Capitulo 4: Sueños, manzanas y burbujas(4).

— Yo no sé leer…


«¿Puede ser esto más vergonzoso?» —Se dijo a si mismo al ver la impactada mueca de Winter, ella no podía creerlo.

Bueno…—Añadió la terrestre soltando a su hija aclarándose la garganta. — Eso no tiene nada de malo, después de todo, tú mismo nos dijiste que eres nuevo en estas tierras, sería normal que no entendieras el lenguaje.

«¿A esto llaman lenguaje?, son solo rayas sin sentido» —Comentó Iac en cuanto Oriol volvió a observar el mensaje. Sinceramente su compañero pensaba igual, aunque más o menos se esperaba no entender la letra de los Ponys, pues el hecho de que pueda hablar con ellos ya era todo un milagro, más aun, le daba razones para creer que su presencia en esta tierra no era simple casualidad.

De pronto, Bubbles le quitó la carta de los dedos dejándola en el suelo, leyéndola rápidamente mientras Winter le reclamaba su mala educación.

—¿No sabes leer Ori?, yo… yo puedo enseñarte si quieres. —El acento campirano y ese familiar tono infantil fue oído a sus pies, tímida como siempre, Apple Seed tocaba su pantorrilla para llamar su atención. Arrodillándose, sintió por sorpresa un ligero peso subir a su espalda, Apple Cocoon, más audaz que su hermana, ya se encontraba apoyada sobre sus cabellos. —Sí, Seed es muy buena con las letras y los números, ella me enseña cuando yo no entiendo, es muy inteligente.

Oriol dio una leve risa acariciando ambas melenas a la vez. —Gracias pequeñas.

La voz de Bubbles se hizo presente haciéndoles voltear en su dirección. La pegaso, alzando el vuelo e ignorando a Winter, se dirigió donde el gigante con la carta entre sus relucientes dientes nuevos. —¡Listo!, Fancy Tools quiere que vayas a su tienda por romper la costosa espada de Golden, creo que esta carta era para ayer, je, je, me retrase. —Haciendo una pequeña pausa para reír continuó sin prestarle importancia al asunto. — Parecía muy molesta por la letra y los insultos de la carta, cosas como maldito, puto, o vete a la mier… ¡Hum!

Rápidamente su boca fue cubierta por dos cascos color blanco anaranjado, susurrándole muy molesta. — ¡Bubbles!, no digas esas cosas frente a las niñas.

El gigante asintió estando de acuerdo, aunque antes del primer insulto ya tenía las orejas de las pequeñas cubiertas con sus manos y su pecho.


Tras disculparse, otra vez, Bubbles tradujo completamente la carta en cuanto Winter llevara a las niñas a casa, de verdad esta "Fancy Tools" estaba enfadada, casi toda la carta eran groserías de gran calibre, ahora entendía porque aquella lujosa espada seguía en el viejo granero, Gold debía tener buenas razones para no querer ir a repararla. De todos modos, no era algo muy relevante a los ojos del gigante, por lo que ignoró el asunto.

El sol iba casi por la mitad del cielo, pocas nubes eran visibles dando una que otra zona de sombra, a pesar del calor, la brisa del oeste mantenía el clima templado. Oriol, luego de la visita de la mensajera, se dispuso a continuar el trabajo de ayer, aunque no tardó más de una hora en cortar diez viejos y robustos manzanos para convertirlos en pequeños leños para la venta, por lo que quedó sin nada que hacer durante el resto del día. Si bien ya no tenía otras tareas, prefería mantenerse ocupado, llevando algún objeto, o revisando el perímetro en busca de huellas sin éxito. Winter, al verle desde la ventana de su casa al colocar un pastel de manzana a enfriar, decidió llamarlo impresionándose de la velocidad que le tomó llegar hasta ella, aparte del hecho que no le gritó tan fuerte y aun así pudo oírla desde la periferia.

—¿Pasa algo? —Dijo preocupado al detenerse frente a la ventana, por suerte, la terrestre pudo salvar el pastel de la nube de polvo que levantó al frenar.

No no, solo quería saber si quieres un trozo de pastel. —Contestó amablemente para luego regañarlo con el mismo tono. —Trabajas tanto y no sabes cuándo descansar… entonces ¿Quieres?

