Disclaimer: Naruto le pertenece a Masashi Kishimoto. Di no al plagio.

Advertencia: Capítulo apto para todas las edades pero no para corazones frágiles porque hay mucho drama jajaja


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Parte 5 de 10

Decisiones precipitadas.

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Lo había logrado, todos los años de estudio y pruebas que le revolvieron el estómago más de una vez habían conseguido que creara un nuevo sello, que según Rokudaime Hokage podría aplicarse a cualquier persona con un doujutsu ocular. Por fin podrían poner fin a los resentimientos que habían dentro del clan Hyuuga. Ya habían pasado algunos días pero seguía muy contenta con el resultado.

Aquella mañana Hinata se encontraba dejando flores sobre la tumba de su amado primo y de su madre, mientras les contaba lo bien que le había ido a ella y Hanabi, así como la esperanza que el sello significaba para ella y toda su familia.

— Pero esto no lo hubiera logrado sin ustedes, los extraño tanto... —Les decía cuando de pronto un ave de invocación se posó a su lado.

Hinata vio que había un pequeño pergamino en la pata del animal, por lo que lo desató y el ave desapareció en un breve 'PUFF'.

Abrió el mensaje usando una pequeña cantidad de chakra y encontró la letra de Shikamaru diciéndole que llegaría esa noche a la aldea y que deseaba verla, seguramente quería que fueran al festival del Tanabata juntos como los años anteriores y hablar de aquello que mencionó antes de salir de viaje.

La chica se sonrojó y devolvió la mirada a sus acompañantes espirituales.

— Parece que Shikamaru-kun logró llegar a tiempo.

Su sonrojo se acrecentó y apretó sus puños para animarse a decir lo que venía rondando en su mente.

— Padre sabe que estoy saliendo con alguien que no es del clan, pero me ha dicho que ya será posible para los Hyuugas salir y vivir fuera del clan gracias al sello, porque no estarán en peligro los secretos del Byakugan... Dijo padre que el sello solo se activaría si hay peligro en la aldea. Además el consejo tampoco se opone...

Acomodó un mechón de cabello tras su oreja.

— Si las cosas salen bien con Shikamaru-kun, probablemente podamos vivir juntos... — Murmuró pensando en las indirectas que el moreno le había dado últimamente, quizás él estaba pensando en esa posibilidad. — Estoy segura de que te agradaría mucho él, madre, es un buen chico. Parece estar siempre aburrido pero es muy observador e inteligente, ahora se está preparando para ser el consejero de Hokage. — Dijo con orgullo.

Miró la tumba de Neji.

— Una vez me dijiste que lo respetabas como colega shinobi, y además él me trata muy bien... Soy muy feliz onii-san.

Contempló en silencio cómo el viento mecía las flores y la brisa la abrazaba susurrando palabras amorosas de sus dos seres queridos fallecidos.

— Estoy esforzándome mucho para que todo salga bien, creo que es hora de irme. — Se puso de pie y les dedicó una última sonrisa. — Los amo...

Caminó tranquilamente de regreso a la mansión, tomó una ducha y dedicó el resto de la tarde a vestirse con esmero un sencillo pero hermoso Kimono verde, pues esa noche era el festival del Tanabata.

Cuando el cielo naranja comenzó a desaparecer y las estrellas se dibujaron en el infinito cielo, Hinata caminaba con su corazón latiendo emocionado. Él se había marchado desde hace casi dos meses a una misión de la alianza shinobi, por lo que le contaría con más detalles el éxito que fue el sello y quizás, si las cosas iban bien, ella podría tomar la iniciativa sobre vivir juntos, es más, llevaba entre sus manos un pequeño pedazo de papel con su deseo escrito.

Sonrió ante la idea, quizás sería difícil decírselo a su padre, pero valía la pena si se trataba de Shikamaru.

Continuaba caminando cuando de pronto vio a lo lejos a Kakashi y una par de guardias ir en dirección a la torre del Hokage, por lo que eso significaba que Shikamaru ya se encontraba en la aldea. Activó su doujutsu y lo encontró despidiéndose de Naruto en la entrada de la aldea. Con su corazón latiendo se dirigió en su dirección, no podía esperar a estar a su lado y decirle cuánto lo extrañó.

El tiempo se le hizo eterno, pero se encontró con el chico a la mitad del camino. Y fue entonces, cuando él desvió la vista, fue la primera señal de que había algo mal.

— Iba a buscarte a tu casa.

— Pensé que iríamos al festival — Fue la respuesta de ella, quien aún continuaba a un par de metros de él.

El Byakugan no solo servía como una herramienta de pelea, también le proporcionaba a sus usuarios la habilidad de poder ver más allá de lo obvio. Por ello fue que pudo leer fácilmente el lenguaje no verbal de Shikamaru y se dio cuenta de que él no estaba cómodo en esos momentos, así que se sintió una verdadera torpe por haber supuesto que él quería verla para eso.

— Creo que no vengo en las mejores condiciones para pasear.

Y era cierto, venía tan sucio y cansado como siempre llegaban los ninjas de viajes largos.

— Lo siento... — Fue lo único que se le ocurrió decir. Estuvo tan contenta de verlo que no reparó en ninguna de esas cosas. — Q-quizás lo mejor sería que nos viéramos luego...

— Hay algo que necesitamos hablar ahora.— Dijo el chico de manera seca. Automáticamente ella descartó que hubieran buenas noticias en ese momento, las actitud de él era muy sombría y eso solo pasaba cuando una situación lo sobrepasaba.

En el tiempo que llevaban saliendo juntos aprendió a conocerlo y a saber el significado de cada uno de sus gestos, y sumando el byakugan, sabía que algo malo iba a ocurrir.

Caminaron en silencio hasta el puente del río Naka, pues se encontraba vacío, pues la gente no iría sino hasta la hora de los fuegos artificiales. Una vez lejos de las personas que estaban abarrotando las calles celebrando el reencuentro de los dos amantes de la leyenda, Shikamaru se recargó en el barandal del puente y la miró de reojo.

— ¿Qué tal te fue en la prueba final del sello? — Preguntó sacándola de sus cavilaciones y robándole una pequeña sonrisa.

— Bien, — Lo imitó recargándose en el mismo barandal a un lado suyo. — Fue un completo éxito, la próxima semana empezaré a enseñar a un par de personas el procedimiento para que me ayuden a sellar, solo queda que el consejo decida si se aplicará el sello a solo a la rama secundaria o si a todos los comerciantes o ninjas del clan.

