Capítulo 2: Gotta go

No podía comprender cómo había llegado a esa situación.

Los aplausos resonaron luego de ver el beso que daban el cierre de oro a la unión entre la menor de los Kurosaki y su prometido.

Estaba ubicada en la parte de atrás de todo, algo escondida, justamente para no ser vista. La ceremonia se estaba celebrando en una playa privada, con vista a las suaves aguas que humedecían ligeramente los granos de arena que se encontraban en la orilla.

Yuzu lucía deslumbrante con el vestido y no era porque ella lo hizo, sino porque encajaba y destacaba en el lugar. Hasta por un segundo dudo que ella haya sido capaz de crearlo.

Luego de ver que la pareja de recién casado empezaba a caminar para dirigirse a sacarse, seguramente, unas increíbles fotos para recordar siempre ese hermoso momento, las personas empezaron a salir de su lugar en dirección hacia donde se realizaría la recepción: una "sala" de paredes descubiertas, dejando que el increíble paisaje formase parte de la decoración.

Quería asegurarse de no encontrarse con el de cabello anaranjado, no le apetecía verle tan temprano, pero tenía que enfrentar la triste realidad, sí o sí iba a topárselo.

—Por un segundo pensé que no ibas a venir… —y como si por sus pensamientos lo había invocado, el mismísimo peli-naranja se apareció detrás de ella, sobresaltándola. Llevó la mano al corazón, buscando apaciguar la irregularidad de sus latidos. Era claro que fue un inútil intento.

Al girarse no esperó encontrarse con la imagen del mismo hombre que lograba sacarla de quicio por una simple sonrisa, pero ahora iba vestido con una camisa blanca, con los primeros botones desabrochados, los brazos arremangados y con el chaleco típico de traje sin abotonar. El chaleco, tanto como el pantalón eran de un color celeste pálido, casi tirando para un tono grisáceo.

—Me agrada la idea de ir vestidos similares —nuevamente, con una sonrisa que le causaba más de una sensación, habló Ichigo. Se riñó mentalmente por ponerse ese vestido celeste. Pero era una boda en la playa y en la tarde, eso era lo más indicado. Su vestido era bastante sencillo. Con tirantes delgados, cruzados en la espalda que iba en gran medida descubierta, con un escote corazón, sin ningún adorno, y que ceñía hasta la cintura, donde luego caía, dándole una forma ligeramente con volumen, para crear el efecto de reloj de arena más acentuado. Comenzaba la parte del escote con un color celeste, bastante similar al traje del peli-anaranjado, pero luego iba oscureciendo levemente hasta llegar a la falda— Vamos, al menos espero un saludo seco de tu parte. No puedes hacer que no me conoces, más si soy una de las dos personas de esta fiesta que te conoce.

—No me dio tiempo de saludarlo, es todo, señor—

—Tengo 27, créeme que escuchar eso es perjudicial para mi orgullo —le interrumpió Ichigo, sintiéndose más ofendido porque se haya osado en decirle "señor".

—Trataba de establecer una raya a tu confianza para conmigo, es todo. —se mofó Rukia. Al menos podía molestarle ella también. Tenía que fugarse de ese lugar, se sentía muy ansiosa al lado de Ichigo. Y el haberse casi desvelado recordando esa noche donde lo conoció, hacia las cosas aún más vergonzosas. Ella jamás había hecho algo parecido antes y después de esa noche.

—Lamento decirte que recuerdo que aquella vez no hiciste nada para poner… "una raya" a nuestra—

Se apresuró a taparle la boca con una mano, mientras que con la otra lo jalaba para que bajara un poco de estatura. Miró rápidamente hacia su alrededor y suspiró al ver que estaba todo despejado.

Aquel episodio no podía borrárselo de la mente… si era sincera, tampoco hizo mucho esfuerzo para intentarlo… no obstante, procuraría mantener ese asunto alejado en ese lugar lo más posible. Después de todo, saludaría a los recién casados y se marcharía.

—Ese asuntó queda entre nosotros dos y en el pasado… ¿Comprendes? —le preguntó Rukia un tanto amenazadora y seria, pero a los ojos de Ichigo parecía una tierna mujer abochornada por sus acciones pasadas— Pasado pisado, pasado enterrado, quédate con la que más te guste, pero grábatelo en la cabeza.

Él se limitó a asentir a la vez que su ladina sonrisa crecía. Esa mujer le hacía sonreír a cada instante sin proponérselo. Cuando por fin fue liberado de su amenaza, no se le ocurrió nada mejor para elegir.

—En ese caso, te elijo a ti —respondió de lo más natural de ojos ocre.

—No soy un Pokémon para que digas eso —de inmediato, al terminar de decir su frase, se tapó rápidamente la boca con ambas manos y sus mejillas se tiñeron de un tono rojizo levemente. Había dicho algo que, seguramente, su hermana le hubiera reprochado. A veces podía ser una niña con algunas cuestiones.

—Pero eres tan chiquita que pensé por un segundo que lo eras… —comentó con más gracia Ichigo, mientras metía sus manos en los bolsillos del pantalón. Aquella postura le hacía ver completamente relajado, mientras que ella quería sacarse su sandalia con plataforma y nadar los más lejos posible que pueda de ese lugar.

—No me digas enana —amenazó, sin una posición muy firme que digamos. A esa altura poco de su buena máscara, que había preparado en caso de encontrarlo, había quedado.

—De acuerdo, de acuerdo. Te pido disculpas, no lo volveré a hacer— aseguró él con la intención de apaciguar el ánimo de ella. Lo menos que quería es que se fuera en ese momento de allí, mucho le había costado encontrar una muy buena excusa para que su hermana invitase el día anterior a la de ojos violetas— Te vez muy hermosa, no lo dije apenas te vi, pero sí que lo pensé —era mejor ahora sacar el lado vergonzoso de ella por cumplidos, quería evitar hacerle enojar lo más posible… al menos por el momento.

