Capítulo 3.

Los días pasaron con relativa normalidad y sin ningún incidente en especial, los médicos pasaban a verlo a diario para ver cómo iba evolucionando de sus heridas y por fortuna todas iban sanando favorablemente, de igual modo su visión mejoraba día a día, la inflamación cerebral que tenía iba cediendo y sus ojos se restablecían rápidamente, cada día veía mejor y los médicos estaban seguros de que muy pronto vería igual que antes, así que no vieron ya motivo para seguir teniéndolo en cuidados intensivos por lo que se ordenó que fuera trasladado a una habitación del área de hospitalización en donde por fin podrían visitarlo sus familiares y amigos. Así pues, fue llevado a una habitación privada y lujosa en un sector especial del hospital en donde tendría más privacidad y estaría más cómodo; en cuanto fue instalado en ella, sus padres y sus hermanas fueron los primeros en entrar a verlo. Su madre al entrar a la habitación se lanzó hacia su hijo feliz de por fin verlo.

- ¡Hijo! ¡Qué bueno que ya estás aquí! Tremendo susto que nos has dado, en verdad pensé que te perdía, no sabes lo mortificada que estaba por ti.- su madre se deshacía en darle cariños a su niño.

Tanto Marie como su hermana mayor, Eva, se reían sumamente divertidas al ver la cara de confusión que tenía su hermano mientras su madre lo abrazada y lo besaba una y otra vez, ellas agradecían poder ver esta escena y no estar en un funeral.

- Mamá por favor.- Karl se sentía avergonzado.- ¡Ya para! Estoy bien, no es para tanto, parece como si hubiera estado a punto de morir.

Este comentario, simple ante los ojos de él, hizo que toda la familia se pusiera seria al instante, el solo recordar y pensar lo que pudo haber sido, los hacía sentirse en verdad muy mal. Su madre se separó de él y retuvo las ganas de ponerse a llorar, fue junto a su marido quien la comprendió y abrazo al momento, sus hermanas de igual manera tenían caras muy serias; fue Marie quien decidió romper el silencio y se acercó a su hermano mayor para mirarlo fijamente con una gran tristeza en el rostro.

- Karl.- le preguntó su hermana, muy seria-. ¿De verdad que no recuerdas nada del accidente?

- No.- él estaba muy extrañado por la reacción de su familia-. ¿Por qué? ¿Qué pasa? ¿Por qué ponen esas caras?

- Hijo.- intervinó su padre y luego suspiró-. Lo que pasa es que tú no sabes que sí estuviste muy cerca de morir.- le dijo al fin.

- ¿De verdad?.- el ojiazul abrió mucho sus ojos por la sorpresa, eso no se lo esperaba-. ¿Qué fue exactamente lo que pasó?

La familia dudó un poco en si debía o no decirle todo en ese momento, sin embargo fue Eva la que reaccióno primero.

- Creo que es necesario que lo sepa.- le comentó a su familia y sacó de su bolso la edición más reciente de la revista de modas Voguée.

Karl estaba más que confundido cuando su hermana mayor le presentó dicha revista, la cual lucía a la hermosa joven, quien era una cotizada Top Model, en la portada de la misma.

- Eva.- le comenzó a decir Karl, tomando la revista en las manos-. Creo que este no es el mejor momento para que me muestres tus más recientes fotografías, quiero saber que fue lo que paso.

- No te estoy mostrando la portada.- le respondió su hermana, con mirada seria-. Quiero que veas una nota que hay en su interior, y créeme, no tiene nada que ver conmigo.

La rubia entonces le quitó la revista de las manos y la abrió hojeandola hasta que encontró lo que quería, un artículo en donde aparecía el Káiser abrazando a una chica rubia.

- ¿Y esto que tiene que ver con lo que pregunte?.- él no terminaba de comprender que sucedía.

- ¡Mira, lee la nota!.- comentó Marie a su lado.

