Nota: "oye arnold" pertenece enteramente a Craig Bartlett y nickelodeon

Nota: los eventos se desarrollan después de la película de la jungla

En el Auto de Bob

Durante una hora y media de viaje Helga estuvo mirando a través de la ventana, pensando en cómo ha sido su vida, pensando que había amado y perdido. A su tierna edad se sentía muy extraña por las nuevas sensaciones que estaba empezando a sentir.

De pronto pudo ver que llegaban al campamento, en la entrada pudo ver un gran letrero que decía "bienvenidos", ah Helga le llamo mucho la atención los dos grandes arboles de habían a la entrada, pero lo que más le alegro su el aire puro que provenía del lugar, dio gran respiro y dijo con un gran sonrisa

- ¡ah empezar de nuevo! - dijo entusiasta

- ¿Qué dijiste Helga? - pregunto su papa

- nada, solo pensaba en voz alta, no te preocupes- dijo con una sonrisa

- te ves muy linda cuando sonríes, hija- le dio un abrazo y un beso en su cabeza

- ya basta Bob, recuerda que aún no estoy acostumbrada a tanto amor- dijo mirándole de costado de manera burlona

- está bien niña, buena Helga te dejo tengo que volver con tu mama, hoy ira a la rehabilitación y me dijeron que le acompañara-

-Está bien, Bob-

- nos vemos Helga, cualquier cosa me llamas- dijo preocupado

- no te preocupes Bob, solo serán dos meses, ni que me vaya a morir- dijo de manera burlona

- está bien, nos vemos- dijo subiéndose al carro

Helga, alzo sus maletas y se dirigió al guía que estaba dando la bienvenida a los niños.

-buenas tardes, niñita- dijo con una sonrisa

-buenas, ¿dónde tengo que alojarme? - pregunto

- ¿tienes tu pase? -

Helga le dio su pase

-bien, te toca en la cabaña A9, es por allá- le dijo señalándole el camino

-gracias-

Helga tomo sus cosas, se colocó sus audífonos y se dirigió a su cabaña. Ella caminaba toda distraída, hasta que de pronto sintió un golpe por la espalda que la hizo caer de frente.

-pero, ¡qué demonios!- dijo furiosa

-disculpa- le dijo tomándola de la mano

-¿Quién te dijo que puedes tocarme? Zopenco- dijo una Helga furiosa, levantándose y sacudiéndose del polvo.

- disculpa, estaba un poco distraído, soy Alexander, pero me dicen Alex- dijo extendiéndole su mano para saludarla

-si como sea – Helga cuando volteo a verlo pudo notar en los ojos del chico, aquel brillo que miraba en los ojos de Phoebe o en los ojos de Arnold, lucia como una buena persona, lo pensó y decidió por primera vez devolverle el saludo- Soy Helga- Dándole la mano- bueno me tengo que ir

El jovencito se quedó viendo a la niña rubia que le pareció muy interesante. Ya en la cabaña Helga se dispuso a acomodar sus cosas, pensando que todo saldrá bien.

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En Hillwood (hace dos horas)

-hola Phoebe- saludo Gerald y Arnold

-Hola Gerald, Hola Arnold- dijo tristemente

-está todo bien –pregunto Gerald

-sí, no hay problema, que los atraído por aquí? -

-Rhonda dará una fiesta por el finde la primaria- dijo Gerald con una sonrisa

- estaría bien que fueras tú, también tenemos que avisarle a Helga- dijo Arnold

- Creo que ella no podrá ir- suspiro tristemente

-¿porque?- dijo intrigado Arnold

- se fue a un campamento de verano- dijo Phoebe tristemente

- ¿y cuando regresa?- pregunto arnold

- dentro de 2 meses-

Gerald pudo notar la expresión de la cara de Arnold, pudo notar que en realidad extrañaba a Helga y a la vez notaba culpa en su rostro.

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Helga se había quedado dormida en su cabaña, la cual compartía con cuatro niñas más. De pronto una de las niñas la despertó.

-disculpa- dijo la niña de cabello negro que la despertaba

- que pasa- dijo Helga adormilada

- el instructor, me dijo que tenemos la bienvenida dentro de media hora, me dijo que les avisara a todas las niñas de la cabaña, por cierto soy Annie- dijo dándole

- Soy Helga- dijo un poco incomoda

Cuando llego la tarde, todos los niños se habían reunido en un lugar del bosque donde había mesitas de picnic, una fogata y algunos juegos.