— Parece que están cambiando las cosas en tu clan. — Una breve pausa mientras observaba las luces del festival en el horizonte. — Lo lograste.

— No lo hubiera conseguido sin tu ayuda, te lo agradezco mucho, Shikamaru-kun — Hizo una pequeña reverencia. Él chasqueó la lengua y ella decidió preguntar qué sucedía. — ¿Pasó algo en la misión...?

— Creo que debemos terminar.

Ella abrió los ojos con sorpresa.

— ¿Qué? — Tal vez había escuchado mal... No, mentira, lo escuchó bien pero al preguntar, deseó con todo su corazón que cambiara de opinión.

— Hinata, quiero terminar nuestra relación. — Pero no cambió de opinión.

— ¿Por qué?

La mente de ella se alentó de repente, de todas las cosas que pudieran haber pasado esa noche, jamás imaginó que él fuera a terminar con su relación, no sabía cómo proceder.

— Creo que esto no está funcionando, estuve pensando en lo que quiero para mi vida y me di cuenta de que soy muy flojo y apenas puedo con mis responsabilidades, será más problemático si nosotros como miembros de distintos clanes nos juntamos, probablemente mi consejo se oponga y tu no debes de andar lidiando con esos problemas. Tendrás suficiente trabajo como consejera de tu hermana...

— No entiendo de qué hablas...

— Te quiero mucho, Hinata, pero quizá esto no vaya a funcionar y no quiero hacerte perder más tiempo. — Se sentía un bastardo al decir eso. Su brillante mente había decidido abandonarlo.

— ¿Perder tiempo? — No podía creer en las palabras que él decía. — ¿Qué te hizo pensar así? Creí que íbamos bien...

— Me gustas Hinata, pero después de todo éste tiempo juntos seguimos en distintas sintonías. Solo míranos

Esa aseveración la molestó.

— Estás diciendo puras excusas, Shikamaru-kun — Frunció el ceño.

— Es cierto, en realidad no estoy seguro de querer enfrentar a tu padre y a tu clan, sería muy problemático. — Shikamaru no se sintió capaz de verla a los ojos.— ¿Podemos solo dejarlo así? — Tan práctico con siempre.

Ella se alejó un par de pasos de él.

— De acuerdo. — Dio la media vuelta dispuesta a marcharse cuando él la detuvo sujetándola del brazo.

— Lo siento, Hinata... soy un estúpido... — Iba a decir más cosas pero el estremecimiento en los hombros de ella le indicó que estaba sollozando.

— Solo fue un juego para ti, ¿Verdad? Supongo que debí saberlo cuando dijiste que irías a Suna...

No. Cada momento juntos fue real para él, quizás desde su primer encuentro físico. Pero si se lo confesaba, haría las cosas más difíciles, habrían más preguntas para su repentina decisión.

— Un reemplazo temporal... — Sollozó ella al no recibir una respuesta de su parte.

No.

Ella era Hinata y era importante para él, lo hacía ser una mejor persona... pero Temari era el amor de su vida.

Y antes de que consiguiera decir algo, por que necesitaba con urgencia tirarse al suelo y pedir su perdón, ella se soltó de su agarre y marchó corriendo aún cuando usaba esas molestas sandalias de madera y un Kimono formal, dejándolo con un sabor amargo que se alojó en la boca del moreno.

La suave brisa de la noche, no hizo más que arrastrar a sus pies un trozo de pergamino, lo tomó al ver que se había desprendido de la chica.

"Deseo que Shikamaru-kun y yo podamos ser muy felices". Aquello le caló aún más y arrugó la hoja con su puño.

De verdad quería a Hinata, y siempre que estuvo con ella no había lugar para nadie más en su mente, lo juraba. Pero ahora que Temari viviría en Konoha, quería una oportunidad para estar con ella, para cerciorarse de que ella fuera la persona que el destino había puesto para él. Y estaba dispuesto a perder a Hinata con tal de averiguar si lo suyo con Temari funcionaba.

Ella era una parte de su pasado, había conocido a sus padres y sin duda Temari les había agradado, así que por ese lado sentía que hacía lo correcto, pero por otro lado... Tal vez, si nunca hubiera conocido a Temari, probablemente Hinata hubiera sido su mejor amiga y pareja por el resto de su vida. Quizás desde antes la hubiera notado. Seguro su madre la hubiera amado y su padre lo hubiera aconsejado. Y él al ser el líder de su clan, hubiera podido estar con ella sin problemas ni pretextos.

Pero el hubiera no existe.

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Dos semanas eternas semanas habían pasado desde la noche del Tanabata y aunque Hinata no había dicho nada, para Hanabi era claro el por qué su hermana mayor no había salido en todo ese tiempo del complejo Hyuuga.

Las misiones ninjas eran escasas por el momento de paz que se vivía en el mundo ninja, por lo que su hermana mayor solía salir para encontrarse con sus camaradas, hacer compras o pasear con el vago de Nara que tenía por novio. Era de conocimiento para todos en la aldea que los dos primogénitos estaban saliendo a pesar de que ninguno de los dos era muy efusivo o demostrara afecto en público.

Pero ahora Hinata se dedicaba exclusivamente a leer pergaminos del clan y hasta había buscado a otra persona para que continuara con sus lecciones a los niños Hyuuga. Cuando le preguntó por qué lo había dicho, le respondió que deseaba dedicarse por completo a prepararse para ser su consejera ahora que la habían nombrado la líder oficial y Hiashi Hyuuga había aprobado esa decisión con sumo agrado, por lo que la menor no pudo seguir cuestionando a su hermana.

— Onee-san — Hanabi llevaba una bandeja con té y rollos de canela al estudio donde leía Hinata.

— Gracias, te lo agradezco mucho.

Hanabi miró el pergamino donde tomaba notas y se percató de que las manos de su hermana estaban manchadas de tinta de tanto tiempo estar escribiendo.

— ¿Y si te tomas un descanso? — Su piel pálida le dijo que quizás hace varios días no había salido a tomar el sol.

— Estoy bien, en realidad tomé un descanso hace un rato.

Sonrió para tratar de tranquilizar a la más joven, quien solo atinó a dejar escapar un sonoro suspiro.

