introduciéndose tímidamente en el interior de Bubbles, las invisibles maquinas comenzaron su trabajo reparando lentamente sus huesos con precisión molecular, además de uno que otro raspón de la caída anterior.


Tras varios minutos de silencio, Winter Flower se preguntaba porque Bubbles había detenido el interrogatorio, quizá no era broma cuando la vio con los cascos en el hocico. Mandando a sus hijas a casa, caminó prontamente hacia el gigante, notando a Oriol de espaldas hasta que llegar a su lado, dándose cuenta que la Pegaso no estaba en el suelo, sino en el lugar que nunca imaginó, de repente, un suave ronquido llegó a sus oídos.

Al voltearse, Oriol reveló tener a la mensajera acurrucada entre sus brazos, plácidamente dormida tal cual potrilla. El intercambio de miradas con Winter y el hecho que Oriol encogió los hombros que la situación se tornase incomoda.

Puedo explicarlo... —Añadió ante la petrificada terrestre.

Winter bajaba y subía la mirada observando cada centímetro de Oriol, manteniendo una mirada impactada respondió como si le hubiese descubierto en algo perverso. — ¿A sí?

Intentando ser lo más claro posible, explicó. Aunque, el hecho que Bubbles se acomodara en sus brazos hizo más difícil que fuera creíble. —Veras… Ella se rompió los dientes cuando me mordió el brazo...

No muy convencida entrecerró los ojos cortando su explicación. Asegurándose de que sus hijas no la oyeran hablo en voz baja. ¿Esto te pasa con cada yegua que conoces?, Cream es amiga mía ¿sabes?... Cubriéndose el hocico en señal dramáticamente — No le creí cuando me dijo que acostumbras acariciar yeguas inocentes... pero jamás imaginé verlo con mis propios ojos...

¿Le contó lo que pasó antes de llegar aquí? —Interrumpió el gigante con quisquilloso tono culpable, recordando a Cream en su regazo junto a la fogata cuando rescataron al resto de su expedición, o ya de paso, cuando se conocieron. —Eso si no lo puedo explicar... pero... ¿eh?... ¿Señora Flower...?, ¿Esta bien?

La terrestre se mordió el labio envidiando a Bubbles, reclamándole en silencio. — Ya te dije que me te refirieras a mi como Winter... —Cruzando su casco delante del otro evitó verlo a los ojos, acercándose a las piernas de Oriol, posó su cabeza en su rodilla sentándose a su lado. Confundido, no dijo nada, era tan extraño para él como para ella. Manteniendo el tono bajo, Winter susurró a la vez que sentía una paz abrumadora invadiendo su cuerpo. Cerró los ojos con lentitud dejándose llevar, reflexionando. —Es verdad Cream... es muy relajante.

¿También quiere dormir Señora Flower? —Ésta abrió los ojos como platos al oír la alegre voz de Bubbles sacándola del reciente trance. Al mirar hacia arriba, vio sus plateados ojos bizcos, o al menos uno de ellos, mirarle fijamente con su inocente sonrisa y orejas volteadas.

Eh...yo... eh... — Los nervios la dominaron y no supo que decir, aunque para su fortuna, la Pegaso inclinó la cabeza confundida para luego ignorarla. Volteando hacia el rostro de Oriol, quedó perdida en sus brillantes ojos de estela rosada, dándole nuevamente un toque en la nariz. —Boop.

Arrugando brevemente el rostro Oriol sacudió sus cabellos color cian, devolviéndole el gesto tocando la punta de su hocico con su dedo índice izquierdo. —Boop — Tanto Bubbles como Winter nunca notaron los delgados hilos plateados volver a su dueño.

Poco tiempo después, y tras de arreglarse el uniforme tocando tierra, la mensajera fue a sus alforjas trotando alegremente, estaba muy feliz de ver sus dientes misteriosamente en su lugar. Diciéndose a sí misma riendo despreocupada —Creo que ahora si soy adulta.

Mientras, Winter se mantenía a una distancia prudente de Oriol, quien yacía sentado con las piernas cruzadas, la incomodidad entre ambos era evidente.

Sin llamar la atención de la mensajera, la cual buscaba arduamente una carta metiendo toda su cabeza para ello, el gigante rompió el silencio. —No te preocupes Winter, no me molesta si quieres acercarte.

Volteando parcialmente la cabeza, su melena cubrió uno de sus ojos, cruzando los cascos apenada por su aptitud, no sabía que sentir, aquello había sido instintivo, como si una enorme atracción le hubiese llamado. Queriendo cambiar el tema, Winter consultó sorprendida. — ¿Cómo hiciste eso?, me refiero a sus dientes, ¿Acaso puedes usar magia?

