5. Mentiras
Las manecillas del reloj marcan las 08:17, y el sonido de su tic-tac es lo único que interrumpe el silencio de esa sala, junto con los dedos de Carol, que tamborilean sobre la mesa al ritmo del segundero mientras espera pacientemente, sentada sobre la silla de cuero negro del despacho de Negan, a que el hombre termine de contar el dinero.
Balancea su pierna izquierda, que está cómodamente cruzada sobre la derecha, y da largas caladas a su cigarrillo, cerrando los ojos, y echando la cabeza hacia atrás cuando expulsa el humo, disfrutando lo máximo posible de su sabor, ya que pasarán muchas horas antes de que pueda volver a sentir la nicotina envenenando sus pulmones.
Lleva puesta la chaqueta que Daryl le ofreció. Ese niño rico era todo un tierno cuando su lujuriosa sed ha sido saciada. Le gusta la forma que tiene de ver el sexo, tan salvaje, pero a la vez atento a ella, a no hacerle daño, más allá del doloroso placer. Sabe que le gusta verla retorcerse de placer, rogar por su placer...
Sonríe malévola sin darse cuenta. Pobre niño rico, aún no ha visto nada de lo que ella es capaz de hacer...
Da otra calada a su cigarrillo, y mira distendida hacia ningún lugar en particular. Está sudada, y exhausta, sólo desea darse una ducha, llegar casa, descansar un par de horas e ir a recoger a su niña del colegio para ver su rostro iluminado mientras caminan de vuelta a casa y le cuenta todo lo que ha visto en esa excursión.
-¡3000$! Wow ¡Esa es mi chica! -la alaba Negan, agarrando sus mejillas con violencia para besarla a la fuerza, estrellando sus labios contra los de ella. Carol gruñe y le gira la cara en un brusco movimiento, dando por terminado ese posesivo beso -Ese imbécil me va a hacer de oro, tú sigue desplumándole como mejor sabes hacer -ríe emocionado, barajando la cantidad de billetes que tiene entre sus manos.
-Es más listo de lo que pensaba, sabía que lo estaba engañando -informa, apagando el cigarrillo en el cenicero -Esta noche te conseguiré otros 3000$ -asegura ella, que se levanta de la silla en un grácil movimiento y camina hacia él sonriente para para coger lo que le ofrece.
Su cara cambia hasta tornarse en decepción, que rápidamente se transforma en ira.
-¿Qué? ¿50$? ¡Esto es injusto, Negan! Me pediste 2000$ y te he traído 3000$ ¡Ese dinero extra me pertenece! -ladra ella, agitando el billete sobre el rostro de él.
Respira alterada. Ya estaba calculando en que se iba a gastar esos 1000$: zapatos y ropa nueva para Sophia, está creciendo, y deben renovar el armario cada dos por tres; Una buena cantidad de comida, lo suficiente como para que su niña pueda hacer cinco comidas al día durante meses; Pagar el alquiler en la fecha correcta, para así no tener que escuchar a la señora Crosby quejarse de sus retrasos en el alquiler; Comprarle a su pequeña la muñeca de trapo que tanto desea. A pesar de que nunca se lo ha dicho sabe que la quiere, le brillan los ojos cuando pasan frente a la juguetería en la que la tienen expuesta, y planta las palmas de las manos sobre el cristal mientras suspira por ella.
Eso no puede quedar así.
-Teníamos un trato -gruñe alzándose cuan alta es para estar a su altura.
Negan ríe entre dientes, mirándola de arriba a abajo. Su pequeño pajarillo asustadizo, que ni siquiera sabía hablar el idioma cuando la trajo a Estados Unidos, ha crecido. No sabe si sentirse orgulloso o asustarse. No, no se asusta, sabe que aún la tiene bien atada a él.
-Tú lo has dicho: Teníamos. En pasado, todo se fue a la mierda cuando decidiste jugar a ser mamá ¿Recuerdas? -La agarra fuertemente por los hombros. Está más delgada que la última vez que la poseyó -Tú no eres nadie Carol, a ojos de las autoridades no existes, ¿Carol Peletier? ¿Nancy? ¿Quienes son esas? yo te creé, me perteneces, y te recuerdo que legalmente Sophia también, así que si quieres seguir viendo a tu niña te aconsejo que cierres esa boca, no la abras hasta que tu cliente te ordene que le chupes la polla, cojas tus 50$ y te vayas a duchar. Apestas a sexo -gruñe apartándola de su lado de un fuerte empujón que le hace trastabillar, hasta que consigue equilibrarse al chocar contra la puerta.
Carol resuella con violencia, apretando los dientes, mirándole con los ojos inyectados en sangre. Odia a ese monstruo con toda su alma, pero no hay nada que pueda hacer, un movimiento en falso, un error, una llamada a la policía intentando hacerse la heroína, y ella aparecerá muerta en una cuneta, y su hija... Dios, no quiere pensar lo que le haría a su hija si acaba entre sus garras.