-Bienvenidos niños, a este campamento de talento, mi nombre es Ralph seré su instructor, bueno les explicare en este campamento es poco convencional a los que les tiene acostumbrados, aquí dentro de nuestra aérea encontraran muchas actividades, las cuales consisten en baile donde pueden encontrar diferentes rubros como ballet, hip hop y contemporáneo. También está el de música donde se le enseñara a cantar y tocar algún instrumento, tenemos arte donde podemos pintar, dibujar, hacer poesía y nuestra de ciencia donde enseñamos matemáticas divertidas, físicas y química de manera interactiva. Las reglas son estas se deben inscribir por lo menos a unas de nuestras aéreas, nadie se puede quedar sin alguna actividad. Como ven aquí en las esquinas están donde deberán inscribirse, así que niños vayan cualquier consulta o si quieren acampar podemos organizar un grupo para hacerlo.

Los niños corrieron a inscribirse, Helga pudo el lago que estaba en frente de ella y se quedó contemplándolo, miro al cielo y no había salido la luna de pronto sintió una mano en su hombro. Cuando volteo vio una hermosa sonrisa muy cerca de ella, era aquel niño con el cual había chocado hace unas horas.

Alex era un niño muy guapo tenía una tez canela, ojos azules muy claros era un poco más alto que Helga y tenía una sonrisa encantadora.

-hola- dijo quitándole la mano del hombro

- ¡qué carácter!, Helga- dijo con una sonrisa burlona

- si si si que se te ofrece zopenco- dijo sin importancia

- hahahahaha… zopenco, en primera mi nombre es Alex y vine porque te vi sola contemplando este hermoso, al parecer eres alguien muy profundo, otras niñas solo miran porque luce hermoso pero tu – mirándole al rostro- tus miras mas allá de la apariencia al parecer sientes esa belleza que nadie puede ver

Helga con un evidente sonrojo, no dijo nada ¿Quién era ese muchacho? ¿Cómo es posible que alguien pueda saber tanto de ella si apenas la conoce? Además ¿ella fue grosera como puede saber eso?

-como sea, tengo que irme- dijo sin mirarle y dirigiendo a inscribirse

Helga había decidido inscribirse a las actividades de baile y arte, ella hacia un tiempo ya que había practicado algo de ballet pero supo que no era lo suyo, quería probar con algo contemporáneo. Quería hacer nuevas cosas a lo que estaba acostumbrada, además nadie la conocía podría hacer lo que ella le guste.

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En la casa de huéspedes

El niño con cabeza de balón estaba pensando en Helga, preguntándose de cómo estaba y porque no le había avisado que ella se iba.

- ¿estarás bien Helga? - dijo mientras trataba de dormir

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En la mañana siguiente Helga se levantó muy temprano quería correr, ya su frágil cuerpo se había acostumbrado a ese deporte, aparte el aire y la zona le parecía muy hermosos. Cuando paro en seco y vio un pajarito que se había caído de su nido y pudo ver que estaba algo lejos del suelo.

-te caíste- acariciándole- te llevare a tu nido pajarita- sonriéndoles

Helga no lo pensó dos veces puso al pajarito en su bolsillo y se propuso a trepar. Lo que ella no había notado que justo en ese momento Alex pasaba por ahí y pudo ver como la hermosa niña de una sola ceja había puesto al indefenso pajarito de su nido. Por un momento se le quedo viendo y sonrió.

-ya está amiguito- dijo mientras lo miraba con ternura

Helga bajaba del árbol y escucho una vez

-¿y como esta?-

-ah ¿qué? ... ¡Qué te pasa zopenco! casi me matas de un susto- dijo dándole la espalda

- para ser una niña tan sensible, te comportas como una brabucona- dijo de manera burlona

- ¿tú no sabes nada sobre mi zopenco? Y sabes es de mala educación espira a las personas mientras hacen sus cosas- dijo molesta

- y ¿Qué haces tan temprano por aquí? -

-nada que te importe-

-bueno, yo Sali a caminar quería ver el amanecer-

-bueno, en fin, ya me voy-

Mientras Helga se iba el contemplaba su caminar algo brusco y agresivo, pero él era un niño que no se dejaba llevar por las apariencias, Helga le parecía una chica interesante y única.

