Espero que podáis disculparme por la tardanza en actualizar. La vida a veces se vuelve muy complicada...
Pero ya estoy aquí y espero de corazón que sigáis interesados en esta historia y queráis continuar esta aventura con este humilde servidor.
Nota MUY IMPORTANTE al final del capítulo que tiene mucho que ver con la continuidad de este fic, leedlo por favor.
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"Esta me la van a pagar…" Refunfuñó el pequeño Luffy mientras caminaba por los pasillos del castillo más prominente de los que había en mini país del Germa 66.
Cuando el azabache aterrizó en aquel lugar tuvo que esconderse enseguida ya que había patrullas circulando por todas partes y lo último que Luffy quería era armar un escándalo. Tenía que encontrar a Reiju, lo cual no fue difícil ya que al ser la princesa del reino el único lugar en el que podía estar era en el Castillo más grande y destacable. Sin embargo, el problema actual era encontrar la habitación de Reiju en un lugar con tantas puertas y sin ningún tipo de señalización. Luffy llevaba casi dos horas caminando, corriendo y huyendo de habitación en habitación y de peligro en peligro, había comenzado a ponerse nervioso y sudaba bastante debido a la combinación de tensión y cansancio.
Entonces escuchó varios pasos detrás de él así que decidió apresurarse solo para quedar en un pasillo con solo una puerta y sin otra salida. Sabía que si se metía ahí no tendría escapatoria, pensó en volver pero los pasos que había escuchado antes ahora estaban mucho más cerca y su única opción era aventurarse dentro de aquella habitación y esperar que lo que hubiese tras esa puerta fuera algo bueno.
Entró, cerró la puerta y pegó la oreja para asegurarse de que nadie le seguía. "Uf… eso estuvo cerca" Suspiró apoyando la espalda en la puerta mientras respiraba agitadamente e intentaba calmarse.
Su mirada calló en una jarra de algún tipo de zumo de color morado, de uvas pensó él. Caminando directamente hacia la mesa donde se encontraba el brebaje se le hizo la boca agua sin pararse a pensar porqué las paredes de la habitación, la cama, la mesa y muchas otras varias cosas estaban pintadas de rosa, tampoco se fijó en que el sonido de una ducha se oía claramente tras una puerta que había… solo podía pensar en refrescarse con aquel zumo que, a medida que se acercaba, cada vez le parecía más apetitoso.
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La princesa del Germa salía tranquilamente del cuarto de baño con una toalla atada al cuerpo mientras que con otra se secaba su cabello rosa, pero cuando miró hacia el suelo de su habitación se sorprendió en gran medida al ver a un chico, unos años menor que ella, tirado en el suelo inconsciente y con la cara de color púrpura.
Pese a lo insólito de la situación, a Reiju no le hizo falta mucho tiempo para saber qué le había ocurrido al chico pelinegro… El vaso de veneno vacío que ella iba a beber tras su ducha, un chico claramente estúpido con mala cara en el suelo…
Sí, el chico era rematadamente idiota. Sin embargo, no podía dejar morir a un pobre niño en su habitación cuando podía salvarlo fácilmente.
La joven princesa se ruborizó al pensar en lo que tenía que hacer para salvar al estúpido, pero apuesto chico.
"M-más te vale ser fuerte porque después de que te cure te voy a dar la paliza de tu vida" Dijo ella mientras se arrodillaba junto a él. Recuperándose un poco de lo incómodo de la situación se dispuso para dar su primer beso… ¡No! A juntar los labios con los del chico y así extraer el veneno.
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Luffy supo enseguida que lo que había en el vaso era veneno… el problema fue que se dio cuenta después de habérselo tomado todo de un trago.
Si bien después de todo lo que había vivido se había vuelto prácticamente inmune a cualquier veneno, al volver al pasado esos anticuerpos que su sistema creó ya no existían.
Cuando cayó al suelo solo podía pensar en que, con suerte, el veneno no fuese letal…
Luffy no sabía cuánto tiempo había transcurrido desde que perdió el conocimiento, pero según comenzaba a recuperar la consciencia notó una sensación muy agradable en sus labios y en un acto reflejo empezó a mover los labios. Cuando abrió los ojos se encontró con una cara extrañamente familiar y con un pelo rosa que sabiendo donde estaba recordó claramente quién tenía encima de él.