Oriol relajó los músculos al no haber peligro respirando tranquilo. Mirando el esponjoso postre un agradable olor a azúcar y manzana le cosquilleó la nariz. «No tengo hambre, pero no voy a rechazar su oferta, ese pastel se ve delicioso»

«Parece pequeño» —Se quejó Iac sin remedio.

«Tú no eres el que va a probarlo, además, es mejor tener poco a no tener nada y eso siempre se agradece».

Sin embargo, hubo un problema. Al querer entrar por la puerta principal, ésta era demasiado angosta y pequeña para dejarle pasar. Dentro, las pequeñas esperaban ansiosas sentadas en la gran mesa del comedor, listas para hincarle el diente a dicho pastel. Luego de pensarlo mucho, no hubo más opción que hacer un picnic fuera de la casa bajo los manzanos, a las pequeñas no les importaba, eran felices siempre y cuando pudiesen comer el famoso postre de su madre.


Lejos de la granja, Bubbles volaba sin prisa sobre el camino a ManeTown jugueteando con las escasas nubes en cielo, sus alforjas pesaban un poco, y de vez en cuando debía sujetarse la gorra para no perderla. Debía realizar su primera ronda en las casas en los alrededores del pueblo, rápida y eficientemente dejaba los sobres con una gracia digna de admiración en cada casa, atravesando las calles sin tocar nada que no fuera el picaporte. Puede que el aterrizaje se le de mal, sin embargo, no había mejor mensajera que ella, por esta misma razón, prefería entregarlas temprano para luego irse a jugar todo el resto del día. No obstante, posterior a su segunda ronda y tomando un merecido descanso en las nubes más densas del cielo, una femenina voz familiar la llamó desde tierra, aunque débil, llegó a sus oídos. Al asomar la cabeza fuera de la nube, el resplandor del cuerno de un unicornio lejano le llegó en los ojos perdiendo el equilibrio, cayendo producto del peso de sus alforjas pues no se las quitaba ni para descansar. Afortunadamente fue rodeada por una brillante aura purpura a pocos metros del suelo deteniendo si caída.

Flotando al interior del aura, Bubbles identificó a su salvador, o, mejor dicho, a su salvadora: una unicornio de arreglada melena corta y peinada cola color mate, risada en los extremos con una singular línea color blanco. En el sedoso pelaje color gris oscuro destacaban en sus flancos una CutieMark similar a una bola de estambre blanca llena de agujas brillantes. Sombreados ojos purpura eran cubiertos bajo largas pestañas y los risos de su melena, se veían cansados e igualmente le miraban preocupada.

Estando de cabeza, Bubbles saludó alegremente agitando el casco. —¡Needles cuanto tiempo sin verte!, creo que serían 3 días y 12 horas… —La pegaso sacó la lengua tiernamente al percatarse que ya no estaba en su nube. —Je, je, gracias por atraparme amiga.

Liberándola con cuidado la dejó en el suelo, sin previo aviso, dio una suave toz seca antes de hablar, su lento y apagado tono de voz demostraba su mal estado de salud. —Bubbles, cof…cof, debes tener cuidado, sácate las alforjas cuando vayas a descansar… ¡au!… —Sin poder seguir hablando llevó sus cascos al vientre sintiendo un dolor moderado, Bubbles comenzó a sentirse intranquila.

—¿Eh… te duele la pansa? —Needles asintió con dificultad. Mirando a su alrededor, la pegaso no vio a nadie, preocupándose, literalmente ManeTown era un pueblo fantasma. — Needles… ¿Dónde están todos?, ¿eh…?, ¿Needles…?

La pobre unicornio no lo soportó más y salió corriendo con un casco en la boca a unos arbustos cercanos, Bubbles hizo una cara de asco al oír los extraños sonidos aguados provocados por su amiga. Asustada por lo ocurrido, la pegaso caminó lentamente hacia ella dejando sus alforjas llenas de correspondencia aun lado de la calle. Apoyándola en sus alas, se dio cuenta lo delgada que estaba al alinear sus ojos plateados. «¿Qué está pasando?»