— No te ves muy bien que digamos, — Suponía que debía tomar la iniciativa si quería que Hinata le dijera lo que sucedía. — Y no has salido a ver al vago de Shikamaru, ¿Sucedió algo?

Hinata desvió la vista y dejó la pluma con la que escribía a un lado de los pergaminos.

— Hemos terminado — Fue la simple respuesta de la chica mientras acomodaba un mechón de su cabello.

A pesar de que Hanabi ya había sospechado eso, no creyó que Hinata lo fuera a decir de manera tan tranquila.

— ¿Estás bien?

— Es... es bastante doloroso... — Miró sus manos y talló la pintura sin lograr quitarla. — Pero estoy bien, no es la primera vez que algo así se acaba.

La castaña comprendió que se refería a cuando su hermana aceptó que Naruto jamás la correspondería.

— ¿Por eso dejaste de dar clases?

— En realidad eso ha sido porque no me he sentido muy bien que digamos... Además ser parte del consejo del clan va a necesitar todo mi tiempo. — Tomó la taza de té que le había llevado su hermana. No olía muy bien que digamos pero no quería rechazar el aperitivo.

— Aún así, ese chico es un idiota mira que dejarte ir...— Hinata sonrió al escuchar a su hermana. — ¿Pero segura que estás bien? No quiero que por su culpa te la vivas encerrada en éste lugar.

— No voy a negar que me duele, Hanabi-chan, pero es cuestión de tiempo para que mi corazón sane, solo hay que ser pacientes. — Y dio un trago a su bebida.

Hanabi asintió. Hablar con su hermana la había dejado más tranquila, por lo menos Hinata lo estaba tomando con mucha calma; aún recordaba su tristeza cuando Naruto la rechazó, Ko y medio escuadrón debieron contenerla para no ir a buscar al idiota rubio para darle la paliza de su vida...

"Pero en ese momento fue Shikamaru quien la apoyó..." Pensó al rememorar ese hecho, cuando de pronto el ruido de la taza rompiéndose contra el suelo la puso alerta.

— ¿Qué...? — Pero antes de que pudiera decir algo, Hinata salió corriendo de la habitación. Hanabi la siguió hasta el baño más cercano, donde la peliazul comenzó a devolver el estómago. — ¿Estás bien? — Se puso nerviosa, no debió poner tantas especias en el té.

Unos minutos después salió la chica con un semblante más pálido y con el rostro mojado.

— Lo siento... — Murmuró, se sentía mal por haber devuelto el té que su pequeña hermana le había preparado.

— No, yo lo siento, creo que no me quedó muy bien que digamos, igual que en la ceremonia... — Entonces notó la cortada que la chica se hizo cuando la taza se hizo trizas. — Onee-san...

— No es nada... — Murmuró la chica observando su mano.

De pronto todo fue muy confuso para Hanabi, pues Hinata se quedó quieta mirando la sangre salir de su palma, sin reparar en su presencia.

— Vamos con Oba-san para que te vende...

— No... iré al hospital, de cualquier forma necesito ver a Kurenai-sensei y puedo pasar a verla de regreso. — Dijo con voz calma, demasiada para el gusto de Hanabi.

— Te acompañaré... — Pero entonces un guardia se acercó a las hermana para decir que Hiashi solicitaba la presencia de la menor.

— Volveré en un rato — Dijo Hinata mientras marchaba en un 'PUFF' sin esperar una respuesta de su hermana.

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No podía ser cierto, ¿Verdad?

No.

No.

No.

Ese era su pensamiento mientras saltaba de techo en techo en dirección al hospital, donde una vez llegó, solicitó hablar personalmente con Tsunade-sama.

— Esa cortada no es muy grave, así que imagino que vienes por otra cosa, ¿No? — Tsunade fue tan perceptiva como siempre. La mirada cabizbaja de la chica le indicó que estaba en lo correcto.

— Creo q-que... q-ue...

— ¿Cuando fue tu último sangrado?

— Hace casi cinco semanas...

— Alza tu manga, tomaré una muestra de sangre.

— No puede ser posible, el último encuentro fue hace casi dos meses...

Y en silencio Tsunade tomó la muestra.

— Algunas mujeres siguen menstruando aunque estén embaradas... Tendré tus resultados en 20 minutos.

Hinata asintió y vio salir a la mujer.

Todo indicaba que estaba embarazada... pero la pregunta era ¿Por qué? La única vez que no se cuidó fueron las dos primeras veces que estuvo con Shikamaru hace más de dos años, de ahí en fuera llevó un control estricto de su ciclo menstrual y tomaba con puntualidad cada una de las píldoras anticonceptivas que Tsunade le había recetado. No había forma de que... No, probablemente solo era un retraso debido al estrés que había estado sintiendo los últimos días.

Pero si no era el estrés y realmente estaba esperando un hijo, ¿Qué iba a hacer? No estaba preparada para todo lo que implicaba un embarazo. Su cuerpo iba a cambiar, una vida se iba a gestar en su vientre... Además... ¿Qué iba a decirle a su padre? ¿Cómo lo tomaría Shikamaru? ¿Querrían que abortara? ¿Ella misma quería tener al bebé?

Comenzó a hiperventilar, sola en aquella habitación que de pronto se volvió pequeña y sin aire. Quería retroceder en el tiempo, no quería ser una adulta ni todas las responsabilidades que eso conllevaba. Quería correr, quería gritar, quería llorar pero no se podía mover, porque sentía que si hacía cualquiera de esas cosas, nunca querría parar de correr o gritar o llorar.

El tiempo pasaba y Tsunade-sama no regresaba... De pronto el miedo la invadió, el mundo era un lugar lúgubre, los gritos de los prisioneros con los que probó su nuevo sello, la muerte y destrucción que la guerra había dejado a su paso. ¿Cómo iba a traer a un pequeño ser a este mundo tan turbulento? ¿Sería capaz de criarlo? Y entonces se sintió pequeña, indefensa e impotente.

Volver en el tiempo no era opción y aunque pudiera, no querría revivir su infancia. Amaba a su padre pero eso no hacía que se borraran los obscuros recuerdos de su infancia, cuando soñaba con irse lejos de la mansión que tanto dolor le ocasionaba y nunca volver. No había ningún lugar al que pudiera ir, ni a su pasado y le aterraba pensar en el futuro.

