Capítulo IX: Hijo de la luna
¿Qué tanto puedes detestar a una persona?
—Deberías ir con Dumbledore.
¿Cómo defines qué es lo que más te molesta de él/ella?
—Dumbledore sabría lo que te pasa, porque por lo que veo tú no tienes ni id...
Ya llegando al castillo, Malfoy se detuvo y Harry lo imitó. Hagrid los había encontrado al final del bosque y después de regañarlos por quedarse atrás, les ofreció un té que obviamente rechazaron, Harry diciendo que tenían cosas que hacer en su sala común y Draco simplemente dando una negativa.
— ¿Malfoy?
Draco yacía a unos cuantos pasos con las manos en los bolsillos, sintiendo la brisa helada atravesar su ropa e importándole poco. Ni un escalofrío se hizo presente. Inmutable al clima como si este fuese su entorno natural.
—Yo sé lo que me pasa—dijo cortante. De todas las máscaras que solía mostrar, la neutral era la mejor sin duda, nadie adivinaba nada de cómo se sentía, mucho menos lo haría Potter con su mente tan obtusa.
El contrario respondió con el ceño fruncido— ¿Qué?
En cierta forma le parecía ridículo que Potter se mostrara interesado, cualquiera que no los conociera diría que el elegido estaba preocupado por él. Y la realidad estaba tan distante de eso que incluso daba risa. Si supieran que lo único que había de por medio era un fuerte complejo de héroe y un metomentodo innato.
— ¿Por qué quieres saber? ¿Te preocupa?
Harry rodó los ojos—Sí, me preocupa, pero no por lo que suceda contigo, por mi puedes desaparecer si lo deseas, quien me preocupa es el resto, si esto tiene que ver con Vold...
—No—le cortó Draco—no tiene nada que ver con él.
La brisa se hacía más fuerte de a momentos, su cabello siempre peinado, a esas alturas competía con la mata de pelo que se cargaba Potter en la cabeza. En un corto lapso, Draco pensó en todo; pensó en su vida y en lo que hizo, en cómo fue.
La empatía de las personas nunca se la había ganado, y eso no podía importarle menos porque no le era útil más que en situaciones de peligro, donde necesitara ayuda y alguien decida salvarlo por lástima, pena o cualquier razón moral que tengan.
Todo aquello provenía de la idea de desaparecer. Le atormentaba. Principalmente porque había experimentado esa sensación en ya dos ocasiones: en el bar de las tres escobas y en el bosque prohibido. Era como estar siendo arrastrado, pero no solo físicamente, se sentía como si su conciencia también estuviese partiendo de este mundo para irse a un lugar solitario y lejano, pero sin llegar a la muerte.
No le gustaba que todo esto le estuviera pasando, lo odiaba por el simple hecho de no saber qué esperar ¿Qué querían de él? ¿de su madre? Si se ponía a pensar en cada incógnita nunca terminaría, y gastaría tiempo...
Venía teniendo la insufrible sensación de estar perdiendo el tiempo con cada segundo que pasaba, como si fueran a ser los últimos.
— ¡Maldita sea Malfoy! ¡Luces más idiota de lo normal!
¿Cuánto estuvo en trance mirando hacia la nada? No lo sabía, pero debió ser lo suficiente para exaltar al niño-que-vivió, aunque pensándolo bien, él se exaltaba por todo y de manera fácil. Por eso, cuando volvió a fijar su vista en el susodicho, buscó expresar su tregua en unas cuantas palabras—No tienes que preocuparte por nadie más, Potter, esto solo tiene que ver conmigo—en el tono estaba remarcado el cansancio que sentía, mostrándose harto, harto de la situación, de su vida, de las controversias y de tanto misterio;
colocando un punto final de forma subjetiva.
Después de eso esperó a que el otro comentara algo, pero solo lo miraba de forma asombrada por algún motivo. Quizás sea por la amargura que ahora mismo lo agobiaba y lograba traslucirse a través de su persona, causada por toda esta estupidez pasajera, o porque más bien tenía la esperanza de que solo eso fuera: una estupidez.
