Hola a todos, ¿Cómo han estado? Yo intentando sobrevivir con la universidad. Para ser franca, ya no puedo más x.x He estado escribiendo para poder relajarme un poco y distraerme de las obligaciones que no me dejan respirar. Es por eso que estoy actualizando de golpe todos mis fics.
Quería agradecerles los comentarios a Guest, a Solitario196 y a Guest (2 n.n).
Por fin pudo ponerse ropa. Tener una camisa y un pantalón que cubriera su piel se sentía bien, jamás había anhelado tanto vestirse. En el momento que estuvo lista, tomó su pequeño bolso y abandonó el camerino. Hacía tiempo que no sentía tanta vergüenza. De hecho, desde la universidad. Seguía sin creer que había tenido que tomarse fotos con él... En ese estado... Sus sobrinos todavía eran chicos pero se los imaginaba en un par de años preguntando porque sus dos tíos yacían una tapa de revista... al borde de estar desnudos.
Cerró la puerta a sus espaldas y se quitó los pensamientos de su cabeza. Ya comenzaba a sentir el calor trepando por su espalda. Comenzó a caminar entre las gente que iba y venía con diferentes ropas y artefactos, estaban desmontando el escenario. Inesperadamente sintió como alguien jalaba de su mano y la arrastraba hacía atrás.
- Oi, Nami -
Al oír la voz de Luffy, se giró y lo contempló pasmada. ¿Qué mas quería? ¿Acaso no le había bastado con el hecho de tener que vivir esa humillación a su lado? Al percatarse que, no importaba la fuerza que hiciera, el morocho no la soltaría, preguntó:
- ¿Qué sucede? -
- Te llevaré - Sonrió.
- Nami -
Escuchó la voz de Smoker y rogó porque la tragara la tierra. Giró el rostro hacía el hombre, quien había apoyado la mano en su hombro, de manera protectora. Sintió la tensión que afloraba entre ambos, pero no sabía que hacer. Los dos intercambiaron una mirada seria que tensó todo el ambiente.
- Vamos - Insistió el peligris.
Smoker comenzó a avanzar entre la multitud, seguro de que la mujer seguía sus pasos. Pero Nami no podía seguirlo, la mano del morocho se había vuelto más rígida y no la soltaba. La pelinaranja volteó para poder contemplarlo, pero éste no reaccionaba. Su ceño fruncido estaba posado en el otro hombre. Comenzó a tirar de su cuerpo con más fuerza, necesitaba soltarse. Tenía que irse o echaría a perder todo.
- No vayas - Habló finalmente.
Pero Nami ya estaba cansada de aquellos juegos infantiles. Respiró con profundidad y con todas sus fuerzas, lo obligó a soltarla. Cuando el morocho se percató de que la mujer estaba enojada, quedó pasmado. La pelinaranja ignoró todo lo que había pasado y aceleró el paso para poder alcanzar a su compañero. Y Luffy quedó estático con la mirada sorprendida. Jamás creyó que su amiga reaccionaría de esa manera, no luego de lo que le había contado. La vio desaparecer entre los empleados de la revista y no pudo hacer nada.
Se mordió el labio inferior para no soltar una maldición.
- ¿Luffy? ¿Estás bien? - Margaret apareció a su lado y acarició su brazo con preocupación.
- Me voy a casa -
Sin siquiera mirarla a los ojos, se alejó. No tenía ganas de estar allí, lo único que quería era dormir.
(...)
- Entonces... - La pelinaranja dio un sorbo a su café - ¿Has tenido relaciones formales? -
Smoker la había llevado a dar un agradable paseo en su vehículo, había disfrutado de los paisajes nevados de la ciudad y dado al frío del aire, habían parado en una pequeña cafetería familiar para poder disfrutar de algo caliente. Afortunadamente, el espacio era muy privado y ambos habían podido sentarse sin ser acosados por fanáticos de la revista o periodistas curiosos. El peligris era bastante conocido en la industria. La mujer había ordenado un café con una porción de tarta de mandarinas mientras que el hombre, se había conformado con un té negro. Por supuesto, él había pagado.
- La palabra formal es muy relativa - Soltó una sonrisa y luego de tomar un poco de su cálida bebida, agregó - He tenido cuatro relaciones - Se refería a las relaciones propiamente dichas, mujeres a las que había considerado novias reales - La más larga fue de once meses -
- Wow... - Tragó el bocado de pastel de golpe. ¡¿Once meses?!.
- La última se lleva el premio a la relación más corta, solo dos meses - Agregó mientras reprimía las ganas de soltar una carcajada - Definitivamente no era mi tipo - Al notar que la joven escondía una sonrisa bajo la taza, se animó a preguntar - ¿Y qué hay de ti? ¿Has tenido alguna relación? -
Estuvo a punto de escupir todo el café. ¿De todos los temas de conversación que había, por qué tenían que hablar de eso? Apoyó la taza en la mesa y lo contempló fijamente.
- Dos relaciones - Por supuesto que no iba a decir todo - La primera duró muy poco y era muy chica - Cuanto menor importancia le diera, menos preguntas haría - La segunda fue cuando comencé la universidad, pero solo duró un año -
¡Listo! Lo había dicho. Al sentir su silencio, desvió la mirada. Se estaba poniendo nerviosa.