Le había dicho a Hanabi que no había salido de la mansión, pero lo cierto es que sí lo había hecho los primeros días luego de que terminara con Shikamaru en el puente del río Naka, pero había escuchado que la hermana del Kazekage se encontraba en Konoha para establecer una base de cooperación para la alianza Shinobi.

Entonces todo fue claro para ella, Shikamaru había terminado con ella para regresar con su antigua novia, lo cual le dolió. No podía culparlo del todo, al final de cuentas ella lo había sabido siempre, aunque él le había prometido que la quería por quien era y no como un reemplazo de la rubia, aunque al parecer eso fue mentira.

Así que tal vez Shikamaru tampoco era una opción... ¿Qué haría?

No fue si no hasta que escuchó la puerta volver a abrirse que salió de sus cavilaciones. Tsunade regresó con una tabla y un montón de hojas.

— Lamento la demora, había un problema con la maquina de resultados...

Hinata miró el reloj de la pared y se dio cuenta de que había esperado una hora, al parecer estaba demasiado absorta en sus miedos como para notar la demora.

— ¿Estoy...?

— Así es, salió positiva la prueba — Le entregó un par de hojas que en realidad resbalaron de las manos de la chica.

— ¿Hinata?

Pero ella no respondió, solo atinó a llevar una mano a su boca para tratar de reprimir sus sollozos. La imagen enterneció a Tsunade, quien se dio prisa y la abrazó.

— Imagino que no lo esperabas... — Frotó su espalda buscando proporcionarle algún consuelo.

— ¿Cómo...? — Tsunade afinó el oído para entenderla. — ¿Cómo fue posible?

— ¿Tomaste en los días indicados las pastillas?— Ella asintió. — Lo hicieron en días de alto riesgo — Ella negó con la cabeza. — Bueno, ningún método es cien por ciento efectivo... — Las lágrimas cesaron. — ¿Combinaron otro método? — La chica miró confundida a la rubia. — Me refiero a si no probaste otro método junto a las pastillas... No sé... algo como otro medicamento, un té abortivo o algo.

— Shikamaru-kun solía darme un té de beber que no había probado pero no creo que haya sido algo así.

La rubia se levantó y caminó hasta el estante de medicinas donde también almacenaba algunas hierbas.

— ¿Olía como esto? — Le acercó una bolsa de papel con una ramitas cafés. Hinata olfateó y su estómago saltó, pues olía igual que el que Shikamaru le preparaba en la cabaña.

Tsunade adivinó la respuesta al ver el ceño fruncido de la chica.

— Ese chico no es tan listo como cree.

— ¿Pero si es una bebida abortiva por qué...?

— Si estuviste bebiendo este té o uno similar por un largo periodo de tiempo, va perdiendo su efectividad, digamos que es para un uso ocasional.

— Lo bebí por más de dos años... — Murmuró Hinata mientras asimilaba lo que decía la mujer mayor.

— Entonces esto — Señaló la bolsa de papel — Fue alterando tu ciclo hormonal de manera gradual, así mismo desbalanceó la acción de las pastillas que tomabas y por ende, aún cuando lo hicieran en un día de bajo riesgo, bueno, con el tiempo iban aumentando las probabilidades de un embarazo.

Hinata se quedó en silencio asimilando todo. Tsunade supuso que era una noticia muy importante en un mal momento, pues también estaba al tanto de la nueva relación que sostenía el futuro padre con otra persona.

— ¿Qué vas a hacer? ¿Lo quieres tener? Estás a tiempo de interrumpir el embarazo si eso decides.

La chica la miró con vacío en sus ojos y negó.

— Aún no estoy segura, no quiero tomar una decisión precipitada.

— De acuerdo, tómate unos días para pensarlo y me dices, cuentas con mi apoyo, Hinata-chan. Pero date prisa, pues calculo que ya tienes 9 semanas.

— Gracias, Tsunade-sama — Se puso de pie y recogió las hojas del suelo. — Iré a casa. — Se despidió e hizo una breve reverencia.

Salió el hospital con paso lento, tratando de procesar las palabras de la mujer.

Shikamaru no confiaba en mí — Fue la idea más recurrente.— Me dio de beber ese té porque no confiaba en mí — De pronto un nuevo sentimiento se fue apoderando de ella. Enojo.

¿Acaso nunca le demostró ser de confianza? ¿Por qué tomó esa decisión sin consultarla? Podría haberla envenenado y ella habría confiado en beber lo que le ofrecía.

— Él ocasionó esto... — Murmuró y activó su Byakugan para buscarlo. Lo encontró junto al río Naka, vaya ironía.

Se dirigió a enfrentarlo y pedirle una explicación, porque le dolía el hecho de que él no hubiera confiado en ella, incluso dolía más que el que la hubiera dejado para regresar con la chica de Suna, porque ahora no se trataba solamente de ellos dos, sino que había una vida más involucrada sin haber tenido la culpa de nada.

Llegó dispuesta a gritar, enojarse y tratar de que él se sintiera por lo menos un poco como ella, pero justo cuando llegaba, también llegó la rubia por la que todo empezó.

— Tardaste. — Decía él.

— Lo siento, debía mandar una carta a Suna.

— No importa — Se sentaron en pasto. — Sabes, estaba pensando, deberías mudarte a mi casa, sería más cómodo para ambos...

Hinata boqueó. Creyó que podría obviar sus sentimientos pero ahora que lo veía sonreír, que lo escuchaba hablar con tanto cariño hacía esa otra chica, el enojo desapareció para dar lugar a una inmensa tristeza. Fue entonces que se dio cuenta de lo mucho que lo amaba, de lo que mucho que se encariñó con él y de lo mucho que deseaba poder criar a esa nueva criatura a su lado.

Y mientras ellos se abrazaban, ella retrocedía, con el corazón en un puño y un nudo en la garganta.

Regresó a la mansión, donde ahora sí se permitió encerrarse a llorar, donde volvió a sentir el miedo que la embargó en el consultorio y donde lamentó haberse enamorado de nuevo de alguien que no la quiso igual.

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Hiashi Hyuuga no era el padre ejemplar que su esposa soñó para sus hijas cuando vivía. No, él era estricto y un digno representante del ideal de hombre Hyuuga; orgulloso, perfeccionista y estoico. Pero había logrado acercarse a sus hijas y apoyarlas, ahora Hanabi había asumido el mando del clan, con firmeza y justicia mientras Hinata se había alzado y ganado un puesto en el concejo del clan, convenciendo a todos de su verdadera valía.