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Había llegado la hora de la primera hora de actividades de Helga, llego al salón de baile contemporáneo, estaba muy emocionada, lucía un buzo color marrón y un polo algo pequeño de color blanco decidió recoger su cabello en forma de moño y llevaba una maleta con algunos útiles de aseo para bañarse y un cambio de ropa.

-hola Helga- sonrió Alex dándole una palmada en la espalda de la niña

-¡¿qué te pasa?! zopenco me parece o me estas siguiendo- dijo con una mueca burlona en el rostro

- hahahahahah ya quisieras que yo te siga, al parecer estamos en la misma clase-

- por desgracia- le sonrió con picardía

-buenos días, niños mi nombre es Christian y yo seré su profesor de este tipo de danza, no hay mucho que agregar así que todos formar tres filas y comencemos- dijo mientras colocaba la música

Alex se ubicó estratégicamente al costado de Helga para molestarla ya que le gustaba que ella pierda los estribos.

-anda más para allá zopenco- dijo Helga fastidiada

-tranquila- dijo riéndose

comenzaron a bailar según las instrucciones del profesor, él había colocado un ritmo de hip hop que no era muy difícil de bailar. Helga era una buena bailarina, aprendía rápido y sumándoles que su cuerpo era delgado y no tenía muchos problemas en repetir los pasos, mientras que Alex era algo rígido, pero no se quedaba atrás.

Cuando termino la clase de danza Helga se disponía a irse se dirigió hasta donde estaban sus cosas y escucho su voz

-Helga ¿Qué harás después? - dijo evidentemente cansado Alex

- deja de pronunciar mi nombre sabes que se gasta- dijo mientras cogía sus cosas- no hace nada mi clase de arte es mañana-dijo molesta

- bueno Helga, hoy habrá una excursión en el bosque será noche ¿quieres venir? -

-contigo, paso- dijo mientras se iba

- ¿Qué pasa tienes miedo?- dijo retándola

- que has dicho zopenco, claro que no- dijo desafiante

- entonces que dices ¿vienes?- dijo desafiante

- está bien zopenco, porque Helga G Pataki nunca renuncia a un reto-dijo con una sonrisa burlona- bueno me voy apesto y tengo que bañarme- adiós- despidiéndose de espalda

- nos vemos Helga-

Cuando Helga termino de bañarse y arreglarse se acostó en su cama y se disponía a dormir. Miro al techo y se dio cuenta de algo importante. Que en todo lo que iba del día ya no había pensado en cierto niño de cabeza de balón. Lo cual la hizo sentir muy satisfecha.

Ya eran casi la hora del almuerzo. Helga se dirigió al comedor del campamento cogió una charola y se disponía a recoger su almuerzo.

-hola Helga- dijo con una sonrisa

- Dios! Que hice para encontrarme contigo cada instante-dijo mientras recogía su almuerzo

-hahahahahaha muy graciosa- dijo de manera burlona

- ¿Qué no tienes otras clases? - pregunto mientras se sentaba delante de Alex

- no mi clase de música es mañana-

Helga pudo notar el interés que tenía el muchacho hacia ella, pensaba que nunca le había pasado de que algún muchacho se hubiera tomado el tiempo de conocerla bien, tampoco ella se había tomado el tiempo de conocer a otros niños, así que decidió continuar la conversación con este niño tan lindo.

-música, tocas algún instrumento-

-sí, la guitarra y me gusta cantar…. Bueno rapear- dijo orgullosamente

-¿rap? vaya no luces como alguien que le guste la poesía de la calle- dijo sorprendida

-luzco como mis padres quieren que me vea- dijo tristemente

Helga lo noto y cambio la conversación. Cuando terminaron de comer, se dirigieron al lago donde se sentaron en un tronco, pasaron las horas Helga y el parecían tener mucha "química" no eran muy diferentes después de todos. Ella noto que él era un niño muy talentoso, pero no recibía atención de nadie, ella recordó como era su vida ya hace unas semanas atrás.

Ya caía la noche y se podía ver el resplandor entre amarillo y naranja en el cielo, el cual cubría todo el campamento Helga se quedó viendo fijamente. Mientras que Alex volteo a verla y se quedó hipnotizado con la mirada de esta chica lucia hermosa pero triste sus ojos azules ocultaban algo que hasta ese momento el desconocía.

Llego la noche Alex y Helga habían alistado sus cosas para ir a la excursión de noche. Escucharon las instrucciones del guía, el cual comento que tenían que estar en parejas.

