N/A: Hola chicos! Primero que nada quiero disculparme por hacerles esperar tanto por este capítulo. Es que me tomo eones terminarlo. Tuve malentendidos con mi hermana hace unas semanas, y antes de eso éramos extremadamente cercanas, y batallé un montón para escribir estas escenas entre Sasuke e Itachi, y sigo sin estar segura del resultado final. Entonces mi maravillosa beta cayó enferma (espero que te encuentres mejor ahora Caia)
Finalmente fue mi amiga Bubbusaja quien me ayudó a terminar y editar este capítulo, por lo cual me siento muy agradecida. Es sólo gracias a ella que este capítulo está finalmente listo.
Espero que lo disfruten y que haya sido digna la espera.
N/T: Sólo puedo decir que, por fín estoy llegando a la parte que tanto quería XD y que espero que les guste tanto como a mí me ha gustado. No tengo muchas palabras más que decir, pero sí un agradecimiento enorme a Enigmatek que me ha estado ayudando a revisar cada capítulo con todo y que casi no tiene tiempo, gracias, mil gracias. Los dejo con la lectura!
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Capítulo 9
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A uno cuantos metros de Sasuke estaba aquel vagabundo, excepto que ahora no lucía como un vagabundo del todo.
A primera vista, Itachi lucía bastante similar a la última vez que Sasuke le había visto. Él ya era tan alto como lo había sido en el futuro -su altura completamente desarrollada-; mantenía su cabello largo y amarrado en una coleta, su rostro ensombrecido por semejantes ojeras, y su cuerpo estaba cubierto por la capa de Akatsuki.
Se esforzaba por aparentar una sensación de desinterés a través de su lenguaje corporal y expresión facial -fachada que Sasuke se le hizo íntimamente familiar-, pero su mirada lo traicionó. Sus ojos no se habían movido ni un centímetro de su hermano.
Era en los detalles las más grandes diferencias que encontró. Sus mejillas tenían un color más saludable que el de la última vez que estuvieron frente a frente -antes del Edo Tensei-, mantenía sus hombros rectos, y de lo poco que se podía ver de su cuerpo se le miraba más compuesto de lo que había sido cerca de su final.
Satisfecho con aquellos cambios, Sasuke se levantó lentamente, hasta que estuvo de pie junto a la rama del árbol donde se sentó hace unos segundos, y se dirigió a su hermano mayor.
—Itachi.
—Sasuke.
Se contemplaron el uno al otro en silencio, con el aire entre ellos lleno de tensión de verdades no dichas, hasta que, nuevamente, Sasuke fué el primero en hablar—. Tus habilidades furtivas necesitan mejorar.
— ¿Ah?— Itachi elevó una ceja—. ¿Qué me delató?
—Fueron los cuervos—otra voz respondió detrás de los árboles; ambos, Itachi y Sasuke, voltearon a ver al recién llegado. Naruto ignoró al primero y se acercó al segundo, hasta que estuvo de pie junto a él en el árbol. Él y Sasuke compartieron una breve mirada, asintiendo ligeramente el uno al otro.
Tranquilizado por cualquiera ya haya sido el mensaje silencioso que había pasado entre ellos, Naruto cambió su atención a Itachi—. Los ví volar lejos del Onsen, después de que un niño salpicó agua sobre ellos— resumió—. Fingieron ser aves normales, pero es bastante difícil confundirlas una vez que los has visto de cerca.
—Una vez supimos que estabas observando, solo fue cuestión de hacer que te mostraras a mí— concluyó Sasuke por él.
A pesar de haberlo intentado, no habían podido localizar la presencia del chakra de Itachi ni la identidad de la persona por la que se estaba haciendo pasar. El control y la precisión de Itachi en el arte del shinobi estaban más allá de cualquier otro, y ni siquiera trabajando juntos podían superar su técnica. Conscientes de eso, Naruto y Sasuke se apañaron con un plan para engañarlo en su lugar.
