Capítulo 5: Ascuas de medianoche (4)

Un amigo —afirmó mientras el miasma blanco iba desapareciendo revelando su verdadero ser, manteniendo en todo momento el contacto con aquellos profundos ojos color noche.


Durante el tiempo en el que Cream volvía del mundo de los sueños, otros eventos estaban ocurriendo de forma paralela. Con el sol en lo más alto del cielo, Silver Dust debía reportarse al cuartel como todos los días, y estaba terriblemente atrasado; siendo la razón de, para su disgusto, abandonar tan cómodo lecho junto a su querida pony pelirroja.

Por lo mismo tuvo mucho cuidado cuando dejó la cama de Cream, abrió la ventana y salió volando rumbo a la plaza de ManeTown. Ahora que estaba sobre las múltiples carpas donde tenían a los enfermos, aquel joven pegaso color capuchino veía como sus compañeros de la guardia trasladaban a varios pacientes fuera de las tiendas. Esos pobres ponys apenas y podían mantenerse de pie: flacos, débiles y demacrados, algunos apoyados en postes móviles donde llevaban sus bolsas de suero, y varios de ellos en los lomos de los guardias.

Era una escena triste a los ojos de Silver, pues conocía a todos y cada uno de esos ponis; desde Pix el panadero hasta Glory Flower la florista, no había CutieMark que no reconociera. A diferencia de mucho otros guardias, nunca pensó en abandonar el pueblo; nacido y criado en sus tierras, jamás le daría la espalda. Pero dejando de lado la nostalgia, estaba extrañado de ver a aquella multitud siendo trasladada, era casi como si estuvieses evacuando.

Buscando un lugar donde aterrizar, no tardó mucho en encontrar a un pegaso haciéndole una señal, y al descender, reconoció de inmediato a aquel pony, era su amigo Smoky Cloud: un robusto pegaso de pelaje amarillo y corta melena verde clara, no llevaba su armadura, dejando al descubierto una linda CutieMark en forma de nube bajo sus alas. Se notaba desde el aire su impaciencia, reafirmándolo con un constante tic en el casco delantero, y no tardó en hacérselo saber a Silver en cuanto lo vio aterrizar.

—Espero que hayas tenido una buena noche casanova —refunfuñó resoplando con fuerza; su voz era un poco grave, suave y a la vez firme—. La gran mayoría no tenemos la suerte de ser la escolta personal de la doctora Cross.

—¿Me seguiste? —preguntó Silver al quedar a su lado con voz sarcástica— ¿Acaso estas celoso?

—No me importas tanto como para darme celos—comentó a modo de broma dándole una ligera patada en los flancos— Ja, cómo si verte saliendo a todos lados con ella no fuera suficiente, ahora te quedas a dormir en su casa, menudo suertudo.

Compañeros de toda la vida, Smoky Cloud o Cloud para los amigos, le había perdido la pista a este alado capuchino desde que Needles le vomitó encima el día anterior. A partir de ese entonces, no se sentía muy bien, pero no mostraría debilidad frente a su único amigo. Una vez chocaron los cascos, comenzaron a caminar observando los alrededores; ver a esos ponis tan enfermos les bajaba la moral. Viendo como su compañero intentaba no mirar directamente a los enfermos, el amarillento pegaso buscó la forma de subirle el ánimo, y no había mejor forma de lograrlo que mofarse un poco de él. Al pasar por delante de una de las carpas; ahora vacía, se apegó amistosamente para susurrarle al oído con picardía.

— Y dime… ¿hasta donde llegaron tú y la doctora?

Instantáneamente el pegaso capuchino apartó a Cloud entre risas y golpes amistosos. Desde que había confesado sus sentimientos por Cream durante una borrachera, aquel pony no perdía oportunidad alguna para molestarlo, y aunque parecía el típico amigo buena onda, solo era así cuando estaba junto a él. Normalmente Cloud se la pasaba entrenando con el capitán. Teniendo un muy reducido círculo social desde pequeño, no tenía la confianza suficiente para hacer otras amistades, y menos hablarle a una yegua, llegando incluso a escapar usando cualquier pretexto que se le ocurriera en el momento.

—Esto te encanta, ¿verdad? —contestó Silver luego de que su rubor desapareciera, viendo como Cloud asentía cual potrillo— no amigo —exclamó con tono agudo, aclarándose la garganta, su voz de siempre volvió— bueno, era de noche, y yo solo la acompañé a su casa…

—Y dormiste con ella —le interrumpió entre risas, ganándose de sorpresa un golpe de ala por en el abdomen— ¡Uhhhg!