-Han de ser muy idiotas por dejarte ir -
Se sintió alagada, pero no pudo demostrar su agradecimiento. Law la había dejado ir por una razón lógica, en cambio... Si, era un idiota. Reprimió un bufido. ¿Qué hubiera pasado si no hubiese ido al baile con esa mujer? Posiblemente seguirían juntos. Tendrían una relación formada hace más de diez años. Y serían felices, juntos. Volvió a tomar un trago de café para bajar el sabor amargo que había aparecido en su garganta. Al notar el rubor en el rostro de la pelinaranja, agregó:
- Las mujeres tímidas me encantan -
- ¿Puedo hacerte una pregunta? - Era una duda que carcomía su mente - No te lo tomes a mal -
- Adelante - Murmuró con un sonrisa confiada - Solo porque eres tú -
- ¿Es cierto que intentaste seducir a Margaret? - Al notar la expresión de sorpresa del hombre, supo que la había cagado - Lo siento, no debí -
- Si, es verdad - No solo no esperaba respuesta, sino que tampoco esperaba esa respuesta.
Había estado segura que todo lo que le había dicho Luffy era para producirle una mala imagen del hombre, nada más.
- Verás... - Desvió la mirada hacía la ventanilla - Más allá de la sonrisa de Maggy, y más allá de lo que ambos aparentan como pareja... - Soltó un gran suspiro - Ella no es feliz - Esas palabras la dejaron pasmado - Somos amigos hace tiempo, y tenemos la suficiente confianza como para contarnos ciertas cosas ¿Entiendes? -
- Pero... Ellos salen hace años - Ella había sido testigo de todo, desde el principio.
- ¿Y eso qué? - Soltó un bufido - El tiempo no determina el amor - Respiró profundamente y recordó la conversación que había tenido con la rubia hacía tiempo - Maggy necesita a alguien que esté pendiente de ella, y... ese idiota la descuida mucho -
- Ese idiota descuida a todas - No esperó que esas palabras salieran de sus labios.
- ¿Qué? - Frunció el ceño, completamente sorprendido.
- Me refiero - Tenía que inventar algo con urgencia. Se obligó a tranquilizarse y a hacerse la indiferente - Ya había tenido una novia y la descuidó -
- No me sorprende - Puso los ojos en blanco. Había tragado la mentira - Es una mujer hermosa y muy buena, no la merece. Fue por eso que intenté alejarla de él - Cerró la mano en un puño - Por más idiota que sea, se percató de eso y desde entonces las cosas cambiaron un poco - Volvió a posar la mirada en la pelinaranja - Me odia, y ha comenzado a tratarla con mayor respeto. Pero aún así, es evidente que no la ama -
¿No la amaba? Era una locura. Ella había sido testigo de todo lo que había pasado hacía ocho años. Desde la primera vez que los había visto, había sabido que eran la pareja ideal. Eran dos personas honestas, que buscaban lo mejor para ellos y para los de su entorno. Además... Estar ocho años con una persona significaba que algo tenías que sentir por él o ella. No se podía estar tanto tiempo fingiendo un amor que no existía.
- ¿Estás seguro de eso? - Su ceño estaba fruncido, no podía ser verdad.
- Tu eres su amiga ¿Verdad? ¿Por qué no le preguntas? - Murmuró y dio un largo sorbo a su bebida.
- En realidad, no tenemos tanta confianza... - Desvió la mirada y la posó en el nevado paisaje.
Su relación estaba tan helada como aquel árbol cubierto de nieve luego de una larga noche de invierno. Y todo lo que Smoker le estaba contando, solo volvía la imagen más tétrica.
- Nunca van a casarse - Añadió serio - Porque él no quiere - Soltó un gran suspiro - Y la pobre todavía sigue ilusionada -
No había dudas de que el tan esperado casamiento entre ambos seguía sin tener confirmación. Y no solo Margaret esperaba por él, los medios, los fans. Todos aquellos que contemplaban las noticias luego de un partido, esperando que en algún momento el jugador confirme su compromiso y de una fecha en concreto para su boda, lo esperaban. Pero pese a los años de relación que ambos tenían, seguía sin haber una boda. La pelinaranja respiró profundamente e intentó hacerse una idea. Si ella estuviera en pareja hace ocho años, y a la edad que tenía, claro que se hubiera casado. 26 años, 8 años de relación, todo encajaba. Era el perfecto momento para contraer matrimonio y esperar a que los dulces niños llegaran. Intentó quitarse esos pensamiento de la cabeza, no era su caso.
Inesperadamente, varios copos de nieve comenzaron a caer en el exterior.
(...)
Finalmente, Margaret llegó a su departamento. Había sido un día agitado, con una sesión muy importante para su revista y además con la inesperada llegada de Luffy, todo se había alterado. Afortunadamente, el fotógrafo había confirmado que las fotos estaban geniales y que al otro día ya estarían en la portada. Sin embargo, no todo había ido como siempre. Había algo pasado al finalizar la sesión. El morocho había actuado demasiado extraño. Recordó esa mirada posada en el peligris y la pelinaranja mientras se alejaban, su ceño estaba fruncido y ni siquiera reaccionó a una de sus caricias. Bajó la mirada e ingresó con cuidado. Las luces estaban apagadas y las cortinas corridas. Pudo ver las luces de los edificios mientras la noche invadía la ciudad.
