Mi hijo
Fiesta 3
Daichi sin demorar mucho más se encaminó en la dirección que acababa de tomar Kyouya Akaashi, si lo encontraba lo sacaría del lugar lo antes posible. Kyouya generalmente no asistirá a las fiestas de la familia Iwaizumi, dejaba que su esposo lo hiciera y él lo evitaba porque no se llevaba bien con nadie de la familia y no había forma de que se encontrará con su hijo y no discutiera por algo hasta sacar de las casillas al pobre Keiji.
Miroku se acercó a su hijo luego de seguirlo por unos cuantos metros y murmuró…
—¿Seguro que era él?
—Completamente… parecía buscar a alguien… solo espero que no haya venido por Keiji —respondió Daichi mirando preocupado en todas direcciones.
—No creo que sea tan idiota sabe que todos aquí vamos a estar del lado de Keiji.
—Papá… Keiji no puede verlo, todos sabemos cómo se pone por su culpa… con su embarazo, que se encuentren sería muy riesgoso… tenemos que encontrarlo y sacarlo de aquí, de ser posible sin que Keiji se entere —habló, bastante rápido el más joven de los Sawamura, mirando serio a su padre.
—Tu a la derecha yo a la izquierda, busquemoslo y tratemos de sumar refuerzos —ordenó Miroku. Daichi solo asintió y sin decir nada más se separaron y tomaron direcciones opuestas buscando constantemente entre las personas a Kyouya.
Luego de caminar unos minutos Daichi vio a Kuro y su familia y al acercarse un poco más notó que en la mesa de al lado estaba Wakatoshi también con su familia, exceptuando a su madre. Los dos primos estaba hablando, o más bien Kuro hablaba y Wakatoshi apenas si respondía. Daichi se detuvo ante ellos y supo que su expresión no debía ser muy buena pues ambos lo miraron y sus expresiones cambiaron de alegres a preocupadas y algo curiosos.
—Kyouya está aquí —dijo Daichi antes de que cualquiera pudiera preguntar qué le sucedía.
Kuro y Wakatoshi se pusieron de pie inmediatamente, cosa que también hicieron Faye y Spike.
—¡¿Cómo que está aquí?! —exclamó Faye cambiando su alegre expresión por una seria.
—Por su bien más le vale que no se acerque a Keiji —dijo entre dientes Kuro.
—Ayudamos —dijeron al unísono Kenma y Tendō acercándose al grupo, llevando a sus niños de la mano.
—Será mejor que nos separemos y busquemos, si alguno lo encuentra lo saca de aquí, y si encuentran a Keiji se quedan con él —dijo Daichi.
—Ustedes busquen a Keiji y quédense con él, hablenle de cualquier cosa intenten que esté tranquilo y si es posible alejenlo —agregó Kuro señalando a Kenma, Tendō y Faye.
Todos asintieron y salieron en diferentes direcciones, a excepción de los donceles y Faye, quien sujetó las manos libres del pelirrojo y el rubio y comenzó a guiarlos hacia la mesa donde había visto a su sobrino Keiji.
—Por aquí, estaba con Bokuto y Hajime, espero que no se haya cambiado de mesa —murmuró la mujer intentando dibujar una sonrisa en su rostro mientras miraba de reojo a ambos niños que caminaban junto a sus madres—… nunca voy a entender en qué mier… coles pensaba Tamaki al elegirlo a él.
0-1-2-3-4
Bokuto bailaba con Keiji en la pista. Había pasado un buen rato intentando animar a su pareja, pero este seguía muy preocupado por el pequeño Morisuke y se le ocurrió que bailar podía ser una forma de animarlo, y al parecer había funcionado, luego de un rato una sonrisa se había dibujado en los labios del doncel.
Luego de unos minutos la música fue cambiando y las personas fueron volviendo a sus lugares dejando a muy pocos para bailar aquel tema lento.
Bokuto sujetó a Keiji por la cintura y lo pegó a su cuerpo, sintiendo como el doncel lo abrazaba por el cuello y dejaba un suave beso muy cerca de su oído.
