7. Si supieras...
Carol cierra la puerta tras ella, al fin está en esa pequeña habitación a la cual llama hogar.
Saca el tupper de macarrones y el de la tarta y abre la nevera.
-Voy a tener que hacer sitio para esto -bromea, riéndose de su propia realidad. La mayoría de los estantes están vacíos, a excepción de un cartón de leche, un paquete de jamón york, otro de tranchetes y varios bricks de zumo de los que Sophia lleva al colegio para la hora del desayuno.
Sonríe, su niña se va a alegrar mucho cuando vea el almuerzo que tendrá hoy.
Ese niño rico...
Quizás no pueda seguir sacándole todo el dinero que le gustaría, pero si consigue que le prepare todas las noches cenas como esa, al menos su niña comerá bien y variado todos los días.
No se ha atrevido a decirle a Negan que lo máximo que ganará la próxima noche serán 100$. El gilipollas estaba de mal humor porque la chica nueva se suicidó. Y no es que le importase su muerte, sólo lamentaba no haber recuperado el dinero invertido en traerla al país.
No es la primera ni la última vez que pasa eso, no todas las chicas pueden soportar esas vejaciones día tras día, aunque esta ha sido todo un récord, ni dos noches ha aguantado.
Pobre muchacha...
No le ha dicho como se suicidó, pero a ella no le hace falta saberlo, en su día esa idea pasaba por su cabeza a todas horas, y barajó muchísimos modos: Atar la sábana a la lámpara del techo y ahorcarse, cortarse las venas con una de las cuchillas del baño, tragarse el cepillo de dientes, preservativo o cualquier cosa que pudiese obstruir sus vías respiratorias, provocar a un cliente hasta que la matase a golpes...
Pero nunca lo hizo, no tuvo el valor, o la cobardía, o... no sabe, pero el caso es que 22 años después sigue con vida, y pretende seguir así, al menos mientras su niña la necesite.
Enciende el televisor, el cual emite un sonido de interferencias, y la imagen presenta una tonalidad verdosa que no saben como solucionar. Tampoco le ha dicho nada a la señora Crosby, le hará pagar el arreglo o la compra de uno nuevo, y su economía no está para gastar dinero en caprichos.
Se deja caer en la cama y gime enterrando el rostro en la almohada.
20$, eso es lo que ha ganado hoy, 20$ de 3000$, menos del 1% del total.
Ha ganado 170$ en tres días, que no estaría mal, si mantuviese ese ritmo ganaría cerca de 2000$ al mes, pero el negocio no funciona así. Hoy han sido 20$, mañana podría ser 1$.
Tanto sexo para nada... no sabe para qué se esfuerza tanto en complacer al cliente ¿De qué le vale que le pague un dineral si luego ella verá una miseria? Debería limitarse al sexo rápido y ya está, total, va a ganar lo mismo.
Agudiza el oído. Reconoce la película que están retransmitiendo, se trata de Pretty Woman.
Todas las mujeres suspiran con ella, queriendo vivir ese amor; Un hombre rico que contrata a una prostituta, la cubre de regalos y buenas acciones y ambos terminan enamorados y felices.
Ríe sarcástica, por experiencia sabe que eso no ocurre en la vida real.
-Y una polla como una olla, Julia Roberts! -gruñe, dejando escapar los modales de Nancy. No ha podido evitarlo, el personaje al que interpreta acaba de decir que cobra 100$ la hora ¡100! Es lo que cobra ella por una noche y los clientes se quejan, menos su niño rico, él no tiene problemas en soltar la pasta. Mejor para ella, quizás por eso se esfuerce tanto en complacerle, para sienta que su dinero está siendo bien invertido. Aunque él también se esfuerza en hacerla disfrutar.
Sonríe contra la almohada.
Adorable salvaje...
Mira la televisión con un solo ojo y niega con la cabeza.
Esos hombres no existen ¿Llevar a una puta a cenar? ¿Sacarla en sociedad? ¿Presentarla a sus inversores? Por favor... nadie quiere manchar su reputación al ser visto con una ramera por la calle. Sus vicios vergonzosos se quedan entre las cuatro paredes de su habitación.
Ni siquiera el padre de Sophia hizo eso por ella. Era un hombre atento y encantador, podían pasarse noches enteras sólo conversando, y le hacía sentir que era algo más que una puta, pero nunca salieron de la habitación de El santuario.
Quizás si se hubiese fijado en esos detalles...
Sacude la cabeza. Le da igual, su niña es lo mejor que le ha pasado en la vida, le importa una mierda que ese imbécil la abandonase en la recta final del embarazo. Él se pierde la preciosa niña que han creado juntos.
Al menos eso le ha servido de escarmiento, y ahora sale en busca de clientes dejando su corazón en casa, con quien debe estar, mientras que su mente y la razón toman todo el control de sus acciones.
Se ríe sola al recordar lo que le dijo a Daryl cuando le preguntó porqué se hizo prostituta, "Dinero fácil" Puf, de fácil nada, rápido sí, pero nunca fue fácil, y eso es algo que nadie ve, se piensan que se levanta todos lo días deseando ir a trabajar, y acostarse con todos los hombres que pueda, pero no es así, si por ella fuera pasaría la noche entera viendo a su niña dormir, pero por desgracia necesita el maldito dinero, y esa es la única forma que tiene de conseguirlo. Porque como vuelva a intentar encontrar un trabajo sabe que el castigo de Negan no será raparle el pelo de nuevo, se limitará a matarla y ya está.
A lo largo de su vida se ha encontrado con muchos tipos de clientes, pero a los que más odia son a los que saben la verdad del mundo de la prostitución, que están al tanto de que no está ahí por gusto, que es una esclava obligada por ello pero aún así les da igual.
Se acuestan con ella, le piden todas las perversidades sexuales que les ocurran, y cuando están satisfechos es cuando sienten algo de culpa por haberla utilizado, y se excusan, contándole penas sobre su matrimonio como si a ella le importase, o pidiéndole abrazos porque estaban faltos de cariño. Siempre odió eso, le encantaría poder decirles "¿Me has pagado? ¿Has follado? Pues déjame irme ya, que debo buscar a mi próximo cliente" pero no puede, durante el tiempo que han pagado, ya sea una hora o toda la noche, ellos se convierten en su amo y deben de acatar sus órdenes le guste o no.
Lo peor fue su etapa en El santuario, ahora al menos trabaja sólo de noche, y puede permitirse el lujo descansar, pero antes... Era uno detrás de otro, y con todos repetía el mismo guión, haciéndoles creer que eran dioses del sexo que la habían hecho gozar como nunca, cuando en realidad a veces estaba tan cansada que si cerraba los ojos era capaz de quedarse dormida mientras tenía a un tío sin rostro encima de ella.
Al principio prefería que el cliente durase lo máximo posible, a más duración menos tíos pasarían por su cama esa noche, pero con el tiempo sus ideas cambiaron, adquirió técnicas para hacer al hombre llegar al clímax en el menor tiempo posible, y así poder pasar al próximo cliente. A más clientes más dinero.
