Capítulo XII: Snitch esmeralda

Llegar a su cuarto ya no significaba la seguridad que antes le era infundida, en realidad, ya ningún lugar lo era, para su pesar, ni siquiera su propia mente.

Llegó hasta su cama y se abandonó en ella, sopesó por momentos la idea de descansar pero el recuerdo de su último sueño se lo impedía. Aún no lograba digerir el hecho de haber soñado con Potter, no cuando en lugar de escupir babosas este le sujetaba el brazo y le decía querer ayudarlo ¿Es posible que la necedad de Potter fuera tanta que encontró la forma de adentrarse en sus sueños para convencerlo de que le diera un lugar en su ''maravillosa aventura''?

Lo creía capaz, pero no lo suficientemente hábil para lograrlo. Aunque por otro lado la sangre sucia...

Demonios, Potter no podía ser tan imbécil.

« ¿Malfoy?»

No lo quería en su mente.

«Esto... ¿Qué es esto?»

No lo quería en sus sueños.

« ¿Es un sueño? ¿Es mi sueño? Se siente...distinto.»

Ya no lo quería en su vida.

«Este... ¿Draco?»

Cállate, solo cállate.

«Quiero ayudarte.»

— ¡Agh! ¡Ya cállate maldita sea!—gritó reincorporándose de golpe y sujetándose la cabeza con ambas manos— ¡Déjame en paz! ¡Déjame en paz!...déjenme en paz.

Agotado, dejó caer sus brazos a los costados de su cuerpo, miró la ventana que daba directo al lago y las tonalidades verdosas se proyectaban como ondas en el reflejo del suelo. El vació en su mente le impedía enfocarse en otra cosa que no fuese el verde del agua, el color se volvía más intenso de a momentos y empezó a sentir familiaridad por ese tono, hasta que de golpe la imagen de una mirada lo abordó.

Ojos, ojos verdes tras unos lentes.

No se alteró por el descubrimiento, se mantuvo impávido pero eso no quería decir que la confusión no se arremolinara en grandes masas de pensamientos dentro de sí. Estaba turbado porque no comprendía nada, porque le desconcertaba el mero hecho de no estar sintiendo asco u odio, de no estar sintiendo nada.

Quizás, se dijo, quizás en verdad Potter ya no le producía nada, ni asco, ni odio, ni aborrecimiento, ni envidia.

Pero no estaba seguro de que eso fuese precisamente bueno.

*/*/*

— ¿Cómo estás tan seguro de que no te lanzará un cruciatus?

—Ya te lo dije, he hablado con él y a lo más que ha llegado es a querer borrarme la memoria.

—Un obliviate.

—Sí...

—Dices que solo ha querido lanzarte un obliviate.

—Bueno, fue en dos ocasiones de hecho.

Ron miró desesperado hacia Hermione en busca de un poco de sentido común para su amigo.

La chica frunció el gesto—Harry, un obliviate es muy peligroso—habló como si le explicara a un niño que el fuego quema.

Los tres estaban en la sala común, arrinconados en una esquina apartada del resto de chicos que continuaban haciendo tareas o conversando en grupo. Se habían reunido allí después de salir de la biblioteca con Ron diciendo que su amigo ya no apreciaba la vida.

—Ya lo sé, pero estamos hablando de Malfoy, es un cobarde. Además sería una gran excusa para hacerle pagar las tantas que me debe.

—Sí, pero el hurón juega sucio.

—No se trata de vengarte, Harry—reprochó la castaña y lanzó una mirada significativa al pelirrojo—Es algo más serio. Es un fenómeno astronómico que puede perjudicar a muchos. El profeta solo ha reportado dos ataques de hombres lobo, quién sabe cuántos más haya y cuántos más pueda haber. Además—agregó—nosotros tenemos a un amigo que es licántropo ¿Recuerdan? ¿Cómo creen que él la esté pasando? Las transformaciones son muy dolorosas, y no es solo eso; hay más criaturas que se fortalecen con luna llena, hay gente que puede resultar herida, pero si creen que una venganza infantil es más importante, es su problema—molesta, Hermione se levantó del sofá en el que estaba sentada junto a Ron y se marchó hacia las escaleras en espiral que conducían al dormitorio de chicas.

