N/T: Bien hay notas mías pero ahora no hay de la autora y no porque no quiera ponerlas sino que debido al reacomodo que hubo este capítulo se ha quedado sin ellas. Ahora bien debo decirles que agradezco a todos y cada uno de ustedes por sus reviews, me alegra saber que les está gustando la historia tanto como a mí y que Anzu les lee, no les quepa la menor duda. Así que por mi parte debo decir que, cada vez que alguno de ustedes comenta algo me hace recordar porque estoy poniendo tanto empeño en traducir esto XD. Bien ya dejo la chachara. Leed, leed como si la vida les fuera en ello. XD
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Capítulo 8
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El encuentro con Jiraya había afectado visiblemente el animado humor de Naruto. A pesar de que el encuentro podría contarse como una victoria, viendo como había persuadido al Sannin de abandonar su misión para traerles de regreso a Konoha, sin recurrir a la violencia, Naruto estaba pasándola mal para sacudirse el sentimiento de tristeza que se había apoderado de él al ver partir a su viejo maestro.
Él estaba al tanto que esta tristeza no era completamente racional y que, esta vez -y no como la última- Jiraya no estaba en ningún tipo de peligro inmediato. Así que Naruto estaba seguro que podría ver a su maestro otra vez algún día. Sin embargo su relación jamás podría ser la misma que había sido. Todos los momentos que habían compartido eran ahora solo parte de sus recuerdos y, a pesar de la felicidad de ver al viejo pervertido con vida, Naruto estaba afligido por la pérdida de esos recuerdos.
Sasuke no intentó animarle y, en vez de eso, le dio algo de espacio para sopesar la situación. Esto era diferente de cuando extrañaba a sus amigos; después de todo había sido su elección el abandonarles, y a pesar de la explicación que había dado su amigo acerca de sus motivos, Sasuke estaba consciente que él había jugado un gran rol en tal decisión. Pero esta era una situación completamente opuesta.
Naruto no eligió abandonar a Jiraya. Él llevaba muerto ya algunos años para el momento en que rubio decidió dejar todo atrás y empezar de nuevo, reescribiendo la historia en el proceso. En todo caso, regresar al pasado era una forma de garantizar que no muriera esta vez, al menos no de la forma en la que su versión futura lo había hecho. Pero, ver a su maestro otra vez, solo para darse cuenta que él no era la persona que Naruto había llegado a amar, de alguna manera debía sentirse como si le perdiera por segunda vez.
Sasuke tenía bastante experiencia tratando con el sentimiento de pérdida, y había aprendido que el duelo, permitiéndose a sí mismo el sentir el peso de la pérdida, era un paso necesario en el proceso de curación. Así que le permitió a Naruto el tiempo necesario para hacerse a la idea de los términos de su nueva realidad, y asegurarse de estar ahí como un apoyo silencioso para su amigo.
Después de algunas reflexiones, ambos decidieron que la mejor alternativa era regresar al país de la Tierra y encontrar algún lugar de reponer sus suministros.
El primer par de días del viaje, viajaron rápidamente durante las primeras horas de la mañana, cuando la temperatura era más suave, ambos mucho muy ansiosos de abandonar el páramo lleno de rocas atrás; descansaban un poco antes del atardecer y retomaban la marcha hasta la media noche.
Al cuarto día, cuando el paisaje comenzó a cambiar y unos cuantos árboles podían verse a lo largo del camino, comenzaron a entrenar durante las tardes. El ejercicio físico probó ser una buena idea, imbuyéndoles de nuevas energías y vitalidad. Se volvió una rutina.
Un par de días después, Naruto alentaba a Sasuke para probar el Mangekyou Sharingan en una pelea contra él y Kurama, a pesar del desagrado del Zorro con esa idea. Desafortunadamente, el resultado no fue diferente al anterior. Sasuke terminó en el suelo, aturdido y el ojo derecho sangrando profusamente.