Recuerda el asco que sentía hacia sí misma después de cada experiencia sexual. Se sentía tan humillada y sucia...
Ahora le da igual, la humillación ha pasado a formar parte de su vida, y lo acepta sin quejas, si quieren atarla, lanzarle bolas de pintura y escribir por todo su cuerpo la palabra "puta" para finalmente dejarla en la calle desnuda bajo el frío del invierno, mientras un grupo de jóvenes millonarios la observan a través de las enormes cristaleras de su mansión al tiempo que se masturban excitados por verla sufrir que lo hagan, que en lo único que estará pensando será en que su hija podrá dormir bajo techo una noche más.
Se ha convertido en una buena actriz a lo largo de los años; si el cliente quiere verla asustada, se asusta, aunque esté descojonándose por dentro; Si quiere que gima, gime, aunque no sienta placer alguno; Y así todos se marchan contentos, orgullosos de su virilidad, sintiéndose máquinas del sexo, y ni se da cuenta que tras él llega otro hombre al que le cuenta el mismo cuento y que también cree que ella ha disfrutado, porque se pasó todo el coito gimiendo de placer. Como si los gemidos no se pudiesen fingir...
¿Cómo pueden creer que se excita por estar con un hombre con el que ella no ha elegido tener sexo? Cuando le dicen la frase "Qué húmeda estás" lo único que desea responder es "Porque llevo medio bote de lubricante extendido por la zona, así evito que mis genitales ardan" pero nooo, debe responder un "Es que me pones muy cachonda, cariño" mientras intenta no reírse por esa mentira.
Vale que tiene que admitir que a veces ha sentido placer, pero pocas ha sido deseado, sencillamente su cuerpo la traicionó y le dio un orgasmo que no pidió, porque pocos son los hombres que se molestan en darle placer, y muchos menos son los que ella desea que lo hagan.
Odia que la acaricien, que la besen, oír lo guapa que es, lo bien que folla, que digan cuanto sienten la situación en la que se encuentra, y todo lo que sale de la boca de ese tipo de clientes, pero debe aguantarse, sonreír como si se sintiese halagada, cuando lo único que siente por ellos es desprecio, porque si de verdad se preocupasen por su vida, lucharían por erradicar la trata de blanca, y no se beneficiarían de ella, por obtener un rato de sexo comprado.
Se pregunta qué pasaría si Daryl supiera...
La pegadiza canción de Pretty Woman comienza a sonar, poniendo banda sonora al momento de las compras.
Apaga el televisor, y deja de pensar. Demasiadas tonterías por hoy.
Prepara la alarma del reloj para que suene a las 13:30 y se hunde en el colchón, entregándose al sueño hasta la hora de ir a recoger a su niña.
Sophia toma su desayuno; zumo de melocotón, y un sándwich de jamón york que Tara le preparó antes de llevarla al colegio.
Hace un poco de frío, ayer mamá le cogió un abrigo en la tienda del padre Gabriel, pero aún hace demasiado calor para ponérselo, por lo que debe apañárselas con una chaqueta que está un poco deshilachada pero que mamá arregló cosiendo lo que podía, y poniendo parches chulos en los agujeros grandes.
Necesita zapatos nuevos, la suela se le ha vuelto a despegar, pero no ha llegado ninguno de su talla a la tienda, por lo que la ha pegado poniendo cinta adhesiva por alrededor y espera que mamá no se de cuenta, porque si lo hace se gastará los ahorros en comprarle unos zapatos nuevos, y no quiere que haga eso, necesitan el dinero para comida y medicinas.
Mira hacia la verja metálica, donde dentro de unas horas su madre la recogerá. Ojalá estuviese ahí ya...
Hoy lo está pasando mal, su compañera Hannah se ha burlado de ella por haber sido la única en no ir a la excursión de ayer, y por no tener un spinner, ese juguete de moda que gira.
Todos la han mirado raro y luego se han echado a reír.
No le cae bien esa niña, es mala, le ha dado por meterse con ella todo el tiempo y no lo entiende, ella no le ha hecho nada.
Ahora está sentada sobre uno de los escalones de adoquines que dan acceso a las aulas, terminando su zumo, y mirando a sus compañeros jugar con ese juguete.
Está completamente sola y eso no le gusta, sus amigas la están ignorando y no sabe porqué, ayer no tenían problemas en jugar con ella al escondite, pilla pilla y todos esos juegos divertidos pero hoy están todos con ese estúpido juguete.
Se limpia las lágrimas con la manga de la camisa. No quiere llorar, no puede llorar, si mamá se da cuenta de que ha llorado le preguntará que le ha pasado, y si se lo cuenta se pondrá triste al pensar que es por su culpa. No quiere ver a mamá triste.
Sólo tiene ganas de que ese día termine, que suene la campana y así poder correr a sus brazos para que la abrace fuerte, porque en los brazos de mamá todo lo malo se olvida.
Ya no le gusta el colegio...
Daryl mira el pantalón de chándal que lleva puesto y piensa; no verá a Gregory hasta el medio día, así que no tiene necesidad de bajar a desayunar vestido de gilipollas, por lo que coge una vieja camiseta para cubrir su torso , busca los zapatos y...
-¿Pero qué mierda... -se queja al pisar algo pequeño y duro que se ha quedado pegado en la planta de su pie. Lo observa y sonríe como un idiota: Es uno de los botones de su camisa, esa camisa que ella le quitó sin desabrocharla.
Esa mujer...
Baja a desayunar junto con Abraham, al que dentro de un par de horas Rick lo relevará, o eso supone, lo mismo tiene un guardaespaldas por día de la semana...
Entra a la cocina, su familia adoptiva ya está esperándole para tomar la primera comida del día junto a él, tal y como les pidió.
-Buenos días señor Di... Daryl -se corrige Patricia -¿Has dormido bien? -pregunta sentándose a su izquierda. Aún le cuesta acostumbrarse a no servirle el café, cortarle la tostada, y todo lo que tenía que hacerle al señor Alexander, pero le gusta poder hablarle de tú, y poder desayunar junto a él, su esposo y todos los demás.
-Bien, la comodidad de mi cama es lo que más me gusta de esta casa ¿Y vosotros qué tal? -pregunta con la boca llena, como de costumbre el sexo le da hambre, y el de ayer fue de otro mundo...
Todos contestas con un "Bien, gracias" no queriendo explayarse mucho más en el tema, y toman tímidamente su café, cogiendo las tostadas con algo de duda, temiendo que todo aquello no sea más que una trampa para despedir a alguien.
-¿Qué tal la señorita Nancy? ¿Le gustó la tarta? -pregunta Patricia, interesada en conocer la opinión que les merece su postre.
Daryl sonríe, es curioso: La primera noche que llevó a Nancy a casa todos la miraron con horror, pero tras hablarles un poco de ella parece que han descubierto que hay algo más allá de esa prostituta pícara que todos vieron. Le encantaría que la conocieran en persona, y así supieran de primera mano lo agradable, divertida e inteligente que es.