—¿Q-qué pretendes? —preguntó Rukia, completamente desconfiada por el giro inesperado de la conversación. También debía admitir que ese comentario le llegó a ella muy a pecho, su corazón empezaba a latir con más fuerza — ¡No me traicionen reacciones! —pensó mientras respiraba hondo para recuperarse.

—Pretendo que nos olvidemos de esto y que procuremos pasarla bien. Además, quieras o no, vas a pasar mucho tiempo conmigo, mi hermana me pidió que no dejará que te sientas incómoda o nerviosa en toda la fiesta y eso planeo hacer.

—Créeme que tu presencia me pone más incómoda y nerviosa que el tener que estar con personas desconocidas —sentenció ella, levantando el mentón con suficiencia.

—Vaya, es agradable saber que mi presencia te provoca todo eso — una sonrisa de victoria apareció en él. Ichigo 1, Rukia 0.

—Por supuesto, pero no de la manera en lo imaginas —apresuradamente pudo recuperarse de su comentario, de lo contrario, la tenía atrapada. Ichigo 1, Rukia 1.

—Yo sé que sí, pero lo dejaremos ahí hasta el momento. Mi hermana también me pidió que te guiase hacia donde se están tomando las fotos, quiere tomarse una contigo, así podrán utilizarla como publicidad, si tengo entendido.

—¿De verdad? —la sorpresa no se hizo esperar en el rostro y el tono de voz de la peli-negra.

—Por supuesto… también me dijo que te lleve cargando si es necesario, por si se te apetecía negarte. Dime que no una vez y podré cumplir con mi promesa —y con un amague para intentar cargarla se acercó hacia ella.

—Ni se te ocurra —le amenazó apuntándole con un dedo— Iré por mis propios medios, tranquilo.

—Primera vez que quería que te me negaras y accedes a ir sin rechistar… —ahora, Ichigo cruzó los brazos y la miro con cierto aire de reproche.

Primer tiempo, empate de ambos equipos.

Sin querer extender más su discusión, él le indicó el camino por donde se había ido la pareja de recién casados.

Al encontrarse con ellos, notaron que estaban en plena sesión. No quería ser inoportuna por una simple foto, pero debía admitir que si la deseaba. Además, tendría posibilidad de saludar a los recién casados, para luego poder marcharse.

—¡Rukia! —llamó Yuzu felizmente, mientras tomaban un pequeño receso de las fotos, que estaban alrededor de la mitad del tiempo— Me alegra que hayas podido venir, estoy muy feliz.

—Felicidades por tu casamiento y a usted también. Les deseo lo mejor, se ve de lejos que serán muy felices —saludó la peli-negra al ver que la pareja se acercó hasta donde se encontraban ambos.

—¡Muchas gracias! —la novia se acercó a abrazarla.

—Gracias… pero, por favor, no tanto formalismo, es agobiante —le respondió el castaño, aceptando los buenos deseos y situándose junto a su cuñado.

—A ti te la dejo fácil, no te dijo señor —le comentó con unos rastros de reproche Ichigo a su cuñado en voz más baja, pero no lo suficiente como para que Rukia no lo escuchará.

—¿Ya se conocían? —preguntó el reciente marido, encontrando en la forma de actuar del peli-naranja un tanto extraña. El mismo se limitó a sonreír y mirar a Rukia de una manera insinuante, causando que su amigo entendiera ese mensaje rápidamente.

Luego de intercambiar algunas palabras, Yuzu pidió al fotógrafo que les tomase algunas fotos a ambas, como si le ayudase a preparar el vestido para las fotos y estando ellas juntas, a la par, como si fueran viejas amigas.

Los hombres se limitaban a observarlas en silencio, hasta que una curiosidad por parte del castaño salió por completo a flote.

—¿Tú y ella…? —no hacía falta completar la pregunta, se entendía perfectamente lo que quería decir.

—¿Recuerdas la noche de fiestas de disfraces que hizo tú hermano?

—La recuerdo— respondió el de ojos marrones mientras colocaba las manos en los bolsillos de su pantalón color gris pálido.

—Keigo, ella es la hadita de esa noche —la cara de relax que poseía el nombrado fue trasformada completamente en sorpresa. Aquello sí que se estaba poniendo cada vez más interesante.

—Vaya… así que esa es la mujer que te dejó como un hombre decente —ese comentario no era esperado por su amigo, ya que él, al fin y al cabo, tenía un historial similar antes de que se interesara en su hermana— ¿Piensas hacer algo ya que la volviste a encontrar? —sabía que esa pregunta era un poco tonta, él mismo sabía la respuesta, sólo le encantaba ver cuan interesado estaba su amigo por la peli-negra. Sí tuvo que soportar los tortuosos comentarios en todo el trayecto de conquistar a su hermana, por un malentendido, mínimo tenía que devolverle el favor con algo de intereses.

Ichigo solamente le miró de una manera que expresaba una rotunda afirmación.

Luego de dejar a la pareja, Rukia tenía todas las intenciones de marcharse del lugar, no obstante, los hermanos Kurosaki se las ingeniaron para hacerle prometer que se quedaría a disfrutar de la recepción.

—¡Kurosaki Ichigo! —la voz de una molesta mujer les hizo congelarse en medio camino a encontrarse con el salón de fiestas— ¿Se puede saber en dónde te has metido todo este tiempo?

Gracias a que la mujer, de una edad moderada, venía del lado opuesto del lado de Rukia, ignoró completamente la presencia de esta.

—Ma-madre… —bien, aquella era una escena que no quería que la mujer de menor estatura presenciara, porque definitivamente su madre le haría sufrir un regaño frente de ella. Su rostro casi sin rastros de alguna arruga se mostraba fruncido. Era claro que notó su ausencia desde el primer momento, pero tenía que ir a por la de ojos violetas— Estaba con… —para evitar que dijese alguna cosa que pueda usar la de ojos violetas contra él en cualquier otro momento, se movió lo suficiente como para darle una perfecta visión de que no estaba sólo.