—No lo entiendo— dijo Naruto, arrodillándose junto a él—. Usaste el Rinnegan durante el entrenamiento y esto no pasaba. Te agotaba, pero eso es sólo porque nuestras reservas de chakra son mucho menores ahora. El Sharingan no debería...—
—Es diferente— le interrumpió Sasuke, aceptando su mano para levantarse—. El Rinnegan lo tengo gracias a Hagoromo. Él lo sello en mi chakra y se volvió parte de mi energía espiritual-mi fuerza de vida, mis recuerdos y mi mente. Esas son las cosas que Kurama trajo con sigo al pasado. El Sharingan es puramente físico. Le pertenece a éste cuerpo—.
—Pero aun tienes el Mangekyo...—señaló Naruto.
—Eso es porque aún conservo los recuerdos. El Mangekyou Sharingan se despierta por medio de trauma, cuando ves a alguien que es amado para ti morir. Yo lo hice. Incluso si este cuerpo no, mi mente aún tiene esos recuerdos. Recuerdo a mi hermano morir, recuerdo las últimas palabras que me dijo. Es por eso que aún puedo usarlo—explicó.
— ¿Puedes detener el sangrado?— Sasuke negó.
—El precio del Mangekyou es la ceguera. Sólo hay una manera de detenerlo—. Naruto ya sabía eso.
—Los ojos de tu hermano.
—Si. Cuando trasplante los ojos de Itachi a los míos, adquirí el Eternal Mangekyou Sharingan. Pero aquellos ojos se perdieron en el pasado, con nuestros cuerpos—sonó un poco amargado al respecto, incluso si había sospechado que algo así podría pasar.
Naruto le observó con preocupación. Sasuke rodó los ojos.
—No te preocupes tanto. Siempre supe que esto era una posibilidad. Incluso podría ocuparlo a mi favor…
—¿Cómo? ¿Terminar medio ciego es algo bueno?— respondió sarcásticamente. A Naruto no se le escapaba el hecho de que había sido su idea venir al pasado. Si Sasuke perdía la vista por culpa de ello...— Debe haber algo que podamos hacer. Aunque no tengamos los ojos de tu hermano, aún podemos...— perdió el hilo de lo que iba a decir—. ¡Oh!— lo tenía ahora—. Quieres hacer un intercambio.
Sasuke le sonrió, con la característica superioridad de vuelta en su rostro.
—Debería funcionar. Incluso si es un sólo ojo, puedo dárselo. Será lo suficientemente bueno para compensar la pérdida del otro sin mucho problema.
—Ya veo— sonrió Naruto, y por un momento se sintió tan malditamente feliz de que Sasuke tuviera una nueva oportunidad de hacer las cosas bien con su hermano. Ambos lo merecían—. Esa es una muy buena idea, Sasuke.
Sasuke no ocupó nuevamente el Mangekyou después de aquel incidente, pero continuaron entrenando por unas cuantas horas en las tardes. Lentamente, sus cuerpos se volvían fuertes. Su sincronía era impecable.
A la mañana de su octavo día de viaje, arribaron nuevamente a la pequeña aldea donde habían permanecido la primera vez, cuando aún esperaban a que sus clones desaparecieran de Konoha. Para hacer las cosas más sencillas, retomaron sus falsas identidades disfrazándose como dos hermanos de mediana edad de Takigakure, arrendando un cuarto en la misma hostería de la vez pasada.
La joven recepcionista, vestida en un kimono rosa, púrpura y azul que la hacían lucir extremadamente dulce y hermosa, recordándoles de su última estadía y dándoles la bienvenida con una sonrisa cariñosa. Naruto halagó su nueva indumentaria, haciéndola sonrojar, besó su mano como despedida y prometió bajar para charlar con ella nuevamente en los siguientes días.