Sale dando un portazo, y se aleja de allí a paso ligero, haciendo sonar sus pasos, silenciando la estridente risa de Negan.
Eugene intenta seguir su ritmo, debe acompañarla a la ducha, asegurarse de que todo está correcto, y decirle a su jefe la verdad de lo que ve, porque si miente su rostro acabará como el del pobre Dwight; Un joven que trabajaba allí al igual que él, pero que se enamoró de una de las prostitutas, la ayudó y encubrió para que engañase a Negan con las ganancias, consiguiendo así tener sus propios ahorros para huir de allí. Pero la cosa no funcionó, Negan lo descubrió y se vengó: A él le planchó la cara delante de todos, y de ella no se volvió a saber nada.
Por suerte para él, con Nancy no intercambia palabras, su primer día la saludó, pero ella no le devolvió el saludo, sólo siguió caminando y permitió que la vigilase mientras se duchaba.
Agradece que sea así, así es mucho más difícil entablar una amistad o sentir algún cariño por ella, y por ende poner en riesgo su integridad física para ayudarla.
Carol se para frente a la puerta de su habitación, donde se quitará el disfraz de Nancy y volverá a ser ella un día más.
Escucha a Eugene respirar con dificultad tras ella. Tantas horas sentado comiendo porquerías y jugando a vídeojuegos no le están haciendo bien, pero no va a ser ella quién se lo diga, allá él con su vida, le importa una mierda si mañana la palma de un infarto. En todos estos años entre esas personas ha aprendido a no cogerle cariño a nadie. A algunos los odia, y les desea una muerte lenta y dolorosa, otros le son indiferentes y por las chicas no se permite sentir nada.
Sólo hay una persona que ama en su vida, y las pocas personas por las que siente algún aprecio la conocen por Carol.
Se dispone a girar el picaporte cuando escucha un llanto desconsolado saliendo de la habitación de al lado.
No sabe como es, pero sabe de quien se trata, sabía que iban a traer una chica nueva al redil. Anoche debió ser su primer día de "trabajo"... sólo desea que ella no fuese virgen.
Aún recuerda su primer día. Recuerda lo avergonzada que se sintió cuando Negan la expuso desnuda delante de una decena de hombres, que pujaban por ella. Sí... su virginidad fue subastada, como si de una de obra de arte se tratase.
Una decena de hombres interesados en ella, en ser el primero en robarle la inocencia. Recuerda como la miraban, no era más que un jugoso trozo de carne. Ninguno de ellos se apiadó de ella, ignoraron como temblaba, como intentaba tapar sus vergüenzas, como sollozaba... Ninguno vio la chica asustaba que tenían delante.
Sólo deseaba que uno de esos hombres se acercase a ella, cubriese su desnudez con una chaqueta, la abrazase de forma paternal y la sacase de allí mientras le susurraba al oído "Ahora estás a salvo".
Pero eso no pasó...
Recuerda su primer cliente, el hombre que la compró; le triplicaba la edad, medio calvo, con sobrepeso, sudoroso. Era un enorme oso comparado con ella. Fue de todo menos cuidadoso, se tomó su tiempo, toda noche, no dejó un sólo recoveco de su cuerpo sin mancillar, y ella lo único que podía hacer era llorar y suplicar a Dios que la dejase morir, y reunirse con sus padres.
Sacude la cabeza. Esa chica inocente y dulce murió hace mucho tiempo. Ahora ya no queda nada de ella, es sólo un recuerdo.
Con el tiempo aprendió que cuanto más suplicaba, gritaba y lloraba más se excitaba el hombre, por lo que se mordía la lengua, y lloraba en silencio, quedándose quieta como una muñeca, dejándose hacer, abandonando su cuerpo, ya habría tiempo para derramar sus lágrimas sobre la almohada, cuando sólo ella pudiese escucharse. Y ese sólo fue el principio del cambio, aprendió a sacar su genio, a dominar, a que creyesen que la estaban dominando, a darles lo que querían, alimentar el absurdo ego masculino, se convirtió en la mejor mentirosa de ese burdel. Era fácil, entre las paredes de su habitación se sentía poderosa. No ganaba mucho, pero el alojamiento, desayuno y almuerzo eran gratis, y podía vivir con 50$ al día, e incluso se permitía ahorrar algo, para tener un futuro el día que terminase de pagarle la deuda a Negan.
Ilusa...
-Psss -le chista Simon para llamar su atención -¿No te recuerda a alguien? -se burla, señalando con su cabeza hacia la puerta frente a la que él hace guardia, y relamiéndose con el desesperado llanto de la joven.
Carol ríe entre dientes.
-Sí, a ti cuando te pillaste los huevos con la cremallera. Gilipollas... -gruñe entrando en su habitación, seguida por Eugene.
Ya no les tiene miedo, antes la presencia de cualquiera de ellos hacía que las piernas le temblasen ¿Pero ahora? No son más que ovejas creyéndose lobos, no tienen ningún poder sobre ella. Negan sería un hijo de puta sin corazón, pero para poder tocar a alguna de sus chicas se debía pagar primero. Ella podría provocar a Simon todo lo que quisiera, que si se atreviese a darle el más mínimo empujón acabaría con la cara planchada.