—Así que caminaste por el lugar y luego fingiste venir aquí solo, cuando en realidad tu amigo estaba siguiéndote no muy detrás— adivinó Itachi correctamente.
Entonces, sólo por un instante, sus ojos brillaron con una emoción prohibida. Era orgullo por su pequeño hermano—. Realmente has crecido— reflexionó en voz alta, aunque esta emoción no duró más de un segundo. Parpadeó y cuando volvió a abrir los ojos, eran como dos fosas secas inescrutables: negros, fríos y vacíos—. ¿Y qué quieren hacer ahora que lo han descubierto?— preguntó, mostrando un leve interés—. Déjenme adivinar— sus labios se curvaron en una sonrisa cruel. — ¿Me amenazarán con matarme, como una forma de vengarse por la muerte de nuestros lamentables padres?
— ¡Cállate!— gritó rápidamente Sasuke con sus emociones desbordándose violentamente ante la mención de sus padres—. No hables de ellos así— exigió—. Ahora sé la verdad, Itachi, no importa lo que digas, ya no puedes usarlos para manipularme a odiarte.
Las expresiones de Itachi permanecieron inalteradas.
— ¿La verdad dices? Creí que ya te había mostrado la verdad alguna vez, la noche que sucedió— recordó divertido—. Te mostré la forma en que los maté; la forma en que disfruté sus muestres y las prolongué, todo para probar mis capacidades— ante esto sus ojos comenzaron, lentamente, a tornarse rojos; primero rojos con tres aspas negras, para pasar a un rojo con un más elaborado patrón negro—. Pero quizás estoy equivocado. Quizás necesitas revivirlo otra vez, para recordarlo apropiadamente. ¿Debería mostrarte los gritos de nuestra madre o los patéticos lloriqueos de papa implorando piedad?
El control de Sasuke se perdió ante estas palabras. Saltó contra su hermano enceguecido, y si no fuera por Naruto que le sostuvo en ese momento, habría terminado con la espalda contra un árbol y bajo el agarre de Itachi, no muy diferente del tiempo anterior.
— ¡Sasuke, Sasuke, mírame!— Naruto suplicó cuando Sasuke comenzó a pelear para librarse—. Tienes que recordar por qué estamos aquí, Sasuke.
Sus palabras lentamente llegaron a su mejor amigo, quien dejó de luchar y, en su lugar, cerró los ojos por un minuto, tratando de recuperar su control emocional. En el suelo, Itachi entrecerró los ojos y su atención se centró en Naruto por primera vez—. El jinchuuriki de Konoha— dijo en voz alta, identificándolo por fin.
Los dos lo ignoraron.
Sasuke respiró profundamente y notó por primera vez que sus manos temblaban. Consternado con este descubrimiento, apretó sus puños en un intento de mantenerlos quietos, pero el temblor sólo se ralentizó un poco. Se odió por un momento. Odiaba su debilidad. ¿Cómo podía ser tan débil? ¿Cómo podía dejar que sus sentimientos anularan su razón en un tiempo tan crucial como éste?
Sasuke era consciente del razonamiento de Itachi detrás de sus crueles palabras. Sabía que su hermano no odiaba a ninguno de ellos. Itachi había amado a sus padres, tanto como él mismo; e Itachi le amaba. Su hermano solo estaba tratando de cuidarlo, aunque estuviera equivocado su proceder. Y sin embargo, la simple mención de aquellas imágenes…
No importaba que supiera que eran recuerdos falsos, y que ahora estaba al corriente de los verdaderos. Esas imágenes eran el recuerdo de los momentos más traumáticos de su vida; esas eran las imágenes que habían estado presentes en cada pesadilla, en cada día solitario y en cada noche sin dormir durante ocho años de su vida. Saber que no eran reales no disminuyó el poder que tenían sobre él.
