Capítulo 2.

Múnich, Alemania.

Karl Heinz Schneider, abrió lentamente los ojos y de inmediato la luz de lugar le comenzó a molestar; sentía como si lo estuvieran alumbrando directamente a los ojos con una lámpara, le era imposible mantenerlos abiertos pues le lastimaban mucho. Luego de un rato de estar pestañeando para adaptarse a la luz, el brillo cegador fue cesando poco a poco.

Estaba demasiado desorientado y no tenía la menor idea de en donde se encontraba o de cómo es que había llegado hasta ahí, por más que intentaba hacer memoria de qué había sido lo último que había hecho y que fue lo que paso, su último recuerdo se remontaba a la fiesta a la que había asistido la noche previa.

- Si es que acaso fue la noche previa.- pensó para sí, a decir verdad tampoco sabía ni qué hora era, bien podía ser de día o de noche otra vez.

De pronto nació en su interior la urgencia de saber que había pasado, necesitaba respuestas, por lo que intentó ver a su alrededor para darse una idea de la situación pero aún cuando la luz ya no le molestaba tanto, sentía que sus ojos todavía no se acostumbraba en su totalidad, trató de ver a su alrededor pero todo estaba muy borroso, por lo que comenzó a intentar con sus manos saber en dónde estaba, tenía algo conectado a él lo que lo desesperó aún más. Hizo un intento muy rápido de levantarse de la cama donde se encontraba pero al levantar la parte superior de su cuerpo, sintió que todo el lugar comenzaba a dar vueltas y al mismo tiempo, un fuerte dolor de cabeza lo golpeaba.

- ¡Demonios!.- se decía-. ¿Qué me está pasando?

Sentía como si en el momento en que se incorporó le hubieran asestado un fuerte golpe directamente en la cabeza y comenzó a sentirse muy mareado y con muchas náuseas, todo daba vueltas, por lo que por instinto tuvo que volver a recostarse en la cama llevando sus manos al rostro para cubrirse los ojos mientras los cerraba y presionaba su cabeza esperando sentirse mejor. Estuvo algunos segundos esperando a que todo dejara de dar vueltas y cuando por fin estuvo mejor, intentó nuevamente incorporarse pero esta vez más despacio, en ese momento algo lo jalaba del brazo y recordó haber sentido algunos tubos y cables conectados a él y se los arrancó a jalones. Al mirar a su alrededor, todo seguía borroso, sus ojos seguían sin distinguir las cosas o las personas, las primeras, las veía como manchas de colores y a las segundas, como sombras o siluetas. Pestañeó en varias ocasiones, se frotó los ojos, trató de enfocar la vista para ver si ésta mejoraba pero todo era inútil, por más que intentara algo seguía estando igual. Veía cómo las sombras se movían de un lado a otro y con la ayuda de lo poco que distinguía más los sonidos de lugar, pronto supo que se encontraba en un hospital.

Trató de llegar hacía donde se encontraba una de las sombras más cercanas a él pero al primer movimiento que intentó dar, su cuerpo le hizo ver que no estaba en condiciones de moverse, sintió fuertes punzadas de dolor en varias partes y no pudo evitar el gemir del dolor. Al escucharlo una de las enfermeras que se encontraban en la sala fue rápidamente a ver que sucedía.

- ¡Señor Schneider!.- al llegar con él lo volvió a acomodar en la almohada con actitud claramente molesta-. No debió levantarse ni mucho menos arrancarse los monitores.

- Es que necesitaba saber en dónde me encuentro.- se quejó el rubio mientras se dejaba acomodar nuevamente, esperando que pasara el dolor.

- Pues ésa no es la manera de hacerlo.- le respondió la enfermera-. Con que preguntara hubiera bastado, ahora está usted sangrando en donde se arrancó el suero, voy por material para curarlo, ahorita regreso.

- ¡Espere!.- le rogó él.