Vamos, aguanta, te llevaré con la doctora Cross para que te revise… ¿oye?, ¿me escuchas?

Needles, aun consiente, se sentía muy débil para hablar, usar magia la había debilitado más de lo que esperaba. Bubbles, confundida y asustada, arrastró a su compañera por las desiertas calles de ManeTown buscando la clínica de Cream, en el camino, pudo ver sus cartas acumuladas en las puertas de algunas casas, había estado repartiendo el correo durante días sin darse cuenta de lo que estaba pasando, eso la hizo sentir triste, pues no era novedad lo distraída que podía llegar a ser, ahora comprendía porque a veces algunos Ponys la llamaban Clumsy en lugar de su verdadero nombre, Climsy. Bubbles era un apodo que solo usaban sus amigos, le gustaba, pues fue Gold quien comenzó a llamarla así de cariño.

—¡Alto! —Aquel grito alarmó a la pegaso, quien extendió instintivamente sus alas del susto dejando caer a Needles. Sin darle tiempo de recogerla, dos guardias pegaso de edad similar a ella, uno color verde claro con melena amarilla y el otro color capuchino de melena color plata, descendieron a sus espaldas armados con lanzas sujetas a un arnés especial, aparte de la armadura parcial grisácea que ocultaba sus CutieMark, llevaban blancas mascarillas de lana en sus bocas.

Bubbles no reconoció a ninguno de ellos, en realidad, no conocía muy bien a la guardia, sino solo a aquellos que la recibían antes de entregar cartas al alcalde. Visiblemente nerviosa, no pudo evitar tartamudear al ver como el Pony color verde se le acercaba intimidante.

—¡Eh! —Su compañero color capuchino le detuvo, murmurándole al llegar a su lado. —Está bien Cloud, solo es Clumsy, déjala en paz.

El llamado Cloud retrocedió sin protestar. Bubbles, sin perder tiempo, levantó a Needles con sus alas mientras el otro guardia le hablaba muy amable. — ¿A dónde llevas a esa Pony Clum… digo, Climsy?, la zona de cuarentena esta por el otro lado.

Me dirijo donde la doctora Cross, ¿Saben si está en casa?

Volteando a ver a su compañero encogiendo los hombros, el pegaso color capuchino contestó evitando sus ojos. —Ella está en la zona de cuarentena ayudando a los enfermos, ¿Dónde has estado todo este tiempo?

Perdida en las nubes ¿quizá?, oye, ¿me estas mirando a mi o al cielo? —Dijo el otro guardia en tono burlesco.

Bubbles no supo que decir, mirar a Needles no ayudaba a calmarla. «Esto es malo, muy muy malo, ¿Qué hago?, ¿Qué hago?»

Rápidamente quien hablaba con la confundida pegaso giró la cabeza dando una fulminante mirada a su compañero asustándolo. —Ignóralo, esto nos está superando a todos… ¿Climsy?, ¿Te sientes bien?

Bubbles estaba perdida en la angustia intentando pensar alguna solución ignorando al guardia, quien, suavemente la sacó de sus pensamientos ayudándole a llevar a Needles.


Más tarde, los cuatro Ponys llegaron a la plaza central del pueblo, allí, algunos guardias patrullaban largas carpas desplegadas a lo largo y ancho del sitio, todas llenas de desafortunados Ponys presa de la enfermedad de las arañas. Bubbles era consciente de esta enfermedad, tan distraída no era, no obstante, luego del regreso de la expedición los afectados habían disminuido considerablemente gracias a las plantas milagrosas que lograron traer, pero, a pesar de ello, días después el ritmo de infectados volvió a crecer.

Cream, localizada en una pequeña carpa cerca de Bubbles, trabajaba arduamente extrayendo aceite a las pocas plantas que le quedaban con un complejo equipo de química, vestía una bata blanca, calcetines blancos y una máscara de lana. Se le veía muy cansada, bajo sus ojos destacaban grandes ojeras demostrando las noches en vela que tuvo que pasar, se sentía mal y era propensa a irritarse por la falta de sueño.