—Oh… —la expresión de ella se suavizo instantáneamente al ver a la peli-negra, que se encontraba un tanto nerviosa por lo que había presenciado.

—Buena tardes, señora…

—Masaki, Masaki Kurosaki —ella, ignorando completamente a su hijo, se acercó de una manera sorprendentemente veloz hacia ella para estrecharle la mano gustosa. Aquella era una reacción que le sorprendió un poco a su hijo. Recordaba perfectamente que, en el pasado, cada que él le presentaba a una nueva mujer ella no es que fuera una bruja con ellas, pero no las trataba tan familiarmente. De hecho, la última mujer que le presentó fue poco después de la fiesta de disfraces, donde él mismo había entendido que estaba cometiendo una completa idiotez— No te había visto en la ceremonia… —comentó ella, tratando de buscar en su memoria, aunque sea de vista, si la conocía, pero era inútil. Aunque una cosa intuía y era que, si él se había acercado a ella después de un par de años siendo un hijo ejemplar, podía ser una buena señal.

—Mucho gusto, soy Rukia Kuchiki —al presentarse ella con la mujer mayor, tratando de ser lo mayor respetuosa que puede, le sonrió al ver que fue, seguramente, reconocida— Llegué justo a tiempo, por lo que me situé en un lugar que no llamase la atención —se medio disculpo con sus gestos.

—Vaya, ¡si eres la que diseño el vestido de mi querida hija! —mencionó un tanto asombrada, sin borrar la sonrisa cómoda que le brindaba.

—Eh… así es, lamento importunar al haber venido —se disculpó, temiendo que sintiera que el llegar a esa boda lo hizo por aprovechada.

—¿Por qué dices eso? ¡Para nada! De hecho, cuanta más gente linda y buena, mejor la pasaremos, es nuestro lema —le quitó las dudas de que no había ningún problema con su presencia— Además, déjame a mi también agradecerte por lo que hiciste en nada de tiempo, le quedó perfecto a mi hija su vestido. Nadie en la fiesta se esperó verla así de hermosa y atrevida —agregó la matriarca Kurosaki, satisfecha por el trabajo que realizó, pero claro, a Ichigo no le hacía mucha gracia verla tan sensual a su pequeña e indefensa hermanita.

—No tiene que decir eso, por favor —se negó ella un tanto abochornada, con un toque de alivio. No entendía por qué se había puesto así de nerviosa por la repentina aparición de la madre de Ichigo.

Al verla ahora un poco mejor, comprendía de a dónde había sacado el color de ojos Ichigo y Yuzu. De hecho, la recién casada era muy idéntica a su madre. Un color castaño claro de cabello, una piel aterciopelada, una sonrisa tierna, unos rasgos delicados, dignos de una princesa… definitivamente allí obraba la genética pura. No parecía ser una mujer que poseía un hijo de 27 años, para nada.

—Pero… no sabía que ustedes ya se conocían —era casi obvio que la mujer iba a hacer esa pregunta si los encontraba juntos.

—Somos novios/conocidos— ambos se miraron instantáneamente, ya que sus respuestas fueron rápidas y coordinadas, pero no las mismas. Ella pedía… no, rogaba con la mirada que no vuela a decir una cosa como esas. ¡Su madre estaba frente de ellos, con una mirada de completa confusión!

—Exnovios/amigos —ninguno quería dar el brazo a torcer. Él, con una pequeña sonrisa, indicó que iba a tomar las riendas del asuntó, después de todo, por su culpa la mujer que le dio a luz estaba muy confundida.

—Lo cierto madre es que fuimos novios—

—Pero ahora solo simples conocidos —aclaró la Kuchiki, temiendo que el peli-naranja arme las cosas a su favor, siendo la mayoría de lo dicho mentira. Apenas arañaban ser conocidos.

—Buenos amigos, realmente —su sonrisa triunfal y su cara de inocencia hacían parecer todo eso como verdadero. ¡Era un jodido que le salía bien mentir!

—No obstante, nos volvimos a ver el día de ayer, cuando acompañó a su hermana a la prueba de su vestido —¿cómo es que a ella le costaba establecer una sonrisa creíble, mientras que él estaba más radiante que el sol? Era un completo engreído si pensaba que ella se lo iba a dejar todo servido en bandeja de plata— Bueno, en realidad, en la noche pasada, en la fiesta de cumpleaños de una conocida en común… —al escuchar eso la mujer, mostro un poco de confusión en sus rasgos faciales— Me pregunto toda la noche sobre el pasado de ella, parecía muy—

—¿Me buscabas para algo, madre? —antes de que diga cualquier otro disparate, Ichigo decidió terminar esa charla por el momento. Él también necesitaba un respiro de los juegos de emociones que causaba la de menor estatura con cada gesto y palabra.

—No, para nada específico… sólo que te habías desaparecido… —y restándole importancia a ese asunto, la mujer mayor sonrió de una forma astuta a la pequeña peli-negra— Querida, ¿sabes en qué mesa estás ubicada?

—Mh… no, lo cierto es que vine sólo para saludar a Yuzu y me iba a retirar para no ser oportuna en su reunión intima, pero…

—Yuzu pudo convencerla en permanecer a la fiesta —finalizó con una gran satisfacción el peli-naranja.

—Por supuesto que lo harás… y, es más, te vendrás a nuestra mesa —y arrebatándole a la peli-negra, la madre de Ichigo consiguió alejarla de él. Tenía que comprobar si su hijo estaba interesado en esa joven de una forma más seria de todas las antiguas novias. Un sentimiento agradable nació en ella al verla, parecía que iba a salir corriendo cuando los encontró juntos, pero le agradaba mucho la idea de que no esté loca por su hijo como solían estarlo las antiguas pretendientes, pero no iba a negar que sentía ella algo especial por él en su pequeña presentación. Eran muy fáciles las antiguas pretendientes y ella quería para su hijo alguien con quien pudiera pasar todos los desafíos que puede darles la vida…

Sin pensárselo mucho, arrastró a la joven, dejando a su hijo lo bastante confundido, solo… y hasta con un sentimiento agradable. Sí, le agradaba que a su madre Rukia le cayera bien.

