Disclaimer: Naruto le pertenece a Masashi Kishimoto. Di no al plagio.
Advertencias: Pareja crack ShikaHina. Capítulo apto para todas las edades.
PD. Modifiqué un poco el resumen.
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Parte 3 de 10
Corazones rotos
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Dos meses pasaron desde la conversación que Shikamaru tuviera con Temari. Desde entonces volvió a aislarse en su casa, sólo salía a la torre a cumplir con su trabajo y regresaba a su encierro.
— Shikamaru Nara, si no abres la puerta en éste mismo momento la voy a derrumbar y te sacaré de las orejas — Le gritaba Ino mientras Chouji sentía tristeza por el estado de su amigo.
— Eres una escandalosa, es fin de semana y quiero descansar. — Shikamaru se asomó desde una ventana del segundo piso. — Deja de avergonzarme frente a mi clan y...
— Nada de 'Y...', baja tu trasero antes de que yo... — Ino continuó gritando pero Chouji le tapó la boca, no querían despertar a todos los vecinos del distrito Nara.
— Vamos a organizar una fiesta sorpresa a Mirai-chan, ¿No quieres venir? — Preguntó el castaño.
El moreno se maldijo internamente, sus amigos sabían que no podía decir que no a nada que involucrada a la hija de su difunto sensei.
— De acuerdo, bajo en un minuto. — Respondió con pereza y entró de nuevo a su hogar.
Ino suspiró animadamente, lo que su amigo necesitaba era distraerse un poco, ella se encargaría de que superara lo sucedido con Temari.
— Sigo pensando que deberíamos organizarle unas citas a ciegas, tal vez salir con otras mujeres es lo que le hace falta. — Sugirió la rubia.
— No sé, pienso que sería demasiado problemático para él. — Comentó el chico mientras abría una bolsa de papas.
— Pero ya parece un viejo todo su tiempo libre jugando shogi. Además se la vive con comida de la calle, está completamente descuidado.
— Quizás sea mejor ir poco a poco, ya es una ventaja que haya accedido, Ino.
— Supongo... — E hizo un mohín, realmente se preocupaba por sus dos amigos.
Shikamaru bajó con desánimo.
— Vamos, que me da sueño con solo verte — Dijo Ino con exasperación.
Entre gritos de Ino y quejas de Shikamaru, pronto llegaron a la casa de Kurenai, donde Kiba y Akamaru decoraban el sitio, Kakashi se encontraba leyendo en un sofá y Gai trataba de llamar su atención.
— Hey, justo a tiempo, debemos revisar que el pastel esté listo y me pregunto si Shino ya terminó en la cocina...— Decía Ino pero Chouji notó que su mejor amigo buscaba a otra persona sin prestar atención.
— ¿Buscas a alguien, Shikamaru?
— ¿De qué hablas? — Fue la respuesta del moreno.
— Hinata vino más temprano, de hecho ella las invitó a ir de compras para que Mirai-chan no viera los preparativos. — Respondió su mejor amigo con una sonrisa.
— Yo no pregunté por ella.
Chouji sonrió.
— No, pero seguro lo pensaste.
— Tsk — El Nara decidió ir con Shino a la cocina, no tenía ganas de nada realmente, bueno, más que de costumbre.— No sabía que supieras cocinar — Comentó al ver que el chico terminaba de revolver una ensalada.
— En realidad no — Acomodó sus gafas — Pero Hinata me pidió que lo hiciera, y es lo menos que puedo hacer ya que ella preparó todo más temprano.
Shikamaru contempló el pastel y los distintos platillos.
— Ya no deben tardar — Kiba olfateó mientras entraba a la cocina. — Y más les vale darse prisa o se van a mojar con la lluvia que viene en camino.
De pronto una cabellera plateada de dejó ver en la cocina.
— Hey, esto tiene buena pinta. — Dijo mientras tomaba un trozo de pescado.
— ¿Y usted que hace aquí? ¿No debería estar haciendo cosas de Hokage en la torre? — Preguntó Kiba y Shikamaru asintió.
— Mirai-chan es como una ahijada, Asuma, Kurenai, Gai y yo éramos compañeros en la academia.
— ¿No iban a llegar hoy un par de nuevos prisioneros?— Le preguntó el Nara.
— Si, pero se harán cargo Ibiki-taichou y Hinata-chan— Dijo sin preocupación.
— Entonces ella no regresará a la fiesta por hacer su trabajo — Se quejó Kiba y Akamaru ladró.
— Ustedes saben realmente qué está haciendo ella, así que no me culpen — Kakashi se alzó de hombros y se marchó de regreso a la sala con un plato lleno de comida.
Shikamaru notó la mirada de preocupación que Kiba le dió a Shino, quién procedió a enviar a un par de sus insectos fuera de la casa.
— Avísame... — Murmuró él castaño a Shino, quién asintió y continuó removiendo la ensalada.— Akamaru, vamos a verificar que Ino no haya quitado nuestros adornos...
Shikamaru se debatió entre preguntar y quedarse callado. Era problemático pero quería saber de qué hablaban.
— ¿Qué fue eso? — Preguntó el Nara y Shino lo miró atentamente.
— Hinata está creando un nuevo sello.
— Lo sé, le he estado ayudando con algunos pergaminos. — Y era cierto, aunque no la hubiera vuelto a ver desde aquella noche en la que Temari lo dejó, él solía buscar información en la base de datos de la alianza shinobi para ella y se la enviaba a través de invocaciones.
— Bueno, ella está haciendo sus primeras pruebas en personas vivas.
Shikamaru sintió que se le revolvía el estómago.
— ¿No iba a comenzar con ratones?
— Eran demasiado pequeños y parece que tuvo buenos resultados con los cadáveres. Supongo que Rokudaime-sama le habrá dado permiso para trabajar sobre delincuentes.
Shikamaru iba a decir algo, cuando la puerta de la casa se abrió, entró una hermosa mujer de negra cabellera y una pequeña que cumplía cinco años.
Shikamaru se dio prisa en ir a felicitar a la niña que tanto quería y cuidaba, pero no pudo sacarse de la cabeza que Kiba y Shino estaban sumamente preocupados por su compañera de equipo. Y él no los culpaba, no imaginaba a alguien tan gentil como Hinata experimentando con personas.
La lluvia se dejó caer, pero la velada fue bien recibida por la pequeña, quien modeló la ropa que Hinata le había comprado. Comieron y bebieron hasta que Mirai-chan cayó agotada de tantas risas y felicidad.