—Gracias, eres lo mejor que me ha pasado —murmuró Akaashi sin dejar de mecerse junto al peligris al ritmo de la música.
—Te amo… eres mi razón para ser feliz —respondió Bokuto deteniéndose y separándose un poco para poder ver el rostro de su pareja—… no puedo imaginarme la vida sin ti, quiero que estés siempre a mi lado y que sonrías para mi —agregó acariciando la mejilla del doncel—, que seamos una familia como debe ser —añadió soltando a Keiji y retrocediendo un paso antes de apoyar una rodilla en el piso sin despegar sus ojos del sorprendido rostro de su pareja—… Akaashi Keiji, sé que tengo miles de defectos pero puedo intentar mejorar, porque tu eres perfecto… perfecto para mi y… y… ¿Te casas conmigo?
La voz de Bokuto sonó temblorosa y se lo miraba algo nervioso cuando hizo la pregunta y abrió su mano dejando ver un anillo de plata con un bello grabado de runas en su exterior. Keiji sintió su rostro arder y se cubrió con ambas manos. Estaba feliz, muy feliz, sus ojos se humedecieron y en sus labios había una enorme sonrisa, pero las palabras se negaban a salir así que como respuesta a la mirada suplicante de su amable peligris, solo pudo asentir.
Akaashi quitó las manos de su rostro e inmediatamente pensó que la sonrisa en el rostro de Bokuto era la más grande que alguna vez haya visto y un instante después se vio atrapado por esos fuertes brazos que lo levantaron e hicieron dar algunas vueltas antes de pegarlo a ese fornido cuerpo y ser besado por un más que feliz Bokuto.
—Te amo, te amo, te amo —decía Kōtarō entre beso y beso.
—Te amo Bokuto Kōtarō —murmuró Akaashi mientras Bokuto colocaba ese anillo, que parecía haber sido hecho a la medida, en su dedo anular.
0-1-2-3-4
Tooru y Hajime se habían alejado un poco de la fiesta y estaban a unos pocos pasos de la enorme casa, con ese ambiente mucho más tranquilo ambos se centraron en Morisuke.
—¿Mori tú nos quieres a papá y a mí? —preguntó Iwa mirando al pequeño qué seguía en brazos de Tooru. El pequeño lo miró y secando sus últimas lágrimas asintió—… nosotros también te queremos mucho, eres nuestro pequeño y estaremos siempre para ti… quiero que lo recuerdes siempre ¿Si? —agregó Hajime con una pequeña sonrisa acariciando el cabello y la mejilla del niño.
—Se que no podemos reemplazar a tu mamá, pero podemos ser tu familia —murmuró Tooru con algo de miedo no sabía bien qué decir para animar al pequeño, no quería verlo así de triste, pero si decía lo que pensaba de Alex seguramente empeoraría la situación.
Morisuke los miró a ambos con los ojos algo rojos por tanto llorar y se sintió algo extraño al verlos así de preocupados, su mamá jamás lo había visto así o se había ocupado tanto de él, por lo general si lloraba por algo ella solo lo regañaba. Entonces se sintió culpable por hacer que ellos se preocuparan, así que dibujó una sonrisa en su rostro y abrazó a Tooru antes de dejar un beso en su mejilla, para luego estirar los brazos hacia Hajime, y en cuanto esté lo tuvo entre sus brazos hizo lo mismo que con Tooru.
—¿Tu… tu sedas mi papá? —preguntó Morisuke inflando los cachetes sin dejar de ver a Iwaizumi.
—Claro que si… tú eres mi hijo desde que entraste en nuestra casa —respondió Iwa e inmediatamente recibió una sonrisa del niño.
—Papá —dijo el pequeño mirando a Tooru—… gracias… te quiero —agregó con algo de vergüenza antes de ser atrapado por Oikawa, quien con una enorme sonrisa comenzó a llenarlo de besos mientras le repetía una y otra vez lo mucho que lo quería.
—Awwww, pero que hermoso —la voz de mujer llamó la atención de los tres, quienes al mirar se encontraron con una bella mujer de cabello negro ojos azules que estaba acompañada por un hombre de estructura física similar a la de Hajime, también de ojos verdes y cabello negro y largo.