Pero ahora ella estaba hincada con la cabeza baja mientras le informaba que estaba embarazada de dos meses, ¿Cómo se suponía que debía actuar en tal situación?

— ¿Quién es el padre? — Fue lo primero que se le ocurrió preguntar, sin expresar nada con su lenguaje corporal.

— Shikamaru Nara — Respondió sin levantar la vista y con las manos en puños sobre su regazo.

— Entonces deberán casarse inmediatamente, asumo que ya le informaste de tu condición. — Por supuesto que él sabía que estaban saliendo, pero se hizo el desentendido al querer darle un poco de libertad a su hija mayor.

Ella negó.

— No le he dicho nada. Terminamos nuestra relación hace unas semanas y no deseo casarme con él — "No sabiendo que ama a otra mujer." Pensó para sí.

— De por sí ya es una deshonra que te encuentres encinta como para que te niegues a contraer matrimonio con el padre de ese bebé.

— Lo siento, pero no lo haré.

Hiashi suspiró cansado.

— Levanta la cabeza. — Ella hizo lo que le ordenó. — ¿Vas a dar a luz?

— Hai.

— En ese caso, aún si no quieres casarte con el Nara, deberás contraer nupcias para ocultar la deshonra que has traído a tu apellido.

Hinata asintió.

— Pero debes ser consciente que tu hijo tiene la mitad de genes de otro clan con habilidades particulares, no sabemos cual será su condición cuando nazca, por lo que como tu padre debo advertirte que no podrás ocultar por siempre el legado de tu hijo o hija.

Ella asintió de nuevo.

— Bien, entonces está decidido. Contraerás nupcias en unos días con un miembro del clan que el consejo designe.

— Hai. — Volvió a bajar la mirada.

— ¿Quién más lo sabe?

— Solo Tsunade-sama...

— Bien, hablaré con ella... Levántate, Hinata, no será bueno para mi nieto que sigas en esa posición.

La chica lo miró sorprendida, jamás esperó escuchar eso.

— Tomarás la casa que se conecta con la mansión Hyuuga y mantendrás tu puesto como consejera de Hanabi, a cambio de eso deberás criar a tu hijo dentro de los valores de nuestro clan. Deberás pausar tu carrera ninja y respetar a tu esposo, es lo que se esperará de ti de ahora en adelante.

— Hai, otou-sama... — Ella titubeó pero la curiosidad pudo más. — ¿Estás molesto conmigo?

— No puedo negar que es decepcionante escuchar esto de ti, pero un Hyuuga no abandona a los suyos. Además de que estoy seguro de que la vida misma se encargará de poner las cosas en su lugar. — Se puso de pie. — No hagas de dominio público tu condición hasta que lleves un par de meses casada, cuando nazca el bebé dirás que es prematuro.

Ella asintió y se quedó sola en el estudio. Fue difícil decírselo a su padre, pero jamás imaginó que la apoyaría de esa manera. Acarició su vientre y pensó que era un precio justo casarse con un extraño a cambio del apoyo de su padre, quizás el amor nunca fue hecho para ella.

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Una semana después...

Shikamaru se encontraba en la azotea de la torre del Hokage, estaba en su descanso y decidió almorzar viendo las nubes. Ya había terminado de comer y ahora solo dormitaba un poco.

— Así que aquí estabas — La voz de Chouji lo despertó.

— Hey, ¿Qué hay de nuevo?

El castaño se sentó a su lado y abrió una bolsa de papas fritas.

— Te dejas ver poco últimamente, Shikamaru.

— Ha habido mucho trabajo en la torre...

— Sí y el resto del tiempo lo pasas con Temari-san, cuando Ino te vea te va a reclamar.

El Nara hizo un gesto cansado.

— No lo creo, ayer que la vi y parecía muy ocupada tratando de convencer a Sai de ir a bailar y darme a entender que estaba enojada conmigo. Además, me está ignorando, creo que se molestó mucho por lo ocurrido con Hinata.

Chouji tampoco había estado muy contento con la decisión de Shikamaru, pero como su mejor amigo no le quedó otra opción más que apoyarlo, no sin antes ir él mismo a hablar con la chica para disculparse a nombre de su amigo, pero le fue imposible dar con el paradero de la chica. Al parecer estaba en una misión o eso le dijeron los guardias de su clan.

Estuvieron conversando un rato hasta que otra persona llegó hasta ellos.

— Es demasiado cansado esto — Naruto se dejó caer a su lado.— Ni bien regresé de Suna me mandaron a Iwa, y ahora tengo que seguir leyendo esos aburridos libros.

— Ánimos, cada día estás más cerca de cumplir tu sueño, Naruto — Chouji le acercó la bolsa de papas, de donde Naruto tomó una, iba a tomar otra cuando el Akimichi alejó la bolsa.

— ¡Oh, por cierto! Felicidades Shikamaru, me acabo de enterar de la gran noticia — Naruto le estrechó la mano con felicidad. — Es genial que hayas pensado en dar el siguiente paso, aunque creí que lo harían después de mi boda. ¿Tal vez el papá de Hinata los descubrió?

El pelinegro miró a su mejor amigo tratando de entender por qué lo felicitaba Naruto.

— ¿De qué hablas, Naruto? — Preguntó Chouji mientras guardaba la envoltura vacía de papas y sacaba otra.

— Pues en la mañana vi a Yamato-taicho y me dijo que lo habían asignado como guardia en la boda de Hinata-chan el fin de semana. — La sonrisa zorruna del rubio le hizo pensar a Shikamaru de que estaba bromeando.

— ¿Hinata se va a casar?

— Sí... ¿No estaban saliendo ustedes dos?

— No, terminaron hace casi un mes. — Dijo Chouji observando la reacción de su mejor amigo, quien solo atinó a asentir.

— Oh... entonces no tengo la menor de idea de qué está sucediendo. — El rubio frunció el ceño.— Solo salí de misión un par de semanas y pasan estás cosas.— Su semblante se puso serio.— ¿Qué pasó? Pensé que el anillo...

— Creo que es hora de regresar al trabajo, Naruto.— Lo interrumpió Shikamaru, no necesitaba que Naruto le recordaba lo malo que había sido con la Hyuuga. Estaba siendo muy egoísta y ya era suficiente con su propia consciencia.