-Oh, sí, le encantó, y los macarrones también, me dijo que te felicitase, y para tu información: no es alérgica a los frutos secos -responde haciendo un esfuerzo por tragar todo lo que tiene en la boca. Si Gregory lo estuviese viendo ya estaría poniéndole mala cara.
Patricia sonríe.
-Oh, qué bien, me alegro de que le gustase. Pregúntale cuando es su cumpleaños y le haré una tarta de chocolate con avellanas, veréis que rico -ofrece ella encantada, ama la repostería, con el señor Alexander no podía hacer nada de eso por sus problemas de diabetes e intolerancia a la lactosa.
Daryl bufa, como le pregunte eso seguro que le da una fecha al azar. Le dirá que nació el 32 del 13 de... a saber que año ¿Cuantos años tendrá? Ni siquiera eso le revelará.
Por un lado la entiende, quizás tenga familia y amigos que ignoran como se gana la vida, la prostitución es algo que está muy mal visto por la sociedad, y seguramente no quiere poner en juego su reputación revelándole a sus clientes cosas sobre su vida privada, arriesgándose a que esa información llegue a oídos de su familia. Respeta eso, pero joder... se muere por saber más de ella, conocer a la mujer que hay tras Nancy. No entiende porqué, pero necesita conocerla mejor más allá del magnífico sexo que tienen. Desea que comparta sus pensamientos, ideas y preocupaciones tal y como hace él con ella, está seguro de que detrás de esa mirada pícara se esconde otra cargada de sueños y anhelos.
Termina de desayunar y sube a la habitación, debe ducharse y disfrazarse de capullo estirado para seguir conociendo a gilipollas que creen que su mierda huele a rosas.
Se mira en el espejo antes de meterse en la ducha.
-Madre mía -murmura sorprendido al ver la cantidad de moretones y arañazos que tiene sobre su torso. Ni se había dado cuenta de ellos.
Acaricia con la yema de los dedos el mordisco que tiene sobre la pelvis y su miembro se endurece dando su aprobación a lo que está viendo.
Entra en la ducha y deja que el agua elimine el olor de ella. Si por él fuera lo dejaría, le encanta llevar el rostro al hombro y olfatear ahí el aroma que su cabello dejó sobre él cuando durmieron abrazados.
No entiende porqué, pero tenerla acurrucada junto a él le transmite una paz que no sabía que existía.
Frota su cuerpo con el jabón hasta llegar a hacer espuma. Dios, hasta para eso era pijo su tío, el gel de baño se llama "Lágrimas de oro" que duda mucho que tenga oro ¿O sí?
Lava sus genitales, y se da cuenta de que sus testículos tienen un moretón que sabe perfectamente como fue hecho.
Sonríe y se excita en el recuerdo.
Esa mujer es increíble, en todos sus años de sexo esporádico jamás ha conocido a alguien como ella, nadie le ha hecho sentir ese maravilloso y desconocido placer que... madre mía...
Acaricia su miembro casi inconscientemente, utilizando ese puto jabón de oro como lubricante para que su mano se deslice con soltura.
Piensa en ella, en su cuerpo desnudo, tan perfectamente esculpido; su piel suave, tersa y pálida salteada por pecas que forman su propia constelación en su cuerpo; Su excitante interior, tan húmedo, estrecho y cálido; su sabor, la mezcla perfecta de dulce y salado, acompañado de suaves gemidos que incrementan su delicioso gusto; sus hermosos pechos, tan redondos y perfectos en su mano, con esos pezones que se endurecen al simple roce; sus piernas largas y tonificadas envolviéndolo de esa manera tan posesiva; sus labios besándole de forma tan experta que podría correrse en ese mismo instante; sus manos arañando su cuerpo, sin reparo alguno, ejerciendo la presión perfecta; su voz moviéndose siempre entre la dulzura y el descaro; su sonrisa, que puede pasar de amable a pícara en una milésima de segundo; sus ojos...
-Dios... -gime cuando espesas tiras de esperma salen expulsadas a presión, y son tragadas por el desagüe de la ducha.
Esos malditos ojos lo están volviendo loco.
Cierra el grifo de la ducha, se envuelve una toalla alrededor de la cintura y sale del baño sintiéndose algo más relajado, pero sin poder sacar a esa mujer de su cabeza. Tiene algo especial que le encanta y que no sabe como descifrar.
Enciende el televisor, aunque no lo esté viendo mientras se viste le gusta escuchar las voces para sentirse acompañado.
En el canal que elige al azar aparece la película Pretty Woman, justo la escena en la cual él tiene relaciones con ella sobre un piano.
Sonríe, ella le recuerda un poco a Nancy, con esos modales tan pícaros y ese cabello pelirrojo. Está seguro de que si lo tuviese largo sería igual de rizado y salvaje como el de esa actriz.
Pero su chica es más guapa, y por suerte ella no tiene problemas en besarle durante el sexo, y menos mal, porque menuda maravilla se estaría perdiendo.
Concéntrate, Daryl. Se regaña mentalmente, tiene que vestirse, no estar pendiente a una película al tiempo que piensa en ella.
Le encantaría hacer todo lo que hacen en la peli: llevarla a cenar, pasear, presentarla en sociedad, que lo acompañase a las soporíferas reuniones... ¡Odia a Gregory! espera poder ganar pronto su propio dinero y así poder renunciar a esa herencia y llevar a Nancy a cualquier lugar, no solo la habitación.
Aunque pensándolo detenidamente... son pocos los peces gordos que lo conocen, puede pasear perfectamente por la ciudad sin que la gente sepa que él es Daryl Dixon...
Sonríe, ha tenido una idea.
Sophia agarra las asas de su mochila, y camina deprisa por el pasillo del colegio, recortando distancias con la puerta de salida. Ha sonado el timbre, y su madre debe de estar esperándola tras la verja metálica, deseando abrazarla, y ella desea que la abrace.
Se pone de puntilla intentando ver por encima de las cabezas que son más altas que ella. Mamá es fácil de reconocer, tiene el pelo de fuego, la piel blanca, es la más guapa de todas las madres y siempre está en primera fila.
Mira su zapato, asegurándose de que la cinta adhesiva sigue rodeando la punta, sujetando la suela, espera que mamá no se de cuenta, apenas se nota visto de lejos, sus zapatos son negros y la cinta también.
Alza la vista en el tiempo justo para ver un claro en el camino y localizar a su madre, que la saluda con la mano.
Corre a sus brazos, y se lanza a ellos con la seguridad de que siempre la cogerá.
-Hola mi amor ¿Qué tal te ha ido hoy? -pregunta Carol, estrechándola fuertemente contra ella y dándole un sinfín de besos en la mejilla.
Sophia piensa la respuesta. Si mamá supiera...
-Genial, hoy he tenido clase de dibujo con la señorita Michonne ¿Y sabes qué? ¡Me ha dicho que dibujo muy bien! -responde entusiasmada, recordando lo único bueno que le ha pasado hoy.
A Carol se le iluminan los ojos al saber que su niña es feliz en el colegio.
