Exención de responsabilidad: Ni One Piece ni sus personajes me pertenecen, son propiedad del buen hombre de Eiichiro Oda.


Nota de autor: Hola a todos, tengo que agradeceros el apoyo que le habéis dado a este fic.

Y por eso he decidido continuar escribiendo esta historia, espero que lo sigais disfrutando y apoyando. Me encanta leer vuestros reviews asique no dudeis en dejarme unos cuantos :D

No os entretengo más y os dejo con el segundo capítulo.


Luffy tenía tantas ganas de ver a su abuelo que apenas durmió y cuando él llego, no había quién sacara a al moreno de la cama. Makino lo intentó una y otra vez, pero Garp se cansó de esperar y se llevó a Luffy a las montañas diciéndole a Makino que a partir de ahora el pequeño viviría allí.

-¡Me haces daño!- Gritaba Luffy varias veces pues Garp lo llevaba cargado de la mejilla. A Garp no le gustó un pelo que su nieto se comiera una akuma no mi, y Luffy no hacía más que empeorar las cosas diciendo que lo necesitaba para convertirse en el Rey de los piratas.

-Te lo tienes bien merecido, haberte hecho amigo de ese impresentable de Akagami… Sabía que el dejarte en Villa Foosha había sido una mala idea, pero que ahora me vengas con que quieras ser un pirata, ¡escúchame bien, Luffy, tú serás un gran marine!- Exclamó Garp mientras comenzaba a tirar con más fuerza de la mejilla de Luffy y al girarse a ver porque le costaba más, un gran árbol le dio en toda la cara provocando que Luffy riera y que a Garp se le hinchara la vena de la frente. Desde entonces, el camino hasta la casa de los bandidos de la montaña fue más tranquilo.

Cuando llegaron, Luffy estaba tan feliz de estar en "casa" que comenzó a jugar por todo el bosque mientras Garp hablaba con Curly Dadan.

-Oi, Luffy, saluda a…- Dijo Garp cuando Luffy pasó por delante de él, pero el pequeño esquivó el agarre colocándose delante.

-¡Yo!- Saludó Luffy mientras Garp le miraba un poco sorprendido pues parecía que había esquivado el agarre a propósito.

-¡¿Quién es ese niño Garp?!- Preguntó Dadan enfurecida. Garp le dedicó una mirada terrorífica e hizo que Dadan se pusiera pálida de miedo.

-Es de quién vais a cuidar a partir de ahora- Respondió tranquilamente mientras la mujer y los dos bandidos que venían con ella se caían al suelo incrédulos. Al principio se negaron, pero Garp les hizo una "oferta" que no pudieron rechazar.

-Deberás ser más rápido si quieres darme- Dijo Luffy tras esquivar el escupitajo de Ace, el cual se sorprendió de la rapidez del pequeño y le hizo hacer una mueca. Luffy estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano para no echarse a los brazos de su hermano y decirle cuánto le había echado de menos… Pero debía ser fuerte y dejar que las cosas siguieran su curso con normalidad.

-¡Ace!- Exclamó Garp al ver al chico. -Este es Luffy, y a partir de ahora vivirá aquí, espero que os llevéis bien- Proclamó Garp seguida de su gran risa.


Estaba decidido, Luffy se mudaría a las montañas. Al día siguiente Garp se iría de vuelta a su trabajo, pero Luffy le dijo que le esperara antes de zarpar porque tenía que entregarle una cosa. Al viejo marine le extraño la petición de su nieto, pero decidió esperarle.

Garp se encontraba esperando desde el barco de la marina cuando vio al pequeño, venía cargando un saco con algo bastante grande.

-¡Abuelo!- Saludó Luffy alegremente mientras subía al barco de un salto asombrando a todos los marines y al propio Garp. -He venido a darte esto- Luffy arrojó el saco a los pies del mayor. Parecía un regalo de despedida un tanto raro, y lo fue más aún cuando el saco gruñó.

Un soldado se acercó y abrió el saco alertando a todos al ver que se trataba de un hombre.

-¿Qué significa esto, Luffy?- Preguntó Garp sin saber qué pensar.

-Necesito la recompensa que dan por él, además, fue muy antipático con Makino- Contestó Luffy serio. Garp no sabía qué era lo más extraño de esa petición, si el hecho de que Luffy hubiese capturado a un peligroso delincuente o que conociera la palabra 'antipático'.