Se desnuda en segundos y entra en la ducha, donde el agua caliente borra todo rastro de sexo, excepto los moretones que aún no han tenido tiempo de desaparecer, y varios nuevos que luce en el hombro, cuello, glúteo e interior de los muslos. Se echa a reír, va a tener que ponerle un bozal a ese niño rico, o limitar las mordeduras y chupetones a zonas no visibles a simple vista, o a este paso no ganará para maquillaje.
No comprende la forma de pensar de ese hombre, está preocupado por los excesos que hay en una vida de lujo, odia el precio que hay que pagar para pasar una noche en el hotel del que él es propietario, pero en cambio, no le tiembla la mano a la hora de soltar 3000$, por tener sexo con una prostituta.
3000$... con eso ella sería capaz de vivir un año si se lo montaba bien.
Pobre niño rico, que aún no sabe dónde encaja.
Daryl entierra el rostro sobre su almohada. Aún huele a ella, y su miembro lo sabe. Pero no puede prestarle atención ahora mismo, tiene cosas que hacer.
Se levanta de un salto, abre la ventana para ventilar la habitación y eliminar el olor a sexo. Lava el juguete sexual que tanto placer les ha dado a ambos, mete el preservativo en una bolsa, lo tira en la papelera junto a los restos de su cena y corre a la ducha.
Hoy es un nuevo día, y se ha levantado con otros ánimos, tiene pensado hacer caso a Nancy a ver que ocurre.
Se mira en el espejo y sonríe; A ver como tapa ese mordisco del cuello que ayer fue remarcado. Gregory no puede enterarse de lo que hizo anoche.
Si supiera...
-Dios -no puede evitar gemir al recordarlo. Esa mujer lo está volviendo loco, y hace dos días que la conoce, pero tiene algo... no sabe identificarlo, pero hay algo en ella que nunca ha visto en otra mujer. Es pícara y a la vez dulce, segura, inteligente, con un rebuscado sentido del humor, y esos malditos ojos...
Sacude la cabeza, debe concentrarse.
Se peina correctamente, metiendo su cabello tras las orejas, procurando que la marca de su cuello quede tapado por algún mechón.
Recorta la barba, lo suficiente como para no parecer un mendigo, pero lo justo para que siga poblada y así pueda arañar la suave y pálida piel de esa mujer.
Sonríe de nuevo sintiéndose un poco idiota por ello.
Abre su armario y se viste con uno de esos asquerosos trajes monocromáticos.
-Hey Rick, ¿Sabes hacer el nudo de la corbata? -pregunta abriendo la puerta de su habitación para encontrarse con su guardaespaldas -No suelo vestir estas cosas y no tengo ni zorra idea.
Rick asiente y en un abrir y cerrar de ojos anuda el lazo correctamente.
Daryl lo observa, luce cansado.
-¿No has dormido nada? -pregunta, colocándose la chaqueta.
-No, señor. Tengo un horario de 24 horas, dentro de 30 minutos su otro guardaespaldas tomará el relevo y yo me iré a descansar -informa, siguiendo sus pasos de cerca, camino al comedor.
-¿Mi otro guardaespaldas? -se extraña, ese dato es completamente nuevo para él.
-Sí, se llama Abraham Ford, y no se preocupe, que lo pondré al tanto de usted y las medidas que debe tomar durante la noche -asegura con sonrisa cómplice, haciéndole saber que podrá volver a traer a quien quisiera sin problemas.
Daryl asiente con la cabeza en agradecimiento y sonríe al recordar como Nancy se presentó a él. Esa mujer...
-¿Crees que sus ojos son reales? -pregunta casi sin pensar. Rick frunce el ceño en un gesto de incomprensión -Me refiero a Nancy, tiene unos ojos... no sé, no parecen de este mundo -ríe pensativo. Esos malditos ojos...
Rick sonríe.
-No lo sé, señor, no me fijé mucho -responde con sinceridad. Es cierto, la forma que tuvo de saludarle lo desconcertó y puso bastante nervioso, casi que temía que le acabasen proponiendo un trío, por lo que evitó mirarla.
-¿Te puedo pedir algo? -pregunta Daryl, haciendo a su guardaespaldas tensarse; ahí viene la petición del trío -¿Podrías dejar de llamarme señor cuando estemos a solas? Llámame sólo Daryl, y delante del imbécil de Gregory pues me llamas señor, majestad, su excelencia o como pollas debas llamarme, pero a solas quiero ser sólo Daryl -pide, intentando llevar a cabo lo que Nancy le propuso.
Rick respira aliviado.
-Por supuesto se... Daryl -se corrige antes de terminar la frase.
Llegan a la cocina, de nuevo Patricia le ha preparado la mesa con una cantidad excesiva de platos a elegir.