La enfermera lo ignoró y se fue en búsqueda del material; al regresar, sin decir nada se dispuso a reacomodarle la venoclisis.

- Necesita descansar y no andar causando problemas.- fue cuanto le dijo.

- Lo siento enserio pero es que no sabía que más hacer.- dijo algo avergonzado.

- Como le dije, con que preguntara habría obtenido respuestas.- lo miró fríamente la enfermera-. Voy a llamar en seguida al doctor, le informare que ya despertó.- acompletó la mujer mientras lo terminaba de tapar con la sábana y recogía todo el material que había utilizado.- Trate de permanecer tranquilo.

- ¡Por favor, espere!.- justo antes de que la enfermera se marchara, Karl la sujeto por el brazo-. Por favor, mínimo dígame dónde estoy. ¿Qué fue lo que pasó?

La mujer lo miró seria durante algunos segundos y al final suspiro para responderle.

- Usted se encuentra en el área de Cuidados Intensivos del hospital de Múnich debido a que tuvo un fuerte accidente en su auto.

- No lo recuerdo.- susurró más para él.

- Voy por el doctor, enseguida vuelvo.- ella se soltó de él y se fue.

La enfermera se fue en busca del médico y poco después este llegó. Él lo examinó, checó como se encontraba de sus lesiones y le mando a hacer los exámenes necesarios para saber la razón de por qué no veía. Una vez que tuvo los resultados, el médico fue a hablar con él.

- Según los resultados de sus estudios médicos su problema es que tiene una inflamación en la región que delimita el lóbulo occipital con el pariatal en su cerebro, es casi seguro que esta inflamación es solo algo temporal pero es la causante de estos problemas, en unos días usted debería volver a ver normalmente, en cuando el cerebro se comience a desinflamar.

- Supongo que esa es una buena noticia.- respondió el futbolista después de unos momentos en silencio, analizando la información que el galeno le había dado-. ¿Usted cree que el dolor de cabeza desaparezca antes? Desde que me desperté no ha dejado de dolerme.

- Su dolor también se debe al golpe que recibió, le recetaré algo para cuando lo necesite.- le dijo el médico al momento que escribía en el historial médico, después el doctor lo miro fijamente-. Tuvo mucha suerte señor Schneider, sobrevivió a un terrible accidente y afortunadamente sus heridas irán sanando poco a poco.

- La verdad no recuerdo nada del dichoso accidente.- Karl bajo la cabeza.

- Es normal, usted sufrió un traumatismo craneoencefálico, con el paso del tiempo ira recordando, así como sus malestares irán disminuyendo.

- Eso espero, sin embargo, en este momento solo me interesa parar este dolor de cabeza que me está matando.- comenzaba a desesperarse-. ¿Me puede dar algo ahora para calmar este maldito dolor? Porque créame que no quiere desaparecer.

- ¡Por supuesto! Ahora mismo doy instrucciones al respecto.- el medico tomó la historia clínica y se dirigió hacia una de las enfermeras, dandoles instrucciones necesarias sobre el tratamiento a seguir.

- Permanecerá unos días aquí en observación y posteriormente se le trasladara a una habitación privada.

o

Karl se encontraba parado en medio de un gran y denso bosque a mitad de la noche, la niebla cubría todo el lugar y no se podía ver más allá de uno o dos árboles a la redonda; se sentía perdido, en medio de la nada y miraba hacia todos los lados buscando algo que le indicara que camino debía seguir.

- Karl….

De pronto, él escucho una voz femenina que le llamaba pero no sabía desde donde venía ese sonido, miró hacia atrás y hacía los lados pero no vio a nadie, esperó pero no volvió a escuchar nada, así que decidió mejor comenzar a caminar y buscar por dónde salir.

- Karl…

Esa voz de nuevo, alguien volvía a llamarlo; detuvo su marcha y esperó a que le hablaran nuevamente, se giró en torno suyo esperando ver a alguien, había algo en esa voz que se le hacía muy familiar aunque no podía reconocerla.