—Sí, lo hice —suspiró volteando los ojos, observando como Cloud se retorcía sin borrar su sonrisa— Pero no dormí con ella porque se me dio la gana, ella me lo pidió.

Sobándose el abdomen, habló un tanto adolorido— Au… suertudo, creí que era tu fantasía, digo… era tu sueño dormir junto a la bella doctora Cross y ahora me dices que ella te lo pidió, ¿qué quieres que piense sobre eso?

—No es como te lo imaginas Cloud, ella estaba peor de lo creí —Silver apartó la mirada un tanto frustrado— ahora veo porque no me hablaba en estos últimos días, por lo que vi, tiene constantes pesadillas —entonces, la burlesca sonrisa de su amigo desapareció.

—Aún sueña con lo de la cantera, ¿eh?, por celestia, mira, lo siento si me pasé un poco, veo que en lugar de un casanova eres todo un caballero de melena plateada. —Esa última broma hizo sonreír a su compañero, y tras voltear un poco esperando el momento, volvió a preguntar en voz baja mientras seguían caminando—. ¿Te le confesaste?, o sea, al menos un beso te tuvo que haber dado… ¿no?

El pegaso capuchino negó con la cabeza, haciendo que Cloud chasqueara con la boca—. Tienes que hacerlo amigo, yo soy terrible con las yeguas, pero tú tienes una oportunidad, quiero decir, después de lo que pasó con Red Boulder y lo de la cantera, ya imaginaba verlos cruzando cascos bajo un árbol… —se detuvo un poco para meditar sus palabras, pues ahora que sacaba a la luz esos sucesos, más parecía un mundo de fantasía rosa, donde un valiente semental rescataba a una dama en peligro para casarse y tener muchos potrillos, felices para siempre. Un golpe de conciencia le había dado justo en la cara—. Bueno, admito que ese no era el momento adecuado, y quizá no hubiera pasado eso, pero en fin, debes hacerlo si no quieres que se vaya a los cascos de otro pony, igual tienes un punto extra por haberla salvado de las garras de esa monstruosa araña.

—No te habrás creído los rumores del alcalde, ¿verdad?, hasta yo mismo dije que no fui el que la mató sino… —suspiró frustrado— fue Oriol quien salvó toda la expedición, y aquí entre nos, no es un pony lo que me preocupa… sino ese humano.

—No sabía que era un "humano" —afirmó con las orejas levantadas— sea lo que sea eso, pero hasta yo me asuste cuando lo vi llegar con ustedes, fue aterrador —se estremeció recordando el miasma negro desprendiendo de su cuerpo — digo, era como si un aura de terror le rodeara. Aparte era enorme, si su intención era darnos una buena impresión, no lo logró en absoluto. Casi voy personalmente a darle las gracias a Gold por llevárselo a su granja, o sea, era muy obvio que quería tocarnos mientras Cream hablaba con el alcalde —de pronto se puso inquieto sin llegar a exagerar— ¡Incluso le rompió la espada a Maple Syrup sin esfuerzo!, nada más tomó la hoja con el brazo izquierdo y dobló la mano, ¡¿Puedes creerlo?!

—Oye, él lo atacó primero —comentó su amigo al doblar una esquina— aparte él solo trataba de… es muy extraño de explicar. De cualquier forma no tenía malas intenciones, créeme. —El miedo de recordar la figura de Oriol antes de ser tocado le impidió continuar con fluidez—. Pudo haber matado a todos cuando le rodearon si así lo hubiese deseado.

Algo asustado por la actitud y palabras de su amigo al decir eso último, Cloud prefirió guardar silencio hasta llegar al cuartel de la guardia; lugar al cual ambos se dirigían, aunque solamente Silver estaba atrasado.

Pasando la plaza, y más allá de la casa comunal de ManeTown, se hallaba el torreón de la milicia del pueblo: una estructura de piedra de un solo piso con un ligero aspecto medieval. Si bien no era tan grande como la de otros pueblos, abarcaba por lo menos una cuadra y media. Rodeada por varias casas de madera pertenecientes a la misma guardia y sus familias, la mayoría de ellas se hallaban vacías. En las afueras de dicho edificio, un soldado los esperaba a ambos vestidos con la plateada armadura del pueblo y la lanza reglamentaria.