-Buenos días señor Dixon, ha madrugado hoy -saluda la mujer, haciéndole gestos para que tome asiento.
-Buenos días -saluda distraído intentando elegir qué comerá hoy -¿Y Gregory? -pregunta sentándose frente al plato humeante de huevos con bacon.
-El señor Gregory siempre desayuna fuera, lo de ayer fue una excepción -informa la mujer, sirviéndole el café.
Daryl sonríe. Eso es perfecto.
-¿Ha desayunado ya, Patricia? -pregunta, aliviado de no sentir como Gregory le perfora el cráneo con la mirada.
La mujer niega con la cabeza.
-Desayuno con el servicio, señor -le recuerda, mirándose a los pies con timidez.
-¿Y tú Rick, has desayunado? -pregunta a su guardaespaldas.
-Eh... no... ¿Señor? -responde sin estar seguro de si debe dirigirse a él así ahora mismo.
-Daryl, mientras no haya peces gordos delante, de esos que creen que mean oro, llámame Daryl, y tú también Patricia -responde volviendo a mirar a la mujer -¿Podrías avisar a Jacqui y Otis? me gustaría desayunar con vosotros -pide con una encantadora sonrisa.
Patricia duda un instante, pero acaba asintiendo y marcha con gusto a buscarlos. Sonríe. El joven Dixon lleva dos días allí y ya se ha aprendido el nombre de todos los del servicio, su tío pasó 40 años allí y no se molestó en llamar a un sólo miembro del personal de la casa por su nombre.
-Siéntate, Rick -pide, palmeando la silla. Él obedece -Cuéntame algo de ti ¿Tienes familia? -pregunta interesado, queriendo pasar el tiempo mientras espera a que lleguen el resto de personas, y así poder conocer un poco más al hombre que debe proteger su vida.
Rick sonríe.
-Estoy casado, mi mujer se llama Michonne, tenemos una hija de 11 meses llamada Judith y tengo un hijo de 6 años de una relación anterior que se llama Carl -responde sintiendo ese maravilloso calor humano en el interior de su corazón, que aparece cada vez que piensa en ellos -¿Y tú? ¿Tienes familia? -pregunta sintiéndose algo extraño al tutearle, sin saber muy bien si está excediéndose.
Daryl saluda a Otis y Jacqui que entran por la puerta con semblante preocupado. Los pobres deben de estar pensando que va a despedirlos.
Hace gestos para que tomen asiento, y vuelve a centrarse en Rick.
-No, no me queda nadie, la pobreza los mató, por eso quiero conoceros, supongo que ahora sois lo más parecido que tendré a una familia -Explica él, ganándose una cálida sonrisa por parte de Patricia.
Carol espera frente al colegio junto al resto de padres. En un par de minutos su niña saldrá por esas puertas y correrá sonriente a abrazarla, con su pesada mochila de Dora la exploradora a la espalda.
Está impaciente, como si llevase meses sin verla. Mira a su alrededor, el resto de madres y padres pasan el tiempo mirando sus teléfonos móviles o charlando entre ellos. Pero ella no, sus ojos están fijos en esa puerta, por donde saldrá el único amor de su vida.
Suena la campana, anunciando el fin de la jornada escolar, seguida de cientos de gritos y risas de voces infantiles que recogen sus pertenencias y corren por los pasillos rumbo a la libertad.
Las puertas se abren, y niños de edades comprendidas entre los 4 y 12 años salen del edificio. Algunos buscan a sus padres con la mirada, otros van atentos a su teléfono móvil.
Sonríe, acaba de visualizar a su niña, está despidiéndose de una compañera dándole un abrazo. Es tan sociable con todo el mundo...
Observa como la busca, y ella agita el brazo por encima de su cabeza para que la localice. Sophia sonríe y corre hacia ella con la velocidad que sus piernas le permiten en cuanto hacen contacto visual.
-¡Mamá! -grita lanzándose hacia sus brazos, confiada en que su madre la coja. Siempre lo hace, sabe que nunca la dejará caer.
-Hola, mi amor -la saluda dándole un sinfín de besos en la mejilla -¿Qué tal el día? ¿Te lo has pasado bien en la excursión? -pregunta alejándose de allí.
Sophia asiente.
-Ajá, me lo he pasado genial -responde sintiendo como su madre la baja de sus brazos y le da la mano para caminar juntas por la acera -Tienen un montón de animales que necesitan que los cuiden. Tienen jabalíes, pájaros, ciervos, ¡Hasta un oso! y un buitre muy feo, pero que con las alas abiertas puede medir igual que Big Tiny de grande -informa emocionada, separando las brazos imitando la envergadura de las alas del animal.
Carol sonríe, siempre que quiere describir algo grande utiliza como referencia a Big Tiny. Le encanta verla feliz. Le llena de vida. Se alegra de que le haya gustado, quizás sea la única excursión que pueda pagarle. El colegio acaba de empezar, y no sabe cuantos gastos tendrá que afrontar.