— Creo que es hora de ir a dormir — Dijo Ino mientras daba un largo bostezo.— Fue una gran fiesta, Kurenai.
La mujer sonrió.
— Fue gracias a ustedes, no saben cuánto se los agradezco. — Los ojos de la mujer se humedecieron.— Ustedes siempre están muy atentos de mi y de Mirai-chan.
— No es nada, las apreciamos mucho.— Dijo Chouji con alegría. — Fue una lastima que Hinata-chan no pudiera regresar.
La mujer desvió la mirada, aquello hizo sospechar al Nara de que algo estaba ocurriendo. Todos los miembros del equipo ocho estaban actuando raro cuando se trataba de Hinata.
— Nosotros también ya nos vamos — Dijo kiba.
— Descanse — Shino abrió la puerta.
Cuando los cinco estuvieron fuera de la casa, cada equipo tomó una dirección distinta para llegar a su hogar, pero Shikamaru decidió seguir a los ex-alumnos de Kurenai.
— Olvidé decirle algo a Kurenai, regresaré a casa solo — Le dijo a sus amigos.
— De acuerdo, nos vemos — Ino se llevó a Chouji a rastras para que la llevara a su casa.
Shikamaru ocultó su presencia y comenzó a seguir a los dos chicos, quienes se detuvieron.
— Esta noche me toca a mí — Comentó Kiba, quien fue secundado por un animado Akamaru.
— Pero tu mañana sales de misión.
— Y tú tienes clases mañana.
Shino alzó una mano.
— Pero no es lo mismo dormitar en la sala de profesores que en una misión.
Kiba frunció el ceño y terminó aceptando a regañadientes.
— Bien, pero más te vale avisarme mañana cómo se encontraba. — Y se marchó junto al can blanco.
Shino caminó en dirección a la torre del Hokage, cuando de pronto un par de insectos voladores se posaron en su mano.
— No tarda en salir — Dijo para sí mismo, pero Shikamaru lo alcanzó a escuchar.
El Aburame se sentó en una banca que estaba cerca de la torre. Shikamaru lo observó y se sintió tonto por estar en la copa de un árbol escondido. Por lo menos la luna llena de esa noche era un espectáculo hermoso.
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A la media noche, Shikamaru sintió que Shino se movía de su lugar y al mirar observó a una Hinata salir de la torre. Iba con los hombros decaídos y el cabello cubría su rostro por completo.
— Shino-kun — Murmuró ella de manera seca. — De verdad no es necesario que hagan esto.
— Los colegas siempre se apoyan mutuamente. — Fue lo único que dijo el chico antes de empezar a caminar.
Ella lo siguió en silencio total, pero lo que más desconcertó al chico fue que no tomaron el camino a los territorios Hyuuga, sino que llegaron a un edificio con muchos departamentos en la zona centro de la aldea.
Cuando llegaron, Hinata sacó una llave y abrió el departamento, al cual entraron los dos.
El moreno sintió que el corazón le dio un vuelco. Que supiera en ese lugar no vivía ninguno de los dos. Esperó un rato y al no salir el Aburame, decidió dar un vistazo de más cerca.
— Ellos dos no podrían estar haciendo eso... ¿No? — Pensó mientras llegaba de un salto al techo y se pegaba con chakra para no caer y poder llegar hasta una de las ventanas del lugar.
De un salto llegó al balcón del departamento donde los vio entrar. La gran ventana del balcón tenía una cortina de tela blanca un poco traslúcida, pero a pesar de ello solo alcanzaba a ver sombras, pues las luces estaban completamente apagadas.
Se movió a otra ventana, la cual también tenía una cortina azul, pero estaba entreabierta y el viento mecía la tela y le permitió constatar esa era la ventana del cuarto principal del departamento. Continuó observando y pudo ver la chamarra lila que Hinata siempre usaba, tirada en el piso, así como sus sandalias.
Entonces se abrió la puerta del baño y los vio salir juntos. Se quedó quieto esperando que nadie lo viera desde abajo.
— ¿Mejor? — Escuchó que preguntaba Shino.
— E-eso creo. — La voz de ella sonaba cansada.
— No deberías exigirte tanto, aún tienes tiempo.
— Lo sé, es solo que...
— No tienes que probarle nada a nadie, ni a nosotros ni a tu clan. Kurenai-sensei, Kiba, Akamaru y yo estamos preocupados por ti.
— Lo siento...
Shino suspiró.
— ¿Quieres que me quede?
— No es necesario...
Se quedaron en silencio unos momentos.
— ¿Cómo te fue?
— Fue... — Ella parecía no estar segura de qué decir — No creí que doliera tanto... gritaban demasiado... yo...
— Somos ninjas, Hinata. Hemos matado a otros shinobis, ¿Por qué no lo ves como una misión más?
— Lo sé, pero no puedo... es como si yo los torturara...
Volvieron a sumirse en silencio. Shikamaru suponía que Shino estaba buscando las palabras adecuadas.
— Eres más fuerte de lo que crees. Tu hermana tiene suerte de tenerte consigo.
— Gracias, Shino-kun.
— Es hora de que duermas — Escuchó el roce de ropas y el chirrido de la cama. — Puedo venir antes de las clases para ver cómo sigues...
— No es necesario, pero te lo agradezco mucho Shino-kun.
— No te levantes y duerme, nos vemos. — Y escuchó sus pasos alejarse.
Shikamaru pensó en ir de regreso a su casa, pero solo atinó a subir al techo del edificio. Realmente la luna se veía magnífica esa noche. Y entonces se preguntó qué estaría haciendo Temari esa noche y si estaría viendo la misma luna que él.
"Probablemente, es una mujer problemática" Pensó mientras un soplo de viento lo acarició.
Shikamaru trataba siempre de ser práctico y tomar las mejores decisiones posibles tanto en el campo de batalla como en su vida privada, pero también era un adolescente de 19 años que había perdido a sus padres y al parecer también a la mujer que amaba. Se sentía abandonado y por más que la razón le dijera que tenía a sus amigos y que solo era cuestión de tiempo para que se sintiera mejor, era un adolescente que solo quería amar y ser amado. Quería ser un poco egoísta, aunque fuera problemático.
Fue con ese impulso propio de la juventud que se animó a llegar hasta la ventana de la chica y tocar un par de veces.
Ella se acercó a la ventana y sus ojos abiertos por la visita tan inusual lo hicieron sonreír.