Cuando Silver pasó a su lado, éste le dio un saludo respetuoso; llevándose el casco a la sien, muy firme y energético se dirigió hacia Silver:

—¡Buenos días Señor! ¡El capitán lo espera en la sala de Guerra!

—Gracias, descanse soldado.

Al entrar en el torreón fueron recibido por la recepción: un gran salón bien decorado e iluminado por antorchas y candelabros viejos, con cuatro guardias terrestres custodiando en el centro quienes también le saludaron. Desde esa habitación se podían ver varios caminos, aunque ya sabían para donde continuar. Al avanzar por el pasillo más grande, cascos, armaduras, lanzas y espadas se podían observar a través de las múltiples puertas abiertas conectadas al pasillo principal, no obstante, una de ellas resaltaba entre todas; teniendo una cruz roja estampada en un pequeño cartel, podían oírse los gemidos de varios ponis adoloridos.

—No te preocupes, no hubo bajas —Cloud detuvo a su amigo al verlo desviarse hacia la enfermería con intenciones de ver lo sucedido.

—¿Qué fue lo que pasó? —consultó Silver dejando atrás aquel cuarto.

—El capitán hablará de ello en la sala de guerra, apresurémonos, no está muy feliz de que te hayas tardado tanto en llegar.

Tras acabarse el pasillo, éste se dividía en dos. Sin importar cual escogieran, ambos los dejarían frente a un gran portón doble: hecho de madera con detalles de hierro, el símbolo del pueblo cubría casi toda su superficie.

El ruido de sus cascos hacían eco por el silencioso tramo hecho de piedra. Hace unos meses, este cuartel rebosaba de movimiento, pero ahora, más parecía un panteón vacío.

—¿Dónde están todos? —consultó Silver ya frente a la puerta.

—Están dentro —respondió Cloud algo tenso. Esta aptitud no era para sorprenderse, es más, le avisaba que era hora de dejar las bromas y ponerse serios.


Colocando su casco capuchino sobre la puerta, ésta cedió sin resistencia tras un ligero empujón. Una luz los cegó al abrirse, provocando que ambos pegasos usarán las alas para cubrirse los ojos. Una vez que el intenso brillo disminuyó, reveló una gran cantidad de ponis dentro del salón de guerra: siendo este el segundo cuarto más grande del cuartel, era el lugar donde los guardias se presentaban todas las mañanas para recibir misiones y encomiendas. Siendo similar a un teatro griego, gradas iban descendiendo en círculos hasta llegar a un escenario. Todo estaba pobremente decorado, los estandartes del pueblo ondeaban con la ligera brisa filtrada de las ventanas de cristal, la iluminación era fruto de brillantes luces mágicas producida por algunos unicornios. Los presentes voltearon a ver quién había llegado. Incluso el singular pegaso de la plataforma del fondo, junto a varios terrestres tras de sí, alzaron la cabeza. Aquel pegaso en el centro, dando a entender que era alguien importante, llevaba puesta una armadura dorada que resaltaba con su oscuro pelaje.

La totalidad de los presentes pertenecían a la guardia, y aunque no podían llenar las gradas ni siquiera a la mitad, Silver calculaba que había cerca de 46 ponis de las tres razas principales. Al empezar a descender por una de las dos escaleras de piedra, Cloud se separó de Silver, y en silencio, tomó asiento en la segunda grada. El pegaso color capuchino debía continuar solo, pues su destino no era otro sino subir al escenario y acompañar al pegaso de dorada armadura.

—Buenos días señor —saludó respetuosamente a su superior ya en el centro de la plataforma— Disculpe mi retraso. No tengo excusa, surgió algo y tarde demasiado en atenderlo.

—Puedes tomar tu lugar Teniente Dust —contestó alzando el mentón con voz grave, mirándole fijamente a los ojos, entonaba un tono firme y autoritario manteniendo una cara de pocos amigos— espero que tu noche haya sido tan buena como para tardarte tanto en llegar.

Silver trago saliva intentando mantenerse firme a pesar del temblor en sus patas. Mientras caminaba de vuelta a su puesto, no pudo evitar voltear a ver las gradas, y para su sorpresa, varios ponis voltearon la cara y no solo Cloud, además, se fijó en la mirada de ese importante pegaso, quien le dio una ligera sonrisa triste.

Aquel que usaba la dorada armadura era el pony más respetado de todo ManeTown, tanto por su temple de acero como por sus múltiples actos heroicos, pocos osaban llamarlo por su verdadero nombre: Coal Dust. Aunque para Silver, era más común referirse a él como "papá".