Sin embargo, esta vez no estaba solo para enfrentarlos. Sasuke se permitió sentir el peso y la calidez de los brazos y el torso de Naruto contra su propio cuerpo. Respiró hondo otra vez. No estaba solo, se recordó a sí mismo. Naruto estaba aquí para él, al igual que su hermano. Estaba en control de esta situación. Podía demostrarles a ellos -y a sí mismo- que ya no era más un niño herido. Ahora era un adulto. Y podía manejar las cosas como un adulto.
Lentamente, no queriendo que sus acciones fueran tomadas como un rechazo hacia él, se alejó del agarre de Naruto. Se observaron un momento. Se entendieron. Sasuke volvió la cabeza para mirar a su hermano mayor.
—Ríndete Itachi, no va a funcionar— se afirmó, lento al principio, pero con la confianza creciente—. Puedes lastimarme, pero no podrás hacer que te odie. Tus mentiras no pueden borrar la verdad de lo que pasó esa noche. Yo lo sé— repitió, antes de que su hermano pudiera inventar otra odiosa mentira—. Yo sé que nuestra madre no gritó, que nuestro padre, no rogó. Sé que él te pidió cuidarme, y que te consideraban "un niño muy gentil".
Por primera vez, la apariencia sin emociones de Itachi cayó. Parpadeó no pudiendo distanciarse del recuerdo que había pesado en su conciencia todos los días desde aquella fatídica noche, hace ya cuatro años. El recuerdo del crimen que había cometido; el crimen que había borrado toda la pizca de respeto que pudiera haber sentido hacia sí mismo, y por el cual estaba decidido a obtener un castigo apropiado en las manos de la persona que más amaba; su inocente hermanito.
Pero dicho hermano estaba aquí ahora, y él le veía sin odio en sus ojos. Su mirada estaba fija en Itachi con algo que más bien parecía esperanza y… y algo más. Una emoción que Itachi se negaba a identificar.
—Sasuke… yo les maté— dijo nuevamente, y ahora sus palabras carecían de crueldad. Sonaba más como una confesión—. Maté a nuestros padres. Tenía opciones, y elegí matarlos.
—Sé que lo hiciste— era difícil de admitir, pero Sasuke estaba cansado de vivir en un mundo lleno de mentiras. Su vida sólo podría iluminarse por la verdad, no importa cuán dolorosa fuera—. Ya sé también por qué lo hiciste— le dijo—. Cada día de mi vida vivo con ese pesar, igual que tú. Y a veces, quiero seguir odiándote por ello— eso fue otra cosa difícil de confesar.
Sasuke bajó la vista por un momento, mirando a los pies de su hermano en lugar de su rostro. La verdad era que, incluso después de saberlo todo, podía ser tan fácil seguir odiando a Itachi… Si no por matar a sus padres, entonces por no llevar a Sasuke con él cuando se fue, en lugar de hacerle creer que era un monstruo que nunca lo había amado. Mucho muy fácil.
Pero Sasuke ya había pasado por ese camino una vez. Sabía a dónde conducía, y no tenía ganas de volver a ese lugar. Ahora era más sabio, más maduro. Sabía que había cosas en la vida que valían más que la justicia o la venganza. Había visto a su hermano morir dos veces; lo había lamentado, le había echado de menos, y había tenido que vivir en un mundo sin él. Y ahora que Itachi estaba aquí, vivo, y tan cerca, Sasuke estaba decidido a no dejar que nada arruinara esta segunda oportunidad de ser hermanos. Para ser felices uno al lado del otro.
—Podría odiarte...— dijo otra vez—. Te odié mucho, alguna vez. Puse mi odio por ti por sobre todo lo demás, y eso casi me destruye. Estuve tan cerca de destruirme a mí mismo, y todo lo que consideraba querido.
Sacudió su cabeza, disipando los recuerdos non gratos, y echó un vistazo a Naruto. Ver a su amigo a su lado lo tranquilizó, y le permitió creer que todo al final, iba a estar bien. Sólo necesitaba terminar esta conversación primero.
Sus ojos volvieron hacia su hermano—. Esta vez no voy a cometer ese error, esta vez elijo perdonarte, hermano mayor, te perdono— le juró de todo corazón.