Apoyó su bolso en el sillón y caminó en sumo silencio hasta su habitación. El único lugar donde Luffy podría llegar a estar luego de tal reacción, era la cama. Abrió la puerta en silencio y al divisarlo de pie, contemplando el paisaje, tragó saliva. La televisión estaba encendida pero parecía no estar viendo nada en concreto.
- ¿Estás bien? - Preguntó casi en un murmullo.
El hombre volteó con sorpresa. Al parecer no recordaba que ambos vivían en el mismo techo. Sin embargo, no respondió, caminó hasta la cama y se dejó caer boca arriba.
- Oi... - La rubia caminó hasta él y se sentó a su lado - ¿Qué es lo que te pasa? -
- Tu sabías que la invitaría a salir - Comentó sin quitar la mirada del techo.
- ¿Y eso que tiene? - Frunció el ceño - ¿Acaso no pueden ir a tomar algo? -
- Sabes perfectamente como es él - Ni siquiera tenía ganas de decir su nombre - Si llega a lastimarla... -
- No va a lartimarla - Lo interrumpió antes de que pudiera continuar con sus estúpidos argumentos - Deja de pensar en que no sabe cuidarse sola -
Sorprendido ante el tono de voz de la mujer, Luffy se enderezó y clavó sus ojos en ella. La rubia se puso de pie y abandonó la habitación a toda velocidad. El morocho quedó atónito. Entendía que Smoker fuese amigo suyo, pero... ¿Tanto podía molestarle que hablara de esa manera? Después de todo, eran sus pensamientos. Su humilde opinión. Respiró profundamente y siguió los pasos de la joven. Él mismo había prometido cuidarla, y no estaba cumpliendo. Caminó hacía el pasillo y la buscó la mirada.
Margaret yacía al pie de la ventana, contemplando los rascacielos desde la cima de aquel edificio. Tenía los brazos cruzados y la mirada seria. Pensativa.
- Oi... Lo siento - Se acercó dando silenciosos pasos y la abrazó por detrás.
Los copos de nieve no dejaban de caer, silenciosos como la noche misma.
- ¿Qué es lo que te pasa? - Preguntó casi sin voz.
- No estoy seguro... - Contempló el reflejo en el vidrio.
Ambos estaban inmóviles, casi como si estuvieran petrificados en una vieja pintura renacentista. Bajó la mirada apenado, ni él entendía que estaba pasando en su mente. No sabía de donde salía todo ese enojo, ni porque. La mujer soltó un gran suspiro y se movió con violencia para poder soltarse. La rubia caminó hasta la habitación y cerró la puerta a sus espaldas, de un golpe seco. El morocho contempló el ambiente un poco más y concluyó que lo mejor sería arreglar las cosas de la manera más sabia, hablando.
Volvió a su habitación y la encontró con su pijama, acostada en su lado de la cama.
- Oi, en verdad lo siento - Volvió a susurrar.
Se arrimó y acarició sus largos cabellos dorados con sumo cuidado.
- Si quieres podemos ver una película - Insistió, pero nada parecía cambiar su expresión - Podemos hacer palomitas - Al notar que la mujer comenzaba a aflojar su mirada, continuó - De hecho, elige la película que tu quieras, iré a hacer las palomitas -
Se alejó lentamente. Esperaba que el plan funcionara. Aunque no tuviera la más pálida idea de como se hacía una palomitas en el microondas. Se acercó a la alacena de la cocina y sacó un pequeño paquete de palomitas, lo abrió con miedo y comenzó a leer lo que decía. ¿Cómo se suponía que debían colocar? En el borde decía, rápido y sencillo. Lo metió dentro del microondas y lo encendió con el tiempo estimado del paquete. Solo quedaba esperar... Se apoyó contra la mesa de granito y contempló como el paquete giraba y giraba. Tenía que admitir que era tan entretenido como ver la televisión. Aunque... Cerró los ojos cuando escuchó el primer estallido. ¿Qué demonios estaba pasando? Se acercó al vidrio y contempló como la bolsa se inflaba más y más. Cuando el aparato se detuvo, abrió la puerta y sacó la bolsa. Estaba tan caliente que tuvo que dejarla caer en la mesada y tomar un trapo para poder verter el contenido en un pote. Al menos Sanji estaría orgulloso, había averiguado como se hacían palomitas. Soltó una sonrisa y caminó hasta llegar al cuarto.
- El paquete tenía razón, las palomitas están hechas - Comentó y se recostó junto a la rubia.
- ¿Tuviste cuidado de no quemarte? - Preguntó y tomó un puñado con su mano.
La película ya estaba corriendo. No estaba seguro si sería buena o mala, posiblemente fuera una de esas películas románticas que a Margaret tanto le gustaba. Pero... ¿Qué importaba? Después de todo, solo quería quitarle esa mirada triste del rostro.
- Solo un poco - Rió.
La película era una comedia algo extraña. Trataba de un hombre que le costaba relacionarse con la gente y que unos amigos le presentaban una chica, pero el hombre desarrollaba un extraño ataque de celos contra sus anteriores parejas. Pese a que las situaciones eran exageradas y con un tinte gracioso, el morocho no rió en casi ningún momento. Estaba compenetrado con el personaje. Incluso la rubia se durmió luego de una hora de película, pero él continuó viéndola. Analizando cada momento.