Reiju se había quedado un poco embelesada por el sabor y lo bien que se sentía juntar sus labios con los de aquel chico y por lo tanto no se dio cuenta de lo que había estado haciendo. Entreabrió los ojos un poco y en el momento que lo hizo todo su cuerpo se puso del color de un tomate. Avergonzada, en un impulso arrojó al chico hacia el otro lado de la habitación estrellándolo contra un armario y rompiéndolo.
Luffy trató de levantarse pero la peli rosa fue mucho más rápida, le agarró del cuello de la camisa, le levantó y le estampó contra una pared manteniéndole ahí. El pelinegro iba a defenderse cuando se fijó que Reiju estaba mirando al suelo y su húmedo cabello tapaba cualquier expresión que estuviese haciendo. "Lo siento" Fue lo que dijo Luffy.
"Lo siento, no debí haber bebido lo que había en ese vaso, perdona por haberte hecho hacer algo que no querías" El pelinegro estaba realmente arrepentido, la verdad en esas palabras asombró y calmó mucho a la furiosa princesa.
Reiju quería permanecer enfadada y darle la paliza prometida a ese estúpido chico por beberse su zumo… y en especial por robarle su primer beso. Sin embargo, no podía quitarse de la cabeza la increíble sensación de haber besado al pelinegro, quería atribuirle el mérito a que era porque estaba probando su zumo favorito y que el chico solo era un recipiente… pero saborear el veneno de los labios de aquel idiota no había sido sino una milésima parte del porque se había sentido tan bien el beso.
Luffy se percató de la confusión de la pelirrosa y su instinto le dijo que lo mejor sería ayudarla de alguna manera… así que la abrazó.
"¡H-hey! ¿Qué crees que est-" Reiju se sorprendió tanto por esa acción que no supo decidir si se trataba de una trampa o no. La última vez que alguien la abrazó fue cuando su madre aún vivía, ahora el simple hecho de pensar algo así era tan insólito que le costó bastante trabajo asimilar lo que estaba sucediendo. Y cuando por fin se dio cuenta, ya se encontraba devolviendo el abrazo con todas sus fuerzas.
Luffy se alegró al verla así. "Está bien… perdóname por ser tan idiota" Dijo en voz baja al oído de Reiju. A pesar de ser varios años menor que ella, el pelinegro era bastante alto para su edad llegando a medir casi lo mismo que ella. El joven pirata llevo sus manos a los muslos de la chica y en un movimiento simple la alzó haciendo que ella se aferrara a su cuerpo con los brazos y piernas. Luego caminó hasta la cama, se sentó contra la cabecera y se quedó ahí frotando la espalda de la pelirrosa de forma reconfortante.
Miles y miles de voces se encontraban gritándole a Reiju desde su cabeza para que reaccionara como lo haría una verdadera Vinsmoke. Le pedían que asesinara de una buena vez a ese estúpido desconocido que se había atrevido a tocarla, que hiciera honor a su apellido y que tratase a ese intruso de la misma manera que lo haría su padre… Reiju estaba pasando por un tumulto de pensamientos y la mayoría de ellos le decían que debía matar a ese mocoso.
¿El problema? Que, para acometer dicho acto, debería romper el abrazo… y sinceramente, ella no quería deshacerse del calor del pelinegro. Por una vez en su vida, tan solo por un día, Reiju no quería recordar que su apellido era Vinsmoke.
Y así, los segundos se transformaron minutos y los minutos en horas. Ambos pasaron toda la noche en los brazos del otro. Cuando despertaron vieron que ya era de día y aunque sabían que tenían cosas que hacer, permanecieron abrazados por varios minutos.
"¿Reiju?" Luffy se separó del abrazo y observó la cara de la chica. Estaba listo para cualquier reacción violenta o furiosa por parte de la princesa, sin embargo, se sorprendió al ver algo completamente distinto. El semblante de la chica era de una tranquilidad y agradecimiento.