Con sumo cuidado, trasladaba con el hocico un delicado matraz de cristal lleno de aceite recién extraído, el proceso era largo y se necesitaban muchas plantas para obtener tal cantidad de aceite. —«Por Celestia, por favor no te rompas, no te rompas, no te rompas…»

Los momentos de tensión eran incalculables para la exhausta terrestre, pero valió la pena al dejar suavemente el matraz sobre un mesón de madera alejado del borde, por un instante creyó que se desmayaría tirando el matraz o que alguien aparecería de la nada asustándola con el mismo resultado, respiró aliviada observando a su alrededor: El equipo de química tenía variados tubos de ensayo llenos de agua y plantas, cables de goma conectados a pequeños galones de gas bajo los mecheros, eran solo una pequeña parte de las herramientas que tenía en casa.

Apreciando los gases reflejándose en los tubos de ensayo, recordó cuantos Bits le habían costado. «Fancy me cobró una barbaridad por hacer este equipo… maldición, si le hubiese pedido a mi hermano que me los comprase…»

Esbozando una sonrisa de satisfacción tras un largo bostezo, Cream giró en dirección a la entrada de la carpa para retirarse a dormir, sin previo aviso, la nariz de Bubbles, quien había entrado sin tocar, obstaculizó su camino. Al ver esos plateados ojos bizcos Cream tuvo un susto de muerte dando un agudo grito, y antes de que la pegaso pudiese decir algo, la pobre doctora retrocedió sin medir sus fuerzas chocando con el mesón donde recién había dejado su duro trabajo, el cual, se aproximaba peligrosamente al borde entre ondulantes movimientos.

En aquel momento, el tiempo se hizo más lento a los ojos de Cream, todo su trabajo, todo su esfuerzo y horas de sueño estaban a punto de caer perdiéndose para siempre. Sin perder tiempo, intentó alcanzar el matraz con su casco más cercano, aun en cámara lenta, logró tocar el cristal solo para provocar que cayera por el borde, su rostro comenzó a deformarse en una mueca de impotencia pura observando los momentos antes del desastre. No quería ver, no podía ver, maldiciéndose a sí misma cerró los ojos esperando el crujir del cristal.

—¡CRASH!

La realidad aun no volvía a su velocidad normal, sintiendo una ira asesina, Cream abrió sus parpados mostrando sus iris rojos cual rubí mirando a fijamente Bubbles, quien se encontraba cerca de la zona del desastre dejando algo sobre el mesón con su característica sonrisa inocente. Al voltear, su sonrisa desapareció alineando sus plateados ojos del miedo contrayendo sus pupilas. Paralizada por aquella penetrante mirada, alcanzando a llevar sus cascos protegiéndose el rostro momentos antes de que una enfuresida Pony terrestre se le lanzaba encima.

La velocidad del mundo volvió a la normalidad. Con los cascos de Cream en su tráquea, Bubbles intentaba respirar golpeando ligeramente los flancos de ésta en señal de rendición. —Cream… no puedo… no puedo… respirar… me rindo… me rindo…

Ignorando las suplicas de Bubbles esto iba en serio, pues el rostro de la pegaso empezaba a ponerse azul, no obstante, un leve golpe en la cabeza la hizo reaccionar, era el guardia color capuchino, entró en el momento justo antes de que el espíritu de Climsy saliera de su cuerpo.

Si te preguntas por tu matraz, ahí está. —Dijo indicando con el ala el mesón de madera, y efectivamente, todo su esfuerzo estaba intacto. Rápidamente libero a su víctima, la cual dio intensas bocanadas evitando la muerte.

Mirando muy de cerca el aceite tras el cristal, Cream, por más que parpadear y limpiara sus ojos no podía creérselo, lo había escuchado romperse en mil pedazos y allí estaba, completamente intacto.

Mientras, Bubbles respiraba con normalidad sentada en el piso tosiendo por la falta de aire. —No me gusta el juego del ahorcado Cream, cof, cof, a la próxima mejor ni me esfuerzo en atrapar nada.

Momentos después, y tras dejar el matraz en un sitio seguro, el trio salió de la carpa encontrándose al otro guardia con una mueca de asco sosteniendo a Needles apoyada en sus alas, desde lejos, pudieron ver su armadura manchada al igual que la boca de la unicornio, la pobre estaba muy mal.