- Karl, ¡ayúdame!…

Y de nuevo ahí estaba esa voz, comenzó a correr en busca del sitio desde donde procedía la voz, tenía que encontrar a quien le pertenecía, necesitaba saber quién era y que quería; pero por más que corría y corría, sentía que no llegaba a ningún lugar, sólo daba vueltas y por más que corría y buscaba el origen de esa voz, simplemente no la hallaba…

Karl se despertó sobresaltado y su respiración era agitada, se incorporó sobre su cama y trato de tranquilizarse respirando profundo.

- Sólo fue un sueño.- pensó, al tiempo que volvía a recostarse-. Pero fue tan real… y esa voz, ¿dónde la he escuchado antes?

Miró a su alrededor, todo estaba muy tranquilo, era ya muy entrada la noche y las pocas enfermeras que se encontraban en ese turno estaban platicando en el módulo de enfermería que se encontraba casi a la entrada de la sala. Trató de volverse a dormir pero no lo consiguió, en su mente seguía sonando la voz de aquella mujer, trataba de recordar de dónde la había escuchado pero no podía hacerlo.

- ¿De quién puede ser?, ¿En dónde he escuchado esa voz antes?.- pensaba una y otra vez.

En ese momento algo le llamo la atención. Vio como una sombra, que parecía ser la de una persona, se paraba junto a la cama del paciente que se encontraba a dos lugares de él.

- Como que ya es muy tarde para tener visitas.- se dijo-. ¿O es que será alguna enfermera?

La curiosidad era demasiada por lo que se quedó mirando fijamente la escena con la finalidad de tratar de reconocer qué o quién era esa sombra que veía; esta persona parecía que platicaba con el paciente y poco después vio como éste se levantaba de la cama.

- ¿Pues no que estaba muy grave?.- se dijo, algo sorprendido-. Ahora resulta que hasta puede ir a a dar un paseo. ¿Y a estas horas?.- continuó diciéndose en un tono de ironía.

Karl siguió atentamente con la mirada a las dos siluetas que se dirigían tranquilamente hacia la entrada de la sala, se dijo que tendrían que pasar por el módulo de enfermería y alguien les diría algo; sin embargo, poco antes de llegar a dicha zona ambas sombras se detuvieron y se volvieron para mirarlo, en ese justo instante un escalofrío recorrió su cuerpo y no pudo evitar desviar la mirada por algunos segundos, suficientes para que cuando él volviera a mirar hacia dónde se habían encontrado las sombras, el lugar ya se encontrara vacío y sin rastro alguno de que alguien hubiera estado ahí antes.

- ¡Pero qué demonios fue eso!.- se sorprendió mucho-. ¿A dónde han ido?

El alemán miró entonces hacia el módulo de las enfermeras, para ver si alguna había visto algo y quizás reaccionado ante ello, seguramente entrarían a ver qué pasaba o saldrían en busca del paciente y el acompañante que él había visto, pero no, ellas no se habían movido de su lugar y continuaban con su charla, al parecer nadie había visto ni oído nada.

- ¿Será que solo yo lo vi? ¿Acaso fue mi imaginación?.- se preguntó sin obtener respuesta, sumamente sorprendido.

A la mañana siguiente, Karl despertó con todo el alboroto que se generaba en la sala pues uno de los pacientes había entrado en crisis y tanto médicos como enfermeras corrían de un lado a otro haciendo su trabajo, él los estuvo observando durante algunos minutos pero como era algo que no le debía interesar decidió intentar volver a dormir y no darle importancia al asunto; aún se sentía cansado y como ya había olvidado el suceso de la noche previa, quería seguir durmiendo.

Sin embargo en ese momento llegó una de las enfermeras a checar su medicamento y vio que este se encontraba despierto, por lo que él aprovechó para saber qué había pasado.