-Helga que haremos pareja-

-hahahahahah Helga G. Pataki se puede cuidar sola- dijo orgullosamente

- ¡ay Helga! - mientras rodaba los ojos

Mientras caminaba en una columna detrás del guía, ellos eran los últimos de un momento comenzó a llover muy fuerte.

-Alex camina más rápido nos vamos atrasar- dijo Helga

-espera Helga, se me acaba de salir de la zapatilla- dijo avergonzado

-se nota que eres un niño rico-dijo burlonamente-

- muy graciosa-

Cuando se voltearon y no podían ver al guía

-es enserio, nos perdimos y todo por tu culpa zopenco- dijo furiosa

En ese momento comenzó a llover mas

-Helga vamos hay que ocultarnos, hasta que pase la lluvia luego volvemos el campamento no está lejos de aquí- mientras la tomaba del brazo

Ambos niños se ocultaron debajo de un gran árbol. Alex noto que Helga estaba temblando de frio, él le había dicho que llevara una chompa, pero ella es muy necia y no le hizo caso.

-Toma Helga-mientras se le ofrecía su chaqueta

-no gracias zopenco, estoy bien- mientras temblaba de frio

-ya cállate Helga-mientras se la ponía

Alex parecía un chico sensible, pero tenía mucho carácter y un buen sentido de humor. Helga se quedó sorprendida de lo obstinado que era el muchacho.

-está bien gracias-mientras se ponía la chaqueta

La lluvia seguía cayendo ya hacia como media hora que los niños se habían quedado debajo de ese gran árbol, Helga se sostuvo de los hombros de Alex y este no se alejó. Paso sus brazos por su espalda y le dio un cálido brazo.

-la G…. es de Geraldine- dijo Helga

Alex se acordó de que, en la conversación de la tarde, donde le había preguntado por la dichosa G, la cual ella se había negado a contestar. El la miro y sonrió. Ya cuando la lluvia acabo, el guía estaba buscándolos y los encontró acurrucados y dormidos lo cual le pareció muy tierno.

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En Hillwood

Ya habían pasado 2 semanas desde que Helga se fue Arnold no sabía nada de ella y tampoco se había animado a preguntarle a Phoebe. Mientras caminaba pudo notar a una anciana que lucía muy triste. Llego al parque, se puso a meditar sobre porque se sentía tan vacío.

Se pronto vio a una anciana sentada, la cual estaba dándole de comer a la aves. La vio muy triste lo cual lo conmovió. Se le acercó y le dijo.

-Necesita ayuda señora- pregunto un poco intrigado

-Nada jovencito, quieres sentarte a mi costado, a veces necesitamos no estar solas- dijo mientras señala su lugar al costado.

-La tarde es muy bella … no cree señora- dijo mientras observaba el atardecer

-La tarde dejo de ser bella para mi hace mucho tiempo- dijo tristemente

-Porque pregunto- Arnold

La anciana ocultaba una historia muy triste, la cual era de que su esposo se fue a un lugar cerca del África para ayudar a los niños más necesitados de una enfermedad de azotaba esa zona, se comunicaron por cartas durante meses, pero de un momento a otro el nunca volvió. Ella trato de averiguar que le había pasado pero nadie le daba razón. Ella vivió los siguientes 40 años sola con el único hijo de ambos, cuando su hijo tomo edad se fue a vivir a Canadá, y esporádicamente le mandaba cartas a su mama. Arnold evidentemente asombrado y triste le dijo

-Y ¿porque no fue con su esposo a ese lugar? -

-El nunca, me lo permitió él era médico y yo enfermera, estaba embarazada y por eso no fui, es algo que me arrepentiré toda mi vida- dijo tristemente

-Y ¿porque no va ha vivir con su hijo? -

-El me lo ha propuesto muchas veces, pero ya estoy vieja hijo, en este lugar tengo muchos recuerdos de mi esposo, de cómo nos conocimos y toda mi vida. La cual no podría dejarla-

Arnold suspiro tristemente

Luego de un gran silencio Arnold le pregunto el nombre y de que organización había ido al África, le preguntaba todo esto porque quería averiguar, lo que había pasado con su esposo.

