N/A: Hola! Sólo quiero agradecer a todos por el grandioso apoyo que me han mostrado en los últimos capítulos, después de tan larga ausencia. Se suponía que éste capítulo sería publicado en dos partes, pero, después de todas sus cálidas palabras y el interés que han mostrado, decidí subirlo como un capítulo largo como regalo para todos ustedes.

Quiero agradecer a mi beta IceCremIceQueen, porque ella continúa ayudándome con esta historia, y porque estoy mejorando mi inglés un montón bajo su cuidadosa guía.

Éste capítulo es particularmente uno de mis favoritos, así que espero que lo disfruten tanto como yo disfruté escribiéndolo. Debo advertirles, hay una ligera escena sexual en éste capítulo. No puedo decir cuál porque no quiero darles SPOILERS, pero si no se sienten a gusto leyéndolo les diré que sólo aparece hasta el final de la historia y no es más que la fantasía sexual de un personaje.

N/T: Ya sé que debería ser colgado del árbol más alto pero, bueno abajo les cuento que pasó, mientras tanto os invito a leer. Feliz navidad!

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Capítulo 12

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Fiel a su palabra, al día siguiente Naruto ideó un plan para mantener a ambos hermanos fuera de la habitación del hotel que compartían, como un medio para hacer que pasarán un tiempo juntos.

La mañana comenzó suficientemente agradable. Por primera vez en dos semanas, la alarma del reloj no les habías despertado antes de que el cielo se iluminara. Durmieron y tomaron su desayuno en cama. Entonces y antes que Sasuke e Itachi tuvieran tiempo de empezar a sentirse fuera de lugar, Naruto sugirió salir a caminar en la aldea y hacer algunas compras al mercado a lo cual rápidamente accedieron.

Era jueves, así que no habían tantas personas como uno podría esperar en el fin de semana. Esto resultó muy bien para ambos hermanos, ya que ninguno de ellos era fanático de mezclarse en multitudes. Pronto, los dos estaban ocupados deambulando por los estantes del mercado en un esfuerzo por encontrar algunas herramientas que pudieran convertirse en armas para sus sesiones de entrenamiento.

Al principio, Naruto trató de quedarse con ellos, sin querer que adivinaran sus verdaderas intenciones, pero luego se encontró con un par de comerciantes, un matrimonio de la Tierra de Arena que se había mudado ahí hace unos años, tratando de escapar del árido clima del desierto y se hizo amigo de ellos, por lo que se detuvo a conversar por un rato.

Parecía agradarles a la pareja, y se sentían halagados por su interés en lo que ellos tuvieran que decir. Tenían en exhibición una colección de jabones, perfumes y otros productos caseros, y le aseguraron a Naruto que habían hecho una pequeña fortuna vendiéndolos a los turistas que venían a visitar la zona. Él no dudó de esto, y de hecho, innecesariamente compró algunos frascos de aceite con la esperanza de dedicarse a una tarde especial más adelante, si todo iba de acuerdo con su plan.

Tanto Itachi como Sasuke estaban demasiado distraídos inspeccionando las armas para prestarle atención, así que Naruto conversó con la pareja un poco más antes de acercarse a los hermanos.

Si su plan tenía éxito, ahora era el momento de llevarlo a cabo.

—Hola— Sasuke notó primero su presencia y volteo a mirarle—. ¿Dónde estabas? ¿No es ya casi hora de almorzar?

Naruto negó, arrepentido y tratando de no pensar en cómo dejó pasar la oportunidad de comer algo de ramen casero para el desayuno después de dos semanas de raciones ninja. Algunas cosas tenían prioridad. Quería ayudar a Sasuke a arreglar algunas cosas con su hermano, y él le había prometido a Itachi que trataría de encontrar una manera para obligarles a pasar algo de tiempo en privado entre ellos.

—Me siento mal— dijo en su lugar, intentando parecer mucho peor de lo que en realidad se sentía—. Me temo que tendré que regresar al hotel.

— ¿Qué?— Sasuke le miró sorprendido, lo cual se transformó rápidamente en preocupación. Al mismo tiempo, Naruto pudo sentir la mirada de Itachi penetrándole desde la espalda, pero se negó a verle a los ojos—. ¿Qué te ocurre?

—Creo que no debí comer todo ese tocino en la mañana— explicó rápidamente, fingiendo náuseas—. Siento como si fuera a vomitar, o peor…

—Podemos regresar.

