El timbre volvió a sonar y al abrir la puerta Daichi se encontró con un sonriente Tendō y un molesto Taichi.
—Buenos días, lamento la demora —saludó el pelirrojo entrando a la cocina junto a Daichi.
—Buen día, no te preocupes Tendō recién estamos empezando —dijo Suga mientras el resto saludaba con una sonrisa y un movimiento de mano—, hola Taichi —saludó al niño quien sólo lo miró de reojo.
—Tai, saluda —sentenció el pelirrojo mayor, a lo que el pequeño hizo un puchero y murmuró.
—Hola…
—¿Quieres ir a jugar con los niños? —preguntó Daichi a lo que el pequeño asintió luego de dudar un momento, e inmediatamente el pelinegro lo guío hacia el patio trasero.
—¿Que le sucede? —indagó un curioso Noya.
—Esta enojado porque iba a salir a pasear con Aone mientras yo los ayudaba, pero esta mañana llamaron de la oficina porque surgió algo y bueno tuvieron que suspender el paseo —respondió Tendō acercándose a la mesa donde Suga, Asahi y Kuro estaban preparando masas mientras Noya picaba chocolate y Kenma batía crema—… bien ¿Qué quieren que haga?
—Haremos algunas tartas de frutas, mientras termino la masa podrías ir pelando y cortando las frutas que están en la mesada —respondió Kuro obteniendo una enorme sonrisa del pelirrojo.
—Tendō —dijon Suga llamando la atención del pelirrojo que había comenzado a pelar una manzana—, finalmente todavía no me cuentas cómo conociste a mi primo —el pelirrojo sonrió y observó a todos los presentes que lo miraban con curiosidad…
—En verdad nos conocimos en secundaria, nuestros equipos de vóley se enfrentaron varias veces, pero nunca habíamos hablado ni nada… en Francia nos volvimos a encontrar… y que te digo, era bueno encontrar un rostro medianamente conocido, creo que ambos nos sentimos igual en ese momento y casi sin darnos cuenta nos hicimos amigos, se preocupó mucho por mi durante el embarazo y desde entonces siempre se preocupa por nosotros…
—AWWW eso suena a amor —dijo Noya en un tono cantarín provocando la risa de todos.
—No, simplemente somos como hermanos… y ahora él tiene un problema y nos estamos quedando con él para ayudarlo.
—¿Su padre y hermano? —Tendō solo asintió a la pregunta de Suga—, bueno, al menos parece feliz con ustedes…
—Y parece que a Taichi le agrada mucho —comentó Daichi y la sonrisa del pelirrojo se amplió.
—Taichi adora a Aone… lo consiente y le enseña todo tipo de cosas… será un padre fantástico cuando tenga hijos.
—Perdona que me meta, pero y el verdadero padre de Tai…
—KURO —interrumpió Kenma lanzándole una mirada seria a su marido—… deja de insistir, no debería preocuparte a menos… que tú seas el padre —las últimas palabras fueron un susurro que al pelinegro le sonó de lo más peligroso.
—Kuro recuerda que la curiosidad mató al gato —acotó Daichi con una sonrisa algo maliciosa.
—Pero el gato murió sabiendo —agregó Kuro con una sonrisa muy parecida a la de Daichi...
—Pero se murió —la voz neutral de Kenma y su mirada fría hicieron que la expresión de Kuro cambiara al instante.
—Ok, ok… lo siento Tendō, no insistiré más —se apresuró a decir el pelinegro consiguiendo que todos rieran.
—Y así es como se domina a un hombre con una mirada —comentó Noya entre risas.
—Con lo que le costó dudo que se arriesgue —agregó Daichi.
—Uhhh ¡¿Tanto así?! —exclamó Suga mirando curioso a Kenma.