Durante mucho tiempo, los dos hermanos se miraron. La expresión de Sasuke era suplicante, pidiendo silenciosamente a su hermano mayor que aceptara su perdón. Los rasgos de Itachi eran ilegibles, se quedó quieto y no pronunció una sola palabra. Pero el hechizo que los mantuvo en su lugar no podía durar para siempre.
Lentamente, Itachi recuperó el control de su cuerpo. Apagando sus emociones, dio unos pasos atrás, incrementado la distancia que le separaba de su hermano menor.
—Regresa a Konoha, Sasuke— ordenó con voz calma.
Era la única respuesta que podía darle.
Si Sasuke estaba resuelto a mantener su odio a raya, tal como su hermano, Itachi sólo podía aceptar su elección y darle su bendición. Tal vez tendría que encontrar una forma diferente de morir o, más probablemente, se resignó a permanecer vivo más de lo esperado para proteger a Sasuke de los enemigos de su clan (ya que, al no matar a Itachi, Sasuke no podría despertar el Mangekyō Sharingan en un momento cercano y, por lo tanto, no sería lo suficientemente fuerte como para protegerse durante varios años todavía).
Pero su hermano era digno de este sacrificio.
— ¿Qué?— a juzgar por su tono de voz, Sasuke no estaba de acuerdo con el plan de Itachi. Esa simple palabra estaba llena de incredulidad y cólera.
Pero su hermano todavía era un niño ingenuo, que probablemente pensó en el mundo como un lugar justo. Él creía que las palabras de perdón - tan inmerecidas como eran - podían arreglar una situación, o incluso a una persona, que ya estaba rota. Itachi no quería destruir esta ilusión.
—Eres jóven, y tienes toda una vida por delante— dijo en su lugar—. Disfrutala. Eso es todo lo que quiero para ti. Si no deseas odiarme, entonces olvida que existo; dejame ser. Regresa a Konoha. Toma a tu amigo contigo, estoy seguro que el Hokage perdonará su deserción. Una vez ahí, puedes entrenar para volverte un ninja más fuerte y vivir una vida feliz.
Sasuke no pudo evitarlo. La imagen que Itachi le presentó fue tan jodidamente perfecta, y tan completamente falsa, que no pudo evitarlo. Se rió.
Se rió y luego rió un poco más.
— ¡Oh, vete a la mierda!— escupió, sin haber dejado de reír todavía—. Vete a la mierda— dijo una vez más, cuando finalmente recuperó el control de su voz.
Irónicamente, fueron precisamente estas palabras las que finalmente agrietaron la máscara de indiferencia de Itachi por segunda vez. Su hermano lo miró con reprobación, claramente molesto por el uso de un lenguaje asqueroso, que a su vez sólo hizo reír a Sasuke más fuerte.
— ¡Eres tan malditamente condescendiente!— Sasuke lo acusó, enojado—. Desde que éramos niños, siempre estabas tan seguro de que sabías que era lo mejor, y tú, tú solo decidiste lo que era mejor para mí —indicó—. Nunca se te ocurrió preguntarme lo que yo quería— maldijo de nuevo, amargamente, y luego se encontró con la mirada de su hermano, resuelto—. Bueno, tengo noticias para ti, Itachi, ya no soy un niño, y ya no puedes jugar como si fuera un peón en tu juego de ajedrez... ¡No voy a volver a Konoha! ¡No quiero el perdón del Hokage, y no necesito que nadie se vuelva fuerte!
— ¿Entonces qué quieres?— el mayor de los Uchicha preguntó, aparentemente imperturbable por el repentino estallido de ira de su hermano.
—Te quiero a mi lado— Sasuke respondió sinceramente, una vez más—. Y esta vez, quiero que veas lo que tengo que mostrarte.