— Yo iré a investigar — Dijo el chico de complexión gruesa.

— No es necesario... — Le respondió Shikamaru, pero Chouji le sonrió.

— No tengo algo importante que hacer — Se alzó de hombros y marchó.

Shikamaru retomó sus actividades asignando misiones cuando la curiosidad le ganó y buscó la ficha ninja de Hinata pero no la encontró por ningún lado.

— ¿Buscas algo? — Kakashi entró en la oficina y observó el desorden en los cajones donde se guardaban las fichas de los ninjas activos.

— ¿Por qué no está la ficha de Hinata?

— Hace unos días solicitaron su baja del sistema ninja, su ficha está en la caja de inactivos. — Kakashi tomó su asiento y comenzó a revisar las misiones que había estado asignando el Nara.

— ¿Por qué?

Kakashi alzó una ceja.

— No creo que a Temari-san le guste que andes indagando en los asuntos de tu ex novia — Sonrió tras su máscara.

Aunque si era honesto, Kakashi estaba un poco decepcionado del chico pero sobre todo de haber perdido la apuesta, él había jurado que Shikamaru se quedaría con la Hyuuga, aunque ahora que lo pensaba, no tomó en cuenta el complejo de Edipo, el cual es cuando las personas buscan inconscientemente a parejas que les recuerden a sus madres o padres y los reconforte tal como se sentían en su infancia. Para un huérfano como Shikamaru, quizás era importante recuperar un poco del calor hogareño que se fue con la muerte de sus padres. Tsk.

— ¿Es cierto que se va a casar? — En esos momentos no podía pensar en otra cosa, realmente le molestaba que ella fuera a hacer eso, debía saber el por qué.

— Sí, Hiashi Hyuuga me lo informó.

— ¿Con quien?

— Esa es información clasificada, ponte a trabajar. No olvides que ustedes ya no tienen una relación.

— Pero eso no significa que haya dejado de ser importante para mi.

Kakashi dejó lo que estaba haciendo y miró fijamente al chico.

— La verdad desconozco los detalles de lo que está sucediendo con ella y su clan, pero si sé que en el momento en que decidiste regresar con tu antigua novia dejaste claro que ella no es una prioridad, así que mantente alejado de esto. — Eso no era del todo cierto, pero Hiashi le había dicho que deseaba mantener alejado al Nara de su hija, pues ella estaba pasándolo muy mal por su rompimiento.

Era algo nuevo que Hiashi Hyuuga mostrara tanta preocupación por sus hijas, así que Kakashi aceptó asignar a Yamato con la misión de no permitir que el Nara apareciera cerca de la chica. Suponía que había algo más, pero Tsunade le había aconsejado no indagar. Además le había caído un poco mal el perder la apuesta, así que no estaba de humor para tratar ese asunto.

— Es absurdo...

— No, no esperaste nada para andar paseando por la aldea con Temari-san, así que entiende por qué te conviene no involucrarte más en esto. — Tomó unos pergaminos y los abrió para leerlos. — Ahora ponte a trabajar o te mandaré a estudiar con Naruto.

El chico bufó y de alguna forma le dio la razón al peligris. Había sido muy cruel por dejar de esa manera a Hinata, ella siempre había sido muy buena con él, sin duda se sentía una basura de ser humano. Pero aún así deseaba saber por qué se iba a casar de manera tan precipitada, algo no estaba bien y quería averiguar qué sucedía.

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Salió al anochecer de la torre, donde al parecer Kakashi quiso mantenerlo todo el tiempo posible, ni lo dejó salir a comer y ordenaron comida a domicilio. Pero cuando dieron las 8 de la noche argumentó que debía ir a casa y el Rokudaime no pudo detenerlo.

De pronto un ave se posó en su hombro y descubrió que era una nota de chouji. Se va a casar con un miembro de la rama secundaria de su clan. Kiba y Shino están en el puesto de dangos.

Suponía que lo mejor que debía hacer era ir a su casa y dormir junto a Temari, pero para un chico acostumbrado a resolver enigmas, era importante comprender qué estaba sucediendo con Hinata. Así que se dirigió al lugar indicado.

Cuando llegó, vio que iban saliendo Kiba, Akamaru y Shino.

— ... entonces la nueva camada será pequeña pero... — Sin disimular golpeó en las costillas a Shino, quien no se inmutó al ver al Nara.

— Buenas noches — Saludó Shikamaru.

Shino asintió con la cabeza.

— Noches aunque no muy buenas — Gruñó Kiba y los tres miembros del equipo ocho continuaron sin detenerse.

— Lo siento... de verdad — Dijo Shikamaru mientras hacía una reverencia. Los dos chicos y el perro voltearon a verlo, deteniendo su marcha.

— No deberías decir eso a nosotros. — Gruñó Kiba de nuevo.

— Lo sé, pero no he podido encontrar a Hinata por ningún lado. — Y era cierto, desde el festival del Tanabata no había vuelto a verla.

Al inicio andaba por la aldea tratando de evitar los lugares que sabía que ella frecuentaba, pero con el paso de los días fue perdiendo esa precaución al no verla por ningún lado. Inicialmente eso le alivió un poco, pero ahora se le hacía raro.

— Ha estado ocupada con asuntos de su clan. — Shino acomodó sus gafas.

— Eso y porque cierto idiota solo jugó con ella. — Akamaru apoyó lo que su amigo dijo. Shikamaru creyó que Shino le pediría a Kiba que no fuera tan grosero, pero supuso que al no decir nada, estaba apoyando las palabras de su camarada.

— Soy un idiota, ¿De acuerdo? Pero aún así me preocupo por ella y quisiera asegurarme de que está bien.

— Ella está bien — Shino respondió cortante.

— Claro que no, oí que se va a casar en unos días y...

— Eso no es de tu incumbencia, vayámonos — Oredenó Kiba, sentía que si seguía viendo al Nara, querría irse a los golpes.

No lo había hecho antes porque Hinata les contó de su embarazo, y ambos chicos pensaron que el mejor castigo para Shikamaru era no saber nada. Sí, era cruel pero amaban a Hinata y apoyarían su silencio. El problema fue Kurenai-sensei, quien no estuvo de acuerdo en ocultar el hecho al muchacho pero Hinata se lo suplicó, pues no quería que la poca estabilidad que había obtenido se fuera.