Era normal hablar de celos u oír hablar de ellos, pero jamás los había pensado de esa manera. Que una persona pudiera tener celos parecía ser lo más lógico pero... ¿Eran celos lo que él sentía?
Cuando la película acabó y los créditos comenzaron a aparecer en la pantalla, el hombre contempló el techo. ¿Cuán factible era que él tuviera celos? Se pasó una mano por la frente y desvió la mirada hacía la ciudad. Habían olvidado cerrar la cortina y las luces se divisaban a través del cristal.
(...)
Nami atravesó el largo pasillo e ingresó en el edificio que le pertenecía a Vivi. Tocó la puerta del departamento varias veces para que alguien abriera y cuando la entrada por fin se abrió, divisó el rostro de su amiga peliceste sonreír.
- Lo siento, me quedé dormida -
Al ingresar notó que los vestidos que todas ellas usarían en la boda estaban listos. Las damas de honor irían de amarillo y blanco, tal y como la novia había dispuesto.
- Son hermosos - Se dejó caer en el largo sillón oscuro y tocó la tela del que sería su vestido - Y muy suaves -
- Escucha, Nami - Kaya, quien estaba sentada frente a ella, la contempló apenada.
- ¡Espera! - La interrumpió Vivi mientras se dejaba caer en el pequeño sofá de la esquina - Antes que nada queremos saber algo - Su sonrisa le generó cierta desconfianza.
- ¿Sucede algo? - Preguntó y contempló a Robin, quien yacía a su lado - ¿Por qué me están mirando así? -
- Queremos saber que significa esto - La peliceleste alzó la revista del día - Y no me digas que es photoshop -
Los ojos de la pelinaranja se posaron en la portada. No, no podía ser verdad. De todas las fotos que le habían hecho, habían tenido que poner una de las que le habían hecho junto con Luffy. Tienen a alguien que vende más, recordó las palabras de Smoker y sintió como el calor trepaba por su cuerpo.
- Tengo que admitir que nunca compro la revista, pero cuando vi esto no tuve más opción - Aclaró Vivi mientras la abría y buscaba la pagina donde ambos ocupaban una hoja entera - Necesitaba evidencia -
- No es... No es lo que parece - Tenía que mantener la compostura, pero sabía que sus mejillas se estaban tornando rojizas - Es solo trabajo -
- ¿Solo trabajo? - Preguntó la morocha con una sonrisa pícara - ¿Estás segura? -
- Además - Se puso de pie y le quitó la revista de las manos - Estoy saliendo con otra persona -
- ¡¿Qué?! - Las tres se quedaron pasmadas.
- Él - Al encontrar la pagina donde se encontraba, lo mostró.
- Vaya, vaya, vaya - La morocha tomó la revista y la admiró seria.
- No puedo creerlo ¿En verdad estás saliendo con Smoker? - Vivi se puso de pie y alzó su mano - Siempre con buenos candidatos, ya has salido con un jugador de fútbol, un médico y ahora un modelo. ¡Que suerte tienes! -
- Oi, Vivi... - Kaya la contempló con el ceño fruncido.
- ¿Y bien? ¿Cómo es? - Preguntó Robin al cerrar la revista y apoyarla sobre la mesa.
- Recién estamos conociéndonos, pero parece ser una buena persona - Sonrió tímidamente.
- Eso es lo importante - Agregó la morocha para luego mirar el reloj - Tenemos que ir a la muestra de flores, se hará tarde -
Faltaba poco para la boda y una de las cosas más importantes en un evento como ese, eran las flores. La florería que habían contratado, no quedaba muy lejos del departamento por lo que decidieron ir caminando. Las cuatro amigas iban charlando, riendo y recordando las viejas anécdotas de todo lo que habían vivido juntas. Todavía les costaba creer que luego de tanto tiempo, una de ellas por fin iba a casarse. Aunque a ninguna le sorprendía que esa fuese Kaya.
Cuando por fin llegaron, la pelinaranja se sorprendió al divisar a Smoker saliendo con un enorme ramo de calateas naranjas. Al notar su presencia, el hombre ser acercó con una sonrisa en sus labios. El resto de sus amigas, quedaron al margen para poder admirar aquella inesperada escena.
- Se ha arruinado mi sorpresa - Le tendió el ramo - La próxima que quiera comprarte flores lo haré en otro lugar -
- Gra... gracias... - Tartamudeó. Estaba sorprendida y avergonzada.
- Ellas son tus amigas ¿Verdad? - Preguntó al notar tres pares de ojos posado en ellos.
- Oh, si - Nami volteó, esperando que eso difuminara la tensión de su rostro - Ellas son Robin, Vivi y Kaya -
El peligris posó sus ojos en la rubia.
- ¿Tu eres la que va a casarse? - La mujer asintió - Pues, felicidades -
- Gracias - Sonrió.
- Oi ¿Por qué no vienen todas a mi casa esta noche? - El hombre contempló a la pelinaranja - Haré una pequeña reunión, también puedes llamar a tus amigos -
Nami volteó hacía sus amigas y las contempló esperando respuesta.
- Claro, será divertido - Sonrió Vivi.
- Bien, las espero esta noche - El hombre se arrimó y le dio un sonoro beso en la mejilla - Hasta luego -
Cuando desapareció en su vehículo, las tres posaron los ojos en la pelinaranja quien yacía estática. Pero ni siquiera pudo reaccionar, arrimó el ramo a su rostro y olió las flores intentando reaccionar. No podía ser verdad...