—Siempre le gustó coquetear y se le daba bien, sobre todo durante la universidad, todos se rendían a sus pies hasta que apareció Kenma…
—Me persiguió por tres meses hasta que accedí a tener una cita —dijo Kenma interrumpiendo a Daichi—… e increíblemente no fue el idiota que esperaba… había tenido problemas en esos días con un socio de mi padre que me acosaba…
—Maldito hijo de perra… —murmuró Kuro bajando la voz al final mientras seguía mascullando insultos. Kenma dibujó una sonrisa en su rostro y continuó.
—Mi padre y más de uno de los que me rodeaban hubiera estado feliz de que yo lo aceptara, pero el tipo me resultaba desagradable, todo el tiempo me trataba como a un niño y había algo en él que no me gustaba… demasiado prepotente, siempre esperando que se hiciera lo que él decía…
—En nuestra primera cita tuvimos la mala suerte de ir a un lugar donde justo estaba mi querido suegro con un grupo de sus socios tomando algo—interrumpió Kuro continuando el relato—… habíamos empezado bien y al llegar allí todo se fue al carajo…. Insistieron para que nos uniéramos a ellos y comenzó el interrogatorio…
—Él me miraba y hacía todo lo posible por tocarme, rozando mi pierna, brazo, mano… era horrible y lo único que atiné a hacer fue pegarme más a Kuro y mentir haciéndoles creer que éramos novios… lo bueno es que siempre fuiste bueno captando las cosas —agregó lo último centrando sus ojos en aquellos orbes dorados.
—Noté que algo sucedía cuando tomaste mi mano y no me gustó nada la mirada de ese tipo sobre ti… cuando me presentaste como tu novio sólo seguí la corriente… En un momento creí que mis dedos se romperían si seguías apretandolos —la voz de Kuro sonaba suave mientras sus dedos estrujaba con demasiada fuerza la masa—… era obvio que buscaba molestarnos y me estaba costando, pero me controlaba… hasta que Kenma se tensó y dió un pequeño respingo… no lo soporte y salte sobre él…
—El maldito me tocó el trasero y Kuro le rompió la nariz y le tiró un diente… ambos salieron muy golpeados… era la primera vez que alguien hacía algo así por mí —agregó Kenma ampliando su sonrisa.
"Kuro se quejó por el dolor antes de dejarse caer en el sillón, mientras Kenma buscaba su botiquín de primeros auxilios en el baño. Al volver a su sala encontró al pelinegro todavía presionando aquel pañuelo sobre su nariz que al parecer ya dejaba de sangrar.
—Encontré el botiquín, limpiemos esas heridas —murmuró el rubio mientras se sentaba junto al pelinegro. Sacó algodón lo humedeció con alcohol y comenzó a limpiar las heridas del pelinegro, un corte sobre la ceja derecha y otro en el labio inferior—… no debiste hacer eso…
—¿Y simplemente permitir que te toque? —indagó serio, terminando de limpiarse la nariz que ya no sangraba para luego llevar su mano a la mejilla del rubio—… pídeme cualquier cosa menos eso —las mejillas de Kenma comenzaron a teñirse de un lindo rosado—, siempre creí que no era celoso, pero parece que me equivoqué…
—Kuro… —intentó hablar el rubio, pero fue detenido por un repentino beso, que atrapó sus labios con delicadeza y dulzura.
—Golpearia a ese tipo y a los que vengan, las veces que sea necesario, para tenerte a mi lado… en verdad me gustas —murmuró uniendo su frente con la contraria—, solo mírame, enloqueci cuando te toco… ¿Me darás una oportunidad?
—Que te quede clara una cosa —dijo Kenma luego de un momento de silencio y varios suspiros—… solo tienes una oportunidad, no la arruines —una sonrisa apareció en los labios del pelinegro y el rubio bajó la mirada—… porque creo que... podrías gustarme —agregó en un tono casi inaudible.
—¿Qué?
—Nada, nada —se apresuró a responder pero inmediatamente se vio siendo besado nuevamente, en verdad podría acostumbrarse a los besos de ese sexy pelinegro."