Ron y Harry se mantuvieron en silencio algo descolocados por el repentino sermón de su amiga, y tras unos segundos, Ron habló:

— ¿Sabes? Creo que los hombres lobo y las criaturas no son los únicos a los que les afecta la luna llena.

Harry no hizo más que estar de acuerdo.

. . .

Esa misma noche, cuando Harry yacía enrollado en las mantas de su cama, sin los lentes y mirando el techo, se preguntó una vez más qué significado podría tener aquel sueño en el que caminaba sobre el lago, bajo planetas y constelaciones en el espacio, llegando justo frente a...Malfoy.

No era una experiencia que quisiera revivir, sin embargo deseaba entenderla. Ya había dicho que no era un sueño normal, no lo había sentido así, no se comparaba con las visiones que tenía de Voldemort, era más semejante a lo que le había dicho a Hermione: estar dentro de un pensadero, con la única diferencia de haber podido interactuar con quien lo acompañaba.

Y quien lo acompañaba era Malfoy.

En la obnubilación de todo lo que ocurría, actuó por puro instinto dentro del sueño, pero de alguna forma sentía que él había controlado cada movimiento y cada palabra, había dicho lo que quería decir y había hecho lo que quería hacer.

«Quiero ayudarte.»

Aquello era algo que jamás le diría en persona, pero estando en ''sueños'' se sentía más desinhibido. No había Hogwarts, no había magia...simplemente no había barreras que le impidiesen hablar, hablarle. Era sumamente extraño.

En su cabeza rondaba una idea estrambótica que no lo dejaba en paz: ¿Y si Draco y él estaban soñando lo mismo?

No sabía si era posible, y no quiso hablarles sobre eso a sus amigos porque seguramente estarían alarmados o lo tacharían de loco, y no los culparía, pues así es como se estaba sintiendo él mismo.

¿Cómo diferenciar entre sueños visiones o...lo que sea? ¿Eso siquiera era normal? Seguramente no, así como estaba seguro de que a nadie más le habría pasado algo como eso, nunca.

Quizá todo estaba en su imaginación y realmente no pasaba nada, pero eso en lugar de producirle algún alivio, le preocupaba porque podría estar sufriendo de algún problema mental o algo así.

Entre suposiciones se fue rindiendo cada vez más en la calidez de su cama y en el silencio de la noche, pero antes de separarse completamente de la realidad, escuchó de forma lejana y superficial una melodía muy bien conocida.

...pero a cambio quiero, el hijo primero que le engendres a él...

º- - - º - - -º

¿Qué es...?

Nuevamente la sensación de estar en el sitio incorrecto se hizo presente, y para su desgracia, ya le era conocida.

¿Qué es qué, Potter?

Harry se giró para mirar a Draco sentado sobre una roca, ambos yacían en medio de un espeso bosque con flores silvestres y luz que no parecía provenir del sol.

¿Qué es todo esto?

El Slytherin lo miraba intensamente, como si lo analizara, dentro de aquellos ojos grises sus pupilas estaban dilatadas y casi cubrían por completo el iris. Eso debería de hacerlo sentir incómodo o molestarlo, pero realmente no le importaba.

Draco, desde su posición que le reducía considerablemente la altura, desvió la vista y contestó:—No lo sé, y si lo supiera no estarías aquí.

Harry se molestó por el comentario pero su curiosidad era más grande—Tu...cuando te despiertas ¿Recuerdas haber hablado conmigo?

Desde la distancia de cinco pasos, distinguió como las pupilas de su adversario se achicaban a la vez que tensaba sus facciones.

¿Tu lo haces?

Solamente asintió.

Aquello pareció descolocar un poco al rubio. —Quieres decir que tu... ¿Estás aquí?

La pregunta era extraña pero la entendía, aunque eso no significara que supiera cómo contestar ¿Estaba allí realmente? ¿Qué pasaba con su cuerpo que descansa en los dormitorios de Gryffindor? ¿Con su propia mente y pensamientos? ¿Con sus sueños en los que perdía a sus seres queridos? Sus pesadillas...

Malfoy—Draco, quien había centrado su mirada en una flor después del mutismo del moreno, atendió a su llamado con un leve movimiento— ¿Este es tu sueño?—Lo vio fruncir el ceño y luego mirar su entorno, seguidamente se puso de pie para comenzar a integrarse entre la frondosidad del bosque—¡Eh!—exclamó siguiéndolo—No me has contestado.

