Capítulo V: Bloodcurse
El sol empezaba a arrojar rayos anaranjados que inundaban el paisaje y bañaban de brillo las ventanas, dentro de los pasillos se escuchaban las voces de los estudiantes que rondaban por el colegio antes de que llegara la noche, entre ellos, un maestro y un alumno caminaban a la par, dirigiéndose a las afueras del castillo, específicamente a una zona apartada, cerca del lago.
— ¿Por qué mis padres están en Hogwarts?—Draco no miró directamente a su padrino, él sabía que no podía dar pie a más rumores acerca del por qué de los favoritismos del ex-profesor de pociones hacia su persona en esos momentos, pues para quién sepa que era un familiar suyo, no dudarían en buscarle una forma de usar eso en su contra.
—Pensaba hacerte la misma pregunta ¿Qué te hace creer que yo sabría más que tu?—Severus Snape no era un hombre que se podría tachar de amable y mucho menos de amistoso, sin embargo, al hablar con su ahijado dejaba momentáneamente el tono de voz frívolo que usa con casi todo el mundo.
—Tú sabes por qué. Si fuese algo grave, no me lo podrían decir por medio de cartas, además tengo entendido que no es el mejor momento para hacerme una visita consanguínea.
Draco estaba tenso a pesar de hacer esfuerzos en disimularlo, Snape conocía a ese niño como la palma de su mano y entendió perfectamente qué era lo que lo tenía tan preocupado—No lo es, aún no es el momento—respondió siguiéndole la corriente al chico, hablando en clave y de manera descontextualizada para dar a entender que si el señor oscuro lo hubiese reclutado para sus filas, él como uno de sus principales seguidores, lo sabría.
Draco asintió en silencio, pero para sus adentros era consciente de que aquel había dejado de ser el único de sus problemas, pues con la llegada de un extraño episodio en su vida, sospechaba que la visita familiar no era más que la revelación de un peso mayor que ahora tendría que cargar.
Llegaron al área despejada, los pocos alumnos que la habitaban estaban a orillas del lago jugando con el calamar gigante, ambos vislumbraron a Narcissa Malfoy parada junto a una gran roca en compañía de un contento Albus Dumbledore.
—Severus, veo que ha recibido mi mensaje—señaló el profesor y luego se detuvo a mirar a su acompañante—Joven Malfoy—dijo a modo de saludo.
—Director—espetó de la misma forma y se encaminó directamente hacia la única mujer presente—Madre—dijo viendo de reojo al mago.
—Draco, es un gusto saber que te está yendo tan bien en la escuela, charlé un poco con el director y me habló de tus excelentes notas en las primeras semanas de curso—Narcissa posó sus finos dedos en el hombro de su hijo, quien ya le sobrepasa en porte por unos cuantos centímetros.
Draco entrecerró levemente los ojos al mirarla y confirmó sus sospechas. Algo no andaba bien.
—Oh, sin duda, su hijo es un estudiante ejemplar, estoy seguro de que si sigue así tendrá un buen futuro—para ninguno de los presentes pasó desapercibida la forma en que Dumbledore pronunció esas palabras—Debo admitir que me sorprendió su carta señora Malfoy, no es muy frecuente que los padres acudan a Hogwarts a inicios de año, me imagino que el problema del que me habló debe ser muy grave como para que su esposo no se haya presentado como aseguró en el pergamino.
—En realidad, ocurrió un asunto de negocios, mi marido es muy estricto en ese aspecto, pero no representó ningún problema llegar sola, no hay de qué preocuparse—aclaró sonriendo de forma casi imperceptible.
—Bien, entonces los dejo para que hablen, Severus ¿Por qué no vamos por una tarta de melaza mientras me cuentas qué fue lo que te hizo tardar tanto?—ante la obviamente intencionada mención, tanto Draco como Snape compartieron una mirada de advertencia.
Una vez que ambos hombres partieron, Draco colocó toda su atención en su madre, ella vestía tan inmaculada como siempre, pero aún con el hechizo glamur que debió haberse colocado, se le notaban las ojeras debajo de sus ya no tan resplandecientes ojos— ¿Qué sucede madre?—no disimuló su desconfianza y temor, no tenía porque hacerlo estando enfrente de la mujer que le dio la vida.