Teniendo una importante influencia dentro del pueblo, su trabajo como Capitán al mando de la milicia de ManeTown le daba aún más estatus del que en realidad tenía. Siento un poco más grande que su hijo, no solo destacaba por ser un líder nato y un estratega brillante, sino también por su robusta apariencia intimidante: Ese pelaje color gris oscuro era único entre todos los pegasos del lugar, Silver había heredado su melena plateada, y tanto el corte de su cola como de su cabello eran cortos mohicanos. Su CutieMark remarcaba la búsqueda del talento donde parecía imposible encontrarlo; siendo una picota de hierro golpeando un trozo de carbón con pequeños diamantes incrustados. Además, si bien era un pegaso grande y voluminoso, sus alas le permitían volar mucho más rápido que la media, incluso podía competir con Silver en una carrera, si ganaba, sería por muy poco. Aparte de su armadura, llevaba puesto un arnés especial con el que cargaba una reluciente lanza personalizada, bautizada por él mismo como "La mata Trolls": conformada por una punta de hierro extendida, un mango de la madera más dura de pueblo, terminaba con el extremo inferior en forma de picota, además, dos brillantes letras de oro decoraban el mango; "FT".

Dando un paso al frente, éste admirado pony alzó la voz anunciando.

—¡Damas y caballos!, dejaremos las formalidades para otra ocasión. —caminando alrededor de la plataforma, miraba a todos con autoridad, poniendo firme hasta el más flojo de sus guardias.

—Como todos saben, nuestro pueblo pasa por la peor de sus épocas: la cosecha fue mala, las arañas atacaron hace casi dos meses, y nuestra brillante doctora Cross no ha podido hallar cura para el mal que azota nuestra población, aunque trajo consigo una criatura extraña. Inofensiva al parecer, pero no por ello menos peligrosa —tomó un respiro para relajarse y dar las verdaderas malas noticias— Eso sin mencionar las constantes acusaciones de ese anciano del alcalde sobre la ineficiencia de mi querido cuerpo, pero a pesar de todo, nos mantenemos firmes y cumplimos nuestro trabajo, el pueblo nos necesita, más ahora cuando hemos sido nuevamente atacados.

Los murmullos se hicieron notar, parecían confundidos y nervioso. Pudo haberlos hecho callar con su autoridad, sin embargo, no hizo falta. En cuanto sus palabras resonaron otra vez desde la plataforma, todo callaron al unísono.

—¡Mis guardias! Nos enfrentamos a un enemigo odiado por todos, les pido por favor que sean valientes —algunos ponis se mostraban ansiosos al ver como su capitán tomaba un largo y profundo respiro— Los trolls han atacado las granjas aledañas a ManeTown.

De inmediato la histeria invadió a su personal, aunque en lugar de correr o chillar, éstos mantuvieron un silencio sepulcral. Inclusive Silver abrió los ojos de par en par al oír esas palabras. Entre la multitud, algunos ponis ahogaron uno que otro sollozo pensando en sus familias; hijos de granjeros, buscaban cuidar a sus familiares alejándolos del pueblo.

Coal Dust se mantenía estoico observando a su gente, y de un pisotón calmó a todos los presentes, debía hacerlo, pues la cosa todavía no acababa.

—Lamento decirles que nuestros exploradores no encontraron rastros de los residentes de las granjas, ni del ganado ni las provisiones para el invierno, eso agregado a la cantidad de huellas encontradas, y a la coordinación de los ataques, nos ha llevado a creer que se trata de un grupo grande al mando de un jefe de tribu.

Entre la multitud, una yegua de pelaje marrón claro y crin celeste; con una CutieMark en forma de rábano, se dispuso a hablar, sus ojos estaban rojos e intentaba cubrir uno de ellos con el mechón de su melena.

—Señor… —dijo con grave voz temblorosa— hay… ¿Hay alguna posibilidad de ir a rescatarlos?

El capitán hizo una larga pausa, provocando que la pony bajara la mirada y soportara las ganas de llorar, siendo consolada por sus compañeros cercanos. Segundos después, la voz del Coal desvaneció el silencio.

—Hay una posibilidad —anunció con voz firme y esperanzadora— si supiéramos donde se encuentra su escondite puede que logremos rescatar a quienes fueron secuestrados.

Decenas de orejas se levantaron al oír aquello, incluso más de uno levantó la mirada limpiándose la cara.