(...)
- ¿Celos? - Preguntó Zoro serio.
La reunión masculina era mucho más tranquila y relajada. A diferencia de las mujeres, quienes estaban realizando cientos de preparativos, los hombres se tomaban aquellas reuniones como típicas juntadas entre amigos. Discutían poco sobre las cosas importantes de la boda y se la pasaban mirando algún partido o jugando vídeo juegos juntos. Esta vez, los cuatro yacían bebiendo un par de cervezas en los sillones del departamento de Usopp.
- Déjame ver si entendí - Usopp contempló a Luffy fijamente - Estás intentando decirnos que estás celoso -
- Les dije que vi esa película y no puedo parar de pensar en eso - Soltó un bufido y se cruzó de brazos.
- ¿Smoker se ha vuelto a acercar a Margaret? - Sanji apoyó una bandeja de comida en la mesa ratona y tomó asiento junto a ellos.
- No es eso - Estaba frustrado, ni siquiera podía hablar con propiedad - Es sobre Nami... -
Un gran silencio inundó la casa. Todos y cada uno de los hombre posaron sus oscuros ojos en el morocho, estupefactos.
- Lo dices por esto ¿Verdad? - Usopp buscó debajo de la mesa y sacó la revista de esa mañana.
- ¿Pero qué demonios...? - El rubio la tomó con ambas manos y contempló la portada, pasmado.
- Vivi llamó esta mañana a Kaya, y ella salió corriendo a comprarla - Se justificó el morocho.
- Solo fue una sesión de fotos - Comentó el morocho mientras contemplaba las expresiones de sus amigos - El problema fue después de eso... -
- Oi, Luffy - Sanji apoyó la revista en la mesa para que todos pudieran ver, no solo había analizado la portada, también había husmeado el interior - ¿Que hace ese tipo con ella? - Señaló al peligris.
- Ese es el problema - Posó sus ojos en la fotografía - Él es el problema -
- No me digas que ahora está detrás de Nami - Usopp soltó un suspiro y apoyó la espalda en el respaldo del asiento.
- Luego de las fotos se fueron juntos - Estaba serio, de hecho, hacía tiempo que no se ponía tan serio.
- ¿Estás diciendo que te da celos que ese hombre salga con Nami? - El peliverde frunció el ceño y al ver la afirmación del morocho, agregó - ¿Otra vez con esto? ¿Hasta cuando van a seguir con esta historia? -
- Esta vez concuerdo con el idiota - Sanji metió una mano en su bolsillo y sacó un cigarrillo - Escucha, Luffy - Luego sacó el encendedor - Entre ustedes dos han pasado tantas cosas... - Soltó un suspiro y lo encendió - Y aún así siguen sin superarse -
- ¿A qué te refieres? - Preguntó curioso.
- Sanji tiene razón - Usopp se acercó a su amigo - Hace años cuando Nami llegó el primer día de universidad con Law, tu pretendiste que nada pasaba y continuaste tu vida - Alzó un dedo en señal de recuerdo - Incluso comenzaste a salir con Margaret pese a todo lo que estaba pasando. Ahora es al revés - Al notar que el morocho no terminaba de captar la idea, continuó - Tu eres el que está en pareja hace años y ella solo busca la manera de superarte. Saldrá con uno o dos, hasta que finalmente encuentre alguien que le resulte agradable. Y así es como ambos serán infelices de por vida -
- ¿Infelices? - Repitió.
- Oi, creo que fuiste demasiado lejos - Murmuró el peliverde.
- Solo es la realidad - El morocho alzó los hombros indiferente.
- Usopp tiene razón - Sanji dejó escapar el humo de sus labios - Además, Luffy, tu fuiste el primero que hizo una estupidez ¿Recuerdas? - Volvió a ponerse el cigarrillo en los labios - Tu fuiste al baile con otra mujer -
- Me lo han repetido 12 años - El morocho se llevó las manos a las orejas. Estaba cansado de siempre oír lo mismo.
- Y luego cuando ella se dispuso a pelear por ti, te fuiste - Añadió el peliverde de manera inexpresiva - Yo creo que ya te supero, por ende, deberías continuar con tu vida -
- Oi, pero... - Usopp estuvo a punto de contradecirlo, pero su teléfono lo interrumpió - ¿Hola? ¿Kaya? ¿Sucedió algo? - La mirada de todos los presentes se posaron en el morocho - ¿Una fiesta? ¿Dónde? -
(...)
Llegaron un tiempo después de la hora acordada. Las chicas habían llamado y los habían invitado a la fiesta que Smoker realizaba en su casa, y peses a que ninguno creía que era buena idea, la única razón por la que habían aceptado ir era para poder cuidar a cada una de ellas. La casa era una pequeña mansión a las afueras de la ciudad. Con patio, pileta y terraza. Algo completamente alucinante para todos aquellos que vivían en edificios. El grupo de hombres ingresaron lentamente. Era un completo descontrol. Incluso les recordó las fiestas universitarias que habían vivido sus primeros años en la institución. Alcohol, música y decenas de personas yacían alrededor de ellos. Había gente famosa y algunos no tanto, pero todos eran personas de una determinada calidad de vida.