Sin mucho contratiempo y, como era de esperarse, con muchísimas risas transcurrieron las horas.

Rukia, que al principio no sabía a dónde meterse por estar en la mesa que estaba llena de la familia directa de Ichigo, no pensó que se la iba a pasar estupendamente. Absolutamente todos fueron cordiales y muy buenos con su repentina aparición. Conoció al padre, la otra hermana y al novio de ésta, del peli-naranja. Aunque agradecía que no hicieran otras clases de preguntas más… privadas, sabía que debía de esperarse que pensaran que ella e Ichigo eran algo, ya que el mismo hacía lo imposible para no despegarse de ella.

El momento de tomar el ramo fue muy hermoso y quería excluirse de ir a buscarlo, pero la hermana de Ichigo, Karin, se había encargado de arrastrarla con ella porque no iría sola entre la jauría de mujeres desesperadas que buscaban tener suerte para ser las próximas en casarse.

Su plan era ni hacer el mínimo esfuerzo de tomarlo, por ello se posicionó en la parte más alejada de las mujeres, pero no se esperó nunca que el delicado ramo de flores rebotara entre las manos de las chicas desesperadas. Parecía ser que podía sentir la tención y no quería caer en unas locas manos. Por ello, sin saber cómo exactamente pasó, el ramo terminó en sus manos. Tardó 2 segundos en darse cuenta de lo que tenía entre sus dedos y lanzárselo a Karin, quien era la mujer que tenía más cerca.

—¡Oye, eso no se vale! —una sonrojada Karin se quejó, no esperaba tener eso entre sus manos. Se sintió completamente al descubierto cuando miro a su novio y él tenía una radiante sonrisa.

—Regla de los tres segundos —se limitó de sonreírle con mucho nerviosismo para minimizar el acto que hizo frente a todos esos desconocidos. De paso lento, pero conciso, se alejó del tumulto de chicas que se acercaron, junto a la novia, hacia la Kurosaki que había agarrado el ramo.

—La regla de los tres segundos no se aplica en esto —le reclamó Ichigo una vez que ella estuvo cerca. La miraba un poco gracioso y con ligero toque de reproche.

—Créeme, sí aplica —en ese momento estaba lo suficientemente sorprendida de lo que vivió hace segundos, que se olvido que tenía que alejarse de Ichigo lo más que pueda.

—Eres una chica sin igual… cualquiera, en tu lugar, no estaría más que saltando de alegría por haber atrapado el ramo —rio en lo bajo mientras negaba con la cabeza— Me sorprende que con tu actitud seas amiga de Orihime… ella estaría gritando a los cuatro vientos que sería la próxima en casarse —comentó aquello como una anécdota, supositoria, graciosa.

Rukia borró todo rastro de emoción en su rostro y miró a Ichigo. Se lo veía feliz, divertido, con unos ojos brillantes… seguramente, porque estaba pensando de cómo hubiera sido si Orihime hubiese estado en ese lugar para atrapar el ramo.

—Si… somos muy distintas —murmuró la de ojos violetas mientras tragaba el nudo en la garganta que se le había creado al imaginarse una escena donde los dos peli-naranjas estaban abrazándose porque la mujer había atrapado el ramo. Rápidamente negó con la cabeza para alejar cualquier pensamiento y sentimiento de ese tipo.

—Creo que mi cuñado te está agradecido enormemente en este momento —comentó él, mientras observaba gracioso al novio de su hermana y sin haberle prestado atención al cambio de ánimo que sufrió por unos instantes. Rukia lo imitó y notó como le guiñaba un ojo en señal de agradecimiento y se dirigía hasta su novia para molestarla y besarla frente a todas esas personas. Ya otra boda estaba a la vista de los Kurosaki.

—Me alegra ser de ayuda —rio con la mayor naturalidad que pudo reunir al ver la actitud de la pobre chica que estaba terriblemente colorada. Concentrada en la pista de baile, donde todos estaban atentos, ignoró completamente el hecho que el peli-naranja la estaba observando únicamente a ella con una sonrisa especial.

Luego del momento épico, donde nadie sabe si fue todo planeado o completamente espontáneo, donde la otra hermana de Ichigo aceptaba la sorpresiva propuesta de matrimonio, Rukia sintió que era hora de marcharse… de hecho, una parte de ella estaba segura que nunca tuvo que haber llegado a ese lugar.

Cuando las personas se acercaron a saludar a los recientes prometidos, Rukia encontró el momento perfecto para irse de allí. Saludo con una seña de manos a las mellizas, que se percataron de su ida a escondidas. Una vez que salió del hotel, por donde estaba la entrada y salida hacia el sector privado de la playa, se sintió que ya había pasado todo.

Estaba aliviada… y un poco triste, sinceramente se la pasó de maravilla. Cada miembro de esa familia le hizo sentir muy a gusto… demasiado, a su pesar. No era de encariñarse con las personas que a penas conocía, pero con ellos fue una cosa muy diferente. Pero la última charla con el peli-naranja había acabado con su estado de ánimo.

—Vamos Rukia, deja de pensar esas cosas —se regañó mientras se disponía a cruzar la avenida para ir a un lugar que pueda tomar un taxi. Para su suerte, había localizado ya uno a la esquina de la cuadra de enfrente.

Una vez que llegó al lugar sacó su móvil para fijarse la hora. No se sorprendió al ver que el reloj marcaba las 23:52 de la noche.

—Ya puede subir al coche, joven —le informó el hombre mayor que había aparcado justo frente a ella.

Apenas abrió la puerta se quedó congelada al escuchar cómo era llamada de espaldas.

—¡Rukia! —Ichigo, quien se acercó a ella corriendo, la miraba de una forma acusadora.

