¡Hola a todos! acabo de ser revivido por las esferas del dragón, bueno en realidad no, pero tiene algo de verdad lo que dije. Sucede que hace tiempo se rompió la... bueno no recuerdo el nombre la cuestión es que mi Net había muerto así que tuve que llevarla para arreglar, y por ende como escribo por aquí no pude subir ningún capitulo, en fin prometo subir seguido ahora, ya no tengo excusas jaja y con respecto a la historia aproveche para plantearla así que en el siguiente capitulo les daré los detalles, así que sin mas que decir agradezco el apoyo, nos veremos en el siguiente capitulo en el cual responderé a sus comentarios.

Dragon Ball y Fairy Tail pertenecen a sus respectivos autores.


Capítulo 2: ¿Tres son multitud?

Erza se encontraba confundida, hace poco había despertado en cama de un joven, y ahora se encontraba a punto de ¿volar en una nube?, al principio cuando Goku había comentado que irían volando hacia la casa de su amiga, por la cabeza de la maga pasaron decenas de maneras de viajar de esa forma, incluso no le habría sorprendido que el joven volara después de todo venia de una tierra de magos, pero jamás pensó que una simple nube dorada sería una manera factible de viajar. Lo primero que pensó es que ese hombre le estaba jugando una broma, y no, no tenía tiempo para esas cosas ahora.

—Oye Goku, ¿de verdad esto es seguro? —preguntó la maga señalando la nube.

—Sí, solo salta encima de ella y listo.

—¿Estás seguro? —volvió a preguntar la joven aun desconcertada por la situación.

Goku solo asiente con la cabeza, mientras la maga aun con el presentimiento de que no será una buena idea, opta por finalmente saltar, para posteriormente al estar en contacto con la susodicha nube, atravesarla y caer al áspero suelo, segundos después agarra al joven del cuello molesta por haber sido engañada.

—¡Mentiste!

—Yo no mentí. —Se defendió el Saiyajin, mientras ladeaba la cabeza hacia un costado.

— ¿Entonces porque no he podido subir? —preguntó Erza mientras aflojaba el agarre del joven.

—Solo aquellos de corazón puro pueden subir en la nube voladora. Ves —dijo Goku mientras saltaba encima de la nube —, ¿Eso significa que eres mala? —añadió mientras se quedaba observándola de cuclillas encima de la nube.

Erza ignorando por completo su pregunta, salta colocándose detrás del joven y se sostiene de su cintura, mientras Goku continua observándola por detrás del hombro.

—¿Qué sigues mirando? Solo llévame de una vez.

—Pero…es molesto si te estas sosteniendo.

—¿¡Y cómo quieres que haga entonces?! —dijo la maga alzando la voz alterada por la situación.

Goku solo suspira para posteriormente darle la orden a su nube de volar, y rápidamente despegar, Erza sorprendida por impulso se sostiene más del cuerpo del muchacho mientras ambos van rumbo hacia la casa de Bulma.

Después de ir volando por un tiempo la maga se encontraba maravillada por los paisajes, en sus misiones había estado en todo tipos de lugares, desde bellísimas playas hasta inmensos bosques, e incluso en lugares no muy agraciados, pero debido a que tenía trabajo por hacer, no tenía tiempo para estar disfrutando de los mismos, pero ahora completamente relajada y con el suave viento acariciando sus mejillas, se encontraba en pleno júbilo.

Volvió a ver al joven, debido al viento su cabello se encontraba inútilmente molestando en su frente, mientras Goku batallaba sin descanso intentando acomodarlo, pero su rival era un duro y tenaz contrincante, ya que cada vez que su acompañante lo acomodaba se volvía a desordenar, y así sucesivamente una y otra vez. Erza rio al ver al joven resignado por perder su batalla, y agradeció el hecho de no estar en su posición.

—Oye Goku ¿Falta mucho?

—Estamos cerca, ya dentro de poco veremos la ciudad. Mira —dijo Goku señalando unos edificios circulares y rascacielos que se veían en el horizonte.