—Los golpes valieron la pena, obtuve mi oportunidad y no la desaproveche… y descubrí que soy celoso —comentó Kuro dejando de estrujar la masa.
—¿Y qué pasó con tu padre? —preguntó Satori centrando sus rojos ojos en Kenma—… por lo que dijeron él prefería que estés con su socio.
—Se quejó al principio pero finalmente terminó aceptando a Kuro —comentó Kenma…
—Aunque en un principio fue solo por mi apellido, luego de muchas discusiones aceptó que soy lo mejor para su hijo.
—Podría decirse —agregó el rubio entre risas.
—Bueno al menos a ti en cierta forma te aceptaron, aunque fuera por tu apellido… es más de lo que puedo decir yo —comentó Asahi captando la atención de todos los presentes.
—Todavía no entiendo eso —dijo Kuro—… si lo analizamos en mentalidad de negocios, tu familia es dueña de una importante cadena de centros comerciales y varias tiendas… para cualquier empresario eres un buen partido…
—Alejate de MI esposo, tu gato coqueto —exclamó Noya mientras dejaba su lugar junto a Suga para interponerse entre su castaño y aquel coqueto pelinegro que estaba a menos de medio metro de su amado Asahi. Todos rieron y Kuro le lanzó una mirada, "coqueta" según Noya, al castaño antes de soltar una carcajada por la expresión del más bajo del grupo.
—No te preocupes Noya si fuera tras su empresa lo más conveniente sería concertar un compromiso entre Tadashi y Kei —comentó entre risas el pelinegro mientras envolvía la masa para llevarla a la heladera.
—Ja… como si eso fuera a pasar, ¡¿creíste que soy como mi padre?! Dashi escogerá a quien amar y yo no cometeré los mismos herror de ese hombre…
—Yū tranquilo solo está jugando —murmuró Asahi antes de ser interrumpido…
—Creo que me estoy perdiendo algo —dijo Satori y la atención de la pareja volvió al pelirrojo.
—Cuando tenía 13 años mis padres me enviaron aquí, a Japón, a vivir con mi tía, al parecer era demasiado para ellos prestarle atención a su hiperactivo hijo, era más fácil que alguien más se ocupará —comentó Yū como si nada, abrazándose a la cintura de su esposo—… tía Hanna se ocupó de todo y en mi nuevo colegio conocí a Asahi, Suga e incluso a Aone…
—Momento… tú eres el líbero del equipo nacional ¿No? —preguntó el pelirrojo, a lo que Noya solo asintió—… pero no es posible que hayas ido al mismo colegio que Aone, definitivamente recordaría haberte visto jugar.
—No fuimos al mismo colegio, conocimos a Aone por Suga —dijo Asahi para aclarar la situación—… el pobre pasó casi cuatro meses acompañando a Suga.
—Había una persona que me molestaba, yo no quería nada raro como guardaespaldas, mi madre habló con Mirah y el pobre Aone terminó convirtiéndose en mi escolta, hicieron una transferencia temporal hasta que todo se arregló —agregó Suga luego de soltar algunos suspiros al tener todas las miradas sobre él—… bien, aclarado. Noya sigue con tu historia —ordenó el peligris, que ya quería dejar de ser el centro de atención.
—Bueno —continuó Noya—… nos hicimos amigos enseguida y en un momento comenzó a gustarme —dijo mirando a su esposo que comenzaba a ponerse rojo—… y contrario a lo que muchos piensan no fui yo quien se declaró, me aterraba que no me aceptara, ¿Quien querría a un inútil doncel que solo sabía meterse en problemas?
—¡Yū! —exclamó Asahi con un tono y expresión de regaño.
—Lo sé, lo sé… no lo volveré a repetir.