— ¡No!— dijo firmemente—. Prefiero no tenerlos observándome mientras vacío mis tripas en el baño, gracias. Ya que todos compartimos un cuarto, regresaré al hotel y ustedes se quedaran aquí al menos tres horas para darme privacidad ¿Quedó claro, bastardo?

Sasuke no tuvo tiempo de contestarle al insulto. Justo cuando abría la boca para hablar Naruto desapareció de su vista. Concentrándose, aún podía sentir su chakra, ahora acercándose rápidamente al hotel.

En verdad tenía prisa.

— ¿Estás bien?— preguntó Itachi desde su derecha.

Sasuke movió la cabeza, sin estar seguro aún de lo que había pasado.

—Lo he visto comer antes. Come como una ballena y jamás se ha enfermado desde que éramos niños— gruñó—. Algo está pasando con él.

Percibiendo la inquietud de su hermano, Itachi puso ligeramente su mano en la parte baja de espalda de su hermano y gentilmente le guió a las afueras del mercado—. Vamonos— dijo. Una vez estuvieron fuera del rango de escucha, bajó su mano y buscó los ojos de Sasuke antes de admitir—. No está enfermo.

— ¿Cómo lo sabes?— preguntó su hermano, con el ceño fruncido.

—Sé que él quería que pasáramos algo de tiempo de calidad juntos, y creo que esta es su forma de conducirnos a ello— explicó Itachi.

Las preguntas de Sasuke no se hicieron esperar—. ¿Por qué? ¿Cómo lo sabes? ¿Tú se lo pediste?

—Él me lo dijo ayer, durante el descanso, después que te fuiste. Y no, no se lo pedí. Fue su idea, él lo ofreció— respondió Itachi honestamente.

Estaba más nervioso de lo que aparentaba, y lo último que quería era hacer enojar a su hermano. Pero si había una cosa que había aprendido de las experiencias de las últimas semanas era que para construir una duradera y saludable relación con su hermano, tenía que ser honesto. Incluso con las cosas más pequeñas.

Mentir era muy fácil para él y esa era la principal razón por la que no debía mentirle a Sasuke.

—Pero tú no dijiste que no— apuntó su hermano.

—No lo hice. Creo que Naruto pensó que necesitábamos algo de tiempo a solas para hablar y aclarar algunas cosas, y estoy de acuerdo con él— tan escabrosa como era la propuesta, también era la acción más correcta—. Aunque no tenemos que. Si prefieres regresar al hotel, podem…

—No— interrumpió Sasuke—. Nos podemos quedar. Quiero decir podemos...— se quedó en silencio por un momento, tratando de poner sus pensamientos en orden, tratando de encontrar las palabras correctas. Su corazón estaba latiendo más rápido que hace unos segundos, y su vista estaba clavada en el piso—. No me importaría hablar— dijo al final—. Pero Itachi... No necesitabas hacer esto. Quiero decir, si querías platicar conmigo sólo podías... Puedes sólo preguntarme.

Itachi bajó la cabeza por un instante y no miró a Sasuke cuando se disculpó—. Lo siento—dijo—. Yo no...

Sasuke jamás había escuchado a Itachi tropezarse con sus palabras, al menos no fuera de una situación de vida o muerte. Y no le gustaba. Le hacía sentir incómodo—. Yo no sé cómo hacer esto— confesó Itachi al fin.

Eso hizo a Sasuke buscar la mirada de su hermano, más rápido que un parpadeo y de forma inconsciente.

— ¿Cómo hacer qué?— sondeó, y sólo entonces se dió cuenta que estaba ceñudo. Esa no era su intención, él no pretendía ponerse a la defensiva. Sasuke forzó sus músculos a relajarse.

No quería lucir amenazador y aun así…

—No sé cómo ser un hermano.

Todo su cuerpo dio un paso atrás, fue instintivo. Inmediatamente, Itachi lo alcanzó y lo sostuvo por los hombros, impidiéndole aumentar la brecha entre ellos.

—Te amo— le juró, mirándolo directamente a los ojos—. Te amo, Sasuke, y en todos estos años, no ha habido un solo día que no haya pensado en ti, que no te haya extrañado. Pero eras un pequeño cuando te dejé y yo era tu hermano mayor. Pensé que sabía cuál era mi trabajo: tenía que protegerte, tenía que asegurarme que tuvieras una oportunidad para una buena vida, sin importar que. Y fallé, fallé en todo. Y ahora… ya no eres más un niño.