Voy a comprobarlo—soltó escuetamente y siguió caminando en línea recta.

Tras algunos segundos en los que Harry creyó que iban hacia una dirección específica, se dio cuenta que Malfoy solo estaba dejando transcurrir el sueño, pues un montón de snitch doradas comenzaron a aparecer de todas partes para revolotear a su alrededor.

No toques ninguna—le advirtió antes de detenerse y que casi choque con su espalda.

No supo cuánto tiempo esperó, era raro determinarlo en un sueño, menos con snitchs que volaban a gran velocidad por donde quiera que mirase.

¿Qué es lo que tiene que pasar, Malf...?—no llegó a completar la pregunta cuando notó una snitch particularmente esmeralda que se detenía frente al rostro de Draco, quien la cogió con un ágil movimiento antes de que escapara y luego la observaba en la palma de su mano— ¿Este es tu gran sueño? ¿Atrapar la snitch? ¿Por qué no me sorprende?—dijo con burla, recalcando todas sus victorias en los partidos que jugó contra Malfoy.

Draco no hizo más que adquirir una expresión de asco en su pálido rostro, aun así no le contestó y se limitó a acercar la snitch esmeralda a su boca para posar suavemente los labios sobre lo que sería el frio metal, mientras cerraba sus párpados. Todo se detuvo.

Harry, algo descolocado y embelesado con la escena, parpadeó para darse cuenta que las snitchs se mantenían quietas flotando alrededor suyo, sin emitir los zumbidos de sus alas porque éstas ya no se movían.

Entonces, sin que se lo esperara, la tierra se abrió justo donde se encontraba Draco, desapareciéndolo de su vista. Le tomó varios instantes recuperarse de la sorpresa, por lo que, olvidando que se trataba de un sueño, gritó angustiado el nombre de su rival.

¡Draco!

Y todo se esfumó.

º- - - º - - -º

Se despertó exaltado, reincorporándose en su cama con la respiración agitada. Le costó un poco entender la situación y que lo anteriormente vivido sea solo un sueño, uno que no comprendía y que tampoco sentía como tal.

Harry se llevó ambas manos a los ojos restregándose la cara ¿Es que jamás llegaría a dormir tranquilo? Antes era Voldemort, ahora era Malfoy. Sus sueños con Voldemort eran mucho peor obviamente, pero no por eso Malfoy era mejor.

Un poco más tranquilo volvió a recostarse y se colocó de lado, seguramente ya no lograría dormirse de nuevo. Debía de ser aun de noche puesto que solo escuchaba la respiración acompasada de resto de sus compañeros y los ronquidos ocasionales de Ron. Se sentía cansado y quiso probar si durmiéndose de nuevo regresaría de vuelta al sueño, por lo que cerró los ojos y suspiró, pero cuando sintió laxo todo su cuerpo, oyó a lo lejos aquella melodía.

...¿Qué pretendes hacer con un niño de piel?

Hijo de la luna.

Prácticamente saltó de su cama y apartó el dosel para correr a la ventana, Ron hizo un movimiento brusco con la mano probablemente despertando por el ruido, pero él solo tenía ojos para el espectro lunar que se proyectaba claramente sobre el lago, o mejor dicho, sobre las mazmorras de Slytherin.

— ¿Harry?—preguntó Ron con voz ronca por el sueño.

En las noches que haya luna llena, será porque el niño este de buenas, y si el niño llora, menguará la luna, para hacerle una cuna...

— ¿Lo escuchas, Ron? ¿La escuchas?—exclamó sin importarle hablar en voz baja y mirando a su amigo ansioso.

— ¿Escuchar qué? Amigo, ¿Estás bien?

Y si el niño llora, menguará la luna, para hacerle una cuna...

—¡Eso! ¡la canción! ¿Qué no...?—y fue allí donde comprendió—No la oyes.

—No entiendo, Harry ¿Tuviste una pesadilla?

El moreno se sintió impotente al ver la incomprensión reflejada en el rostro de su compañero, y resignándose a que le entendiera, se giró para volver a ver el camino de luz lunar que conducía directamente a la superficie del lago, atravesándolo...

— ¿Harry?

Necesitaba hablar con Malfoy.


Yo sé que tardo, la verdad no sé como le hacen algunos autores para publicar seguido, si yo ya teniéndolos escritos me demoro corrigiendo 7n7

En fin...

¡Gracias por leer!