— Shikamaru-kun... — Estaba demasiado sorprendida. — ¿Q-qué haces aquí?
— Esperaba verte en la pequeña fiesta de Mirai-chan. — Eso era verdad.
— No... me refiero a éste lugar — Dijo con su suave voz.
— Bueno, no tenía sueño y salí a dar un pequeño paseo... ¿Puedo pasar? — Le sonrió.
Las mejillas de ella se sonrojaron y asintió mientras retrocedía para dejarlo pasar. Una vez dentro, pudo ver con mayor detalle el sitio. El lugar era muy sobrio y realmente parecía que vivía sola.
— ¿Ya no estás viviendo en tu clan?
— Es solo una medida temporal. Debido a que estoy trabajando hasta tarde, padre consideró más adecuado que viviera en el centro de la aldea, además de que así no molesto a nadie en la mansión llegando a deshoras. Aunque sigo con mis actividades dentro del clan en las mañanas.
— Entiendo... — Se sentó en la cama. — Tienes una cara horrible... — El sonrojo de ella se incrementó pero por vergüenza y él lo notó. — No... lo que yo quería decir es que estás muy ojerosa.
El sonrojo en la cara de ella fue disminuyendo lentamente para dar paso a una expresión cansada.
— No me acostumbro a sellar a personas — Suspiró con pesadez. — Los lastimo demasiado y eso hace que mi pulso falle.
— Los sujetos de hoy cometieron crímenes espantosos, no creo que merezcan tu compasión, Hinata.
— De cualquier forma, no quisiera ver las mismas expresiones de dolor en los niños del Bouke a los que seguramente tendré que sellar...
Shikamaru tocó brevemente la cama para invitarla a sentarse con él.
— Deberías descansar mejor, nadie logra hacer bien las cosas a la primera.
— No tengo sueño — Murmuró ella mientras se sentaba.
— Yo tampoco — Respondió él. De pronto una idea llegó a su mente. — Ven — Le estiró la mano.
Ella tomó su manos y él la condujo a través de la ventana para llegar al techo del edificio. La noche era fresca y el cielo estaba lleno de miles de estrellas. Ambos se sentaron y contemplaron la inmensa luz de la luna.
— Es hermosa — Murmuró ella mientras cerraba los ojos y dejaba que la luz la tocara.
— Igual que tú. — El viento se encargó de llevar esas palabras hasta sus oídos.
Abrió los ojos sorprendida.
— Ettoo... ¿Q-qué...?
— Solo dije la verdad. — Una sonrisa ladina adornó su rostro.
— P-pero...
— ¿Quieres salir conmigo? Quiero decir, ir a comer o hacer algo más que estar en la cabaña.
El rostro de ella volvió a colorearse.
— P-pero...
— Supongo que es muy sorpresivo para ti. — Dijo mientras acomodaba un mechón del cabello de ella tras su oreja. — Y ojalá digas que sí, han sido unos días muy aburridos.
— Pero... — Hinata quería preguntarle sobre Temari, suponía que las cosas habían salido mal por la manera en que lo encontró esa noche, pero verlo ahí, iluminado con la luz de la luna llena, no le permitió decirlo, pero debía pensar también en su corazón. — ¿Seré una especie de reemplazo? — Preguntó en voz baja.
Él miró a la luna.
— El sol y la luna son astros diferentes, pero tienen características muy particulares que los hace especiales de distintas maneras. Y tú Hinata, eres especial por ti misma. — La miró fijamente. — Quiero decir que podríamos intentar tener algo, ¿Qué opinas?
— Yo... N-no lo sé...
Shikamaru decidió no insistir, pero si era honesto, le interesaba seguir conociendo a la chica que estaba sentada a su lado, quizás era hora de continuar adelante con su vida, pero no tenía que ser precisamente Hinata, quizás podría invitar a salir a alguna chica que conociera en la aldea.
— No te preocupes...
— N-no, supongo que estaría bien ir a comer algo — Las mejillas de ella se sonrojaron.
Él sonrió.
— De acuerdo — Asintió él y ella bajó la mirada un poco avergonzada. Se quedaron en silencio contemplando la luna, hasta que la noche fue volviéndose más fría. — Será mejor que me vaya, mañana hay trabajo.
Se puso de pie y le tendió la mano a ella para ayudarla a levantarse, pero cuando ya estaba de pie, Hinata no soltó su mano. Shikamaru la miró con curiosidad y al ver su rostro sonrojado, supo que ella quería decirle algo y no se atrevía.
— Sh-shikamaru-kun...
— ¿Qué sucede?
— ¿Quisieras...? — Ella cerró fuertemente los ojos y se armó de valor. — ¿Quisieras quedarte conmigo ésta noche?
Aquella pregunta sorprendió al chico, no pensó que ella tomara la iniciativa.
— Suena bien — No soltó su mano y entraron de nuevo a la habitación, donde al no tener ganas de dormir, se entregaron el uno a otro hasta que Morfeo los alcanzó.
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A la mañana siguiente, Hinata despertó poco a poco, se sentía tibia y muy descansada. Pero entonces sintió que algo se movía entre sus pies y de golpe vinieron a su mente los recuerdos de la noche anterior.
— Nunca habíamos amanecido juntos — Pensó mientras se tensaba.
El moreno estaba durmiendo boca abajo con los dos brazos bajo la almohada, pero uno de sus pies estaba entrelazado con los de ella, quien comenzaba a sentir que hiperventilaba. Respiró profundamente. Durante todos sus encuentros en la cabaña, cuando terminaban, ella entraba al baño a cambiarse y él se vestía en el cuarto, después se despedían y cada uno regresaba a sus hogares. ¿Cómo debía comportarse ahora? ¿Debía preparar el desayuno? ¿Se cambiaba en el baño? ¿Le decía que se fuera?
Pero antes de que su mente siguiera maquilando ideas, miró el reloj que colgaba en su pared y el corazón se le detuvo. Era las 10 de la mañana. Los entrenamientos que tenía con los niños del Bouke comenzaban a las 8 de la mañana, iba tarde.
Se levantó de prisa, tomó ropa limpia de su mueble y entró al baño para ducharse deprisa. El movimiento que hizo para salir de la cama despertó al perezoso chico, quien fingió continuar dormido para continuar viéndola correr desnuda de un lado a otro.