Es su primer año, podría haberla escolarizado a partir de los 4 años, pero estaban pasando una muy mala racha económica, mucho peor que esta, y le fue imposible.
-De mayor quiero ser veterinaria -informa, alzando la vista para buscar los ojos de su madre. Mamá es tan guapa...
-Lo serás, y podrás cuidar de ese buitre feo-bromea haciendo reír a su niña. Aún es pronto para tomarse en serio sus planes de futuro, pero sea lo que sea lo que pretenda estudiar ella se encargará de que pueda hacerlo, aunque tenga que pasar todo un año con las piernas abiertas, entregándose 24 horas al día hasta al mismísimo demonio -Oh, se me olvidaba, mi amiga Nancy me ha dado algo para ti -recuerda. Rebusca en su bolso hasta dar con el paquete que contiene en su interior el juguete del menú infantil que Daryl comió unas horas atrás.
Ese hombre...
Sophia lo abre sonriente.
-¡Ala, es un Minion! -informa riendo traviesa, mostrándole a su madre el muñeco amarillo que saca la lengua haciendo burla, si pulsa un botón -Me gustan mucho los Minion. Y me gusta Nancy -dice, volviendo a coger a su madre de la mano para continuar el camino.
Nancy es genial, siempre está dándole a su madre cosas para que se las de a ella. Espera poder conocerla algún día.
Llegan a la plaza del pueblo, donde se alza la iglesia, o mejor dicho parroquia, que el padre Gabriel mantiene viva.
-¿Vamos a comprar algo? -pregunta emocionada al ver donde se dirigen.
-Sí, necesitas ropa de abrigo, vamos a ver lo que tienen -responde entrando al interior, pasando rápidamente entre los bancos vacíos. A estas horas no hay nadie en la iglesia, al menos no para rezar.
-¡Genial, voy a ver si hay uno con Minions! -grita corriendo hacia la puerta de atrás, donde sabe que estará el padre Gabriel que la dejará coger lo que quiera.
Carol niega con la cabeza sonriente, disfrutando de la inocencia de su niña.
Ella no cogerá nada, con lo poco que tiene aguantará un año más, en cambio Sophia va creciendo, y cada cierto tiempo debe renovar el armario.
Mañana devolverá la ropa que ella haya dejado casi nueva para que otro pobre niño desgraciado la utilice, y mantendrá la esperanza en que siga habiendo gente de buen corazón que no dude en donar. Esa era la rutina en ese lugar.
-Quiero montar un cuarto oscuro -anuncia Daryl a Gregory en cuanto se han marchado las personas con la que han almorzado y pasado la tarde. Abogados, médicos, economistas... todos amigos de su tío, amistades importantes que según Gregory debe mantener.
Ha hecho lo que le dijo Nancy: ha puesto buena cara, sonreído, dicho a todo que sí y los ha tenido contentos aunque no ha entendido la mitad de lo que han dicho, y lo poco que ha logrado comprender le ha sudado la polla.
Se ha aburrido como una ostra, exceptuando el momento del desayuno con su nueva familia, en la que ha estado conociéndolos y aprendiendo un poco de ellos:
De Patricia sabe que está casada con Otis, estudió enfermería pero nunca ejerció, y tiene un hijo de 17 años llamado Dylan.
Otis lleva toda su vida de jardinero, y lleva trabajando en la mansión casi desde que su tío Alexander se instaló allí.
Jacqui está divorciada, tiene dos hermanos que viven con ella, trabajó como gerente en el departamento de urbanismo de la ciudad, pero cuando fue despedida el único trabajo que encontró fue el de limpiadora en la casa de Alexander.
Y luego está Abraham, un enorme hombre fuerte y serio pero con sentido del humor. Por lo que le ha contado está casado y será padre de su primer hijo en un par de meses.
-¿Un qué? -pregunta el hombre desconcertado. Se había llevado una buena impresión al verlo bien vestido, intentando cuidar los modales, y actuando educadamente ante los invitados, pero ahora... A saber que tipo de perversión sexual le estaba pidiendo.
-Un cuarto oscuro, de estos con luces rojas para revelar fotografías -aclara, sin entender porqué le mira con ese espanto.
Gregory respira aliviado. Vale, sólo quiere hacer fotos y revelarlas él mismo. Si eso lo entretiene de las prostitutas...
-Está bien, pediré que te monten uno en el cuarto de herramientas del garaje ¿Te parece bien? -pregunta, a lo que Daryl asiente encantado.
Le da igual donde le pongan ese cuarto de revelado, sólo desea tener uno. Siempre fue su afición, y como le dijo Nancy, ahora puede transformarla en su profesión.
Y hablando de Nancy...
Mira su reloj, son las 19:15 no sabe a que hora estará ella contoneando sus deliciosas caderas frente al prostíbulo, pero quiere estar allí pronto, antes de que otro cliente se le adelante.
-¿Debemos hacer algo más? -pregunta esperanzado en que le diga que han terminado por hoy.
Gregory niega.