—¡Por ello mis soldados, les tengo una misión!, necesito cuatro grupos de ocho y dos grupos de siete. Esos dos grupos deben ser pegasos si o si, serán el apoyo de los exploradores, y los ayudarán a buscar ese escondite mientras el resto se queda a proteger el pueblo. Prepararemos una defensa provisional en caso de, y no confió en los mercenarios del alcalde para el trabajo.

Motivados por su capitán, todo quienes ocupaban las gradas hicieron filas para presentarse voluntarios, lamentablemente, los más motivados eran aquellos que llamaban a esas granjas como su hogar, y en ausencia de alas, deberían quedarse y dejarles el resto a sus compañeros.

A medida que los guardias abandonaban el cuarto, Silver se había ofrecido unirse a la búsqueda, no obstante, su padre lo detuvo llevándoselo tras el escenario sin protesta alguna.

—Hijo mío tú no puedes ir con el grupo de exploración, para ti tengo un trabajo mucho más importante.

Desconcertado por la decisión de su padre, Silver escuchó atento.

—Aunque el alcalde diga que tú fuiste quien acabó a la araña de la cantera, confió en tu palabra, ¿en verdad ese bípedo oscuro mató a ese monstruo? —preguntó emocionado— diablos, me gustaría haberlo visto en acción, digo, si puede hablar con nosotros, ha de ser un espléndido guerrero y alguien muy bondadoso como para arriesgar su vida tan desinteresadamente.

—Así es señor —el pegaso capuchino volteo los ojos sin que su padre se diera cuenta, o eso pesaba él. — Ya me imagino la misión que dará, señor. —respondió con cierto tono de disgusto, manteniendo a la vez su posición firme.

Notando esas sutiles señales de su hijo, Coal se mostró confundido e interrogante, aunque no quiso indagar más en el tema puesto que el tiempo les jugaba en contra.

—Entonces Teniente Dust, dada su relación con ese guerrero, le ordeno que vaya con un escuadrón en su búsqueda y le pida que se una a nuestra causa, si pudo salvar la expedición de forma tan altruista, hay una alta posibilidad de tenerlo con nosotros para esta importante… —a pesar de la atenta y disciplinada mirada de su teniente, su lenguaje corporal, el ligero movimiento de sus orejas, y el constante latigazo de su cola indicaban protesta— ¿Pasa algo hijo mío?

—Nunca creí escucharle llamarme así en horas de trabajo, "papá" —Coal le sonrió mirándole con la ceja alzada, y tras un suspiro, Silver terminó confesando su inquietud— entiendo que es una medida para esta terrible situación, pero él… no va a escucharme, no nos hemos visto desde que se fue con Gold, y Cream, digo, la doctora Cross es la única quien podría pedirle eso, o al menos sería la única a quien él escucharía.

—¿La única? —comentó su padre alzando una ceja riendo, para luego decir sarcásticamente— Vaya, esa yegua sí que es "especial", ¿no es así?, ¿mmh?, ¿mmh?, no por nada requiere de tus tan codiciada "escolta personal", no puedes pedírselo por ti mismo porque él no te escucharía, ¿pero a ella sí?, ¿mmh?

—Ya entendí papá. No tiene por qué recurrir al sarcasmo señor, dejaré de comportarme como un potrillo e iré a hablar con Cream, digo —chasqueó molesto— la doctora Cross, y le pediré que me acompañe a buscar a Oriol.

«Con que así se llama, ¿he? Oriol, hasta su nombre suena al de un guerrero honorable».

Tras hacer un saludo respetuoso, Silver se retiró de la sala a toda prisa, atravesó los pasillos hasta la recepción donde Cloud le esperaba, y juntos, emprendieron el vuelo rumbo a la clínica de la doctora. En cuanto su hijo se retiró, Coal Dust se dispuso a prepararse para una posible batalla, debía organizar la defensa y preparar algún plan de contingencia, sin embargo, al estar ya en su despacho uno de sus guardias terrestres entró con un mensaje urgente; los mercenarios del alcalde se movilizaban rumbo a la granja de los NewApple, armados hasta las pezuñas en busca de algo, y no había que ser un genio para darse cuenta de cuál era su objetivo.


Mientras tanto, Cream traía con mucho cuidado tres tazas de té caliente en una bonita charola de plata, era difícil mantener el equilibrio, y por cosas del destino, terminó tropezando con la mesa a la cual se dirigía.

Con el piso llegando prontamente a su cara, la terrestre cerró los ojos esperando sentir el agua caliente y el estruendo de la plata. Pero nada pasó. Con las tasas aún sobre la brillante bandeja, y su peludo pecho reposado en una gruesa mano metálica, alzó la vista encontrando los rosados ojos y la gentil sonrisa de Oriol; quien además sostenía la charola con la mano derecha.