—Luego de varios intentos fallidos logré confesarle mis sentimientos y fui muy feliz cuando me aceptó, todo era maravilloso, pero su familia seguía siendo un tema difícil, venían una o dos veces al año y cada vez era un desastre... intentaban que Yū hiciera lo que ellos querían —soltó un suspiro algo cansado y continuó—… cuando se enteraron de nuestra relación se molestaron mucho, pero no hicieron nada, imagino que pensaron que no duraría, pero para ese entonces ya llevábamos casi año y medio saliendo…
—Cuando notaron que no era algo pasajero intentaron hacer que volviera a Londres —continuó Noya—, pero ¿quien le hace caso a alguien que grita por teléfono? Yo seguro que no, además no podían obligarme ya era mayor… el verdadero caos se armó cuando unique de mi embarazo… mis suegros intentaron intervenir para acomodar la situación con ellos pero no hubo caso…
—No les interesó nada de mí familia, al parecer querían a alguien mucho mejor para Yū, no les interesaba que fuera feliz… y el último encuentro con ellos fue cuando conocieron a Tadashi —al escuchar eso un recuerdo golpeó a Noya…
"La tensión se sentía en aquella habitación. El pelilila mostraba una expresión constante de aburrimiento y solo se dibujaba una pequeña sonrisa en su rostro cuando veía al bebé durmiendo en los brazos de Suga o a Shoyo que jugaba sentado en el piso sobre una manta.
La expresión de Noya era realmente seria y la de sus padres no se quedaba atrás. Sus progenitores llegaron de repente ese día justo cuando Asahi no estaba, y pensando que solo querían conocer a su nieto el doncel los dejó entrar… nunca hubiera imaginado lo que ocurrió.
—No puedo creerlo, vienen a mi casa a proponerme que deje a mi esposo por este… este… tipejo —dijo Noya realmente indignado…
—Yū… ¡¿Qué modales son esos?! —se quejó Momoi y solo recibió una mirada fulminante de su hijo.
—Creí que querían conocer a su nieto… pero parece que en lo único que puede pensar es en los beneficios que obtendrán juntandome con la familia Murasakibara —le costaba hablar y sus ojos comenzaban a nublarse.
—Solo queremos lo mejor para ti y nuestro nieto —acotó Takano.
—¿Qué te hace pensar que no lo tengo ya? — las lágrimas rodaban por las mejillas de Yū.
Tomó a su bebé de los brazos de su mejor amigo, y se acercó a sus padres para que vieran al pequeño que dormía.
—Él y Asahi son todo lo que necesito en esta vida… cuando entiendan eso y quieran ser abuelos y disfrutar de su nieto, vuelvan —dijo mirando serio a sus padres para luego centrar sus ojos en el pelilila—… lo siento pero esa boda no sucederá.
—Mejor así, era demasiado molesto pensar en todo eso —respondió aquel enorme hombre en un tono cansino, antes de ponerse de pie y acercarse para acariciar la mejilla del pequeño Tadashi—… tienes un hermoso bebé, cuídalo mucho —agregó con una sonrisa dejando una paleta sobre la mantita que envolvía al pequeño de tres meses."
—Donde volvieron a insistir para que dejara a Asahi… llegaron con un tipo que decía aceptarme a mí y a mi bebé… finalmente se fueron y no volvieron hasta ahora —concluyó Noya bajando la mirada.
—Wow ahora entiendo porque no quieres ceder —comentó Kenma antes de dirigirse a la heladera para guardar la crema que había estado batiendo.
—Noya, te diré algo con toda la experiencia que tengo ante personas que mienten —murmuró Daichi centrando sus ojos en el castaño más bajo—… creo que tu padre en verdad quiere disculparse y enmendar las cosas… e visto esa mirada en personas dispuestas a abandonar todo por las personas que quieren…
—Lo sé… nunca había visto a mi padre así… y creo que eso me da más miedo —respondió Noya abrazando aún más fuerte a su esposo—… él no se disculpa y no le ruega a nadie.
—Papá, papá, papá —la voz de Tobio y un llanto interrumpieron la conversación y todos centraron sus ojos en el pequeño pelinegro que entraba a la cocina trayendo de la mano a un lloroso Shoyo que se frotaba un ojo con la mano libre y en el cual podían verse varios raspones y algunos que sangraban un poco.