Erza se encontraba ligeramente sorprendido por los enormes edificios, los de Magnolia eran de un tamaño más reducido en comparación a estos, e incluso en todo el Reino de Fiore muy pocas veces había visto con sus ojos edificios con ese tipo de arquitectura, Erza pensó que la amiga de Goku debía de ser una persona muy adinerada para vivir en dicho lugar, aunque no comprendía bien por qué los edificios eran de esa forma.

¿Sera cuestión de gustos? —pensó la maga.

—Erza, ya llegamos —dijo el saiyajin.

Habían aterrizado en un jardin, este era enorme y lleno de vegetación, pero la maga sin darle importancia y agudizando un poco sus odios, escucho leves murmullos y risas provenir de la cercanía, busca con la mirada a Goku quien no se encontraba a su alrededor, y sin saber qué hacer se limitó a buscarlo hasta que logro dar con su paradero, y fue corriendo en su búsqueda.

—¡Oye! ¿Por qué me dejaste atrás? —preguntó la maga una vez había logrado alcanzarlo.

—Creía que me estabas siguiendo.

Cuando la joven estaba a punto de replicar, Goku siguió caminando, y Erza llevando una mano hacia su frente, solo decidió seguir sus pasos en silencio, mientras mantenía cierta distancia ya que si lo escuchaba hablar de nuevo seguramente se molestaría con él. Ese hombre tenía una capacidad innata para hacerla cabrear al instante.

Pasados unos minutos Goku se detiene y levanta su mano en señal de saludo, para que al poco tiempo aparezca una joven de cabello celeste y ojos del mismo color, vistiendo un vestido corto de color turquesa. Erza no alcanza a escuchar lo que ambos estaban platicando, y para darles tiempo a solas decide aguardar en silencio y no interrumpir, tiempo después la joven de cabello celeste fija su atención en ella, para apto después acercarse con Goku a su lado.

—Hola, me llamo Bulma. Goku me acaba de comentar que necesitas ayuda, en este momento estoy celebrando mi fiesta de cumpleaños, ¿te molestaría esperar a que termine la fiesta primero? —dijo la joven peliazul brindándole una cálida sonrisa a la maga.

—Encantada de conocerte, mi nombre es Erza Scarlet, y en cuanto a tu pregunta me parece bien esperare a que concluya la fiesta —respondió Erza mientras hacía una reverencia en señal de saludo—. Le ruego me disculpe las molestias.

—Descuida, eres un conocido de Goku así que no hay problema, por favor acompáñame quisiera saber más de ti, así que ven conmigo a la fiesta ¿Si? —contestó Bulma sonriente.

—Pero… —intentó decir la joven pelirroja antes de ser interrumpida por Bulma, quien tomándola del brazo consigue llevarla a rastras hacía la fiesta.

—Sin peros, querías mi ayuda ¿no? Entonces ven —dijo Bulma sin darle tiempo a replicar a la joven.

—Oye Bulma ¿de verdad hoy es tu cumpleaños? —preguntó Goku mirando a su amiga de la infancia quien para su sorpresa cumplía años.

—¡Cielos Goku! ¿¡Estás diciendo que no sabías que hoy era mi cumpleaños!? —gritó Bulma mientras soltando a la maga se acercaba a encarar a su viejo y despistado amigo.

—Tú sabes como soy —dijo Goku en su defensa.

—Tú nunca cambiaras. —Bulma solo suspira, y ve con una sonrisa al joven—. En fin hay mucha comida esperándote, por favor pasa Goku —murmuró.

Los tres cruzaron la puerta de la corporación siendo atendidos por unos robots. Pasaron de largo y siguieron el trayecto, dejando a una maga de cabellos carmesí confundida por aquellas máquinas de apariencia extraña, intento preguntar sobre ello pero rápidamente al ver como sus nuevos amigos continuaban caminando, decidió que preguntaría por aquello luego.

Al poco tiempo la joven peliazul se detiene frente a una puerta enorme, con grandes decorados de flores a sus costados, tras esto Bulma acompañada del saiyajin la cruzan y luego viendo como Erza continuaba de pie frente a la imponente puerta, la científica le hace señas para que la siguiera, en respuesta la maga agacha la cabeza e ingresa a dicho lugar.