A pesar de lo mucho que deseaba contradecir a su hermano, Sasuke no podía negar ese hecho, porque hablaba de una verdad que le había atormentado a menudo últimamente.

Estas eran palabras en las que solo se había atrevido a pensar en la intimidad de su cama, durante aquellas noches sin dormir en las que el descanso parecía evitarlo.

—Aun así sigo siendo tu hermano. Y aún te necesito— suplicó.

—Lo sé, Sasuke, lo sé— le tranquilizó Itachi rápidamente—. Siempre serás mi hermano y siempre voy a amarte. Pero ahora has vivido más que yo y en muchas maneras, te has vuelto un hombre más sabio de lo que yo soy. Y eso es… Eso me hace estar muy orgulloso de ti, hermanito— dijo, con los ojos brillando con nostálgico orgullo.

Continuó, dando voz a sus miedos—. Pero ya no me necesitas para protegerte, y yo no sé… Yo no sé cómo debería ser ahora mi rol como tu hermano mayor. Yo no… Apenas y se quién eres— dolía a Itachi decir aquello en voz alta, y tan doloroso como era, sólo diría la verdad—. Pero quiero aprender.

Sasuke quería eso también, con todo su corazón—. Quiero llegar a conocerte. Quiero saber todo acerca de ti. Y sobre todo, quiero aprender cómo ser tu hermano otra vez. Volverme un mejor hermano de lo que fui… Es lo que quiero más que nada, Sasuke. Eso sí… Sí me lo permites, por supuesto—. Terminó, sus ojos no podían ocultar el miedo que había detrás de ellos.

Tenía miedo al rechazo. Era un hecho tan evidente y aun así Sasuke no lo había entendido hasta ahora. Itachi tenía miedo de sobrepasar los límites de su hermano y ser desterrado de su vida como consecuencia. Si bien Sasuke no se regodeaba en los reparos de su hermano, de alguna manera, saber que no era el único que luchaba con sus inseguridades cuando se trataba de su relación, le causó un fuerte estallido de confianza.

—Por supuesto que quiero que me conozcas— respondió honestamente—. Eres mi hermano. Pero quiero aprender a conocerte también, Itachi ¿está bien? Tú mismo lo dijiste, ésta vez, yo soy mayor que tu. Así que sea lo que sea que venga, lo enfrentaremos juntos.

—Está bien— acordó Itachi fácilmente, regalando a su hermano una verdadera y hermosa sonrisa—. Pero entonces necesitaré que hagas algo por mí— le advirtió—. Tienes que recordar, que no importa cuán viejo te vuelvas, siempre serás mi pequeño hermano.

Dicho eso, golpeó la frente de Sasuke con dos dedos, de la forma que solía hacerlo cuando eran niños. Esta vez, no estaba disculpándose por dejarle de lado. Ésta vez, le estaba invitado en su totalidad.

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Después de su conversación de corazón a corazón, Itachi sugirió ir a uno de los restaurantes cercanos al pueblo para almorzar, a lo que Sasuke aceptó de buena gana. El ambiente entre ambos era alegre y sincero, y, a pesar de que caminaban en silencio, la tenue, silenciosa tensión que había estado oprimiéndolos las últimas dos semanas se había desvanecido.

Itachi se sentía… a gusto, incluso podía decir que "en paz". Era una sensación ajena a él, sentirse así.

Por primera vez en lo que parecía una eternidad, no había secretos entre ellos. Él y Sasuke habían discutido miedos y sentimientos entre ellos de manera abierta. Habían hablado con honestidad, como dos adultos que no tenían nada que ocultar; e incluso más importante, habían hablado entre ellos como iguales.

El resultado final era… agradable. Confortable, incluso. Considerando su estricta educación, las trágicas circunstancias que los llevaron hasta aquí, y lo difícil que era para ambos hermanos derribar sus defensas y hablar a viva voz acerca de sus sentimientos, había logrado hacerlo bastante bien. Una vez había disminuido la incredulidad, Itachi finalmente identificó las dos emociones que estaba sintiendo: alegría y orgullo.

Lo extraño era, que estaba orgulloso de ellos dos.

La plaza principal del pueblo estaba a tan solo quince minutos lejos del mercado. Una vez ahí, Itachi incitó a Sasuke a escoger el restaurante. Él escogió uno con una gran variedad de opciones vegetarianas, pero también tenían una gran muestra de onigiris.

