Capítulo III: ¿Tienes algún problema, Potter?

— ¿Sucede algo, Harry?—Hermione posó su mano sobre uno de sus hombros, mostrándose preocupada.

—Si amigo, saliste disparado de tu asiento—Ron hizo una pausa y analizó el rostro de su compañero—Espera... ¿Ibas a hablarle?

— ¿Qué? ¡No! ¿No lo sintieron?—desconcertado y no creyendo ser el único que había notado lo recientemente ocurrido—aunque su vasta experiencia le decía que así era—miró seriamente a sus amigos.

Hermione y Ron se vieron entre si y fue la chica quien primero habló:— ¿Sentir qué, Harry?

—Creo que se refiere a las marip... ¡Auch!¿Quieres dejar de hacer eso?—se quejó el pelirrojo mientras se sostenía resentido el brazo que su amiga pellizcó.

—Cállate Ron, estoy segura de que Harry A DIFERENCIA DE TI no se sintió tan ridículamente atraído ¿No es así?—Hermione lo observó como si lo estuviese retando a darle la contraria.

Aun descolocado porque sus amigos no supieran de lo que les hablaba, no supo qué contestar con claridad—Yo...no, quiero decir...

—Miren al hurón, al parecer quedó tan impresionado que se cayó de su silla—Ron señaló con un movimiento de cabeza la posición en la que ahora se encontraba Draco Malfoy, quien estaba con la mayor parte de su séquito rodeándolo y ayudándolo a ponerse de pie.

Harry se mantuvo atento a esa imagen por unos segundos, para luego impulsivamente dirigirse hacía el rubio. Estaba seguro de que además de él, Malfoy también había visto el extraño comportamiento de la mujer, es más, él fue la fuente de su atención y al que quiso arrastrar a quién sabe dónde.

Cruzó por entre las mesas y los clientes, y con voz clara llamó la atención de los Slytherins gritando el apellido de su líder— ¡Malfoy!

El susodicho se aferraba al brazo de Goyle para enderezarse y se tensó notoriamente al escuchar el llamado— ¿Qué quieres, Potter?—bramó con tono hosco.

—Yo, este...—y hasta entonces Harry no había caído en cuenta de la idiotez que acababa de cometer ¿Cómo se supone que iba a preguntarle a Malfoy? ¿Iba a ir y decir: «Oye, te vi siendo arrastrado por hilos dorados que salían de la lira de esa mujer extraña ¿Tienes idea de por qué alguien desearía raptarte?»? No, definitivamente eso no era una opción.

— ¿Qué? ¿tu cicatriz te impide terminar una oración?—Draco terminó de reincorporarse y evitó ver directamente a Harry, cosa que jamás había hecho, y para el azabache ese fue suficiente indicio de que el rubio era plenamente consciente del por qué había ido hasta allí y buscado hablarle, solo que, al igual que él, sabía que era un tanto delicado discutir sobre eso frente a todos sus compañeros de casa. O bien, también existía la posibilidad de que simplemente no deseara que el-niño-que-vivió se metiera en sus asuntos.

Lamentablemente, Harry ya se sintió demasiado inmiscuido en la situación como para hacer como si nada, el hecho de que solo él y Malfoy hayan presenciado la verdad de lo recientemente ocurrido, era lo suficientemente extraño como para que de alguna forma ya se sintiera comprometido.

— ¡Harry!—en ese instante, Ron y Hermione se presentaron cada uno a un lado de su inseparable amigo, luciendo preocupados.

—No puede ser ¿Qué hemos hecho para que este trío de Gryffindors—Pansy soltó la palabra casi con asco—vinieran hasta aquí? ¿Puedes alejarte más Weasel? siento que mi ropa baja de calidad por cada segundo que estás cerca—esas palabras y el gesto teatral de Pansy, bastaron para que los Slytherins rieran a carcajadas, todos excepto uno que se encontraba muy sumido en sus pensamientos, lo cual no pasó desapercibido para el chico de lentes.