Cuando ella cerró la puerta del baño, él aprovechó para vestirse e ir por un poco de agua a la cocina. De pronto notó que había en el suelo junto a la puerta un trozo de pergamino que decía "Vine a ver por qué no llegabas al entrenamiento, no te preocupes, yo daré la clase hoy. Diviértete. Hanabi". Shikamaru sonrió un poco avergonzado, al parecer tenía la aprobación de la hermana menor.
Se sentó en una silla mientras bebía el agua. Ya sabía que las mujeres eran problemáticas, pero siendo honesto parecía que una convivencia con Hinata sería muy pacífica. De pronto la puerta del baño se abrió y dio paso a una apurada Hinata, quien terminaba de desenredar su cabello a la vez que tenía un cepillo de dientes en la boca.
— Podrías llevártelo con un poco más de calma. Tu hermana se hizo cargo de la clase hoy. — Le mostró el pedazo de pergamino. Cuando ella lo leyó, quiso desmayarse. Seguramente su hermana usó su byakugan y la encontró durmiendo junto a otro chakra...
Shikamaru sonrió ante el desmayo de la chica. Supuso que fueron muchas emociones, esperaba no haberla metido en problemas. Aunque fueran parte de clanes muy prestigiosos (más el de ella que el suyo) ya tenían 19 años, suponía que era normal que empezaran a salir con alguien.
Cargó en forma de princesa a la chica, le retiró el cepillo de dientes y la colocó en la cama. Pensó en irse, pero Rokudaime-sama no era el hombre más puntual y él nunca había tenido un retraso, así que supuso que estaría bien que se quedara a esperar a la chica.
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El olor a tocino y pan tostado la despertó. Se levantó de la cama y fue a la cocina para saber qué estaba sucediendo y lo que vio la sorprendió. Shikamaru estaba preparando el desayuno.
— Hola — La saludó cuando la vio parada en la entrada de la cocina. — Tomé algunas cosas para preparar el desayuno. — Ella continuaba muy sorprendida.
— ¿Sabes cocinar?
— Es problemático, pero tuve que aprender, no podía abusar de la comida que me daba Kurenai.
Ella asintió y tomó asiento.
— ¿Te ha molestado que cocinara?
— N-no, solo es raro... — Murmuró. — He pasado mucho tiempo sola, por lo que me parece raro que haya alguien más.
El chico sirvió el desayuno de los dos y comieron en un silencio amigable.
— Bueno, debo ir a casa a cambiarme y luego a la torre. — Sentenció el chico.
— Hai, yo iré a la biblioteca y después a la prisión a ver cómo amanecieron las personas que sellé. — Dijo con pesar.
— ¿Quieres ir a cenar a algún lado? — La expresión de sorpresa de ella le causó un poco de risa, el contraste entre la Hinata de las sábanas y la chica fuera de ellas era increíble para él. — Sigue en pie lo que te dije anoche.
Ella desvió la mirada un poco avergonzada.
— ¿Por qué yo?
Sí, esa era una muy buena y válida pregunta. Se rascó la barbilla antes de responder.
— Supongo que me gustas, mujer. — Esa respuesta jamás se la esperó ella. — De alguna forma estuvimos de manera muy cercana por un año, lo que me ha permitido conocerte un poco y siendo honesto quisiera conocerte un poco más. — Bien, ya lo había dicho.
— ¿Qué hay de Temari-san?
Shikamaru miró a través de la ventana.
— La amo, pero su vida está en Suna y la mía en Konoha, ninguno de los dos va a ceder. — Rascó su nuca, en ese par de meses había llegado a esa conclusión. — Estuvimos un año separados, pero oír de su boca eso, fue difícil.
— Lo siento...
— No, más bien quiero continuar con mi vida, me siento a gusto contigo, Hinata
Ella sonrió.
— A mi también me gusta estaría poder conocer más a Shikamaru-kun.
— Entonces está decidido. — Se puso de pie y llevó su plato al fregadero. — ¿Me avisas cuando te desocupes?
— Hai... — Cuando lo veía marcharse, dijo torpemente — T-ten un buen día.
— Tu también, — Dijo sin voltear mientras se despedía con un movimiento de mano.
Hinata se quedó sola en su departamento. Suspiró. Si era honesta, diría que no le desagradaba la idea de salir con Shikamaru, pero ¿Qué diría su padre cuando se enterara? Sí, ya tenía 19 años pero jamás había salido con nadie para conocerse de manera más personal... Observó el trozo de pergamino que seguía en la mesa, entonces supo que la primer parada que debía hacer era con su hermana.
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Hinata llegó a la mansión Hyuuga y se dirigió inmediatamente al dojo del Bouke.
— Bien, hicieron bien las series de golpe, ahora deben practicar y espero que mañana puedan mostrar algún avance... — Despedía Hanabi a los niños, quienes le hacían una reverencia y comenzaban a dispersarse por el patio de la gran mansión. — No esperaba verte hoy por aquí...
Hanabi sintió la presencia de su hermana llegar hasta su lado.
— Lo siento... — pensó en dar alguna explicación, pero la sonrisa burlona de su hermana la hizo sonrojar.
— No digas nada, solo recuerda tener un reloj despertador a la mano antes de "irte a dormir" — Hizo énfasis en las últimas palabras.
— Hanabi-chan, no digas eso... yo... no... — El sonrojo en el rostro de la mayor fue incrementando a cada segundo. — No es lo que crees...
— Onee-sama, no tienes que dar explicaciones, está bien que hagas tu vida, en realidad estoy contenta de que estés saliendo con el chico Nara, es un vago pero es guapo. — La miró y la invitó a sentarse bajo la sombra de un árbol. — No te preocupes, no le diré a padre.
— Gracias, aún no estoy muy segura si esto vaya a funcionar. — Dijo mientras se sentaba junto a la castaña.
— Pero de cualquier forma deberías darte prisa, no creo que padre ponga muchos peros, se trata de un chico de buena cuna como tú, pero se molestará si se entera por otro lado.
Hinata jugó con sus dedos.
— Pero tampoco quiero precipitarme... — Y su rostro reflejó preocupación, por ello la menor suspiró y posó una mano en el hombro de su hermana.
— Cuentas con mi apoyo, así que no te preocupes.
La mayor sonrió.
— Te lo agradezco, Hanabi-chan
— Pero eso sí — Alzó un dedo — Debe ganarse mi aprobación con muchos regalos, dile que soy una persona bastante exigente...