Arnold se dirigió a su casa muy pensativo sobre el infinito amor de la anciana, la cual le había narrado una historia de amor que nació desde que eran niños

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A la mañana siguiente en la casa de Gerald

-Vaya si, que es una historia muy triste viejo- dijo Gerald

-Si Gerald, tenemos que ayudar a averiguar que le paso a su esposo- dijo emocionado

-Está bien, cuando no de buen samaritano- dijo con todo de resignación

Pasaban los días Gerald y Arnold estaban dispuestos averiguar lo que había pasado. Llegaron a un punto, pero tenían que ir a una oficina de correos. Cuando llegaron el encargado le había dicho que tenían un almacén donde tenían algunas cartas que nunca entregaron por diversos motivos, Arnold le dijo si tenían registros de hace 40 años. El encargado le dijo que si, pero estaban en un almacén a las afuera de la ciudad.

Arnold y Gerald se dirigieron allí, pero se llevaron la no tan grata sorpresa que el almacén se estaba incendiando. Arnold se llevó la gran desilusión de que no iba poder averiguar lo que paso con el esposo de aquella anciana.

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En la casa de huéspedes

-vamos viejo anímate- dijo Gerald

- no Gerald no pude ayudar a esa señora, ahora nunca sabrá que le paso a su esposo- dijo tristemente

- ay Arnold, deja de cargar con los problemas de las personas, la intención es lo que vale, ¿Qué estas esperando? - dijo intrigado

- el milagro- dijo con esperanza

- ¿Milagro?, a que te refieres viejo- dijo intrigado

-no se Gerald, siempre que algo, pero no se logra completamente siempre sucede un milagro que haga que se realice- dijo tristemente

- ese milagro se llama Helga G. Pataki- dijo irónicamente

- ¿Helga? … que tiene que ver ella aquí- dijo intrigado

- bueno viejo, eres ciego o que, ella te ayudo con lo del video en san Lorenzo, te ayudo para que no te vean la cara en tus vacaciones de verano con Summer- enfatizo

- es cierto- dijo tristemente- pero ella no esta aquí-

Llego la noche, Gerald ya tenia rato que se había marchado. Cuando Arnold bajo a cenar se encontró a la hija del señor Hyunh en la mesa. Al parecer había llegado en la tarde ha visitar a su papa y no se había dado cuenta.

-¿porque estas desanimado?- pregunto el señor Hyunh

-no es nada- dijo tristemente

Ya terminando de la cena, el señor Hyunh se le acerco a Arnold y le dijo.

-Arnold nunca te agradecí lo que hiciste para reunirme con mi hija, estoy sumamente agradecido. por ese día que la volví a encontrar, así que te compre un obsequio, espero que te guste- dijo con una sonrisa.

Arnold un poco confundido dijo

-yo, no hice nada porque piensa que yo tuve algo que ver- pregunto

- bueno, porque mi hija me conto que el señor Bailey la contacto y le dijo que unos niños decían que su papa la estaba buscando, cuando pregunto quiénes eran el señor Bailey le dijo que sus nombres eran Arnold y Gerald y menciono a una niña…. creo que se llama Helga- enfatizo

Cuando Arnold escucho esto sintió un escalofrió y comenzó a recordar del único artículo que no encontró las botas de Nancy Espumoni. ¿Acaso Helga había dado sus botas para ayudarlo? Se preguntaba.

Al dia siguiente Arnold fue a la oficina de federal de información donde encontró al señor Bailey.

-buenas días señor Bailey- dijo presuroso

-¡Ah! hola niño hace mucho que no te veo por aquí- dijo intrigado

- señor, tengo una pregunta para usted

-mmm…. dime niño, pero que sea rápido porque tengo prisa- dijo mientras caminaba

-hace casi dos años, cuando le pedí que busque a alguien, usted logro contactar con esa persona, pero nosotros no habíamos cumplido con las compras ya que no teníamos la botas- dijo confundido

-ya se done quieres llegar, niño. Bueno si lo hice es porque una niña me dio las botas que quería, me dijo que eso te haría feliz en navidad, no me pude negar, por eso lo hice. Bueno me tengo que ir- dijo mientras subía al auto.

-me podría describir a la niña- grito mientras se iba

- era rubia, de una sola ceja y de ojos azules muy delgada- se subió al auto y se fue

Cuando Arnold escucho esto, supo que era Helga, sus pupilas se dilataron, no lo podía creer. Estaba completamente sorprendido por lo que se había enterado.

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Ya había pasado algunas semanas desde que Arnold se había enterado todo lo que Helga había hecho por él, tomo la decisión de enviarle un mensaje para preguntarle cómo estaba.

A: hola Helga, ha pasado mucho tiempo de que no nos vemos ¿Cómo estás?