Y ya no le importó. Lo que fuera que Potter iba a decir o hacer podía guardárselo para él, porque ya no le importaba, porque había cosas más sustanciales, o porque sencillamente lo detestaba y no debía afectarle lo que diga. Y se marchó al interior del castillo, con una máscara neutral implantada en su cara y con la tenue sensación de estar dejando en ese patio restos de su vida pasada, junto con las burlas, rivalidades y odio que llegó a sentir. ¿A eso se le llamaba madurar? ¿te llega así de golpe, cuando entiendes que estas en un peligro latente? Vaya mierda.
Harry se mantuvo en la puerta sin saber muy bien por qué. Malfoy ya le aclaró que Voldemort no tenía nada que ver y que el único afectado sería él. Debería estar satisfecho con eso, pero había algo que parecía sacudir su estómago causándole ansiedad ante la idea de dejar las cosas por la paz, era una advertencia. Además no podía confiar en Malfoy porque ¡Era Malfoy! Y el que haya sonado extremadamente sincero con sus palabras (más de lo que nunca creyó presenciar), no queria decir que estas fuesen verdad. Era un Slytherin por algo.
¿Y por qué no quería decir lo que le pasaba? ¿Qué se traía entre manos? Si no era nada grave como él decía, no tendría por qué andar con tanto secretismo, aunque también podría ser que no se lo dijera porque se trataba de él y no de alguien perteneciente a su grupito de seguidores.
Frustrado, ingresó a la imponente construcción con la idea clara de terminar con todo el absurdo asunto de persecución y drama. Si era realmente grave o involucraba algo más que la ''importantísima'' integridad de Draco Malfoy, alias el rubio idiota, se enteraría tarde o temprano, y más porque los rumores corrían rápido, que porque en verdad le interesase.
El patio volvió a quedar silencioso y frío con su brisa invernal acariciando las copas de los árboles. La luna llena desfilaba en el cielo despejado, adornada con magníficas estrellas que formaban constelaciones a su alrededor, sin embargo, la luz que desprendía empezó a menguar y el panorama, aunque igual de hermoso, se veía un tanto apagado. Dícese que cuanto la luna decae es porque su hijo llora, y ella sale para consolarlo.
Draco Malfoy tendrá muy dulces sueños esa noche.
...
— ¡Pero que...? ¿Cuál es tu problema? ¡Tú tienes tus libros!—Ron, molesto, volvió a agarrar el libro que le había arranchado su compañera, con sus gigantescas manos.
— ¡Ron!—exclamó Hermione—¿Qué no lo entiendes? ¡Podría ser importante!—e intento agarrar nuevamente el objeto.
Con Ron totalmente recostado en el sillón y con Hermione prácticamente sobre él, así fue como los encontró Harry cuando entró a su sala común.
Carraspeó para llamar la atención de sus amigos y dijo:— ¿Interrumpo algo?
Al instante Ron y Hermione detuvieron su faena y hasta entonces cayeron en cuenta de la situación tan comprometedora en la que estaban.
—N-no es lo que parece—se escusó Ron sonrojado, mientras Hermione se acomodaba el pelo y volvía a su lugar.
—Tranquilos, no iba a decir nada—Harry se rió por el más que evidente nerviosismo de ese par que seguían negando sentir algo el uno por el otro—De todas formas ¿Por qué siguen aquí? ¿Qué no es un poco tarde?—se fijó en los alrededores denotando que ningún otro estudiante se hallaba allí deambulando a esas horas, seguramente ya pasaría de la media noche.
—Discúlpanos por esperarte—se recompuso el pelirrojo rodando los ojos— ¿Qué pasó?
—Nada, encontramos a Malfoy. Hagrid dijo que mañana hablaríamos, supongo que se lo dirá primero a Dumbledore.
—Vaya, qué lástima, yo esperaba que durara por lo menos un mes desaparecido—Harry simuló una sonrisa— ¿En dónde estaba?
—En el bosque.
— ¿Vivo?
—Sí, Ron. Vivo.
Mientras los dos chicos hablaban, Hermione había vuelto a agarrar el libro ante la distracción del pelirrojo y ahora el ejemplar reposaba en su regazo como una extremidad más, esto por el gran interés con el que lo miraba, como si contuviera todos los secretos del universo.