Aún sin comprender bien el por qué una revista de moda le daría las respuestas que buscaba, decidió ver la nota que le presentaban, primero vio la imagen de él con la chica rubia, era una foto que habían tomado hace un par de días en un evento de ella, pero cuando al fin comenzó a leer la nota en sí su atención se centro por completo en lo que decía ésta. Era un reportaje muy detallado en donde se daba a conocer sobre el entierro de Hedy Lims.

"…Voguée llevándoles como siempre las primicias del mundo de la moda y espectáculo más importantes del momento, esta vez tuvimos la oportunidad de estar presentes en el funeral de la modelo Hedy Lims; grandes personalidades del medio del espectáculo, de la moda y también del deporte estuvieron presentes para darle el último adiós a la modelo y acompañar a sus familiares en tan terrible y doloroso momento…".

La nota iba acompañada de las imágenes del lugar y de los asistentes, era una gran noticia la muerte de ella debido a que había sido muy famosa a nivel internacional.

"…Entre los asistentes pudimos ver a varios de los jugadores del Bayern Múnich como son Genzo Wakabayashi, Stefan Levin o Sho Shunko quienes mostraban sus respetos a la que fue el rostro de la Paulaner durante los últimos dos años y con quien trabajaron en más de una ocasión en campañas publicitarias de dicha cervecera, y hablando de la Paulaner también estuvieron presentes los directivos de la misma; entre otras personalidades del mundo del espectáculo encontramos a los cantantes Herbert y Lia; a los actores Marie Kurtz, Aldolf Siesch, al Top Model Sasha Medvid, entre otros, así como a todos los que trabajaban o trabajaron alguna vez con ella en el mundo de la moda y la pasarela, pero de quienes se extrañó su presencia fueron del entrenador del Bayern Múnich, Rudy Frank Schneider, de su hija la Top Model Eva Schneider y del resto de su familia, quienes no pudieron asistir debido a que su hijo todavía se encuentra hospitalizado …".

Karl dio vuelta a la hoja y se encontró con las imágenes del accidente, estás ya habían sido mostradas en una infinidad de ocasiones y habían dado la vuelta al mundo con la noticia de la muerte de ella; al parecer dicho suceso había salido en todos los medios, había imágenes del lugar del accidente y de cómo había quedado el auto y algunas más de los cuerpos de rescate en el lugar. Junto a las imágenes la nota continuaba diciendo:

"… Recordemos que el goleador estrella del Bayern Múnich, Karl Heinz Schneider y la modelo Hedy Lims, quienes fueron novios por más de un año, tuvieron un terrible accidente automovilístico, en donde ella perdió la vida de manera instantánea, mientras que él fue llevado de emergencia al hospital de Múnich. Médicos del hospital nos han informado de manera extraoficial que "El Káiser", se encuentra por fin ya fuera de peligro pero aún se encuentra muy delicado de salud… algunos dicen que quizás en poco tiempo podría ser dado de alta y esperemos que dentro de poco lo podamos ver nuevamente jugando tanto para su equipo como para la Mannschaft… sin embargo, lo cierto es que ni la familia Schneider ni el vocero oficial del Bayern Múnich, ni el de la Selección Nacional han dado declaraciones sobre la condición real del Karl Heinz…".

Cuando Karl vio las imágenes se quedó en shock, jamás se imaginó que el dichoso accidente del que todos hablaban hubiera sido tan grave, ahora comprendía por qué todos le decían que se había salvado de milagro. Sus padres y hermanas sólo lo miraban, ansiosos de saber cual sería su reacción al respecto.

- ¿Me están diciendo que yo me salve de ese accidente?.- les dijo al fin a su familia mientras los miraba incrédulo y señalaba las imágenes de la revista.

- ¡Sí, Karl Heinz!.- respondió su padre-. Tú ibas en ese auto.

- No.- respondió el joven aún más incrédulo que antes–. ¡Eso no puede ser! ¡Es imposible! Si yo hubiera estado allí, hubiera muerto de seguro.

- Hijo….- comenzó a decir su madre.

- ¡No bromeen! ¡Eso es imposible!.- repetía él una y otra vez-. ¿Cómo? ¿Cómo es que me salve de esto?

