Disclaimer: Naruto le pertenece a Masashi Kishimoto. Di no al plagio.

N.A.: Capítulo apto para todas las edades.


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Parte 6 de 10

Consecuencias

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*13 años después*

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Era un día normal en la aldea de Konoha, las aves cantaban mientras todos los aldeanos llevaban a cabo sus actividades diarias. Se estaban llevando a cabo los exámenes chunnin en Konoha y los seis chicos que habían conseguido pasar a los combates de la tercera ronda estaban entrenando excepto una.

Naoko Hyuuga, se encontraba en el dojo de su familia prendiendo incienso al nuevo altar que ella y su madre habían construido.

— Mamá ¿Estás bien? — Preguntó con un poco de temor ante el silencio que rodeaba a su madre desde la noticia de la muerte de su padre, Tokuma Hyuuga.

— Sí, ¿No deberías ir a entrenar? Mañana es tu día. — Respondió con voz suave la mujer.

— Papá murió, no me siento muy animada que digamos...

— Él querría que dieras tu mejor esfuerzo para convertirte en chunnin, así que ve y pide a Konohamaru-san que te ayude a entrenar hoy — La mujer acarició la larga cabellera negra de su hija, quien al oír ese nombre se sonrojó, se notaba a leguas que gustaba del chico a pesar de ser 15 años mayor que ella.

— ¿Estará bien si lo hago? — Titubeó. — No quiero dejarte sola... y siendo honesta, sigo triste..

— Estaré bien, ve, no es momento de renunciar. Mañana demuestra todo lo que has aprendido. — La mujer depositó un beso en su frente. — Estaré ahí animándote.

— H-hai, gracias mamá — Se sonrojó y se puso de pie, hizo una reverencia al altar y se marchó.

Naoko lloró los primeros días de la noticia y todo el tiempo hasta que el cuerpo de su padre fue trasladado hasta el clan, donde se le dio sepultura. Su padre fue un hombre reservado, no era tan estricto como su abuelo y a veces solía llevarle en secreto rollos de canela a ella y a su madre durante las largas ceremonias del clan, pero la mayor parte del tiempo siempre estaba en misiones, pues era un gran ninja y hasta había participado en la última gran guerra ninja.

Desde que tenía memoria él había sido un Tokubetsu jounin especializado en rastreo, por lo que le tocaba realizar largas misiones. Pero eso no quitaba el hecho de que esperaba ansiosa su regreso para pedirle entrenar y que le contara viejas leyendas del clan. Además lo respetaba muchísimo, todos en el distrito Hyuuga decían que tenía el byakugan con mejor visión en todo el clan, a pesar de haber nacido en la rama secundaria.

Le gustaba cuando su mamá le contaba cómo había conocido a su padre. Al parecer su el consejo del clan, liderado por su abuelo y su tía, declaró que gracias al nuevo sello que su mamá desarrolló se disolverían las ramas para dejar atrás el servilismo y empezar una época de igualdad. Por ello se decidió que Hinata y Tokuma Hyuuga se casarían y serían el símbolo de la nueva unión del clan. Siempre pensó que eso había sido muy romántico, la relación de sus padres siempre fue muy buena y sin duda daba gracias de haber tenido una familia tan grande.

Pensaba que todavía no se sentía tan desolada como su madre por la muerte de su padre porque desde que entró a la academia dejó de verlo. A veces cuando él regresaba de una misión ella salía a otra o viceversa, tal vez con el paso del tiempo, cuando sintiera el vacío que él iba a dejar en sus vidas, se sentiría igual que su madre...

Suponía que sí fuera su madre quien muriera, se sentiría completamente sola, no era muy buena haciendo amigos y las personas de su clan solían tratarla con demasiado respeto al ser hija de dos miembros del consejo, al punto de que no podía acercarse a alguien de su edad antes de que los hicieran reverenciarla. Y eso sin contar a su abuelo, quién la consentía mucho y nadie quería contrariarlo.

Estaban sus compañeros gennin pero cuando acabara el examen chunnin, Shin se iría de intercambio a Iwa y Toru había decidido especializarse en genjutsu por lo que casi nunca lo veía. Y finalmente Udon-sensei solía estar ocupado con su nuevo equipo genin, así que cuando no entrenaba para ser chunnin, pasaba las tardes con su madre y su tía Hanabi.

Buscó a Konohamaru-sensei por todos lados pero no lo encontró, por lo que decidió ir a los campos de entrenamiento ella sola. Pero grande fue su sorpresa al encontrarse con Boruto y Shikadai, un par de niños que conoció en la academia hace unas semanas, estaban comiendo sentados en el pasto.

— ¡Hey! Senpai, ¿Qué haces? — Preguntó Boruto mientras alzaba la mano en forma de saludo.

— Uzumaki-kun, Nara-kun, buscaba a Konohamaru-san.

— Me parece que salió en una misión está mañana — Respondió Shikadai, la chica se entristeció.

— Entiendo...

— ¿Para que lo buscabas? — Preguntó Boruto y dio una mordida a su hamburguesa.

— Quería pedirle que me ayudara a entrenar pero no está... — Suspiró.

— ¿Es urgente?— Preguntó Shikadai ligeramente sonrojado.

— Mañana es mi combate para ascender a chunnin y quería practicar un poco de combate a largo alcance.

Boruto iba a ofrecerle una hamburguesa de las que traían consigo para desearle buena suerte, pero Shikadai se puso de pie, sorprendiéndolo.

— Podemos entrenar contigo, senpai. — Dijo sin terminar de comer su hamburguesa.

Ella dejó escapar una pequeña risa, esos chicos le habían caído muy bien desde que los conoció en la academia ninja. Hace unos meses le había tocado de misión ir a ayudar a la reconstrucción de la escuela y fue ahí donde se encontró con ellos dos y una linda niña regordeta que creía recordar que era del clan Akimichi.