—Todavía te gustan, ¿verdad?— le preguntó a Itachi, mirándolo brevemente.

—Todavía— aceptó Itachi, un suave sentimiento se extendió por su pecho. No habría sido tan conmovedor que Sasuke recordara su comida preferida. Era un pequeño e insignificante detalle, y aun así le llenó de calidez por dentro.

Un mesero en un clásico uniforme les saludó cortésmente cuando entraron al restaurante y les guió a su mesa. Les ofreció una carta a cada uno y mencionó que regresaría en unos minutos para tomar sus órdenes.

Sasuke ojeó la selección de comidas por algunos minutos y, para cuando el mesero regresó, ordenó salmón asado con albahaca y una ensalada de tomates heriloom y romero. Por otro lado, Itachi eligió un almuerzo tradicional que incluía tres bolas de arroz onigiri, una hamburguesa de pollo y dos tamagoyaki. También solicitó una botella de un costoso sake para acompañar su comida, mientras Sasuke le miraba con asombro.

Itachi se carcajeó ante el gesto incrédulo—. No puedes estar así de sorprendido— bromeó una vez el mesero estuvo fuera de su rango de alcance—. Si recuerdo correctamente, padre siempre dijo que el sake es una respetable bebida para los hombres japoneses.

—Sí, bueno...— dijo Sasuke frunciendo el ceño—. Eso no fue lo que me dijiste la última vez que yo te pedí un poco.

Su hermano rodó los ojos, sin tomarlo en serio—. Tenías seis entonces y eso ni siquiera alcanza a calificarte como "hombre".

Sasuke ni confirmó ni negó tal afirmación—-. ¿Qué edad tenías la primera vez que lo probaste?— desafió a Itachi a contestar en su lugar, levantando las cecas en su dirección.

E Itachi lo hizo después de unos segundos de silencio.

—Tenía diez.

Las facciones de Sasuke reflejaron su incredulidad—. ¿Diez?— no estaba seguro si debía creerle, siquiera. Tal vez Itachi sólo estaba jugándole una broma. Solía hacerlo todo el tiempo—. ¿Y a padre no le importó?

—Padre nunca lo supo, Sasuke— Itachi le corrigió, como si fuera obvio—. Fue después de que me volviera chuunin. La tensión era alta entre los países del Fuego y la Tierra. Tuvimos que robar un pergamino de su aldea, pero fuimos descubiertos cuando estábamos retirándonos, y tuvimos que abrirnos camino a sangre para salir de ahí. Nunca había matado a nadie antes, y esa gente… Ellos no eran malos— recordó—. Eran iguales a nosotros; hombres y mujeres tratando de defender sus hogares. Creo que ese fue el momento en el que entendí que es lo que verdaderamente significa ser un ninja—continuó—. Yo ya lo sabía, al menos teóricamente. Pero en ese momento lo sentí en carne propia.

Sasuke le escuchó atentamente. Apenas podía creer que Itachi estuviera compartiendo un recuerdo tan íntimo con él, sin necesidad de presionarlo por su parte. Cuando niño, mucho antes de que todo se fuera a la mierda, había soñado en volverse el confidente de su hermano, el amigo más leal de su hermano. En aquel entonces, Itachi sólo le veía como su pequeño hermano; alguien a quien mimar, alguien a quien proteger, sobre todo de verdades tan duras.

—Cuando regresé a la aldea, Shisui me llevó a la cima del monte del monumento de los Hokages y me pidió ver hacia la aldea. "Esto es lo que peleamos por proteger, Itachi" me dijo. "Por nuestra gente; asesinamos para poder vivir en paz" luego me condujo a los campos de entrenamiento, y ambos nos emborrachamos con algo de sake barato. Recuerdo que no pudimos mantenernos en pie por horas después de eso.

— ¿En Serio? ¿Shisui?

Sasuke sonreía. Recordaba a su despreocupado primo, tan diferente de los otros parientes de su clan. Siempre era animado, siempre dispuesto a complacerle, especialmente cuando su hermano estaba demasiado ocupado como para darle importancia. También recordaba, de los recuerdos que el resucitado Itachi le había mostrado, que había sido un muy adolescente Shisui el que había cometido suicidio y quien había dado instrucciones a un Itachi de sólo trece años para proteger la aldea a cualquier costo. Pero Sasuke no quería perturbar su actual conversación con tan negros pensamientos, así que apagó su línea de pensamiento rápidamente.