- ¿Qué demonios pasa aquí? - Bufó el peliverde - ¿Acaso alguien no supero la universidad? -
- Eso parece... - Luffy clavó la mirada en las personas.
Conocía a todos y cada uno de los presentes, por desgracia...
- ¡Oi! -
Nami apareció entre la multitud. En su mano cargaba un vaso de cristal con un líquido rosado y estaba completamente mojada, como si se hubiera tirado a la piscina.
- ¡Han llegado! - La pelinaranja abrazó a Usopp y Sanji con energía - ¡No puedo creer que sean ustedes! -
- Nami-san ¿Estás... estás bien? - El rubio la contempló pasmado.
- Claro que estoy bien - Sonrió y miró a Zoro - A ti también te he extrañado - Repentinamente, lo abrazó.
- ¡¿Qué demonios estás haciendo, mujer?! - Soltó sorprendido y repugnado a la vez - ¡Ya déjame! -
- Por cierto - Nami soltó a Zoro y se acercó a Usopp - Si quieres continuar con el rollo de la boda, ve a buscar a Kaya, había un buitre dando vueltas hace un rato -
- ¡¿Qué?! - El morocho salió disparado hacía donde la mujer había señalado.
- ¿Y ustedes? - La pelinaranja volteó hacía el resto - ¿Cuándo van a casare? ¿No estaría siendo hora? -
- Deja de decir estupideces, ¿Quieres? - Bufó el peliverde.
- Sin lugar a dudas, Robin se merece más al hombre con el que estaba hablando - Al notar la expresión del hombre, soltó una carcajada.
- ¡Hazte a un lado! - Exclamó y desapareció entre las personas en busca de la morocha.
- ¿Quieres que te diga donde estás Vivi también? - Posó los ojos en el rubio.
- No, yo... - Frunció el ceño confundido - ¿Estás segura que estás bien? -
- Nunca estuve mejor - Parecía contenta. O al menos eso lograba el alcohol en su sangre.
- Entiendo... - El cocinero le sacó el vaso y se lo pasó al morocho para que se deshiciera de él.
- Oi, creo que ese hombre intenta ligar con tu novia - Señaló a la peliceleste, quien yacía hablando con un hombre demasiado cariñoso.
- ¿Qué? - Al voltear, la sangre del rubio hirvió cual agua en pava - ¡Voy a matarlo! -
La pelinaranja soltó una carcajada que aturdió a las personas que yacían a su alrededor. Luego volteó hacía el último de sus amigos, pero su sonrisa se borró.
- ¿Tu también quieres que te diga donde esta Margaret? -
- Nami - El morocho la tomó del antebrazo - Tenemos que irnos -
- ¿Irnos? ¿De qué estas hablando? - Esas palabras fueron como un balde de agua fría.
- Este lugar es una locura - Insistió mientras la arrastraba a un lugar más tranquilo para poder hablar - Tan solo, míralos -
Todos actuaban como adolescentes en su graduación.
- ¿Qué es lo que te pasa, Luffy? - Todo el alcohol que tenía en sangre, se borró - ¿Acaso no te deje en claro que es lo que quiero? - Una vez más, sacudió su brazo con fuerza para poder liberarse - Aquí es donde quiero estar y voy a salir con él, quieras o no -
- Pero... -
- ¿Por qué no lo quieres entender? - Preguntó fastidiosa.
- Porque no quiero que te vuelvan a lastimar - Soltó y la dejó muda por unos segundos.
Pero lejos de causarle pena o ternura, le causó más enojo.
- Debes ser experto en eso ¿Verdad? - Su ira se camufló en ironía.
- Deberías haberte quedado con Law - Él era mucho mejor hombre.
Al oír eso no pudo evitar sentir como su corazón explotaba bajo su pecho. Tomó aire con todas sus fuerzas y dijo:
- ¡Lo dejé por ti! - Al notar el cambio de expresión en el rostro de su amigo, agregó más calmada - Y tu te fuiste - Ni siquiera podía controlar sus labios, las palabras simplemente salían - Eso fue lo más doloroso, incluso más doloroso que la tontería del baile -
El morocho la contempló fijamente. Si había alguien que debía ganar el premio al idiota, ese era él. Y por primera vez en mucho tiempo, lo veía con claridad. Desvió la mirada y pegó media vuelta. No quería seguir hablando al respecto. Nunca antes la había cagado tanto, y recién en ese momento se percataba de lo que había hecho.
Nami bajó la mirada y volteó hacía el salón repleto de gente. Quizás había hablado de más, pero estaba cansada. Y ya no le importaba.
(...)
Las fotos de esa mañana fueron tranquilas. No hubo mucho movimiento y pese a que al día anterior la revista había sido un éxito, esa mañana se dedicaron a hacer pruebas sobre diferentes vestimentas para navidad y año nuevo. La ropa iba de blusas y abrigos, rojos, verdes y blancos. Aunque también habían otros colores no tan populares para usar en esas festividades. Tal y como todos los días, cuando Nami terminó, se dirigió a su camerín para poder colocarse ropa decente. Se quitó aquellas exageradas prendas navideñas y volvió a ser ella frente al espejo. Tomó su bolso y abandonó la pequeña habitación.
- ¡Nami, espera! - La voz de Margaret intervino en su huida.
La mujer volteó con sorpresa y tomó la carta que la rubia le estaba entregando.