— Mi madre me acaba de comprar ropa nueva así que si la mancho me va a matar, así que no. — Pensar en el carácter explosivo de su madre Shion lo asustaba, Boruto lamentaba mucho ser hijo único, era muy aburrido.

— Podrías ayudar con algunos clones, anda — Insistió el chico de cabello negro.

Una sonrisa burlona se instaló en los labios del rubio.

— Hoo... creo que ya sé por donde vas Shikadai... de acuerdo — Al parecer a su amigo le gustaba la chica Hyuuga. Invocó a tres clones. — Ayúdenlos a entrar, yo los veré y les diré cómo lo hicieron. — Naoko y Shikadai asintieron.

Se pusieron frente a frente, entonces a la señal de Boruto ambos sacaron un kunai y comenzaron a luchar, ella contra Shikadai y los tres clones. Naoko llevaba un buen ritmo de batalla pero cuando los clones la hicieron trastabillar, utilizó su juuken y aunque Shikadai pudo evitarlo, ella aumentó su velocidad e hizo desaparecer a los tres clones. Así estuvieron un largo rato, los clones de Boruto le lanzaban kunais a la distancia y el otro chico la atacaba de frente.

De pronto llegó tras de Shikadai, pero antes de que él pudiera lanzarse al suelo para evitar el golpe, ella alcanzó su hombro y con ello su brazo quedó inutilizado.

Como nunca antes había sentido algo así, cayó de rodillas en el pasto sorprendido de esa desagradable sensación. No fue necesario que Boruto interviniera, ella abrió los ojos sorprendida y se colocó junto al chico para calmarlo.

— Lo siento, lo siento, lo siento — Murmuraba un poco asustada. — No te muevas, puedo volver a abrir tu punto de chakra...

— ¿Qué le hiciste? — Llegó Boruto un poco alarmado.

— El juuken va a acompañado de pequeñas emisiones de chakra que cierran los puntos que proveen de chakra al cuerpo o a las técnicas ninja.

— ¿Por eso no puedo mover mi brazo? — Preguntó el chico un poco más aliviado de saber que era algo remediable.

— Voy a abrir al punto que cerré, vas a sentir un pinchazo. — El Nara cerró los ojos mientras Naoko se inclinaba hacía él y sus largos cabellos negros caían sobre él.

El corazón de Shikadai comenzó a latir más deprisa, al punto de que ya no estaba seguro de que fuera por lo sucedido con su brazo.

— Senpai, ¿Por qué no te amarras el cabello? Pienso que te quitó campo de visión mientras peleabas. — Comentó Boruto y el moreno agradeció esa intervención, no quería que ella se diera cuenta de su creciente nerviosismo.

— Prometí a mi abuelo que mañana lucharía con el cabello suelto porque así lo hacen los Hyuugas. — Se puso de pie al haber terminado con el chico. — Así que debería acostumbrarme. — Dio una pequeña palmada al moreno. — Lo siento mucho, Nara-kun, te quedará un moretón por un par de días.

— No te preocupes — Se puso de pie mientras desviaba la mirada. — Es claro que algo así pasaría si peleo con una Hyuuga a punto de ser chunnin. — Dijo mientras se rascaba la nuca.

Ella le sonrió en agradecimiento y él se sonrojó ligeramente.

— ¿Cuántos años tienes, senpai? — Boruto sonrió, ya tenía con que molestar a su amigo.

— Trece años.

— ¡¿Qué?! ¿Cómo es posible que ya estés aplicando el examen para chunnin si apenas eres un año mayor a nosotros?

Fue turno de ella para sonrojarse y jugar con sus dedos.

— He entrenado desde pequeña en el manejo del estilo de pelea familiar, así que conseguí graduarme a los diez años de la academia, necesitamos de tres años para que mi sensei nos permitiera aplicar el examen.

— Increíble... —

— Pero no estoy segura de poder lograrlo mañana... — Su mirada se entristeció. — Me tocará pelear con un chico que utiliza un estilo de pelea a largo alcance y como ya vieron mi mayor fortaleza está en la lucha cuerpo a cuerpo.

— Eso si que es un problema — Shikadai puso una mano en su barbilla. — Tu mejor opción sería arrinconar a tu contrincante o esperar a que se agote para poder acercarte.

— Lo sé, pero no estoy segura de lograrlo... no quiero perder.

— Puedes intentarlo el próximo año. — Sugirió el rubio como si eso fuera lo más obvio del mundo.

— ¡No! Yo quiero salir y conocer el mundo, quiero viajar y si soy chunnin eso será más fácil. Mi meta es ir al Monte Kasuga en el país del rayo.

Los dos chicos observaron la convicción con lo que decía eso.

— Es posible llegar más rápido si se va en barco, pero aún así es un viaje difícil. ¿Por qué quieres ir tan lejos? — Preguntó el Nara.

— Se dice que en ese bosque hay un antiguo guardián que te concede un deseo si eres lo suficientemente fuerte para llegar al corazón del bosque.

— Oh, si yo pudiera le pediría el poder para vencer a mi papá. — Exclamó Boruto. — ¿Y tú, Shikadai?

El chico bajó la mirada un poco cabizbajo.

— No se me ocurre algo, Boruto.

Eso era mentira, pero aún no se sentía listo para hablar de ello. Lo que él desearía es que sus padres volvieran a llevarse mejor como antes, pues últimamente las peleas iban enserio y ya ni compartían la cama ni comían juntos.

— Tengo una idea, si lo que necesitas es una forma de detener a tus contrincantes, podrías usar el jutsu de sombras de Shikadai, suele ser efectivo para detener por momentos a las personas.

— Ese es un jutsu heredado, Boruto, dudo que alguien que no sea de mi clan pueda aprenderlo.