La familia Schneider no sabía que responderle ante eso, era verdad todo lo que él decía, lo cierto era que para todos era un milagro que siguiera con vida, pero nadie sabía cuál había sido la diferencia entre la vida y la muerte entre ellos.

- ¡Hedy!.- susurró de pronto, pues algo se le había venido a la mente por lo que se sumergió en sus pensamientos, olvidando todo lo demás-. Ahora lo recuerdo, era ella.– decía más para sí mismo que para los demás, sumamente sorprendido.

- ¿Karl? ¿De qué hablas?.- Marie creyó que su hermano se había vuelto loco-. ¡Karl! ¡Hey, responde!

Sumido como estaba en sus pensamientos, no prestó atención a su hermana y comenzó a recordar todo; poco a poco las imágenes de lo que había sucedido comenzaron a llegar en retroceso, desde el momento en que se desmayó hasta cuando abordaron el automóvil esa noche después de esa fatídica fiesta. Pasó un muy buen rato antes de que el alemán volviera a decir palabra.

- Todo ha sido mi culpa.- fue lo primero que dijo después de un largo rato.

- ¿De qué hablas?.- le preguntó Eva, igual de intrigada que el resto de su familia.

- ¡Es mi culpa!.- volvió a repetir él en un susurro.

Iban a contradecirlo cuando se oyó que alguien tocaba a la puerta. Marie fue a abrir y al hacerlo vio que eran los amigos de su hermano.

- ¡Ah! Son ustedes, pasen.- la chica les sonrió sinceramente.

- ¡Hola Marie!.- Genzo Wakabayashi entró a la habitación y saludo a la chica.

- ¡Hola Genzo!.- saludó la joven-. Pasen por favor.

- Entrenador Schneider, señora Schneider, Eva ¿cómo están?.- Genzo saludó al resto de la familia con una mini reverencia de cabeza a cada uno de ellos.

- ¡Hola!.- saludaron a la familia a su vez Sho Shunkô y Stefan Levin, quienes venían detrás de Wakabayashi.

- Nos comentaron en el módulo de enfermeras que ya se podía pasar a visitar a Schneider por lo que considerenos como la comitiva enviada por el equipo.- comentó Sho.

- Ya veo.- dijo el entrenador-. Pues adelante, pasen.

- ¿Y a éste que le pasa?.- preguntó Levin al ver la cara del rubio.

- Ni preguntes.- suspiró Marie.

- Creo que llegamos en un mal momento.- comentó de pronto, Genzo, un tanto serio-. Quizás sea mejor que nos vayamos y luego volvamos.

- ¿Qué? ¿Por qué?.- el chino no entendía y miraba a su compañero en busca de una explicación.

Por respuesta, Genzo hizo un gesto con la cabeza para señalarles a sus compañeros que vieran lo que tenía Karl en las manos, es decir la revista con la nota de lo sucedido.

- ¡Ah!.- corearon los otros dos al unísono, al comprender al instante.

- ¡No, por favor, quédense!.- se apresuró a responder el entrenador Rudy Frank-. Nosotros nos vamos un rato, tenemos que ir a descansar y estaremos más tranquilos si sabemos que alguien de confianza se quedará a hacerle compañía a Karl Heinz.

- ¿Seguro?.- preguntó Levin dudoso-. Si molestamos será mejor que nos vayamos.

- Al contrario, creo que sería mucho mejor que ustedes se quedaran con él en este momento.- les dijo el entrenador, mientras le hacía señas a su esposa e hijas para que salieran de la habitación.

Los jóvenes no tuvieron ni tiempo de objetar pues Rudy Frank prácticamente sacó a la fuerza a su familia de ahí y los dejó a solas con su hijo; una vez estando en el pasillo, Marie quiso saber porqué su papá había actuado de ese modo.

- Papá, ¿por qué nos salimos tan de repente?

- Porque Karl Heinz necesita desahogarse y quizás en este en este momento sea mejor que esté con ellos, así quizás sí quiera hablar, por algo son sus amigos.