- El viernes es la fiesta de fin de año de la revista, todos los que trabajan están invitados - Sonrió.
Abrió el sobre y notó que la invitación era elegante y de tonos sedosos. Una fiesta de fin de año sonaba divertido, aunque no estaba segura de que tipo de fiesta sería.
- Busca a alguien para ir, o ve sola - Continuó - Te aseguro que será muy importante -
- Gracias - Murmuró - Tengo que irme, le prometí a mi hermana que cuidaría de los niños mientras ella está en una reunión -
Abandonó el local y detuvo un taxi con la mano. Necesitaba llega a su casa lo antes posible. Mientras el paisaje avanzaba a gran velocidad, la pelinaranja tomó el sobre y lo volvió a abrir. ¿En verdad tenía que asistir a un evento como ese? Parecía ser algo completamente diferente a la fiesta que Smoker había realizado en su casa la noche anterior.
Al arribar, pagó el servicio e ingresó en su casa. Afortunadamente, el bus escolar llegó poco minutos después. Lo había hecho a tiempo. Les abrió a los pequeños y les preparó una rica meriendas para que ambos recuperaran las energías perdidas durante su día escolar. Y mientras ambos se sentaban a jugar a la play en el piso, Nami aprovechó para tomar su portátil y buscar sobre el evento de fin de año que Margaret organizaba todos los años.
Maldición, tendría que ir vestida con taco alto y vestido largo. No había otra manera. Respiró profundamente y cerró la pestaña. Tendría que salir corriendo a comprar un vestido elegante que encajara con su cuerpo, y tal vez también, unos zapatos. Apoyó su mano derecha en su cabeza y cuando el timbre sonó, se puso de pie. Estaba cansada, casada y estresada. Se suponía que ese trabajo solo sería una manera de entretenerse y hacer dinero durante sus largas vacaciones. Pero no, como en todo trabajo, la ansiedad siempre llegaba.
Abrió la puerta seria pero al encontrarse a Luffy en el umbral, su rostro se tornó estupefacto.
- ¿Sucede algo? - Preguntó, rogando de que nada le hubiese pasado a su hermana o cuñado.
- Vine a llevar a Ed y a Anne al parque de diversiones - Sonrió.
Al oír esas palabras, los niños salieron corriendo hacía la puerta emocionado y abrazaron a su tío con entusiasmo.
- Ya hablé con Ace - Agregó antes de que la pelinaranja emitiera objeción - La semana que viene comienzo a entrenar de nuevo y quería llevarlos a divertirse un poco antes -
- Bien... - Se rendía, después de todo no les venía mal salir un poco a esos niños - Pero no pueden ir con las ropas del colegio, vayan a vestirse -
Ambos desaparecieron escaleras arriba. La mujer soltó una sonrisa, era increíble cuan motivado se podía ser de niño. Era una pena que aquella etapa hubiera durado tan poco en su vida. Al percatarse de que el morocho la contemplaba fijamente, volteó incómoda.
- ¿Qué quieres? - Ya estaba cansada de esos juegos.
- Lo de anoche fue... -
- No quiero hablar de eso - Lo interrumpió antes que la discusión comenzara una batalla campal de gritos - Ha sido suficiente, el pasado es el pasado - Y aunque le dolía decirlo, era la realidad.
- De acuerdo... -
Los niños bajaron en cuestión de segundos. Las energías infantiles eran demasiado altas, sobre todo si se trataba del parque de diversiones. Nami ajustó la gorra de Anne para que el sol no la lastimara, y acomodó el pantalón de Edward.
- Tengan cuidado y pórtense bien - Añadió.
- Oi ¿Por qué no vienes con nosotros? - Soltó el hombre de imprevisto.
- ¿Qué? No -
- Vamos tía, queremos que vayas - Comenzó Anne mientras la tomaba de la mano.
- Será divertido - Agregó Edward con una sonrisa.
- Por favor - Insistió la niña.
- Estoy trabajando en un informe para la base - Rogaba porque sus mentiras no se reflejaran en el rostro.
- Queremos que vengas - El niño comenzó a jalar de su abrigo - Por favor -
- Bien... - Puso los ojos en blanco y soltó un gran suspiro - Iré con ustedes - Haría lo que sea con tal que cerraran la boca.
Los niños soltaron un chillido de emoción y corrieron al vehículo del morocho. Ella tomó su campera y bajó los peldaños con lentitud. La vida la estaba poniendo a prueba desde que tenía memoria, y una vez más, ella la superaría. Se metió en el auto y se colocó el cinturón. Sería una tarde larga, y llena de pensamientos.
(...)
Nami despertó temprano esa mañana. El despertador no había sonado aun y ella ya se encontraba vestida y lista para ir a desayunar. Bajó las escaleras lentamente, había sido una tarde larga y divertida, pero agotadora. No tanto por el hecho de ir al parque de diversiones, sino por tener que cuidar a los dos niños en todo momento. Sus sentidos habían estado alertas y por eso había disfrutado poco de la aventura. Llegó a la cocina donde sus sobrinos desayunaban, pero a diferencia de la rutina. Su hermana no se encontraba conversando con ellos, sino que tanto ella como Ace, tenían los ojos clavados en la televisión. Curiosa avanzó un poco más y notó que los pequeños también miraban las noticias, concentrado.