-S-sí, sí, pero ¿no crees que es mucho dinero para ti?- Cuestionó después de ver el cartel de se busca del sujeto, se acercó a Higuma y le dio un puñetazo para que se callara y mandó a uno de sus hombres a que encerrara al delincuente.

-No- Contestó el pequeño con simpleza. -Solo necesito 6 de los 8, los otros dos tenía pensado en dárselos al alcalde para lo que necesite la villa- Añadió con su clásica sonrisa, Garp también sonrió orgulloso de que su nieto fuera generoso.

Garp no quiso saber cuáles eran los motivos que tenía Luffy para necesitar tanto dinero, pero confiaba en su nieto y sabía que no haría nada malo con el dinero, algo estúpido como gastárselo en comida sí, pero no malo. Abuelo y nieto se despidieron efusivamente mientras Garp le decía a Luffy que le convertiría en un marine y con el pequeño proclamando que sería el próximo Rey de los piratas.

"Vaya familia" Pensaron los marines que veían la escena con una gota de sudor bajando por sus nucas.


Había pasado ya una semana y Luffy seguía fracasando en sus intentos de hacerse amigo de Ace. Pero todo cambio el día que Luffy siguió a Ace hasta el lugar donde escondía el dinero que robaba junto a Sabo. Pillaron a Luffy observándoles e intentaron atraparle para que no dijera nada, parecía pan comido el atrapar a un chico 3 años menor que ellos… Qué equivocados estaban.

La diferencia de edad pareció desvanecerse al ver la rapidez del menor, apenas y podían seguirlo con la mirada. Pero no se iban a dar por vencidos tan fácilmente, ese chico sabía su secreto y debían evitar que se conociera a toda costa. Sin embargo, Luffy no les dio ninguna oportunidad, el pequeño espero hasta que sus hermanos mayores estuvieran lo suficientemente cansados como para dejarle explicarse. Y así lo hizo, les explico que solo quería tener amigos, que sabía cuidarse solo y que quería ser un pirata de mayor.

Los mayores no pudieron ignorar la aplastante sinceridad que tenía ese chico, y lo de que quería ser un pirata como ellos, les hizo discutir si era buena idea hacerse amigo de ese chico tan peculiar. No les llevó mucho tiempo decidir, ambos sentían una extraña conexión con él y sus instintos les dijeron que era buena idea tener más amigos, sería divertido.

Y así, en un abrir y cerrar de ojos se habían vuelto inseparables, jugaban, robaban y entrenaban juntos siempre, salvo algunas veces en las que Luffy prefería entrenar solo. Un buen día, después de unos problemas con los piratas de Bluejam, juraron ser hermanos con una copa de sake, ese día les cambiaría la vida más de lo imaginaban.

Pero no todo fue felicidad, el incendio en la Gray Terminal trajo consigo la partida de Sabo al mar. Sin embargo, uno de esos tenryubitos decidió acabar con la joven vida del chico de manera cruel. La noticia fue dura para los hermanos, Ace debía permanecer fuerte para cuidar de Luffy, lo que sorprendió al mayor fue que Luffy era más fuerte de lo que parecía y no perdió la compostura.

Por su parte, Luffy estaba sufriendo pues Sabo estaba pasando por uno de los momentos más duros de su vida, pero al menos se podía consolar al saber que Dragon cuidaría bien de su hermano.

-Luffy, escúchame bien, te prometo que yo no moriré… No puedo dejarte solo, ¿quién cuidaría de un cabeza dura como tú?- Dijo Ace intentando rebajar la tensión al haberse enterado de tan terrible noticia.

-Gracias- Fue la respuesta de Luffy, pero el pequeño estaba pensando en otra cosa.

"Esta vez yo cuidaré de ti, juro por el One Piece que no dejaré que mueras" Prometió Luffy mientras ambos contemplaban en silencio el mar, ese al que saldrían tal y como juraron cuando se hicieron hermanos.


Dos años después…

El entrenamiento de Luffy había sido brutal, esta vez iba a estar más que preparado para su viaje. Con solo 9 años ya dominaba el Rokushiki, gracias a las visitas de Garp y a la insistencia del pequeño de querer aprender ese arte marcial, y ya controlaba muy bien los tres tipos de Haki siendo el de observación en el que más tiempo había empleado. Por otro lado, también había entrenado a conciencia su segunda fruta del diablo y el rango de distancia entre espejo y espejo lo había conseguido aumentar hasta el punto de viajar de isla a isla.