-¿Qué son esas cosas? -pregunta al ver a todos los niños salir con un extraño juguete en las manos.
Sophia lo observa.
-Oh, eso -baja la mirada -Se llaman spinner, se pasan todo el recreo jugando con eso. No lo entiendo, es una tontería, sólo da vueltas -responde, restándole importancia a ese juguete.
Carol sonríe con amargura. Quiere ese juguete, se lo nota en la voz, intentará comprárselo, igual que esa muñeca que tanto desea.
-Te tengo una sorpresa para el almuerzo -comenta dejándola en el suelo para caminar juntas hasta casa.
-¿Más chocolate? -pregunta sonriente, alzando la vista para intentar leer el rostro de su madre, que sencillamente se encoge de hombros y aprieta los labios para que no se le escape la sonrisa -¡Es chocolate, lo sabía! -grita haciendo reír a su madre. Mamá tiene una risa preciosa, y no quiere que la pierda con sus tonterías de colegio
Daryl revisa el carrete de su cámara, aún le quedan veinte fotos por hacer, y sabe perfectamente quién va a ser su modelo. Quiere fotografiar su mirada desde cada ángulo y perspectiva.
Mira en el ordenador las zonas de Nueva York donde puede llevarla. Sí, tiene ordenador, nunca ha tenido uno, y no entiende muy bien como funciona, pero por suerte Rick sí.
-Quiero llevarla a un sitio que haya muchas luces -comenta esperando propuestas.
-¿Por algo en particular? -pregunta Rick, quizás esté preguntando por alguna calle, la Quinta avenida o algo que haya visto.
-Quiero fotografiar sus ojos, y... Dios, si vieras como atrapan las luces de la noche... -murmura sonriente, echando para atrás la cabeza en el respaldo del asiento, recreándose en esos ojos.
-Es Nueva York, hay luces cegadoras allá donde vayas, no creo que tengas problemas en encontrar un sitio de tu agrado -responde Rick sonriente. Es curioso, ese hombre parece tener cierta obsesión por los ojos de Nancy, es la primera persona que conoce que desea tener algo más que sexo con una prostituta.
Daryl asiente. Cogerá el coche y recorrerá las calles a ver que zona le gusta más.
-Te tengo que pedir un favor -informa mirando a Rick muy serio -Tu nombre.
Carol está sentada en la cama meciendo a su niña, cuyo estómago está hinchado de lo mucho que ha comido. Le encanta sentir su barriga llena, y no escuchar como gruñe de hambre.
Sonríe, ese niño rico no tiene ni idea de lo que está haciendo por su hija.
Ella ha almorzado un sándwich, con eso aguantará hasta la noche, cuando cene en la habitación con Daryl, a ver que le tiene preparado hoy, espera que sea algo con verduras, hace tiempo que Sophia no come algo de eso, y es un alimento muy necesario.
Mira a su niña, dormida sobre su regazo como cuando era un bebé. Es preciosa.
No entiende por qué, pero hoy sólo quiere que la tenga en brazos, por lo que aprovecha, posiblemente dentro de unos años no quiera que la abrace, bese o vaya a recogerla al colegio.
Odia que el tiempo pasa tan rápido, por un lado ahora se siente más libre que cuando era un bebé que apenas le dejaba dormir durante el día, dando resultado que estuviese rendida durante la noche, o que no le permitía ir al baño, en cuanto entraba ella lloraba y repetía la palabra mamá una y otra vez llamando a la puerta, por lo que pasó varios años duchándose a puerta abierta, y teniendo que contestar a sus preguntas curiosas como por ejemplo ¿Por qué tienes pupa ahí? haciendo referencia a un golpe que algún cliente le propino.
Sí, esa etapa de la crianza fue la más dura, pero la que está viviendo ahora le encanta, es más independiente, pero aún la necesita, empieza a comprender las cosas, pero aún es lo suficientemente inocente como para poder engañarla piadosamente y hacerle más bonita su triste situación.
Sabe que el tiempo pasará, y que un día dejará de sentir sus respiraciones rápidas y calientes a su lado mientras duermen, que la palabra "mamá" se irá borrando poco a poco de sus labios, cada vez la dirá menos, porque cada vez la necesitará menos, pedirá ayuda a cualquier otra persona antes que a ella, y dejará de imitarla porque, como es lógico, no querrá ser como ella.
Aprovecha ahora, porque dentro de unos años el eco de su risa se habrá esfumado en un suspiro y los abrazos y besos no serán más que un hermoso recuerdo grabado a fuego en su piel.
Está segura de que esos ojos con los que la mira dejarán de estar llenos de amor y admiración. Se dará cuenta de todos los defectos que tiene, algunos perdonables, otros sentenciarán su separación.
Dejará de ser la heroína capaz de secar lágrimas con un simple abrazo, a ser la villana que no le dio la infancia que ella merecía.
Se alejará de ella para siempre, y ojalá sea así, porque si se queda a su lado... Dios sabe lo que podría pasarle.
Odiará a su madre, la repudiará, y vivirá su propia vida siendo todo lo contrario a lo que su madre es, mientras que ella recordará con amor cada momento vivido juntas y sonreirá feliz ante la seguridad de que su niña está teniendo la vida feliz y exitosa que tanto merece.
Se seca las lágrimas para alejar esos pensamientos. Aún faltan años para que eso llegue, por lo pronto tiene una preciosa niña durmiendo entre sus brazos ajena a lo que su madre hace durante la noche.
Si supiera...
Carol camina por la acera fumándose un cigarrillo. Sabe que debe dejar esa mierda, y es lo que está haciendo, por eso se limita a fumar sólo durante la noche.
Siente la mirada de los transeúntes, algunos hacen una mueca de asco, otros la devoran con la mirada. No le importa, su verdadero yo está encerrado en lo más profundo de su ser, ahora es Nancy, la mujer pícara que sonríe y pasea sus encantos por la ciudad sin dejarse intimidar por nada ni nadie.
Dobla la esquina y lo ve.
-Chico puntual -susurra encaminándose hasta el coche, sonriéndole sensual, sabiendo que él le devuelve la sonrisa, a pesar de que no puede verlo a través del cristal.
Tira la colilla al suelo y lo apaga con el zapato, antes de asomarse a la ventanilla del coche.
-Hola, nena -saluda Daryl con sonrisa canalla, perdido una vez más en esos hermosos ojos que hoy fotografiará hasta que el carrete le permita.
-Uy, nena, que sexy suena eso -sonríe ella entrando en el coche y extendiendo la mano para que le pague.
Daryl le entrega el billete de 100$. Odia las prisas que siempre tiene por cobrar. Joder, debería confiar en él, va a pagar, siempre paga, aunque le duela tener que entregar dinero a cambio de su compañía. Le encantaría que estuviese con él porque le gusta estarlo, pero ese es su trabajo, y lo respeta.
-¿Qué tal tu día? -pregunta saludándola con un suave beso en los labios. Ama esos labios.
-Durmiendo, Nancy duerme durante el día, recuerda, cariño -responde centrada en guardar el dinero en su cartera.