—Shoyo ¿Qué pasó? —preguntaron Suga y Daichi al unísono.
—Voy por el botiquín —se apresuró a decir el pelinegro apresurandose hacía el baño mientras Suga se abalanzaba sobre su pequeño.
—Estábamos jugando y se tropezó y cayó entre el árbol y los arbustos —dijo Tobio mientras Suga abrazaba al pelinaranja para que dejara de llorar.
—No llores pajarito, no es nada todo está bien —murmuró el peligris antes de besar la frente de su niño.
Suga y Daichi limpiaron los raspones de Shoyo y los cubrieron con curitas para luego besar las mejillas del pequeño y enviarlo nuevamente a jugar.
Un aura negra rodeaba a Iwaizumi, su secretaria solo le hablaba o entraba a la oficina si era realmente necesario. El castaño llevaba media mañana revisando informes y analizando la evidencia para su próximo caso, sabía que con todo lo que tenía sería fácil, pero no podía sentirse feliz por ello.
La puerta de la oficina se abrió y el castaño despegó los ojos de sus papeles lanzando una mirada gélida a quien abrió, pero se suavizó al notar que quien entraba era Akaashi.
—Golpee, pero como no respondias —dijo el pelinegro en su acostumbrado tono tranquilo.
—Lo siento Keiji, no te escuché —acotó el castaño antes de soltar un suspiro—… ¿En qué te ayudo?
—¿Almorzamos juntos? —Iwaizumi sonrió ante la pregunta y mirando el reloj respondió.
—Me encantaría, además te lo debo, así que yo invito.
Sin muchoas rodeo salieron de la oficina y del edificio para ir a un restaurante que estaba a dos calles. En el camino hablaron un poco de los casos en los que estaban trabajando, pero en cuanto les llevaron la comida concordaron que era mejor dejar de hablar sobre el trabajo.
—¿Y qué tal todo, cómo está Bokuto?
—Por lo que sé bien, solo repite que me extraña, me ama y que ya quiere volver… pero al parecer lo que sea que estén haciendo les va a tomar más tiempo… manda mensajes y me llama casi todas las noches a menos que se le pase el horario —respondió el pelinegro con una sonrisa algo triste.
—Al menos sigue en contacto y si no hablas con él seguramente Himuro te responde —acotó Iwa para animar a su primo.
—¿Sigues sin saber nada de Oikawa?
—Volvió ayer… pero no llegó a casa, decidió quedarse en un hotel —respondió el castaño en un tono serio mientras sus ojos y su aura se oscurecían.
—¡¿QUÉ?! —preguntó Akaashi levantando un poco la voz por la sorpresa—... Momento ¿Cómo sabes que volvió? Dudo que te haya llamado para avisarte.
—Aomine me avisó… está investigando a unas personas para mí, por lo que está al pendiente de las listas de arribos… me llamó ayer burlándose para ver si ya estaba de mejor humor… casi se ahoga de la risa cuando le dije que no había vuelto y a la hora volvió a llamarme para decirme dónde estaba —hizo una pausa para tomar un trago de agua y luego de soltar un suspiro continuó—… todavía no sé cómo me contuve para ir a encararlo y preguntarle qué mierda le pasa…
—Ahhh ahora entiendo porque todos se alejaban de tu oficina hoy… ¿Y… qué piensas hacer?
—Cagarlo a patadas…
—¡Hajime! —lo interrumpió el pelinegro mientras sujetaba una de las manos de su primo haciendo que centre sus verdes ojos en él—… sé que todo ha sido extraño, pero él te ama y tú a él, así que solo cálmate… tómate tu tiempo, escúchalo y analiza las cosas, no actúes en caliente, no hagas ninguna estupidez —su tono tranquilo, en verdad podía calmar a cualquiera.
—Es fácil decirlo Keiji… nunca me hizo algo así.