El salón era inmenso inclusive superaba en tamaño a su gremio, erza se encontraba sorprendida de que dicho lugar pudiese encontrarse dentro de una casa que a primera vista no parecía ser tan grande, volvió a escuchar las mismas voces y risas pero ahora a mayor volumen, casi por instinto coloca una mano en su pecho al sentir la calidez que solo el gremio de magos al cual pertenecía lograba brindarle. Agudiza sus oídos para encontrar el origen de aquellas voces hasta vislumbrar a un pequeño grupo de personas quienes se encontraban aun en pleno festejo, ignorando el hecho de que la puerta por la que ingresaron fue abierta.

—¡Hola chicos! —gritó el saiyajin al verlos.

Todos los allí presentes pararon por completo sus risas, Erza comenzaba a impacientarse al parecer su compañero no era bien recibido en dicho lugar. Un silencio se apodero por completo del lugar, todos los presentes eran incapaces de decir alguna palabra, hasta que un joven calvo señalando a Goku con el dedo índice mientras lo miraba y hacía gestos confusos dijo:

—G-goku. —Su voz temblaba, y sus ojos comenzaban a lagrimear debido a que el muchacho aun no parpadeaba—. Es increíble, ¡No has olvidado el cumpleaños de Bulma! —gritó sorprendido por la presencia de su amigo.

—Pues, con respecto a eso si lo he olvidado —dijo Goku en respuesta—-, ¿no es así Bulma? Acabo de enterarme.

La nombrada asiente, desencadenando la risa de sus amigos y el alivio de la maga al notar que había malinterpretado las cosas.

En el lugar se encontraban Krilin, Yamcha, El maestro Roshi, Oolong, Puar y por último los padres de Bulma, y tras esto todos se acercan a Goku para darle la bienvenida, el calvo de estatura inferior al promedio palmeaba la espalda de su amigo y antiguo compañero de entrenamientos, el antiguo ladrón mantenía su sonrisa plasmada en el rostro al ver a su amigo y antiguo rival, mientras su inseparable compañero de apariencia similar a un Gato se encontraba flotando a su lado, lo cual a primera instancia no sorprendió a Erza, ya que su gremio contaba con un amigable felino que también podía volar, pero la diferencia era que mientras Happy necesitaba de su magia Aera para invocar alas y poder volar, este muy para su sorpresa tan solo lo hacía flotando. Luego se encontraba el Viejo maestro quien ahora estaba sentado junto a su compañero de Kame House en forma de cerdo mientras observaba a su antiguo y habilidoso antiguo alumno. Todos tenían algo en común, y ese era el fuerte vínculo de amistad que poseían y que fue forjado durante años de sincera amistad.

Por esa razón Erza no podía seguir ahí, ese no era su lugar, necesitaba volver a su gremio más que a nada, ahí sería igual de bien recibida que aquel joven, por lo que dándose vuelta estaba dispuesta a irse. «Tres son multitud» pensaba la maga, hasta que unas cálidas y ásperas manos producto al duro entrenamiento la tomaron desprevenida y sin darse cuenta la arrastraron consigo dejando a la maga confundida.

—Chicos —dijo Goku con su típica sonrisa—, les presento a Erza ella es mi nueva amiga.

Erza como pocas veces en su vida se encontraba nerviosa, la mirada de todos estaban clavadas en ella, lo cual casi por instinto la hizo encogerse más en sí misma, haciéndola sentir débil. Lo cual contrastaba con su forma de ser en batalla, así que la maga quien en ese momento se encontraba con la cabeza gacha, la levanta para hacerles frente. Pero para su sorpresa, no fue recibida por ningún par de ojos acusadores, o miradas de desprecio, en cambio lo que recibió fueron las sonrisas de los amigos del joven a su lado quien aún seguía manteniendo sujetado su brazo. Pero antes de que pudiera decir algo, repitiendo el mismo patrón cada uno se acercó para saludar a la joven, con la diferencia de que el maestro se había levantado de su asiento junto a Oolong para examinar a la chica más de cerca, mientras el padre de Bulma ocupaba el asiento vacante luego de una jornada de arduo trabajo siendo acompañado por su bella esposa de cabellera rubia.

En ese momento Erza tuvo el presentimiento de que había hecho nuevos amigos, pero algo le decía que decir cuidarse de las intenciones de aquel hombre de edad avanzada similar al maestro de su gremio.