—Deberías tener más cuidado Cream —su tono de voz barítono hizo suspirar aliviada a la doctora— no era necesario este detalle, pero he, gracias por las galletas, están deliciosas.

Bajando las orejas dejándose caer, sonrió nerviosa de que casi se estampa en el suelo. Aun recordaba los constantes llamados a la puerta mientras despertaba, ese había sido un sueño extraño, aquella voz que la salvó de su pesadilla más común, era muy parecida a la de Oriol, y aunque pensó en preguntarle "por si acaso", lo reconsideró al darse cuenta de lo ilógico e irracional que sonaría.

«¿Oriol?, ¿Acaso puedes entrar en los sueños?» Recordó querer decir esa oración sintiéndose no muy inteligente, imaginándose a ella misma agitando los cascos a los lados de su cabeza como si fuese una loca.

De todos modos, al final, no fue otra sino Bubbles quien tocaba la puerta con tanta intensidad; a pesar de que Oriol y Winter le pedían ser más cuidadosa, ella ya había esperado bastante. Ahora sentada al lado del gigante humano, Cream podía beber su té con tranquilidad. Mucho tiempo había pasado desde la última revisión de las pequeñas de Winter, y aunque pronto debería irse a la plaza a seguir preparando más aceite para los enfermos, no desaprovechó la oportunidad de dejarse caer en los muslos del humano; recibiendo esas caricias que tanto le recordaban al agradable final de su sueño.

De no haber sido porque la puerta de la clínica era doble, Oriol nunca hubiese podido entrar. Fácil tocaba el techo si se mantenía erguido, por lo que ahora se hallaba sentado con las piernas cruzadas frente a la pequeña mesa del salón, la cual se encontraba al lado de la sala de espera. Frotando la rojiza melena de Cream, esperaba el momento adecuado para darle las noticias de la noche anterior, y de paso, la razón por la cual ya no traía puesto su chaleco; aunque al parecer, a la doctora no le importaba que estuviera con el torso desnudo. Mientras ellos tomaban el té y comían galletas de avena, podían oír las risas de las gemelas junto a la de Bubbles venir del segundo piso, al parecer se estaban divirtiendo mucho con los juguetes de la sala para niños de la clínica.

Dando un largo bostezo Cream se estremeció. Estaba adormecida y quería volver a dormir, aunque no podía darse el lujo. Por ello, le pidió amablemente a Oriol que parara; pues era muy relajante. Aparte de sentir el delicado roce de sus dedos por la melena, el gigante acariciaba su lomo con una habilidad digna de un masajista; apenas y lograba contener los "ruidos" que hacía cuando éste presionaba un punto de tensión.

Despejando sus ojos del sueño finalmente decidió indagar el porqué de esta visita— ¿Y que los trae al pueblo? —bostezó, para luego dirigirse a Winter— la última vez dijiste que se mantendrían en la granja hasta el fin de la enfermedad, lamento mucho decirte que no he hecho grandes avances.

Posando su taza sobre la fina mesa de madera frente a ella, Winter habló intentando no sonar preocupada— Bueno, sobre eso… —desvió la mirada, previendo la reacción de Cream, Oriol le quitó suavemente la tasa de los labios ganándose una mirada de confusión—… unos trolls nos han atacado.

Si Cream aún hubiese tenido la tasa en la boca, seguramente le hubiese escupido el contenido en la cara a Winter, no solo por la sorpresa, sino también por temor. Antes de ponerse tensa o armar algún escándalo, la paz de estar en el regazo del gigante le dio claridad mental: si todos ellos estaban bien, y habían llegado a su casa acompañados de Oriol, éste debió haberlos traído luego de pelear con los trolls, posiblemente de ahí que no trajera puesto su chaleco de lana.

—¿Estás bien Oriol? —le consultó mirándolo a los ojos. El humano asintió dándole alivio. — Entonces, ¿planean quedarse aquí?

—Podemos pagarte si quieres —señaló la terrestre color blanco levantándose yendo donde sus alforjas. Tras buscar un poco, sacó un pequeño saquito lleno de monedas.