Y así estuvieron conversando un poco, Hinata agradeció el apoyo de su hermana, tal vez no sería una mala idea salir con Shikamaru.
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Shikamaru iba de camino a su trabajo. ¿Estuvo bien lo que le propuso a Hinata? Supuso que sí, dado que se sentía tranquilo. Por supuesto que aún le dolía pensar en Temari, pero también empezaba a ser problemático todo el tiempo. Su lógica le decía que debía salir y tratar de construir su vida de nuevo, así como también dejar de preocupar a sus amigos."Ino es muy problemática cuando se propone algo" pensó, y es que la rubia se había tomado como un desafío personal el ayudarlo a superar su ruptura amorosa.
Y como si la hubiera invocado con el pensamiento, se encontró con una molesta Ino esperándolo en la puerta de su oficina.
— ¿Dónde estabas? Pasé a tu casa para que llegáramos juntos a la torre y nunca me abriste. — Realmente se veía molesta.
— Lo siento, no pasé la noche en casa.
Los ojos de Ino se abrieron sorprendidos pero luego volvio a fruncir el ceño. Se acercó al chico y comenzó a olfatearlo.
— Donde me entere que has adquirido un nuevo vicio horrible a parte de fumar, te voy a...
— No fui a beber, luego de que me separé de ustedes... — Se rascó la nuca, era problemático. — Bueno, no tengo que darte explicaciones...
Entonces Ino entrecerró los ojos.
— Es hora de que superes lo de Temari, así que irás con Chouji, Sai y conmigo a cenar...
— Lo siento, Ino, ya tengo planes — Llegó hasta la puerta de la oficina y la abrió.
— ¿Jugar Shogi contra ti mismo o ver una película deprimente en casa? — Se burló Ino.
— No, una cita —
Ino abrió la boca sorprendida.
— Ayer te saqué a gritos de tu casa... ¿En que momento...? — Pero entonces recordó que dijo que no pasó la noche en su casa. — ¿Quién es tu cita?
— Me conoces Ino, sabes que no me gusta llamar la atención, así que no hagas un escándalo y no la espantes — Dijo mientras entraba y disfrutaba el rostro confundido de su amiga, tal vez dejaría de ser tan problemática por un tiempo.
— Eres un flojo Shikamaru, pero está bien — Se dio la media vuelta. — Me alegra que por lo menos hayas tenido la iniciativa en esto.
El chico sonrió y observó a su compañera marcharse en dirección al departamento de inteligencia. Ambos habían sido amigos desde la infancia y perdieron a sus padres al mismo tiempo, sin duda alguna ella había llevado de una mejor forma su pérdida y la admiraba por eso.
— Bien, es momento de tener un nuevo comienzo menos problemático.
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El tiempo avanzaba sin detenerse, y los dos mantenían su relación con un bajo perfil, pues si se enteraba toda la aldea y sus respectivos clanes, los obligarían a seguir las reglas de sus clanes y asumir responsabilidades más formales que ninguno de los dos estaba seguro de querer, así que solamente los amigos cercanos de cada uno lo sabía.
Tampoco era como si ambos fueran muy expresivos, por lo que solían guardar sus gestos cariñosos para cuando estaban solos en la cabaña.
Un mes después de comenzar su relación, salieron a cenar en pareja con Ino y Sai a un nuevo restaurante en la nueva zona comercial de Konoha.
— Es increíble cuánto ha crecido la aldea, parece que la paz ha traído mucha prosperidad. — Exclamó Ino mientras tomaban asiento en una mesa.
— Rokudaime ha estado firmando nuevos tratados de comercio, parece que las otras aldeas tampoco se están quedando atrás. — Comentó Shikamaru mientras Hinata tomaba asiento a su lado.
— Yo sigo sorprendido de verlos a ustedes juntos — Sai no pudo contener mucho tiempo su sorpresa cuando Ino le dijo que esos dos estaba saliendo. Hinata se sonrojó ante lo dicho.
— Hacen una linda pareja — Ino sonrió tratando de animar al ambiente.
— ¿Cuanto tiempo llevan saliendo ustedes? — Preguntó Hinata.
— Unas cuantas semanas, lo malo es que Sai ha estado saliendo mucho a misiones — Se quejó la rubia.
— Como la división de Danzou se disolvió, alguien debe encargarse de que sus antiguos subordinados sean de confianza — Shikamaru alzó la mano para llamar al mesero.
— ¿Y por qué no lo haces tú? — Ino lo miró un poco molesta.
— Porque nadie mejor que Sai y el capitán Yamato conocen ese escuadrón, así que se están turnando ellos.
Hinata sonrió al ver el rostro resignado de Ino.
— ¿Y tú cómo vas con los prisioneros? — Preguntó Sai a la peliazul. Él solía guiarla y escoltarla cuando prácticaba en los calabozos de la torre.
Shikamaru sintió como ella se encogía un poco.
— Hokage-sama me ha estado ayudando ya que también sabe un poco de fuuinjutsu, ya lo hago más rápido que antes... — Respondió un poco avergonzada, pero Shikamaru sabía que ella seguía aterrada de estar probando su nuevo sello en personas, por más criminales que fueran.
Ino también notó la incomodidad en la chica, por lo que en cuanto vio al mesero llegar con ellos comenzó a ordenar. Pasaron una noche tranquila a pesar de los comentarios sin filtro de Sai, pero Shikamaru se sentía agradecido con su amiga por la buena recepción que le habían dado a la Hyuuga. Los últimos días su vida había tomado un ritmo constante y tranquilo, lo menos problemático posible.
— Te ves bien para seguir siendo un holgazán — Le dijo Ino mientras salían y detrás de ellos venían Hinata y Sai.
— Mujer, tu te ves más contenta, ¿Pero estás segura que Sai? Es un poco...
— Sin duda es raro pero así lo quiero, aunque aún me falta trabajar muchas cosas con él.
"Pobre Sai" pensó el moreno mientras volteaba en dirección a Hinata y ésta le sonreía.
— En fin, nosotros vamos hacía el otro lado — Tomó de la mano a la peliazul y ella asintió. A esas horas de la noche no había tanta gente en las calles.
— Buenas noches, fue una agradable velada — Dijo Hinata con una breve reverencia.
— Hay que reunirnos de nuevo, pero está vez ustedes traigan a Chouji y yo llevaré a Karui, algo me dice que se gustan pero son indecisos... — Gritó Ino mientras se marchaba con Sai.