Daryl niega con la cabeza. Cierto, no puede preguntar nada sobre la actriz que interpreta ese papel.
Arranca el coche y da la vuelta, tomando una dirección completamente opuesta a la de casa.
-¿A dónde vamos? -pregunta mirando por la ventana.
-¿Le haces un lavado de cerebro a Nancy todas las mañanas, o qué? -bromea -Te dije que vinieras sin comer, porque íbamos a cenar -Le recuerda. Lleva su mano a sus muslos para acariciar su piel desnuda.
-Ya, lo recuerdo, imbécil, pero pensé que íbamos a comer comida casera preparada por tu cocinera en tu habitación, no que ibas a recoger comida en el Mc auto -replica.
-No vamos a un Mc auto, te llevo a un restaurante -aclara mirándola de reojo.
-¿Un restaurante? -pregunta en un susurro, sintiéndose asustada ¿Por qué la lleva a un restaurante? ¿Está loco?
-Sí, ya sabes, un sitio donde te sientas, te dan una carta de menú con todo lo que tienen para...
-Sé lo que es un restaurante, no soy idiota -interrumpe -Es solo que estás cometiendo un error -murmura nerviosa ¿Cómo puede ser tan estúpido?
Daryl arquea una ceja.
-¿Un error? -pregunta buscando a ciegas sus manos, para entrelazar sus dedos con los de ella.
-Sí Daryl, un error de nuevo rico ¿Sabes lo que pensará la gente si te ve conmigo?
-¿Que qué suerte tengo por tener a mi lado a la mujer más hermosa del planeta? -responde mirándola con una amplia sonrisa en sus labios.
-Muy gracioso -le corta el rollo con sequedad -Pensarán "¡Daryl Dixon es un putero, no pueden relacionarnos con alguien como él!" por lo que dejarán de apoyarte en tus proyectos -dice exasperada ¿Acaso no se da cuenta de lo que arriesga?
Daryl carraspea aguantando la risa.
-¿Por qué eres tan derrotista? Como si ellos no fuesen de putas. Además, en Pretty Woman Richard Gere lleva a la chica a cenar con sus compradores y nadie dice nada.
Carol pone los ojos en blanco. Dios, ha visto esa maldita película.
-¡Porque nadie sabía que era una prostituta! y claro que la gente de clase alta va de putas, pero no este tipo de putas, buscan scorts, mujeres que nadie puede saber lo que son en realidad.
-Bueno, nadie tiene que saber lo que tú eres -dice en un encogimiento de hombros.
Carol ríe entre dientes.
-Claro, porque mi vestido con un escote hasta el ombligo y tan corto que en cuanto abro las piernas se me ve todo no les va a dar pistas -intenta hacerle entrar en razón -Además ningún restaurante va a dejarme pasar.
-¿Por qué no? En Pretty Woman ella entra y sale del hotel sin problemas.
-Mira, yo te mato -farfulla frotando su sien. Está hasta los ovarios de esa película -Primero: Es una película. Segundo: La dejan entrar y salir por ir con ese millonario. Es así, a los ricos les dejan hacer lo que quieran, no hacen preguntas, el rico paga y la plebe ignora... pero si tú intentas hacer eso puede que llegue a oídos de Gregory con G de gilipollas y te quedarás sin un puto duro ¿Entiendes, inconsciente?
-Pero nadie sabe como soy, ninguna persona sabrá que soy Daryl Dixon, me presentaré como Rick Grimes -dice nervioso, sintiéndose acorralado.
Carol ríe sarcástica.
-Muy bien, Rick Grimes, supongamos que nos presentamos en un restaurante de esos ¿Puedes estar 100% seguro de que nadie te reconocerá? ¿Y cómo sabes que ninguno de los comensales es alguien importante que te pueden presentar mañana? ¿Y si te reconoce? ¿Y crees que presentándote como Rick Grimes te dejarán pasar conmigo? Tu guardaespaldas no es nadie con poder ¿Y qué pasará si se corre el rumor de que Rick Grimes ha salido a cenar con una puta? ¿Qué opinará su mujer? meterás a tu amigo en un lío ¿Y no quieres eso verdad? Tu plan hace aguas por todos lados, niño rico.
Daryl abre y cierra la boca intentando refutar su ataque, pero no encuentra las palabras. Joder, tiene razón.
-¿Compro unas pizzas y nos las comemos sentados en el césped de Central Park? -propone derrotado.
Carol sonríe, menos mal, ha entrado en razón.
-Me parece bien -responde acomodándose en su asiento, orgullosa de haber ganado la batalla.
Daryl la mira de reojo. Tiene un perfil precioso, pero... ¿Hay algo que no tenga hermoso? Hasta su mal genio le encanta.
-¿Abi? ¿Ada?¿Ana?¿Aixa?¿Aída? ¿A...
-¿Qué dices? -pregunta Carol frunciendo el ceño ¿Se le ha ido la pinza?
-Intento averiguar el nombre de la mujer que hace unos segundos estaba a mi lado echándome la bronca del siglo -explica, pensando en más nombres que empiecen por la primera letra del alfabeto -¿Alba? ¿Alma? A...a ¿Ania?
Carol se echa a reír.
-¿Cómo sabes que no fue Nancy quien te echó la bronca?
-Intuición masculina -responde haciéndola reír. Le encanta su sonrisa.
Caminan por Central Park tras haber comprado las pizzas en una pizzería, hamburguesería de la zona.
El parque está desierto a esas horas de la noche, y no se escucha ni el ulular de un búho.
-¿Atziri? ¿Aila?¿Aynara? ¿Azul?
-Por dios, Daryl, para ya -se queja Carol, que lleva todo este tiempo escuchándolo recitar nombres.
-No hasta que me digas tu nombre. Ahora con la B: ¿Bárbara? ¿Beatriz? ¿Be...
-¡Así me llamo, Beatriz, lo has adivinado, vamos a comer!
Daryl se para en seco.
-Mi polla en vinagre, ¿Crees que nací ayer?
Carol se echa a reír, y se deja caer sobre el césped para empezar a comer su pizza.
Daryl observa el tamaño de la caja de su pizza.
-Sigo diciendo que te la has pedido demasiado grande.
-Me gustan las cosas grandes -canturrea ella con la boca llena -¿Qué llevas en ese bolso? -Pregunta tras tragar. Es demasiado grande para la cartera y llaves de casa.
-Mi cámara ¿Y tú en el tuyo? -pregunta para iniciar un tema de conversación.
Carol mira su bolso descansando sobre su regazo.
-Dinero, cepillo de dientes, chicles, tabaco, condones, lubricante, spray pimienta y una navaja por si alguien intenta propasarse.
-Vaya, espero no propasarme nunca contigo.
-Tú sigue diciendo nombres y verás por donde te voy a meter el bote de spray -amenaza con sonrisa socarrona.
-Mientras lo lubriques... -Devuelve él, volviendo a hacerla reír. Podría pasarse horas viendo esa maldita sonrisa.
La mira sin saber que decir, deleitándose con la elegancia de sus movimientos, incluso para comerse ese trozo de pizza que es más grande que su cara.