—Madre, padre —saludó Hajime dejando un beso en la mejilla de su madre y haciendo un leve movimiento de cabeza hacia su padre que respondió de la misma forma.
—Tooru cielo —dijo la mujer dejando un beso en la mejilla del castaños, luego centró sus azules ojos en Morisuke y agregó—… hola lindura…
—¡Así que este es nuestro nieto! —exclamó el hombre con una pequeña sonrisa— ¿No nos vas a presentar Hajime?
—Morisuke, ellos son mis padres Inuyasha y Aome, tus abuelos —dijo Hajime señalando primero a su padre y luego a su madre para que el niño los identificará.
—Hola —saludo el pequeño con una sonrisa algo temblorosa y antes de poder agregar cualquier otra cosa se vio entre los brazos de esa mujer que ahora lo llevaba de besos, cosa que sorprendió al niño, a sus abuelos no les gustaban las muestras de afecto.
—Tooru en verdad es precioso y tiene tus ojos —exclamó Aome mirando los ojos del niño mientras su marido acariciaba el corto cabello del pequeño.
—Le dije a tu padre que te llevará a conocernos —dijo Inuyasha con media sonrisa antes de mirar a Hajime— ¿Cuándo pensabas hacerlo?
—Hemos estado ocupados y… —Hajime detuvo sus palabras y cambió su expresión al ver a un apresurado y preocupado Kuro acercándose a ellos.
Todos miraron extrañados a Hajime por su abrupto silencio y la voz de Kuro hizo que todos voltearan a ver al pelinegro de ojos dorados.
—Kyouya está aquí —fue todo lo que dijo Kuro sin despegar sus ojos de los orbes verdes de Hajime.
—¿Dónde está Keiji? —preguntó inmediatamente Hajime acercándose a su primo.
—Mi madre, Kenma y Tendō fueron con él, nosotros buscamos a Kyouya, la idea es sacarlo de aquí antes que se encuentre con Keiji —respondió Kuro e inmediatamente ambos comenzaron a alejarse, siendo seguidos por Inuyasha.
—Crei que habían acordado que Keiji podía defenderse bien de ese idiota —comentó Inuyasha recordando las batallas verbales que Keiji había tenido con su padre.
—Si pero ahora un enfrentamiento puede ser peligroso —dijo Kuro.
—Papá, tu ahijado está embarazado y es riesgoso, una de sus discusiones con Kyouya, en este momento sería una amenaza de aborto —agregó Hajime y al instante vio como la expresión de su padre cambiaba y apresuraba el paso alejándose de ellos—… mierda… será mejor que nos apresuremos si no queremos tener un muerto aquí —murmuró Hajime antes de soltar un suspiro y apresurar el paso. Sabía muy bien que su padre nunca quiso a Kyouya y que quería a Keiji como si fuera otro hijo.
0-1-2-3-4
—No lo puedo creer… ya comenzaba a preguntarme cuando se lo propondrías —exclamó Mathias con una enorme sonrisa luego de haber abrazado y felicitado a la pareja.
—Hace años que tiene el anillo, en verdad es sorprendente que no te lo haya pedido antes —murmuró Erick abrazando a Keiji.
—¿En verdad hacía mucho que lo tenías? —indagó Keiji centrando sus ojos en su pareja.
—Como cuatro años —susurró el peligris rascándose la nuca.
—Conociéndote es increíble que hayas esperado todo este tiempo —dijo Akaashi con una sonrisa conmovido por su pareja.
—Te lo iba a pedir cuando sucedió lo de Hikaru y luego siempre pasaba algo cuando pensaba hacerlo… y… bueno… creí que hoy sería un buen día —comentó Bokuto desviando un poco la mirada antes de sentir la mano de Akaashi en su mejilla y recibir un corto beso en los labios.
—Lo siento y gracias por esperar a que estuviera listo —murmuró Akaashi solo para Bokuto, pues sabía que nadie comprendería y no quería dar explicaciones.
Bokuto le regaló una de sus enormes sonrisas pero antes de que pudiera decir algo se vieron rodeados por Kenma, Tendō y Faye.