- Creo que en eso sí tienes toda la razón, papá.- acordó su hija mayor.

En la habitación, Levin y Sho se miraban mutuamente y no sabían qué decir o hacer; Wakabayashi se acercó a la cama del alemán, tomó la revista en sus manos y comenzó a hojearla.

- ¿Y bien? ¿Por qué no dicen nada?¿No se les ocurre nada que decir?.- les preguntó Karl después de un rato de silencio-. Se ven ridículos ahí parados como muebles.

- Es que la verdad no sabemos qué sucede.- comentó Sho.

- Hasta que dices algo, creí que ya no sabías hablar.- respondió Genzo como si nada-. ¿Cómo estás? Te vez muy pálido.

- ¿Y cómo quieren que esté?.- él se veía muy decaído y de muy mal humor-. Me acabo de enterar que por mi culpa Hedy está muerta.- comentó con ácidez.

- ¿Qué?.- exclamaron los otros tres al unísono.

- ¡Ja!.- rio Karl en un tono irónico-. ¿Qué les pasa? ¿Ahora son ustedes los que se quedaron si habla?

- ¿Lo estas diciendo en serio?.- le increpó Wakabayashi, incrédulo de lo que acababa de escuchar.

- No es que nos hayamos quedado sin habla.- respondió Levin-. Solo es que nos sorprende que creas que tú tienes la culpa de lo sucedido.

- ¿Por qué? Si es la verdad.- les contestó el alemán-. Ahora recuerdo lo que sucedió esa noche y si yo no hubiera estado discutiendo con ella quizás las cosas no hubieran terminado así.- el alemán suspiró tristemente-. No sé en qué momento la relación se volvió tan tóxica y conflictiva, a últimas fechas sólo nos la pasábamos peleando sin razón.

- Pero eso no quiere decir que tú tengas la culpa del accidente.- le comentó el portero muy serio.

- No estoy muy seguro de eso.- respondió Karl.

Genzo pensaba objetar ante ese comentario pero Sho Shunko se le adelantó.

- Bueno, ya olvídalo por un momento.- comentó el chino para intentar cambiar de tema y tratar de animarlo un poco-. Mira lo que trajimos.

- ¡Oh sí!.- agregó Levin entendiendo las intenciones de su compañero-. Te traemos saludos del equipo y de tus fans.

Tanto el chino como el sueco le mostraron entonces todas las tarjetas que le habían mandado desde el club de fans del Bayern, además de las notas de sus compañeros de equipo deseándole una pronta recuperación y reincorporación al equipo; había también regalos de sus admiradoras pero Karl ni los tomaba en cuenta. Después de un rato, Levin y Sho se despidieron de él y salieron, Genzo dijo que se quedaría un poco más, sin embargo los acompaño al pasillo.

- ¿Entonces te vas a quedar?.- le preguntó Levin cuando estuvieron afuera de la habitación.

- Sí.- respondió el japonés-. Creo que Schneider necesita un poco de compañía, aun cuando no lo sepa o no lo quiera.

- Si tú lo dices.- comentó Sho, encogiéndose de hombros y dudoso de que fuera verdad lo que decía su compañero de equipo.

Por respuesta el japonés sólo sonrió a medias, entonces los otros dos se despidieron y se alejaron por el corredor rumbo a la salida más cercana. Justo cuando Genzo iba a regresar a la habitación vio pasar por el pasillo muy cerca de él, a una hermosa figura femenina, de larga y sedosa cabellera castaña, que al verlo le dio una hermosa y seductora sonrisa al momento en que daba vuelta por el pasillo y desaparecía. Genzo solo sonrió mientras la veía desaparecer y después echó a andar tras ella. Justo al dar la vuelta en la esquina del pasillo, la castaña ya lo estaba esperando por lo que el portero cayó directamente en sus brazos, cosa que la chica aprovechó para que con uno de sus brazos sujetara a Genzo por la cintura mientras que con la otra mano abría ágilmente la puerta de la habitación que se encontraba a sus espaldas, una vez abierto el lugar, la chica jaló al joven escondiéndose en el lugar para tener mayor privacidad.