Incluso antes de que pudiera preguntar, se vio a ella caminando junto a Luffy. Estaban en el parque de diversiones con Anne y Edward y las cámaras parecían estar ocultas en diferentes lugares. Los habían filmado de distintos ángulos. Hablando, riendo, comiendo e incluso disfrutando de los atractivos del parque. Y lo que más le molestaba era el nombre de la noticia. ¿Amantes descubiertos? Era ridículo, completamente ridículo.
- Mira tía, estas en la tele - Sonrió Anne al percatarse de su presencia.
Nojiko clavó sus ojos en ella, pero la pelinaranja no pudo quitar la mirada de la pantalla.
- Oi, Nami... - Murmuró su hermana, pero ella la interrumpió con un chillido.
El periodista continuó narrando la dramática historia de amor y traición que las dos personas más famosas del país estaban viviendo luego de que aquellas imágenes salieran a la luz. El cuento iba de un hombre engañando a su mujer con una de sus empleadas, algo completamente patético.
- No puedo creerlo - Soltó sorprendiendo a todos los presentes - Cuantas cosas pueden inventar -
- Son periodistas, para eso les pagan - Murmuró Ace.
La mujer pegó media vuelta y volvió a su habitación. Estaba cansada, agotada de todas aquellas cosas que se decían y se rumoreaban. ¿En qué momento su imagen había pasado a ser pública? Maldecía el día en que había aparecido en aquella revista, maldecía el día de la entrevista y maldecía el momento en que había pensado que ir al parque con Luffy era una buena idea. Cerró la puerta a sus espaldas, pero antes de pudiera oír el sonido del golpe, su hermana trabó la puerta e ingresó.
- Nami - Se acercó dando pequeños pasos y se paró frente a ella - Sé que es odioso, pero es solo un mal entendido -
- Yo nunca quise esto ¿De acuerdo? - Se dejó caer en su cama - Audicioné porque creí que sería divertido, nada más -
- Lo entiendo pero... -
- No quiero eso - Ya no podía tolerar la presión de su pecho - Cada vez que me cruzo con Luffy cosas malas suceden - Se quitó los cabellos del rostro - ¿Por qué no puedo tener una vida normal? Kaya, Vivi, Robin, incluso tú. Todas han tenido momentos difíciles pero lo han podido superar y han logrado ser felices - Se puso de pie, ni siquiera podía mantenerse quieta - Kaya va a casarse, Nojiko. Va a casarse y seguramente pronto tendrá niños, niños muy lindos y una familia - Soltó un bufido - A Vivi no le falta mucho - Estiró sus brazos con energía - Hasta Robin y Zoro han logrado convivir bajo un mismo techo ¿Y yo? Yo sigo aquí, esperando que algún día alguien pueda sentir algo por mí - Ni siquiera le dio tiempo a su hermana de responder - Y cada vez que encuentro a alguien, él aparece y lo hecha a perder - Y no solo era eso - Todo iba bien con Law, hasta que él apareció y arruinó todo. Ahora que estoy intentando salir con otra persona, esto lo arruina - Caminó hasta el pequeño ventanal y admiró el paisaje nevado - Pero ¿Sabes que es lo peor? - Su hermana la contempló en silencio - Que él lo superó tan rápido, que me hace sentir una completa ilusa -
- Nami... -
- Ahora, déjame sola ¿Quieres? - Ni siquiera la miró, esperó a que abandonara la habitación en sumo silencio.
Nojiko la dejó. ¿Qué más podía hacer? Ni siquiera había podido hablar. Su hermana había dejado las cosas en claro ella sola. Y no la culpaba. Bajó las escalera y se encaminó a la cocina. Los niños ya se habían apoderado del control remoto y los dibujos animados retumbaban en la pantalla. Al notar que volvió, Ace se puso de pie y se acercó a ella.
- ¿Has podido hablar? - Preguntó serio, y al notar que la mujer posaba sus ojos en el suelo, acarició su mejilla.
- Tan solo de oírla siento la frustración en mi pecho - Murmuró - No puedo imaginar como se debe sentir ella -
(...)
El director técnico los había citado para tener una reunión antes de continuar con el entrenamiento. Allí había planteado objetivos, punto de mejoras y posibles estrategias para utilizar en el próximo campeonato. Las cosas estaban yendo bien para el equipo, pero eso no significaba que podían bajar la guardia. El próximo partido sería dentro de una semana y sería sumamente importante. Si ganaban jugarían un torneo internacional, si perdían lo mirarían por televisión.
- Están todos los periodistas afuera - Comentó su compañero al finalizar la junta - Es por lo de esa mujer -
- Si, lo sé Coby - Bufó mientras se ponía de pie - Me han perseguido hasta aquí -
- Oi, si en verdad no pasa nada entre ustedes, deberías aclararlo - Los ojos del morocho se posaron en él - El silencio solo afianzará la teoría del adulterio -
El pelirosa se fue y Luffy quedó de pie, frente a los casilleros donde los jugadores solían guardar sus prendas durante el partido. Respiró profundamente y se dignó a salir. Coby tenía razón, la única manera de dejar las cosas en claro, era afrontando la situación. Abandonó su refugio para zambullirse en una nube de preguntas y cámaras.
Hasta aquí hemos llegado hoy. Espero que les haya gustado el capítulo. Estaré ansiosa por leer sus comentarios.
¡Nos leemos pronto!