—Keiji, cielo mío, por dios estás cada día más hermoso —dijo Faye abrazando a su sobrino y hablando rápido—. Kuro me contó, felicidades a ambos —agregó antes de dejar un sonoro beso en la mejilla de Akaashi y lanzarle una sonrisa pícara a Bokuto—, ya era hora.
—Gracias tía —murmuró Keiji algo avergonzado por el último comentario.
—Estamos mostrándole el lugar a Satori, quería que viera los jardines que están preciosos en esta época ¿Nos acompañas? Por favor… tenemos mucho de qué hablar —pidió la mujer juntando sus manos en forma de suplica mientras Kenma y Tendō repetían el mismo gesto.
—Ohh… quisiera pero en verdad estoy algo cansado… estas cosas son más agitadas de lo que uno espera o desea… y el doctor me dijo que no puedo andar demasiado y en verdad creo que ya cubrí mi cuota de hoy, pero pueden acompañarnos y charlamos aquí —dijo Keiji mirando un momento a cada uno y centrándose finalmente en Bokuto, quien frunció un poco el ceño recordando cuánto había retado a su pareja esa tarde por haber andado y hecho más de lo que debía.
Kenma y Faye se miraron y luego de asentir se sentaron cerca de Akaashi, al igual que Tendō, mientras Taichi se acercaba a Lev y comenzaban a jugar, bajo la atenta y molesta mirada de Kei. Los adultos comenzaron a hablar de cualquier cosa centrándose más que nada en el embarazo de Keiji y en la relación de Satori y Wakatoshi.
Todo parecía estar bien y en calma, ya se estaba sirviendo la cena y la banda había dejado de tocar para dejar sonando una selección de música suave. Todos los invitados estaban en lo suyo, en sus mesas comiendo, algunos que otros bailando o yendo de un lugar a otro para saludar a sus conocidos.
Akaashi charlaba amenamente con todos los que lo acompañaban en la mesa, mientras ayudaba a Lev a cortar su comida, cuando de repente vio a sus primos y tíos acercarse, y parecían discutir por algo… pero cuando estaba a punto de ponerse de pie y acercarse para ver qué sucedía, una voz llegó hasta él y se congeló en su lugar.
—Dijiste que no lo harías —no había duda, aún sin mirar, sabía que esa era la voz de Tamaki, su madre, y solo le recrimina de esa forma a una persona…
—Tamaki no te metas.
La expresión de Akaashi cambió, sintió miedo por su bebé y rápidamente sus brazos cubrieron su vientre, cerró los ojos intentando centrarse solo en su respiración, como hacía cuando era pequeño, se concentraba en respirar y escuchar el aire entrar y salir de su cuerpo, ignorando todo lo que sucedía a su alrededor… pero eso le era imposible en ese momento.
—Como que mi nombre es Kyouya Akaashi solucionaré esto…
—Tu te acercas a Keiji y te aseguro que no respondo de mi.
Keiji abrió los ojos y con mucho cuidado se dió vuelta solo para encontrarse con su padrino, Inuyasha, interponiéndose entre él y su padre, y un momento después se sumó el resto de su familia y Bokuto. Sintió las manos que lo sujetaron y comenzaron a alejarlo. Su respiración estaba completamente agitada y sus ojos nublados, solo veía manchones y sabía que Satori y Kenma lo estaban guiando por los inconfundibles colores de sus cabellos. Los sonidos parecían lejanos y no podía decir si se estaba moviendo y simplemente lo estaban arrastrando… no se sentía bien… para nada.
El murmullo que los rodeaba cesó y ya no veía todas esas figuras borrosas, estaban a pocos metros de la casa, bastante alejados de la fiesta en sí.
Akaashi sintió que su estómago daba vueltas, volvió a temer por su bebé y antes de poder decir cualquier cosa se vio inclinado junto a un arbusto, vomitando.
—Keiji —la voz de su abuelo llegó hasta él mientras se limpiaba la boca, pero antes de poder decir algo simplemente se desvaneció.