Reiju sabía perfectamente que lo que acababa de ocurrir iba a terminar tarde o temprano, y por eso decidió aprovechar cada segundo que estuviera al lado de ese estúpido desconocido. Desde que liberó a Sanji, su vida se había vuelto gris y se sentía que estaba actuando como una persona totalmente distinta a la que era en realidad. Todo se había vuelto tan insignificante que había olvidado lo que se sentía al sentir, lo maravilloso que era volver a sentir algo…
"Gracias por lo que ha ocurrido hoy, de verdad. No tengo ni la menor idea de como has llegado hasta aquí, y además, prefiero no saberlo" Dijo ella poniéndose de pie y yendo al cuarto de baño para ponerse ropa. Cuando salió nuevamente su sonrisa iluminó la habitación. "Aunque desearía que te quedases más tiempo conmigo, sé que es imposible" Reiju se acercó a Luffy, le cogió de la mano y lo llevó hasta la puerta de su habitación.
El pelinegro sonrió de oreja a oreja sabiendo que, aunque su plan no había salido como lo esperaba, su objetivo había sido logrado: conseguir sacar una sonrisa sincera de Reiju.
"Puede que te esté pidiendo mucho" Comenzó él avergonzado, sin embargo, la pelirrosa posó sus ojos púrpuras en él y no tuvo que articular ninguna palabra para comunicarle que aceptaba a su petición. "Quiero verte de nuevo" Dijo, Reiju iba a recordarle que eso es imposible pero el pelinegro continuó. "Sé perfectamente que eso ahora mismo es imposible… Lo que quiero es verte de nuevo en unos años"
"¿Por qué le cuesta entender que eso no pude ocurrir? Yo siempre estaré encerrada aquí…" Pensó la pelirrosa con exasperación ante la terquedad del muchacho.
"No sé muy bien cómo es tu vida, pero parece complicada y tú no te veías muy contenta" "Ojalá pudiera sacarte de este maldito lugar y llevarte conmigo" "Solo te pido que si logró encontrarte de nuevo en… digamos ¿nueve años? Que me des al menos la oportunidad de hablar contigo" "Prometo que te encontraré, y cuando lo haga haré todo lo posible para que quieras quedarte a mi lado"
El joven pirata se sorprendió a sí mismo al escucharse ser tan posesivo con la princesa del Germa. Aunque no era algo nuevos, ya que esos pensamientos cada vez eran más frecuentes cuando ciertas mujeres pasaban por su cabeza.
Reiju sabía que lo que estaba escuchando solo eran sandeces y sueños que no se iban a cumplir… Pese a ello, pensó que no había nada de malo en aceptar la petición, al fin y al cabo ya no tenía nada que perder.
"De acuerdo. Te prometo que si nos volvemos a ver, tendremos una charla" Contestó ella vagamente pero con una linda sonrisa aun en la cara.
"¡Genial! Entonces guárdame esto" Le dijo Luffy entregándole una gargantilla de oro que tenía 3 rubís al frente. Antes de que la chica pudiese decir algo… "Así recordarás que algún día nos volveremos a ver" Añadió rápidamente antes de darle un beso en la mejilla a la sorprendida pelirrosa y marcharse de la habitación.
Todo había sucedido tan rápido que Reiju aún no podía digerir toda la información, y tuvieron que pasar unos minutos hasta que lo consiguió. Sus mejillas se enrojecieron y sus ojos se humedecieron… su sonrisa estaba intacta. "Ni siquiera sé tu nombre, baka"
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Timeskip
"¡Ah, y una cosa más, mocoso!" Exclamó Shiki el león dorado. "Cada acción diferente a lo que hiciste en tu vida pasada creará una secuencia en cadena que acabará cambiando el futuro"
"Ahhhh, eso ya me ha quedado bastante claro. Es que te crees que soy estúpido o qué" Dijo Luffy indignado.
Roger, Shiki y Luffy se encontraban preparando con mucho cuidado la vuelta de Luffy en el tiempo y mientras lo hacían también se estaban asegurando de que Luffy entendiese las ramificaciones de lo que iban a hacer.
"Primero, sí creo que eres estúpido" Contestó el gran pirata provocando que Luffy inflara sus mofletes ofendido. "Y segundo, lo que quiero decir es que según vayas cambiando cosas también perderás recuerdos la primera línea temporal"
"¿¡Cómo?!" Gritó el pelinegro incrédulo.