—¿Qué es lo que pasa Silver? —Dijo Cream bostezando al guardia color capuchino.

Tomando a Needles con sus alas indicó a su compañero que podía irse, sin perder tiempo, éste se alejó entre murmullos y maldiciones. Con la delgada unicornio bajo su ala, respondió. —Encontramos a estas dos Ponys cerca de…

No me refiero a eso, ¿Por qué estás tú aquí? —Interrumpiendo al pegaso al volver a bostezar, intentó no sonar molesta, pero el sueño no la dejó, era obvio que algo había pasado y cierto Pony la quería ver. —Disculpa mi tono, no he dormido bien últimamente, mejor dicho, no he dormido…

No te preocupes, se por lo que estás pasando. —Silver giró la cabeza al verse expuesto, Cream no era tonta, si lo enviaron a él, era porque solo a él lo escucharía. —El alcalde quiere verte, no sé para qué, pero no parece nada feliz.

«Ese desgraciado vejestorio siempre molestando maldita sea» —Gruñó en su mente, sin embargo, estaba muy cansada para seguir enojada, aunque no quisiera, debería ir. Dando un rápido vistazo a Needles, supo que llevarla era lo peor que podían hacer y Bubbles... era mejor que se fuera, no necesitaba más enfermos, necesitaba dormir.

A toda prisa, Cream ordenó a un guardia cercano llevar a Needles dentro de una carpa mediana, mientras que ellos deberían atravesar la carpa más grande para llegar donde el alcalde, antes de entrar, le pidió a Bubbles ponerse una mascarilla de lana por precaución, no había evidencia que la enfermedad de las arañas se transmitiera por el aire, sin embargo, tampoco decían lo contrario. Sin protestar, la pegaso obedeció.

Nada más entrar, un asqueroso y abrumador olor llegó a la nariz de Bubbles, quien, a pesar de tener la mascarilla y cerrar los ojos, ésta no absorbía por completo los pútridos aromas del interior. Al abrirlos vio con tristeza a decenas de Ponys en peor estado que Needles, lo único bueno que podía sacarle a esto era que solo uno de ellos estaba cubierto por una manta oscura, caminando cerca de él, le presentó respetos en silencio. Atravesando la carpa, tanto el pegaso como la terrestre se detuvieron volteando a ver a Bubbles, temblando, la pobre estaba muy asustada por la situación.

Casi quedándose dormida, Cream caminó hacia ella quitándole la mascarilla hablándole seria. —Ahora que has visto lo que pasa Bubbles, espero que dejes de repartir cartas a las casas de la periferia, casi todos están aquí… —Dio un bostezo ablandando la mirada. —No quiero que te enfermes, te aconsejo que te mantengas lejos de ManeTown por un tiempo, sé que tienes una casa en las nubes, quédate allí mientras tanto, si te sientes mal, ven a verme ¿De acuerdo?

Intranquila, la pegaso asintió obediente, pero, antes de irse, preguntó una última cosa. —¿Puedo…? — Iba a empezar a tartamudear, dio un suspiro antes de continuar. —¿Esta bien si me quedó con los New Apple?, ellos no parecen enfermos.

Cream miró a Silver buscando respuestas, éste encogió los hombros. Irritada por la inocencia de aquella Pony, intentó contenerse de responderle algo, que, en su opinión, era muy estúpido. —Eso no me corresponde a mi Bubbles, pregúntaselo a Kai o a Gold, o por ultimo a Winter, no a mí... —Por reflejo bajó la mirada murmurando enojada para luego despedirse. — Mándale saludos a Oriol de mi parte, vete y quédate sana ¿sí?, no necesitamos atender más enfermos.

A pesar de querer aparentar amabilidad, vio claramente que estaba siendo una molestia, sí que sin hacerles perder más tiempo agitó sus alas y salió volando en dirección a Sweet Apple Dreams, ella entendía que a veces su aptitud molestaba a los demás, pero no podía evitarlo, le costaba hablar y debía concentrarse para no tartamudear, tenía sus ojos bizcos, cosa que le costó aceptar aun con las múltiples bromas de sus iguales, y para colmo, era lenta como una piedra y torpe como ella sola. Pensamientos similares invadían su cabeza al volar atravesando las nubes, recordando que había dejado tirada su bolsa de cartas en alguna calle que no conocía, la frustración comenzó a molestarla al tener que regresar por ella.