— ¿Qué lees?—Harry se acercó lo suficiente como para distinguir las letras a través de los cristales que cubrían sus ojos, sin embargo, solo captaba palabras inconexas que no le otorgaban una idea concreta del contenido.
— ¡Hey! ¿Cuándo lo tomaste?
—Shhh—la chica se llevó un dedo a los labios y los silenció sin verlos al rostro. Ron frunció el ceño pero esta vez ya no intentó quitarle el libro que ÉL había pedido con mucho esfuerzo a la amargada bibliotecaria.
Después de unos segundos, Hermione seguía sumida en la lectura y Harry y Ron se miraron sin comprender.
—Bueno, creo que iré a dor...
—Exactamente ¿Cómo fue que encontraste a Malfoy, Harry?—la pregunta surgió de la nada, tomándolo por sorpresa.
—Emm, estaba en el bosque, en el suelo—explicó.
— ¿Sucedió algo extraño?—cuestionó con los ojos aun fijos en el libro. Ron solo miraba de hito en hito.
— ¿Por qué lo preguntas? ¿Encontraste algo?
Hermione le entregó el libro y él, aun de pie, empezó a leerlo en voz alta—''El hijo de la luna'' Tonto el que no entienda, pues cuenta una leyenda, que una hembra gitana... ¿Qué no es...?
—Sí, Harry. Continúa.
El azabache la miró intrigado pero obedeció—...conjuró a la luna hasta el amanecer, y llorando le pedía, que al llegar el día le ayude a desposar un calé. Tendrás a tu hombre de piel morena, desde el cielo habló la luna llena, pero a cambió quería el hijo primero que le engendrará a él. Y quien a su hijo inmola para no estar sola, poco le iba a querer. Del padre canela nació un niño blanco como el lomo de un armiño, con los ojos grises en vez de aceituna... Niño albino de luna—al final soltó la frase en un susurró, levantando la vista hacia su amiga y encontrando el entendimiento de la conclusión a la que había llegado—No creerás que Malfoy...
—Es una posibilidad, Harry.
—Esperen—intervino Ron— ¿Ustedes creen que Malfoy es el de la canción?—ninguno dijo nada y el pelirrojo estalló en una sonora carcajada—Pero si esto fue hace miles de años ¿Cómo esperan que hable de él?
La castaña lo ignoró y adoptó una posición pensativa—Es como una historia, una gitana hizo un hechizo para casarse, supongo que porque en ese tiempo era mal visto que una mujer este sola, y la luna, o lo que sea, le pidió a cambio su primer hijo.
—Sí, pero es absurdo, no vamos a pensar que Malfoy es ese hijo solo porque concuerda son la descripción—hizo un gesto que demostraba que la sola idea era tonta— ¿No es verdad, Harry?
El susodicho torció el gesto—Bueno, lo que vimos en las tres escobas, las imágenes quiero decir, se relacionaban un poco, además ¿Qué no es él quien se ha estado comportando de forma extraña desde que esa mujer apareció? Incluso hoy en el bosque sentí magia en el ambiente, justo en el lugar en el que estaba Malfoy.
—Y ha sido luna llena desde que salimos de las tres escobas, antes no lo había notado porque ha estado nublado, pero hoy el calendario lunar indica menguante cóncava y miren—Hermione señaló a una de las ventanas y efectivamente, por medio de la cortina escarlata, se vislumbraba el astro completo—La canción tiene una parte que dice ''Y si el niño llora menguará la luna...'' pero la luna ya no tiene un hijo así que no hay razón para que disminuya ¿No les parece demasiada coincidencia?
Ron miró a ambos Gryffindors, boquiabierto— ¿En verdad lo estamos considerando?
—Debes de admitir que es raro.
—Sí, pero...
Harry obvió el resto de la discusión y se concentró en asimilar toda la información ¿Malfoy sabría lo que sucede? ¿Hermione tendría razón y el Slytherin terminaría siendo el hijo que buscaba la...luna? ¿Tenía eso algún sentido? Porque aunque muchos detalles encajaran, habían otras piezas que señalaban todo esto como algo irracional. Y por otro lado estaba el hecho de que se trataba del mundo mágico, en donde muchos aspectos perdían su lógica y fundamento.