"Ves cómo eres un idiota…" Murmuró Shiki sacudiendo la cabeza.
"Shiki tiene razón, Luffy" Esta vez el que intervino fue Gol D Roger. "Debes ser muy, pero que muy cuidadoso con tus acciones…" Dijo el vigente Rey de los piratas con mucha seriedad. "Y eso me recuerda que debo pedirte un favor"
Luffy se concentró al ver la gravedad del tema. "Puedes pedirme cualquier cosa, al fin y al cabo esto es gracias a vosotros"
Satisfecho con la respuesta del pelinegro, Roger procedió. "No muestres tu verdadera fuerza hasta que lleguéis al Nuevo Mundo. No es buena idea llamar la atención de la Marina tan pronto y en especial cuando todos tus conocidos y amigos son vulnerables, ¿entiendes lo que te digo?" Luffy asintió. "Y como sé que ocultarlo no será nada fácil… para ello te voy a pedir que te pongas un brazalete de Kairoseki en la muñeca y que entrenes con ella y la lleves encima hasta que estés a punto de entrar al Nuevo Mundo"
Luffy se quedó pensativo por varios minutos pensando detenidamente en el favor que le acababa de pedir Roger y llegó a la conclusión de que sería lo mejor. "De acuerdo, puedes contar conmigo" Respondió el joven capitán dándose en el pecho como muestra de confianza.
"Me das una alegría…"
"¡Luffy!" Repentinamente una voz sacó al joven pelinegro de sus pensamientos y le hizo recordar en el lugar en el que se hallaba. "¿Estás seguro que quieres comenzar tu viaje por el mar en ese… bote?" Preguntó un hombre con ropa de civil.
Villa Foosha no era un lugar en el que ocurriesen eventos muy importantes, por lo general era una aldea bastante tranquila habitada por gente pacífica que se dedicaba principalmente a trabajar y disfrutar de la vida. Sin embargo, el día de hoy había un evento que nadie quería perderse… Prácticamente todos los habitantes de Foosha se encontraban reunidos en el puerto de la aldea para así poder despedir al joven que había logrado ganarse el respeto y cariño de todos.
"No tenéis nada de qué preocuparos, estaré bien"
Un chico de apenas 17 años se hallaba rodeado por cientos de personas que le estaban deseando suerte en su aventura. Aunque llamarle 'chico' no parecía ser del todo correcto ya que el aspecto del susodicho era… a falta de una palabra más descriptiva, impresionante. Con una estatura de metro ochenta, su físico musculado era casi perfecto sin ser muy exagerado ni muy delgado. Sin lugar a dudas era el físico de alguien que había pasado toda su vida entrenando para luchar.
La brisa marina mecía su pelo negro delicadamente dejando ver un rostro masculino y definido adornado por una cicatriz bajo el ojo izquierdo. Su vestimenta consistía en un pantalón corto negro y un chaleco rojo abierto que dejaba ver su torso desnudo, casi todas las mujeres de la aldea mantenían sus miradas fijas en él hasta que un carraspeo ya familiar les llamó la atención.
"¡Luffy!" Se escuchó una voz femenina haciéndose paso entre la multitud hasta pararse frente al pelinegro. "¿Por qué no me has despertado esta mañana? Sabías que quería estar aquí para despedirnos" Dijo Makino intentando hacer una mueca de enfado.
Luffy la miró a los ojos y sin pensarlo dos veces la tomó de la cintura y la besó. Aunque al principio parecía que Makino estaba enfadada y que se resistiría al beso, no pasaron ni 5 segundos hasta que reciprocó dicho beso con aun más pasión. La pareja permaneció así mientras a su alrededor la gente aplaudía llena de júbilo. "Te veías tan bonita durmiendo que me daba pena estropearlo" Contestó él tras romper el beso. Ante el cumplido, Makino no pudo hacer otra cosa que volver a besarlo. "Además" Añadió Luffy llevando sus labios hasta la oreja de la peliverde para poder susúrrale en voz baja y sugerente. "Si mal no recuerdo, ya nos despedimos ayer… nos despedimos una y otra y otra y otra vez" La cara de la mesera adquirió un sonrojo tan notable que no le quedó otra que ocultar su rostro en el pecho de su novio que había comenzado a reír.