—¿Q-qué haces aquí? —titubeando un poco al principio, logró no hacerse la sorprendida al encontrárselo en esa situación.

—Eso quiero saber yo, ¿qué hace tú aquí? —preguntó él mientras se recuperaba por haber corrido en todo momento— La fiesta aún no acaba.

—Para mi tuvo que haberlo hecho hace mucho… —murmuró a lo bajo, para sí misma— Ya es tarde, abuse mucho de su hospitalidad. Por favor, dale mis felicitaciones a Karin y su prometido. También a toda tu familia, me divertí mucho —y con una sonrisa sincera esperó que entendiera que era todo lo que tenía que decir. Por ello no esperó hasta que le contestase o dijese más, por lo que hizo ademan de subirse al vehículo, pero él la retuvo del antebrazo.

—Si tienes que irte está bien, pero te llevo yo. Es tarde y no puedes irte sola —demando él, controlando las ganas de regañarle que tenía por el hecho de que se haya ido de la fiesta sin aviso. Si no fuera por sus hermanas, hubiera salido instantes más tarde, lo suficiente para ya no encontrarla.

—Creo que es mejor aclarar algo… —soltándose del agarre que él aún poseía sobre ella, se disculpó con el conductor del taxi y pidió unos segundos más— No tienes que tener esa clase de atenciones conmigo, ¿entendido? Si buscas… terminar lo de aquella vez te aseguro que jamás va a ocurrir, aquello fue un acto de rebeldía mía porque… estaba enojada con mi familia —se sintió mal al mentir sobre su familia, aunque si fue una especie de rebeldía, pero con ella misma— O si quieres tener información sobre Orihime, que estoy completamente segura que es lo que buscas, te ahorro los esfuerzos porque de ella no sé nada. Éramos compañeras de salón en el pasado y nada más. Nunca tuve una amistad con ella y no estoy en ello en este momento ¿quedó claro?

—¿De qué me estás hablando? —a esas alturas, quedó ofendido por la visión que tenía sobre él. ¡No estaba interesado en Orihime, sino en ella! Es que era una pequeña cabeza dura que creía lo que quería creer.

—Cuídate… y espero que te vaya bien con ella —se limitó a decir al ver que seguía negando lo obvio. Ahora sí actuó rápido y pidió al conductor que se ponga en marcha una vez que logró subirse al vehículo.

No se molestó en mirar hacia atrás, no quería hacerlo.

Su corazón palpitaba velozmente… hasta el momento no se había dado cuenta de ello. Lo peor es que no sabía exactamente por qué estaba así. Tal vez por la sorpresa que se llevo al ver a Ichigo allí, preocupado por ella… pero eso no era posible. La mención de la peli-naranja le dejo en claro que en todo momento estaba en la mente del de ojos ocres. Tal vez se sentía de ese modo por la forma en que se había atrevido a hablarle ¡ella misma había mencionado aquel encuentro!

Toco con sus manos frías sus cachetes y compro efectivamente que estaba acalorada.

Definitivamente todo había causado eso en ella.

Lo… bueno era que ahora sí no tiene por qué volver a ver a Ichigo, dejo las cosas muy claras.

Había hecho lo mejor para ella… para ella y sus emociones traicioneras que en ese momento le hacía sentir como si hubiese hecho una completa estupidez.

—¿Te encuentras bien? —pregunto una muy confundida Momo. En ese momento eran las 9 de la mañana del lunes y ella se encontraba en su lugar de trabajo… sola. Su jefa le estaba comunicando en ese momento que no iría a trabajar ese día, ya que no tenía ni una cita y no se sentía muy bien como para concentrarse en el trabajo. Después de todo, si no tenía una cita agendada sea para escuchar a sus clientas o hacer una prueba, no era necesario que estuviese allí. Momo podía hacerse cargo si llegaban clientes, podía mostrarle el libro y modelos sin problema, cosa que agradecía enormemente.

Claro que estoy bien, solo agotada. Los últimos días fueron una completa… fueron muy dinámicos —se limitó a informar. Tuvo que abstenerse de decirle que fueron una completa locura lo que le sucedió en los días anteriores porque, de lo contrario, le sacaría información que no quería dar— Lamento dejarte sola. Puedes cerrar más temprano, al ser lunes dudo que visiten el local.

—Está bien —aceptó la que estaba mirando cómo una melena peli-naranja tocaba la puerta del lugar, pidiendo entrar. Aquello sí que era raro, lo recordaba de la cita del sábado, era el hermano de la famosísima chef… pero ¿qué podía estar haciendo él allí?— Pero… ¿estás segura que no tienes una cita programada para hoy… o no estás esperando a nadie? —preguntó Momo mientras se dirigía a la puerta sin apuro, observando los rasgos de aquel hombre. Se veía bastante serio, pero no amenazador.

¿Por qué lo dices? —claramente su cambio de actitud fue notado por la Kuchiki.

Antes de abrir, se detuvo un segundo para cortar con su jefa. Si había algún inconveniente trataría de resolverlo ella misma. Quería dejarle descansar ese día.

—No, por nada. Entonces nos vemos mañana —sonreía mientras se despedía de ella, a la vez que le abría la puerta al peli-naranja.

—Buenos días —saludó de manera algo rápida el de ojos ocres, mientras entraba al lugar sin ser invitado previamente.

—Buenos días… ¿Qué se le ofrece? —al analizarlo detenidamente era claro que estaba buscando algo por todo el lugar… o, pensándolo mejor, a alguien.

—Rukia… tengo que hablar con ella —sentenció luego de no localizarla con la vista— ¿Puedes decirle que necesito que hablemos?

—Lo siento, pero ella no ha venido a trabajar hoy.

—¿Qué? —era claro que esa respuesta no era la esperada por él— ¿De verdad no se encuentra aquí?

—No tendría por qué mentirle —expresó Momo un poco desconfiada. La actitud del Kurosaki le estaba poniendo algo nerviosa y al verle a él frustrarse un poco al enterarse que su jefa no estaba allí sólo causaba que ese sentimiento creciera gradualmente.