— Por favor, Nara-kun — Naoko juntó las manos bajo su pecho, que a sus trece años ya empezaba a notarse, y lo miró con emoción. — Trata de enseñarme algo, por favor. Y aprenda o no, les invitaré de cenar. — E hizo una gran reverencia.

— Nee nee, yo digo que es tu oportunidad perfecta para que la impresiones, da igual que le enseñes porque ya sabes que no podrá por que no es Nara, así que no te meterás en problemas con tu papá... — Le murmuró Boruto en el oído.

Shikadai asintió un poco avergonzado mientras observaba de reojo a la linda de Naoko.

— Bien, los dejo, tengo que ir a dejar unos apuntes a Inojin, suerte mañana, senpai. — Boruto alzó la mano en señal de despedida.

— ¿Ah? ¿Y la cena? — Preguntó un poco confundida, sin duda había heredado la inocencia de su madre.

— Lleva a Shikadai. — Y echó a correr. "Ja! Le conseguí una cita con Hyuuga-senpai, Shikadai me debe una enorme... aunque ahora que lo pienso, su color de cabello era igual...qué raro" Pensó mientras se alejaba e iba en dirección a su casa.

Mientras tanto Shikadai le explicó la posición de manos que debía usar para invocar su sombra.

— Y una vez que estés concentrada en tu objetivo, haz los sellos que te enseñé y libera chakra desde tus manos y pies.

Ella lo intentó docenas de veces y no lo logró.

— ¿Y que tendría que hacer si logro invocar mi sombra?

— Sentirás cómo fluye tu chakra a través de tu sombra, por lo que solo debes cuidar que ese flujo sea constante.

Ella asintió y continuó esforzándose. Shikadai quedó sorprendido de su nivel de manejo de chakra pero sintió un poco de alivio cuando un par de horas después ella no consiguió realizar el jutsu.

— Supongo que es imposible aprender técnicas de otros clanes, ¿No? — Preguntó ella un poco desanimada, cada vez se acercaba más el momento decisivo.

— ¿Puedo preguntarte algo? — Preguntó él mientras caminaban hacía el rió Naka que pasaba cerca de los campos de entrenamiento para cruzar la aldea por el centro.

— Adelante — Respondió ella dulcemente.

— ¿Qué deseo quieres pedir al guardián del Monte Kasuga?

La mirada de ella se entristeció.

— Si prometes no decírselo a nadie, te lo diré. — Pidió en voz baja. Él asintió y se acercó — Mi mamá está enferma del corazón. Ella no sabe que lo sé, pero la escuché una noche cuando se lo contaba a padre, le dijo que no quería preocupar al abuelo, a mi tía Hanabi ni a mi, así que se está tratando en el hospital en secreto. Así que quiero pedir al guardián que la cure, esa es mi meta, no quiero que muera como mi papá... — Entonces una pequeña lágrima escapó de sus ojos perlados y el chico se dio prisa en abrazarla.

Así se quedaron más tiempo del que debería durar un abrazo entre dos desconocidos, pero extrañamente se sintieron a gusto, como si estuvieran en el lugar correcto en el momento ideal.

Cuando se separaron un pequeño sonrojo (muy notorio en el caso de Naoko) invadió las mejillas de ambos niños y procedieron en silencio a refrescarse en el río. Cuando terminaron seguían muy nerviosos como para decir algo, por lo que se sentaron y en silencio observaron como el cielo azul pasó a ser naranja y luego morado.

— Es genial estar contigo, Shikadai-kun, no es el mismo tipo de silencio que hay en mi clan. — Naoko lo miró mucho más tranquila.

— Lo mismo digo, a las personas no les gusta estar en silencio, dicen que soy aburrido.

— No lo eres, gracias por esforzarte hoy y ayudarme.

— Te irá muy bien mañana, me da la impresión de que a pesar de esto, — Señaló su hombro. — te estuviste conteniendo la primera vez. Prometo que un día voy a ser más hábil y podremos pelear sin contenernos.

— Me agrada eso, es una promesa — Le estiró el dedo meñique.

— Hai, es una promesa — Y lo estrechó con su propio meñique.

De pronto, un gruñido de hambre de parte de los dos se hizo presente, primero se sonrojaron ambos pero al ver que el otro también lo había hecho, empezaron a reír.

— ¿Tienes hambre, senpai?

— Hai, vamos a cenar, por cierto, llámame Naoko — Y sonrió, ante lo que él se sonrojó.

— Entonces dime Shikadai, Naoko-san

— De acuerdo, Shikadai-kun

Y felices de haber hecho a un nuevo amigo, marcharon a cenar al centro de la aldea.

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Al anochecer, Shikadai llegó a su casa muy cansado de todo el entrenamiento pero contento de su cita con Naoko.

— ¿Qué son éstas horas de llegar? — Preguntó su madre con el ceño fruncido.

— Lo siento, se nos fue el tiempo entrenando. — Respondió un poco avergonzado.

— No hay problema con eso, pero para la próxima, por favor manda un pergamino o avisa que llegarás tarde. — Le dio una suave caricia en la cabeza. — ¿Quieres cenar?

Bajó la mirada un poco azorado, eso fue nuevo para Temari.

— N-no gracias, mamá, creo que iré a dormir... — Eso era sospechoso, pero lo dejó marchar.

— Pero primero deberías darte un baño. — Le dijo sin quitarle la vista de encima.

— De acuerdo. — Y marchó a prepararse para ducharse.

De verdad no quería que su madre se enterara de que había salido con una chica, con lo linda que era Naoko-san nunca pararían de hacerle burla y eso era bastante problemático para él.

Cuando salió del baño con la toalla en la cintura, escuchó que la puerta de la casa se abría y supuso que sería su padre, esperaba que no empezaran a pelear de nuevo. Se acababa de poner el pantalón de la pijama cuando de pronto la puerta de su habitación se abrió.