—Era mi mejor amigo— fue toda explicación que Itachi le dió—. ¿Nunca te emborrachaste con Naruto?

—No— respondió. Pero entonces, cuando pensó en ello, se sorprendió de recordar algo—. Bueno esta esa vez. Un poco antes de que iniciaran los exámenes chuunin, estábamos en una misión con Kakashi, pero nos abandonó en la posada sin ninguna razón. Naruto nos despertó en medio de la noche. Pensó que era buena idea comprar algo de sake con el posadero, para enseñarle a Kakashi una lección. Pero no tenía dinero así que decidió usar su baka-no-jutsu en su lugar.

Itachi levantó una de sus cejas mirándole divertido—. ¿Baka-no-jutsu?

—Es lo que es— comenzó Sasuke con el rostro rígido—. Ese idiota usa el jutsu de transformación para convertirse a sí mismo en una, usualmente joven y por lo regular muy desnuda mujer.

Su hermano rió un poco—. Me lo puedo imaginar haciendo algo así— dijo—. ¿Qué pasó después?

—Bueno, él coqueteó un poco con el posadero pero… —su explicación fue interrumpida por el mesero, quien se aproximaba a su mesa.

Sasuke guardó silencio mientras les servían la comida, e Itachi le agradeció educadamente al hombre. El camarero también les sirvió un pequeño vaso de sake y luego dejó la botella en el centro de la mesa, junto al pan y la ensalada—. Permítanme saber si necesitan algo más, por favor, señores— les dijo, asintiendo suavemente antes de retirarse.

Sasuke e Itachi se tomaron un momento para probar sus comidas y probar un poco de aquel sake. Estaba delicioso, una compleja mezcla de especias y dulzor que quedaba perfecto y sin problemas con el sabor de su comida. Satisfecho con la calidad de sus onigiri también, Itachi invitó a Sasuke a terminar su relato.

—...así que, Naruto estaba coqueteando con el posadero, esperando que el anciano le diera algunos tragos gratis y, por un momento, incluso yo pensé que lo lograría. Pero repentinamente la esposa del posadero apareció y estaba muy enojada. Era fuerte y condenadamente loca. Comenzó a golpear a Naruto en la cabeza con un rodillo, mientras gritaba sin parar acerca de viejos degenerados e infieles, y de inútiles putas que no sabían respetar a sus mayores, hasta que tuvo que arrastrarse para salir de ahí. No creo haber escuchado a Sakura reír tanto alguna vez.

Sasuke mismo no fue capaz de parar de reir por completo, a pesar de su aversión a mostrar sus emociones. A los doce años, había intentado duramente comportarse como alguien serio y distante, por encima de la infantilidad y estupidez de sus compañeros de equipo. Justo de la misma manera en que recordaba que Itachi hacía. Aun así era difícil mantener la cara dura cuando Naruto estaba alrededor. Era demasiado idiota en aquel entonces.

No por nada Sasuke le decía "Usuratonkachi" y "Dobe". Aunque ahora era lo suficientemente maduro para admitir que el apodo que Naruto le dió, "teme", le venía como anillo al dedo. Recordar su relación de aquel entonces cuando todo lo que hacían era insultarse, competir y provocarse el uno al otro, le asomó una pequeña sonrisa en sus labios.

— ¿Sakura era tu otra compañera de equipo? ¿La chica con el cabello rosa?— le preguntó Itachi, ajeno por completo a su hilo de pensamientos. Itachi recordó ver sombras de esa chica cuando Sasuke usó el Tsukuyomi para mostrarle sus recuerdos, aunque no podía estar seguro, ya que como mucho había aparecido en unos cuantos de ellos.

—Sí, y Kakashi era nuestro maestro. Trabajamos como equipo por año y medio desde que nos graduamos de la academia y hasta que abandoné Konoha por Orochimaru.

Itachi asintió, tomando la oportunidad de saborear otra cucharada de su propia comida. Era lo suficientemente sabio como para entender que había más historias que sólo esa y que, algún día, él y su pequeño hermano hablarían de lo que vivió cuando estuvo con aquella serpiente, pero también lo suficientemente sabio para entender que ese no sería este día.