Mientras tanto Helga estaba alistando sus cosas, esa noche Alex le había dicho que le mostraría algo, cuando escucho su celular vibrar. Cuando se disponía a leer el mensaje escucho a Alex que la llamaba de afuera, ella salió rápidamente y dejo el celular en su cabaña.

-vamos, Geraldine- dijo con una sonrisa

-vamos, niño rico- dijo irónicamente

Los jóvenes caminaron hasta llegar a la parte más del lago, tenían prendidas las luces de las linternas. Ese lugar tenía completamente prohibido ir a ese lugar porque era una zona algo pantanosa.

-apaga tu luz Geraldine- dijo Alex

- está bien-

-ahora guarda silencio y espera-

Pasaron 10 minutos y nada pasaba

-¡que pasa zopenco! que ya me estoy desesperando-

En ese momento las luciérnagas del lugar empezaban hacerse presente se miraban muy hermosas bajo la luz de la luna. Helga esta sumamente sorprendida de ver algo muy mágico y hermoso. Sus ojos brillaban al ver a las luciérnagas volar y algunas posarse sobre las flores en la oscuridad de la noche. Alex la miraba lucia demasiado bella bajo la luz de la luna y de las luciérnagas. La observaba maravillada ante el espectáculo luminoso de la noche.

-Alex, esto…. Esto es …. es hermoso- dijo maravillada.

-No tan bello, como tu- dijo mirándola

Ella se sonrojo, no se sonrojaba desde los dulces besos que se daba con el cabeza de balón

-Geraldine yo…..-mientras la tomaba de la mano

-niños que hacen ahí- escucharon el grito del instructor que los había visto.

Los jovencitos corrieron entre risas y adrenalina.

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Habían trascurrido 2 meses en el campamento de verano. Esta nueva experiencia le ayudo a Helga a superar muchas cosas, ah conocerse a sí misma, había descubierto muchas cosas que no creía capaz de hacer, pero era muy feliz. se había hecho muy amiga del apuesto jovencito llamado Alex, el cual era muy amable y compartían muchas cosas en común. Era la primera vez que ella había dejado entrar a alguien más entrar a su corazón aparte de arnold.

El día antes del fin de campamento Helga y Alex disfrutaban de malvaviscos en una fogata y este se le acercó y le dijo

-Helga- dijo de manera decidida

-Que pasa-

-Me gustas- sonrojada

Helga sé quedo sorprendida

-Que hablas zopenco- tratando de minimizar la situación

-Es enserio- dijo mientras la tomaba de las manos

Helga miro al suelo (evidentemente avergonzada) y le dijo

-bueno yo …. No-

-Se que no puedes corresponderme ahora, pero ten por seguro que sea cual sea tu respuesta no dejaras de gustarme.

En ese momento él se acercó y la beso en los labios. Ella cerro los ojos y cuando los abrió miro el rostro de Arnold (hacía mucho tiempo que no había besado a un niño, y no sabía nada de Arnold, nunca le contesto el mensaje), derramo una lagrima y los volvió a cerrar. Cuando termino aquel dulce beso se despidieron

-Tengo algo que darte- dijo mientras sacaba una cajita de su bolsillo

-¡que es?-pregunto ella

Cuando la abrió miro un llavero y una cadena la cual tenía un dije en forma de llave.

-mira la magia Geraldine, tu cadena- mientras se la ponía – abre el dije de mi llavero, como puedes ver dice BBF, sé que aun te gusta Arnold – Helga le había platicado todo con respecto a el- por ahora seremos solo amigos, espero que nos volvamos a encontrar.

-Alex no sé qué decir yo no te he comprado nada-dijo triste

-no es necesario, todo este verano me has regalado tu compañía, eso es algo que no tiene precio para mí- la miro con admiración

Luego de una larga platica cada uno fue a sus cabañas.

A la mañana siguiente Helga estaba a la entrada del campamento con Alex y se estaban abrazando.

-te voy a extrañar, Geraldine-dijo tristemente- toma esto, este es mi número y mi dirección si vas a New York buscame- mientras la abrazaba

-yo también te voy a extrañar, toma, si algún día vas a hillwood. espero que me visites zopenco- le dio una sonrisa.

En ese momento llego Bob a recoger a su hija

-vamos Helga- grito Bob

-Adiós Alex- le dio un ultimo abrazo y subió al auto

Mientras el carro se alejaba Alex dijo

-nos volveremos a ver -suspiro-mi Geraldine

Continuara…..