Itachi elevó una ceja, como inquiriendo el significado detrás de estas palabras. Pero Sasuke no le dio tiempo para interrogarlo en voz alta. Saltó del árbol y volvió a aparecer a pocos metros de su hermano, cara a cara. Itachi abrió los ojos e hizo una mueca de horror. Empezó a decir: —Sasuke, ¿qué es lo que has...?— pero no pudo terminar esa frase.
Naruto detectó el flujo familiar de chakra, y adivinó correctamente lo que Sasuke iba a hacer pocos segundos antes de que lo hiciera, pero no tuvo tiempo de detenerlo. De todos modos, corrió hacia su lado, consciente de la pesada carga que esa técnica le acarrearía.
Los dos hermanos se quedaron inmóviles, con los ojos atrapados en la mirada del otro por lo que parecieron años, pero en realidad fueron solo unos segundos. Entonces los dos se derrumbaron inmediatamente.
— ¡Sasuke!— gritó, y Naruto tuvo que usar una gran parte de su fuerza para evitar que su amigo cayera al suelo, al menos su ojo no estaba sangrando esta vez. Naruto lo sostuvo de los hombros y, después de unos momentos, Sasuke le devolvió el agarre, envolviendo fuertemente su mano derecha alrededor de la cintura de Naruto.
—Estoy bien— aseguró Sasuke en un susurro sólo para él—. Se lo he mostrado. Lo he hecho. Él lo sabe ahora…
Ambas miradas se volvieron hacia Itachi. Sin nadie a quien agarrarse, se había caído al suelo. Con las rodillas y las manos en el suelo, era imposible ver su cara. Pero los dos amigos notaron el pequeño charco de lágrimas que se había formado justo debajo de su rostro.
—Itachi...— Sasuke susurró el nombre de su hermano sin soltarse de su agarre en Naruto.
Itachi no lo oyó ni levantó la mirada del suelo. Los efectos de Tsukuyomi le habían sacudido como nada antes lo había hecho.
Su mente estaba llena de imágenes ajenas, recuerdos de una vida que nunca había vivido, mientras su cerebro trabajaba arduamente tratando de descifrar las descripciones desconocidas de su hermano pequeño, unas que cubrían muchos años estaban fijadas en un futuro que estaba aún por venir.
A una gran velocidad, Itachi revivió los recuerdos de Sasuke huyendo de Konoha para siempre. Fue testigo de la desesperación de su hermano cuando decidió romper los lazos que lo ataron a las pocas personas a las que llegó a apreciar desde el asesinato de sus padres. Sintió que su corazón se rompía cuando se arrodilló sobre el cuerpo inconsciente del chico que había llegado a significar todo para él: el único chico al que le pertenecía, la única familia superviviente de Sasuke.
Sasuke no podía soportar perderlo. Sasuke no sobreviviría si Itachi le quitase la vida a un ser querido de nuevo, así que le abandonó en su lugar, rompiendo su corazón -el de Naruto y el del mismo Sasuke en el proceso. Se escapó de su vida, y se convirtió en una persona que no tenía nada que perder, y con sólo un objetivo que le importaba. Se convirtió en un joven solitario, cruel y amargado. Se convirtió en un vengador.
—Sasuke…
Fue testigo de los años que Sasuke pasó bajo la dirección y orientación de Orochimaru. Los aterradores primeros años, cuando aún no era lo suficientemente fuerte como para protegerse de las amenazas y abusos de los que gozaban del favor de su retorcido maestro. Sintió la frialdad que poco a poco se había apoderado de su alma.
Vio, años después, la lucha que había tenido lugar entre Sasuke y él mismo. Sintió el alivio de su hermano, cuando finalmente todo terminó. El asesinato de sus padres fue vengado. Y luego, la terrible revelación. El gran secreto que Itachi había luchado tan duro por mantener durante todos esos años, al descubierto
—Lo siento.
Fue testigo de cómo la cordura de su hermano caía en pedazos, y todo lo que venía después. Sasuke había estado tan cerca de destruirse a sí mismo, y borrar el mundo en su ira.
