Mi hijo
Donceles unidos.
El celular llevaba sonando ya un buen rato y como nadie parecía acercarse para atenderlo el pequeño Yaku lo tomó y contestó.
—Akaaasheeeeeeeeeeeeee…
—Hola… ¿Quien es? —preguntó el niño interrumpiendo a aquel hombre gritón.
—¿Como que quien soy? ¡¿Quién eres tú y qué haces con el teléfono de MI Akaashi?!
La voz sonaba algo molesta y el niño dudó por un momento si contestar o cortar la llamada, pero cuando estaba por contestar, Hajime que recién volvía de la habitación, se acercó a él.
—Mori, ¿que haces? —preguntó algo confundido al ver al niño con el celular de Akaashi.
—Estaba sonando y…
—Rayos —dijo, más que nada para sí mismo, interrumpiendo al pequeño y tomando el celular, al acercarse un poco el aparato pudo escuchar la voz de Bokuto gritando una pregunta detrás de otra. Soltó un suspiro y cerró los ojos con fuerza al llevarse el aparato al oído…
—… kaasheeeee dónde estás? ¿Quien eres? ¿Donde esta mi Akaashiiiii? Si algo le pasó…
—Bokuto basta —interrumpió finalmente Hajime, ya cansado de los gritos del peligris—, Akaashi está bien, solo está tomando una ducha y su celular quedó aquí en la sala…
—¿Iwaizumi?
—Si.
—¿Por qué…?
—Hoy tuvimos un problema en la oficina y no quise dejar a Keiji solo.
—¡Problema! ¿Qué problema?
—Primero cálmate —ordenó el pelinegro y luego escuchó un suspiro del otro lado—. Escucha sin enloquecer… te diré, pero tú tienes que llamar a Akaashi en una hora y hablar con él como siempre, sin mencionar nada de lo que te diga… solo dile alguna tontería como siempre para que sea feliz —agregó en un tono serio.
—Rayos… ¿Él…?
—Su padre apareció en la oficina esta tarde y como siempre intento hablar mal de ti y discutieron… Keiji quedó algo alterado después de eso, por eso lo traje conmigo y por eso te pido que no le digas nada…
—Ese hombre es un maldito —la voz de Kōtarō sonaba molesta—… ¿En verdad Keiji está bien?
—Sí, se mostró mucho más calmo cuando llegamos a casa, estuvo jugando con Morisuke y lo noté mejor, le agrada al niño… será mejor que cortes, llama luego y si quieres que siga bien, no menciones el tema ¿Si?
—Ok… Hajime… por favor cuídalo hasta que yo vuelva.
—Puedes estar seguro que lo haré.
La llamada terminó y Hajime se alejó de la ventana, sin saber en qué momento había llegado hasta ahí, dió un vistazo a su alrededor y se centró en Morisuke que pintaba en la mesita de la sala, se acercó al niño, dejó el celular en la mesita y se sentó en el piso junto al pequeño.
—¿Y Tooru? —el pequeño dejo de pintar lo miró y luego señaló hacia el estudio del pelinegro.
—Hablando pod teléfono —respondió ladeando un poco la cabeza—… ¿Kashi se quedará está noche?
—Si, Akaashi se quedará está noche… ¿Te molesta? —el pequeño castaño negó con la cabeza y luego de morderse el labio inferior preguntó.
—¿Esta triste?
—Un poquito, tuvo un día difícil… ¿Me ayudarás a distraerlo y que se alegre un poquito? —el pequeño inmediatamente asintió con una sonrisa y luego volvió a su dibujo.
Suga bajó de aquel taxi y luego de dar un vistazo a su alrededor caminó hasta la puerta de esa casa que ya conocía tan bien. Tocó el timbre y un instante después escuchó un grito desde el interior e inmediatamente la sonrisa en el rostro de Suga se amplió.
Daichi abrió la puerta y antes de que pudiera acercarse el peligris o decir cualquier cosa un pequeño torbellino naranja pasó ante él y comenzó a saltar para llamar la atención de su mamá, quien sin dudarlo lo levantó y le dió un fuerte abrazo.
—Te extrañé mamáSuga —dijo el pequeño dejando besos en la mejilla del doncel mientras se abrazaba a su cuello.
—Yo también te extrañe mi pajarito —murmuró dejando un sonoro beso en la mejilla del pequeño—, hola Daichi —agregó volviendo a mirar al pelinegro.
—Hola Suga, pasa.