Le encantaría saber más sobre ella, pero...
-Cuéntame algo sobre Nancy, no sé... ¿Su posición sexual favorita? ¿Lo que más odia respecto al sexo?¿Lo más peligroso que has hecho? ¿Lo más raro? -pregunta, quizás pueda conocer un poco de la mujer real, a base de preguntar cosas sobre el personaje. Aunque sólo pueda preguntar sobre sexo...
Carol mira sus dedos manchados de tomate frito.
-Se me olvidó mencionar que también tengo toallitas húmedas en el bolso -recuerda, echando mano de un par de ellas para entregarle una a Daryl.
Se limpia las manos y piensa.
-Hmm, que de preguntas... Me gusta las posiciones en las que yo domino, pero si tengo confianza con el cliente cualquiera en la que él esté sobre mí y yo dándole la espalda puede ser muy satisfactoria.
Lo que más odio... el sabor del semen, siempre me ha resultado asqueroso.
Lo más peligroso... una vez un cliente me pidió que me masturbara con su pistola cargada y sin seguro mientras el miraba y se pajeaba. Me pasé todo el tiempo pensando "Verás que se dispara el arma y me vuelo las tripas" -comenta con una sonrisa, que contrasta con lo que de verdad piensa -Y los más raro, fácil, comer pizza en Central Park.
Daryl aprieta la mandíbula, ¿Cómo puede haber hombres tan bestias? ¿Qué tiene de excitante poner en riesgo la vida de una mujer?
Sacude la cabeza para despejar su enfado.
-¿Así que has hecho felaciones sin preservativos?
-Uy, felaciones, que fino el niño rico. Sí, y he follado sin preservativo también, hasta que me dio por leer sobre las enfermedades por transmisión sexual -responde, cuando empezó era una completa ignorante sobre el sexo.
-Chica lista -sonríe, alzando su porción de pizza como si brindara con ella -¿No quieres saber nada sobre mí? -pregunta. Le encantaría que mostrase curiosidad por saber sobre él.
-No sé, ¿Qué has hecho hoy en tu vida de niño rico? -pregunta sin interés.
-Pff, chorradas aburridas, lo más interesante que he hecho hoy fue masturbarme pensando en ti -confiesa con sonrisa descarada.
Carol mantiene la porción de pizza sobre su boca al tiempo que lo mira leyendo su rostro. No tiene pinta de estar de broma, y una extraña excitación recorre su bajo vientre.
Concéntrate Nancy.
-Vaya, tendré que echar un vistazo a los estatutos de las prostitutas, pero creo que eso cuenta como sexo -bromea, compartiendo risas.
Daryl la observa mirar al horizonte, apenas hay luces ahí, pero hasta la luz de la majestuosa Luna llena se han enamorado de sus ojos, y sus rayos plateados viajan directos a su iris, para formar parte de ellos.
-No te muevas, por favor -pide sacando la cámara de su bolso, y precipitándose en regular la velocidad exposición y apertura del diafragma a su gusto -Alza un poco más la vista -pide, necesita que sus ojos estén lo más abierto posibles.
Dispara tres fotografías consecutivas.
-Tienes los ojos más hermosos que he visto en mi vida -susurra mirándola por encima de la cámara.
Carol sonríe tímida sintiéndose halagada.
Caminan por el parque entrelazando las manos casi sin darse cuenta, están por la zona del paseo, por donde varios jóvenes se dan el lote y dan rienda suelta a la pasión.
Hay varios puestos de perritos calientes, algodón de azúcar y comida para llevar.
Daryl lanza fotografías al azar, de vez en cuando la deja que se adelante unos pasos para fotografiar su silueta entre las luces, o se enfoca en su rostro y en el efecto espejo que producen sus ojos.
Un vendedor ambulante pasea por la zona cargado con globos de helio atados a la cintura, con distintas formas y colores, y haciendo rodar un spinner entre sus dedos enseñándoselo a los transeúntes para que se lo compren, y mostrando la variedad que tiene guardados en su riñonera.
-Quiero uno de esos -pide Carol, mirando a Daryl con ojos suplicantes.
Daryl frunce el ceño.
-¿Para qué quieres esa cosa? -pregunta en un tono demasiado alto. El vendedor lo ha escuchado y se acerca a ellos dispuesto a forzar esa venta.
-Está chulo, cómpramelo -pide Carol, paseando la mirada por todos los modelos que el hombre está colocando sobre un banco para que elija.
-Pero... es una gilipollez, ¡Y cuestan 30$! ¿Aprovechándote de la gente rica, verdad? -increpa Daryl al vendedor.
-Venga, por favor -suplica agarrándose al cuello de su camisa -¡Y te la chupo sin condón! -ofrece ella haciendo enmudecer a Daryl y poniendo nervioso al vendedor, al cual se le cae el spinner que tiene entre los dedos.
Daryl traga saliva.
-Joder, sí que tienes ganas de tener uno. Venga, elige el que te gusta.
-¿Cuál se vende más? -pregunta al hombre, que le enseña uno del color que se conoce como color gasolina y que al girar parece dibujar tres círculos secantes de distintos colores.
-¡Oh, dios, este! -exclama emocionada, cogiéndolo entre sus dedos y haciéndolo girar.
Mira a Daryl sonriente y él se derrite ante esa cara de felicidad.
Paga al vendedor.
-Que lo disfrutes -sonríe él, guiñándole un ojo.
Está claro que no se refiere al spinner.
Camina con ella a su lado, hasta llegar a un banco en el que toman asiento. Es el sitio perfecto para fotografiarla, ya que las luces de los rascacielos llegan hasta ellos pero sin llegar a ser cegadoras.
-Haz girar esa cosa al lado de tu ojo -pide sacando la cámara. Está seguro de que creará un efecto precioso.
Ella obedece y él dispara un par de fotos.
-Cuando tenga mi cuarto oscuro me ayudarás a revelarlas -dice, volviéndose a sentar a su lado para lanzar la última fotografía a esa mirada que encierra su propia ciudad llena de luces y rascacielos en su interior. Le encantaría vivir en ella.
Carol guarda el spinner en el bolso, asegurándose de que está a buen recaudo.
-¿Te ha gustado esa cosa, eh? -sonríe Daryl, feliz de hacerla feliz. Si llega a saber que iba a tener esa hermosa sonrisa todo el tiempo se lo habría comprado la primera vez que se lo pidió.
Carol le mira mordiéndose el labio y se sube a horcajadas sobre él.
-Sí, y ahora tengo que agradecértelo tal y como te dije -recuerda, besando su cuello, y dejándose caer sobre su pelvis para despertar a la bestia dormida.
Daryl gime al sentir su peso sobre él, y agarra la zona baja de su vestido por detrás, intentando cubrirla. Es cierto lo que dice de que en cuanto se abre de piernas se le ve todo.
-¿A qué te refieres? Murmura contra su hombro.
-Uy, que mala memoria tienes, niño rico, ¿Ya olvidaste el trato? -pregunta mordiendo su labio con suavidad, arañando con los dientes la piel carnosa hasta dejarlo libre.