—Te conozco, tú puedes hacerlo, haz hecho cada cosa por él, ahora solo tienes que escuchar antes de desmayarlo de un golpe —agregó el pelinegro con una sonrisa.
Iwa soltó un suspiro y le devolvió la sonrisa a su primo, haría lo que le pedía, porque increíblemente Akaashi era su voz de la razón cuando creía que enloquecería, algo que en más de una ocasión le había traído problemas.
Todos almorzaron en casa de Daichi y luego comenzaron con el horneado de todo lo que ya tenían medio preparado, dejando la decoración para el final.
En cuanto terminaron de hornear Kuro, Kenma y Kei se retiraron pues los adultos tenían una reunión.
—Daichi, tengo curiosidad, ¿Por qué tienes una cocina tan grande? —preguntó Noya mientras perforada los cupcakes para luego rellenarlos con jalea.
—Porque esta casa era de mis padres… luego de mi divorcio, mi madre decidió que tenían que mudarse, compraron otra casa en las afueras y prácticamente me obligaron a mudarme aquí…
—¿Así que te criaste aquí? —indagó Suga sin dejar de decorar las galletas con forma de conejo.
—Más o menos, está la compraron cuando yo estaba en secundaria y —el timbre del teléfono lo interrumpió—… lo siento ahora vengo —agregó mientras se alejaba hacia la sala para atender el teléfono.
El resto siguió con lo que estaba haciendo, todavía les faltaba bastante para terminar. Cuando Daichi volvió Suga noto que su expresión había cambiado y eso lo preocupó un poco.
—Era de la oficina… surgió un problema y me tengo que ir —dijo ganándose la atención de todos—… Pueden quedarse y terminar esto, asumo que tardaré dos horas como mucho… Suga ¿Puedo pedirte que te quedes y cuides de Tobio? —preguntó con una mirada suplicante.
—Claro, no hay problema —respondió el peligris con una sonrisa.
Unos minutos después Daichi estaba enfundado en un traje negro, caminando hacia su auto, seguido por Tobio, Shoyo y Suga.
—Bien Chiky, Suga te va a cuidar, trataré de volver pronto —dijo antes de dejar un beso en la mejilla del pequeño pelinegro, que solo asintió con una sonrisa algo triste, luego dejo un beso en la frente del pelinaranja—, pórtense bien los dos ¿Si? Y habrá helado de postre —concluyó murmurando la última frase mientras abrazaba a los dos niños, quienes ampliaron su sonrisa y dejaron un beso cada una en una mejilla del mayor.
—Más vale que traigas helado de fresa —dijo Suga intentando contener una sonrisa.
—Por supuesto fresa, chocolate, granizado y Nutella…
—Siiii —gritaron ambos niños mientras comenzaban a saltar.
—Te envío un mensaje cuando esté volviendo…
—Ok, te estaremos esperan… —la palabra se quedó en los labios del peligris pues fue interrumpido por los labios de Daichi que se posaron sobre los suyos en un corto, suave y superficial beso, que provocó una pequeña descarga eléctrica que inmediatamente recorrió el cuerpo de Suga, para un instante después sentir como sus mejillas comenzaban a arder.
Definitivamente había sido genial y demasiado corto, apenas sintió la suavidad de esos labios, pero quería más, mucho más.
—Nos vemos —murmuró alejándose con una sonrisa en los labios, provocada por el sonrojo del peligris.
Al entrar nuevamente en la casa se encontró con la sonrisa pícara de Noya y Tendō. Shoyo tomó de la mano a Tobio y casi lo arrastró hasta la cocina donde estaba Asahi junto a Tadashi y Taichi preparando leche con chocolate.
—Wow ¡¿No qué no?! —dijo Noya en un tono algo burlón.
—Definitivamente ese hombre muere por ti, te come con los ojos —comentó Tendō sin quitar su enorme sonrisa.
—Basta los dos, no empiecen y vamos a terminar de decorar las galletas y cupcakes.