- Creí que no te vería hoy.- comentó el portero al momento en que la tomaba entre sus brazos y comenzaba a besarla.

- Eso sólo lo creíste tú.- le respondió la castaña sonriéndole y guiñándole un ojo, mientras se acomodaba entre los brazos del japonés.

- ¿No se supone que tienes guardia y que por esa razón no nos veríamos?.- él no la pensaba soltar en un buen rato.

- Entonces supongo que tuviste suerte.- la joven rio entre beso y beso.

- Lily, sabes muy bien que no creo en la suerte sino en las oportunidades.- le respondió Wakabayashi con una sonrisa-. ¿Cómo supiste que estaría aquí?

- Gen, es obvio y muy fácil de adivinar.- la doctora le devolvió la sonrisa con mucha ternura y amor-. Me enteré de que a Schneider ya lo habían trasladado a una habitación privada por lo que supuse que vendrías a verlo, sólo era cuestión de esperar un poco y te vería.

- Y dime, ¿hace cuánto que esperas por mí?.- le dijo, seductoramente.

- Ja-ja-ja, realmente no mucho a decir verdad.- admitió la chica-. Tuve bastante suerte.

- ¿En serio?.- él se sorprendió ante esta respuesta.- ¿Y se puede saber qué te trajo entonces a este lado del hospital?

- Pues me acaban de comunicar que seré yo la responsable de la rehabilitación de Schneider, así que venía a verlo para comunicárselo.

- Mmm, ya veo.- dijo Wakabayashi un poco serio-. Aunque sinceramente creo que éste no es precisamente un buen momento para hablar con él.

- ¿Y eso?.- Lily se sorprendió por el comentario y le intrigó el asunto.

- Digamos que no está de muy buen humor en este momento, sin embargo, podemos aprovechar el tiempo de mejor manera.- le dijo con picardía.

- Tú no pierdes el tiempo, ¿verdad Wakabayashi?.- rio la castaña.

- Como te dije, me gustan las oportunidades y no suelo dejarlas ir.- le sonrió el portero con picardía mientras la volvía a besar.

Mucho rato después, Genzo había regresado ya a la habitación de Karl y se encontraba sin decir palabra sentado en un sillón junto a la ventana.

- ¿Hasta cuándo piensas estar aquí?.- le preguntó Schneider, un poco harto de tenerlo ahí.

- Todo el tiempo que sea necesario.- le respondió Genzo, sin inmutarse-. Hasta que quieras hablar, por ejemplo.

- No quiero hablar con nadie.- contestó secamente-. Lo que quiero es que me dejen solo.

- Eso no va a pasar y lo sabes muy bien, hay muchas personas que se preocupan por ti.

- No tienen nada de que preocuparse.- dijo a la defensiva-. No me va a pasar algo, si no paso antes porque habría de pasar ahora.

- Sé que todo esto es muy duro para ti.- Wakabayashi se paró frente a su amigo para mirarlo directamente a los ojos-. Pero realmente pensé que lo superarías pronto, tú no eres así de débil, tus heridas están sanando, tu pierna pronto estará como nueva y podrás volver al campo antes de lo que te imaginas.

- No es eso.- Schneider trató de esquivar la mirada de su amigo.

- Entonces, ¿qué es lo que pasa?

- Es sólo que….- el alemán suspiró y dejó la frase sin terminar.

- El problema contigo es que me parece que más que las heridas físicas, lo que tú necesitas es curar las emocionales.- le dijo Genzo directamente-. Sé que te culpas por todo y no deberías hacerlo.

- ¿Y qué quieres que haga?.- respondió el rubio, alterado por lo bien que lo conocía Wakabayashi y que hubieda dado en el blanco a la primera-. No puedo dejar de pensar que es mi culpa que Hedy haya muerto.

- Lo sé.- Genzo suspiró-. Pero mientras lo sigas pensando sabes muy bien que no podrás rehacer tu vida de nuevo y así no podrás regresar pronto a jugar.

- Sé perfectamente bien eso.- suspiró tristemente el alemán.