Hinata y Shikamaru lamentaron la suerte del Akimichi, pues conociendo a Ino no iba a parar hasta que esos dos comenzaran a salir.
Mientras tanto Ino y Sai continuaban caminando, en dirección a la casa de Ino.
— Fue una maravillosa velada, gracias por todo el día de hoy, Sai — Le dijo Ino cuando llegaron al portal de su casa.
— De nada, preciosa. ¿Te veré mañana?
— Sí, ¿Por qué no? Aprovechemos que ninguno de los dos tiene misiones.
— Bien, pasaré a tu casa por ti. Nos vemos. — Se despidió Sai con la intención de ir a dormir a su casa.
Mientras pasaba a un lado del Ichiraku ramen, escuchó un par de voces muy conocidas por él.
— No pienso acompañarte, es demasiado lejos... tú tampoco deberías ir, tu brazo debe estar en reposo — Decía Sakura mientras regañaba a un rubio ojiazul.
— No es justo, Sakura-chan... ella no puede venir a visitarme... — Se quejaba.
Sakura bufó cansada y cuando alzó la vista, se encontró con su compañero de equipó.
— ¡Sai!
Sakura lo saludó alzando la mano, Naruto lo miró.
— ¡Hey! Hace mucho que no te veíamos... — Saludó Naruto con una gran sonrisa.
— He sido requerido para algunas diligencias.
— ¿Quieres cenar con nosotros? — Sakura señaló un asiento junto a ellos.
— No, gracias, leí en algún lado que no es bueno comer cuando ya se está satisfecho.
— Oh, entonces ya cenaste. — Dijo el rubio mientras le daba un sorbo a su bebida.
— Sí, fui a cenar con Ino, Shikamaru y Hinata. — Acotó el moreno, aún de pie.
— Eso suena a una cita doble — Sakura sonrió tratando de molestar al moreno.
— Pues si lo dices de ese modo... Sí, fue una cita doble.
Sakura abrió los ojos sorprendida.
— ¿Estás saliendo con Hinata? — Preguntó un confundido Naruto.
— No, ella está saliendo con Shikamaru.
— Escuché algún rumor, pero no lo creía... — Murmuró Sakura, entonces miró al rubio, quién de pronto se quedó callado.
— Iré a dormir — Se despidió Sai sin darse cuenta del cambio en la expresión del Uzumaki.
— ¿Naruto...? — Preguntó Sakura al darse cuenta de que el rostro del chico se había descompuesto.
— No es nada — Respondió antes de empujar su plato de ramen para después dejar dinero sobre la barra.— Gracias por la comida, iré a casa.
Sakura también pagó su ramen y fue tras su amigo, era raro en él tener esa actitud, aunque tenía una idea lo que sucedía.
— Yo... nunca le di una respuesta — Dijo con un hilo de voz. Desde que se había encontrado un par de veces a Hinata en la biblioteca, había recordado que tenía un pendiente con ella.
— Eso creo... — Respondió Sakura mientras regresaba su atención al camino.
Se quedaron sin decir nada y continuaron caminando, el rubio acompañó a la chica por un tramo del camino. Sakura se encontraba un poco preocupada por el silencio de parte del chico.
— ¿Qué te preocupa?
— No lo sé. — Fue su confusa respuesta.
— Si tu lo dices... — Sakura vio que habían llegado a la parte del camino donde sus rutas de separaban. — Te veré luego., Naruto...— Pero al no haber respuesta de parte del chico, decidió marcharse.
Pero cuando él se dio cuenta de que su amiga se iba, la alcanzó corriendo.
— ¿Crees que es muy tarde para decirle mis sentimientos? Siento que si no le doy una respuesta a su declaración, no podré iniciar algo con Shion...
Sakura respiró profundo, su amigo sí que era lento pensando.
— Supongo que sería correcto que lo hicieras, pero tal vez ya no sea necesario, ella está saliendo con el flojo de Shikamaru, así que no sé qué sea lo mejor.
El chico cerró los ojos y cruzó los brazos, en su típica pose para pensar.
— Lo haré, mañana la buscaré y le diré que lo siento. De cualquier forma, si ya está saliendo con otra persona, entonces no le dolerán mis palabras, ¿No?
Sakura buscó a la luna en lo alto del cielo en busca de una respuesta acertada, pero cuando se trataba de sentimientos, todo era muy confuso, ella por experiencia propia lo sabía.
— Sólo no seas un idiota.
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Al día siguiente, Hinata estaba terminando el entrenamiento con los niños de su clan, cuando de pronto un guardia le informó que el joven Uzumaki la buscaba.
Arrugó el ceño y con el corazón un poco acelerado fue a su encuentro.
— ¡Yo, Hinata-chan! — Saludó a la chica.
— Buenas tardes, Naruto-kun — Contestó un poco nerviosa, no tenía ni idea de por qué estaría ahí el rubio.
— ¿Tienes tiempo?
— Hai, tengo un par de horas antes de ir a la torre. — Dijo un poco insegura. — ¿Requieres que te ayude con alguna lectura?
— No, jeje — Rió un poco apenado, — En realidad vine a verte porque hay algo que quiero decirte.
Hinata abrió los ojos sorprendida.
— V-vamos al jardín... — Fue lo único que se le ocurrió decir.
— Esto será rápido. — Dijo Naruto cuando llegaron al lugar indicado.
Hinata no entendía nada, pero ahora estaba saliendo con Shikamaru, lo que implicaba que debía negarse a cualquier cosa que le dijera el rubio, ¿No?
— T-te escucho.
— Lo siento — E hizo una gran reverencia. — Agradezco que estuvieras al pendiente de mi en dos ocasiones importantes, donde tu apoyo fue fundamental para mi. — Hinata cubrió su boca con una de sus manos. — Me sentí realmente mal cuando estuviste a punto de morir cuando me enfrenté con Pain y después sucedió lo de Neji...— Ambos se quedaron en silencio, aquel momento seguía siendo muy doloroso para los dos. — Yo quisiera poder compensarte tu ayuda, pero no puedo aceptar tus sentimientos.
— N-no tienes que compensar n-nada, N-naruto-kun — Trató de calmarse para dejar de tartamudear. — Lo hice porque quise y me alegra haber podido ser de ayuda — Le hizo una pequeña reverencia. — Y no te preocupes por nada.
Naruto sonrió zorrunamente y se sintió libre de un peso.