«¿Qué más puedes hacer mal "Clumsy"»? —Irritada se dijo a si misma golpeándose la frente con el casco antes de volver a la ciudad. Anhelando en pensamientos sobrevolando su antigua ruta. —«¿Oh Gold, espero que vuelvas pronto y ojalá tú no te enfermes?»


Mientras tanto, Cream y Silver, con sus mascarillas al cuello, entraban a una pequeña tienda custodiada por varios guardias unicornio, el pegaso, que era guardia desde hace mucho tiempo, no reconoció a ninguno de ellos, debían ser mercenarios por las armaduras que llevaban, nada parecida a la suya, eso le daba mala espina.

Antes de entrar, un gran Pony terrestre sin protección apareció de la tienda, de color marrón y melena oscura con una CutieMark en forma de cadenas, tenía una musculatura muy definida y cara de pocos amigos.

Con grave tono de voz, dejó salir un hedor a sidra barata en cuanto abrió la boca, menos mal que ambos aun llevaban puestas sus mascarillas. —El alcalde los espera.

Dejándolo atrás pasaron atravesando el portal de la tienda, no obstante, Silver al mirar a su espalda, vio como aquel semental observaba sonriente los flancos a su compañera, aguantando las ganas de clavarle su lanza, hizo que Cream se apresurara a entrar.

—¡Oye! —Le reclamó al pegaso, viendo su rostro serio mirando hacia atrás, haciendo lo mismo, se dio cuenta de lo mismo, limitándose a entrar sin decir nada más.

Dentro, una fina alfombra azul claro los separaba del piso, parecía muy decorado para ser una tienda de campaña, incluso había un escritorio de madera fina y una mesa de noche con varios jarrones de porcelana encima. Allí, sentado tras el escritorio, un anciano unicornio, de melena muy corta color blanco por la edad, de pelaje rojo desgastado con una CutieMark en forma de pergamino. Les esperaba con los cascos cruzados justo a seis guardias pegaso sin el uniforme del pueblo. A pesar de su visible edad, no era débil ni delgado, aún conservaba gran parte de su vitalidad.

Respiraba decepcionado acariciando su canosa perilla bajo el mentón. Su tono era ronco y raspado, algo molesto de escuchar por mucho tiempo. —¿Te lo dije no es así Cream?

La terrestre, sin dejarse intimidar por los guardias debido a la falta de sueño, le respondió a secas. —¿Qué cosa?, no tengo una bola de cristal para saber a qué te refieres.

Los guardias fruncieron el ceño al a vez que Silver tensaba sus alas sin desplegarlas. El alcalde hizo una seña para que sus guardias salieran de la sala, los enormes Ponys obedecieron sin protesta alguna, rosando los flancos de Cream y empujando en más de una ocasión a Silver desequilibrandolo. —Siempre has sido una mal educada. Sabes de lo que hablo, esa cosa que trajiste a nuestro pueblo no ha hecho más que empeorar la situación en la que vivimos. —Moviendo la cabeza en señal de negación continuó sin perder la calma. —Te dije, te lo repetí una y otra vez cuando entraron a ManeTown, y aun así desobedeciste mis órdenes y te lo llevaste a la granja de los New Apple sin mi permiso, ¡Mira lo que su maligna presencia le ha hecho a nuestro pueblo!

Cream esperó a que terminara, se le veía muy molesta por cómo se referían a Oriol. —Espera, dijiste ¿Tus ordenes? —Respondió sarcástica, motivada por la falta de sueño no pudo evitar sonar enojada. — No eres el dueño del pueblo para darme ordenes, ni a mí ni a nadie, tienes suerte de que decidí quedarme un poco más en este pueblo decadente, si no fuera por esa "Criatura" como tú la llamas, nunca hubiésemos traído las plantas, es más, ¡Sabias que era peligroso y nos enviaste de todos modos…! ¡Red…!