Karl se pasó toda la tarde del mismo modo y prácticamente corrió a todo aquél que fue a verlo, cuando alguien trataba de animarlo, él comenzaba a irritarse y les pedía que lo dejaran solo; por fin decidieron dejarlo en paz por lo menos ese día, cosa que agradeció en el fondo ya que no tenía ánimos para nada. Por la noche ya se sentía un poco más tranquilo y mejor de ánimos, por lo que se quedó dormido un poco antes de lo normal, al poco rato comenzó a soñar.

... De nuevo se encotraba parado en medio de ese lugar, era el mismo bosque denso y solitario; Karl miró a su alrededor para ver en dónde se encontraba, al parecer sólo estaba rodeado por altos y grandes pinos, no había nada más a su alrededor que árboles, la niebla comenzaba a caer nuevamente, igual de densa que la última vez, él comenzó a caminar en busca de una salida, pasaba entre los enormes troncos que solo daban lugar a más y más vegetación, la niebla era cada vez más cerrada y comenzaba a dificultarse la visión.

- Karl…

Ahí estaba otra vez esa voz que lo llamaba, se giró hacia atrás para ver si alcanzaba a distinguir algo pero nada, se volvió y continuó caminando por el sendero.

- Karl…

Otra vez lo llamaban a sus espaldas, él se volvió a girar y decidió regresar por el mismo camino que había seguido deshaciendo sus pasos en búsqueda del origen de esa voz.

- Karl… Por aquí…

El alemán comenzó a correr dirigiéndose hacía dónde sentía que provenía el sonido, oía como ella reía, en ese momento ya no se veía absolutamente nada a su alrededor, la niebla cubría todo el lugar y él apenas y podía verse las manos, por lo que sólo se guiaba por el oído y su instinto.

- Karl… ¡Ja-ja-ja! Por aquí…

- ¿Quién eres?.- preguntó él al aire.

- Por aquí, alcánzame….

Él, cansado de correr, paró su marcha, no sabía por dónde iba y no llegaba a ningún lugar, no tenía caso continuar pues sólo estaba dando vueltas sin sentido y a ciegas.

- ¿Quién eres? ¡Demonios! ¡Déjate ya de juegos y muéstrate de una buena vez!Déjame verte!.- exclamó Schneider, sumamente irritado.

Luego de un momento de descanso, el ojiazul comenzó a andar de nuevo entre los árboles, aunque sólo daba vueltas por el lugar, comenzó a girar sobre su eje; el sonido de la voz parecía provenir de todos lados y de ninguno a la vez, no encontraba un origen, veía hacia arriba y solo miraba los grandes pinos que lo rodeaban, comenzaba a desesperarle la situación.

- Karl… ¡Aquí estoy!

Schneider bajó la mirada cansado de buscar por todos lados, la niebla lo cubría todo como una enorme sábana blanca y, de pronto, frente a él apareció esa figura, estaba tan cerca que prácticamente podía alcanzarlo con sólo estirar la mano; era una mujer con el rostro completamente ensangrentado, tenía muchas heridas abiertas tanto en la cara como en todo el cuerpo, sus ropas estaban desgarradas y completamente sucias, manchadas de sangre y tierra, como si acabase de salir de su propia tumba y, a pesar de estar casi desfigurada él la reconoció al instante…

Karl se despertó de un salto, sentía que estaba a punto de sufrir un paro cardiaco, su corazón latía a mil por hora, sudaba frío, temblaba y casi no podía respirar de la impresión.

- ¡Ah! ¡No puede ser! ¡Era ella!.- se decía con voz entrecortada-. ¡Esa voz era de ella! ¡Era Hedy!

Notas:

Genzo Wakabayashi, Sho Shunkô, Stefan Levin, Marie Schneider, Rudy Frank Schneider y su esposa son personajes creados por Yoichi Takahashi para su historia Captain Tsubasa.

Lily Del Valle es un personaje creado por Lily de Wakabayashi y lo uso con su consentimiento.

Eva Schneider es un personaje creado por Elieth Schneider.