"Ya veo que seguís queriéndoos tanto como el primer día" Suspiró el alcalde de Villa Foosha, Woop Slap. Pese a que el tono del hombre mayor parecía llevar connotaciones de reprimenda, en realidad era todo lo contrario ya que estaba inmensamente feliz por ambos.
"Eso no es exactamente así, viejo shishishi" Dijo Luffy volviendo a reír al ver las caras de los presentes ante su respuesta. Y antes de que alguien pudiese hablar, continuó: "¡La quiero mil veces más que el primer día!"
La sorpresa de los aldeanos cambió por ternura al recordar que Luffy siempre sería Luffy.
"Oye, Luffy. Será mejor que te marches cuanto antes o si no ya no te soltaré nunca más" Dijo Makino medio en serio y en broma. El pelinegro observó cómo lágrimas se formaban en los ojos castaños de ella, así que se separó de ella y de un salto aterrizó en su bote. Conn el barco casi en altamar…
"¡Makino! ¡Te amo, no lo olvides porque regresaré a tu lado!"
Aquel grito se escuchó con total claridad por toda la isla.
Toda la aldea estuvo despidiendo a Luffy con mensajes de apoyo y con los brazos en alto hasta que el bote desapareció por el horizonte. En el muelle ya solo quedaban 2 personas y ambas se encontraban en completo silencio observando el vasto mar.
El anciano alcalde suspiró y se giró hacia Makino. "Pensaba que te tomarías mucho peor su marcha" Comentó curioso al ver la sincera sonrisa que adornaba la cara de la mujer.
"Yo también creía que me sentiría mal, pero estoy segura de que volverá sano y salvo" Respondió ella con convicción.
"De verdad le amas, ¿eh?" Dijo Slap sonriente mientras comenzaban a caminar de vuelta a la aldea.
"Más que a nadie en el mundo" Contestó Makino mientras se llevaba ambas manos hacia su vientre. "Aunque puede que dentro de poco alguien le compita ese puesto…"
Esa última frase casi hizo al alcalde tropezar. "Oye, Makino, no puedes decir eso y menos habiendo pasado tan poco desde que se haya marchado. Creía que tú…" Comenzó él con voz decepcionada ante la actitud de la mesera. "Luffy te ama con todo su corazón…" Los ojos del anciano observaban con cautela la cara de ella y quedó anonadado al verla completamente radiante y llena de felicidad. ¿Es que acaso todo su romance con Luffy había sido una mentira? Pensó. "Sé que tú también amas a Luffy…" Tras observarle con detenimiento, la atención del anciano fue dirigida a las manos de la mujer ya que le parecía muy extraño la forma en la que se estaba acariciando el vientre.
"No tienes nada de qué preocuparte…" Dijo Makino mientras se reía nerviosamente. "Por lo menos hasta dentro de unos meses…" Continuó mientras se acariciaba el vientre con extremo cariño.
El acalde se quedó completamente quieto, al mismo tiempo no paraba de dirigir su mirada desde la cara de la mujer al vientre de ésta. Una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez… y con cada vaivén los ojos del anciano se iban abriendo un poco más hasta el punto en el que parecía que se le iban a salir de las cuencas…
"Uno… dos… y…"
"¡¿EEEEEEEEEEEEEHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH?!"
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¿Qué tal os ha parecido el capítulo? Espero que os haya gustado tanto como a mí escribirlo, un comentario/review se agradece mucho.
NOTA DE AUTOR: Quizás ya os habéis hecho una idea, pero tras ver cómo todos los fics de One Piece se estacaban en el East Blue y que nunca llegan al Nuevo Mundo... He decidido que este fic hará un Timeskip para así poder crear un fic de One Piece más original que el resto y así no caer en la repetición de dichos fics.
Pero cuidado, no penséis que será un Timeskip sin sentido... Todo lo ocurrido en ese periodo de tiempo lo iré explicando con flashbacks a lo largo de la historia.
De verdad que ansío conocer vuestra opinión acerca de mi decisión. ¡Nos vemos en unos pocos días con una nueva actualización de esta historia!