—¿En verdad no nos vas a contar nada? —indagó Noya con un tono algo triste inflando sus cachetes.
—No hay nada que contar —ambos donceles se acercaron más al peligris, con miradas suplicantes—… ni siquiera fue un beso, solo fue un leve rose de labios…
—Suga, por algo se empieza —comentó Tendō antes de encaminarse nuevamente hacia la cocina seguido por los otros dos donceles.
El resto de la tarde se les pasó terminando de decorar lo que habían cocinado. Los niños ayudaron a decorar las galletas junto a Asahi mientras los donceles terminaban de decorar con crema y glasé los cupcakes, al tiempo que Noya y Tendō incomodaban a Suga con preguntas e insinuaciones.
Cuando terminaron todo los Azumane se retiraron y ya solo quedaban Tendō y Taichi a la espera de que Aone fuera por ellos.
Todos estaban dibujando en la sala cuando el celular de Suga comenzó a sonar. Una sonrisa apareció en su rostro al ver el nombre que quién llamaba y sin demora atendió.
—Hola Koushi…
—Hola Seijūrō… ¿Cómo estás?
—¿Cómo estoy? —la voz sonó seria y eso alertó al peligris e inmediatamente comenzó a alejarse hacia la cocina— ¿En verdad te interesa saber?... Estoy muy molesto y decepcionado… adivina porqué —Suga soltó un suspiro y bajó la mirada…
—Te enteraste —susurró algo triste.
—Hermano, ¿En verdad pensaste que no me iba a enterar?... Lo sé desde que sucedió, pero Shintaro y Keiji me convencieron de no ir en ese momento y he estado esperando que tú me lo digas… pero parece que eso no está en tus planes… no confías en tu familia….
—Seijūrō tú sabes que eso no es verdad —dijo en un tono igual de serio que el que usó Seijūrō—… Sabes que aunque no tengamos lazo sanguíneo eres mi hermano y confío más en ti que en mi propia hermana —soltó un suspiro y continúo—… no te dije porque no quería preocuparte, sé que estás ocupado y no tenía sentido cargarte con otro problema…
—Tu sabes que ustedes no son un problema para mí —hizo una pausa y soltó un suspiro—… ¿Cómo estás?
—Excelente, Keiji arregló todo lo legal, nos mudamos, yo ya estoy físicamente bien y Shoyo es muy feliz —respondió con una sonrisa mientras se volteaba para ver a su pequeño pelinaranja que justo en ese momento se peleaba con Tobio por un crayón.
—Me alegra saber eso… en unos días estaré por Japón, así que nos veremos pronto, saluda a Shoyo de mi parte…
—Seijūrō… ¿No vas a hacerle nada, verdad? —interrumpió Suga algo preocupado.
—¿A quien?
—Tu sabes a quién, no te hagas…
—Koushi, desde que mi padre y tu madre se casaron nos convertimos en una familia y nadie, nadie lastima a un miembro de MI familia sin recibir su merecido —su tono era serio y algo amenazante—. Nos vemos. Besos —y el peligris no llegó a decir nada porque la llamada terminó.
Noto que tenía un mensaje, desde antes de la llamada y cuando iba a revisarlo el timbre sonó. Inmediatamente Tobio dejó de discutir con Shoyo por los colores y corrió hacia la puerta siendo seguido de cerca por el peligris..
—Tobio espera —dijo Suga poniendo su mano sobre la del pequeño, que ya sujetaba el picaporte, para luego quitar el seguro y abrir.
—Papá —exclamó el niño con una sonrisa, pero está desapareció en cuanto la puerta terminó de abrirse.
Ante ellos se encontraron con aquella mujer de cabello castaño y ojos marrones, que mostraba una sonrisa, la cual desapareció de su rostro al ver al peligris ante ella.
bien, nuevo cap, espero que les haya gustado.como siempre gracias por leer.FELIZ CUMPLE KURO!!!