—Estoy seguro que disfrutaron dificultarle la vida a Kakashi— dijo, rellenando ambos vasos con algo más de sake—. Él fue capitán de mi equipo AMBU por un tiempo… ¿Llegó alguno de ustedes a ver su rostro alguna vez?

—No, no lo hicimos— respondió Sasuke honestamente, antes de tomar un sorbo de su bebida—. Aunque lo intentamos…

Comenzó entonces a contarle a Itachi acerca de aquel incidente, tan distante en sus recuerdos que no había pensado en él por años. Fue en un tiempo lejano, cuando aún tenía sueños sobre su familia y despertaba para recordar que Itachi los había matado. Había maldecido el nombre de su hermano en aquel entonces, y soñaba con matarlo, y sin embargo, algunas noches, cuando estaba dormido, le veía de la forma en que antes era y le amaba.

Había sido la cosa más dura, despertar con el corazón lleno de amor, y sentir ese amor ser arrancado de su pecho por los recuerdos más crueles.

Pero, de alguna manera, ese dolor y esa soledad se habían desvanecido por la alegre presencia de Naruto. En el equipo 7, encontró compañía y ese idiota rubio se volvió su familia. A pesar de lo duro terminó aquello, era sorprendentemente sencillo de recordar y Sasuke estaba feliz de compartir ahora esos recuerdos, con su hermano.

—Recuerdo que incluso ideamos un plan…

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Del otro lado de pueblo, Naruto estaba disfrutando de una muy diferente tarde.

Desde el principio, estaba determinado a pasarla lo mejor que pudiera en esas pocas horas que tendría para el mismo. Aunque era una persona sociable y odiaba la idea de vivir solo -había pasado tres años viajando con Jiraya después de todo, y después de eso había compartido un piso con Sasuke por otros dos- esta vez, estaba encantado de tener la habitación para él solo.

Ese último mes había sido grandioso, y no lo cambiaría por nada, aun así tal vez era tiempo para hablar con los hermanos para comenzar a tener un cuarto para cada uno. No era como si estuvieran cortos de dinero de cualquier forma. Sasuke era el único heredero de la fortuna de los Uchiha, e incluso si convencía a Itachi para que aceptara la mitad, seguirían siendo bastante ricos.

Podían permitirse tres habitaciones individuales, y Naruto podría acoger esa suerte de privacidad que tal espacio podría darle. Especialmente si significaba no tener que preocuparse más por ponerse duro enfrente de Sasuke o su hermano.

Mientras que Naruto había logrado mantener a Sasuke en la ignorancia sobre tales ocurrencias, frecuentes durante unos tres años, Itachi no era ni la mitad de despreocupado que su hermano, y sus ojos eran mucho más sagaces. Naruto no podía pensar en una situación más incómoda, sobre todo porque el Uchiha más grande era consciente de sus sentimientos por su hermano.

Naruto moriría de vergüenza si eso llegaba a suceder, así que no había remedio; tendrían que arrendar dos habitaciones más, o tal vez un apartamento, considerando que perfectamente podrían quedarse alrededor de un mes o algo así. Naruto les haría el comentario una vez regresaran, no sería difícil persuadir a Itachi a su manera de ver las cosas, tomando en cuenta que él era mucho más agradable que su hermano menor. Y rara vez Sasuke decía que no a Itachi. Así que eso era. Problema resuelto.

Pensar en ellos había hecho a Naruto preguntarse por un momento ¿cómo estarían? y si se las habían arreglado para tener una conversación real, una que no tuviera nada que ver con entrenamiento y que fuera más allá de aserciones monosilábicas. Pero no quería pensar en Sasuke ahora mismo. Estaba determinado a disfrutar su momento de relajación y tener a un hombre de oscuro cabello en sus pensamientos sería contraproducente en dicho intento.

Tarareando alegremente una canción para sí mismo, Naruto entró al baño y encendió el agua de la bañera. Solo tuvo que esperar unos minutos antes de que estuviera medio llena, después de lo cual vertió algunos de los aceites que había comprado en el mercado anteriormente. Y comenzó a quitarse la ropa. Cuando la bañera estuvo completamente llena, apagó el agua y caminó hacia el dormitorio otra vez, llevándose el libro de Icha-Icha de su mochila.

La pareja de comerciantes le había asegurado que los aceites tenían efectos afrodisíacos, y esperaba que fuera cierto. Naruto dejó el libro y una toalla junto a la bañera, por si acaso necesitaba secarse las manos rápidamente, ya que no quería correr el riesgo de empapar las páginas, rápidamente deshizo el justsu de transformación que solía llevar y entró. El agua era cálida y sedosa, y se sentía realmente agradable en su piel.