—Nunca quise…
Vio todo lo que era hermoso y puro en su hermano... desaparecer para siempre, a causa de él. Debido al terrible error que Itachi cometió hace casi cinco años, la noche en que él no pudo llevar a cabo el trabajo como había sido instruido, y en lugar de enfrentarse a sus acciones -en lugar de enfrentar a su hermano con la verdad- decidió correr .
Realmente era un cobarde. Ahora lo veía con claridad. Esa noche se había escapado y no había dejado de correr desde entonces, por qué ser odiado desde lejos era mucho más fácil que permanecer cerca de ser objeto directo de dicho odio.
Sasuke era la cosa -la persona- que más amaba en el mundo. Y a través de sus acciones, Itachi casi lo había destruido. Nunca esperó ver hasta qué punto.
—Lo siento mucho— dijo una vez más. Las lágrimas se deslizaron por sus mejillas y cayeron al suelo. Todavía estaba de rodillas, y tenía tanto miedo de encontrarse con la mirada de su hermano.
—Te perdono— Sasuke lo tranquilizó rápidamente—. Te perdoné todo hace mucho tiempo... Itachi...— dio un paso hacia él, para abrazarlo, para mostrarle su amor, sólo para ser detenido de nuevo por las palabras de su hermano.
—No deberías, ¿no lo ves? Esta vez no se molestó en disimular su expresión, y su rostro reveló todo el dolor, todo el disgusto y la desolación que sentía hacia sí mismo—. ¿Puedes ver lo que soy? Las cosas que he hecho...— Itachi sacudió la cabeza, impotente—. ¿Cuánta muerte han tenido estas manos? —les miró con aprehensión—. Yo no te merezco, Sasuke, yo no…
El corazón de Sasuke se encogió dolorosamente en su pecho; él sabía a dónde iba ahora esta conversación. Su hermano iba a rechazarlo de nuevo, para pedirle que se alejara de él una vez más. Esta vez no para protegerlo, no por el bien propio de Sasuke, sino porque el odio que Itachi sentía hacia sí mismo era tan grande, tan fuerte, que nunca podría aceptar el perdón, o peor aún, el amor de su hermanito.
Y cuando lo hizo, cuando Itachi le rechazó, todo por lo que habían pasado, todo lo que Naruto había abandonado para poder estar aquí en este momento, todo sería para nada. Sasuke no podía soportar la idea. No podía perder a su hermano mayor, no de nuevo, no cuando lo tenía tan cerca.
Lleno de desesperación, el joven cayó de rodillas.
—Por favor detente— le suplicó con la voz desolada—. No me importa, Itachi, ¿de acuerdo? No me importa. Siempre te preocupabas por tantas cosas... pero solo quería que te preocupas por mí— miró a su hermano, suplicante—. Por favor, olvídate de la maldita aldea, e incluso de mamá y papá. ¡Querían que me cuidaras de mí de todos modos! Olvídate... ¡olvídate de todo lo demás! No me importa lo que hayas hecho. Sólo te quiero conmigo.
Era muy difícil para él confesar esto, y sin embargo no podía detenerse ahora, no mientras aún hubiera una oportunidad de persuadir a su hermano para que permaneciera a su lado—. Estás equivocado si piensas que no me mereces— trató de razonar con él—. ¿Por qué mejor no piensas en lo que me merezco?, ¡en lo que quiero! Todo lo que siempre he querido es... es sólo…
Su voz vaciló, sus ojos estaban llenos de lágrimas, y no tenía fuerzas para continuar. Pero necesitaba decirle a Itachi esto, no importaba lo difícil y doloroso que fuera, o lo lamentaría para siempre. Sasuke apartó su orgullo, cerró los ojos con fuerza y, en un susurro muy bajo, confesó—. Te necesito, oni-san, necesito que me ames, por favor.
Durante varios segundos no llegó respuesta. Los hombros de Sasuke se hundieron.