— Ella está de acuerdo con el compromiso, nos lo ha dicho desde el día que su clan lo estipuló. — Shino miró al Nara.

— ¿Pero por qué? Ella creó un sello nuevo para mejorar la vida de los miembros de su clan, ¿Por qué ellos le ordenan algo así?

— Un corazón roto puede tomar decisiones precipitadas. — Shino hizo una reverencia y comenzó a caminar.

— Así es, si no piensas arreglar las cosas con ella, mejor ni te acerques. No prometo contenerme la próxima vez — Kiba y Akamaru marcharon tras el Aburame.

"Un corazón roto puede tomar decisiones precipitadas"

¿Hinata lo estaba haciendo por su culpa? Caminó a paso lento en dirección a su casa. Realmente quería a Hinata y fue una decisión difícil terminar su relación, siempre creyó estar seguro de que lo que quería para él era una vida junto a Temari. Jamás pensó que Hinata fuera una persona que tomara decisiones precipitadas y mucho menos por despecho, algo no andaba bien.

¿Por qué Kiba no lo había golpeado? ¿Por qué Kurenai-sensei andaba tan ausente también? Cierto. Kurenai debería saber qué estaba pasando, por lo que se dirigió a su casa de inmediato. Ahí había empezado todo.

Cuando llegó tocó la puerta y después de unos momentos, fue atendida por la mujer, quien lo recibió en ropa de dormir.

— ¿Sucede algo? — Preguntó amablemente la mujer.

— Lo siento — E hizo una reverencia. La mirada de la mujer se ablandó y le permitió el paso.

— ¿Quieres un poco de té? — Él aceptó y tomaron asiento en la cocina. — Mirai-chan ya está dormida, ha preguntado por tí...

— He tenido mucho trabajo en la torre — Se rascó la nuca.

Kurenai asintió mientras esperaban que el agua hirviera.

— Si es posible, me gustaría que no dejaras de venir a ver a Mirai, agradezco que hayas enviado fruta y hierbas medicinales con Chopuji, pero ella te extraña.

— Si, yo...

Kurenai se sentó a su lado, y con el cariño de una madre, puso una mano en su antebrazo.

— Yo lamento lo sucedido entre Hinata y tú, pero no te preocupes por encontrarte con ella aquí, por su trabajo solo podremos verla si vamos de visita al complejo Hyuuga.

El chico alzó una ceja.

— ¿Por qué? ¿No piensa volver a salir...?

Kurenai suspiró profundamente.

— Están ocurriendo... muchos cambios — Dijo enigmaticamente. — Ella ha decidido permanecer dentro del complejo porque considera que su lugar está con su familia.

— No entiendo esa decisión. — Soltó su cabello y lo revolvió con un poco de desesperación. — Hinata no es así, no lo logro entender por que lo hace, o por qué la dieron de baja del registro ninja. Ella no es alguien que huiría a ocultarse.

Kurenai sonrió, eso era cierto. Pero ella había prometido a su casi hija que no diría nada.

— Él es el padre de tu hijo y tiene el derecho de saberlo. — Le había dicho Kurenai a Hinata. — No tienes idea de todo lo que daría porque Asuma me hubiera acompañado durante el embarazo y la crianza de nuestra hija, es doloroso hacerlo sola. ¿Vas a ocultarte tu y tu hijo el resto de su vida entre las paredes de tu clan?

— No, solo... solo necesito tiempo para que mi corazón sane, cuando ese momento llegue, sin duda le diré todo a Shikamaru-kun — Fue la respuesta de la joven. — Además, no estaré sola — Hinata desvió la vista. — Y Shikamaru no me amó como Asuma-sensei la amó a usted... No puedo hacerle esto a él, obligarlo a estar conmigo.

— Sé paciente, ¿Podrías hacer eso por ella? — Preguntó la mujer de ojos rojos, cuando de pronto la tetera comenzó a silvar, despertando a la niña de su sueño.

— ¿Puedo...?

— Adelante. — Y la mujer hizo un ademán con la mano.

Jamás imaginó que juntar a esos dos fuera a resultar de esa manera. Ojalá Asuma estuviera ahí para aconsejarla a ella y a ese chico con ojeras.

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La desventaja de tener una mente tan analítica, era que le costaba mucho trabajo dejar de lado una idea hasta que le encontrara sentido o una respuesta. Por ello Shikamaru no había conseguido dormir ni un poco, por lo que decidió que lo mejor era dejar de preguntar a las personas e ir a hablar directamente con Hinata.

Iba a dejar de ser un cobarde y decirle de frente que era una persona importante para él y que lamentaba que las cosas terminaran así, le preguntaría por qué la estaban obligando a casarse y le pediría perdón por ser un idiota.

Acababa de amanecer cuando llegó al gran portón Hyuuga que visitó tantas veces durante todo el tiempo que estuvo saliendo con la peliazul, entonces la inseguridad lo embargó. ¿Había hecho mal en regresar con Temari? Si era honesto extrañaba su suave tacto, su largo cabello lacio y su sonrisa de complicidad... No, no iba a estar jugando con las dos chicas, era hora de que aclarara las cosas. Así que se dio prisa en tocar el portón.

— Buenos días — Saludó un guardia Hyuuga abriendo la gran puerta.

— Buen día, quisiera hablar con Hinata Hyuuga. — Dio un paso pero el guardia cerró la puerta para solo dejar un pequeño espacio para hablar.

— Me temo que Hinata-sama está ocupada y no puede recibirlo.

El Nara frunció el ceño.

— Dígale que es de parte de Shikamaru Nara.

— Lo siento, señor.

Bien, no le gustaba usar sus títulos pero no se iba a marchar hasta que lograra cerrar este asunto, aunque fuera tan problemático.

— Como líder del clan Nara, exijo una audiencia con Hinata Hyuuga.

El guardia suspiró y le indicó que pasara.

Lo condujeron a la sala de espera de la mansión. Nunca había entrado a la casa de la chica porque a pesar de que estaban saliendo, su relación no era tan formal como para que se presentara como novio ante Hiashi Hyuuga. Y al ver aquel lugar tan lujoso y sobrio comprendió el aire de realeza que siempre acompañaba a Hinata.

El ancestral clan Hyuuga era muy imponente.