— ¿Tienes el libro de shogi de tapa azul? — Preguntó su padre, a lo que él asintió y se dio la vuelta para tomarlo de su escritorio, mostrando de esa manera el moretón que tenía en el hombro. — ¿Qué te sucedió?

El chico se dio la vuelta rápidamente y desvió la vista.

— No es nada, solo me golpee durante el entrenamiento de hoy — Le estiró el libro a su padre, quien lo tomó pero seguía serio.

— Eso no es un simple golpe, ven acá...

— No papá, no es nada...

— ¿Qué sucede aquí? — Apareció Temari por el pasillo.

— Tiene un golpe muy fuerte en el hombro. — Dijo Shikamaru mientras jalaba al chico con cuidado para observar mejor el golpe.

— No es nada, en un par de días se irá...

— Es un golpe dado por un Hyuuga. — Determinó Shikamaru y frunció el ceño, no tenía idea de que su hijo se juntara con algún Hyuuga.

— ¿Te peleaste con un Hyuuga? — Preguntó la rubia mientras se acercaba a ver el golpe.

— No...

— Tu padre tiene razón es un golpe del juuken ¿Con quién entrenaste hoy? — Preguntó Temari con preocupación, cuando se trataba de su dijo, ambos adultos hacían a un lado sus diferencias para velar por Shikadai.

El niño se sintió acorralado y su lógica le dijo que no tenía más alternativa que decir la verdad.

— Hoy entrené con una senpai, es una Hyuuga que está aplicando el examen chunnin.

Los dos adultos se quedaron boquiabiertos.

— ¿Naoki Hyuuga?— Preguntó Shikamaru, al ser la mano derecha del Hokage, conocía la ficha de todos los participantes del examen y más si era la única persona de Konoha que ese año había logrado llegar a la etapa final.

— Sí, eso fue todo. Esto fue un accidente. — Señaló su hombro.

Shikamaru continuaba un poco confundido pero Temari sonrió ampliamente.

— Así que mi flojo hijo está ayudando a entrenar a una chica mayor... los hijos crecen tan rápido...

— No es lo que crees mamá...

Pero era muy tarde, Temari ya estaba completamente emocionada con la idea.

— Seguramente fuiste a cenar con ella, ¿No? — Shikamaru no entendía de que hablaban su esposa y su hijo.

— Ella me invitó a cambio de que la ayudara a entrenar... — No iba a decir que le enseñó los sellos del kagemane o jutsu de sombras.

— Mi pequeño Shikadai está enamorado de una chica mayor...

— ¡No! — Gritó el niño, y eso despertó a Shikamaru de sus cavilaciones. Su hijo estaba saliendo con una chica Hyuuga, eso removió un viejo sentimiento amargo en él, uno que ya creía olvidado.

— No quiero que te vincules con los Hyuuga, Shikadai...

Tanto Temari como el niño lo miraron sorprendidos.

— ¿Por qué no?

No, Shikamaru no encontró una respuesta lógica a su orden.

— Sí, ¿Por qué no? — Preguntó Temari apoyando a su hijo y al ver el silencio de su esposo, decidió continuar — Yo no veo ningún problema en que mi hijo salga con una chica mayor o Hyuuga.

Y era cierto. Temari nunca le guardó rencor o algo parecido a la ex novia de su esposo, al contrario, siempre quiso disculparse con ella pero nunca llegó el momento adecuado. Hinata Hyuuga se mantuvo alejada de ellos y les dirigía la palabra a menos que estuvieran en alguna de las reuniones oficiales de clanes.

— Supongo que tienes razón — Pasó una mano sobre su cara para tratar de despejarse. — Lo siento, hijo. Pero de cualquier forma, aún estás muy pequeño para tener novia.

Shikadai se sonrojó y después decidió que ya habían sido demasiadas emociones por un día.

— No es mi novia ni nada por el estilo, solo entrenamos para su combate de mañana...

— Más bien parece que te dieron una paliza... — Se burló su madre. El niño hizo un mohín.

— Bueno, si me permiten, dormiré. — Se acercó a su cama, se puso la playera que usaba como pijama y se metió entre las sábanas.

Los dos adultos salieron de la habitación.

— ¿Quieres cenar? — Preguntó Temari con cansancio. Frente a Shikadai ya no discimulaban.

— Ve a dormir si quieres, yo me serviré.

— De acuerdo, por cierto, mañana debo salir para Suna, lleva a Shikadai a los combates y ve que sea una buena chica, aunque debo decir que preferiría que se fijara en la finalista de Suna.

— ¿Para llevartelo a vivir a Suna contigo? — Ella alzó la mirada sorprendida. — He notado que has estado llevándote tus cosas de la casa, imagino que a Suna.

— Ya habíamos decidido que lo más sano es separarnos...— Frunció el ceño.

— Pero no pensé que fueras a regresar a Suna. ¿Cuando pensabas decírmelo?

— Te lo iba a decir pronto, además, no sé por qué te sorprende, mi familia está allá ¿A dónde más iba a ir?

— Shikadai y yo somos tu familia. — Se acercó y la sujetó de los hombros. — Es absurdo que siquiera estemos teniendo esta conversación.

— Le preguntaré a Shikadai si quiere irse conmigo. — Ella desvió la vista y él la soltó.

— Entonces no vas a cambiar de opinión. — Se dio la vuelta en dirección a la cocina. — Si es así tampoco volveré a insistir.

Llegó a la cocina y se sirvió de comer un poco de arroz picante y verduras al vapor. Su esposa no tenía el mejor sazón del mundo pero sin duda preparaba cosas que no solía haber en konoha. Realmente la iba a extrañar, la amaba demasiado pero él no era nadie para cortar sus alas.

Las peleas comenzaron cuando le ofrecieron a Temari el puesto de capitán en un nuevo escuadrón jounnin de la alianza shinobi hace dos años, ella declinó porque consideraba que su hijo aún necesitaba de ella, pero Shikamaru notó la inconformidad en sus ojos. Poco a poco ella empezó a pelear por cosas sin importancia como un pantalón arrugado o que no se había acabado toda la cena.