No había nada más que pudiera hacer o decir para cambiar los pensamientos de su hermano, y ahora sabía que no era suficiente. Sus alegatos nunca habían sido suficientes. Justo como había sucedido antes -muchas veces cuando Sasuke le había pedido a Itachi que le prestara atención, por un poco de su tiempo-, en su mente, Sasuke ya podía escuchar el rechazo de su hermano. Y no había nada que pudiera hacer.
Esta era la batalla por la que cruzó a través del tiempo y el espacio para pelear, y había perdido. Esta realidad clavó en su corazón como espinas en carne, así que, no hizo nada para detener las lágrimas que vino con ello. Sasuke lloró, con el corazón roto.
En el suelo, todavía sobre sus manos y rodillas, Itachi escuchó los gritos de su hermano.
En silencio, había escuchado sus súplicas, había observado cómo Sasuke descartaba cada onza de orgullo y autoestima y rogaba a su hermano mayor que lo amara. Y todo el tiempo, sólo había una cosa que Itachi podía pensar: "Esto jamás fue lo que quise para él".
Cuando lo dejó aquella noche, hace cinco años... No. Antes de eso. El día en que vio a su hermano despreocupado jugando en el patio de recreo de la Academia, ya inmerso en una rivalidad con el chico jinchuuriki; el día en que Itachi decidió que no podía arriesgar la paz de la aldea, todo lo que se había logrado al final de la última Gran Guerra, incluso a costa de su familia y su clan. Desde ese día, e incluso antes, todo lo que había deseado para Sasuke era vivir una buena vida; estar rodeado de gente en la que pudiera confiar y cuidar, y crecer confiado y fuerte.
Itachi nunca deseo ver la belleza de su mente destruida, ni la pureza de su corazón oscurecida por el daño irreparable que había causado. Más que nada, Itachi nunca había querido ver a su hermano pequeño así: de rodillas y suplicando por un amor que siempre había sido suyo, desde el momento en que nació y sus hermosos ojos miraron a Itachi por primera vez.
Sasuke dio sentido a su vida, cuando Itachi estaba luchando por encontrar alguno.
Por una vez, el cerebro de Itachi no pudo analizar con éxito la situación. Su conciencia no le mostró el camino correcto. Su apretado agarre sobre sus emociones falló. La culpa y el odio que llevaba dentro de sí mismo no lograron superar sus deseos. Y por una vez, Itachi hizo lo único que había deseado hacer desde el momento en que su camino lo alejó de Sasuke, aquella noche hace muchos años.
Se arrastró hacia su hermano y lo abrazó.
—Te amo— juró, envolviendo sus brazos alrededor de la parte superior de su hermano—. Mi querido hermanito— Itachi lo sostuvo cerca y Sasuke apoyó la cabeza en el pecho de su hermano—. Siempre te he amado— le dio un beso en la sien—. Y siempre lo haré.
Y por un momento, un momento eterno, ambos hermanos se quedaron hincados en el suelo, los dos llorando, con sus cuerpos tan envueltos el uno en el otro que bien podrían haber sido sólo una persona. Y sólo por ese momento, el mundo era un lugar hermoso y todo estaba bien.
—Siempre.
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N/A: Bueno ¿qué piensan? Estoy realmente ansiosa por escuchar su opinión acerca de este capítulo... Como dije, fue muy difícil para mí escribirlo. Y creo que mezclé algunas cosas personales con el desarrollo de los personajes. ¡Pero intenté realmente mantenerlos todos en carácter!
El siguiente capítulo ya está terminado, por lo que no tendrá que esperar tanto para leerlo. Sólo una o dos semanas. ¡Mientras tanto, espero leer sus comentarios! Especialmente su visión de los personajes.
Hasta pronto, mis amigos! :-)
N/T: Bien primero que nada gracias por llegar hasta acá y gracias a todos por sus bellos reviews. Para mi este capítulo significa mucho (y el que sigue) ya verán por qué! Y bueno como siempre gracias a Enigmatek que con todo lo que nos pasa igual se hace un tiempo para echarme una mano. Nos vemos en el próximo.