—Oh, no hay necesidad —se apresuró a decir la doctora agitando los cascos— pueden quedarse si gustan, hay camas suficientes para ti, Bubbles y las pequeñas «Aunque ella podría irse a su casa en las nubes» pensó refiriéndose a la pegaso— además es mucho mejor que se queden aquí, no me gustaría que se enfermasen si van a la plaza por alojamiento, y en cuanto a ti grandote —volteó a ver a Oriol— puedes quedarte en la bodega auxiliar no muy lejos de aquí, allí hay espacio, colchones y es lo suficientemente grande como para que camines erguido —por un momento bajó la mirada— lamento que no puedas quedarte aquí.

—No hay problema, eres muy amable al preocuparte por mi, no soy quisquilloso y cualquier lugar está bien —respondió sonriente, acto seguido, dejó a Cream a un lado para dirigirse inclinado hacia la salida.

Extrañada de verlo irse, la terrestre pelirroja lo detuvo tomándole por el pantalón con los dientes— ¡Eh!, ¿A dónde vas?

—Voy a buscar a Silver, le prometí a Winter que no me encargaría yo solo del problema.

Intuyendo a que se refería, Cream se preocupó por él, sin embargo, y antes de decirle algo, el casco de Winter en su hombro la hizo voltear.

—Yo tampoco estoy de acuerdo con esto, pero va a ir de todas formas. Míralo, está decidido a protegernos, él es fuerte, pero es porque está comprometido con sus palabras, quédate tranquila, de seguro Silver le ayudará y volverán todos a salvo.

Aunque las palabras de Winter sonaban sinceras y llenas de confianza, Cream no podía evitar sentirse insegura, quería ayudarlo, si podía hacer algo, era asegurarse de que Silver le apoyara también. Viendo como Oriol salía por la puerta, corrió hasta llegar a su lado.

Una vez afuera, el gigante estaba con la vista en el cielo, algo venía hacia ellos, pero por la distancia no podía ver que era con claridad, y antes de desplegar su ojo biónico, la voz de Cream a su derecha le interrumpió.

—Vamos, yo sé dónde podría encontrarse Silver, aparte si vas tu solo los guardias podrían atacarte… ¿Oriol?, ¿me estas escuchando? —consultó la yegua con las orejas torcidas viéndole mirar el cielo— ¿Qué pasa?

—No habrá necesidad de ir por ese pegaso, él ya está aquí.

—«Que conveniente» — lentamente Oriol abrió los ojos impactado, aquella voz no era la de Iac.

Una escuadra conformada por cinco pegasos aterrizó frente a la clínica. Vestidos con plateadas armaduras y sus arneses especiales, levantaron las lanzas quedando en posición de descanso. Cream rápidamente los reconoció como parte de la guardia, sobre todo a quien comandaba a estos ponis; tres hembras y dos machos.

—«¡Silver! ¿Acaso han venido por Oriol?» —se dijo a sí misma colocándose en frente del humano; el cual se hallaba estoico con los brazos cruzados. —¿Qué es lo que necesitan?, ¡¿Y para qué son esas lanzas?!

Cloud no pudo evitar tallarse los ojos al ver a Oriol, si bien cuando éste llegó fue uno de los primeros guardias en plantarle cara, también fue uno de los primeros en salir corriendo al verle romper la espada a Maple Syrup; la cual también se encontraba en la escuadra con temblorosas patas traseras. No obstante, ahora que lo tenía nuevamente en frente, y luego de 15 días de no verlo, aquel miasma negro había desaparecido casi por completo; dejando pequeños rastros por su torso, extremidades y cara. Además, esto le permitía ver sus brillantes ojos rosa bajo ese ondulante cabello color cian, junto a las visibles cicatrices de su cuerpo, y su extraño e impresionante brazo izquierdo.

—Tranquila Cream, no hemos venido con malas intenciones —aclaró el pegaso capuchino quitándose el casco con las alas. Mostrándose tranquilo, dejó su lanza en el suelo como símbolo de paz.

—¿Entonces a que han venido? —preguntó la doctora volviendo al lado del gigante.

—Le necesitamos… —dijo ligeramente irritado. Recordando que esta era una misión, despejó su cabeza para hablar con claridad y firmeza— Han atacado las granjas de ManeTown antes de que el sol saliera: se llevaron a los residentes, al ganado y las reservas de comida para el invierno, nuestros exploradores los buscan pues creemos que tienen un campamento. El capitán me pidió que fuera a buscar a Oriol en la granja de los NewApple, pero resulta que estaba aquí.

—¿Y se puede saber por qué viniste hasta aquí?, ¿acaso me están siguiendo? —cuestionó el gigante con tono severo.