— ¿En que podemos ayudar al líder del clan Nara? — Hiashi Hyuuga hizo acto de presencia junto a un joven vestido de guardia con largo cabello café y ojos perla, si le preguntaran al shinobi, diría que todos los Hyuugas eran muy parecidos. "Excepto Hinata, ella es única" pensó.

— Solicité una audiencia con Hinata Hyuuga. — No se iba a cohibir ante Hiashi, técnicamente tenían el mismo rango en la aldea.

Técnicamente.

— Mi hija se encuentra ocupada con asuntos de su trabajo dentro del consejo, sin embargo, puede conversar conmigo cualquier asunto que tenga con ella.

— La esperaré. — Sonó desafiante. Esa no había sido su intensión, pero era demasiado sospechoso que todos se tomaran tantas molestias para mantenerlo lejos de ella.

— Mi hija no desea verlo. Ahora si me disculpa, debo retomar mis actividades como líder, le recomiendo hacer lo mismo, joven Nara... — Dijo con frialdad en cada palabra, pero antes de que pudiera decir algo más, el chico hizo una reverencia en el suelo.

— Lo siento mucho, no quise lastimar a Hinata-san — Añadió el sufijo para no sonar irrespetuoso ante el padre de ella.

Hiashi suspiró. Realmente le hubiera gustado emparentar con el joven que estaba frente a él, conoció a su padre y fue un confiable colega shinobi. Pero como padre debía respaldar la decisión de su hija.

— Sólo siga con su vida, Nara-san. — Dio media vuelta y salió de la habitación.

Y se quedó en medio de la sala, en silencio. Fue entonces que decidió dejar de buscar a Hinata y no volvió a verla hasta un año después, irónicamente en el festival del Tanabata.

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— Vaya, los festivales en Konoha son muy bellos — Decía Temari a Ino quien iba colgada del brazo de Sai, ambas vistiendo hermosas Yukatas Azul y amarillo respectivamente.

— En mi opinión la fiesta de año nuevo es más colorida — Ino señaló un puesto de takoyakis. — Vayamos por algo de comer.

Temari miró al chico que iba a su lado y le sonrió.

— ¿Quieres takoyakis, Shikamaru?

— Sí, iré a preguntar a Chouji si quiere — Ella asintió y marchó con la otra rubia y su novio.

Shikamaru se dio la vuelta y se encontró con que las personas a su lado estaban abriendo paso a un grupo de Hyuugas elegantemente vestidos, al parecer se dirigían al mirador para contemplar el espectáculo de fuegos artificiales que ocurriría en unos veinte minutos.

Pensó en hacerse a un lado, ya que iban directamente hacía él, pero su mirada viajó de rostro en rostro buscándola, dándose cuenta justo en ese momento de cuanto la había extrañado. Ella se había esfumado de su vida aquella misma noche hace un año y no pudo volverla a ver, pero tal vez ella andaba entre esas personas.

Soltó el algodón de azúcar que traía en manos y se movió de manera que pudiera examinar a cada uno de los Hyuugas que pasaban frente a él. Hasta que la encontró.

Ella vestía una Yukata de color blanco con adornos dorados, su cabello más largo y su rostro pálido contrastando con el rojo natural de sus labios, parecía un ángel. Pero lo que le quitó el aliento fue el bulto que llevaba entre sus brazos, donde se asomaba la negra cabellera de un bebé.

Un bebé. Hinata tuvo un hijo.

Él estuvo sintiéndose como un idiota todo ese tiempo y tal vez ella ya lo había olvidado y tenido un hijo con el hombre que tenía una mano en su espalda y que tomó al niño para permitirle caminar con más seguridad. Ella había seguido con su vida. Ella le estaba sonriendo al bebé que ahora cargaba el hombre de cabellos castaños y largos que caminaba a su lado.

Decidió marcharse, era estúpido que siguiera preocupándose por ella. Pero justo antes de que se diera la vuelta, sus miradas se encontraron y se golpeó por querer que ella le sonriera, cosa que no hizo. Ella le dio una mirada vacía, que solo duró un par de segundos y que al pasar, no volvió a mirar atrás.

Si Shikamaru estuvo en búsqueda de un cierre a su relación con ella, en ese momento supo que lo había encontrado, lo había arruinado todo con ella de la peor manera posible. Se merecía que ella lo olvidara, continuara su camino y fuera feliz.

Por lo menos por un tiempo, porque como dijo Hiashi Hyuuga, la vida se encargaría de poner las cosas en su lugar.

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Continuará.


¡Gracias por leer!

Ojalá les guste el rumbo que está tomando el fic, es capítulo de hoy trajo un poco de dolor, ojalá pudieran darme su opinión sobre el monólogo de Hinata cuando está esperando la confirmación de que está embarazada.

Bien, ahora vamos a tener un salto temporal, en el próximo capítulo tendremos este bebé aplicando el exámen chunnin :9 Y mencionar que se van a mantener los orígenes de Shikadai, así que ya se pueden dar una idea de lo que se aproxima.

En los primeros capítulos, cuando Shikamaru pensaba en qué diría Hinata si supiera lo que él le estaba ocultando, se refería al té para evitar embarazos, desde entonces ya se lo estaba dando y solo un par de personas trataron de adivinar a qué se refería el chico con esa idea.

Bueno, no tengo mucho que decir xD Feliz cumpleaños a mi y que mejor manera de festejar que con fanfiction (me he enterado que algunos seguidores del fic cumplen años la semana que viene, así que me daré prisa para subir algo para ustedes la otra semana ^^).

Aún no termino el final de Lejos de Japón, así que lo subiré en la noche y el domingo La dama y el vagabundo.

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Quiero agradecer a todos los que han dejado un review, los que siguen la historia y los que la han marcado como favorita, de verdad se los agradezco mucho. Por ustedes va este capítulo.

¿Un review? Pueden decir si les gustó o no, quejas, sugerencias, reclamaciones, maldiciones imperdonables o flores, todo se acepta siempre y cuando sea con respeto :)

Finalmente agradezco a todos los que me siguen en mi página de Facebook Tamashitsumo, por lo que en agradecimiento a todos voy a hacer un concurso cuando lleguemos a los 100 seguidores (ya somos 89 ¡wii!). Aún debo pensar en los premios (se vale obligarme a continuar un fic (cofcofElÚltimoVínculocof)) o podrían ser One-shots o alguna historia bajo pedido.

¡Así que los invito a dar Like y participar!

Viernes 11 de agosto del 2017