Suga bajó al pequeño pelinaranja y todos entraron en la casa. Mientras caminaban hacia la sala Suga sintió que tiraban de su camisa y al mirar se encontró con un Tobio que le mostraba una sonrisa algo tímida, el peligris levantó al pequeño de ojos azules y sintió como este lo abrazaba con fuerza y dejaba un beso en su mejilla.
—¿Tú también me extrañaste? —preguntó e inmediatamente noto como el pequeño se sonrojaba, la sonrisa en el rostro de Suga se amplió y dejó un sonoro beso en la mejilla del niño antes de dejarlo nuevamente en el piso.
Tobio esquivó la mirada de los dos adultos y corrió hacia su habitación, Shoyo lo miró algo extrañado y luego solo caminó hacia la habitación del pequeño pelinegro.
—Los dos te extrañaron, en muy poco tiempo Tobio se ha acostumbrado mucho a ti.
—¿Solo ellos me extrañaron? —agregó Suga en un tono juguetón acercándose a Daichi con una sonrisa pícara.
—Obvio que te extrañé —murmuró Daichi sujetando al doncel por la cintura antes de apoderarse de aquellos labios en un beso dulce—… ¿Y qué tal todo, están bien tus amigos?
—Si… puede decirse que está todo bien —dijo soltando un suspiro entre medio—… gracias por cuidar a Shoyo y lamento si te preocupe.
—No fue nada, estoy para lo que necesites… gracias por confiar en mí.
—Cuando me llamaron en la madrugada fuiste la primera persona en la que pensé —dijo sin despegar sus ojos de aquellos orbes cafés y sin previo aviso volvió a unir sus labios en otro beso un poco más profundo que el anterior—… te debo una… ¿que te parece una cita? solos tu y yo…
—Me encanta la idea… pero ¿seguro que puedes?, tus amigos acaban de tener un accidente —Daichi no pudo seguir pues Suga apoyo dos de sus dedos sobre los labios del pelinegro silenciando lo…
—Seguro, yo ya hice lo que debía y podía hacer —Suga dibujó una sonrisa algo triste en su rostro.
—¿Quieres tomar una ducha mientras preparo la cena? —el doncel asintió—, bien puedes usar el baño de mi habitación y toma lo que quieras de mi armario.
Suga dejo otro corto beso sobre los labios del pelinegro y se encaminó hacia la habitación de este. Una vez en el baño se desvistió y abrió la llave de la ducha mientras soltaba un suspiro cansado.
Había recibido un llamado a las tres de la madrugada y en cuanto vio el número supo que no era nada bueno. Luego de atender el llamada se comunicó con Daichi y en cuanto esté le dijo que no había problema, que él cuidaría de Shoyo, armó una mochila con algunas cosas del pequeño y un morral con algunos papeles y cosas que pensó podría necesitar. Llamó un taxi y en cuanto el auto estuvo frente a su puerta levantó a Shoyo aún dormido, lo envolvió en una manta y subió al vehículo. El pequeño despertó cuando llegaron a casa de los pelinegros, le explicó que tenía algo que hacer y el pequeño todavía medio dormido se despidió. Dejo a Shoyo en brazos de Daichi y luego de despedirse y agradecer varias veces, volvió a subir al auto para seguir su viaje. Tres horas después el vehículo dejó a Suga frente a un hospital.
"El peligris miró a su alrededor dos veces y cuando estaba por entrar en aquel edificio, volvió a mirar hacia su derecha y se centró en el joven pelinegro de mirada somnolienta y triste que estaba sentado en un banco, moviendo sin cesar sus pies. Lo reconoció al instante y no dudo en acercarse.
—¿Ennoshita… Chikara Ennoshita? —preguntó deteniéndose a dos pasos del pelinegro.
El mencionado se secó los ojos antes de mirarlo y luego de inspeccionar de pies a cabeza al doncel frente a él, dibujó una pequeña sonrisa en su rostro.
—Suga —murmuró antes de abrazar al peligris, siendo correspondido al instante—… lo siento, siempre que te llamo es para que vengas aquí…
—No te preocupes, ya te he dicho que está bien —dijo Suga acariciando la espalda del otro doncel que no dejaba de temblar—… tranquilo, todo estará bien ¿Te parece si me cuentas qué pasó?
El pelinegro se separó de Suga y asintió antes de volver a sentarse en aquel banco, cosa que el peligris imitó.