- Buenos días Señor Schneider, ¿cómo amaneció?.- le preguntó la enfermera, quien era la misma que le había ayudado el día anterior pero esta vez se notaba más amigable.

- Mucho mejor pero por favor llámame Karl, el señor Schneider es mi padre.- le respondió el joven-. Y por favor hábleme de tu porque me siento muy viejo si me habla de usted.

- ¿Viejo tú?.- La enfermera rio con ganas-. Pero si aún eres muy joven, bien podrías tener la misma edad que alguno de mis hijos, quizás del menor.

- ¿En verdad?.- el rubio no se lo creía-. No creo que tenga edad suficiente para tener un hijo de mi edad, se ve muy joven.

- Pues te sorprenderías.- rio la mujer-. Y gracias por el alago.

- Ya veo.- sonrió el rubio de igual manera.- Pero digame por favor….- aprovechó la ocasión para preguntar-. ¿Qué fue todo ese escándalo?.- señaló en dirección hacía donde había estado la crisis que al parecer ya había pasado.

- ¡Ah, eso! El señor Vandergen tuvo un paro cardiorespiratorio.- le respondió mirando hacia la cama de ese paciente-. Pero afortunadamente se actuo a tiempo y ya pasó el peligro.

- ¡Oh! Ya veo.- dijo, sorprendido.

Él observó por un momento al hombre que se encontraba lleno de tubos y monitores y sintió un poco de pena por él, deseando que el pobre pronto mejorara, luego desvió la mirada y le llamó la atención que la cama a dos lugares de él estuviera vacía.

- Disculpa, pero ¿qué paso con la persona que estaba en esa cama?.- le preguntó señalándosela.

- Lamentablemente murió anoche.- le respondió la enfermera, algo triste de recordar que habían perdido a un paciente.

- ¿Qué?.- a Karl le sorprendio mucho esa respuesta, no podía creer lo que le decía-. ¡No! Eso imposible.- más por instintu fue que refutó-. Pero si anoche lo vi y estaba muy bien, hasta se levantó de la cama y salió con una persona que lo había venido a ver.

- Eso es imposible.- le respondió la enfermera después de un momento de sorpresa por el comentario y de analizar lo que su interlocutor le decía-. Este paciente se encontraba en muy mal estado, tenía mucho tiempo estando inconsciente y no respondia favorablemente a los tratamientos.

- Pero estoy seguro, que lo vi.- el rubio seguía sin creer-. Es más, como le dije, había otra persona junto a la cama, yo los vi platicando por un buen rato.

- ¿A qué hora dices que pasó eso?

- La verdad no sé.- Karl comenzó a dudar-. Era ya muy de noche, no se la hora pero creo que ya era de madrugada.

- ¡Imposible!.- negó la enfermera con la cabeza-. Primero que nada las visitas nunca son de noche, segundo, esta es un área muy restringida debido a la gravedad de los pacientes que se encuentran aquí y por lo tanto no se permiten más que visitas en contadas ocasiones y por último, nadie excepto el personal de guardia puede entrar aquí a esas horas de la noche.

- ¿Y si fue alguien del personal?.- se aventuró a preguntar.

- ¡No! Yo estuve aquí de guardia y te puedo asegurar que nadie de nosotros ni entró ni salió a esas horas de esta sala.

- Pero te digo que yo…

- No Karl, lo siento pero a mí se me hace que estabas soñando, además, no quiero ser ruda pero no creo que con tu problema de visión hayas podido ver bien como para distinguir algo así.

- Puede ser.- él tuvo que darle la razón ante este último alegato.

Nuevamente se comenzó a preguntar si había sido real o solo un sueño lo que había visto la noche anterior, por lógico razonamiento la segunda opción era más viable que la primera, así que decidió olvidar el asunto.

Notas:

Los personajes secundarios de esta historia son creaciones mias a menos que se indique lo contrario.