—¡Basta! —Alzó la voz golpeando la mesa amenazante provocando que dos guardias unicornio entraran quedando tras de ellos. Volviendo a su tono menos prepotente, continuó ignorando a los guardias. —Pero no te llamé para discutir eso, no de nuevo y menos ahora en este tiempo de crisis. Esa cosa que se queda con los New Apple es una amenaza, sino ¿Cómo explicas que tu "Aceite milagroso" no esté haciendo efecto?, viste lo que pasó hoy en la tienda principal, la señora Tea murió esta mañana por tu incompetencia a la hora de tomar decisiones…

—¡Cállate! —Exclamó Cream agresiva, los guardias rápidamente desenfundaron sus espadas usando magia, Silver, de inmediato desplegó sus alas cegando los ojos de los guardias, aprovechando para sacar su lanza usando el arnés protegiendo a la terrestre. La tensión podía cortarse con un cuchillo. —¡No eres quien para hablar de incompetencia…!

La conversación fue interrumpida por el ingreso de aquel enorme Pony marrón, su mirada seria no intimidaba al joven pegaso, pues la adrenalina ya estaba recorriendo sus venas. El alcalde entrecerró los ojos. —Quise hacer las cosas fáciles Cream Cross, pero ya que no estás en condiciones para hablar, será mejor que te retires.

Sin decir nada, Cream salió acompañada de Silver, sin embargo, antes de cruzar el portal, la voz del alcalde se oyó a sus espaldas. — Dos días.

—¿Disculpa? —Contestó Cream volteando indiferente.

— Te doy dos días para que esa cosa abandone el pueblo o mis chicos se harán cargo de sacarlo vivo o muerto, no permitiré que una bestia llena de maldad ronde libre por mis terrenos.

Cream se mordió el labio de lo enojada que estaba. Silver también lo había oído, pero no sabía que sentir, Oriol no era precisamente amigo suyo, pero parecía importante para su compañera, sí que también debía importarle.

Pocos metros fuera de la tienda, la terrestre sintió la fuerte respiración de alguien resoplar muy cerca de la base de su cola haciéndola estremecer, instintivamente dio una fuerte patada al puro estilo terrestre dándole al aire. El pegaso, quien justo volteo a ver a su amiga, también vio semejante atrevimiento.

Eres peligrosa flancos lindos. — Comentó aquel Pony marrón con tono lascivo. —Me gusta…

Silver no tardó en plantarle cara con la lanza lista para atravesar su grueso cuello, sin embargo, Cream lo detuvo, estaba muy cansada para atender a un Pony desangrándose, por lo que se acercó a su acosador hasta quedar frente a frente con él, hablándole en tono serio.

—¿Cuánto te pagará ese vejestorio por ir a matar a la bestia? —Aquella pregunta dejó confundido a Silver, jamás pensó oir esas palabras salir de su hocico refiriéndose a Oriol, menos cuando era ella quien más lo defendía.

El enorme terrestre dio un resoplido riendo lujurioso, acercando su rostro al de Cream, ésta arrugó la nariz por su horrible aliento a sidra. —¿Acaso quieres pagarme por "mis servicios" flancos lindos? —Ese apodo hacia que a Silver le hirviera la sangre. —Lo común es que yo les pague a lindas yeguas como tu… Mmm… No creo que tengas los Bits suficiente, pero… podemos llegar a un acuerdo si sabes a lo que me refiero.

Sin demostrar miedo se acercó aún más al terrestre pidiéndole que acercara su oreja, éste, al hacerlo, escuchó un dulce susurro salir de sus labios. —Quería saber cuantos Bits vale tu asquerosa vida, ¿Acaso estas listo para morir?

Al retirarse de su oreja le dio un latigazo en la mejilla con su cola alejándose de él, estaba muy cansada, tanto, que ignoraba todo el miedo que le provocaba aquel horrible Pony, su corazón latía rápidamente sin control, no quería mirar atrás y verle a la cara, nunca había deseado tanto que Oriol estuviera allí para poder sentirse segura entre sus brazos. Silver, viéndola temblar, la cubrió con su ala dándole una sonrisa intentando relajar sus miedos.

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NA: Bueno, tal y como dije el anterior capitulo, esta semana no saldrá el nuevo cap por temas de importantes exámenes.

(Inserte Gif de Maud Pie guiñando un ojo)