—¿Está en su casa? —preguntó Ichigo luego de analizar bien las cosas. No ganaba nada frustrándose.

—¿Puedo saber para qué la busca? Si hubo algún inconveniente con el pedido entregado puede decírmelo y si esta en mis manos lo solucionare.

—Es algo personal —se limitó a decir Ichigo— ¿Podrías darme su dirección?

—¡Claro que no! —al escuchar pedirle tal cosa se puso en alerta de una forma algo exagerada, y eso lo notó al ver la cara de sorpresa del chico. Se reprendió mentalmente para nuevamente tomar su postura tranquila— A lo que me refiero, que no puedo darle a cualquiera que me lo pida la información personal de ella. Creo que entiende ¿verdad? —preguntó con una sonrisa, para borrar la imagen anterior que dio.

—Claro que lo entiendo… pero, por favor, entienda que también tengo que hablar con ella hoy. Es importante… muy importante —Ichigo prefirió apelar a la buena conducta, porque sabía que si lo hacía por la mala iba a ganar que, tal vez, la policía lo saque de allí.

—Entonces puede venir mañana, si es algo personal. Pero de ningún modo le daré su dirección. Ella me mataría —lo último lo dijo en voz un poco más baja, sólo que no fue tanto como para que Ichigo no la escuchara.

—De verdad… de verdad, tengo que encontrarla hoy —rogó él mientras trataba de trasmitirle con sus ojos las buenas intenciones que tenía con su jefa.

—Créame que esa cara no funciona conmigo. Ya me acostumbré a ello gracias a un tonto, así que se puede ahorrar hacer eso —se rio al imaginarse a su, ahora, exnovio Aizen hacer aquella misma jugada cuando quería convencerla de algo.

—Mira, por favor… —se insultó mentalmente por no recordar el nombre de ella, pero ella le facilito esa información.

—Momo.

—Sí, Momo… por favor de verdad es muy necesario que yo hable con ella hoy. No soy un tipo acosador, ni malo o delincuente, si es lo que te preocupa.

—Disculpe, pero no me puedo fiar tan fácilmente de las palabras de otros. No es algo personal, sino más bien un método de cuidado, es todo —al ver que nuevamente la frustración en él supo que había un sentimiento verdadero en el querer encontrar a Rukia, pero no sabía por qué— ¿Por qué la busca a ella?

—Es personal, como le dije hace instantes… —en su mente estaba planeando cómo podía convencer a la mujer que le proporcioné esa información o de qué otro modo podía obtenerla.

—Con menos razón le puedo dar su dirección si está en ese plano —expresó con una sonrisa ella.

—¿Si se lo digo me proporcionara la dirección? —preguntó Ichigo con una luz de esperanza.

—Claro que no —inmediatamente esa luz fue bloqueada por una sombrilla— Pero sí tengo curiosidad sobre algo… ¿ocurrió algo ayer en la fiesta de su hermana? Porque si le soy sincera, es muy, pero muy, extraño que ella falte al trabajo de ese modo e imagino que algo debe haberle sucedido para que haya decidido quedarse en casa.

Ichigo suspiró. Entonces el que ella no esté allí es, seguramente, por algo que ocurrió el día anterior. Pero… ¿qué podía ser? Si bien dijo cosas que la hicieron enojar, se la habían pasado estupendo hasta momentos antes de que se marchara sin avisarle. Estaba tan confundido como la mujer que tenía en frente.

Nuevamente, él suspiró. ¿Si le contaba lo ocurrido ayer y sus sentimientos podía ser de ayuda para él? Debía encontrar una aliada para convencer a la de ojos violetas que la única que le interesaba era ella y no conocía a otra persona más cercana que Momo.

Definitivamente tenía que ponerla de su lado.

—Bueno, es algo largo de contar… —empezó él.

—Presiento que será también muy interesante… —sonrió de una forma especial ella, que le confundió un poco a él— Haré café ¿le parece bien? —Ichigo solo asintió. Bien, al menos estaba dispuesta de escuchar lo que tenía que decir, aquello podía ser buena señal.

—¿Qué hacen ustedes aquí? —Rukia estaba muy confundida al ver a sus dos grandes y locas amigas al otro lado de la puerta.

—Vaya, que hermoso recibimiento el tuyo, Kia —se mofó una mujer alta, con unas proporciones para muchas envidiable, de cabello rubio oscuro y con un rostro sonriente.

—Rangiku —regañó Yoruichi a su amiga. Entre las recién llegadas siempre se tomaba turnos para ser una la que es la sensata y seria, mientras que la otra era la relajada e introvertida; en esta ocasión le tocaba a ella ser la cuerda. Y con Rukia, que era la pequeña e inocente del grupo, se complementaban de maravilla.

Rukia sólo rio en lo bajo por el puchero que hizo la rubia mientras las dejaba entrar al departamento.

En ese momento, no pasaba de ser las 14:48 de la tarde.

—A lo que me refiero, es que en este momento tendrían que estar en su trabajo —se explicó la Kuchiki mientras iba a la cocina por algo de beber.

—Creo que también tú deberías estar allí, pero Momo nos informó que decidiste darte el día libre… por lo que intuimos que algo muy grave debe estar ocurriéndote —explicó Rangiku con una preocupación muy exagerada.

—Muy graciosa —negó con la cabeza al reaparecer en su pequeña sala. Apenas y tenía espacio suficiente para una mesa circulas con cuatro sillas y dos sillones con una pequeña mesa en el centro. No poseía televisor en el lugar, tan solo una computadora portátil que le brindaba el entretenimiento que necesitaba. La cocina que se conectaba con la sala de estar estaba completamente al descubierto y también era pequeña para el almacenamiento. Tal vez al principio, cuando a penas se mudo era perfecto para ella, sin muchas cosas, pero conforme fueron pasando los años el lugar la parece un poco… reducido.