Naruto cerró los ojos y apoyó su cuerpo contra la bañera. Respiró profundamente. La rigidez que había plagado sus músculos como resultado de las semanas previas de entrenamiento intenso, comenzó a desvanecerse.

Oh sí, la vida era buena.

Pero después de unos minutos de relajación, comenzó a sentirse inquieto de nuevo. Abrió los ojos, extendió la mano hacia la toalla y se secó las manos con cuidado. Luego tomó el libro y lo abrió en la página uno. Icha-Icha Paradise: Las maravillas de Ginger. Solo el título llamó la atención de su pene, que inmediatamente se crispó con interés.

¡Oh! En realidad, se estaba endureciendo, y ni siquiera lo había tocado todavía...

Entonces quizás los aceites sí funcionaban después de todo.

Sonriendo gratamente para sí mismo, condujo su mano a su miembro y comenzó a acariciarlo muy, muy lentamente. Con la otra mano, sostuvo el libro y de alguna manera logró pasar las páginas. No pasó mucho tiempo para llegar a la parte jugosa de la historia. Después de que la mujer rechazara severamente los avances del pelirrojo frente a sus amigos, finalmente la arrinconó en la cocina. Y resultó al final que ella si estaba interesada, después de todo. Pero no iba a ceder a sus súplicas tan rápido, no después de haber sido rechazado de esa manera.

No, no se la follaría. La haría rogar primero... Y si ella era realmente buena, su hambriento coño podría obtener la polla que tanto ansiaba como recompensa. Viendo como estaban en la cocina, el hombre abrió la nevera y miró su contenido. Estudió el pepino por un momento, pero luego lo dejó de lado. Entonces sus ojos encontraron una raíz de jengibre.

¡Bingo!

Sus ojos se fijaron en el libro, sabiendo lo que venía, Naruto se mordió la lengua y comenzó a acariciar su miembro un poco más fuerte, suavemente pellizcando sus bolas por momentos también. ¡Se sentía tan jodidamente bien!

No había podido tomarse ni un momento para masturbarse durante medio año, teniendo que conformarse con "relajarse" en la ducha en menos de cinco minutos. Y ni siquiera se había masturbado desde que Itachi se unió a ellos. Cada golpe de su polla se intensificó diez veces debido a esto. ¡Oh, estaba en el jodido cielo!

Aquél hombre tomó el jengibre y lo introdujo muy lentamente en el apretado coño de la mujer. Estaba húmeda, jadeó de placer, antes de que la sensación de ardor se asentara. Entonces comenzó a temblar y suplicar piedad. Inmóvil, le dio una palmada en el culo dos veces como respuesta, una bofetada en cada mejilla. Ella lloró de dolor, entonces, y él comenzó a jugar con su culo, introduciendo un dedo y luego dos. Estaba tan excitado...

Naruto no podía seguir leyendo; sus ojos no se mantenían enfocados. Estaba acariciando su polla con fervor, gimiendo, y cachondo más allá de lo decible. Dejó caer el libro fuera de la bañera y cerró los ojos. En su mente, repitió la escena que acababa de leer. Excepto que en sus pensamientos, el hombre no era pelirrojo sino rubio, como él. Y la mujer tenía los ojos oscuros, y el pelo negro azulado, y ella no era una mujer en absoluto.

En cambio, era un hombre fuerte, acostado en el salón de la cocina. El hombre jadeó contra su voluntad cuando Naruto empujó la raíz de jengibre más profundamente en su culo; estaba sonrojado, y su cabello desordenado. Lo estaba mirando tan intensamente…

En la realidad, Naruto estaba jadeando. Sus pezones estaban dolorosamente erectos, y su polla dura como una roca, y ya estaba cerca, tan tan cerca...

Entonces tres cosas pasaron a la vez.

Naruto acarició su polla una vez más. Chillo un "¡joder!" en voz alta y luego, se vino. Un estruendo extraño resonó en el otro lado de la habitación. Algo surgió de la nada. Alguien. Naruto escuchó el ruido, pero su cerebro no lo procesó. Estaba jadeando, su pecho subía pesadamente. Su mente estaba apagada, todavía perdida en la euforia.