— Muchas gracias, Hinata-chan — Saltó de alegría. — Aunque debes pensar que soy uno tonto por haberme tardado mucho tiempo, ¿No es así?
Ella bajó su mano y esbozó una ligera sonrisa.
— No es así, es parte de la personalidad de Naruto-kun.
— Además me alegra que no me esperaras, supe que hay algo entre tú y el vago de Shikamaru — Se acercó para darle un pequeño codazo a la chica.
El rostro de ella se sonrojó.
— Hai, pero por favor, no digas nada, Naruto-kun, las cosas se complicarían si nuestros clanes se enteran.
— No te preocupes, pero avísame si te hace algo y seré el segundo en golpearlo — Se rió de su mal chiste — O por lo menos golpearé lo que Kiba me deje.
Hinata rió levemente.
— Me alegro mucho de haber hablado contigo, de verdad fue un lastre tener este pendiente encima por tanto tiempo, así que en cuento me den el alta del hospital por lo de mi brazo, iré por la chica que me gusta y le pediré que se venga a vivir en Konoha.
— Espero que sea pronto — Se mordió el labio para no decir más. — Mmm... Naruto-kun, recordé que tengo un pendiente antes de ir a la torre, ¿Te molesta si...?
— No, para nada — Exclamó el chico contento de cómo habían resultado las cosas.
— Bien, nos vemos luego — Se despidió y se internó en la mansión principal, mientras un contento rubio era escoltado a la salida.
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Ese mismo día, pero en la tarde, Kakashi regresó antes de lo planeado a su oficina y una venita le saltó en la frente al encontrar a Shikamaru dormido en su silla.
— ¿No podrías dormir en un lugar más discreto? — Preguntó mientras lo golpeaba con un pergamino y lo despertaba.
— Lo siento, anoche me desvelé leyendo los nuevos términos de compra de la nueva presa. — Consultó el reloj que estaba en la pared. — ¿Usted por qué regresó tan temprano? ¿No tenía sesión de fuuinjutsu con Hinata?
— Sí, "tenía" — Quitó al chico de la silla y se sentó. — Pero no llegó, me preocupé y le mandé un pergamino, a lo que ella respondió que no se sentía bien pero que vendría mañana. En mi opinión se está exigiendo demasiado y su cuerpo ya lo debe resentir.
Shikamaru se estiró pero le extrañó que la chica no se sintiera bien, el día de ayer no se veía enferma o algo por el estilo.
— Supongo que podría ir a verla más tarde — Pensó mientras tomaba unos pergaminos.
De pronto la puerta se abrió y apareció un radiante Naruto con un papel en alto.
— Tsunade-obaasan me ha dicho que oficialmente mi brazo está listo para comenzar a entrenar.
— Esa es una buena noticia, Naruto — Señaló Kakashi sin mirarlo y entretenido leyendo unos papeles.
— Lo sé, hoy fue un gran día.
— Me alegro, aunque ¿Eso significa que volverás a tomar misiones? — Preguntó Shikamaru mientras le daba una palmada en la espalda.
— Sí, ya me estaba muriendo por estar tanto tiempo en la biblioteca leyendo...
— Aún te quedan muchas cosas que estudiar, Naruto... — Kakashi seguía en lo suyo y no perdió la oportunidad de bajarle un poco la moral al rubio, quien al ver a su lado a Shikamaru, su sonrisa regresó.
— Ah y por cierto, Shikamaru, ya no tienes que preocuparte por nada. — El blanco de sus dientes casi cegó el moreno.
— ¿Por qué? ¿También ayudarás con las cosas de la oficina?
— No, — Puso ambas manos en los hombros del chico, su cercanía puso nervioso al Nara — Porque hablé con Hinata-chan y ella lo tomó muy bien, por lo que supongo que realmente le gustas, amigo.
— ¿De qué hablas?
— Pues yo antes le gustaba a Hinata-chan, pero rechacé sus sentimientos y le dije que pronto iré por Shion para que viva en Konoha. Así que no seré un problema entre ustedes. — Y alzó sus cejas para remarcar lo dicho.
Mientras Shikamaru procesaba sus palabras, Kakashi se abrió paso entre los dos chicos, separándolos para alivio del moreno, para así llegar a un estante y tomar un libro.
— Eso explica todo. — Comenzó a hojear el libro de contabilidad. — Por eso Hinata-chan no llegó a su práctica hoy. — Dijo como quien habla del clima.
Entonces todo cobró sentido para Shikamaru.
— Tsk, espero que hayas tenido un poco de tacto, Naruto — Dijo un poco molesto, ahora que lo pensaba, había olvidado que su actual novia pasó muchos años enamorada del rubio, tal vez ella necesitaba su apoyo ahora que éste había rechazado sus sentimientos, aunque no estaba seguro de qué sentía actualmente ella hacia su amor de infancia, pero sería ingenuo pensar que en un mes lo había olvidado.
"Creo que los dos tenemos el corazón roto" Pensó mientras miraba al Hokage.
— ¿Puedo tomarme el resto de la tarde?
— Me ahorraste el trabajo de leer ese horrible tratado, así que ve y saluda de mi parte a Hinata-chan, le dices que mañana la espero.
— Tsk, ¿Por qué cree que voy a verla?
Kakashi alzó su mirada de los papeles y sonrió.
— Aún te falta crecer un poco más, Shika-kun — Kakashi dijo en forma de burla.
El chico rodó los ojos y procedió a ir a su oficina para recoger sus cosas e ir a ver a Hinata.
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Estaba parado fuera de la mansión Hyuuga sin decidirse si tocar o no la puerta cuando una presencia llegó a su lado.
— ¿Qué haces aquí? — Preguntó Hanabi al shinobi.
— Yo... — Tal vez Kakashi tenía razón y le faltaba madurar un poco más, la verdad en ese momento no sabía cómo tratar con la niña. Supuso que debía ser honesto, Hinata le dijo que ella estaba al tanto de su relación. — Venía a ver a Hinata, pero no sabía si era correcto tocar.
— Es correcto tocar, el problema es que entonces padre sabrá de tu visita y hará preguntas.
— No deseo causarle problemas a Hinata...
— ¿O tal vez no deseas problemas para ti? — Preguntó la pequeña, quizás tenía razón, pero eso no quitaba que estuviera preocupado por la mayor.
— Hinata es una persona muy preciada para mi, si es necesario que toque la puerta, lo haré.
Hanabi sonrió.