-No, hoy no hay más planes, puedes retirarte a hacer lo que desees. Yo estaré en mi habitación si necesitas algo -informa Gregory, alejándose de él.
Sonríe, duda que vaya a necesitar algo de él, pero le jode que ese tío viva en la casa, todos los demás marchan a sus hogares tras la jornada de trabajo ¿Pero él? Le encantaría poder pasear a Nancy por la casa, cenar con ella en la cocina, mostrarle la sauna, la piscina exterior...
Bah, decide no darle más vueltas.
Mira su ropa, se daría de hostias por lo pijo que va, pero le interesa mostrarle a Nancy su cambio.
-¿Mamá, estás despierta? -pregunta Sophia, tumbada junto a su madre, que no responde a su pregunta. Está dormida profundamente, con el rostro enterrado en la almohada.
Ahora es el momento ideal.
Se baja de la cama con cuidado, mete a la mano en el bolsillo de su pantalón y devuelve los 5$ de la excursión al tarro de los ahorros.
No ha ido... le ha mentido a mamá, se siente mal por mentirle, pero necesitan el dinero; pronto llegará el frío, se resfriarán, mamá comprará medicinas, pero sólo infantiles, porque no habrá dinero para más, y ella se marchará a trabajar muy enferma. No quiere que vuelva a pasar eso, tienen que ahorrar lo máximo posible.
Cuando llegó al colegio por la mañana y vio que Tara llevaba la autorización firmada y los 5$ le dijo que quería entregárselo ella a la profesora, y en cuanto la dejó con todos sus compañeros se guardó el dinero y tiró la autorización a la papelera.
Todo lo que le ha dicho a su madre sobre lo que vio, se lo contó su compañera Dana, ella no vio ningún animal, pasó el día dibujando, jugando en el patio, y viendo películas de dibujos animados.
Sólo estaba ella y la señorita Michonne, pero no le importó, le cae bien, tiene la piel de chocolate, más oscura de la de Big Tiny, y le gusta esas cosas que tiene en el pelo. La invitó a una bolsa de M&M's y le enseñó a dibujar gatos.
Se lo pasó bien a pesar de todo, y espera que mamá nunca se entere de lo que hizo, porque entonces se enfadará con ella, luego le explicará porqué lo hizo, se pondrá triste y la abrazará.
No le gusta ver a mamá triste...
-¿Sophia? -pregunta Carol con voz adormilada.
La niña corre hacia ella y salta sobre la cama para abrazar a su madre.
-¿Qué hora es? -pregunta mirando su reloj. Aún podría dormir diez minutos más, pero sabe que si vuelve a cerrar los ojos luego le costará más levantarse. -Ve llenando la bañera, yo voy a calentar el agua -pide Carol, a lo que su niña reacciona echando a correr hacia el baño. Le encanta que mamá la bañe.
Se despereza y frota los ojos. En un par de hora estará de nuevo frente al hotel-club Alexandria, esperando a Daryl que la recogerá, o eso supone.
Se pregunta que deliciosa perversidad le tendrá preparada hoy...
Sacude la cabeza, ahora no es Nancy, es Carol.
-¿Vas a cenar conmigo? -pregunta Sophia desde el baño.
Carol recuerda los 50$ que ganó hoy y sonríe con tristeza.
-No mi amor, ceno en el trabajo -miente, pero lo que tienen en la nevera debe de durar el doble de tiempo, y eso sólo puede conseguirlo saltándose las comidas. Sabe que está más delgada, que desde que ha sido madre su salud física ha caído en picado, porque lo poco que tiene se lo da a su niña. Pero no se arrepiente de nada, le da igual acabar con una anemia de caballo, o teniendo que darle dos vueltas al cinturón para que no se le caigan los pantalones, Sophia es lo mejor que le ha pasado y sabe que si no llega a ser por ella su vida sería aún más miserable.
Al menos así tiene un motivo por el que seguir saliendo a la calle todos los días...
Daryl tamborilea con los dedos sobre el volante al ritmo de It's my life de Bon Jovi.
Sonríe, el coche aún huele a sexo de la noche anterior, menos mal que no se ha movido de casa en todo el día, a ver cómo le habría explicado a Gregory el olor almizclado que inundaba el lugar.
Está impaciente, y algo preocupado ¿Y si ya la recogió alguien? ¿Y si le pasó algo? Mierda, la calle es peligrosa. Debió pedirle a Rick que la acompañase a casa, no, él debió haberla acompañado a casa. Fue un puto estu... respira aliviado cuando la ve aparecer por la esquina, caminando como si pretendiese comerse el mundo.
Sonríe como un idiota, está preciosa.
¿Cómo pudo pensar que le había pasado algo? Dios, es un puto exagerado.
Toca el claxon para llamar su atención, y ella sonríe al darse cuenta de quién es.
Le encanta su sonrisa.
Se seca las manos en el pantalón de su traje, no entiende porqué han empezado a sudar en cuanto ella ha comenzado a caminar hacia él.