Luego de dejar unos refrescos para cada uno, se sentó frente a ellas. Al ver que una de las bolsas que traían eran unos dulces que le fascinaban sus ojos se transformaron en estrellitas. Aquella acción le hizo sonreír a las dos mayores, les encantaba su inocencia y cada acto que demostraba ello.

—Tienes que reconocer que no esta exagerando por nada, Rukia —sentenció la madre, ahora, adoptando una actitud seria.

A veces se sentía tan indefensa ante las miradas de sus amigas. Parece que tan sólo observarla o al escucharla ya sabían lo que le ocurría.

—Gracias, segunda vez en el día en que estamos de acuerdo —agradeció con una suave sonrisa a Yoruichi.

—¿Segunda? ¿Y cuál fue la primera? —queriendo desviar momentáneamente el tema, se interesó por lo que habían hecho antes de que se llegasen a su hogar

—En venir aquí y averiguar qué paso en estos días —sentenciaron en sincronía ambas, mientras la miraban serias.

Bueno, su plan salió todo al revés.

—Creo que será mejor que ponga un poco de agua para tomar un té, esto va a tardar un poco —expresó nuevamente la de menor estatura. Al menos podría desahogarse y escuchar otras opiniones para ayudarle a convencerse que no tenía que volver a ver al peli-naranja. Sí, definitivamente le iba a ser bien hablar con sus amigas de ello.

Después de unas infusiones, de que casi se acabaran por completo los dulces y de innumerables signos de sorpresa y admiración, a la vez de algunas risas, una hora entera había pasado.

Rukia, que le contó absolutamente todo lo que le pasó desde el cumpleaños de Orihime, hasta su ida-no-huida de la fiesta de la noche anterior, se encontraba un tanto nerviosa. Más después de soltar la información de que Ichigo fue el chico de la fiesta de disfraces. Sus amigas no mostraban signos de nada, parecían todavía analizar toda la información dada.

—Entonces… —Yoruichi, que todavía poseía la mirada perdida, rompió con la espera— ¿Ichigo hizo todo lo que hizo… porque está interesado en Orihime, según tú?

—Ya decía yo que esa de cara de inocente, la cual no la tiene —el último comentario lo hizo en un tono más bajo, pero perfectamente audible para las otras dos— no era buena amistad para ti —sentenció Rangiku mientras se cruzaba de brazos— ¡Se quiere robar a tu hombre!

—Él no es mi… hombre —quiso parecer seria ante la negativa de que Ichigo era interesante para ella, pero, al pensar nuevamente en ello, flaqueo en lo dicho.

—Rukia… ¿de verdad no estás interesada en él? —preguntó tal cual una madre le preguntaría a su hijo si realmente no quiere el dulce que sabe que muere por él. El hecho que ese sujeto sea con la única persona que llegó lo más lejos que quiso, da mucho que pensar. Y, además, que le haya dicho a su madre que ella era una exnovia y que luego haya hecho muchas otras más insinuaciones dejaba en claro que estaba interesado por ella en vez que por la peli-naranja.

—¡Que no lo estoy! —gritó furiosa por la insistencia de sus amigas, a la vez que se levantaba de su lugar— Lo único que logra es desesperarme. Aunque, de todos modos, no hay razón para que vuelva a verle. Fui a esa fiesta porque me agrado Yuzu y a mi no me caería mal tener unas fotos con ella, es una gran influencer —al ver la cantidad de movimientos exagerados que hizo en su relato, solo lograba darles más la razón a sus amigas en pensar que el de ojos ocres no le interesaba como a ellas solía hacerlo un hombre atractivo. Si su amiga llegó lejos y se metió en muchas situaciones, algo locas, era porque Ichigo logró entrar no sólo en su mente.

—Está bien, está bien —era mejor conseguir el lado bueno y cuerdo de su amiga. Era adorable, comprensiva, buena y todo eso, pero también era humana y tenía momentos de… poca lucidez. Y en ese momento estaban camino a ello— Él no te interesa… pero, ¿qué si tú a él sí? ¿No te has puesto a pensar que si hizo aquellas cosas fue porque en realidad puede estar interesado en ti? —en realidad quería afirmar ese hecho, pero sabía que, si lo hacía, su amiga se lo negaría más. Era mejor plantearlo como una posibilidad, a pesar que los sentidos de ambas decían que era un hecho.

—Trajo a luz la presencia de Orihime cuando vio a su hermana recibir la propuesta —recordó la de pelo corto, mientras practicaba algunas respiraciones para calmarse. Ella misma se daba cuenta que estaba tomándose las cosas muy a pecho, más de lo que realmente debería, pero no podía evitarlo. Tan solo pensar que Ichigo tenía en mente a la peli-naranja en todo momento le causaba un sentimiento muy lamentable en ella.

—En eso no te discuto, es un completo patán. Digo, ¿qué clase de hombre menciona el nombre de otra mujer estando con alguien más? —luego de decir aquello, Rangiku calló de inmediato. Las tres intercambiaron miradas de comprensión. Porque sí, las dos mujeres que poseía una relación habían vivido ese hecho y, como se debe, le hicieron sufrir a sus respectivas parejas por ello— Bueno, sabemos que clases de patanes… pero, bueno, Ichigo se unió al club.

—¿Estas escuchando si quiera lo que dices? —preguntó la morena, dudando de la lucidez de su amiga— ¿Pusiste alcohol en su bebida? —era una pregunta tonta, por supuesto que Rukia no lo había hecho, pero era una buena forma de molestar a la rubia.