Ace estaba completamente sin palabras al ver el poder que tenía Luffy, asique decidió esforzarse mucho y así había logrado dominar 3 de los 6 estilos del Rokushiki y había logrado despertar su Haki de observación y de armadura.

-Luffy, ¿te apetece un combate?- Propuso Ace pues se aburrían al no encontrar nada que cazar para poder comer con los bandidos. Era mediodía y no había nada divertido que hacer.

-¡Claro!- Aceptó Luffy entusiasmado. Pero su gesto se tornó en uno muy serio e hizo que Ace se preocupara.

-¿Qué ocurre, Luffy?- Preguntó Ace con el ceño fruncido pues Luffy parecía no estarle prestando atención, el más joven se mantenía quieto y con la mirada fija en el horizonte.

-Ace, nos vemos por la noche, tengo que hacer una cosa muy importante- Y sin esperar una respuesta, Luffy salió corriendo a una velocidad que Ace pocas veces había visto.

Luffy fue a la villa en busca de un espejo y de un poco del dinero que tenía ahorrado, no podía perder ni un minuto más, era increíble que no se hubiese dado cuenta de que Arlong ya estaba en Cocoyasi. Pero eso ya no importaba, debía ir cuanto antes.

-Espejos, necesito uno que se encuentre en las Islas Conomi-


Mientras tanto en la villa Cocoyasi…

Arlong estaba frente a Bell-mère dispuesto a matarla cuando la gente de la villa se acercaba para intentar derrotar a los tritones que se estaban apoderando de su hogar.

-No los maten, sólo demuéstrenles de qué somos capaces- Ordenó Arlong indiferente. -Tú serás un ejemplo excelente- Añadió, Bell-mère consiguió empujar a sus hijas hacia la casa para que no les hiciera daño. Arlong sonrió sádicamente. -Morirás por tu patético amor-

Todo era un caos, los tritones estaban destrozando los débiles ataques de los pueblerinos, los gritos y los golpes resonaban por todo el lugar. Sin embargo, Bell-mère se irguió con dignidad y con la tranquilidad de que Nami y Nojiko estarían bien.

-¡Nojiko, Nami!- Llamó Bell-mère asegurándose de que la oirían. -Las quiero- Bell-mère sonrió justo antes de que el gatillo de la pistola se disparara.

-…-

El sitio se quedó en silencio, no porque la bala hubiese acabado con la vida de la ex marine sino porque había sucedido algo totalmente impensable. Un niño, un niño con un sombrero de paja colgado a la espalda se había puesto entre Bell-mère y la pistola, tenía la palma de la mano pegada al cañón de la pistola evitando que la bala saliera. Nadie daba crédito de lo que estaban presenciando.

La expresión de Arlong era una de enfado, cómo había sido posible que un niño se interpusiera en su camino, y más aún, cómo demonios había conseguido detener la bala con la mano.

Luffy se calmó al ver que había llegado a tiempo, un segundo más tarde y no se lo hubiese perdonado en la vida, pero lo había conseguido. Cogió el cañón del arma y lo destrozó al apretarlo.

-¡¿Qué demonios crees que haces, chico?!- Preguntó Arlong conteniéndose para no asesinar al niño. Luffy hizo una seña a Bell-mère para que corriera hacia sus hijas, pero ésta no iba a dejar que un niño tomara su lugar y muriera, por muy fuerte o valiente que fuera, seguía siendo un niño. Sin embargo, antes de que la pelimorado hiciera nada, Luffy se adelantó encarando al tritón.

-Venía a darte esto- Luffy ofreció un saco lleno de dinero. -Hay 100.000 berries como pago por la mujer de pelo morado- Dijo Luffy conteniéndose para no asesinar al bastardo que tenía delante. Los tritones incluyendo al propio Arlong seguían pensando en qué estaba sucediendo, pero aun así el pirata cogió el dinero.

-Entonces creo que será suficiente por este mes- Dijo Arlong tranquilamente, pero con una sonrisa malvada. Quería matar al niño pero algo en ese chico no le inspiraba mucha confianza, por lo que decidió que lo mejor sería dejarlo estar. -Pero aún falta tu parte, chico- Se acordó el tritón.

-Eso no será necesario, me iré esta noche de la isla- Contestó Luffy mientras ambos se miraban fijamente.