-Has venido pronto, niño ri... -detiene el saludo al observar su vestimenta. Sonríe -Oh, ¿El niño rico se ha convertido en hombre? -pregunta con voz sensual.
Daryl sonríe, echaba de menos esa maldita voz.
-Sólo aparento serlo. Sube -pide abriendo la puerta de su coche.
Ella se sienta con elegancia, acomodando su cuerpo en el asiento, y extiende la mano esperando a que le pague.
-Joder, anda que se te va a olvidar -dice algo molesto, y lleva la mano a su bolsillo en busca de su cartera. En este par de días ya debería de haber notado que él es un hombre de palabra.
-No te enfades cariño, sabes perfectamente que sólo te quiero por tu dinero -ronronea con esa maldita voz seductora, y Daryl no entiende porqué se ha sentido insultado, es una prostituta ¿Qué esperaba? -Pero no lo voy a negar, disfruto mucho del sexo contigo -añade sonriendo con picardía, fijando sus enormes ojos azules en él que parecen estar cargados de verdad.
Daryl la besa sin que Carol lo vea venir. No pide permiso, no va despacio, es un beso necesitado, e invade el interior de su boca con hambre de ella. Un beso poderoso pero fugaz.
Se separa de mala gana emitiendo un sonido húmedo.
-Esta mañana me negaste el beso porque se acabó mi tiempo, ahora acaba de comenzar -se explica él, volviendo a buscar sus labios para otro beso, esta vez más pausado. Es adictiva.
Carol sonríe, entregándose al beso como mejor sabe hacer: Tomando el control, acercándolo más contra ella y reclamando su lengua, haciéndola esclava absoluta de la suya, y gimiendo contra su boca, sonriendo al notar cómo se le ha erizado la piel ante el sonido.
-Para, para, para -gime Daryl contra sus labios -Como sigamos a este ritmo acabaremos follando en el aparcamiento. Ponte el cinturón -Pide arrancando el coche y encendiendo el reproductor de música. No sabe como lo hace pero tiene un extraño don que le hace dudar sobre quién domina a quién. Joder, los pantalones comienzan a apretar.
-Wow, You shook me all night long, me encanta -exclama Carol moviendo la cabeza y piernas al ritmo de la música.
Daryl la observa sorprendido.
-No... esta es mi canción favorita, ¿En serio la conoces? -pregunta ilusionado.
-"She was the best damn woman I had ever seen. She had the sightless eyes telling me no lies" -canta el verso que está sonando para que vea que no le miente -¿Qué, te sorprende que una puta tenga buen gusto musical? -bromea en un sensual contoneo de hombros que hace que el tirante de su vestido resbale por su brazo.
-Eres genial -sonríe divertido, negando con la cabeza e intentando centrar su atención en la carretera, haciendo un esfuerzo sobrehumano por ignorarla. ¿Cómo puede ser capaz de captar tanto su atención? sólo está bailando, con movimientos muy limitados.
Le encanta que no tenga miedo a expresarse.
Canta bien, le encanta su voz, esa mezcla de dulzura y seducción es explosiva.
-¿Así que te gusta AC DC? -pregunta queriendo conocerla un poco más.
Carol asiente.
-Me gusta el rock en todas sus variantes -responde con sinceridad, arrepintiéndose al instante. Debería haberse estado quieta, odia revelar información sobre Carol. Ella es Nancy ahora mismo.
Daryl sonríe, eso es algo que tienen en común.
-Cuéntame algo más sobre ti. No sé... tú infancia, si tienes familia, color favorito, lo que quieras... -pide. Hoy ha conocido un poco más a todo el personal de su casa, y con ellos apenas pasa tiempo, tiene verdadero interés en saber algo más de la mujer con la cual intercambia fluidos.
Carol lo mira frunciendo el ceño.
-Vale niño rico disfrazado de hombre rico, vamos a poner una regla: Prohibido hacerme preguntas sobre mi vida privada. Sólo te responderé que mi color favorito es el rojo -miente, pero ya cometió un error con sus gustos musicales, y no lo piensa repetir.
Daryl se echa a reír.
-Vale chica misteriosa, intentaré adivinar: Naciste y te criaste en algún país de... ¿Europa? -dice en una pregunta, intentando vislumbrar algún gesto que delate que acertó, pero ella lo mira impasible -Tal vez... ¿Alemania? -vuelve a mirarla, nada, como si fuera de piedra -Eras una chica mala en el colegio, de las populares que se metían con los pringados, eras animadora o algo de eso, muy inteligente pero no te gustaba estudiar. Fumabas y bebías a escondidas y tus padres ya no sabían que hacer contigo. Tienes familia pero están fuera del país ¿He acertado? -pregunta mirándola.
Carol lo mira con un fingido enfado.
-Te odio, es imposible ocultarte información -masculla haciendo uso de sus dotes de actriz. No ha dado una, y se alegra, si esa es la impresión que da Nancy, bienvenida sea.
Daryl se hincha de orgullo. Ha sido fácil adivinar la clase de niña que fue. La seguridad y picardía de su carácter la delatan.