Ell nivel de las peleas aumentaron, decía que debía pasar más tiempo con ellos pero que se la vivía en la torre con Naruto o que no debía ir a misiones lejos. Por más que quiso ser paciente y aguantar todos sus regaños, llegó un punto en que también explotó y eso terminó que romper su relación.

Ahora solo tenían un trato cordial para no poner triste a su hijo, quién sin duda debía de estar enterado de sus problemas, Shikadai era un chico muy listo. Shikaku Nara, hubiera gozado de conocerlo.

Su matrimonio había fracasado, tal vez debió convencerla de tomar el puesto de capitán, quizás para estos momentos ella estaría regresando y podrían llevar sus trabajos y vidas de manera armónica. Pero tampoco era tan ingenuo, sabía que otro de los motivos de ella para estar molesta con él, es que quería tener otro hijo y él no.

Tuvieron a Shikadai antes de que Naruto asumiera el puesto de Hokage y por ende él tampoco tenía un puesto oficial en la torre. Entonces pudo disponer de bastante tiempo para acompañarla durante el embarazo y para cuidar al bebé, disfrutó mucho de su hijo pero ahora que estaba tan ocupado con su trabajo como mano derecha del hokage que no quería regresar a la época de desveladas y cansancio extremo con un bebé. Temari lo tomó a mal y desde entonces le dijo que no podía creer que pusiera su trabajo antes que a su familia.

Ella tenía razón, pero él había elegido ese camino y ahora estaba dispuesto a asumir las consecuencias de ello. Por eso no le pedía que se quedara, por que no quería seguir haciéndola infeliz. Ella merecía lo mejor del mundo y sin duda él no lo era.

Terminó de comer, lavó los utensilios que ocupó y decidió tomar un poco de aire antes de ir a dormir al sofá de la sala cuando en el vestíbulo que conectaba la casa con el patio, estaba Shikadai sentado mirando el cielo.

— ¿Mamá se va a ir? — Preguntó con seriedad.

— ¿Escuchaste nuestra conversación?

— No es mi culpa si se la pasan gritando, son problemáticos.

— Tsk, mocoso... pero sí, lo siento... — Se sentó junto a su hijo y ambos contemplaban la luna. — ¿Quieres ir con ella? Yo no te detendré...

— Yo quiero ser un ninja de Konoha, mis amigos están aquí y quiero seguir viviendo contigo.

— Sabes que paso todo el día en la torre y que probablemente estes mucho tiempo solo. Quizás ir a Suna con tus tíos y... — Pero el niño lo interrumpió.

— Quiero mucho al tío Gara y al tío Kankuro, pero cuando estoy en Suna todos son muy problemáticos, me tratan como si fuera un príncipe y no es muy agradable, prefiero seguir siendo yo en Konoha.

Shikamaru sonrió y puso una mano en la cabeza de su hijo.

— Eres un buen chico, pudiste buscar una mejor excusa pero esa te hace parecer humilde — El niño rió.

— Papá... ¿Te molesta que sea amigo de Naoko-san?

De pronto la luna le recordó los ojos perla que tanto le gustaban en su juventud cuando estaban solos en la cabaña.

— No, es solo que no quiero que cometas los mismos errores que yo.

— ¿Qué error?

— Es tarde y tu madre me pidió que te llevara a ver los combates, así que vamos a madrugar para acompañar a tu madre a la puerta y de ahí nos vamos al torneo.

— De acuerdo. — Se puso de pie. — Te quiero papá.

El mayor se quedó un rato más mirando la luna y las estrellas. Hace muchos años que dejó de pensar en Hinata y ahora con el paso de los años podía decir que entendía mejor lo que sintió la última vez que la vio.

Verla casada y con un bebé en brazos lo decepcionó, porque ella le había dicho que lo amaba y cuando él le pidió terminar, no hizo nada para detenerlo, así que Shikamaru lo que interpretó como que realmente no lo amaba tanto como lo decía.

Ella decidió continuar su vida, sin duda fui muy inmaduro al sentirme enojado por eso, pero ahora entiendo que esa es la manera en que ella trataba de salir adelante, ella siempre fue muy gentil. Seguramente quiso hacer las cosas fáciles para mi, ella siempre pensaba en los otros antes que en ella misma...— Con el tiempo se dio cuenta de que gracias a que ella había decidido olvidarlo y continuar, fue que su sentimiento de culpa se esfumó y pudo disfrutar plenamente de su relación con Temari... bueno, el tiempo que duró antes de que se arruinara todo. — ¿Qué hubiera pasado si me hubiera quedado junto a Hinata?

Quizás nunca lo sabría, pero no se arrepentía de nada.

— Parte de crecer es aprender a dejar ir las cosas y a las personas. — Murmuró pensando en Asuma, sus padres y Hinata. — Espero poder ser de ayuda a mi hijo cuando llegue su turno de crecer.

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El gran día había llegado y Naoko Hyuuga se encontraba sentada en la sala de espera de los finalistas del examen chunnin. Ella solía ser muy alegre, serena y su hobbie favorito era observar a las personas, cosa que podía hacer muy seguido porque también era un tanto tímida cuando no conocía a las personas.

Y justo en esos momentos estaba analizando a cada uno de los finalistas, había dos ninjas de Iwa, una de Suna, dos de Kiri y solo ella de Konoha, lo cual se traducía en una espera silenciosa hasta que llegara su turno.

Notó la liga que llevaba en una muñeca, había prometido a su abuelo que no se amarraría el cabello durante la pelea, pero si las cosas se le salían de control, estaba preparada para amarrarlo, no pensaba perder, era una orgullosa Hyuuga e iba a lucir todas sus habilidades, o por lo menos se trataba de convencer de eso.