Daryl cierra los ojos un instante, disfrutando de la sensación.
-No recuerdo haber hecho ningún trato ¿En qué momento acepté tu propuesta? Te lo compré porque quise -aclara él.
Carol lo mira incrédula ¿se le ha ido la cabeza?
-¿Te das cuenta de lo que estás rechazando? Te estoy ofreciendo una mamada sin condón. No habrá segunda oportunidad -avisa con voz sugerente, moviéndose en círculos sobre su miembro sintiéndolo endurecer.
Daryl vuelve a gemir.
-Sí, sé lo que estoy rechazando. Estoy rechazando que hagas algo que en realidad no quieres hacer -responde él, repartiendo besos por su garganta hasta encontrar sus labios los cuales no besa, sólo se queda rozándolos.
Carol sonríe y lo golpea con un apasionado beso, tomando el control de la situación como suele hacer siempre.
-Desabróchate los pantalones -pide, irguiéndose sobre sus rodillas para que Daryl pueda deslizar la cremallera sin tener que bajarse de él.
Rebusca en su bolso un preservativo que rápidamente coloca sobre su miembro ya liberado al tiempo que se deja caer sobre él, enterrándolo palmo a palmo en su interior.
Ambos gimen sobre los labios del otro cuando sus cuerpos se han fundido en uno.
-Quítate la chaqueta y anúdala a tu cintura -pide Daryl, es lo único que se le ocurre para poder evitar así que cualquier transeúnte trasnochador pueda ver su precioso trasero desnudo, y su miembro entrando y saliendo de ella.
Carol hace lo que le pide sin dejar de besarlo y moverse suavemente sobre él.
En cuanto la chaqueta está anudada él deja de sujetar el vestido, y pasea sus manos por todo su cuerpo amando la suavidad de su piel.
No tenía pensado tener relaciones con ella hoy, sólo quería su compañía, cenar, hablar, pasear, hacer unas fotos, pero su miembro ha caído rendido a sus encantos y él también, por lo que disfruta de ese momento de excitante sexo público bajo la luz de la luna.
Le encanta como se está moviendo sobre él, en posición totalmente vertical, con una mano sobre su hombro y la otra sobre su garganta, ejerciendo una ligera presión, sin llegar a asfixiar, pero haciendo que note cada uno de sus dedos sobre su cuello, obligándole a mirarla en todo momento. Como si fuese a dejar de hacerlo.
-¿Puedes acelerar un poco el ritmo? -pregunta con voz entrecortada por el placer. Puede sentir como su miembro entra y sale de su interior, recibiendo una bofetada de aire frío cuando ella sube, y una cálida y húmeda lamida cuando ella se deja caer, enterrándolo por completo en su interior.
-No-exhala ella contra sus labios y los ojos cerrados, siguiendo con sus movimientos lentos y constantes
-¿No puedes o no quieres? -musita mirando su cara, que se encuentra en una expresión de absoluto placer. Está preciosa.
-No quiero -susurra enterrando el rostro en el hueco de su cuello, cambiando el ángulo de movimiento, para que su miembro roce su clítoris, y aumentar su propio placer.
Daryl deja escapar una media sonrisa.
-Vale, ¿me besas al menos? -gime ante el cambio de posición, que le produce una deliciosa sensación.
Ella lo besa atraiéndolo contra su boca, dejando escapar un suave gemido cuando las manos de él acarician sus pechos por encima de la tela del vestido, y aprieta la carne, haciendo endurecer sus pezones.
Daryl interrumpe el beso para poder tomar nota mental de la expresión de su rostro.
Le encanta lo que está pasando ahora mismo, no está concentrada en darle placer, está buscando el suyo propio, llevando el ritmo que a ella le conviene, moviéndose como a ella le place, lo que le hace sentir que no es Nancy la mujer que tiene sobre él.
Él se ha olvidado de que ella está trabajando, y ella se ha olvidado de trabajar.
Libera uno de sus pechos y se lleva a la boca para chupar, morder y arañar con los dientes el pezón, al tiempo que intenta hacer lo mismo con el otro utilizando sus dedos.
-Me encanta estar dentro de ti -murmura contra su oído, antes de morder el lóbulo.
-Y a mí que lo estés -gime ella, acelerando un poco más el ritmo.
Daryl echa la cabeza para atrás, recostando la nuca sobre el respaldo del banco.
-Joder, nena -gime haciéndola reír -¿Te hace gracia que te llame nena? Pues te pienso llamar así hasta que me digas tu nombre -informa. Lleva las manos hasta sus nalgas y aprieta la carne firme con fuerza, arrancándole un gemido.
-¿Te vas a correr? -pregunta al sentir como sus movimientos se vuelven más necesitados. Ella asiente -¿Y si no te dejo? -gruñe en su oído.
-Por favor -gimotea ella, sintiendo la deliciosa presión en su bajo vientre.
Daryl sonríe.
-Hazlo -dice, apiadándose de su necesidad.
Y casi al instante la siente palpitar sobre su miembro, y morder el cuellos de su camisa para ahogar sus gemidos de placer.
Él se muerde el labio disfrutando de lo afortunado que es al poder notar su placer.
Ella se detiene, sus movimientos han cesado junto a las últimas réplicas de su orgasmo, y ahora respira pesadamente sobre su hombro.
Acaricia su espalda, estrechándola contra él, sintiendo su respiración acelerada contra su pecho.
Su miembro sigue duro en su interior necesitando más de ella, se ha quedado al borde de su clímax, pero quiere disfrutar de ese momento..
-¿Te ha gustado? -pregunta en un susurro besando su hombro.
Carol alza la vista para ver al hombre que tiene frente a ella. Joder, se ha olvidado de cumplir con él.
-Ajá -afirma besando suavemente sus labios -Ahora te toca a ti. Será rápido, cariño -informa con sonrisa pícara, y en un rápido movimiento cambia el miembro de orificio, a sabiendas de que el sexo anal hará que él finalice antes.
Daryl deja caer de nuevo la cabeza hacia atrás.
-Madre mía, me vas a matar -gime sintiendo sus movimientos rápidos que empujan su miembro dentro y fuera de ese canal tan estrecho y que ejerce una presión tan poderosa que mezclada con la excitación anterior no tarda en estar derramándose en su interior.
Tenía razón: Fue rápido.
-Esto no entraba en mis planes hoy -murmura, cerrando los ojos un instante, degustando los últimos movimientos de ella que terminan de ordeñarle.
Carol muerde su barbilla.
-¿Qué hacemos ahora? -pregunta, dejando que su miembro se ablande en su interior.
Daryl abre los ojos, para encontrarse con su hermoso rostro sonriéndole, y sin poder evitarlo lleva una mano hasta su mejilla encendida.
-Estás preciosa después del sexo -murmura atraiéndola contra sus labios, para un breve beso que finaliza con un sonido húmedo.
Se lame los labios saboreando el sabor que ella dejó en ellos y piensa la respuesta.