—No fuiste tan tonto como para decirle quién eres ¿o si imbécil?— le cuestionó Sasuke una vez estuvieron fuera del alcance del oído de la chica.
— ¿Qué?— la pregunta le tomó completamente por sorpresa—. Por supuesto que no. ¿Por qué demonios haría eso?
—Parecían amigables—respondió Sasuke escuetamente sin mirarle, mientras llegaban finalmente a su habitación, cerrando la puerta tras de sí. La habitación lucía exactamente igual que la de la vez anterior, aunque esta vez estaba en la parte más alta del edificio.
El rubio tiró su mochila al piso y fulminó bruscamente con la mirada a Sasuke—. ¿Y eso qué? No todos podemos ser tan bastardos como tú. Yo soy amigable, me gusta la gente.
—Sí, estoy muy consciente de ello— resopló Sasuke, ignorando su mirada.
Naruto frunció el ceño, ofendido, sintiendo un ya familiar aumento de ira dentro de él. Pero se negó a caer en el cebo esta vez. Estaba demasiado cansado para pelear. Habían estado viajando por cerca de dos semanas en el maldito desierto, todavía estaba lidiando con las emociones que su encuentro con Jiraya había despertado en él, y Sasuke era un bastardo de tomo y lomo; tan simple como eso. Preguntaría sobre las razones detrás de su mal humor en otra ocasión.
—Me voy a descansar— informó a su compañero sin molestarse en ver su reacción— despiértame para la cena.
Sin perder tiempo, Naruto se apeó en su futón y esperó por un par de segundos a la réplica furiosa de Sasuke. Ligeramente aliviado, cuando el otro no respondió nada, el rubio cerró sus ojos y jaló el cobertor sobre su cabeza. Estaba realmente exhausto. No tomó mucho cuando cayó felizmente dormido.
Sasuke le despertó cuando el cielo comenzaba a cambiar del azul pálido a sombras naranja y rosa, arrojándole unas cuantas almohadas a su cabeza, susurrando un silencioso "arriba dobe" justo antes de entrar al baño en búsqueda de una toalla.
Sintiéndose considerablemente más descansado que antes, Naruto dejó pasar el insulto. Frotó los ojos con sus manos, bostezó, y pasó unos cuantos segundos admirando perezosamente el bello atardecer a través de la ventana. El futón era cálido y confortable, y no sentía ningún deseo de destapar su cuerpo aún de los cobertores.
— ¿Podemos conseguir algo para llevar?— sugirió a Sasuke poco después que este saliera nuevamente a la habitación.
— ¿Cansado aún?
Naruto se encogió de hombros y no respondió.
Sus ojos viajaron sobre el cuerpo medio desnudo de Sasuke. Parecía que Sasuke había pasado unas cuantas horas bañándose en el onsen privado de la hostería, y sólo hubo regresado a su cuarto justo a tiempo para despertarle. Su cabello seguía húmedo y despeinado, a pesar de sus mejores esfuerzos para secarlo apropiadamente con la toalla. La parte inferior de su cuerpo estaba envuelta en una blanca y larga toalla, pero unas cuantas gotas de agua se podían ver en sus hombros y sus músculos pectorales, deslizándose hacia su abdomen y más abajo.
La vista no era particularmente llamativa. El hombre al que Sasuke estaba suplantando estaba cerca de los cuarenta; tenía cabello castaño oscuro y una cara severa. Su estructura facial era ancha, su nariz algo plana, tenía los ojos negros inclinados y una barba. Era alto y esbelto. No era malo per se, de hecho lo más probable era que hubiera sido considerado bastante guapo en su juventud. Pero no era el tipo de hombre al que Naruto se sentía atraído. Y sin embargo, no pudo evitar mirarle fijamente.