Su cabello negro como la noche y sus perlados ojos la distinguían como una Hyuuga, pero si era honesta, diría que a veces sentía que le faltaba algo más, que no se sentía del todo una Hyuuga aun cuando sus dos padres eran Hyuugas de alto rango en su clan, lo cual aseguraba la pureza de su sangre y se reflejaba en el gran dominio que adquirió del Juuken. Todo el mundo solía decirle que era la viva imagen de su madre, pero siempre que se veía en el espejo, no estaba tan de acuerdo. Su madre era bellísima y Naoko se consideraba más bien normal, ni bonita ni fea, sino como alguien que pasa desapercibido en una multitud.

Además sus cabellos no tenían los destellos azules de su madre, sino que era de un negro soso y rebelde. Preferiría mil veces tenerlo corto o amarrado pero no podía ni lo uno ni lo otro, pues en su clan el cabello largo representaba el poder de cada persona y era una vergüenza usarlo corto. Por otro lado, no solía amarrarlo porque siempre que su madre la veía con el cabello alborotado, se tomaba su tiempo para cepillarla y dejar sus mechones suaves. Así que solo se lo amarraba cuando salía de su clan y ajustaba su bandana ninja en la frente, justo como hacía su padre cuando lo veía salir de misiones.

Su madre quiso que estudiara dentro del clan, pero Naoko quería salir de esos enormes muros y conocer el mundo y descubrir si las leyendas que su padre le contaba eran ciertas. Por eso se esforzó y a los diez años se graduó de la academia y cumplió todas las misiones. Gracias a eso ahora estaba esperando su turno para salir a pelear por el título de Chunnin.

A pesar de los nervios, iba a dar lo mejor de sí misma, su madre había prometido ir a verla pelear a pesar de que pocas veces salía del distrito Hyuuga. Además su tía Hanabi le prometió que si ganaba le regalaría una espada, así que se esforzaría por mostrarles su valía como ninja.

Suspiró muy animada, y se asomó a través del barandal que les dejaba ver una parte de las gradas de la arena. Vio que Nanadaime Hokage estaba llegando a su lugar, acompañado de todos sus ayudantes, una mujer de cabello negro con un cerdito en brazos, un hombre de cabello gris con una máscara cubriendo casi todo su rostro y un hombre de cabellos negros muy parecido a su nuevo amigo Shikadai.

Una vez que esas cuatro personas se hubieran sentado, pues los otros kages ya estaban en sus lugares, el torneo dio inicio y llamaron a los primeros en pelear, que era una chica de Suna y un chico de Iwa. El enfrentamiento fue breve, pues la chica lo venció con un jutsu de elemento viento y el chico cayó mal, golpeándose de manera peligrosa la cabeza, por lo que el referí detuvo el combate.

El segundo combate fue entre una chica de Iwa y una chica de Kiri. Este enfrentamiento fue más largo, pues ambas kunoichis hacían chocar sus jutsus de largo alcance, pero al final, el dominio de la espada que tenía la chica de Kiri, le dio la victoria indiscutible.

Cuando terminó el combate, Naoko supo que había llegado su momento y trató de relajarse, no sería buena idea que comenzara a hiperventilar al no estar acostumbrada a tantos nervios. Escuchó su nombre por el altoparlante y se dirigió a las escaleras, donde el chico de Kiri iba caminando unos pasos adelante de ella. Cuando llegaron al centro de la arena, miró hacía arriba y alcanzó a ver a su madre sentada junto a su tía y a Udón-sensei. Sonrió contenta, pero su sonrisa se ensanchó al ver a sus dos compañeros ninja hasta arriba mientras jadeaban, al parecer llegaron justo a tiempo para verla.

El referí dio las indicaciones de que debían parar cuando él lo dijera y que tenían la posibilidad de detener la pelea si no deseaban continuar. Nada de matar al contrincante. Ella le extendió la mano al chico, quien la aceptó y se desearon suerte.

Mientras esperaba la señal de inicio, escuchó un par de voces familiares gritar.

— ¡Gambatte Naoko-san!

— ¡Senpai, suerte!

Shikadai y Boruto estaban parados junto al barandal de la grada más baja del estadio. La chica sonrió y se colocó en posición de ataque mientras activaba su byakugan. "Debo obtener la ventaja y acercarme lo más posible" pensó mientras veía al chico sacar un par de kunais.

— Tres... dos... uno... Comiencen — Gritó el referí mientras se quitaba de en medio, entonces el chico lanzó los kunais, los cuales ella desvió con otro kunai y se lanzó al ataque buscando un enfrentamiento cuerpo a cuerpo, pero el chico saltó alejándose e invocando dos clones de agua, los cuales se acercaron a la chica pero ella no tuvo ningún problema en hacerlos desaparecer, quedando empapada.

Ella usó unos kunais con pergaminos explosivos para levantar la tierra de la arena y ocultarse en la nube de polvo para acercarse a su objetivo, pero el chico sacó un montón de agua por la boca, haciendo que la polvoreda disminuyera considerablemente, así que cuando ella estaba a punto de golpearlo de frente, hizo los sellos para invocar un ataque eléctrico, el cual la hizo salir volando mientras la corriente eléctrica recorría su cuerpo por completo. Apenas tocó el suelo, volvió a ponerse de pie, y tratando de ignorar el temblor de sus piernas, corrió, descolocando al chico quien creyó que con ese ataque había logrado dejar noqueada a su contrincante.

Ella aprovechó su sorpresa y consiguió golpear uno de sus hombros, utilizándolo, pero entonces el chico reaccionó y consiguió alejarse, así que Naoko le lanzó una bomba de gas pimienta, y a pesar de que la visión de él quedó bloqueada, invocó a un par más de clones, para que la entretuvieran mientras recuperaba su visión con un poco de agua.