—Ella se fue el sábado llevandose la moto de Ryūnosuke, lo que lo tuvo muy preocupado, pero no quiso reportar la moto como robada… sabes cómo es, no hace nada que pueda perjudicarla y se niega a aceptar que no podemos ayudarla —dijo el pelinegro con la voz algo temblorosa mientras abrazaba su vientre—… estos últimos días fueron insoportables, discutimos mucho y… Ryū es un cabeza dura…
—Hey, Tanaka te ama… pero él sigue pensando que la sangre siempre es más espesa y ella es su familia y la única que lo cuidó durante mucho tiempo… es un poco lento a veces, pero estoy seguro de que te valora…
—Tu sabes bien que hace casi cuatro años que estoy esperando que note que tiene más familia que ella… que me preocupo por él —murmuró en un tono triste—… la policía llamó anoche hubo un accidente, un auto chocó contra un poste, ella iba de acompañante, no fue grave solo algunos rasguños y golpes leves… lo grave eran las drogas en su cuerpo…
—Otra vez —susurró Suga en un tono resignado.
—Ryū salió como alma que lleva el diablo y ya estando aquí discutimos cuando le dije que teníamos que llamarte y seguramente volverá a molestarse cuando te vea —agregó el pelinegro acariciandose el vientre—… sabe que no podemos costear esto… yo no puedo hacer lo que él y perder todo por ella y menos en este momento —Ennoshita se encogió un poco envolviéndose con sus brazos.
—¿Cuánto tiempo tienes de embarazo? —murmuró Suga abrazando al doncel que al instante lo miró sorprendido—… digamos que soy bueno observando…
—Tres meses y medio… pero Ryū todavía no sabe…
—No te preocupes… hiciste bien en llamarme, yo me encargaré de esto como siempre y como siempre insistiré para que entre en la clínica de rehabilitación… ¿Tú puedes ayudarme con Tanaka?
—Sabes que no me escucha cuando se trata de ella.
—Seria bueno que le digas que va a ser padre, quizás eso lo ayude a entender —agregó el peligris sujetando la mano del doncel.
—Suga… en verdad no sé… me da miedo, no tengo a nadie más y si… si…
—¡Y si, nada! Tienes que ser positivo… y sin importar que, me tienes a mí, soy tu amigo y te voy a ayudar en lo que sea y si eso incluye alojarte y ayudarte a criar a ese bebé, lo haré… siempre podrás contar conmigo.
—Esta bien, lo haré —dijo el pelinegro soltando un suspiro—… quizás debas hablar antes con los doctores.
—Si, pero primero vamos a desayunar —dijo el peligris poniéndose de pie y señalando un café que había cruzando la calle.
—Ve tú, yo no tengo hambre… hace días que los nervios no me dejan comer casi nada —respondió el pelinegro acariciando su vientre.
—Ahh no, nada de eso, tú vienes conmigo y desayunas cómo se debe —se apresuró a decir Suga levantando al doncel de un tirón—… llevas un bebé en tu interior que necesita que te alimentes bien… ahora vamos pediremos un enorme trozo de pastel y luego enfrentaremos a los hermanos Tanaka —sentenció Suga mientras caminaba hacia la cafetería jalando al pelinegro, quien decidió no discutir y aceptar la decisión de su amigo doncel, después de todo él tenía razón"
Enfrentarlos no fue fácil y nuevamente ella se negó a volver a la clínica de rehabilitación, pero como otras veces tendría que hacerlo bajo orden judicial. Odiaba esa situación, pues parecía ser un círculo sin fin… pero aunque quisiera no podía ignorarlo.
Tomó una remera y un pantalón de ejercicios de Daichi, le quedaban grandes pero podía usarlo. Caminó hacia la sala y vio a los dos pequeños llevando los platos a la mesa mientras Daichi, en la cocina, ponía la comida en una bandeja para llevar a la mesa. En verdad le agradaba mucho esa imagen tan familiar.
—Kozume… ¿Sigues molesto? —preguntó el pelinegro acercándose al rubio que se ponía el pijama ignorando a su esposo—… lo siento ¡¿Bien?! No debí decirle a Boku que algo le sucede a Keiji… pero —susurró acercándose a su esposo e intentando sujetarlo por los hombros, cosa que le fue imposible porque el doncel simplemente se apartó…
—Pero nada… tú sabes cómo es Bokuto y por lo que me dijo Iwa no creo que sea lo mejor… ¿Por qué simplemente no pudiste hacer lo que te pedí? Siempre haces todo como a ti te parece —dijo el rubio en un tono serio mirando de reojo al pelinegro
—Amor lo siento… pero tú sabes que siempre pienso en las personas que quiero… y últimamente he pensado mucho en ti —dijo volviendo a acercarse—… algo te sucede… ¿Me dirás qué es? —el rubio centro sus ojos en aquellos orbes dorados y el pelinegro agregó—, soy la persona que mejor te conoce amor, puedo ver cada minúsculo cambio en ti…
Kenma soltó un suspiro y cuando estaba por responder noto que la puerta de la habitación comenzó a abrirse, se alejó un poco de Kuro y centró sus ojos en su pequeño que asomaba la cabeza, escondiendo su cuerpo tras la puerta.