— Bien, aunque creo que es muy pronto para que pases por la puerta, el día que puedas decir que Hinata-oneesan es la mujer que amas, yo misma te abriré la puerta — Hanabi retrocedió unos pasos. — Le diré que estás buscándola, aléjate un poco de la mansión para que no los descubran, ella te encontrará con su byakugan.
— De acuerdo, — Dijo un poco apenado. — Supongo que debo decir gracias...
— Olvídalo, solo sé bueno, el idiota de Naruto fue... él mismo, nunca piensa sus palabras. — Dijo Hanabi alzando los hombros y después de ese gesto, desapareció.
Shikamaru procedió a hacer lo que le indicó la joven y se dirigió a un claro en el bosque Nara, tenía una idea de cómo animar a la chica.
Un rato después apareció Hinata corriendo.
— Siento la demora. — Dijo mientras recuperaba el aire.
— No te preocupes, me dio tiempo de traer esto — Le mostró un cesto de mimbre.
— ¿Un picnic?
— Algo así, pero no para nosotros.
Hinata lo miró confundida, entonces el chico sonrió.
— Dame tu mano. — Ella accedió y él sacó algo de la canasta y lo colocó en la mano extendida de ella. Eran raíces de distintas hierbas, había tallos de trigo, bellotas y bayas.
— ¿Bayas y hierbas?
El muchacho sonrió de lado.
— Mi ancestros eran parte de una tribu que protegía a grandes territorios, lugares donde solían abundar los ciervos. Nuestro deber era protegerlos y de alguna forma, gracias a nuestro jutsu de sombras, terminamos como un clan ninja. Pero nunca nos olvidamos de nuestro primer propósito y cuando mi clan se unió a Konoha hace muchos años, pidieron estar en la zona donde viven estos animales.
— ¿Entonces el bosque Nara es un santuario para los ciervos?
— Así es, por eso el acceso es restringido a miembros del clan.
Shikamaru tomó otro poco de lo que traía consigo y silvó. Ambos jóvenes se quedaron en silencio cuando de pronto unas pisadas se escucharon cerca.
Hinata miró a su alrededor y vio a un grupo de cuatro ciervas con dos cervatillos asomarse entre la maleza. Le regresó una mirada sorprendida a Shikamaru, quien le indicó que caminaran en silencio.
Una vez que estuvieron cerca de los animales, Shikamaru dio un paso y fue regando el alimento de los ciervos para que se acercaran. Poco a poco los animales fueron adquiriendo confianza y se fueron acercando lentamente.
— Toma pequeño — Dijo Hinata mientras alimentaba a un cervatillo.
— Pequeña, — Señaló su lomo — Sus manchas la delatan.
Ella sonrió y él se sintió aliviado. Desde que ella llegó se percató de sus ojos hinchados por el llanto, pero era torpe con las palabras así que ideó un plan para animarla.
— Oh... realmente los conoces bien — Exclamó ella.
— Todas son ciervas, menos el otro cervatillo. — Lo señaló. — Los machos suelen ser solitarios, por lo que es más difícil y peligroso encontrarlos.
— Son hermosas — Murmuró Hinata mientras veía como una cierva golpeaba ligeramente con la cabeza la canasta que sostenía el chico, quien le hizo caso y sacó más comida que regó por el suelo.
— Son animales muy pacíficos siempre que no estén en celo — Acarició a la cervatilla. — ¿Sabías que los ciervos eran venerados como dioses protectores por el sintoísmo?
— No lo sabía... — Murmuró mientras acariciaba el lomo de una cierva. — Tu clan tiene una misión sagrada entonces, proteger a los dioses que nos protegen al resto.
— Nunca lo había visto de esa manera. — Se rascó la nuca. — Supongo, aunque suena problemático.
Ella rió un poco.
— Gracias, Shikamaru... — Murmuró ella en voz baja.
— No hay de qué, has sido muy paciente conmigo.
Ella dejó caer al suelo las bayas que tenía en las manos y se acercó al chico, quien estaba acariciando la cabeza de otra cierva, fue entonces que Hinata se armó de valor y depositó un beso en su mejilla.
— Me dolió lo que sucedió hoy, pero estoy segura de que Shikamaru-kun me gusta mucho y es un buen hombre.
El se sonrojó ligeramente y desvió la vista.
— Entonces, ¿Querrías ser mi novia? Bueno, oficialmente... — Estaba tan nervioso que no se dio cuenta de que traía comida en sus manos cuando intentó rascar su nuca avergonzado, así fue que una cierva aprovechó la altura del chico para acercarse y comer las raices que quedaron en su ropa. — Oi...
Hinata rió al ver al chico tratando de alejarse de la cierva, quien quería seguir comiendo de su ropa.
— Sí quiero, quiero empezar algo nuevo contigo.
Shikamaru sonrió.
— Que así sea.
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Continuará.
¡Gracias por leer!
Hinata y Shikamaru tienen 19 años aquí.
Aquí tenemos el nuevo capítulo y quisiera dejarles unas notas para que no me maten en el futuro xD
Éste fic está diseñado para desarrollarse en 10 capítulos (No es un Long-fic como Cautivos o One last thing [Team 8]), y son cinco capítulos para cada arco, por lo que en el próximo capítulo tendremos la introducción al primer desenlace. Espero que sigan leyendo y les guste, a mi en lo personal me encantó la historia completa de éste fic, pero ahora que está siendo publicada me han entrado nervios sobre si les gustará, ojalá puedan acompañarme hasta el final y decirme que piensan.
Es necesario reconocer el tiempo y esfuerzo que le ha dedicado Nakasu Malakiel a leer y corregir éste capítulo. ¡Muchas gracias!
Quiero agradecer a todos los que han dejado un review, los que siguen la historia y los que la han marcado como favorita, de verdad se los agradezco mucho.
¿Un review? Pueden decir si les gustó o no, quejas, sugerencias, reclamaciones, maldiciones imperdonables o flores, todo se acepta siempre y cuando sea con respeto :)
Un último anuncio.
Agradezco a todos los que me siguen en mi página de Facebook Tamashitsumo, por lo que en agradecimiento a todos voy a hacer un concurso cuando lleguemos a los 100 seguidores (van 70). Aún debo pensar en los premios (se vale obligarme a continuar un fic (cofcofElÚltimoVínculocof)) o podrían ser One-shots o alguna historia que quieran ver en un fic.
¡Así que los invito a dar Like y participar!
Miércoles 19 de julio del 2017