Narcissa dejó su fachada cortés y una expresión de cansancio la remplazó. Soltó un suspiro—Draco, no he querido venir aquí sabiendo el riesgo que eso implicaba. Tu padre me ayudó a llegar sin que él se diera cuenta, no fue bueno que salga—la mujer sonaba nerviosa y hablaba de forma apresurada, Draco nunca la había visto actuar así—No tengo mucho tiempo así que escucha—ahora ambas manos reposaban sobre los amplios hombros de su hijo—Me han estado pasando cosas extrañas: sueños. Sé que se oye tonto pero temo que reconozco esos sueños, son algo que ya he vivido solo que...hace mucho tiempo, lo importante es que desde que esto empezó han ocurrido situaciones que no me explico como son posibles, mi varita, yo...ya no puedo hacer magia.
Draco agrandó exageradamente los ojos y miró directamente las orbes azules de su madre sin detectar algún indicio de mentira, aunque de todas formas no habría razón para que Narcissa se inventase todo eso—¿C-cómo? ¿Qué es lo que...
—No lo sé—lo detuvo—he estado buscando información que me ayude y no encontré mucho, pero sospecho que es una maldición antigua, bloodcurse, necesito que me ayudes y trates de hallar algo sobre esto, Hogwarts contiene muchos de los libros más antiguos del mundo mágico; sé que esto es muy confuso pero no te puedo explicar más, en verdad es muy importante que lo busques y me informes, de la manera que puedas, que sea vía lechuza no tiene importancia, nadie sabrá de qué hablamos—justo en ese instante un elfo doméstico se aparicionó sobre la gigantesca roca, sostenía un collar de oro con un dije de rubí.
—Belwe ha traído el traslador ama, Belwe cumple con lo que el amo le pidió y solicita que usted regrese inmediatamente—el pequeño elfo lucía apresurado, daba cortos saltos alternando una pierna, como si corriera en el mismo sitio, moviendo el desesperado el collar de un lado a otro.
—Recuérdalo Draco: bloodcurse—con esto, Narcissa se despidió dándole un corto beso en la mejilla y tomó rápidamente el objeto que sostenía Belwe, desapareciendo ambos casi al instante.
El frio azotaba a través de corrientes de viento, las nubes en el cielo eran arrastradas y se juntaban hasta hacerse ver de un tono grisáceo oscuro, anunciando una tormenta. El joven Slytherin parado cerca al lago permanecía en quietud absoluta, sus cabellos platinados siendo removidos por el viento al igual que su túnica, y en su rostro, una clara muestra de temor pero a la vez de firme decisión.
—Bloodcurse—susurró al aire como si este fuese a darle la respuesta. Con movimientos lentos, se giró para caminar de vuelta al castillo, sumido en sus pensamientos. Un cosquilleo en la cabeza le hizo levantar la vista topándose con la lejana figura de Harry Potter mirándolo desde el alfeizar de una ventana en la torre más cercana; retuvieron el contacto por insignificantes segundos.
—Esta vez no, Potter—Draco fue el primero en apartar sus ojos y retomar la marcha, mientras que Harry, apoyado en el muro de piedra que impedía su caída, lamía la herida de su labio.
— ¿Qué estas tramando Malfoy?—se apartó de la ventana cuando la primera gota cayó sobre su nariz, seguida de otras más que se precipitaban con velocidad contra la ancestral edificación. La luna, resplandeciendo por detrás de unas cuantas nubes, brilló como una luz parpadeante, aumentando y disminuyendo su esplendor hasta que finalmente pasó del blanco usual, a un azul cálido y sutil, agradable a la vista de cualquiera.
Pero nadie lo notó.
*/*/*
Narcissa apareció en la comodidad de su cuarto, Belwe se había retirado en cuanto tocó el frio suelo disculpándose por haber profanado los dominios de sus amos. La habitación estaba a oscuras, el hechizo sellador en las ventanas no dejaba traspasar ni un rayo de sol, tampoco de luna. A pesar de eso, la iluminación rojiza que provenía de la ranura de su puerta cerrada era basta para iluminar pequeños objetos del cuarto: una cama inmensa cubierta por cobijas de tela costosa, almohadones costosa, almohadones rellenos con plumas de fénix y la madera proveniente de un grueso roble. Sobre uno de los muebles reposaban cuadros con fotos movibles de la familia Malfoy, Narcissa se acercó y tomó entre sus manos una de las imágenes; dentro de una cuna, un niño pequeño de apenas ocho meses le sonreía mientras sujetaba una de sus piernecitas, su cabello y pestañas casi ni se distinguían por su color tan claro y sus ojos grises se mostraban tan puros como los de cualquier infante.