Naoko se dio prisa, la adrenalina la recorría por completo y notó que ese era el momento de terminar el combate. Utilizando el puño suave, desapareció a los clones y corrió directo hacía el chico, quien con la visión que le dieron sus clones al desaparecer, comenzó a hacer los sellos de su ataque eléctrico, pero entonces Naoko hizo los sellos del jutsu de sombras que el día anterior Shikadai le había enseñado y al parecer funcionó, porque su sombra se estiró el medio metro que les quedaba de distancia y que si no lo hubiera inmovilizado, sin duda hubiera conseguido volver a mandarla a volar.

Pero no, con el jutsu de sombras lo detuvo por unos segundos que ella utilizó para hacer los sellos del Hakke Hasangeki (1), con lo cual golpeó con su palma el pecho del chico y liberó una gigantesca onda blanca de chakra, con lo cual lo hizo salir expedido hacía el muro de la arena y que quedara inconsciente.

La multitud ovacionó a la concursante de Konoha y ahora ganadora del combate. Había ganado con el jutsu que su padre le enseñó cuando era más pequeña y que le dijo que había sido una especialidad de su fallecido tío Neji.

Sonrió muy feliz cuando su sensei y sus compañeros de equipo bajaban para felicitarla. Mientras la abrazaban, buscó a su madre con la mirada, pero se encontró con que ella ya no estaba y su tía Hanabi tenía una mirada de desconcierto. ¿Se habrían enojado porque usó una técnica que desarrolló el tío Neji? ¿Qué sucedió?

Pero entonces Boruto y Shikadai bajaron para felicitarla también, distrayéndose y prometiéndose buscar a su madre en cuanto dieran el resultado del examen.

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En cuanto acabó el último combate, los cinco kages se reunieron para discutir a los ganadores y si ascenderían al siguiente grado. Se dieron prisa y decidieron que los combatientes del segundo y tercer combate serían aprobados.

Mientras tanto, Shikamaru y Kakashi esperaban que Naruto saliera para ir a anunciar a los ascendidos.

— Tienes una cara terrible, deja de pensar en eso... es imposible. — Comentó Kakashi mientras movía una mano quitándole peso al asunto.

— Juro que vi los sellos del Kagemane no jutsu — Dijo con el ceño fruncido Shikamaru. — Eso explicaría por qué él chico no terminó de hacer los sellos de su ataque.

— Tal vez la situación lo sobrepasó, todos hemos vivido un momento en que el peligro nos paraliza. — Opinó el otro hombre.

— Tsk, es problemático pero no estoy seguro de que haya sido eso... — Y entonces su mente comenzó a trabajar, Shikadai dijo que entrenó ayer con la Hyuuga que vio pelear. ¿Su hijo le enseñó a usar el Kagemane? ¿Siendo un Hyuuga pudo hacer el Kagemane? No tenía sentido.

De pronto la puerta se abrió y dio paso a los los Kages, Naruto llegó hasta ellos con una sonrisa.

— Konoha tiene una nueva Chunnin— Les dijo alzando su pulgar derecho. Pero sus dos consejeros se mantuvieron callados y Naruto comprendió el motivo. Seguía siendo despistado pero también había notado algo raro en el último ataque que hizo la chica. — Ella no hizo nada incorrecto, pero si tienes duda sobre si usó un jutsu de tu clan, puedo mandar a investigar esto.

— Preferiría encargarme personalmente de esto, algo me dice que mi hijo está involucrado. — Sacó un cigarrillo y lo encendió.

— De acuerdo. Tómate el día para descansar un poco — Naruto estaba consciente de sus problemas personales y deseaba poder ayudarle dándole un pequeño respiro de tanto trabajo — Aunque sabes... deberías tomarte unos días para estar con Shikadai, el papeleo puede esperar, tómalo como unas vacaciones bien merecidas. — Y marchó para hacer el anuncio y el discurso de clausura junto a Kakashi.

— Tsk, ese Naruto... — Murmuró el pelinegro mientras exhalaba el humo del tabaco.

Miró el cielo azul y se preguntó cuando había sido la última vez que se había sentado de día a ver las nubes pasar.

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¡Había sido promovida a Chunnin! Shin y Toru la habían llevado a comer rollos de canela y estuvieron conversando de los planes que cada uno tenía. De pronto la reunión se tornó triste, pues se dieron cuenta de que había llegado el momento de separarse después de tres años intensos y satisfactorios. Juraron volver a encontrarse en el futuro y lograr sus sueños.

— Deberás decirnos si es cierta la leyenda del bosque del país del rayo. — Le decía Shin mientras alzaba una mano en forma de despedida, pues el camino de los tres chicos se separaba, sus casas quedaban en tres senderos distintos.

— Hai y ustedes deben ser los mejores en su área, los quiero — Gritó Naoko mientras se alejaba y caminaba bajo el naranja del día. No quería dejar a sus amigos tan pronto, pero le preocupó la manera en que se fueron su madre y su tía.

"Felicidades Naoko, por favor, no tardes mucho y ven a casa" Le había dicho su tía Hanabi sin darle la oportunidad de preguntar por su mamá.

— Esto es problemático — Murmuró ella mientras dejaba escapar un gran suspiro. Ese día estaba siendo más triste que alegre.

— Naoko-san — Una voz gritó su nombre y se detuvo buscando al responsable.

Era Shikadai, y detrás de él, un hombre que se le parecía mucho y que había visto junto al Hokage, supuso que era su padre.

El niño corrió un poco y se detuvo frente a ella, le estiró la mano.

— Felicidades por tu ascenso. — Ella le estrechó la mano.

— Muchas gracias — Respondió cortésmente.

— Te presento a mi padre, Shikamaru Nara.

— Es un placer conocerlo, soy Naoko Hyuuga — Hizo una reverencia al adulto, quien estaba llegando a su lado.