-Está bien- Arlong le dio la espalda a Luffy. -Pero si vuelves a interponerte en mi camino será mejor que te lo pienses ¡dos veces!- Y seguidamente, Arlong le daba una patada al pequeño Luffy y hacía que éste atravesara la casa de Bell-mère. -¡Vamonos, muchachos!- Gritó Arlong mientras se marchaba riéndose triunfalmente junto a su tripulación.

Los pueblerinos permanecían en el suelo heridos pero alegres porque Bell-mère siguiera viva, aunque seguían preocupados por el chico que se había interpuesto entre el tritón y la ex marine. Nami y Nojiko corrieron a ver cómo se encontraba el chico sorprendiéndose y alegrándose al ver que salía de la casa quitándose el polvo como si nada, enseguida le abrazaron con todas sus fuerzas.

-Shishishi, me alegra que estéis bien- Dijo Luffy provocando un leve sonrojo en las dos niñas que le dieron las gracias en forma de beso en la mejilla.

-¿C-cómo?- Habló Genzo, el cual estaba bastante herido y el doctor se lo estaba intentando llevar.

-Oye tú, chico- La voz seria de Bell-mère hizo que todos se callaran. -Ven aquí- Ordenó y Luffy hizo caso omiso, aunque tenía un poco de miedo. En cuanto llegó enfrente de ella, la pelimorado le dio una sonora bofetada seguida de un abrazo. -No deberías haber hecho eso, ¡podrías haber muerto!- Bell-mère regañó a Luffy mientras aumentaba la fuerza del abrazo. Sus pensamientos eran totalmente diferentes, estaba inmensamente agradecida al chico, del cual no sabía ni el nombre, pero la había salvado y la había dado la oportunidad de seguir viviendo con sus dos hijas.

-Lo sé, pero no podía dejar que murieras- Respondió Luffy sobándose la mejilla en la que le había golpeado la mujer. Bell-mère y los demás se sorprendieron ante la respuesta del niño, ni siquiera se conocían. -Es decir, debes cuidar de ellas ¿no?- Luffy se puso un poco nervioso pero salió bien parado de la situación que se había producido.

-…-

-Ahora tengo que irme, cuidar los unos de los otros ¿vale?- Habló el pequeño Luffy alertando a los presentes. -Vendré el próximo mes y os daré el dinero suficiente para que no tengáis problemas con esos piratas y cuando pueda ahorrar algo, os lo traeré- Prometió Luffy y sin esperar las preguntas comprometedoras de la gente, se fue a una velocidad que nadie pudo ver.

-¿Mamá, quién era ese niño?- Dijeron Nami y Nojiko al mismo tiempo provocando que a Bell-mère se le escapara una lágrima al oír la forma en la que las niñas se habían referido a ella.

-No lo sé, pero me alegro mucho de haberlo conocido y espero volver a verle- Dijo Bell-mère con una sonrisa mientras que todos asentían de acuerdo. -Vamos a casa, creo que os debo un pastel- Finalizó la pelimorado para dirigirse a casa con sus dos hijas.


De vuelta la Isla Dawn y a la villa Foosha, Luffy entraba al bar de Makino con la lengua fuera y completamente sediento y hambriento, había sido un viaje muy fatigoso.

-¡Luffy!- Exclamó Makino feliz de ver al pequeño. -Pareces cansado, ¿quieres algo de comer?- Preguntó amablemente mientras Luffy se sentaba en la barra.

-Me gustaría mucho- Respondió Luffy con su característica sonrisa. Makino enseguida comenzó a prepararle un sándwich y un zumo de melocotón. Se lo sirvió y Makino se acercó a Luffy con un trapo para limpiarle la cara pues la tenía un poco sucia. El pequeño Luffy se sonrojó al ver la proximidad de Makino, aunque ya había comenzado a acostumbrarse a sentir esas "sensaciones misteriosas" con la peliverde.

-Parece que has hecho algo bastante difícil hoy- Rio Makino al terminar de limpiarle la cara.

-Shishishi, la verdad es que sí- Luffy también se rio y comenzó a comer, Makino se retiró a la cocina dejándole solo. -Pero ahora lo complicado va a ser llegar a la Isla Gyojin- Se dijo Luffy en voz baja.


Espero que os haya gustado, favs y follows son de agradecer. Nos vemos en el próximo capítulo.

Darle like si os ha gustado y suscribiros para más contenido, un fuerte abrazo.