—¿Sucede algo cielo?
—Me duele la panza —murmuró el pequeño inflando los cachetes.
—Ven —murmuró Kenma, luego de soltar un suspiro mientras estiraba sus brazos hacia su pequeño, quien inmediatamente se acercó, el doncel lo levantó y el niño se acurrucó contra el cuerpo de su madre, quien le lanzó una mirada amenazante a su marido—… unos pocos dulces no le harán nada —dijo con sarcasmo, repitiendo las palabras que su marido había dicho esa tarde luego de que él y Kei se terminaran una enorme bolsa de dulces.
Kuro hizo una mueca que parecía una sonrisa de lado mientras se rascaba la nuca, pero no dijo nada, era evidente que su esposo volvería a ignorarlo por un rato, pues pasó a su lado sin siquiera mirarlo, acostó a Kei en la cama y se acostó a su lado. El pelinegro soltó un suspiro y se dirigió al baño a buscar unas gotas para el malestar de su pequeño, sabiendo que definitivamente esa noche ya no podría hablar con su esposo pues lo ignoraria y se escudería en Kei, quien dormiría en medio de ellos.
Kenma había preparado té para todos y sirvió los pastelillos que Suga había llevado, los niños jugaban en el patio y los cuatro donceles se ubicaron en la sala para charlar más tranquilos.
—Pregunta, ¿Por qué está repentina reunión? —dijo Akaashi mirando a sus tres acompañantes.
—Bueno Iwaizumi está preocupado por ti —respondió Kenma…
—Y… Takao también —acotó Oikawa…
—Lo que hace que todos nos preocupemos por ti —concluyó Suga antes de morder su pastelillo.
—Ya les dije que estoy bi…
—Según Takao tu estás muuuuuuyyyy embarazado —dijo el castaño interrumpiendo a Akaashi.
—Takao está embarazado y quiere que todos sientan lo que él… ya se lo dije ¡no estoy embarazado! —respondió el pelinegro antes de soltar un suspiro y beber un sorbo de aquel té de jazmín.
—Bueno, hay una forma fácil de comprobarlo y convencernos a todos —comentó el rubio tomando un pastelillo.
—¡¿Y adivina quién trajo tests para que escojas cual hacer?! —exclamó Tooru sacando de su morral una bolsa que contenía al menos seis cajas diferentes.
Akaashi los miró detenidamente a todos antes de sujetarse el puente de la nariz.
—¿No me queda otra? —los tres negaron—, seguirán insistiendo hasta que lo haga —y los tres asintieron aunque eso no había sido una pregunta. El pelinegro tomó una caja de la bolsa y sin ganas leyó las indicaciones.
—Ánimo Keiji, todos nos haremos un test para acompañarte —agregó Tooru arrojándole una caja a Suga y otra a Kenma.
Los cuatro se miraron y luego de un momento de silencio Kenma se puso de pie y los guío hasta el baño para que de a uno fueran entrando para hacerse el test y terminar de una vez por todas con eso.
Nuevo cap al fin!!! No estuve en casa por varios días así que perdí bastante tiempo de escritura, pero ya está el cap, que espero les haya gustado... Iba a ser otra cosa pero llegó algo a mi mente y terminó siendo lo que acaban de leer.
Boku quiere volverse ya... Pero todavía no puede, ya en el próximo cap si aparece junto al pequeño Lev.
Pronto habrá DaiSuga... Y creo que será dulce como par sacarnos caries.
Bueno para los que pedían o han mencionado a Tanaka, ya saben que habrá TanaEnno, y esperan un bebé así que escuchó sus propuestas para quien será ese bebé...
En el cap anterior Kenma corto con Iwa porque Kuro y Kei hacían algo, bien se comieron una enorme bolsa de dulce, competencia iniciada por Kuro, quien no tuvo mimos esa noche... ¿Que oculta Kenma?
Y para terminar 4 tests de embarazo... ¿Cuáles serán los resultados?
Respuestas o no... La próxima semana.
Gracias por leer y seguir esta historia