Ahora que lo pensaba, Cream era quien más sabia sobre él, pues no era de aquellos que van por la vida explicando todo porque sí. Aun así, quiso mantener un perfil bajo, respondiendo con falsa sinceridad. —Es una de mis habilidades.

La terrestre hizo un gesto de admiración. Eres grande y fuerte, tienes esa cosa filosa de tu brazo que corta arboles de un tajo, muestras seguridad con cada paso que das... eres amable ayudando con las numerosas labores de la granja, y para colmo puedes lo haces sin esperar nada a cambio... a veces siento que darte manzanas y verduras es poco comparado a lo que has hecho por nosotros. —Acortando su distancia respecto a él, miró directo a sus iris rosados quedando a pocos centímetros.

Es lo mínimo que puedo hacer, ustedes me acogieron en sus tierras y me dieron un techo donde dormir, además... —Suspiró mirando al cielo recibiendo directamente la luz en el rostro— Hacia mucho tiempo que no disfrutaba de... bueno, esto.

A pocos centímetros de él, Oriol le hizo un espacio para que tomara lugar a su lado, hablando gentilmente. —Por favor no seas modesto, tienes toda la pinta de un héroe, rescataste a mi cuñado junto con todo su equipo arriesgando tu vida en más de una ocasión, ¡Ja!, no podía creer que Gold volvería sano y salvo, ¿No es eso lo que te hace un héroe?, ayudar a otros. Ya veo porque mis hijas te quieren tanto y eso que llevas menos de un mes con nosotros... —Hizo una pausa antes de continuar cayendo lentamente sobre el muslo del gigante, por poco y se le escapa que ella también le quería, no del mismo modo que a su esposo claro, me si de una forma muy particular.

Cuando estuvo a punto de tocar el pantalón corto de lana, la voz de Bubbles provocó que desistiera abruptamente. — ¡La encontré, la encontré! —Desde sus alforjas, Gritaba alzando y agitando alegremente el casco como si hubiese encontrado un tesoro.

Usando sus nuevos dientes tomó la carta de un extremo, trotando a toda prisa con un ojo en Oriol y otro en el cielo. Entregándola a su respectiva dueña, Winter recibió la carta con un poco de saliva en ella, a lo que Bubbles se disculpó sacando la lengua y llevándose el casco a la nuca, la terrestre le entrecerró los ojos mientras que Oriol encontró esto muy adorable sin dejar de verse rudo.

Dejando el mensaje en el suelo, rompió su dorado sello exponiendo su contenido, por la ortografía tan refinada, supo de inmediato que se trata de Gold, de haber sido su esposo quizá el Doctor Folders hubiese tenido que venir a traducirla.

Omitiendo los cordiales saludos típicos de su cuñado y sus aburridas descripciones de lo hermoso del paisaje o la estación, pasó directo al contenido.

Querida cuñada, si te escribo esta misiva se debe a nuestra mala suerte, el viaje se ha retrasado en el último pueblo, lastimosamente una de las ruedas del carro escapó de su eje lastimando a nuestro guía, viéndonos obligados a buscar otro. Además, tu esposo ha caído presa de la tentación provocada por la sidra del festival local, no lo culpes, eso es bueno, puesto que yo fui quien lo desafío y apostó a su favor en la posterior competencia...

Por reflejo volteó los ojos un tanto molesta, sabia más que nadie que cuando su esposo bebía no había quien lo parase, o caía él, o se acababa la bebida, y si alguien se atrevía a cruzarse en su camino lo más seguro era que terminase muerto de tantos abrazos, chistes y elogios de su parte, era raro ver a un Pony tan corpulento ser tan amistoso. Antes de volver a leer, se percató que Bubbles ya no estaba frente a ella, buscándola, observó a su alrededor, encontrándola sentada junto a Oriol, quien forzaba tranquilamente una sonrisa intentando alejarla con delicadeza de su brazo metálico.

Ignorando eso, siguió leyendo diciéndose a sí misma. Al menos espero que haya ganado... Oh, sí lo hicieron, ¡Ese es mi semental!

—... Aunque gracias a él llevamos 8453 bits extra, al fin podremos pintar la vieja casona de la granja por mi decisión, pues en realidad, el primer premio era de 300 bits, Ja, y tú dices que apuesto demasiado...

Recordando, llevó su casco al mentón pensando en tono irónico. —Si como no, la última vez tuviste que trabajar todo un mes para pagar ''tus apuestas', menos mal y no perdiste la granja en esa ocasión'.

Antes de llegar a la base de la carta, un bostezo llegó a sus orejas, mirando de reojo donde el gigante, vio a Bubbles con el mentón cómodamente sobre sus cabellos color cian, apoyando los cascos en sus anchos hombros no faltó mucho para que los cruzara abrazando amablemente su cuello. Volviendo a su lectura llena de envidia, Oriol se encogió los hombros sin poder hacer nada, rindiéndose, tomó asiento cruzando las piernas, apoyó sus manos en sus rodillas aceptó la derrota, era mejor no resistirse.