—Había pensado que podríamos conseguir algo de ramen para cenar...— comentó Sasuke despreocupadamente, dejando descuidadamente la toalla de cabello sobre el sofá, inadvertido del escrutinio del que era objeto—. Pero si te sientes cansado…
Ramen era la palabra mágica. Naruto parpadeó un par de veces, una vez el significado de las palabras de Sasuke le alcanzó, puso rápidamente fin a su ensoñación.
— ¡No!— exclamó urgentemente— no estoy del todo cansado. No sé en lo que estaba pensando— rió nerviosamente—. Por supuesto podemos ir a por un poco de Ramen, Sasuke.
—Hmpf— su amigo rodó los ojos, volteando el rostro para esconder la forma en que sus labios se tornaban en una sutil sonrisa.
Ordenaron la cena en el restaurante favorito de Naruto. Él pidió dos platos extra grandes de ramen, uno de carne y otro de pescado, mientras Sasuke solicitó un plato de pollo con miel y canela y arroz, y ensalada de tomate como acompañamiento. Naruto hizo una mueca ante la elección de Sasuke -en su opinión, los tomates sólo eran digeribles como ingredientes de pasta o pizza- y saltó a comer su ramen ruidosamente.
Sasuke rodó los ojos ante la falta de modales de Naruto y procedió a comer sus alimentos de una forma mucho más refinada.
Naruto terminó su primer bowl muy rápido, después se tomó su tiempo comiendo el segundo. Quería degustar el sabor y hacer que durara. Desafortunadamente no podría durar para siempre. Terminó el último sorbo y dejó escapar un eructo de satisfacción. Pero entonces frunció el ceño, viendo la ensalada a medio comer de Sasuke.
— ¿No te vas a terminar eso?
Sasuke negó. Él ya había depositado los palillos en la esquina del plato, signo de que había terminado con sus alimentos—. No tengo mucha hambre— se disculpó.
Naruto no le creyó. Por lo general, no era extraño que Sasuke comiera sólo una parte de su comida, dejando el resto, ya que nunca había compartido el gran apetito de Naruto. Comía poco y sobre todo por obligación, como un medio para mantener su cuerpo fuerte, que era la razón por la que estaba tan flaco.
Pero Sasuke amaba los tomates. "Gustar" no era suficiente para describir la forma en que se sentía por esa fruta. Él sentía una seria pasión por la bendita fruta. Tiempo atrás, cuando eran niños, solía bromear con que los tomates eran la única fruta que Sasuke podía engullir porque eran tan amargos como su estado de ánimo. Naruto sólo había visto a Sasuke dejar una porción de tomates sin comer en dos ocasiones.
—Estás preocupado— se dio cuenta.
Sasuke arqueó una ceja, sin confirmar ni negar nada—¿Qué te hace pensar eso?
Naruto sonrió maliciosamente—. Un verdadero ninja nunca revela sus trucos ¿Recuerdas? Pero puedo asegurarlo, así que no te molestes en decirme lo contrario.
Su amigo admitió esas palabras y no lo intentó, pero no dijo la causa de su preocupación tampoco—. No es nada importante.
Naruto le contempló por un momento, tratando de leer su expresión. Fue difícil, ya que sus gestos faciales no mostraban nada, pero Sasuke cometió el error de mantenerle la mirada. Había pocas cosas que sus ojos pudieran ocultar a Naruto estos días.
—Puedes decírmelo— insistió—. No me romperé.
—Tú también estabas preocupado— respondió de vuelta su amigo.
Naruto negó—. No, no lo estaba. Yo estaba… estaba pasando un duro momento aceptando algunas cosas, creo. Lamentando el tener que decir adiós a un viejo amigo— intentó explicar—. Y no estoy diciendo que ya lo he superado, pero… lo haré. Sólo necesito algo de tiempo—. Sasuke asintió, aceptando la verdad en sus palabras—. Aunque no quiere decir que necesites protegerme, no de esto. Dime lo que te preocupa— preguntó de nuevo, suavemente.