— Shikadai me dijo que son amigos, por favor, cuida de él, suele meterse en muchos problemas — Respondió el mayor.

— Yo no me meto en problemas, es Boruto quien me arrastra y a mi me toca ayudarlo. — Explicó el niño.

Ella sonrió tímidamente, seguía siendo difícil para ella desenvolverse con extraños, sobre todo si era una persona tan importante como el consejero del Hokage.

— Hai — Respondió al hombre. — Etto... — Comenzó a jugar con sus dedos. — Debo ir a casa, así que...

— El clan Hyuuga queda por el mismo sendero que el clan Nara... Papá, ¿Podemos acompañarla?

Ella se sonrojó, pero antes de que pudiera decir algo, el mayor asintió.

— Es descortés no acompañar a una amiga, déjala en las puertas de su clan y regresa a casa.

El menor asintió, tomó de la mano a la chica y marcharon corriendo.

Shikamaru los vio correr y deseó con todo su corazón que esa niña no fuera la hija de Hinata.

— Eso sería demasiado problemático — Dijo en voz baja mientras buscaba en su chaleco verde su encendedor para jugar con él de camino a su casa, en la cual ya no estaría Temari.

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Los dos niños llegaron al portón gigante del distrito Hyuuga.

— Supongo que ahora que serás chunnin saldrás más tiempo a misiones, pero cuando estés en la aldea, avísame y podríamos ir a comer o entrenar un poco... — Dijo mientras se sonrojaba un poco.

— Hai, ten una buena noche, Shikadai-kun — Se despidió con un movimiento de mano y entró por el gran portón.

Entró corriendo por el sendero que la llevaba a su casa, la cual encontró vacía. Fue a la mansión principal donde encontró a su abuelo y sentó a tomar té con él para contarle sobre su combate y nuevo ascenso.

— Eres una genio Hyuuga — Dijo Hiashi mientras le alborotaba el cabello. — Tu tío Neji, quien también era llamado genio, no se hizo chunnin sino hasta los 15 años. Eres el orgullo del clan sin duda alguna.

Ella le sonrió cuando de pronto un guardia entró anunciando que era hora de los medicamentos de Hiashi.

— Iré a contarle a papá.

— Ve, hija. Y de nuevo felicidades.

Su sonrisa no podía ser más grande, corrió a través de los pasillos y entró al dojo de su casa. Se hincó frente al altar y volvió a relatar todo lo ocurrido en el combate y cómo había logrado perfeccionar el jutsu que él le había enseñado. Paso bastante tiempo charlando con su padre, cuando sintió la presencia de su madre tras ella.

Volteó a verla, pero al ver la palidez de su rostro, supo que algo estaba mal.

— ¿Qué sucede, mamá?

— ¿Dónde aprendiste el jutsu de sombras?

La niña se sonrojó ligeramente.

— Me hice amiga del hijo del hokage y del consejero. — Su madre cerró los ojos con una expresión de dolor. — ¿Está mal...?

— Tu padre no lo querría...

La niña frunció el ceño.

— Papá está muerto, lleva un mes muerto, es hora de que lo superes... no puedes vivir el resto de tu vida así — Era la primera vez que le levantaba la voz a su madre. Pero realmente llevaba varios días pensándolo. Hinata Hyuuga estaba apagándose, y le dolía verla así. — Lo que necesitas es salir de éste pequeño lugar, no entiendo por qué nunca quieres salir... ni siquiera conmigo, nunca. Apenas puedo recordar la última vez que fuimos a cenar fuera, no entiendo a qué le temes.

— Nao-chan...

— Pero si tu quieres vivir tu vida así, está bien... pero no esperes que yo haga lo mismo y me quede marchitándome entre estas cuatro paredes como tú. — Gritó.

Observó como su madre abría los ojos con sorpresa y retrocedía un paso.

— Si eso piensas... bien — Dijo Hinata en voz baja mientras salía del dojo. — Haz lo que consideres correcto, ya deberías tener un criterio propio.

Y se marchó a casa.

Naoko miró la fotografía de padre. Nunca había peleado con su madre ni le había dicho lo que pensaba con tanta crueldad, se sentía mal, pero no quería renunciar a sus nuevos amigos y de verdad deseaba que su madre volviera a sonreír como la recordaba en su infancia.

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¡Gracias por leer!

¿Sorprendidos?

(1) Hakke Hasangeki: es un jutsu en el cual Neji golpea al enemigo en el pecho con la palma de su mano y libera una gigantesca onda de chakra que emana de color blanco que le causa un enorme daño al objetivo, al mismo tiempo que lo manda volando por los aires. Esta técnica tiene la potencia suficiente como para reducir a polvo las rocas de gran tamaño. Creo que sale en la saga de rescate de Gaara.

El Monte Kasuga existe realmente y se encuentra en el distrito Nara en Japón (Sí, va a ser importante más adelante).

En fin, solo queda hacer un recuento de las edades:

Naoko: 13

Konohamaru: 28

Shikadai y Boruto: 12

Y solo decir que hoy en la noche voy a subir Lejos de japón, sí me retrasé un poquito, pero que conste que he sido puntual con Mendokuse y estoy trabajando Cautivos en mi poco tiempo libre para subirlo en unos días, así que lento pero seguro voy avanzando.

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Quiero agradecer a todos los que han dejado un review, los que siguen la historia y los que la han marcado como favorita, de verdad se los agradezco mucho. Por ustedes va este capítulo.

¿Un review? Pueden decir si les gustó o no, quejas, sugerencias, reclamaciones, maldiciones imperdonables o flores, todo se acepta siempre y cuando sea con respeto :)

Finalmente agradezco a todos los que me siguen en mi página de Facebook Tamashitsumo, por lo que en agradecimiento a todos voy a hacer un concurso cuando lleguemos a los 100 seguidores (ya casi, así que ya me estoy preparando).

Viernes 25 de agosto del 2017