—Vayámonos, Harry, no sé por qué viniste hasta aquí en primer lugar—Ron estaba irritado por el agresivo comentario de Parkinson, y sin quererlo realmente, descargó parte de su enojo en su amigo.

—Quizá ya se cansó de que pasen como chicle pegados a él y no captan la indirecta—Blaise los miraba con una sonrisa petulante, remplazando momentáneamente el liderazgo al que estaba acostumbrado Draco, aunque interiormente preguntándose qué le sucedía a su compañero, el cual seguía con su mirada clavada en una de las mesas del salón pero luciendo bastante apartado del mundo.

Harry observó cómo Parkinson y Nott daban una mirada demandante a Crabbe y a Goyle y estos disimuladamente se ubicaban frente al jefe de las serpientes, no queriéndo dejar en evidencia su vulnerabilidad producto de esa inusual actitud.

—Malfoy—exclamó nuevamente, esta vez sonando más seguro, Crabbe y Goyle se juntaron más cubriendo casi por completo al rubio que ahora se miraba las manos, ajeno a lo que sucedía a su alrededor.

— ¿Tienes algún problema, Potter?—esta vez el tono de la única chica del séquito sonó serio y más amenazante mientras llevaba su mano a su varita, tal y como el resto de Slytherins.

—Harry—sintió una delicada mano en su hombro que le dio un suave apretón como advertencia, Hermione miraba preocupada cómo algunos se empezaban a dar cuenta de la tensa situación entre ellos, y lo menos que quería era causarle problemas a la dueña de las tres escobas—Sea lo que sea, no vale la pena.

—Si Harry—Blaise Zabini pronunció el nombre con un repugnante tono meloso—la sangre sucia tiene razón, no vales la pena.

Ron, que había estado aguantando pacientemente todo, explotó y en un instante tenía su varita apuntando a Zabini— ¡Expulso!

Todo pasó muy rápido, el hechizó de Ron fue directo hacia el moreno pero sorprendentemente la aparición de un tercero evitó que el chico en cuestión saliese volando por los aires.

Protego.

El ambiente se tornó aún más denso si es que eso era posible, todos inmóviles ante la repentina intervención de Malfoy. Ni Harry ni Hermione habían alcanzado a reaccionar ante el carácter explosivo de su amigo pelirrojo, y los Slytherin estaban expectantes a las órdenes de su líder.

Draco bajó la varita y no miró ni una sola vez al trío dorado—Nos vamos—soltó y adelantó a todos sus compañeros saliendo primero del local.

El resto no tardó en seguirlo y Zabini pasó empujando fuertemente el hombro de un Ron que aún no terminaba de procesar todo lo ocurrido.

Alrededor de ellos se empezaron a escuchar los murmullos de los estudiantes y adultos del lugar, y tan pronto como estos empezaron, llegó la dueña a plantarse frente a ellos luciendo genuinamente disgustada—¿Qué sucedió aquí?—ninguno de los tres respondió.

—Nada—Fred y George aparecieron de repente a auxiliaros— ¿Usted ve que se ha roto o dañado algo?

—No, pero...

—Entonces no hay de qué preocuparse.

Madame Rosmerta posó sus manos es sus anchas caderas, una postura que la hacía lucir un tanto intimidante en opinión de Harry—No quiero volver a ver una escena así en mi bar, no pienso tolerarlo, y si van a estar lanzándose hechizos... ¡Háganlo afuera!—la mujer bufó indignada y se retiró dejándolos con cientos de ojos puestos en ellos.

Le pareció que Hermione susurró algo a su lado, y que los gemelos empezaban a hacerle preguntas, pero no le tomó importancia, estaba más interesado en recordar toda la velada desde que entró al bendito bar.

La próxima vez iría al cabeza de puerco.


Hola! Me alegra que la historia haya resultado entretenida para muchos espero no decepcionarlos.

Críticas, reclamos, sugerencias son bien recibidas :3

¡Gracias por leer!