—Pensaba en Itachi— admitió Sasuke, después de sostenerle la mirada a su amigo por unos cuantos segundos, tratando de discernir su actual fuerza emocional. Satisfecho con lo que encontró, prosiguió—. Han pasado tres semanas desde que mi clon le dijo al Hokage donde encontrarnos y él no se ha mostrado aún. El Hokage envió al viejo Sannin en su lugar.
—Así que te preocupa que pudiera no haber contactado a tu hermano después de todo.
—Es una posibilidad— admitió a regañadientes.
—Sabes que de cualquier manera lo encontraremos ¿verdad?—. Naruto lo tranquilizó, suprimiendo el impulso de alcanzar su mano.
—Lo sé— Sasuke no lo dudaba. Podría tomarles más tiempo del que había esperado, pero ellos le podrían encontrar. —Pero ¿qué pasa si…?— se detuvo a sí mismo, incapaz de terminar la frase. Su mirada revoloteó de regreso a Naruto, como si pudiera reconfortarse en la vista de sus ojos azules. — ¿Qué pasa si lo hacemos muy tarde?— preguntó apretando los dientes—. ¿Qué pasa si ya está enfermo? Tobi me dijo que había estado enfermo por años, antes de que peleara conmigo. Una enfermedad incurable.
Naruto cerró sus ojos por un momento, finalmente al tanto del miedo que había estado atormentando a Sasuke. No era una posibilidad tan rebuscada, y había muy poco que pudiera hacer o decir para calmar la ansiedad de su amigo. Sin embargo, ni de coña dejaría que algo tan pequeño como una enfermedad destruyera la vida de su mejor amigo otra vez.
—Escúchame, Sasuke— dijo gravemente—. No puedo asegurarte que Itachi no esté enfermo, o que no lo estará en el futuro. No tenemos forma de saber eso. Pero sabes por todo lo que hemos pasado. Hemos hecho hasta lo imposible, tú y yo. Hemos sobrevivido a una maldita guerra, vencido a una diosa loca y despertamos al mundo del sueño eterno. Incluso logré traerte de regreso a Konoha. Y ahora estamos aquí, contra toda posibilidad. No dejaremos que tu hermano muera. Aún no sé cómo, pero encontraremos una manera de salvarlo si tenemos que hacerlo. Créeme— le juró.
Tal vez era la certeza que podía escucharse en las palabras de su amigo, o la fuerza de sus ojos azules, brillantes y claros cuando sostenían su mirada, lo que hizo que los labios de Sasuke se curvaran en una sonrisa diminuta—. Ese no es el peor discurso que hayas hecho, dobe— bromeó—. Y supongo que te las arreglaste para llevarme de vuelta a la aldea. Pocas cosas parecían más imposibles en ese momento.
Sus miedos no desaparecieron por completo, pero había poco que él pudiera hacer al respecto hasta que encontrara a su hermano. Y Naruto tenía razón. Habían llegado demasiado lejos para ser vencidos por algo tan común como una enfermedad. No iba a dejar que su hermano se escurriera entre sus dedos otra vez, no esta vez.
Poco después, la camarera les trajo la cuenta y salieron del restaurante, eligieron tomar el camino largo de regreso al hotel. El aire de la noche era cálido y agradable, la luna cuarto creciente en el cielo. Unos cuantos niños todavía estaban jugando en la plaza principal de la ciudad, mientras un pequeño grupo de ancianas y hombres habían traído sus sillas fuera de sus casas y charlaban plácidamente bajo las estrellas.
Justo antes de empezar a caminar, Naruto sacó su cartera y ofreció algo de dinero a un hombre sin hogar que estaba sentado en el suelo a pocos pasos de la entrada principal del restaurante. El hombre no tomó el dinero, así que Naruto simplemente lo depositó en el suelo junto a él bajo el cuidadoso escrutinio de Sasuke.
— ¿Qué?— preguntó un poco después, sintiendo el peso de la mirada de su amigo sobre él.