— ¿Les parece que deberíamos investigar?—preguntó indeciso a sus compañeros de aventuras. No hacía falta inmiscuirse en todo aquello, simplemente podían ignorarlo y tener por fin su merecida tranquilidad. Sin embargo...—Ha sido un año aburrido.
Ron volvió a reírse y asintió estando de acuerdo con ese último punto, mientras que Hermione rodó los ojos susurrando algo que se escuchó como: «hombres».
Bien, ya tenía su respuesta.
*/*/*
Dumbledore era siempre conocedor de todo lo que se vive en Hogwarts, siempre ha sido consciente de las aventuras de Harry y ahora no era ajeno al caso de Draco Malfoy.
— ¿Qué sugieres que hagamos?—el profesor de pociones se hallaba ahora en el despacho del director, frente a un inmutable Albus que no hacía más que dar pequeños trozos de comida a su Fénix.
—Ya te lo dije, Severus. No hay nada que podamos hacer.
— ¿Espera que me quede mirando mientras tratan de llevarse a mi ahijado?
Guardó silencio unos segundos y después dijo:-—Precisamente.
A través de los años había aprendido a tolerar el carácter siempre inmutable del profesor, ya presenció varias de sus facetas en tiempos oscuros, pero aun así existían ocasiones en las que si pudiera, entraría a su mente para entender todo lo que oculta su estúpida máscara de viejo bonachón-—Usted sabe lo que pasará ¿No es así?
—No, simplemente lo intuyo—lo miró por encima de sus lentes de media luna y después volvió a acercar alimentos al pico de Fawkes.
—Y el señor Potter se verá involucrado—comprendió—. Por eso no ha buscado hacer nada para impedir que todo esto pase.
—Además de que me sería imposible, debo admitir que en parte confió en que el señor Potter logre intervenir.
— ¿Por qué lo haría? Potter odia a Draco ¿En verdad crees que moverá un dedo para ayudar?
— ¿Ese odio es injustificado?
Snape no hizo más que mandarle una mirada de advertencia.
Dumbledore asintió levemente—Harry deberá aprender a visualizar salidas que vayan más allá de una amistad fraternal, así logrará encontrar aliados importantes para cuando el momento llegue—lanzó una mirada significativa al hombre frente a su escritorio—Además, no lo hará por voluntad.
— ¿A qué se refiere?
—No estoy seguro, pero me parece que Harry se ha involucrado lo suficiente. Tengo entendido que él fue quien primero encontró al señor Malfoy y durante ese encuentro debió verse envuelto en el hechizo que se estaba llevando a cabo. Ahora lo que afectó al señor Malfoy, también afectará a Harry.
—Potter siempre aparece en los momentos más inoportunos—gruñó por lo bajo.
—Ciertamente.
Luego de un corto silencio, el jefe de Slytherin volvió a tomar la palabra—No entiendo cómo es que empezó a sospechar, con lo idiota que siempre...
—No tienes por qué insultar al chico, Severus—regañó el más viejo aunque manteniendo una sonrisa divertida—Tan solo tendría curiosidad. No me extrañaría que durante el curioso espectáculo en Hogsmeade, él no se hubiese visto afectado, es poderoso, para bien o para mal.
Snape entrecerró los ojos— ¿Y si no resulta? ¿Si esto se torna grave y escapa del ''asombroso dominio'' de San Potter? ¿Entonces qué sucederá?
Con mucha tranquilidad, el mago concluyó:—Creo que los dos estamos de acuerdo en que Harry es bastante creativo para esta clase de situaciones.
Para sus adentros guardó que quizá no era Harry el responsable de todo, quizás era la vida misma quien deparaba muchas sorpresas, unas más grandes e inesperadas que otras, pero no por eso trágicas ni desagradables. En realidad muchas veces era todo lo contrario.
Tengo sueño así que publicaré y me iré lentamente ^^'
Gracias por leer!