Dando un vistazo a la escuadra entrecerrando los ojos, los demás ponis vieron crecer ligeramente la oscura aura recorriendo su cuerpo. Reconociendo a una de las yeguas, específicamente a Maple Syrup, Oriol le miró hasta que ésta cayó sentada haciendo resonar su armadura; sus piernas finalmente se habían rendido ante los abrumadores ojos del gigante.

Silver despejó su garganta llamando la atención del humano— No, no te seguimos, vine a ver... digo, veníamos a ver si la doctora Cross te hacía cooperar con nosotros, después de todo —avanzó desafiante, interponiéndose entre Cream y el humano— yo no confió en ti.

A menos de un metro de distancia, Silver quedó frente a Oriol, ambos, con la mirada fija en los ojos del otro, irradiaban una rivalidad que paralizó al resto debido a la tensión. En ese instante, un destello arcoíris se reflejaba en sus pupilas, creciendo hasta el punto de provocar un breve chispazo multicolor que les hizo desviar la mirada.

—En fin —resopló el humano girando su cuerpo en una dirección rumbo al norte—. De todas formas iba a ir por tu ayuda —pasó la mano derecha sobre su nuca— podía haberlo hecho solo, pero le prometí a alguien que no lo haría —volteando a ver la fachada de la clínica, en el primer piso de la misma, Winter le miraba con ojos preocupados, a la vez, en la segunda planta, Bubbles y las niñas rápidamente se escondieron al verse descubiertas; estaban espiando— ¿Tienes refuerzos? —Silver asintió—. Bien, manda a uno de tus subordinados a buscarlos, diles que sobrevuelen la zona norte fuera del perímetro del pueblo, tú verás donde reunirlos ya que yo no conozco el area. Los necesitarás si quieres ir conmigo.

—¿Ir? ¿a dónde? —replicó el pegaso.

—¿Dónde más?, a la guarida de los trolls, estamos perdiendo tiempo valioso, sí que démonos prisa.

—¡¿Cómo es que conoces su ubicación?! —señaló Silver sorprendido— Espera... ¿acaso hablas troll?

—Sí, hablo troll, pero no tengo ni idea cómo, no malgastes saliva. Y sobre esa información, mejor pregúntaselo a quien me lo dijo —contestó Oriol sarcástico— oh espera, está muerto. No hagas más preguntas tontas, ¿quieres salvar a los rehenes o no?, cállate y solo sígueme, prepara esa lanza tuya y espero que sepas usarla. —Tras dar unos pasos en rumbo al norte, volteó a ver al resto de la escuadra—. Mientras se queden a mi lado no los dejaré morir, lo prometo.

Sin decir nada más, el gigante tensó los músculos y comenzó a correr dejando atrás al grupo. De inmediato, el grupo de pegasos extendió sus alas para seguirle de cerca, el humano era rápido, pero no les llevó mucho tiempo volar a su lado.

Con el apoyo de Silver, este paladín de la Unión estaba listo para adentrarse en el bosque en busca de pelea, armado solo con la cuchilla de su brazo, su ingenio, y la ardiente llama de su determinación.

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NA: ¡Creyeron que era un FanFic muerto!, ¡Pero no!, era yo, ¡Dio! xD [inserte imagen]

Que bien se siente publicar. Joder, mi universidad se fue a paro/huelga/como le llamen en su país, y fue horrible Dx

Nos llegaron todos los proyectos y certámenes de trancazo, no saben la de horas que me la pasé programando (estudio ING informatica) y coordinando tareas o estudios. Apenas y tenia tiempo de dormir, jue horrible, jue horrible T_T

Basta de excusas (aunque ciertas) las prioridades son prioridades, aparte he estado corrigiendo los primeros capítulos, porque sinceramente, ahora que poseo un poco más de experiencia, me doy cuenta de lo mal escritos que estaban.

Pero sobre todo lo demás, quiero agradecerles por su paciencia, se que han pasado casi 16 días de mi ultima publicación, y que dije que no tardaría más de dos semanas, pero yo no controlo el tiempo u.u

Me es grato saber que leen este proyecto tan preciado para mi, pues es el escrito al que más tiempo le he dado y al que más he podido profundizar. De nuevo, muchas gracias por su lectura y comentarios. 3

PD: Posiblemente me suicide cuando UnSimpleEscritor termine su fanfic T_T (Broma).

PD2: Si les interesa escribir, o les interesa el tema en general, pueden unirse a nuestro grupo de discord llamado: [Escritura y Lectura]. 7w7