—Nada— dijo Sasuke, mirando a otra parte.
Al día siguiente desayunaron en el buffet de la pequeña hostería y luego decidieron pasar la mañana relajándose en el Onsen público. Parecía que la mayoría de los huéspedes del hotel habían tenido la misma idea, porque la piscina exterior ya estaba medio llena para cuando Naruto y Sasuke llegaron allí.
El paisaje salvaje que rodeaba el Onsen era realmente impresionante, y el agua, enriquecida con varios minerales para alisar su piel, se sentía increíblemente agradable contra sus cuerpos. Tener otras personas allí también ayudó a Naruto a mantener sus pensamientos a raya, cuando Sasuke apoyó su cabeza en el borde de la piscina, cerró los ojos y permitió que la armonía de los árboles y plantas silvestres lo envolvieran.
Naruto miró distraídamente a la multitud. En un rincón, bajo la sombra de las largas ramas y hojas de los árboles de maple, una pareja se sentaba cerca la una de la otra, besándose perezosamente en los labios cuando creían que nadie miraba. Un pequeño grupo de jóvenes adolescentes les estaba robando miradas y riéndose silenciosamente no demasiado lejos de ellas. En otra esquina, unos cuantos hombres de mediana edad se acostaban con la mayoría de sus cuerpos sumergidos en el agua.
Una familia de turistas vino a unirse a ellos varios minutos después, cuando Naruto comenzó a sentirse aburrido. La mujer estaba embarazada, tal vez cinco o seis meses, y el hombre no parecía muy feliz de tener la mano de un niño de siete u ocho años. En la primera oportunidad que consiguió, el niño se liberó del agarre de su padre, corrió hacia el agua y saltó en ruidosamente en el Onsen.
El agua salpicó por todas partes. Unos cuantos pájaros chirriaron furiosamente de las hojas cercanas, echando a volar. Naruto los vio alejarse. Los hombres de mediana edad y la pareja miraron al chico y a su padre, que se apresuró a disculparse profusamente. Uno de los hombres dijo algo grosero, y para la consternación del pobre marido su esposa respondió algo igualmente de regreso.
— ¿Ves?— dijo Sasuke divertido a su derecha, ignorando la pequeña conmoción que sucedía más allá. Naruto volteó para mirarle, con la mirada expectante—. Los niños pueden entrar al Onsen, después de todo.
El rubio rodó los ojos sin dignarse a responder eso.
Por la tarde almorzaron algo, y luego fueron a hacer algunas compras. Necesitaban comida, agua y algunos otros suministros para cuando reanudaran su viaje. Naruto también compró un libro para él, una vez que estaba seguro de que Sasuke estaba ocupado admirando varias colecciones de cuchillos en uno de los almacenes adjuntos para notarlo. Pagó por el último número de la serie Icha-Icha Paradise, y rápidamente lo puso en su mochila para un tiempo posterior.
Las calles principales de la ciudad estaban ocupadas, como era común los fines de semana. Muchos turistas visitaban el pequeño mercado que abría sus puertas cada sábado y domingo, no lejos del río. La mujer embarazada y el niño ruidoso de los Onsen también estaban allí, aunque parecía que el marido no estaba cerca. Naruto y Sasuke caminaron a lo largo de los puestos del mercado, curiosos al principio, pero perdieron el interés con bastante rapidez.
De vuelta a la plaza del pueblo, vieron al hombre sin hogar de la noche anterior, que aparentemente no se había movido de su lugar. Naruto asintió con la cabeza, pero el hombre ignoró su saludo. Sin nada más que hacer, pronto decidieron volver al hotel para dejar sus nuevos suministros, antes de hacer planes para la noche.
—Sasuke…— le llamó Naruto cuando estaban ya casi a medio camino.
—Lo sé— respondió su amigo, con los ojos aún en el camino—. Hemos estado algo perezosos. ¿Por qué no hacemos algo de entrenamiento después de dejar todo en la habitación?