...En fin, llegaremos pasado mañana si no tenemos otro retraso, me alegra escribirte que vendimos toda la mercadería. Será sin duda un invierno acogedor. Mándale saludos a mis queridas sobrinas y a Bubbles si la vez, pero no le digas que le llevo una sorpresa, no quiero terminar otra vez con las costillas rotas de lo fuerte que es su bienvenida.

Atte. Silver Dust.

PD: No quiero alarmante, pero hay rumores de que los Trolls están expandiéndose hacia el sur, por favor es solo por precaución, pero no dejes que las pequeñas jueguen en el bosque, si tienes problemas sé que Oriol las protegerá, pero hagas lo que hagas no le mientas, créeme, confía en él.


Pasaron algunos momentos de silencio hasta que suavemente cerró la carta dando un largo suspiro de ligera melancolía, mirando al horizonte se dijo a sí misma. —Espero que solo sean rumores, no quiero ni imaginar lo que pasaría si los Trolls llegaran aquí...

¿Pasó algo? —La voz de Oriol la sacó de sus pensamientos, escuchándolo ponerse a su lado acompañado de la fina respiración de Bubbles, quien dormía plácidamente sobre en sus brazos.

Ocultando su preocupación, le dijo lo típico en estas situaciones. —No, estoy bien... ¡Uh!

De la nada comenzó a sentirse extraña, la tranquilidad de tenerlo cerca fue tajantemente reemplazada por una enorme presión en el pecho provocando que se acostara con los cascos en el vientre. Apoyando ambos cascos sobre el suelo, arqueó su columna viéndose invadida por el impulso de algo queriendo salir de ella. Oriol rápidamente reconoció esto, siendo el mismo caso que le había ocurrido a Gold durante su primer contacto. Teniendo la sensación de haber recibido una mentira, era demasiada coincidencia para tratarse de un caso aislado, intuyó que de alguna forma estaban conectados.

Seguro de su hipótesis, gentilmente le aconsejó. —No te resistas y déjalo salir.

Sin entender a qué se refería, Winter daba la impresión de que en cualquier momento desparramaría su desayuno sobre el césped. Diciendo para sus adentros. —Ha esto te referías con no mentirle Gold, hubieras sido más específico.

La presión aumentaba a cada segundo, le costaba respirar y su estómago se comprimía, sin embargo, al momento de decidirse y contar la verdad, toda sensación de malestar desapareció. Recuperándose de aquella desagradable experiencia confesó. — Gold y Kai tardarán dos días más en llegar, no te preocupes ellos están bien... Lo que me preocupa es... —Para ella era difícil decir esto— …Los Trolls.

¡Trolls! ¡¿Donde?!...Wou... —Asustada, Bubbles despertó de repente alzando el vuelo abandonando su cómoda "cama", siendo atrapada por ésta al no coordinar bien sus alas. —Je je, lo siento.

Dejando a la Pegaso en el suelo, Oriol consultó por aquellos seres. Winter, haciendo una mueca de repugnancia respondió. —Son monstruos, asquerosas criaturas de dos patas, peludas, sucias, salvajes, crueles y sádicas. Solo viven para destruir el esfuerzo de los demás... —Con el ceño fruncido por los recuerdos, alzo las orejas y postura mostrándose agresiva. —Por su culpa abandonamos nuestro antiguo hogar, y ellos... —No quería continuar, era muy doloroso, y estaba perdiendo la compostura, sin embargo, la presión en el pecho le obligaba a seguir. —Ellos...

Súbitamente sintió una agradable presión sobre su melena, la mano derecha de Oriol le indicaba que era suficiente, en ese momento su pecho recupero la calma, viendo en aquella tranquila mirada un refugio seguro. Bubbles se veía incomoda, pocas veces había presenciado a la Señora Flower así, pero hasta ella sabía que el tema de los Trolls era un tema delicado para cualquier Pony, incluso para ella, pues el miedo que sintió al oír ese nombre fue tan real como la primera vez que los vio.

Retirando su mano, Oriol no quiso seguir presionándola, arrodillándose para quedar al mismo nivel, hablo con gentileza tomándola del mentón. —No es necesario que continúes... todos tenemos heridas que queremos cerrar.

Winter bajó la mirada, reprochándose a si misma su actuar. Al levantar la cabeza se fijó en las dos leves cicatrices en el rostro del gigante, junto a sus penetrantes ojos rosa: Una en forma de X sobre el hueso nasal y la otra diagonal desde el pómulo izquierdo hasta un poco más arriba de la barbilla. Con lentitud, desvió la vista a lo largo de su brazo metálico, dándose cuenta que sus palabras eran sinceras y de experiencia propia, eso le hizo sentir mejor.