—Tu te acercas a Keiji y te aseguro que no respondo de mí —dijo Inuyasha con una expresión de miedo, su voz llamó la atención de la mayoría de los presentes, e inmediatamente Kyouya hizo lo de siempre, desafiarlo con la mirada, mientras Tamaki simplemente mantenía su distancia.
—¡No lo puedo creer ¿En verdad necesita un escuadrón que lo proteja?! —exclamó Kyouya con una sonrisa ladina al ver al resto de la familia Iwaizumi interponiéndose en su camino.
—No sabes cuánto lamento ese corto tiempo en que nos llevamos bien, todavía no sé cómo es que no ví lo horrible que eras… pero la vida siempre te da oportunidades y hoy puedo romperte la cara y sacarte de aquí a paradas, por favor intenta algo.
—¿Por qué sigues haciendo esto? Es tu hijo déjalo ser feliz —acotó Miroku acercándose a Inuyasha.
—Precisamente porque es mi hijo, mi único hijo… mi única decepción… y no puedo permitir que siga con esto, ya soporte por demasiado tiempo a su mafioso nórdico.
—¡¿Cómo te atreves a decir algo así?! Si hay algún mafioso aquí, ese eres tu —exclamó un molesto Kuro sujetando, junto a Wakatoshi, a un enfadado Kōtarō que estaba a punto de saltar sobre aquel hombre.
Todos comenzaron a hablar al mismo tiempo, haciendo imposible que se entendiera algo de lo que decían y como respuesta Kyouya comenzó a reír, cosa que sorprendió a todos e hizo que volvieran a hacer silencio.
—En verdad creen que pueden hacer algo, es mi hijo y si se ha comportado así es porque yo se lo he permitido, es divertido discutir con él… pero bajo ninguna circunstancia permitiré que tenga un hijo de "ese" —esa última palabra la escupió con desprecio mirando con odio a Bokuto, qué seguía forcejeando para liberarse—, ya me salvé de eso una vez puedo hacerlo de vuelta…
Todos miraron extrañados a Kyouya, que ahora volvía a reír, mientras Bokuto dejaba de forcejear y meditaba esas últimas palabras.
El cuerpo de Bokuto comenzó a temblar de la misma ira e impotencia que sentía, mientras su mente se repetía que no podía ser, ese hombre estaba feliz y mofándose por la pérdida de su bebé…
—Si lo hubiera planeado no salía tan bien —agregó Kyouya con una enorme sonrisa mirando a Bokuto…
Eso fue todo lo que necesitó, antes de que Kyouya lo notará o de qué cualquiera reaccionara, Bokuto se había liberado del agarre de sus amigos y había golpeado al hombre con tal fuerza que lo tiró al piso y ahí mismo, Kōtarō, cayó sobre él y siguió golpeándolo.
—Eres un maldito —gritaba Bokuto golpeando al hombre mientras Kuro y Hajime intentaban detenerlo y alejarlo de Kyouya, pero necesitaron de la ayuda de Daichi y Wakatoshi para poder arrastrarlo lejos del casi inconsciente padre de Keiji—… déjenme, es un maldito… se ríe de la muerte de mi bebé —esa última frase fue un murmullo apenas audible que salió junto a algunas lágrimas cargadas de rabia—… lo voy a matar, si se vuelve a acercar a Keiji lo mato —vociferó Kōtarō viendo como Inuyasha, Miroku y Spike arrastraban a ese maldito hacia la salida.
—Bro, bro… tranquilo, tranquilo —decía un sorprendido Kuro intentando calmar a su amigo, en tantos años de conocerlo jamás lo había visto así.
—Bokuto, cálmate, ya se fue y no volverá a acercarse a Keiji, te lo aseguro —agregó Iwaizumi y entonces Kōtarō reaccionó, dejó de forcejear y rápidamente buscó con la mirada a su pareja.
—Tranquilo, lo llevaron a la casa —dijo Faye con una expresión algo sería.
Kōtarō no dijo nada, pero al.instante comenzó a correr hacia la casa. Los cuatro primos se miraron y soltando un suspiro comenzaron a caminar siguiendo a aquel desesperado Bokuto.
como siempre espero que les haya gustado.