La luz de los candelabros que estaban encendidos en el pasillo empezó a parpadear evitando que la mujer siguiese contemplando la foto de su hijo. Estaba de espaldas a la salida, por lo que tan solo giró un poco la cabeza para ver que sucedía.
Una sombra se plantaba firmemente por debajo de la puerta. Era una mujer. Su estrecha cintura y cabello largo se distinguían en el reflejo del piso. Pronto, la luz del pasillo ya no fue roja sino blanca, apoderándose de la oscuridad y emergiendo hasta la habitación...
— ¿Narcissa?—la puerta se abrió y Lucius Malfoy pasó a través de esta. Ya no había luz blanca, ni sombra en el piso, pues la que proyectaba su esposo era una totalmente distinta, casi sin forma— ¿Sucedió algo grave?—volvió a cuestionar el patriarca al ver la mirada perdida de su mujer fija en él.
Con cautela, Narcissa volvió su vista al porta retratos, en cuanto lo vio, soltó el objeto rompiéndolo con un ruido estridente contra el piso y su cuerpo se tambaleó siendo rápidamente retenido por las firmes manos de Lucius— ¡Narcissa!
Entre trozos de vidrio y plata, la imagen se mostraba irreconocible, ya no estaba la cuna, el panorama había cambiado a un bosque nocturno. Lo único que mantenía del cuadro anterior, era al niño sostenido con ternura por una mujer rubia de piel blanquecina y cabello liso...
*/*/*
—...nació un ni-ño, blanco como el loomo de un ar-mi-ño, con los ojos grises, en vez de aceituuna, niño albino de lunaa.
— ¡Neville!
Todos en la habitación reprocharon al susodicho haciendo que este se encoja sobre si mismo—Lo siento, es pegadiza.
Harry se volvió a recostar en su cama ya que se había erguido para silenciar a su compañero que no había parado de cantar esa canción. Esa maldita canción...
— ¿Qué pasa compañero? Luces afligido—Ron se sentó al borde de su cama para iniciar la plática. Él y Hermione habían pasado el día buscando a su amigo por todo el colegio, y cuando lo hallaron, este tenía un profundo corte en el labio. Hermione se puso histérica e intentó curarlo mientras lo regañaba por ser tan descuidado (pues él había explicado que tropezó en las escaleras cuando cambiaron de lugar), pero Harry no se lo permitió y subió directamente a los dormitorios.
—Nada, solo estoy un poco cansado—mintió.
— ¿Cansado? Me pregunto por qué, oh, espera ¿tiene algo que ver con que no nos quieras decir en donde has estado todo el día?—preguntó con falso tono de curiosidad.
El reclamo de Ron provocó en él un prolongado suspiró—Ya se los dije, olvidé algo en el aula de pociones y cuando llegué Slughorn me empezó a hablar de él y de Dumbledore.
—Aja claro, y yo odio el quidditch—dijo rodando los ojos—Harry, no he convivido con seis hermanos por nada, sé perfectamente que eso es un golpe que te lo dio alguien más, Hermione me dijo que no insista pero es que es tan raro que nos excluyas de...lo que sea que estás haciendo.
Se cubrió los ojos con su antebrazo y pensó en que Ron tenía razón, siempre habían hecho las cosas juntos y habían salido ilesos (bueno, quizá no tanto) de distintas situaciones, sin embargo esta vez todo parecía ser diferente, ahora ya no se trataba de Voldemort, al menos no directamente y no creía que sus amigos apoyaran el hecho de que tenga que acercarse a Malfoy para saber que demonios había sucedido la noche en la que repentinamente una mujer decidió que sería divertido secuestrarlo (quizá sí lo fuera, pero solo un poco).
A pesar de todo, creyó justo que sus amigos sepan. —Es Malfoy—soltó finalmente con aire distraído.