-¿Y por qué te hiciste prostituta? -pregunta curioso.
Carol sonríe con una sarcástica ternura. Pobre niño rico que cree que ella eligió esa vida.
-Dinero fácil -responde de forma escueta. Prefiere que siga en la ignorancia -Y como vuelvas a hacerme una pregunta personal te cuelgo de las pelotas -amenaza.
Daryl se echa a reír. Le gusta su carácter.
-Está bien, ¿Y qué te puedo preguntar sin poner en juego mi integridad física? me gustaría conocerte un poco más -pregunta llevando la mano a sus muslos.
-Soy prostituta, lo único que debe interesarte de mi es que estoy dispuesta a hacer de todo -gruñe, aumentando el volumen de la canción que está sonando, dando por finalizada la conversación. ¿Para qué coño quiere conocerla? Sólo tienen que follar y ya está.
Daryl la mira de reojo. Se ha enfadado. ¿Debe sentirse mal por verla condenadamente sexy con ese semblante tan serio?
Si no quiere decirle nada no la forzará a ello, ya lo descubrirá él por su cuenta. Más interesante aún. Le gusta ese halo de misterio que la envuelve, le resulta excitante, y por lo pronto, tiene toda una noche para dedicarle a ella, y espera que le guste la sorpresa que le tiene preparada.
Hola, siento que este capítulo no haya tenido smut (si es lo que esperabais) XD . El próximo estará cargado de ello.
Aquí os habéis encontrado con Carol y Daryl como dos personas muy opuestas:
Carol ignora a todas las personas de su alrededor (excepto a su hija), no queriendo encariñarse con nadie, llegando a ser incluso un poco fría, y en cambio Daryl está interesado en trabar amistad con las personas que ahora forman parte de su vida, queriendo llenar así el vacío familiar que tiene.
Sophia ha dado aquí el punto tierno y triste de la historia, y como muchas adivinasteis, la verdadera razón por la que Carol le pidió el muñeco a Daryl era para poder dárselo a ella.
Ya hay un pequeño lazo que une la vida de Carol con la de Daryl: Michonne es profesora de Sophia, y a la vez esposa de Rick que es el guardaespaldas de Daryl.
La traducción de la letra de la canción "You shook me all night long" de AC-DC sería algo así:
Ella era una maquina veloz
mantenía limpio su motor
Era la mejor maldita mujer que jamás había visto
Tenía ojos transparentes
que no me decían mentiras
Me dejó fuera de combate con esas piernas
Tomaba más de lo que le correspondía
Hacía que me costara respirar
Me dijo que me corriera pero yo ya estaba en ello
Porque las paredes empezaron a sacudirse
La tierra temblaba
Me dolía la cabeza
y estábamos haciéndolo y tu...
Me sacudiste toda la noche
Es sólo un trozo, pero así os hacéis una idea de porqué fue elegida XD
Quería que Daryl y Carol tuviesen algo más en común más allá del sexo.
Respondiendo a vuestros comentarios:
En el capítulo centrado en Daryl comentasteis que os hacía gracia la forma de hablar de él, y no sé porqué XD. Y no, aquí en España no hablamos así, alguien que utiliza ese lenguaje sería considerado una persona malhablada, tal y como pretendo que sea Daryl ^^
-A Valen: Sí, en España es muy común encontrar a prostitutas. La trata de blancas es una de las lacras de mi país, y luchamos por erradicarla. En resumen: La mayoría son mujeres extranjeras, de países de Latinoamérica, del norte de Europa, Asia... que llegan engañadas aquí, por una oferta de trabajo que acaba siendo mentira. Son despojadas de su identidad real y obligadas a prostituirse bajo amenaza.
La experiencia que relata Carol sobre su primera vez es completamente real.
Anónimos:
-La verdad es que no he leído 50 sombras de Grey, más allá de unas cuantas páginas. La chica me parecía muy mojigata y él muy controlador, no lo soportaba XD .
Carol es más pícara y astuta, el rol que jugarán ellos no es de él dominante y ella sumisa, sino Switch y las escenas de BDSM siempre se practicará de manera consensuada, nunca unilateralmente ^^
-Siento que sintieras que estuvo de más la escena de hard sex, por eso la escribí entre avisos, porque no todas tenéis los mismos gustos. He leído más de una vez fans quejándose de que el sexo entre Carol y Daryl suele ser muy suave, y que como mucho tienen anal y poco más, por lo que pretende que este fic tenga un smut variado para todos los gustos, cuidando que ambos personajes estén de acuerdo en ello, que sea Caryl y avisando en caso de que haya escenas que puede que no agraden a todos los lectores.
A los que he mencionado, y resto de personas que habéis comentado sólo deciros que muchas gracias por vuestros comentarios, me alegro de que os esté gustando la historia :)
Y Gracias a quienes por privado y en el otro fic me habéis dejado vuestras condolencias por el atentado ocurrido en mi país. Aún estamos consternados por ello...
Un saludo :)