Ligeros y constantes pisadas llegaron a los oídos de Oriol interrumpiendo el momento, desde la casona, Apple Seed junto a su hermana venían a toda prisa con pergaminos en la boca viéndose muy adorables, sobre todo Apple Cocoon, quien corría un poco más lento cuidando cada paso que daba.

Dando reducidos brincos de emoción alrededor de su madre y Oriol queriendo llamar su atención, gritaban animadas escurriéndose entre las piernas del gigante. —¡Ma'h, Ma'h, ¡Ori, ma'h, miren lo que hicimos!

Apple Cocoon no tardó en extender el pergamino sobre el césped mojándolo un poco, manteniendo una sonrisa de oreja a oreja muy orgullosa de su obra. En él, un tierno e infantil dibujo a crayones, eran ambas volando en el cielo como una alicornio de largas alas doradas con el sol, la luna y un gran corazón celeste de fondo. — ¿Qué dicen?, ¿Les gusta?

Ocultando la preocupación y la carta, su madre respondió encantada tomando a Apple Cocoon por las mejillas dando molosos pucheros. —Es tan lindo como tu mi pequeña capullito de manzana.

Por su parte, a Oriol le parecía muy lindo, sin embargo, algo en ese dibujo llamo su atención, ese corazón se le hacía conocido, no obstante, antes de ponerse a indagar, y de que Iac intentase interrumpirle, Bubbles le golpeó suavemente tras la pierna derecha sosteniendo una carta en el hocico mirándole a él y a Apple Seed al mismo tiempo. En la centro del sobre, podía verse el sello dorado de un tal F.T.

—¿Para mí? —Dijo apuntándose con el índice, a lo que la Pegaso asintió sonriente.

Tomándola por la parte que no tenía saliva, rompió el sello y leyó llevándose un horrible descubrimiento, algo que cambio su amable sonrisa en un instante provocándole un sudor frio, lo que leyó le hizo darse cuenta de ese detalle tan crucial que paso por alto todo el tiempo que llevaba allí. Súbitamente su mirada cambio a una muy seria y oscura al momento de perderse en sus pensamientos. Si alguien tenía que responder por lo que había pasado, era Iac.

Idiota, ¿Y ahora te das cuenta? —Exclamó Iac entre maléficas carcajadas.

—¡Maldito! —Le protestó muy molesto. —Tú lo supiste todo este tiempo… no me salgas con mentiras Iac, ¿Lo sabias?... esta maldad… ¿Cómo pudiste hacerme esto?

Con tono burlesco respondió triunfante. —Todo fue parte de mi plan Oriol, esta es mi venganza por…

Sin dejarle terminar vociferó —¡Eras mi apoyo!, ¡Yo confiaba en ti!

Mientras, fuera de su cabeza, Bubbles le observaba con su particular sonrisa, de la nada, Oriol dio media vuelta dirigiéndose hacia Winter, la cual, tenía presa a su hija que desesperadamente intentaba escapar de las amorosas garras de su madre. Siendo cubierta por la sombra del gigante, ambas Ponys voltearon nerviosas de verle tan serio.

Rápidamente extendió el mensaje entre su pulgar e indice colocandolo frente a la nariz de Winter, quien, paralizada, tragó saliva al sentir aquella penetrante, siniestra y oscura mirada, resaltando en ella la estela rosada de su ojo izquierdo. Sagaz, Oriol habló con tono de ultratumba revelando su oscuro secreto, impactando enormemente a todos los presentes.

Yo no sé leer.

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[Antes que nada, agradezco de todo corazon vuestro apoyo por este Fanfic, siempre leo los comentarios que colocan, notar que les interesa me hace muy feliz.] :D

UF UF y RECONTRA UF, esta semana fue... una tremenda viola... digo, fue terrible, me atrase un poco con el capitulo, quizá más de lo que quería, me disculpo por ello. *Blep*

Os tengo una revelación :O

He estado haciendo ilustraciones propias de los personajes de esta historia, por si a alguien no le quedaba la idea de como son :3

Por supuesto, aun no estan terminadas. Pero cuando las tenga listas avisaré en el próxima parte. Otra información, como la universidad me quiere solo para ella, puede que este fin de semana saque un capitulo con el fin de no subir uno la subsiguiente semana, ya que es la temporada de certamenes/examenes de mi carrera, y necesito estudiar, los que lo hacen me comprenderán. T_T

¡Hey!, eso no significa que no me escape a los laboratorios de informática a avanzar con la siguiente parte UwO.

(Inserte Gif de Maud guiñando un ojo)