Él y Naruto fijaron sus miradas—. Suena bien para mí— acordó fácilmente el rubio.
No tardaron mucho en llegar a la hostería. Subieron las escaleras hasta su habitación y dejaron sus mochilas en el sofá. Si iban a entrenar era mejor no llevar ningún peso. Pronto entraron en la sala de recepción, listos para irse, pero luego la recepcionista detuvo a Naruto con alguna pregunta estúpida y el rubio se detuvo a hablar con ella.
Frunciendo el ceño, pero no queriendo analizar por qué de repente se sintió molesto, Sasuke los pasó de largo hacia la puerta.
—Sabes dónde encontrarme— gruñó, sin voltear para ver al rubio mientras salía del salón.
Sus pies lo llevaron más allá del río y hacia el bosque, a un área de difícil acceso para quien no hubiera dominado el arte de escalar con chakra, lo que lo convertía en el lugar perfecto para el entrenamiento. Una vez allí dejó caer su disfraz, sintiéndose de inmediato más cómodo en su propia piel, después de lo cual se sentó en una de las ramas de los árboles para esperar. Ojalá y tal vez no le haría esperar demasiado.
Sólo unos minutos más tarde, oyó el sonido de pasos que se acercaban por detrás. No eran particularmente ruidosos, aunque la persona no estaba tratando de ser tranquilo tampoco.
Sasuke sonrió para sí mismo, sin dar la vuelta para saludar al recién llegado—. Te he estado esperando— dijo en voz alta, con la mirada todavía fija en los árboles frente a él.
— ¿Lo hacías?— preguntó la voz lentamente—. Yo diría que es muy tonto de tu parte, pero siempre has sido un poco tonto, ¿no es cierto, hermanito?
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N/A: Hola gente! Tuve una semana muy estresante en el trabajo, así que esta vez mi nota de autor será un poco breve. Quiero agradecer a todos por sus reviews. Usualmente los respondo personalmente, pero apenas y tuve tiempo esta semana, ya que fui con mi clase de "necesidades especiales" a un viaje a Cornwell y el lugar ni siquiera tenía wifi o conexión de datos! Así que si no he respondido a sus reviews, sólo denme un poco de tiempo y me haré un hueco pronto. Lo prometo!
Mientras tanto les dejaré un pequeño trabajo de detective. Sasuke y Naruto han cruzado su camino con Itachi más de una vez en este capítulo, por supuesto Itachi estaba disfrazado así que ellos no lo reconocieron ¿Pueden adivinar cuál era su identidad? Veamos cuantos de ustedes lo descifra correctamente.
Y sí, para el siguiente capítulo la muy esperada confrontación. Sigo trabajando en ello, así que si querés que esté listo para siguiente fin de semana… dejen reviews por favor! Ellos son la gasolina que me mantiene absorta en esta historia, especialmente ahora que mi nuevo año escolar está a punto de comenzar. Éste año me graduo de la universidad ¿Pueden creerlo? ¡felicitaciones a mí! ;-)
N/T: No saben cuánto he estado esperando para terminar este capítulo y la verdad que lo que viene, dios lo que viene, os dejará sin aliento ¿alguien dijo spoilers? ¿No? Bueno, se lo pierden XD... Nah, no coman ansias pero les juro, valdrá la pena la espera.
Agradezco a todos cada uno de sus hermosos review, tanto como yo como Anzu que cabalmente los lee todos. Si a alguien no le he respondido pido disculpa de antemano pero es que me hago completamente un desastre en seguir el orden como debería contestarlos (creo f net no me dice cuales si y cuales no he contestado) eso y que algunos son anónimos y no me es posible contestarlos por PM, sin embargo sepan que son leídos y mucho muy agradecidos.
Gracias por llegar hasta acá, nos vemos en el siguiente cap!