—A lo que voy es que la relación con nuestras parejas no comenzó de la forma "perfecta" que todos esperan. Por poco y quise tirarlo por las escaleras al idiota de Gin por presentarse con otra mujer a la reunión de la empresa justo el día después de habernos acostado —mencionó con fastidio Rangiku mientras cruzaba de brazos y desviaba la vista porque recordar ese hecho no le gustaba para nada. Esta bien que había exagerado con querer empujarlo de las escaleras, pero sí quería devolverle el favor y con creses. Cosa que lo hizo en cierta medida— Y a ti, la exesposa de Urahara se te apareció justo en el momento que al fin se había dignado en invitarte a salir. ¡Tuvo el descaro de dejarte en ese lugar cuando apareció! —señaló aún más enfadada. Aunque no lo admitiese a los cuatro vientos, esa morena era su hermana a fuego y le dolió mucho que un idiota no la haya apreciado como debía… en su momento; ahora era la cosa completamente distinta.

—No veo— antes de que pueda decir algo más sobre por qué había sacado todo eso a la luz, Yoruichi fue interrumpida nuevamente por su amiga.

—Y ahora viene este cabeza de zanahoria y trae a la otra… —ante la mirada de advertencia de que no querían escuchar nuevamente a la peli-naranja, decidió omitir su identidad— causando disgusto en la conejita… no, no. Mejor que sufra —ahora más seria, con el ánimo recuperado y firme, se dirigió a la peli-negra— Promete que, si te busca, le harás sentirse miserable por hablar de ella delante de ti. Nadie puede hacerte sentir eso nuevamente… nadie —ante la mirada de advertencia, que no iba dirigida a ella, decidió prometer aquello. Después de todo, como ya pensaba, no tenía razones para ver al peli-naranja.

Esa misma noche, en un bar, las dos mujeres con pareja se encontraban bebiendo un licor que, definitivamente no saben de qué es, pero les hacían sentirse más bien.

—¿Crees que ese Ichigo está realmente interesado en nuestra Kia? —preguntó la morena a la rubia, la cual se encontraba con los ojos cerrados, disfrutando de la música relajante que había en el lugar.

—Por lo que nos contó Momo está tarde… sí —ahora, prestando más atención a la madre, abrió los ojos— Y, por el actuar de Rukia, estoy más que segura que también está interesada en él —observó como su amiga miraba atentamente a la tarjeta que le fue proporcionada gracias a Momo, con la información de contacto del Kurosaki.

—El problema es que no lo va aceptar. Es una completa cabeza dura y orgullosa. Y, en este momento, su orgullo está herido por creer que Ichigo la busca por Orihime —Yoruichi tomó de su trago y, dejando aquella tarjeta sobre la mesa, se quedó pensativa.

—Quiero apostar a que Rukia sea feliz… —de la nada, la rubia, declaró aquello aun pensando sobre lo que eso significaba— Creo que esto no es casualidad y las acciones del cabeza de zanahoria son algo torpes e idiotas, pero sus intenciones son buenas —luego de exponer sus pensamientos relacionados al tema que les preocupaba, la mirada de ella se hizo más firme— Rukia nos ayudó a ambas al aclarar y arreglar las situaciones con los otros dos idiotas en su momento —no es como que quisiera catalogar a sus parejas como idiotas en ese momento, sino que se refería a las acciones cometidas en el pasado— Es nuestro turno de hacerlo.

—Vaya y pensaba que la sensata iba a ser yo en esta ocasión —con la sonrisa que se formó en la morena le daba a entender que estaba completamente de acuerdo en lo que había dicho— No obstante, debemos asegurarnos que ese Ichigo quiera verdaderamente a la pequeña Kia, de lo contrario…

—Oh, por supuesto que vamos a confirmarlo. Y si su única razón de acercarse a nuestra pequeña Kia es por la otra… —una tenue, pero malvaba sonrisa apareció en Rangiku mientras se imaginaba lo que le iban a hacer— Puede quedar estéril por el resto de su vida.

Ante semejante declaración, la de ojos dorados escupió sin querer su bebida.

—Definitivamente la más loca e imaginativa de todas eres tú, tengas o no el papel de la razonable.

Ambas mujeres se miraron en silencio durante unos escasos segundos antes de reírse abiertamente.

A pesar de aquella situación, estaban apostando mucho en querer confiar en el peli-naranja. Después de todo, su amiga merecía ser feliz con ese hombre si sus sentimientos era mutuos.


¡HOLA! *-*7

Al fin, reportándome después de no se cuantos meses (no los quiero contar, para ser sincera)

Debo admitir que sobrestime a las 3 materias que estoy dando en la universidad... Solo eso de acotación.

En fin, miles de disculpas por esta gran demora. No pienso ni loca dejar eso en Hiatus, aunque parezca que lo hice.

Por ello decidí subir este cap, que es algo largo y hacer la espera menos larga. Ya que me queda aproximadamente un mes para terminar este cuatrimestre y ya quedo libre para poder pensar mejor en estas historias.

Desde ya, ¡Muchas gracias a cada persona que se tomó el tiempo de dejar su Fav, Follow, Review y de leerlo! No tienen idea de lo feliz es que me hizo saber que hay personas que lo hicieron :')

shinny26: antes que el gracias, perdón por la demora, sé que fue publicado en febrero y estoy en julio... pero realmente me emocionó subirlo en ese entonces. Pero bueno, ahora la espera será más corta, eso lo aseguro. Y, ahora sí, gracias! que lindas palabras, justo en el kokoro.

SSAbiKuchikiRukia Sternenstaub: lo deje bastante en suspenso e intriga... perdón. u.u' Pero como mencione aquí arriba, ahora, el proximo cap, que será el último, vendrá más pronto! Gracias por las lindas palabras. Por otro lado, no pensé en una boda para esos dos... pero me has dado el pie para pensarlo. No pormeto nada, pero ya veré como se puede jugar con ello.

¡Nuevamente quiero agradecer por todo el apoyo recibido en los Favs, Follows y Reviews!

La continuación será más pronto que esta larga espera, solo que desde ya me tengo que concentrar en la facu por unas semanas y después, luego de dos días enteros de recuperación pos-universidad, estoy lista para seguir con todas las historias.

¡Nos leemos pronto!

*-*/

Pd: perdonen las faltas de ortografía o gramática. Trate de eliminar lo más posible de ello.


Actualización: 17/06/2019.