No existían palabras para describir la expresión que el pelirrojo cargaba en ese momento, era una mezcla de asombro y terror—¿A-a qué t-te refieres con ''Es Malfoy''?
Harry lo miró extrañado, no creyendo que solo bastara pronunciar ese apellido para descolocar a su amigo—Me refiero a que se está comportando de forma extraña ¿Recuerdas lo que les conté sobre lo que vi esa noche en las tres escobas? Bien, pues desde ahí Malfoy actúa tan...no sé, tan no-Malfoy.
El oxígeno volvió a los pulmones de Ron, haciendo que aspirara para después soltar todo el aire en una carcajada ¿Cómo siquiera pudo pensar que Harry le iba a decir algo como eso? Obviamente su amigo le contaría sobre una sospecha o se quejaría de lo irritante que es el Slytherin. Pero es que cualquiera que les viera asumiría que hablaban sobre algún asunto amoroso, él mismo se había planteado que sería así, Harry estaba boca arriba con su mirada perdida en el techo y apesadumbrado, como si hace apenas unos minutos alguien hubiese rechazado su declaración de amor, y a su lado tenía a su amigo prestándole suma atención como si intentara consolarlo. Además no podían culparlo, Harry era bastante extraño en esos asuntos, la única chica que pareció llamar su atención fue la buscadora de Ravenclaw, Cho Chang, pero el moreno no movía un dedo para acercársele, al menos no después de lo que pasó con Cedric; tampoco era como si su amigo jamás se hubiese inmiscuido en una situación como la que pensó cuando nombró de esa forma a Malfoy, Colin Crevery era un gran ejemplo de ello—aun a pesar de que su amigo no fuese culpable de llamar la atención de ese chico—así que tenía sus razones para que esa absurda idea de Harry interesado en Draco se le formulara en la cabeza, pues existían veces en las que sus enfrentamientos verbales y miradas de odio llegaban a ponerlo incómodo al recordar las tantas historias de amor de las que le hablaba su madre, esas en las que empezaban siendo enemigos y odiándose para que después por x razón se terminen jurando amor eterno.
Iugh.
Pasando ese mal episodio y alejando de su cabeza una próxima indagación acerca de por qué Malfoy molestaba a Harry incluso más que a él mismo, Ron se enderezó recuperándose de la risa—L-lo siento, no vas a creer lo que pens... Olvídalo, no vale la pena que te lo cuente. Entonces, el que te andes escabullendo de nosotros se debe a que vas a espiar a Malfoy ¿no?—el azabache asintió pero lo corrigió diciendo: «vigilar»—Creí que ya lo habías superado ¿No acordamos en que todo lo que viste fue parte del show? o bueno, que también pudo ser...lo que dijo Hermione—la chica les había mencionado que existía la posibilidad de que la mujer se haya interesado en Draco y que simplemente ''esa'' fue su forma de llamar su atención (enredándolo en hilos extraños que salían de su lira, ya saben, lo normal)—. Como sea, no te sulfures con eso, ya ves lo que te ha pasado por querer hacer las cosas tu solo. Un momento...—Ron sintió como si una pequeña luz iluminara su mente y señaló el rostro del contrario, frunciendo el ceño—¿Malfoy fue el que te hizo eso?
Harry resopló y se quitó el brazo de la cara—Sí, lo seguí y aturdí a Crabbe y Goyle para poder sacarle información. Como supondrás, no conseguí nada—bufó—a parte del castigo que me puso Snape por golpear a su alumno preferido ¡Ni siquiera lo vio! Ah, pero claro, cuando Draco me propinó el golpe justo frente a sus narices, poco le faltó para felicit...
—Wo wo, alto ahí compañero ¿Aturdiste a los idiotas? ¿Y Snape también estuvo ahí?
Y entonces Harry comenzó a contarle desde el principio todo lo que había pasado. Fue así hasta que...
—Dime luna de plaaata ¿Qué pretendes hacer, con un niño de piel?
—¡Cállate Neville!
Hola!
Aquí dejo un nuevo capítulo, espero que les guste, quizá me demore actualizandoporque se ha dañado mi computadora y no me gusta mucho escribir desde el celular pero haré lo posible.
Gracias por leer :D