-Pues la idea es llegar a casa, desnudarte y que duermas a mi lado hasta que tengas que marcharte. Pero que duermas de verdad, no que esperes a que yo lo haga y te dediques a pasearte por la habitación haciendo tiempo.
Carol niega con la cabeza.
-No puedo dormirme, me arriesgo a no despertar a tiempo y perder el bus -"Y llegar tarde al Santuario y arriesgarme a recibir una paliza" piensa.
-Te llevo yo en coche -ofrece.
Carol vuelve a negar.
Daryl suspira, no entiende su negativa.
-Está bien, pondré el despertador, no te engañaré, lo juro ¿Qué gano engañándote? -pregunta, mirándola a los ojos, para que vea la verdad en ellos.
Carol se muerde el labio pensativa.
-Como pierda el autobús ya puedes ir olvidándote de mí -acepta a su manera.
Se quita de encima de él, liberándolo de su interior, se acomoda el vestido, se asegura de tener el bolso encima, coge la caja de cartón con media pizza sin comer, y ya está lista para ir a su casa.
El colchón de su cama es aún más cómodo con ella acurrucada a su lado.
Acaricia su cabello, le encanta tenerla entre sus brazos.
-Estoy pensando, y si...
-Miedo me das -interrumpe Carol, que clava la barbilla en su pecho para ver que locura se le ha ocurrido ahora.
-Dices que no te dejarán entrar a los restaurantes porque eres prostituta, ¿Y si te compro ropa? Así incluso podría presentarme como Daryl Dixon, y si alguien me reconoce dará igual, porque no tendrán forma de saber quién eres -propone. Lleva largo rato pensando en esa película. El tío la llevó de compras para maquillar quien era en realidad esa mujer. Claro que él no se gastaría esa cantidad de dinero, Gregory lo mataría.
Carol sonríe y niega con la cabeza.
-Me pueden reconocer igualmente, Daryl. Llevo muchos años por esta zona, ¿Quién te dice que no me he acostado con alguien de tu falso círculo de amistades -murmura ella, desmontando su idea -Esta cara bonita no se olvida fácilmente -añade, volviendo a acomodarse en su pecho, dispuesta a dormir.
Daryl suspira ruidosamente.
-En cuanto tenga mi propio dinero pienso llevarte a cenar -afirma él, plantando un beso en su cabeza.
Carol carraspea una risa.
-Ya, seguro que te arriesgarás a perder compradores de tus obras sacando a pasear a una puta -ríe sarcástica.
-Sería muy hipócrita que esos compradores amasen mi arte pero odiasen a mi musa -argumenta él, mirando al techo, recordando todas y cada una de las fotos que le ha hecho.
-Duérmete, niño rico -sentencia ella con sequedad. Demasiadas tonterías está diciendo ya.
Daryl abre la boca para decir algo, pero decide callar. No sabe si la ha ofendido o no, y si ha sido así cómo ha podido hacerlo, esa mujer es un misterio.
Cierra los ojos, y deja que el sueño llegue, y lo lleve a un lugar donde el nombre de esa mujer no es ningún enigma para él, hasta que el sonido agudo de la alarma del despertador lo devuelve a la realidad.
Mira a su lado y sonríe: Ha dormido junto a él, y ahora está boca arriba desperezándose como un gato, emitiendo un suave ronroneo.
-Buenos días -la saluda con voz somnolienta.
-Buenos días -musita ella fingiendo que acaba de despertar. Ni loca se arriesga a dormir toda la noche por muchos despertadores que ponga.
Se levanta y comienza a vestirse.
Daryl baja la mirada. Se fue Nancy, no hay besos de buenos días, caricias o un murmullo perezoso diciéndole cinco minutitos más. Es la mujer de todas las mañanas, siempre con prisas para alejarse de su lado, pero aún así la prefiere, porque esa es la mujer que hay tras el papel.
Carol se pone la chaqueta, coge su bolso y el cartón con los restos de la pizza.
Mira a Daryl, que espera de pié, completamente desnudo y mirándola con una suave sonrisa que ella le devuelve.
-Bueno, pues ya es la hora de irme. Nos vemos a la noche, niño rico -se despide, y camina hasta la puerta, pero Daryl la detiene antes de que gire el pomo.
-Esta noche, ven también sin cenar -pide en un susurro.
Ella asiente, y él le abre la puerta para dejarla marchar.
Carol sale de la habitación, sintiendo la penetrante mirada de Daryl clavada en su nuca. Se asegura de que lo lleva todo: La chaqueta que era de él; La caja de cartón con los restos de la pizza más grande que había en la pizzería y a la que él la invitó ; Su bolso con el spinner que él le compró sin pedir nada a cambio.
Tiene la necesidad de decir algo.
-Daryl... Gracias por lo de esta noche, eres maravilloso, y no es Nancy la que está hablando -dice mostrando una sincera sonrisa.
Daryl siente el corazón acelerarse en su pecho y no entiende por qué...
El mundo se detiene, y sólo existe la mujer que tiene delante, por lo que sale de la habitación, olvidándose de que está desnudo y de que Rick está allí.
Ella clava sus ojos en él, esos ojos en los que piensa durante todo el día, y que pasean por sus sueños durante la madrugada.
Tiene que besarla, necesita besarla.
Da un paso hacia ella, inclina el rostro y...
-Ay, que no, pesado -se queja en una risa, escabulléndose en un rápido movimiento.
Acelera el paso por el pasillo colgada del brazo de Rick al que lleva casi a rastras y deja a Daryl colgado, con un beso sin dueña dibujado en sus labios.
-Tú también eres maravillosa -susurra sonriente y vuelve a entrar en la habitación para contar las horas que quedan para volver a verla.
Hola, espero que os haya gustado el capítulo :)
Tengo que confesar que vi Pretty Woman mientras escribía el capítulo, para así refrescarme un poco la memoria, y me he dado cuenta de que tanto mi fic como la película empiezan muy parecidos: Hombre rico llega en coche, le pregunta el nombre, ella dice que como quiera, se da cuenta de que ella entiende de coches... Creo que mi subconsciente hizo un poco de plagio, pero os juro que no fue aposta XD
Han tenido un sexo mucho más light de lo que os tengo acostumbrados, pero veo lógico que sus encuentros tengan de vez en cuando un sexo tranquilo, y más cuando en este capítulo he querido centrarme mas en las emociones.
Carol ve Pretty Woman con la idea de que los hombres así no existen, y cuando queda con Daryl es testigo de que tiene un hombre así delante, incluso mejor, solo que un poco inconsciente, por lo que debe ponerle los pies en la tierra por mucho que le agradase la locura que estaba a punto de hacer.
Sophia como habéis visto empieza a tener problemas en el colegio. Los niños llegan a ser crueles, y la mayoría de las veces la toman con aquellos que menos tienen.
Y Daryl pues... adora a Nancy, pero ama a Carol ^^.
En el próximo capítulo Daryl llevará a Nancy a una tienda de artículos de BDSM. Serà divertido XD.
Como siempre, muchas gracias por vuestros comentarios :)