Ese había sido un orgasmo fantástico. Tan bueno, que ni siquiera sintió remordimiento por el giro que su imaginación había tomado al final. Oh, cada persona debería sentirse así al menos una vez al día. Hombres y mujeres ¿a quién le importaba? De ninguna maldita manera continuaría otras cuatro semanas sin masturbarse, la aguda mirada de Itachi podía irse al carajo.

Luego, muy lentamente, la gran sensación de euforia comenzó a pasar, aunque todavía se sentía bastante relajado. La realidad volvió a instalarse. Naruto respiró hondo y abrió los ojos. Su cerebro recordó el ruido que había registrado antes, y frunció el ceño. Sus ojos se movieron hacia la esquina de dónde provenía el ruido, perezosamente pero curioso.

Había algo en el piso allí...

Más bien alguien...

Con el objetivo de poner sus sentidos a trabajar, Naruto finalmente reconoció la figura inconsciente.

Era Gaara.

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N/T: Disculpen que ponga mis notas primero, antes que las de Anzu, pero ¡Joder! (Eni, te odio mucho T_T) 'mi no gustar traducir eso' jajajaja. En fin sé que os debo una enorme disculpa pero ¡Estaba enfermo! y con la cabeza tan embotada que no tenía mente para traducir ni dos palabras juntas. Así que, con todo y todo, espero que disfruten del cap y que si ando con suerte podré subir otro muy pronto para reponer el tiempo perdido ¿Qué les parece? Además de eso quiero desearos una muy feliz navidad a todos. Así como agradecer todos y cada uno de sus comentarios eso me anima mucho a seguir con la ardua labor XD. Gracias de verdad.

N/A: ¿Qué puedo decir de éste capítulo? Realmente disfruté escribiéndolo. Y fue un cambio muy agradable el tener a Itachi y Sasuke actuando como hermanos normales ¿Saben? Primero, tenían que aclarar las cosas entre ellos, por su puesto, desde luego estoy muy orgullosa de la manera en que lo hicieron. Seguí el consejo de mi querida amiga noodlgepower, porque estaba de acuerdo con ella en que Itachi atacaría directo el problema para solucionarlo.

Pero ahora que han ubicado los problemas que quedaban pendientes entre ellos, creo que era tiempo de parar de preocuparse tanto por lo que el otro pudiera pensar y sólo relajarse y ser hermanos. Habrá tiempo para preocupaciones después…

Personalmente amé la parte en la que Itachi pide sake al mesero y Sasuke estaba algo así como... o.O

¿Qué opinan de esto? ¿Creen que arruiné las personalidades de los personajes? ¿Los hice abiertos y habladores? Me preocupa eso, aunque creo firmemente que Sasuke e Itachi son la excepción del uno para todo. Entonces, la otra excepción de Itachi sería Shisui, y la de Sasuke es Naruto, por supuesto. Cuando lucharon juntos contra Kabuto como lo hicieron cuando eran niños... ¡eran tan lindos!

Ahora hablemos de Naruto. Espero no haber ofendido a nadie con su fantasía sexual. En mi historia, Naruto es muy abierto sexualmente. Disfruta el sexo, no se avergüenza de eso, y es juguetón y pervertido. Y, por supuesto, él está enamorado de Sasuke. Creo que esto encaja con su canon personalmente, porque Naruto es muy táctil en el manga. Él siempre está abrazando y tocando a las personas, especialmente de alguien con un origen asiático. Él además es huérfano y no se sintió amado durante la mayor parte de su infancia. Las personas con esos rasgos suelen disfrutar del sexo como un medio para sentirse cerca de alguien.

La idea de figging, la tomé de una fanfiction de Steve / Bucky que leí el otro día.

La historia es de uno de mis autores favoritos, OhCaptainMyCaptain. Se llama "Buck me", aquí está el enlace: / archiveofourown works / 2423135

Es una historia increíble, y ella hace que la experiencia suene mucho más sexy de lo que lo hice yo. Recomiendo la historia a cualquiera que aprecie un buen Stucky.

Y finalmente... la gran revelación... ¡Gaara está aquí!

¿Cómo llegó aquí? ¿Por qué eligió ir ahí? ¿Qué le sucedió? ¿Por qué se desmayó?

Acepto las apuestas, pero tendréis que esperar para estar seguros.

¡Gracias de nuevo por leer y espero leer sus comentarios pronto!

Mata ne, tomodachis!